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Autor: Dr. Stephen E. Jones
https://godskingdom.org/blog/2025/08/the-solution-to-sauls-bad-precedent-part-17/
AVANZAMOS MÁS ALLÁ DEL BLOG FINISTERRE. CRUZADO EL JORDÁN, EL REMANENTE FIEL ESPERA EL APOTEÓSICO DERRAMAMIENTO FINAL DE LA FIESTA DE TABERNÁCULOS, PLENITUD DE PENTECOSTÉS, EL MEJOR VINO DEL FINAL, ¡LA MANIFESTACIÓN DE LOS HIJOS DE DIOS! // "La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Yahweh de los Ejércitos; y daré paz en este lugar...". Hg. 2:9 // "No estoy diciendo, 'regresemos a Pentecostés'; estoy diciendo, '¡avancemos!'” (G.H.Warnock)
Examinen todo y retengan lo bueno, especialmente eso de ordenar, declarar o decretar, cuando no esten ciertos de que han oído a Dios claramente al respecto. Puede que las palabras proféticas que publicamos sean palabras de Dios para alguno de los que hacemos o los que siguen este blog. Son palabras que a nuestro entender pueden encajar con el kairos (tiempo o sazón propicio) general y/o personal que nosotros pensamos que está aconteciendo. Puede que también sean oportunas para los kairos personales de sus propias vidas en el Señor. Pero seamos especialmente cautos en la apropiación personal de las palabras proféticas; sobre todo cuando sean muy complacientes con nuestros deseos y gustos carnales. Pidamos discernimiento para saber si Dios las está usando para confirmar lo que Él ya nos ha estado hablando/haciendo en nuestras vidas. Así evitaremos equivocaciones y frustraciones innecesarias con los tiempos de Dios, por tratar de escoger aquello que queremos oír en lugar de lo que necesitamos oír.
Igualmente, queremos dejar constancia que hay veces, y desgraciadamente no pocas, en que los dones del profeta no van acordes con la maduración de su carácter; por esa razón, la publicación de palabras proféticas de diferentes personas en este sitio, no significa que forzosamente estemos de acuerdo con sus ministerios o prácticas ministeriales y/o personales.JOSÉ
El SEÑOR me sorprendió hace un par de años, pero me lo recordó hoy, esta vez para 2023.
“Prepárense para una temporada corta de sorpresas repentinas. ¡Algunos momentos impresionantes cuando Yo me mueva DE REPENTE! Momentos dramáticos de aliento cuando el mundo que les rodea se detendrá, mirará y dirá '¡GUAU'!
“Así que, en sus oraciones, SEAN AUDACES, pidan una gracia EXTRAORDINARIA”, dice el SEÑOR.
“Ordenen, declararen y decreten aquello con lo que apenas se han atrevido a soñar. YO SOY el SEÑOR, y me deleito en responder a aquellos que son AUDACES con su fe.
Prepárense para recibir EXACTAMENTE lo que pidan y nada menos. ¡SEAN PRECISOS en su pedido y estén preparados para que sus oraciones precisas sean respondidas PRECISAMENTE!
YO SOY el SEÑOR. ¿Hay algo demasiado difícil para Mí?”, dice el SEÑOR, “¿Hay algo más allá de mi conocimiento, más allá de mis capacidades? HABLARÁN y SE HARÁ por USTEDES.
Esto no es para USTEDES. Más bien, ¡ESTO ES PARA EL MUNDO, para que el mundo vea, para que el mundo crea, y para que el mundo VUELVA A MÍ!”, dice el Señor Dios Todopoderoso.
Vi milagros sucediendo que desviaron la atención del mundo de lo temporal a lo eterno.
Vi la enfermedad derrotada, vi las heridas reparadas, vi las extremidades perdidas reemplazadas, todo en unos pocos momentos mientras el mundo miraba con asombro.
Vi cuencas vacías llenas de ojos que veían. Vi niños deformados al nacer, reformados perfectamente.
Vi mundos silenciosos convertidos en ruidosos a medida que se reparaban los oídos. Todo en un abrir y cerrar de ojos. Todo de repente y sorpresivamente ante la Palabra de un creyente.
Era como una recreación de cuando Dios habló en la Creación. Esta vez hablaba un creyente, "¡y así fue!"
¡Dios se está preparando para usarlo a USTED, SÍ, INCLUSO A USTED, para invocar y realizar sus sorprendentes "de repente"!
Hoy me hice la pregunta: "¿Qué está diciendo o mostrándote el Señor sobre los primeros tres meses de 2023?"
Cuando comenzaron a llegarme uno o dos comentarios, el SEÑOR me hizo la misma pregunta y, sin esperar a que le respondiera, me llevó a una visión.
Me hallaba en un lugar oscuro. Estaba muy oscuro, pero sabía en mi espíritu que me encontraba caminando por un largo túnel. Lo primero que pensé fue en un túnel ferroviario ahora desaparecido, aunque solo fuera porque parecía que no había trenes corriendo a través del túnel.
¡Eso me tranquilizó cuando en mi mente imagiba trenes corriendo por el túnel y yo pegándome a la pared para estar relativamente seguro!
Así que dejé de deambular, porque no tenía idea de hacia dónde iría en ninguna dirección. ¡Estaba allí, vagando sin rumbo en la oscuridad!
Le pregunté al SEÑOR qué me estaba mostrando. En lugar de responderme, señaló un pequeño punto de luz.
Tan pequeño que apenas se distinguía, pero como era la única fuente de luz a la vista, hacía evidente su presencia.
Luego, por alguna razón, giré la cabeza en la dirección opuesta. ¡Otro punto de luz! Otra fuente de luz, muy lejos, pero otra vez claramente visible.
Entonces Él habló.
"¡Cualquier dirección te sacará, pero una dirección es Mi dirección, mientras que la otra no lo es!"
“Oh, genial, entonces, ¿cómo sabré por cuál ir?”, pregunté.
“¡Escucha mis indicaciones!”,
fue la respuesta,
“Sígueme, y te pondré a salvo. ¡Hazlo mal y no te será tan fácil!
Me detuve y escuché, nada obvio, pero en mi 'conocedor', sentí que era correcto ir en una de las dos direcciones. ¡Me sentí en paz!
“¡Eliges correctamente, me escuchas bien!”
dijo en su pequeña Voz apacible.
Regresé a mi sillón en ese momento y comencé a interpretar lo que había visto. Era una visión extraña, llena de incógnitas y preguntas, pero me sentí extrañamente en paz con todo.
Me vino a la mente espiritualmente que realmente no importaba dónde estaba el túnel, o incluso que fuera un túnel. Lo importante era que andaba a tientas en la oscuridad.
No importaba en qué dirección fuera, ya que había luz en ambos extremos del túnel. ¡Lo importante para mí era tomar la dirección del SEÑOR en lugar de tropezar con lo desconocido, de haber aceptado ciegamente la primera luz que vi como la solución a mi dilema!
Los próximos meses han sido profetizados como los más oscuros hasta ahora y esta visión parece confirmarlo, mientras que al mismo tiempo nos muestra que todo está previsto en los Planes del SEÑOR para nosotros.
Diríjase a Él y escúchelo, pero lo que es más importante, haga lo que Él diga, cuando Él lo diga.
¡Este año que viene, es un año de obediencia a la Voz de Dios!
~ Chris G Bennett
Puesto que yo deseaba dedicar mi vida a la predicación del evangelio el día en que fui salvo, el Señor me lo recordó al graduarme de la universidad. Pero usé el pretexto de que tenía que ayudar a mi hermano menor a terminar su educación universitaria. Después de que él se graduó, el Señor volvió a recordarme que debía abandonar mi empleo y dedicar todo mi tiempo a la predicación del evangelio. En aquel tiempo sabía que mi destino era entregar mi vida al servicio del Señor. Sin embargo, no tenía suficiente fe para hacerlo.
Después de que la iglesia fue establecida en mi ciudad, todavía conservaba mi trabajo y al mismo tiempo cuidaba de las reuniones. En 1933, un año después de establecerse la iglesia, la obra se extendió mucho; se requería mucho de mi tiempo. Durante las tres semanas entre el 1° y el 21 de agosto, luché mucho con el Señor. Tenía el profundo sentir de que Él me llamaba a abandonar mi empleo para servirle por fe, pero no me atrevía a dar ese paso por falta de fe.
Entre los hermanos que estaban en la iglesia en aquel tiempo, mi hermano menor y yo éramos los únicos que devengábamos un buen salario en nuestros trabajos. Esta fue la razón por la cual nosotros dos nos encargábamos secretamente de la mayor parte de los gastos de la iglesia. Por consiguiente, cuando el Señor me pidió que abandonara mi trabajo, pensé en todos los gastos de la iglesia. Los ingresos de la iglesia se reducirían si yo abandonaba mi empleo, y además otros tendrían que sostenerme a mí. Por eso estaba luchando con este asunto.
Después de tres semanas de luchar con el Señor, no pude seguir adelante; por lo tanto, el 21 de agosto por la noche, después de la reunión de oración, expliqué mi situación a los dos hermanos que tenían el liderazgo y les pedí que oraran por mí. Después de las once de la noche, acudí al Señor y me arrodillé delante de Él en mi estudio.
El Señor me reprendió inmediatamente: “¡Tú tienes un corazón malo de incredulidad que te aparta del Dios vivo!” (He. 3: 12).
Dije en mi corazón: “Tengo que cuidar a mi esposa y a mis tres hijos”. El Señor contestó: “Vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas ... y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt. 6: 32-33).
En aquel tiempo entendí que debía dedicarme de lleno al Señor. La falta de fe era el único factor que me lo había impedido. Tuve el sentir de que el Señor estaba allí. Su presencia era tan real que no podía negarla. Pero en ese momento no podía orar. Entonces Él me advirtió: “Si quieres tomar mi Palabra, tómala, de lo contrario, no tienes parte conmigo”.
Inmediatamente después de esas palabras, sentí que el Señor se alejaba. No podía orar; ni siquiera podía decir amén. Las lágrimas brotaban profusamente. Finalmente dije: “Está bien, como Tú digas”. No tenía otra alternativa. A la mañana siguiente, los dos hermanos que llevaban el liderazgo me visitaron y me dijeron que después de orar sintieron que el Señor deseaba que dejara mi trabajo y me dedicara de lleno a servirle a Él.
Un día después, renuncié a mi trabajo y luego fui al correo, donde me esperaba una carta que me habían enviado de Chang-Chun, capital de Manchuria, la cual estaba bajo la ocupación japonesa. Al abrirla, tuve la sorpresa de encontrar la primera invitación que recibí en toda mi vida, pidiéndome que fuese a otra ciudad para hablar del Señor. Recibí esta carta inmediatamente después de mi renuncia. Era una confirmación clara del Señor en cuanto a mi renuncia, y eso me fortaleció y me alentó mucho. Acepté la invitación y fui. Por medio de mi visita se estableció una asamblea allí. El predicador, los ancianos, los diáconos y otros hermanos de la iglesia presbiteriana, unos veinte en total, se volvieron al recobro del Señor, y ese mismo día les bauticé en un río.
Pasé diecisiete días en aquel lugar. Mientras estaba allí, me llegó una carta del director general de la compañía para la cual yo había trabajado, en la que me decían que no querían que yo dejara mi empleo y que me ascenderían y me aumentarían el salario. Esto ocurrió a fines de septiembre. Empecé a considerar el asunto; nuestra compañía tenía la costumbre de dar a los empleados una bonificación al final del año. Me tentaba la idea de trabajar unos tres meses más para poder recibir dicha bonificación, y luego marcharme.
Al regresar a mi ciudad natal, me esperaba una carta de Watchman Nee. Noté que fue enviada de Shanghai. Tenía fecha del 17 de agosto, en medio del período cuando yo estaba luchando ante el Señor. La carta decía: “Hermano Witness, en cuanto a su futuro, me parece que debe servir al Señor a tiempo completo. ¿Qué le parece? Que el Señor le guíe”. Me resulta imposible decir cuán grande confirmación recibí con aquello. Esa breve nota anuló por completo la carta de mi antiguo jefe. Saltaba en mi corazón, y me dije a mí mismo: “Este asunto está solucionado. Aunque alguien me ofreciera el mundo entero, no lo tomaría. Mañana iré a la oficina y le diré al gerente que rechazo su oferta”. Fue exactamente lo que hice al día siguiente. Entonces sentí que debía ir a Shanghai y visitar a Watchman Nee para descubrir por qué me había escrito esa nota precisamente el 17 de agosto.
En Shanghai Watchman me relató lo que pasó. Cuando regresaba de Europa a China, mientras su barco cruzaba el mar Mediterráneo, estando él en su cabina, sintió una carga y oró por la obra del Señor en China, y tuvo el sentir de que debía escribirme una nota para decirme que debía dedicarme al servicio del Señor. Cuando me dijo eso, quedé plenamente convencido de que él estaba totalmente unido al Señor. De lo contrario, ¿cómo podría yo estar a miles de kilómetros luchando con el Señor y él en el Mediterráneo sintiendo la carga de escribirme acerca de este asunto al mismo tiempo? Quedé convencido de que él era un hombre de Dios. El no tenía que pedirme que trabajara con él; yo ya había tomado esa decisión. Tenía que seguirle y laborar junto con él. Este incidente llegó a ser el factor fundamental en la obra en la que ambos trabajamos para el Señor.
"Todo lo que no proviene [de la fuente] de la fe (que Dios te lo diga, personalmente o mediante su Palabra) es pecado". Romanos 14: 23
Esta escritura ha estado sentada en mi corazón durante los últimos dos años con mucha fuerza. ¡No puedo alejarme de ella y siento que es muy imperativa para todos los creyentes en este momento! Gente, no podemos espiritualizar o racionalizar esto. Si las decisiones que tomamos provienen del miedo, la autoconservación, la conformidad o el sentido y la razón, entonces no provienen de la fe. El Señor dice que sin fe es imposible agradarle. Los animo a todos en estos tiempos a que le pregunten a Dios qué decisiones deben tomar para ustedes y sus familias. Cualquier cosa que el Señor les diga y les instruya, les dará la unción y la gracia para caminar en ellas. Desvelará misterios secretos que pertenecen a caminar con victoria en ese camino en particular. Esta no es la hora de ASUSTARSE (de lo que Dios le pedirá), sino de DESCUBRIR cuál es la instrucción de Dios para usted. Si no le está preguntando al Señor, sino que simplemente está de acuerdo con lo que le “parece” correcto o conveniente, le insto a que se detenga, ore y se asegure que la dirección que está tomando sea guiada por el Espíritu Santo. Todo operador náutico sabe que un grado de rumbo eventualmente desviará el barco muchas millas. Se lo digo, si le pregunta, Él le responderá. El problema es que a veces la gente no quiere preguntar porque la respuesta que el Señor puede darles tal vez no sea la que ellos quieren escuchar y puede requerir un poco de confianza adicional y llevarlos fuera de su zona de confort. El Señor está posicionando estratégicamente a su pueblo en esta tiempo para la próxima temporada por venir. No se pierda todo lo que Dios tiene para usted al elegir la opción de status quo fácil, inferior y cómoda. La fe y la obediencia a Dios tienen un costo. Y la fe siempre le sacará de su propia capacidad. Le colocará en el lugar donde tiene que funcionar "no con fuerza ni con poder, sino con su Espíritu". Él está examinando su ejército de Gedeón, pero tengo una noticia para todos aquellos que se preocupan: Él ya ganó y la victoria está asegurada. Prefiero que me encuentren en el lado de los vencedores de la valla que en los perdedores. Mi pregunta hoy es: ¿Hacia dónde se dirige? ¿Dónde está su destino? No permita que otras personas tomen esas decisiones para su vida. Usted es el mayordomo de la vida que Dios le ha dado y es responsable de caminar por fe en obediencia y entregarse a Él. ¿Es usted el señor de su vida o es Jesús verdaderamente el capitán de su barco? ¿Lo reconoce en todos sus caminos para que Él pueda dirigirlo o simplemente está siguiendo lo que le sienta cómodo en el momento? Le desafío hoy. Aquellos que Jesús llama sus discípulos son los que toman su cruz y le siguen. Permítanme hacerles la pregunta, amigos ... si no pasan tiempo con Él y le preguntan sobre la dirección y los planes de sus vidas, entonces, ¿cómo saben realmente DÓNDE está para SEGUIRLE? No suponga nada. Él nos dice que le encomendemos nuestros planes y Él determina nuestros pensamientos. Eso significa que hace que nuestros pensamientos se alineen con la forma en que Él lo ve todo. Isaías dice que los pensamientos de Dios no son nuestros pensamientos y sus caminos no son nuestros caminos, porque son más elevados. Esta es la hora en la que el neumático se encuentra con la carretera cuando se trata de la fe. ¿Somos discípulos y seguidores de Cristo? ¿O somos discípulos y seguidores del mundo? Todo se reduce a la fe. Mi Biblia dice que el justo caminará por fe. Por lo tanto, mi Jesús ha pagado un precio para que pueda ser guiado por Él y vivir una vida de vida en abundancia en todas las cosas y tener la gracia y el poder de no ser esclavo del reino carnal de corrupción y decadencia donde el enemigo roba, mata y destruye. Sea bendecido al preguntarle qué curso de acción tomar en todas las áreas de su vida, grandes o pequeñas. |
Copyright © 2017 Anita Alexander
"...El Señor me ha guiado en el camino..." Génesis 24:27, LBLA.
El rey Josías libró una batalla significativa en la llanura de Meguido que, en un nivel secundario, habla de la profecía que se encuentra en Apocalipsis 16: 16 en la batalla de Armagedón. Es una historia triste, porque Josías era un rey piadoso que no escuchó la Palabra del Señor. Su error resultó fatal.
Josías fue el último rey justo de Judá antes del cautiverio en Babilonia. Él era un tipo profético del liderazgo de la Iglesia Moderna y sirve como una advertencia a la Iglesia de hoy. Su problema fue que no creyó en la Palabra del Señor que le llegó por el Faraón Necao (o Nechao), que había llegado al poder en Egipto en el 621 aC, dos años después de la Gran Pascua de Josías (2º Crónicas 35: 19). La Gran Pascua de Josías tuvo lugar en el 623 aC, que era el 16º Jubileo desde el cruce del Jordán por Israel.
En el 610 aC, trece años después de la Gran Pascua, Egipto hizo la guerra a Asiria, y Josías defendió a los asirios atacando al ejército de Egipto, mientras marchaban por el norte de Israel en la llanura de Meguido. El Faraón Necao se sorprendió por las acciones de Josías y envió un mensaje a Josías, diciendo: “No voy a ir contra ti hoy, sino contra la casa con la que estoy en guerra, y Dios me ha ordenado que me apresure. Deja por tu propio bien de interferir con Dios que está conmigo, para que Él no te destruya” (2º Crónicas 35: 21).
Pero Josías no quiso escuchar. Quizás no pudo escuchar la palabra del Señor a través de un faraón egipcio. Josías fue herido de muerte en Meguido y fue llevado de regreso a Jerusalén, donde murió a causa de sus heridas. 2º Crónicas 35: 22-24 dice:
22 Sin embargo, Josías no se apartó de él, sino que se disfrazó para hacerle la guerra; ni escuchó las palabras de Necao por boca de Dios, sino que vino a hacer la guerra al llano de Meguido. 23 Los arqueros mataron al rey Josías, y el rey dijo a sus sirvientes: "Llevadme, porque estoy gravemente herido". 24 Entonces sus siervos lo sacaron del carro y lo pusieron en el segundo carro que tenía y lo llevaron a Jerusalén, donde murió y fue sepultado en los sepulcros de sus padres. Todo Judá y Jerusalén hicieron duelo por Josías.
La primera lección de Meguido
La primera lección que debemos aprender es que la Palabra del Señor puede venir de cualquier fuente y no necesariamente tienen que ser profetas o incluso creyentes. ¡Así que afine sus oídos! Recuerde siempre que Balaam, el clásico falso profeta del Antiguo Testamento, profetizó, y algunas de sus profecías son parte de las Escrituras (Números 23, 24). Recuerde también que Caifás, el sumo sacerdote que crucificó a Jesús, también profetizó (Juan 11: 49-51).
Esta fue una de las primeras lecciones que aprendí cuando comencé a escuchar la voz de Dios en 1982. Mi objetivo era sintonizar mis oídos con el lugar donde pudiera escuchar la voz de Dios a través de cualquier fuente, ya fuera justa o no. Entonces supe que necesitaba aprender a escuchar la voz de Dios incluso cuando se trata de mi peor enemigo, o incluso del enemigo de Dios. De hecho, si un perro ladraba en el momento y lugar adecuados, Dios podía hablar a través del perro. Jeremías 32: 17 dice:
17 ¡Ah, Señor Dios! He aquí, tú hiciste los cielos y la tierra con tu gran poder y con tu brazo extendido. Nada es demasiado difícil para ti.
La soberanía de Dios sobre toda la Creación incluye a todos los enemigos de Dios. Puede hablar a través de incrédulos tan fácilmente como a través de creyentes. Puede llamar mesías al rey Ciro de Persia, incluso aunque Ciro no conocía a Dios en absoluto (Isaías 45: 1, 4). De hecho, a Dios le importa si los hombres creen en su Palabra o no, pero su incredulidad no es un impedimento para su plan general. Dios les ha autorizado a oponerse a su voluntad (thelema), pero Dios nunca ha renunciado a su soberanía sobre su Creación. Incluso su oposición simplemente cumplirá el plan (boulema) de Dios.
La lección más amplia de esta profecía es que los líderes de la Iglesia caerán en esta batalla, porque no escucharon ni entendieron la palabra de Dios que llega a través de la voz y las acciones de su enemigo percibido. Los cristianos también desacreditan la profecía que proviene de sus oponentes doctrinales. Pero he aprendido a escuchar la voz de Dios incluso de aquellos cuyas doctrinas considero miserables de muchas maneras. A la inversa, aquellos que piensan que mis doctrinas son miserables también deben aprender esta lección. Todos estamos todavía en varias etapas de conocer la voluntad de Dios.
Debemos recordar la lección de Saúl, el Rey Pentecostal, que es un tipo de la Iglesia. Él profetizó y fue “mudado en otro hombre” (1º Samuel 10: 6). Ese no fue un cambio permanente, por supuesto, ya que en su 18º año, Samuel dijo a Saúl: “Porque has rechazado la palabra del Señor, él también te ha desechado para que no seas rey” (1º Samuel 15: 23).
Sin embargo, surgió en Israel el proverbio que decía: "¿Está también Saúl entre los profetas?" (1º Samuel 10: 12). Llegó a usarse cuando un hombre veía una aparente contradicción, como cuando un rey opresor profetizaba. ¿Cómo podría Dios usar a un hombre injusto para hablar su Palabra? Eso no tenía sentido para la persona promedio que no entendía la soberanía de Dios.
Saúl, el rey pentecostal, fue legítimamente ungido para gobernar, pero su rechazo a la Palabra limitó su gobierno a 40 años. Luego fue sustituido por David, que fue coronado en el 59º Jubileo desde Adán y por lo tanto era un tipo profético del Vencedor. Eso profetizaba del fin de la Era Pentecostal y el comienzo de la Era de los Tabernáculos.
La historia de Saúl es tan trágica y triste como la de Josías. Ambas historias profetizan sobre acontecimientos actuales y sobre cosas que pronto sucederán.
La Gran Pascua de Josías
Judá había estado en gran parte bajo la hegemonía (poder, influencia) de Asiria desde los días del rey Manasés, hijo de Ezequías, y su hijo Amón. Josías era hijo de Amón y nieto de Manasés y bisnieto de Ezequías.
Josías reinó 31 años en Jerusalén (2º Crónicas 34: 1). En el 18º año de este rey piadoso ordenó a los sacerdotes limpiar el templo que había sido abandonado por muchas décadas. Uno de los miembros del equipo de limpieza encontró el libro perdido de la Ley (probablemente Deuteronomio) entre los escombros del templo y se lo dio a Hilcías, el sumo sacerdote (2º Crónicas 34: 14-15).
Cuando Josías lo leyó (2º Crónicas 34: 19, 21), se alarmó; probablemente al leer sobre las Leyes de la Tribulación y el Juicio en Deuteronomio 28. Entonces comprendió por qué Asiria había juzgado a la Casa de Israel un siglo antes. y también vio el peligro para Judá. No es claro si estaba al tanto de la profecía de Isaías a Ezequías en Isaías 38: 6, que decía que Judá finalmente sería llevado a Babilonia.
De todos modos, el descubrimiento de Deuteronomio provocó una reforma en la adoración de Dios, y leyó la Ley en público a todos, ordenándoles “cumplir las palabras del pacto escritas en este libro” (2º Crónicas 34: 31). El resultado fue que Dios retrasó la tribulación / cautiverio de Judá hasta después de la muerte de Josías (2º Crónicas 34: 27-28).
Luego, el rey celebró la Pascua, aparentemente por primera vez en muchos años (2º Crónicas 35: 18-19). Era el año 623 aC, que fue el 16º Jubileo de Judá desde el cruce del Jordán bajo Josué. Esta Pascua jubilar fue una ocasión alegre, pero no pudo detener el juicio divino que ya había sido decretado un siglo antes (Isaías 39: 6).
Trece años después (610 aC), Josías fue asesinado en Meguido, habiendo gobernado Judá durante 31 años (2º Crónicas 34: 1). La cuenta regresiva final hacia el cautiverio babilónico continuó, y Jerusalén capituló ante Nabucodonosor seis años después, en el 604 aC.
Como acotación al margen, Ezequiel data sus profecías según el año del 17° ciclo de Jubileo desde el 623 aC, cuando Josías había celebrado su Gran Pascua. Por lo tanto, Ezequiel 1: 1 dice: "Sucedió en el año treinta". Este fue el año 594-593 aC, y fue “el quinto año del exilio de Joaquín” (Ezequiel 1: 2). El Rey Joaquín fue enviado a un calabozo de Babilonia en el año 599-598 aC, que también era el 25º año del 17° ciclo de Jubileo desde el cruce del Jordán.
Campaña de guerra del Faraón Necao
El Faraón Necao había transportado sus tropas en barco a la parte norte de Israel para comenzar la marcha hacia “Carquemis en el Éufrates” (2º Crónicas 35: 20). Carquemis ("la fortaleza de Quemos") era una fortaleza estratégica asiria, y el faraón decidió tomar esa fortaleza para evitar que los asirios la usaran como punto de partida para conquistar Judá y Egipto.
El poder asirio ya estaba menguando, y otros también lo sabían. La provincia de Babilonia, gobernada por el rey vasallo de Asiria, Nabopolasar (626-605 aC), ya se había rebelado en el 612 aC. Así que el Faraón Necao intentó aprovechar la situación tomando la fortaleza occidental clave de "Carquemis en el Éufrates".
Palestina siempre había sido una zona de amortiguamiento y una barrera fronteriza entre Asiria y Egipto durante muchos años. El faraón no quería hacer la guerra a Judá, porque eso habría retrasado su avance hacia Carquemis. Entonces, en lugar de marchar a través de Judá, envió sus tropas por mar al norte de Judá y comenzó a marchar hacia el este a través de la llanura de Meguido. Meguido había sido parte del territorio de Israel antes de la conquista y deportación asiria de Israel. No era parte de Judá, por lo que el faraón no pensó que el rey Josías lo atacaría.
En ese momento, Judá era técnicamente un aliado asirio, dominado por el imperio más grande a pesar de que Jerusalén había escapado del cautiverio un siglo antes. Parece que Josías, como un rey vasallo fiel, pensó que debía apoyar a su señor asirio. Entonces, cuando las tropas egipcias marcharon a través de las tierras del norte que una vez habían estado habitadas por Neftalí y Zabulón, “Josías salió para enfrentarlo” (2º Crónicas 35: 20). Aparentemente, esto tomó al Faraón por sorpresa, ya que probablemente habría pensado que el rey de Judá estaría feliz de que Egipto luchara contra Asiria.
Ese fue el error fatal de Josías, ya que murió como resultado.
La segunda lección de Meguido
La incapacidad de Josías para escuchar la Palabra del Señor a través del Faraón hizo que apoyara al rey de Asiria, el opresor de su época. Los líderes de la Iglesia de hoy, sin darse cuenta, también han apoyado al opresor de nuestro propio tiempo, Misterio Babilonia. Esto realmente se remonta a principios de 1900, cuando Dios derramó su Espíritu en el Nuevo Movimiento Pentecostal. El propósito subyacente de Dios (como siempre) era hacer que la Iglesia se arrepintiera, por permitir que su gobierno rompiera sus tratados con las tribus indias durante el siglo anterior.
Pero el problema subyacente de Pentecostés no pudo resolverse mediante la unción pentecostal. Fue el problema del denominacionalismo del principio, donde la gente envió a Moisés al monte para escuchar la voz de Dios y decirles lo que Dios había dicho (Éxodo 20: 19). Querían una relación indirecta con Dios. Este mismo problema se manifestó nuevamente en la historia del rey Saúl, porque, nuevamente, el pueblo quería que un hombre los gobernara en lugar de Dios mismo (1º Samuel 8: 7).
Así que los movimientos pentecostales de principios del siglo XX formaron de nuevo nuevas denominaciones sin comprender y vencer de raíz este problema de Pentecostés. Ser gobernado por un hombre equivalía a establecer un sistema de esclavitud a los hombres. Los hombres entonces afirmaron que para hacer la voluntad de Dios debían someterse al gobierno de los hombres. Mientras esos gobernantes hicieron la voluntad de Dios, eso no fue un problema.
Sin embargo, la mayoría siguió el ejemplo de Saúl, y esto alcanzó un punto culminante a principios de la década de 1970 en el llamado "Movimiento de Pastoreo". Sin embargo, el problema en sí era universal. Sale a la superficie cada vez que le decimos a alguien que somos creyentes, porque ellos inmediatamente quieren saber a qué iglesia o denominación pertenecemos. Cuando decimos que seguimos a Jesús, preguntan, "¿y quién?" Si no somos parte de una denominación "legítima", a menudo nos consideran en rebelión contra Dios mismo. Esa es la mentalidad de Saúl.
Esta es la raíz del problema de Pentecostés, que solo puede resolverse mediante la mayor unción de la Fiesta de Tabernáculos, manifestada a través de la Casa de David, el Vencedor. Ahí es donde nos encontramos hoy. Por eso, cuando "Saúl" murió en 1993, vimos el surgimiento de la Casa de David.
En los días de Josías, Judá se encaminaba hacia un cautiverio babilónico. Hoy estamos saliendo del cautiverio a Misterio Babilonia. Vivimos en una época diferente. En los días de Josías no había una solución real; en nuestros días Dios nos ha traído la solución por el poder de su propia voluntad.
Ésta es otra razón por la que podemos tener la confianza de que ganaremos esta batalla de Armagedón. Muchos de los líderes de la Iglesia de hoy, aunque piadosos en general, no escucharán la Palabra del Señor y continuarán apoyando a los opresores sin saberlo. Sin embargo, no tengo ninguna duda de que muchos escucharán la Palabra cuando el Misterio de la Iniquidad sea expuesto a la luz con los hechos reales. Hemos luchado y ganado demasiadas batallas espirituales en el pasado para que esto no suceda.
El acuerdo entre David y José es imparable; la obra de Eliseo tendrá éxito, porque está edificada sobre ese fundamento.
6 de junio de 2021
La fe no la liberamos nosotros, nos es impartida cuando escuchamos a Dios hablándonos. Eso quiere decir que si Él no nos habla, nosotros no podremos recibir esa fe para el socorro oportuno.
No confundas la fe con el mentalismo del Movimiento de la Súper Fe o de la Nueva Era. Permanece haciendo lo que Dios te haya mandado en paz y reposo y con humildad, hasta que Él te diga otra cosa.
Debemos orar para conocer su voluntad, no para que Dios haga la nuestra, lo que no quiere decir que no podamos expresarle nuestros anhelos justos. Dios nos concede solo los deseos que Él, y no nosotros, pone en nuestro corazón. Eso requiere mucho tiempo de crecimiento y maduración en su intimidad.
Debes seguir a autores de la "Senda de la Cruz". Es la senda que nos lleva a someternos a Dios y no a ordenarle como tiene que organizar su Universo.
En los primeros días de nuestras comunicaciones te recomendé algunos libros de autores como George Müller, Andrew Murray y especialmente Watchman Nee. Después de Nee empieza a leer todos los libros de Stephen Jones que, además tienes gratuitamente en su sitio Web. Esto te llevará a madurar conociendo a Cristo íntimamente.
Este tipo de devocionales que estas siguiendo tienden a alimentar los deseos carnales de prosperidad material; cosa que también puede dárnosla el Señor, pero solo lo hará cuando hayamos crecido lo suficiente para que no nos dañe separándonos de Él.
Así que esa sea tu oración, como dice el Proverbio: "No me des riqueza ni pobreza ... si no mantenme del pan necesario…" (Ver Proverbios 30: 7-9).
Este consejo que te ofrezco te será una buena guía:
"LA VOLUNTAD DE DIOS RARAMENTE COINCIDE CON NUESTROS DESEOS. CUANDO LO HAGA DESCONFÍA Y ASEGÚRATE MUY BIEN DE QUE ESA SEA SU VOLUNTAD Y NO LA TUYA.
LA CRUZ ES ESO: SU VOLUNTAD CRUZÁNDOSE CONTRA LA NUESTRA. LA CIMA ESPIRITUAL QUE DEBES BUSCAR ES LA DE LA UNIÓN DE LAS VOLUNTADES; ES DECIR, QUE LA TUYA SE SOMETA Y ESTÉ DE ACUERDO CON LA SUYA.
LA SUYA SIEMPRE ES LA QUE VEMOS OCURRIR Y DEBEMOS ACEPTARLA CON GOZO".
JOSÉ,
Si bien muchos cristianos de hoy discuten sobre el don de lenguas (e incluso sobre la validez de los otros dones del Espíritu), el verdadero propósito de Pentecostés es aprender a escuchar la voz de Dios. Ese fue el problema con Israel en su primera introducción al Pentecostés en el Sinaí. Ellos demostraron estar demasiado llenos de miedo para escuchar su voz (Éxodo 20: 19). Este problema no se superó hasta Hechos 2.
Si escuchamos en una lengua conocida o desconocida es un problema secundario. La terminología del Nuevo Testamento nos dice que la Palabra en una lengua conocida es profecía (1ª Corintios 14: 2-3). Una lengua desconocida es un "misterio" o queda oculta a menos que se interprete. La profecía es, por lo tanto, una forma más eficiente y deseable de escuchar la Palabra, en opinión de Pablo (1ª Corintios 14: 1, 5).
Escuchar su voz (en cualquier nivel que podamos escuchar) es necesario para ser guiados por el Espíritu. Así como Israel fue guiado por la columna de nube durante el día y el fuego por la noche, así también nosotros seremos guiados por el Espíritu en nuestro viaje por el desierto. Los israelitas sabían que el Espíritu los conduciría finalmente a la Tierra Prometida, pero no conocían el viaje. Tampoco sabían qué lecciones les enseñaría el Espíritu en cada uno de sus campamentos.
Lo mismo ocurre con nosotros hoy. Sabemos que estamos siendo llevados al Reino de Dios y a la Tierra Prometida, pero no sabemos qué lecciones debemos aprender en el camino. Además, Dios normalmente no revela el próximo campamento antes de que lleguemos allí. Debemos levantar nuestras estacas, plegar nuestra tienda y seguirle a donde Él nos lleve para descubrir hacia dónde vamos.
El viaje inesperado
Cuando comencé este viaje por el desierto en 1981, pensé que la Tierra Prometida estaba a la vuelta de la esquina en esa dirección. Encontré que el viaje era mucho más largo y totalmente diferente. No tenía idea de cuántos campamentos había entre aquí y allá, cuántas lecciones habría que aprender y cuánto trabajo habría que hacer por el camino.
Como Caleb y Josué, aprendí que no podía entrar a la Tierra Prometida sin el resto del Cuerpo. Hay quienes ven este viaje en términos puramente personales, como para decir que pueden perfeccionarse como individuos en cualquier momento. Pero la lección de Caleb y Josué, los vencedores de su época, nos cuenta una historia diferente.
Hebreos 11: 40 confirma esto, diciendo que los hombres de fe del pasado no podrían perfeccionarse sin “nosotros”, es decir, los de las generaciones posteriores. Esta es una obra corporativa. Aunque todos estamos en nuestro propio y particular "campamento" en el desierto, algunos están más cerca de la Tierra Prometida que otros, al final debemos cruzar el Jordán juntos como un Cuerpo. Pablo dice en 1ª Corintios 15: 51, “todos seremos transformados”, refiriéndose a todas las generaciones de vencedores, ya sean vivos o muertos.
Me parece claro que hoy estamos viviendo la época de este cambio o transformación. Si bien todas las generaciones del pasado han pensado lo mismo, somos la única generación que ha vivido para ver el fin del dominio de los imperios de las bestias en "los tiempos de los gentiles". Cuando entendemos los “siete tiempos o veces” del juicio divino, esto nos da una esperanza renovada de que nosotros seamos esa generación que podría no estar obligada a morir y esperar la resurrección.
Los siete años y las trompetas
El libro de Apocalipsis habla de siete sellos. En el séptimo sello hay siete trompetas. En la séptima trompeta hay siete copas de vino. Lo que menos gente se da cuenta es que este patrón se deriva del propio calendario de Israel. Los siete sellos son los siete años de un ciclo sabático que conduce al descanso de la tierra del séptimo año. En ese año sabático hay siete meses o trompetas. Su práctica era tocar la trompeta al comienzo de cada nuevo mes (o "luna nueva"). En el séptimo mes era la Fiesta de Tabernáculos, en la cual se derramaba la libación (copas de vino) durante siete días.
Por lo tanto, cuando Juan escribió el libro de Apocalipsis, estaba revelando la profecía de su propio calendario. El calendario era demasiado general para revelar los detalles de los eventos proféticos, por lo que a Juan se le dieron los detalles. Desafortunadamente, la mayoría de la gente no entendió la conexión entre el calendario y la profecía. La revelación estaba allí a plena vista, pero la gente permaneció ciega. Sus ojos fueron velados hasta el tiempo del fin, cuando esas profecías debían ser cumplidas.
Ahora sabemos más de lo que se sabía en generaciones anteriores, no porque seamos mejores que ellos, sino porque hay cosas que Dios necesitaba mostrarnos para que pudiéramos hacer la obra en nuestra generación. A medida que aumentaba nuestra revelación, también aumentaba nuestra capacidad para realizar esa obra. El nivel de revelación que recibimos en 1993 nos permitió comenzar la obra de la Casa de David. El nivel de revelación que recibimos después del 30 de noviembre de 2000 nos permitió comenzar la obra de la Casa de José.
La Iglesia de Laodicea está ciega y desnuda (Apocalipsis 3: 17-18), porque es la Iglesia del cautiverio a Misterio Babilonia, así como su contraparte del Antiguo Testamento pasó tiempo en Babilonia como exiliados en cautiverio.
(Expliqué las Siete Iglesias del Antiguo y Nuevo Testamento en Apocalipsis, Libro 1, capítulo 11).
Cuando vimos el ascenso de la Casa de David en 1993, tomamos nota del ciclo de 7 años y medio que llevaba al 30 de noviembre de 2000. Cuando comenzamos la obra real de la Casa de David en nuestra Campaña de Oración del Jubileo, tomamos nota del ciclo de 7 años desde el 29 de noviembre de 1993 al 29 de noviembre de 2000. No pasó mucho tiempo para que viéramos que ese ciclo de 7 años representaba las 7 trompetas del libro de Apocalipsis, y asumí que terminaría el 29/30 de noviembre del 2000.
Las Siete Copas
Supuse también que el séptimo año (trompeta) vería derramarse las siete copas que destruirían Misterio Babilonia de 1999-2000. No fue hasta el año 2000 mismo que recibimos la revelación de que las siete copas debían ser derramadas en otro período de siete años. La primera se derramó en Tabernáculos del 2000, y la séptima copa se derramó en Tabernáculos del 2006.
Siete años pueden ser mucho tiempo en nuestras vidas, por eso mi carne estaba algo desilusionada de que las cosas no terminaran en el año 2000. Pero mi espíritu había aprendido a regocijarse en el plan divino y a estar de acuerdo con él. El retraso también reforzó lo que ya sabía de que la revelación era progresiva. Lo que Dios revela es suficiente para hacer la obra que tenemos entre manos, dejando la obra de mañana para mañana. Tal es la naturaleza de la dirección del Espíritu.
La Obra de Eliseo
Una vez más, como veremos más adelante, cuando llegamos al momento de la séptima copa, que se vertió en 2006, descubrimos que aún quedaba más trabajo preparatorio por hacer. Eso resultó ser lo que llamamos la Obra de Eliseo. Mientras Elías preparó el camino para la Primera Venida de Cristo, Eliseo debe preparar el camino para la Segunda Venida de Cristo. La Segunda Venida requiere la doble porción de la unción de Elías, que le fue dada a Eliseo (2º Reyes 2: 9).
Esta revelación nos llegó en nuestra conferencia de Tabernáculos en Hilo, Hawai en 2007. La Obra de Eliseo finalmente se lanzó en la conferencia de Pascua en Manassas, Virginia el 12 de abril de 2009. Esta sigue siendo una obra en curso hasta el día de hoy.
El punto es que si bien se nos ha dado mucha revelación, también hay muchas cosas que no sabemos de antemano. No obstante, la experiencia pasada nos ha demostrado que recibiremos toda la revelación necesaria cuando llegue el momento. Si nos esforzamos demasiado en escudriñar la profecía antes de su tiempo, o si intentamos forzar una revelación mediante la oración y el ayuno, invariablemente la malinterpretaremos y, por lo tanto, no la cumpliremos de la manera adecuada.
Crecemos espiritualmente a un ritmo constante a medida que somos guiados por el Espíritu. Nuestro nivel de madurez en cualquier momento es lo que nos permite hacer el siguiente nivel de obra espiritual y profética. Recibir revelación que va más allá de nuestro nivel de madurez espiritual puede ser peligroso, porque la obra aún está más allá de nuestra capacidad. Necesitamos mantener un poco de humildad, conocer nuestras limitaciones y confiar en que Dios nos llevará a hacer el nivel de trabajo que somos capaces de hacer en cada punto del camino.
Al mantener este nivel de humildad, también aprendemos a tener paciencia y perseverancia. No nos adelantamos al Espíritu, como para llevar la columna de nube a nuestro objetivo percibido. Por lo tanto, podemos ganar todas las batallas y emitir todas las declaraciones y decretos en la Corte Divina sin fallas.
Estas lecciones parecen sencillas, pero a menudo se necesita mucho tiempo para aprender a ser guiados por el Espíritu. La carne naturalmente quiere guiar y dirigir al Espíritu Santo. La carne piensa que sabe mejor que Dios qué hacer. La carne piensa que Dios siempre llega tarde y por eso quiere acelerar el horario. La carne es naturalmente impaciente y arrogante. Mi propia carne no es diferente, pero a medida que he crecido a lo largo de los años, he aprendido por muchas lecciones difíciles a no tener confianza en la carne.
La Obra continua de la Casa de David
Se nos llevó a verter la primera copa de vino (y también de agua) el 21 de octubre del 2000 durante la Fiesta de Tabernáculos. Eso fue en conjunción con la coronación de David como Rey sobre todas las tribus de Israel el día anterior, 20 de octubre. Este fue el punto donde la Casa de David recibió su autoridad completa después de 7 años y medio (2º Samuel 5: 4-5).
La primera conquista de David fue Jerusalén. Así también, la primera conquista de la Casa de David en nuestro tiempo fue la Antigua Jerusalén, reemplazándola con la Nueva Jerusalén como la capital del Reino. Después de eso, se instituyó una nueva fase de profecía con el ascenso de la Casa de José. Esto no significó que la Casa de David dejó de existir; lejos de ahí; simplemente significaba que aumentaban el poder y la autoridad.
Si bien la Casa de José fue principalmente un llamado a vencer el hambre de escuchar la Palabra, la Casa de David continuó su guerra contra Misterio Babilonia. Después de verter la primera copa de vino el 21 de octubre de 2000, siguieron seis copas de vino más, cada una en su propio año. El hecho de que la primera fue derramada junto con la coronación de David, está claro que las siguientes seis copas también fueron una continuación de la guerra de David contra Babilonia.
Por lo tanto, estaban sucediendo dos cosas al mismo tiempo: Babilonia estaba siendo vencida mientras el Reino se edificaba sobre la Palabra de Dios. La guerra, en cierto modo, fue la obra negativa de destruir Babilonia, mientras que la enseñanza de la Palabra fue la obra positiva de construir la Nueva Jerusalén. Ambas obras fueron necesarias.
Aun así, la profecía de Jacob a Judá en Génesis 49: 10 fue que a Judá (y específicamente a David) se le iba a dar el Cetro y el Mandato de Dominio temporalmente “hasta que venga Silo”, momento en el cual la gente se reunirá en torno a Él: Cristo en su segunda manifestación como José. Al final, los sueños de José en los que sus hermanos se inclinarían ante él se harían realidad. Cuando los hermanos se mudaron a Egipto, vivían bajo la autoridad de José. Esto incluyó a Judá.
Cristo vino por primera vez de la tribu de Judá y de la Casa de David. La obra que Él hizo en la cruz nunca será descartada, porque preparó el camino para su obra mayor en su Segunda Venida. Por lo tanto, su túnica estaba empapada en sangre (Génesis 37: 31; Levítico 14: 6; Apocalipsis 19: 13). No obstante, el objetivo general es establecer el gobierno del Reino y cumplir con los términos del Mandato de Fertilidad (fecundidad o fructificación para producir los hijos de Dios) que se le dio a José (Génesis 49: 22).
https://godskingdom.org/blog/2021/june-1/the-work-of-the-house-of-joseph-part-2