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EL SEÑOR NUESTRA PAZ, Octavius Winslow - TRILOGÍA DE LA PAZ, José


Cristo es nuestra paz. | Te Amo Mi Dios



10-01-2020

(Por gentileza de E. Josué Zambrano Tapias)


Efesios 2: 14

"Él es nuestra paz".


Hay una hermosa gradación en el desarrollo de la gracia del Espíritu en el alma del creyente: primero la paz, luego el gozo. Es una provisión caritativa y bondadosa de nuestro Dios. Tristemente, no hay sino pocos cristianos regocijados; y a pesar de todo, en la carencia de gozo (el tema de nuestra siguiente meditación), qué gran consuelo que podamos llegar a un estado de paz, siendo este un fruto del Espíritu que crece en lo más abajo del árbol que, “produce toda clase de frutos” (Ap. 22: 2), y, así pues, más accesible que la más elevada gracia del gozo, un fruto situado en las ramas más elevadas, y que crece en una región soleada, “El reino de Dios no es… sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Rom. 14: 17).


Por tal motivo, frecuentemente escuchamos la experiencia agonizante de la expresión de los santos de Dios —“No estoy gozoso, pero estoy en paz; no tengo gran éxtasis o transportación de sentimientos, pero mi alma descansa de manera grata y con fe en Jesús, soy guardado en perfecta paz”. [Bueno, este no es ningún pequeño logro cristiano y bendición divina; y si nuestra paz es (parte del) fruto genuino del Espíritu, que brota de la fe sencilla en Jesús, el efecto de su sangre, que comunica la paz sobre la conciencia, vale incontables mundos, y “sobrepasa todo entendimiento” (Fil. 4: 7)] (ver comentario de José abajo). Unas pocas reflexiones pueden ayudarnos en el pleno entendimiento de este bendito estado.


En primer lugar, debemos tener siempre presente la gran verdad esencial de que, Cristo no solamente puede hacer la paz, darnos paz, y transferir su paz como un precioso legado, sino que, Jesús mismo es nuestra paz. Cristo es nuestra paz” (efectivamente, pero Cristo formado en nosotros). Este pensamiento nos eleva, por encima de un mero dogma, a una Persona: por encima de la verdad de Cristo, a Cristo mismo.


Dios dice del pecador que discrepa con Él —“Que él acuda a mi fortaleza, para que haga la paz conmigo, que conmigo haga la paz” (Isa. 27: 5). Ahora, “Cristo es poder de Dios” (1ª Cor. 1: 24), o, la fortaleza de Dios, apoderándose de quienes, en fe, estamos en paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (esto es distinto de la paz DE Dios) (Rom. 5: 1). Por este motivo la expresión tan general, “él hizo su paz con Dios”, como se aplica a muchos que salen de este mundo sin ninguna prueba Bíblica de conversión, involucra una ilusión espantosa y error fatal. El pecador no puede por sí mismo hacer su paz con Dios. Cristo ha hecho ya la paz, o más bien, Cristo es, Él mismo, nuestra paz; y hasta que creamos en Cristo, y hayamos recibido a Cristo, nuestra paz de la que hacemos alarde es falsa —es paz, no de vida, sino de muerte— la paz de Satanás, fácilmente concebida; no la "paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento" (creo que aquí Winslow debiera referirse más bien a la paz DE Dios).


Sí, Jesús es nuestra paz. Él se paró en la brecha, llevó el pecado, soportó la Cruz, y sufrió la condenación. Sobre Él cayó el golpe que doblegó su santa alma en angustia en la Tierra, y que también aseguró nuestra reconciliación con Dios. “Hay un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1ª Tim. 2: 5), Jesús “El príncipe de paz” (Isa. 9: 6).


Y entonces la obra expiatoria de Cristo en sus secciones distintivas —la sangre que perdona, y la justicia que justificaes el canal a través del cual la paz fluye hacia el interior de nuestras almas. La primera se designa como “la sangre que comunica la paz”, la otra es representada como situándonos en un estado de justificación gratuita y plena, y también llevándonos a la experiencia de paz CON Dios (distinta de la paz DE Dios) mediante nuestro Señor Jesucristo. Admira, pues, oh alma mía, el medio por el cual tu verdadera paz corre —la sangre de Cristo aplicada a la conciencia, y la justicia de Cristo colocada en ti por el Espíritu. El Señor puede darte paz (paz DE Dios) en la aflicción.


Cuando la tormenta se enfurezca y las aguas estén oscuras y agitadas, debajo de la superficie, vuestra paz que proviene de Dios a través de Cristo, puede correr como un río (paz DE Dios). Vosotros estáis firmemente anclados en la fe sobre Dios. “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado (Isa. 26: 3).


Ponte en guardia contra aquello que comprometería tu paz, oh alma mía. No juegues con la tentación, ni trates con ligereza la conciencia, ni camines alejado de Jesús. Lávate diariamente en la Fuente, y tu paz será como un pozo que mana siempre.


Job. 34: 29

Si él diere reposo, ¿quién inquietará?”.


2ª Tes. 3: 16

Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera”.


(Los comentarios parentéticos en letra gruesa azul más pequeña son de José)



Comentario de José: TRILOGÍA DE LA PAZ


Me regocijo porque esta es la primera vez que escucho a alguien decir que los componentes del fruto del Espíritu se alcanzan en hermosa gradación; es decir, gradualmente o escalonadamente. Al menos lo es el crecimiento y la maduración del fruto, porque cuando Cristo ha sido formado en nosotros, teniéndole a Él tenemos el fruto completo. Esto, efectivamente, lo confirma mi propia experiencia.


Sin embargo, creo que es conveniente hacer algunas matizaciones: Primeramente, hemos de distinguir entre la paz que viene con la justificación (salvación del espíritu), nuestra Pascua en "Egipto", que nos otorga consciencia de que nuestros pecados han sido perdonados. Esta es la PAZ CON DIOS, en la que Cristo nos hace descansar (… "Yo os haré descansar", Mateo 11: 28).


Pero no podemos quedarnos ahí, sino proseguir hasta el final de nuestro camino pentecostal muriendo al yo, a la carne, en el cruce de nuestro particular Jordán, para que Cristo, el Amor, sea formado en nosotros. Cristo es el único fruto del Espíritu, porque Dios es Amor. Este fruto viene de una vez, cuando damos a luz al Cristo que fue engendrado en nuestro espíritu. Esta culminación de nuestra etapa pentecostal nos saca del desierto anímico (salvación del alma), para acampar en la tierra prometida de Tabernáculos, que es “Cristo formado en vosotros”. Así conquistamos la PAZ DE DIOS (el Reposo o Shalom de Dios), una paz que nosotros hallaremos si la buscamos denodadamente (… "hallaréis descanso", Mateo 11: 29), como primera manifestación del fruto ÓCTUPLE del Amor formado en nosotros.


Según el texto de Romanos 4: 17, citado arriba por Winslow, establecida la Justicia, después viene la PAZ y, sobre la base de la paz, a continuación el GOZO. Esta
justicia no es la justicia posicional o imputada que se nos da al creer, sino la justicia experiencial, la que se corresponde con los tipos de la obra de la segunda paloma y el segundo chivo de Levítico, con los que el pecado es quitado. Con la primera paloma y el primer chivo el pecado solo había sido cubierto, ahora es quitado, llevado lejos de nosotros. Cuando cruzamos el Jordán y nacemos al Reino, Cristo, nuestra justicia, ha sido dado a luz en nosotros.


Más adentrados en Tabernáculos, además de la PAZ y el GOZO, después seguirán las otras características del fruto del Espíritu: PACIENCIA, AMABILIDAD, BONDAD, FIDELIDAD, MANSEDUMBRE y DOMINIO PROPIO. Parece que la gradación u orden en el texto de Gálatas 5: 22-23 es inversa a la de Romanos; es decir, de las ramas más altas del Árbol de Vida, a las más bajas.


También creemos que a la PAZ CON DIOS (Pascua) y a la PAZ DE DIOS (al final de Pentecostés-inicio de Tabernáculos, cuando el holocausto ha sido totalmente consumido en el fuego del altar) le continuará la "PAZ QUE SOBREPUJA TODO ENTENDIMIENTO" (paz propia de la plena madurez o filiación, al final de la tercera fase de Tabernáculos).


Esta paz que sobrepuja el entendimiento, a mi entender, es una paz sobrenatural, que algunas personas tal vez puedan degustar coyunturalmente por medio de alguna experiencia extática, que Dios pueda haberles concedido, a modo de preparación para enfrentar algún tiempo de prueba especialmente fuerte y dolorosa; o como un regusto premonitorio de lo que les aguardará en la plena madurez.


Al menos, este fue mi caso y sé que la autora Maite Melendo, en su libro "Soledad Acompañada", relata una experiencia semejante. Tal vez este tipo de paz PROFUNDA E IMPERTURBABLE, CAPAZ DE DORMIR EN MEDIO DE LA TORMENTA, pueda ser un estado permanente para los Vencedores en la plenitud de su madurez y, sin duda, lo será cuando éstos reciban sus cuerpos glorificados.



SAL DE TI MISMO / NO TE IMPORTE REVELAR TUS DEFECTOS (Sorbos Místicos), François Fenélon




SAL DE TI MISMO

Siempre que vivas en base a tu vieja naturaleza estarás abierto a todas las injusticias del hombre. Tu temperamento te meterá en luchas, tus pasiones chocarán con tu prójimo, tus deseos serán como tiernos brotes expuestos a las saetas del enemigo. Todo estará en tu contra ... atacándote desde todas direcciones.

Si vives por la misericordia de una muchedumbre de deseos de codicia y avaricia, entonces nunca hallarás la paz. Nunca estarás satisfecho porque todo te preocupará. Serás como un inválido postrado en cama durante años ... donde sea que te toquen sentirás dolor. 

Tu amor propio es terriblemente susceptible. No importa lo poco que le insulten, chilla ¡asesino! Añádele a esto toda la insensibilidad de los otros, su repugnancia ante tu debilidad (y tu repugnancia ante la suya), y lo que tienes son los hijos de Adán atormentándose eternamente uno al otro.

La única esperanza es que salgas de ti mismo. Pierde todo tu interés propio. Sólo entonces puedes disfrutar la verdadera paz reservada para los hombres de buena voluntad. Personas así no tienen otra voluntad más que la de Dios. Si te allegas a un lugar así, ¿qué puede dañarte? Ya no serás atacado por tus esperanzas o miedos. Puedes estar preocupado, molesto, o afligido, pero puedes reposar en Él. Ama la mano que te disciplina. Encuentra la paz en todas las cosas ... incluso yendo a la Cruz. Estate contento con lo que tienes. No quieras más.

Ríndete a Dios y encuentra la verdadera paz.



VIVE DÍA A DÍA

Tu camino espiritual es algo inquieto e impaciente. Simplemente confía en Dios. Si vienes a Él, Él te dará todo lo que necesitas para servirle. Necesitas de verdad creer que Dios mantiene su Palabra.

Cuanto más confíes en Él, tanto más será capaz de darte. Si estuvieras perdido en un desierto imposible de cruzar, el pan caería del cielo sólo para ti.

No temas nada excepto fallar a Dios. Y ni siquiera temas este hecho tanto que llegue a sacarte de quicio. Aprende a vivir con tus fracasos, y carga con los fracasos de tus prójimos.

¿Sabes lo que sería lo mejor para ti? Deja de aparentar ser tan mental y espiritualmente perfecto para con Dios y el hombre. Hay mucho egoísmo y complacencia refinados en no dejar revelar tus defectos. Sé sencillo con Dios. A Él le encanta comunicarse con las personas sencillas. Vive día a día, no en tu propia fuerza, sino totalmente rendido a Dios.



(Por gentileza de E. Josué Zambrano Tapias)

EN AQUEL DÍA: TENDRÉIS COMPLETO REPOSO EN LA VIDA DE JESÚS Y PEDIRÉIS EN MI NOMBRE, Oswald Chambers




"En aquel día no me preguntaréis nada",
 Juan 16:23

¿Cuándo es aquel día? Cuando el Señor ascendido te hace uno con el Padre. En aquel día serás uno con el Padre, así como Jesús. Él dijo: "En aquel día no me preguntaréis nada ...". Antes de que la vida resucitada de Cristo se manifieste completamente en ti, tienes muchas preguntas por hacer. Entonces, después de un tiempo descubres que todos tus interrogantes han desaparecido y que al parecer ya no te quedan más. Debido a que has llegado al punto de un completo descanso en la vida resucitada de Jesús, entras a una perfecta unidad con el propósito de Dios. ¿Estás disfrutando esa vida ahora? Si no, ¿por qué?

Aunque en aquel día todavía puede haber un sinnúmero de asuntos oscuros para tu entendimiento, no se interpondrán entre tu corazón y Dios. En aquel día no me preguntaréis nada; no necesitarás hacerlo porque estarás seguro de que Dios traerá luz sobre esos temas de acuerdo con su voluntad. La fe y la paz de Juan 14:1 se convierten en la verdadera actitud de tu corazón y no hay más preguntas, Si algo es un misterio para ti y se está interponiendo entre tú y Dios, nunca busques la explicación en tu mente. Búscala en tu verdadera disposición interior ya que es allí donde se encuentra el problema. Cuando tu actitud sea de disposición a someterte a la vida de Jesús, tu comprensión será perfectamente clara. Y llegarás al lugar donde no existe ninguna distancia entre el Padre y tú, su hijo, porque el Señor los ha hecho uno. En aquel día no me preguntaréis nada. (Oswald Chambers)



"En aquel día pediréis en mi nombre … El Padre mismo os ama",
Juan 16:26-2

En aquel día pediréis en mi nombre, es decir, en mi naturaleza. No, "emplearéis mi nombre como una palabra mágica, sino, seréis tan íntimos conmigo, que tú y yo seremos uno". Aquel día no es un día en el futuro, sino que implica el aquí y el ahora. "El Padre mismo os ama". El amor del Padre demuestra que nuestra unión con Jesús es completa y absoluta. El Señor no quiso decir que nuestra vida estaría libre de dificultades e incertidumbres externas; sino que, así como Él conoció el corazón y la mente del Padre, por el Bautismo del Espirito Santo Él puede elevarnos a los lugares celestiales donde nos revela las enseñanzas de Dios.

"Todo cuanto pidáis al Padre en mi nombre", Juan 16:23. Aquel día es un día de paz y de una relación imperturbable entre Dios y el creyente. Así como Jesús fue puro y sin mancha en la presencia de su Padre, por la poderosa eficiencia del bautismo del Espíritu Santo, nosotros también podemos ser elevados hasta esa relación: "Para que sean uno, así como también nosotros somos uno", Juan 17:22.

"Os lo dará", Juan 16:23. Jesús dijo que Dios reconocerá y contestará nuestras oraciones por causa de su nombre. ¡Qué desafío e invitación! Por el poder de resurrección y ascensión de Jesús y por el Espíritu Santo que nos ha sido dado, podemos ser levantados hasta esa relación. Una vez que Jesucristo nos coloca en esa maravillosa posición, podemos orar a Dios en su nombre, es decir, en su naturaleza. Este es un regalo que nos ha sido dado por el Espíritu Santo. Jesús dijo: "Todo cuanto pidáis al Padre en mi nombre, os lo dará". El carácter soberano de Jesucristo se pone a prueba por sus propias declaraciones.



(Por gentileza de E. Josué Zambrano Tapias)

EVIDENCIA DE COSAS OCULTAS 32: ¡Mi Hijo, Mi Hijo!, Joseph Herrin





Mencioné que estábamos en el mismo lugar para conocer una última y angustiosa prueba antes de salir de nuestra casa en Levie Road. Empezó el día que el Sherif llegó para decirnos que tendríamos que salir en tres días, y esta prueba sería breve, pero intensa. Tan pronto como el Sheriff se fue le dije a mi familia que de hecho nos estaríamos moviendo, aunque no teníamos idea en ese momento donde iríamos. Luego fui a mi habitación a buscar el rostro de Dios. Estaba preocupado en mi corazón porque esperaba que Dios recibiera nuestra intercesión en nombre de este pueblo y los trajera a un camino de fe. En cambio, los había visto dar pasos atrás mientras se alejaban de la voluntad de Dios de que dieran un paso de fe en relación con ciertas decisiones que estaban enfrentando. También estaban volviendo a una afiliación más estrecha con las Iglesias Menonitas tradicionales de las cuales el Espíritu los había sacado. Por estas cosas me preguntaba si nuestra intercesión aún podría ser completa.

Mientras oraba con mucha angustia en mi corazón, un terrible pensamiento comenzó a formarse en mi mente. Sentí que el Espíritu me preguntaba: "¿Y si te pidiera que realizaras un último gran acto de intercesión por esta gente? ¿Qué sucedería si te pidiera que no te mudaras como ordenó el Sheriff que hicieras, y terminaras siendo arrestado y te separaran de tu esposa e hijos, con tus niños bajo custodia del gobierno por un tiempo? ¿Estarías dispuesto a soportar incluso esto como un acto de intercesión por este pueblo?" El terror llenó mi corazón cuando estos pensamientos vinieron a mi mente. Quise rechazar inmediatamente estos pensamientos como si fueran del enemigo. Yo quería creer que él enemigo estaba simplemente tratando de atormentarme más; pero no era la primera vez que había considerado que Dios podría eventualmente pedirme que hiciera tal sacrificio. Había temido este momento por años.

Varios años antes, justo después de que el Señor reveló que nos despojaría de todas las cosas que habíamos conseguido en nuestros años de desobediencia, nos habíamos quedado con nuestros amigos Randy y Barbara Barnes por un corto tiempo. Mientras estábamos en la casa de los Barnes, vi un vídeo que Randy me había señalado. Era una película muy antigua llamada "La Biblia", y comenzaba con Adán y Eva en el Jardín del Edén, y terminaba con Abraham llevando a Isaac al monte para sacrificarlo. El final de esta película fue muy poderosamente representado, ya que mostraba a Abraham viajando, con el hijo que amaba, al monte para hacer el sacrificio. La agonía en el corazón de Abraham era revelada como tremenda; sin embargo, avanzó obedientemente. La película representaba a Abraham atando los brazos de su hijo Isaac con una banda, y luego colocándolo sobre el altar. Isaac podía haber tenido la edad de mi propio hijo Josías que ahora tenía trece años. La película terminaba con una pregunta profunda saliendo de los labios de Isaac, mientras hablaba con su padre. Él dijo: "¿No hay nada que Dios no pueda exigir que hagamos?" Abraham respondió: "No hijo, nada".

Cuando vi esta película, estaba en un momento de grandes pruebas, y cargaba una cruz que me llevaría a una muerte financiera. El dolor de esta cruz era grande, pero consideré como sería si se me pidiera que renunciara a mi propio hijo. No ha habido, y no hay, nada más precioso para mí que mis hijos, y sentí que podía empatizar con la propia agonía de Abraham mientras veía esta película. Lo que Dios requería de Abraham parecía más allá de lo razonablemente normal para soportar. Me pareció cruel, porque sabía que tenía que haber auténtica agonía y tormento en su corazón cuando pasó tres días viajando al monte con su hijo.

Después de ver esta película, me horroricé y me negué a orar a Dios durante varios días. Dios parecía demasiado terrible para mí en las cosas que requería de aquellos que lo seguían. Algo dentro de mí sabía que llegaría un día en el que también me pediría darle a Dios voluntariamente lo que es más precioso para mí, y no podría soportar ese pensamiento. La pregunta de Isaac en esta película se puso delante de mí, "¿No hay nada que Dios no pueda requerir de nosotros?" Sabía que la respuesta era que Dios podía, y lo haría, exigir que no le retuviéramos nada. No podía haber nada que amáramos más de lo que le amamos a Él. Pasé varios días reflexionando sobre el alto costo del discipulado. Me preguntaba si realmente podría abandonar a mis hijos si Dios quisiera requerirlo. Encontré mucha debilidad dentro de mí, y sabía que en mi propia fuerza tal acto de obediencia sería imposible. Ahora la prueba había sido puesta delante de mí, y tenía que enfrentar el asunto. No sabía si las cosas que imaginaba que sucederían si me negaba a mudarme realmente ocurrirían. No sé si realmente sería arrestado, o mis niños me serían quitados, pero para mí en ese momento la posibilidad era muy real, y el Espíritu permitió que fuera una posibilidad real en mi pensamiento.

Pasé horas en mi habitación en agonía. Intenté alejar estos pensamientos de mi mente, pero no se iban. Consideré la respuesta de mi esposa si le decía que Dios me había revelado que teníamos que quedarnos y enfrentar cualquier consecuencia que viniera. Ella había luchado poderosamente con la idea de perder sus posesiones, y finalmente había aceptado eso, si se probaba que era la voluntad del Padre. Sabía que sería una prueba aún más increíble preguntarle a ella sobre pagar este precio de intercesión adicional.

Nunca había conocido tanta agonía como la que pasé durante esas horas solo en mi habitación. Eso se convirtió para mí en mi propio y privado Getsemaní, mientras luchaba con beber la copa de sufrimiento que veía puesta delante de mí. Estaba clamando a Dios para que me liberase de tener que hacerlo, pero acababa volviendo a afirmar: "Sin embargo, no se haga mi voluntad, sino hágase Tu voluntad". La cruz delante de mí parecía insoportablemente difícil, pero después de horas de lucha, finalmente concluí que no podía retroceder. Tenía que seguir el camino que Dios me había trazado. Con una tremenda pesadez en mi corazón junté a mi familia esa noche y compartí con ellos lo que estaba percibiendo del Espíritu. Les dije que incluso si resultaba en nuestra separación por un breve tiempo, que sabía que Dios nos haría volver a estar juntos, porque Dios nos había dado promesas como familia que aún no se habían cumplido, y no podía mentir. Me acordé de la Escritura que hablaba del propio juicio de Abraham.

Hebreos 11:17-19
17 Por la fe, Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas, ofrecía a su unigénito, 18 habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; 19 considerando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir.

Abraham sabía que, incluso si tuviera que entregar a su hijo a la muerte, Dios lo restauraría a la vida, porque Dios le había dado promesas acerca de Isaac, y Dios no podía mentir. Yo también sabía que si tuviera que renunciar a mis hijos por un tiempo, Dios me los devolvería porque había testificado: "Tengo grandes cosas guardadas para tu familia. Cosas maravillosas por las que solo Yo puedo obtener el mérito".

Cuando hablé con mi familia, Tony no recibió mis palabras bien, siendo grandemente angustiada, pero los niños lo soportaron mejor. Le pedí a mi familia que orara conmigo por la gracia y la misericordia de Dios en este asunto, y fuerza para no fallar en la prueba. Tony se negó a unirse a nosotros, pero Kristin y Josías se sentaron cerca de mí y oramos juntos. Nunca me he emocionado tanto en mi vida como lo estaba por la oración de mi hijo. Él también estaba angustiado por la idea de ser separado de sus padres, y su hermana lo abrazó con fuerza mientras oraba, con lágrimas corriendo por su cara, dijo: "Padre, no sé si puedo pasar por esto, pero te pido que me fortalezcas para poder obedecer". Josías sollozaba al pronunciar esta oración y me recordó a la súplica apasionada de Cristo a Su padre en el jardín. Mi hijo no retrocedió, sino que en su lugar eligió pedirle al Padre fortaleza, y nunca me he sentido más orgulloso de ninguna persona en mi vida que de mi hijo mientras escuchaba sus palabras. Mi corazón se conmovió dentro de mí y sentí que apenas podría soportar otro momento. Mi corazón estaba tan atraído por mi hijo en ese momento momento que no hubiera dudado en hacer todo lo posible para ayudarlo en su propia prueba. Le oré en silencio a Dios y le dije: "Sí, Padre, tu corazón también debe estar conmovido por un grito tan puro del corazón de alguien que quiere ser obediente a Ti. Seguramente le mostrarás gracia a mi hijo".

Me di cuenta más tarde cuando volví a mirar estos eventos que el Padre me había mostrado que tal circunstancia ocurriría. En ese día cuando mi hijo fue atrapado afuera en una tormenta y lo había visto arrastrándose por el patio hacia la casa, gritando para que sus padres lo ayudaran, había sido prefigurado ese día cuando vería a mi hijo en angustia. Su vulnerabilidad me movió a una gran compasión, y mi corazón estaba siendo transformado dentro de mí. Quería evitarle a mi hijo cualquier dolor y sufrimiento, pero sabía que teníamos que mirar a Dios para que nos liberase a todos, así como proveyó un carnero en lugar de Isaac.

Dormí en la cama con mi hijo esa noche con mis brazos alrededor de él. Cayó dormido rápidamente, pero mi corazón continuó con dolor y tristeza. Le había confesado a Dios que yo estaba dispuesto a hacer incluso esto, si Él lo requería de mí. Estaba dispuesto a separarme de mis niños si ese era el terrible precio de la intercesión que Él requería de mí.

Después de haber compartido con mi familia lo que el Espíritu me había dicho y confirmarles que no podía retroceder, sino que tenía que seguir al Señor allí donde Él nos llevara, nuestros amigos los Mills llamaron y dijeron que sentían que el Señor los movía para ofrecernos que viviéramos con ellos por un tiempo. No reconocí inmediatamente esto como nuestro carnero en el matorral y nuestra liberación de esta prueba, porque me había comprometido completamente a obedecer a Dios y a seguir las cosas hasta su conclusión. Realmente esperaba que Dios nos pidiera que fuéramos a través de esta intercesión hasta el final, y yo estaba en agonía, pero estaba dispuesto y ya lo había visto como un hecho consumado. No estaba buscando una salida, sino un camino para atravesar por la prueba, por lo que no me di cuenta de lo rápido que el Padre había respondido a nuestra obediencia voluntaria abriendo una puerta de provisión. Probablemente no fue más de una hora, o como mucho dos horas, después de haber orado a Dios y pedirle que nos fortaleciera en esta prueba, que los Mills llamaron y dijeron que creían que Dios quería que nos quedáramos con ellos. Cuando la próxima mañana amaneció comencé a escuchar al Espíritu hablarme y decirme que esta era Su provisión. Él había visto nuestra disposición a no retroceder en esta gran prueba, y Él estaba satisfecho.

En retrospectiva, ahora veo la importancia de todos los ochos y sietes que encontramos cuando nos mudamos, porque estos dos números juntos hablan de lo que está completo y espiritualmente maduro, lo que es superabundante y satisfactorio para Dios. Él había abierto una puerta para que pudiéramos permanecer en esta comunidad por un par de meses más, e interceder por ese pueblo, y habiendo recibido nuestra intercesión, ahora nos estaba mudando. Nuestra intercesión se había elevado como un aroma fragante a Sus narices, y ahora nos traería un temporada de paz y gracia, que Él orquestó de muchas maneras.

Sería menos que honesto si les dijera que no he tenido muchas dudas sobre todas las cosas que atravesamos durante ese tiempo. Me preguntaba si realmente era Dios quien me llevó a contar el costo de hacer tal sacrificio, o si era la voz del enemigo tratando de atormentarme. Me preguntaba si había razón en someter a mi esposa a esa prueba, porque las Escrituras no dicen nada de Abraham hablando con Sara sobre lo que Dios le había ordenado que hiciera. Ni siquiera le dijo a los sirvientes que viajaban con él, qué intención tenía, e Isaac tampoco lo supo hasta el último momento. Tony había hecho bien en llegar a un lugar donde ella estaba dispuesta a tener todas sus posesiones arrojadas por el camino si fuera la voluntad de Dios, y eso fue algo tremendo. Es comprensible que ella debería estar muy perturbada por la idea de ser separada de sus hijos. No sé si me equivoqué en mi manejo de este asunto, pero sé que mi corazón se centró en obedecer a Dios y no retroceder, incluso cuando me enfrentaba con los mayores dolores que podría imaginar. También sé que Dios me enseñó algunas cosas sobre Su propio corazón hacia Su Hijo al permitirme caminar a través de esta experiencia. ¡Qué gran y tremendo amor tiene el Padre hacia Su Creación, que estuvo dispuesto a dar voluntariamente a Su Hijo por nosotros! Puedo ver que el Padre, lejos de ser una fuerza desapasionada, fue conmovido más allá de toda medida en Su propio corazón, al observar la voluntad de Su Hijo de beber de la copa de sufrimiento establecida delante de Él. También aprendí de las profundidades de compasión que se pueden suscitar en el corazón de un padre, cuando ve a un hijo luchando con grandes problemas mientras elige no retroceder, sino pedir fuerza para continuar.

Más que cualquier otra descripción, Yahweh es llamado un Padre. Él ha creado al hombre a Su imagen, y al hombre también se le ha dado el privilegio de ser padre. Mientras nos deleitamos en nuestros hijos aprendemos del gran deleite que Yahweh tiene por Su Hijo, y de Su anhelo de tener muchos hijos e hijas. A medida que experimentamos dolor en nuestro trato con nuestros hijos, podemos también conocer el dolor de nuestro Padre celestial hacia Sus hijos.

Ahora puedo ver la experiencia del Padre cuando Su Hijo fue golpeado, azotado, escupido, burlado y crucificado, con un poco más de comprensión de lo que Le costó. Sentí un tremendo dolor en mi corazón hacia mi hijo por un breve tiempo cuando consideré entregarlo, y fue casi imposible de soportar. Nunca he conocido una pena tan profunda o un dolor tan agudo. Al experimentar esto, siento que he tocado en una pequeña medida el dolor que estaba en el corazón del Padre cuando entregó a Su Hijo al sufrimiento de la Cruz para que otros pudieran conocer la vida. Muchas personas están hablando de ser llamadas como intercesoras en esta hora, pero yo me pregunto si la mayoría de ellos realmente saben cuál es el alto costo de la intercesión. La intercesión es más que simplemente decir una oración por otra persona. Es estar dispuesto a entregar uno su propia vida en nombre de otro.

La gente de la confraternidad en Montezuma no sabe de las cosas que nos llamaron a hacer en intercesión por ellos. Vieron solo las circunstancias externas de nuestras vidas, nuestra mudanza dos veces, nuestra incapacidad para pagar nuestra renta, el ser expulsados, y que pensaran que estábamos sufriendo por nuestros propios errores. No he tratado de corregir esa imagen en sus mentes.

Es la buena voluntad de Dios que seamos tan mal entendidos. Su Hijo también fue juzgado erróneamente por aquellos que vieron Su sufrimiento.

Isaías 53:4
Ciertamente él llevó nuestras enfermedades, y soportó nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

La Iglesia de hoy casi no comprende la voluntad de Dios de que ellos sigan en los pasos de Su hijo primogénito. Ser conformado a la imagen de Cristo incluye ser conformado a la misma vida de sacrificio e intercesión que el demostró. Así lo dijo el apóstol Juan: "Como él es, así somos nosotros en este mundo" (I Juan 4:17). No deberíamos pensar que sea extraño, entonces, cuando Dios nos llama a actos de intercesión por otros, porque darnos de forma desinteresada a nosotros mismos por los demás es el corazón de Dios. Así como Cristo dio Su vida por aquellos que lo vituperaron y lo rechazaron, así también los elegidos de Dios serán llamados a interceder por aquellos que los expulsan y los rechazan.

Mencioné anteriormente que la marca del aire acondicionado en esta casa en Levie Road era Payne (dolor). Los dueños habían reemplazado la unidad por otra de diferente fabricante; sin embargo, el técnico había dejado la vieja unidad en el patio al lado de la casa. Pensé en la importancia de esto, ya que mientras la vieja unidad permaneciera allí, continuaríamos soportando el dolor en nuestras pruebas. Deseaba mucho que alguien viniera y se llevara ese aire acondicionador lejos.

El día que nos mudamos, el hijo del dueño trajo un tractor y recogió el aire acondicionado y lo quitó. Nuestros amigos, los Barnes, nos ayudaron a mudarnos, y yo le conté a Randy sobre la importancia del nombre en la unidad. Él vio al hijo del dueño quitándolo, y me comentó sobre el tiempo de ese evento. Los siguientes meses iban a ser un tiempo de recuperación para nosotros, y el dolor que habíamos estado soportando no estaría presente.


http://www.heart4god.ws/books-by-joseph-herrin.htm

JOB, Cap. 1 y 2, Martín Stendal




ADMINISTRADOR:
Muy buenos capítulos. Atentos especialmente al capítulo dos y el sacrificio de paz (sacrificio vivo, holocausto, rendición plena) que da acceso a la paz. Este sacrificio de paz, una vez más, es equiparable al cruce del Jordán, que da acceso al Reposo de Dios, a la vida victoriosa de paz y gozo.


Martín Stendal - JOB, Capítulo 1

Enlace: https://www.spreaker.com/user/www.fuerzadepaz.com/martin-stendal-job-capitulo-1

Martín Stendal - JOB, Capítulo 2

Enlace: https://www.spreaker.com/user/www.fuerzadepaz.com/martin-stendal-job-capitulo-2