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| Jacob impone manos a Manasés y Efraín |
Fecha de publicación: 08/08/2024
Tiempo estimado de lectura: 6 - 8 minutos
Autor: Dr. Stephen E. Jones
AVANZAMOS MÁS ALLÁ DEL BLOG FINISTERRE. CRUZADO EL JORDÁN, EL REMANENTE FIEL ESPERA EL APOTEÓSICO DERRAMAMIENTO FINAL DE LA FIESTA DE TABERNÁCULOS, PLENITUD DE PENTECOSTÉS, EL MEJOR VINO DEL FINAL, ¡LA MANIFESTACIÓN DE LOS HIJOS DE DIOS! // "La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Yahweh de los Ejércitos; y daré paz en este lugar...". Hg. 2:9 // "No estoy diciendo, 'regresemos a Pentecostés'; estoy diciendo, '¡avancemos!'” (G.H.Warnock)
1- Según este punto de vista, el oro habla del MINISTERIO APOSTÓLICO que muestra a los hombres cómo recuperar la naturaleza divina a través de Cristo.
2- La plata habla de un MINISTERIO PROFÉTICO que establece el mensaje de redención que fue profetizado desde el principio.
3- El bronce habla de un MINISTERIO EVANGELÍSTICO cuyo mensaje habla de juicio (cobre) y perdón (estaño) para producir un mensaje del evangelio fuerte y equilibrado (bronce). El estaño es el número 50 en la tabla periódica de elementos, y este es el número del Jubileo. La Ley del Jubileo limita todas las deudas a un período de 50 años. El "estaño" de Jubileo no debilita el evangelio, sino que lo fortalece modificando el metal del juicio divino (cobre).
4- El hierro habla de un MINISTERIO PASTORAL firme, donde Yahweh se revela al pueblo diariamente. El hierro es 26 en la tabla periódica de elementos, y Yahweh tiene un valor numérico de 26.
5- Arcilla habla de un MINISTERIO DE ENSEÑANZA. No es un metal sino que representa la naturaleza humana. Es una forma de suciedad (lodo, barro), de la cual Dios formó a Adán (Gen. 2:7). En Isaías 45:9 leemos,9 ¡Ay del que contiende con su Hacedor, la vasija entre las vasijas de tierra! ¿Dirá el barro al alfarero: "Qué haces" o "tu obra no está bien hecha"?Cuando un alfarero forma una jarra de arcilla, la arcilla no cuestiona al alfarero, ni insulta al alfarero diciéndole que está incapacitado o es incapaz de crear un recipiente hermoso que sea útil y valioso.
La arcilla es un ministerio de enseñanza, o, mejor, un maestro está llamado a moldear los vasos de arcilla a través de su enseñanza.
6- La arcilla mezclada con hierro en la profecía fue la extensión de la Roma Imperial en lo que conocemos como la Roma Papal. Daniel 7:8 la ve como un pequeño "cuerno" que se extiende desde el imperio de la cuarta bestia (Roma) después de su caída en el 476 d.C. Así que la Iglesia Romana pone a los hombres en esclavitud a sí misma y enseñó a sus miembros a someterse a las tradiciones de los hombres. Al hacerlo, dejaron de lado las Leyes de Dios, así como lo habían hecho los rabinos judíos en siglos anteriores. Tal enseñanza mantuvo el "barro" impuro y débil, a menos que las personas pudieran de alguna manera elevarse por encima de sus circunstancias y desarrollar su propia relación independiente con Cristo. La Iglesia se convirtió en el imperio del hierro mezclado con arcilla de Daniel 2 . En Daniel 7 fue representado como el cuerno pequeño que extendió la vida de Roma, adoptando muchas de sus formas e interpretando las Leyes de Dios para su propio beneficio, para mantener a la gente en cautiverio. Pero ahora Dios está construyendo un apostolado efectivo, junto con otros ministerios efectivos.
El primer módulo, por ejemplo, está diseñado para capacitar a las personas en el evangelismo, basado en un mensaje del Evangelio del Nuevo Pacto. A partir de ahí, en el segundo módulo nos adentraremos en los estudios pastorales, enseñando a las personas las cosas que necesitan saber de la Palabra para que sean pastores eficaces e informados.El tercer módulo está diseñado para capacitar a los maestros, para que conozcan la palabra lo suficientemente bien como para ser maestros efectivos.El cuarto módulo está diseñado para entrenar a los profetas, para que no profeticen cosas que vayan en contra de la Palabra de Dios o interpreten las verdaderas profecías de manera incorrecta.El quinto módulo está diseñado para capacitar a los apóstoles para un ministerio apostólico efectivo.
La Voz Profética es DireccionalLo Profético Provee Interpretación EspiritualLo Profético Provee un Oído para Oír a DiosEl Oficio Profético dentro los Cinco MinisteriosProfetas del Nuevo Testamento DefinidosEl Propósito de los Profetas del NTLa Palabra Profética Da Forma a las MentalidadesLo Profético en la Reforma Apostólica“Entonces Yahweh dijo a Josué: «Hoy he quitado de encima de vosotros el oprobio de Egipto». Por eso se llamó Gilgal aquel lugar, hasta hoy” (Josué 5:9). Gilgal representa un lugar donde los procesos del pensamiento de una nación son formados por la voz y voluntad de Dios. Una de las primeras cosas que Dios hace al preparar la nación de Israel para la conquista es reconfigurar “proféticamente” la perspectiva de su propia identidad y destino. Es una re-formación de la estructura del pensamiento de Israel. En Gilgal, Dios devela el deseo y el plan que Él tiene para los israelitas. Gilgal es un momento de definición en la historia de Israel. Es en Gilgal que los israelitas fueron informados que un ciclo en su viaje fue completado. Su negativo pasado histórico fue ajustado y puesto en alineamiento con su destino presente y futuro. El proceso de emancipación que comenzó bajo el liderazgo de Moisés concluyó bajo el liderazgo de Josué. El “programa de reproche” que caracterizó el comportamiento del pueblo de Israel en su viaje desde Egipto a la Tierra Prometida fue radicalmente terminado. Un estudio del viaje de Israel, a través del desierto, revela la impresión indeleble que el viaje en Egipto hizo sobre el pueblo hebreo. Esto puede ser comprendido a la luz de las dificultades y sufrimientos que ellos atravesaron por cuatrocientos años. El sistema opresor egipcio los había hecho esclavos y estropeó sus vidas e identidades. El “oprobio de Egipto” fue grabado en la psiquis de los hebreos. La perspectiva del destino pre- ordenado para sus vidas fue negativamente afectada. Después de tantos años de esclavitud, en Gilgal, una nueva perspectiva de su futuro fue divinamente inscrita dentro de sus patrones mentales. La esclavitud de sus experiencias pasadas no dio más forma a la interpretación presente ellos tenían de la vida. En esencia, el futuro dio forma al punto de vista de ellos sobre Dios y su destino. Por medio de comprender su futuro, sus lentes proféticos fueron alineados y ajustados para que pudieran llegar a conocer la voluntad de Dios para sus vidas. La iluminación del futuro transcendió la experiencia pasada de ellos y su realidad temporaria presente. En Gilgal, nuevos anteojos fueron puestos para que un mejor futuro pudiera ser percibido. El mensaje divino cambió radicalmente la elevación del pueblo desde el punto de permitir que la experiencia histórica de ellos como esclavos diera forma a sus mentalidades. Después de un tiempo tan largo, el futuro influenció el comportamiento de ellos. La Voz Profética es Direccional La palabra profética va delante de un pueblo y los guía a comprender la plenitud de los propósitos de Dios para sus vidas. Un ejemplo de esto es la vida y el ministerio de Timoteo. Las profecías dadas a Timoteo fueron la brújula que formaron y direccionaron su ministerio mientras él conducía su camino por la vida. “Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que, conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia”. (1 Tim. 1:18) La impartición apostólica y profética sobre Timoteo debía asegurar que él funcionara en su lugar asignado dentro del cuerpo y que él claramente entendiera sus deberes. Estas instrucciones fueron recibidas por la impartición profética y el “mandato” apostólico. La frase: “Se hicieron antes [en griego, proago 46] en cuanto a ti”, hace referencia a Timoteo siendo guiado por la palabra profética soltada sobre él en un tiempo y lugar específico. Es evidente que el encargo apostólico o la impartición profética dirigen y van delante de los que están sirviendo a los propósitos de Dios. Estas instrucciones los ayudan a luchar correctamente y también los guían a cumplir su función de acuerdo a la intención divina. En realidad, fue a través del canal profético que él recibió el “don”: “No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio”. (1ª Tim. 4:14) Lo Profético Provee Interpretación Espiritual Un rasgo característico en el ministerio profético involucra prestar interpretación espiritual, especialmente, al dirigir a la Iglesia en su viaje. El Oficio profético es la voz que interpreta y por lo tanto, proclama la mente de Dios al pueblo. Esto no implica que el creyente no tenga el derecho a la interpretación espiritual. Mientras que es privilegio de todo creyente conocer la mente y el consejo de Dios, hay un poco de cuestionamiento sobre que el Oficio de Profeta aliente y afile la habilidad del creyente para conocer la mente de Dios para él y para Su Iglesia en este tiempo en la historia. A menudo lo predictivo (un aspecto integral) en el ministerio profético se destaca de manera tan prominente que hay una falta de énfasis en otros aspectos del ministerio profético. La función de la interpretación espiritual juega un rol fundamental en el Oficio del Ministerio Profético. “Es la interpretación de todo desde un punto de vista espiritual; se trata de traer las implicaciones espirituales de las cosas, del pasado, presente, y futuro, delante del pueblo de Dios, dándoles a comprender la importancia de las cosas en su valor y significado espiritual”. 47 Un rasgo clave de cambio de estaciones es la habilidad de los líderes de la Iglesia para interpretar la voluntad de Dios para esa estación. La función y naturaleza del ministerio profético auténtico es evidente en la vida de Josué. Él estaba personalmente conectado con el Trono de Dios y directamente recibió su mandato para la nueva estación a través del viaje del pueblo. La comunión de Josué con Dios aseguró que él recibiera guía, dirección y claridad de la mente y el consejo de Dios. Él tenía que interpretar la voluntad de Dios para el pueblo. De esto podemos deducir que la interpretación del mensaje siempre precederá a la aplicación de ese mensaje. En Gilgal, la voluntad de Dios tenía que ser integrada dentro de la mentalidad del pueblo. Gilgal es ese lugar donde el liderazgo de la Iglesia recibe frescas directivas de parte de Dios. Los líderes deben no sólo oír un mensaje claro de parte de Dios sino también comprenderlo, de modo que el pueblo sea guiado correctamente. Josué tuvo que recibir instrucciones de primera mano que fueron peculiares para su tarea divina. Él no podía caminar más a la sombra de la gloria que él experimentaba cuando servía bajo el liderazgo de Moisés. Lo Profético Provee un Oído para Oír a Dios En Gilgal, un foro de comunicación fue establecido para que Josué pudiera recibir una palabra directa de parte de Dios. En cada estación de cambio tiene que haber el establecimiento de los mecanismos para oír una clara Palabra de parte de Dios. Un problema crónico en la Iglesia es que se ha cortado la voz profética de la congregación. Muchos líderes de la Iglesia están ocupados en hacer cosas de acuerdo con los estándares establecidos por los sistemas del mundo o por las tradiciones del pasado. Mientras puede discutirse que no hay nada equivocado con aprender de los sistemas del mundo o de las tradiciones del pasado, debe ser enfatizado que estos “sistemas” no pueden ser la voz para los líderes de la Iglesia. Los líderes deben afinar sus oídos a la voz de Dios y oír la mente de Dios para ellos mismos y su gente en cualquier estación dada. Cuando lo líderes fallan en oír de parte de Dios, se volverán escépticos a las estaciones de cambio. Por esa razón, habrá oposición e insensibilidad para el desenvolvimiento de los Planes de Dios. Los que desarrollan oído para oír la voz de Dios recibirán su tarea divina con todos los recursos divinos y el apoyo para terminar la obra. Estos líderes se vuelven cada vez más proféticos. Ellos caminan más rápido que sus contemporáneos. Sus iglesias progresan, son vibrantes e irradian emoción. Ellos se vuelven pioneros y exploradores de las nuevas fronteras en el Reino de Dios. Como resultado, son a menudo mal entendidos, mal interpretados y mal representados. Aún pueden ser consolados por el hecho que hay reivindicación. Dios siempre justifica a los fieles y Él es fiel a Su Palabra.
El Oficio Profético dentro los Cinco Ministerios En esta estación presente, Dios está restaurando el Oficio del Profeta a su exacto lugar y función dentro del ministerio de la ascensión de los cinco dones. “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; [mi énfasis] a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros”. (Efesios 4:11) Jesús instituyó los cinco Oficios como centros únicos de recursos para Su Cuerpo. Ellos fueron dados para el beneficio de la Iglesia. Cada uno de los dones de los cinco ministerios es distintivo en que son diferentes uno al otro. Ellos son todos portadores de gracia divina. Pedro se refiere a la administración de la multiforme gracia de Dios, o a las muchas caras que la gracia de Dios refleja 48. En otras palabras, los Discípulos de Cristo comprendían la diversidad administrativa del ministerio de los cinco dones dentro del cuerpo de Cristo. Ellos sabían que la naturaleza espiritual de la gracia otorgada a ellos definió, determinó y calculó el funcionamiento de ellos dentro del ministerio de los cinco dones en el cuerpo de Cristo. Con respecto a esto, el Profeta debe ser visto como un portador de gracia que es distinto a los otros dones ministeriales de la ascensión. El Profeta está portando gracia, la cual es un recurso divino que es esencialmente necesario para la edificación de los creyentes. Hay una tecnología espiritual en el Oficio de Profeta, lo cual contribuye al proceso de llevar a la Iglesia corporativa a su estatura completa y perfecta en la Tierra. Este Oficio también ayuda a la Iglesia a permanecer conectada a la “verdad presente” de Dios para su pueblo dentro del contexto de su existencia.
Profetas del Nuevo Testamento Definidos Actualmente, el Oficio y la Función de Profeta y el Ministerio Profético, en general, ha sido mal interpretado y mal representado. En algunos círculos, esta confusión es evidente en la descripción del ministerio del Profeta. Ellos comparan el ministerio del Profeta del Nuevo Testamento con el profeta del Antiguo Testamento. Mientras que, en principio, estas dos funciones son similares, hay una diferencia en la manera en que ellos operan 49. En el Antiguo Testamento, el Profeta desempeñó un rol significativo en la historia de Israel. En el Nuevo Testamento, Cristo eligió a los apóstoles para ocupar este rol. Esto muestra un quiebre de los tiempos del Antiguo Testamento cuando el Profeta jugaba un rol poderoso y dominante. En el Nuevo Testamento, los Apóstoles funcionaban prominentemente en el ministerio de la Iglesia, aunque el Profeta jugaba una parte integral en el ministerio de la Iglesia. Connor afirma que la diferencia yace en la realidad que “ningún Profeta del Nuevo Testamento fue alguna vez usado para guiar y controlar la vida de otra persona” 50; eran usados para confirmar la conocida y revelada voluntad de Dios. Él pretende eso para los creyentes del Nuevo Testamento “Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios” 51. “Recurrir a un Profeta por dirección, guía y control, es violar el ministerio de los creyentes del Nuevo Pacto, de tener acceso a Dios a través de Cristo, por el Espíritu, quien está disponible para “toda carne” en esta dispensación 52. Él sigue adelante para afirmar que ellos sí ofrecen a la Iglesia el ministerio de edificación, exhortación y consuelo para que la Iglesia no se desvíe de la predeterminada voluntad de Dios 53. En este sentido, ellos validan los propósitos de Dios en la vida de la Iglesia. Mientras que Connor resalta la diferencia entre el Oficio Profético del Antiguo y Nuevo Testamento, debe ejercitarse precaución al asumir que los Profetas en la nueva dispensación no juegan un rol en dar dirección a la Iglesia. Como mencionamos previamente, el Oficio Profético sí juega un rol significativo al traer interpretación y guía a la Iglesia, aunque puede no ser tan prominente como lo era en los tiempos del Antiguo Testamento. Juan el Bautista, como Profeta inter- testamentario proclamaba un mensaje que daba dirección e información para el advenimiento de una nueva estación procediendo del Trono de Dios. Él dio significado a los procesos de Dios en la Tierra. En Hechos, las profecías eran soltadas para preparar a la Iglesia para tiempos difíciles delante de ellos. Pablo fue informado por el acto simbólico de Agabo de su inminente destino en Jerusalén: “... quien, viniendo a vernos, tomó el cinto de Pablo, se ató los pies y las manos y dijo: ´Esto dice el Espíritu Santo: "Así atarán los judíos en Jerusalén al hombre de quien es este cinto, y lo entregarán en manos de los gentiles´ ”. (Hechos 21:11) Agabo también profetizó sobre una inminente hambre en el mundo: “En aquellos días, unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. Y levantándose uno de ellos llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sobrevino en tiempo de Claudio”. (Hechos 11:27- 28) Yo soy de la opinión que el Oficio del Profeta iba más allá de la edificación, la exhortación y el aliento (consuelo) 54. También suponía dirección (aunque no tan prominente como el Profeta del AT), confirmación de las acciones divinas, revelaciones, corrección y juicio. Sin embargo, cuando el Profeta suelta directivas a la Iglesia, los mecanismos deberían estar en el lugar para juzgar a éste y a partir de entonces abrazar el mensaje. En este sentido, la palabra profética debe ser juzgada y validada por la Palabra escrita. Toda la revelación transmitida por el Profeta debe ser congruente con la Palabra de Dios. En todos los casos, el ministerio del Profeta debe iluminar la mente del pueblo con la voluntad de Dios y llevarlos a una relación más profunda con su Dios. “Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen lo que ellos dicen. Y si algo le es revelado a otro que está sentado, calle el primero”. (1ª Corintios 14:29- 30) El Propósito de los Profetas del NT El objetivo primario del Oficio del Profeta debe ser equipar a todo creyente para la obra del ministerio. Los profetas representan un ministerio de fundamento en la Iglesia, ya que ellos proveen el marco de referencia y patrones para acceder a la mente de Dios. De acuerdo con el Apóstol Santiago, 55 el Profeta siempre hablaba en el nombre del Señor. Ellos hablaban como sustitutos o representantes del Señor. Eran los portavoces de Dios; por lo tanto, el comportamiento de ellos tenía que conformarse al carácter y propósito de Dios. Hay algunos que se aferran a la “teoría de cesación” 56 afirmando que el Oficio y Función del Profeta (y del Apóstol) es inexistente. Ellos afirman que el ministerio del Profeta (y del Apóstol) son ministerios temporales y de transición, los cuales se volvieron inactivos con la finalización del canon de la Escritura del Nuevo Testamento. Esta teoría está cargada de deficiencias y no halla autenticidad en las Escrituras. En mi opinión, el Oficio del Profeta (y el del Apóstol) fue dado para la edificación de una Iglesia completa o perfecta. Por lo tanto, estos ministerios no pueden quedar inactivos para que que la Iglesia alcance perfección. El cese sólo tendrá lugar cuando la Iglesia haya llegado “a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” 57. Esencialmente, el Profeta porta la inusual gracia para recibir mensajes que proceden directamente del corazón de Dios. 58 La presencia del ministerio Profético auténtico suelta dentro de la atmósfera de la Iglesia la gracia para extraer mensajes de parte de Dios. Siempre que la gente está en presencia de una unción y ministerio Profético, ellos son dinámicamente influenciados en el “comportamiento profético”. Aun Saúl, quien no tenía habilidad en el ministerio profético, inmediatamente profetizó cuando entró en el ambiente de una compañía profética 59. Los Profetas son los técnicos de Dios que erigen las antenas parabólicas para que la gente pueda captar mensajes más claros provenientes del Trono de Dios. Los Profetas tienen la habilidad de escalar montañas, estudiar los movimientos de los cielos, comprometerse en comunicaciones íntimas con el Señor y luego regresar al pueblo con una Palabra de parte de Dios. Ellos tienen el don de “infectar” al pueblo, especialmente a los que no se han iniciado, con la capacidad de oír la voz de Dios por ellos mismos y de ese modo conocer Su voluntad. Las iglesias y ministerios no pueden darse el lujo de separarse del Oficio de Profeta. Yo sostengo que es el Oficio del Profeta que estimula al creyente a funcionar en el don de profecía. Esta visión, de ningún modo, niega ni restringe el ministerio del Espíritu Santo, ya que todo ministerio en la Iglesia es un don del Espíritu Santo. Es el propósito predeterminado de Dios que Su pueblo profetice 60. Esto implica que todo Su pueblo comprende y articula Su mente y consejo. En realidad, debería ser la habilidad natural de todo creyente lleno del Espíritu profetizar 61. Pablo alienta a la Iglesia en Tesalónica a “no despreciar las profecías” 62. Aún Moisés expresó a Josué el deseo que todos en el pueblo de Dios debían ser profetas: “Moisés le respondió: ¿Tienes tú celos por mí? Ojalá todo el pueblo de Yahweh fuera profeta, y que Yahweh pusiera su espíritu sobre ellos”. (Números 11:29) Dios ha determinado que Su pueblo camine en destino y propósito por medio de conocer personal y corporativamente Su voluntad para sus vidas y para que ellos estén, en todo tiempo, en sintonía con la revelación que se despliega sobre el avance del Reino en la Tierra. El pueblo de Dios debe estar establecido continuamente en la “verdad presente” 63. Los profetas son los técnicos que asisten en guiar a la gente a acceder a la voluntad de Dios para sus vidas. Ellos se caracterizan prominentemente por enseñar al pueblo a oír la voz de Dios por ellos mismos y no por crear una cultura de dependencia en el Oficio del Profeta para dirección y corrección personal. Una congregación o ministerio que acepta el Oficio y Ministerio Profético siempre deseará operar en la perfecta voluntad de Dios. Moisés enseñó a Josué a caminar siempre en obediencia a la Palabra de Dios. Fue en una “escuela de entrenamiento” que Josué recibió la gracia para caminar en sabiduría. “Él estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había impuesto las manos sobre él” 64. En Gilgal, él capturó la mente de Dios porque estaba abierto a escuchar al Señor. Él recibió sus instrucciones directamente de parte del Señor.
La Palabra Profética Da Forma a las Mentalidades Como ya se mencionó, la palabra Profética comunicada juega un rol significativo en formar el pensamiento de la gente. En Gilgal, las mentalidades de los Israelitas tuvieron que ser re-condicionadas. Tuvieron que verse a ellos mismos desde el contexto del destino divino para sus vidas. Sus mentes estaban marcadas por los recuerdos de sus experiencias negativas, como esclavos, en Egipto. El enfoque de ellos estaba en el pasado. La mentalidad de la gente tenía que ser divinamente re- configurada. La reconstrucción de las mentes del pueblo es un requisito fundamental para cualquier mover de Dios en la Tierra. Gilgal es ese lugar de reconstrucción. Aún, no puede haber ninguna reconstrucción de un pueblo sin “quitar” el oprobio del pasado. Son estas vergüenzas pasadas, fracasos, derrotas, resentimientos, amargura y otros obstáculos que tuvieron que ser removidos, antes que Dios pudiera llevar a los Israelitas hacia delante dentro de Su propósito máximo. Lo Profético en la Reforma Apostólica En esta estación de la Reforma Apostólica, el espíritu y la gracia del Ministerio Profético coloca una urgente demanda para que la Iglesia interprete de manera precisa y traduzca la Palabra del Señor. La agudización de la percepción de la mente de la Iglesia no puede ocurrir sin la gracia y la unción del ministerio Profético. Esta unción tiene una habilidad inusual para llevar a la gente a comprender la voluntad de Dios para la presente estación. Por medio de dar a la Iglesia discernimiento sobre el futuro, el completo comportamiento de la Iglesia es regulado. Las percepciones cambian, el vocabulario es refinado o redefinido y los patrones de comportamiento son modificados en consecuencia. Cuando la gente ve dentro de los planes de Dios, desean conocer cómo participar en ellos. Una muy buena aplicación de este punto es la del principio del AT deducido de “espiar la tierra”. Por ejemplo, Moisés fue divinamente instruido a seleccionar a los doce espías de las doce tribus de Israel y enviarlos a espiar la Tierra de Canaán 65. En esta historia, un principio divino es establecido: Dios no puede dar a Su pueblo nada (aunque Él es Dios) sin primero revelárselo a ellos. Después de haber visto lo que Él desea darles, ellos tienen la elección de aceptar o rechazar Su regalo. En su aplicación espiritual, “espiar la tierra” es la habilidad profética de la Iglesia para ver dentro de la voluntad predeterminada de Dios para sus vidas y de ese modo elegir colaborar con la intención divina o rechazarla. La aceptación significa ajuste y sumisión a la voluntad de Dios. Como resultado todo, mentalmente, físicamente y espiritualmente, debe ser adaptado a la voluntad divina. Por esta razón, puede decirse que los Profetas son como “espías” que echan una vista a la mente de Dios y luego preparan a la Iglesia para el despliegue de Su revelación. El espíritu profético siempre precede al nacimiento o a la concepción de las cosas nuevas desde los Cielos. Es la voz que prepara al vientre para que la semilla sea concebida. Durante la etapa de la concepción, supervisa el proceso de crecimiento del desarrollo de la “semilla” en el vientre. Después del nacimiento, guía al bebé en desarrollo hasta que la voluntad de Dios sea activada en la Tierra. Un ejemplo es el de los padres de Juan el Bautista, Zacarías y Elisabet. Ellos fueron proféticamente elegidos y preparados para el nacimiento de uno de los mayores hombres que hayan vivido en la Tierra 66. La revelación de la voluntad de Dios precede a la inauguración de Su voluntad. Dios primero anunció Sus planes a Zacarías, antes de la fecundación en el vientre de Elisabet. La revelación profética completamente describió el rol que su hijo jugaría en la historia redentora. Ellos acataron en consecuencia. María es otro caso de estudio de alguien que fue preparada para una de las experiencias más extraordinarias en la historia. Como virgen, María se puso de acuerdo en llevar la Semilla Divina en su vientre, a pesar de las consecuencias sociales negativas. Elías y Juan el Bautista presentan a la Iglesia un modelo excelente del rol y la función del ministerio profético. Ellos también comunican el espíritu de la estación de la Reforma Apostólica. Ambos compartieron configuraciones similares de gracia, las cuales dieron expresión al llamado de reforma. Ellos funcionaron en un punto de crisis en la historia de la religión –un tiempo de bancarrota de las “cosas” espirituales. La gracia y el llamamiento de ellos fueron confrontar los sistemas religiosos malos y erróneos que daban una definición imprecisa de la espiritualidad a sus seguidores. Las estructuras religiosas del tiempo de ellos estaban contaminadas por las prácticas tántricas y mágicas de los paganos. La religión involucraba la adoración de muchos dioses que adulteraban la revelación de Yahweh. Elías es el principio del Oficio Profético del fiscal del Pacto, en el sentido que él acusaba al pueblo de Dios de traición y consolaba al remanente con la esperanza del Reino de Dios. Él trae una “demanda profética” de juicio en contra del rey y la nación. Ellos están cargados con el fracaso de no ajustarse a las expectativas del Pacto 67. Elías le dio forma al recorrido de los Profetas clásicos. El mensaje profético de los Profetas clásicos incluye una declaración de la demanda legal de Dios en contra de Su pueblo, un anuncio de los juicios, un llamado al arrepentimiento, y una proclamación de las buenas noticias de la liberación de Dios. Todos los Profetas, desde Elías hasta Juan el Bautista, comparten un mensaje común de juicio en contra de lo auto-suficiente y de esperanza para todos los que anhelaban Su Reino. Ellos oraban para que el pueblo se arrepintiera y atravesara una transformación por el espíritu, y para que disfrutaran las bendiciones del Reino. Juan el Bautista fue el último segmento de este flujo Profético 68. El mandato divino tanto de Elías como de Juan el Bautista fue “preparar el camino”. Ambos dirigieron su mensaje al rey (Acab/Herodes) y a la nación. Ellos buscaron “cortar la raíz del árbol” o del sistema en vez de traer un re-arreglo cosmético. El altar de la adoración a Baal y su red completa de falsos profetas tuvieron que ser completamente aniquilados. Acab y su esposa Jezabel crearon la ocasión para que Elías derribara los “lugares altos” de idolatría introducidos por Jeroboam y los perpetuaron. Juan fue responsable de anunciar y preparar los patrones mentales del pueblo para una de las reformas más revolucionarias a ser experimentadas en el Judaísmo. Ambos ministerios llegan a un estadio significativo en el trato de Dios con la humanidad con un fresco mandato del Trono de Dios. Sus ministerios operan desde el “desierto” o “el Jordán”. Ellos son jugadores fundamentales en el campo divino a quienes se les confió la responsabilidad de ser el “puente” para que el pueblo cruzara el “Jordán” en un único período de transición tanto en su historia espiritual como natural. Ambos fueron responsables de llevar a la Iglesia más allá de las Leyes de Moisés. La idea central de sus ministerios transmite e invoca en el Reino de Dios un nivel de “violencia” no experimentado en los propósitos reveladores de Dios. El Profeta Isaías provee una descripción acertada de estos dos ministerios y de la unción que los configuró. «¡Consolad, consolad a mi pueblo!», dice vuestro Dios. Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado está perdonado, que doble ha recibido de la mano de Yahweh por todos sus pecados. Voz que clama en el desierto: «¡Preparad un camino a Yahweh; nivelad una calzada en la estepa a nuestro Dios! ¡Todo valle sea alzado y bájese todo monte y collado! ¡Que lo torcido se enderece y lo áspero se allane! Entonces se manifestará la gloria de Yahweh y toda carne juntamente la verá, porque la boca de Yahweh ha hablado». (Isaías 40:1-5) El ministerio de los reformadores emerge en un tiempo y lugar en la vida de un pueblo que está lleno de penurias, inercia y hambre. Ellos están decididos a cambiar el sistema operacional del corazón, para que el propósito y la conducta del pueblo sean perpetuamente “consolados”. Hablar “consuelo” (Hebreo, nacham 69) ilustra el estado físico y espiritual de la gente. El “consuelo” describe la exhibición física de los sentimientos internos de alguien, generalmente “tristeza, quejido, lamento, o respirar fuertemente”. Comunica un cambio de corazón o disposición; un cambio de propósito o un cambio en la conducta de alguien. Es también traducido como “arrepentirse” en muchas traducciones. Los Reformadores luchan por traer consuelo al dolor, la incomodidad y el empobrecimiento espiritual del pueblo. Ellos reconocen el hecho que sólo un cambio de “corazón” puede producir verdadero consuelo al pueblo. En este sentido, el “corazón” es visto como el sistema operativo interno que configura, regula y establece el patrón de comportamiento del sistema religioso. Por lo tanto, la unción profética apunta al corazón de la religión. Aborda toda imprecisión con la esperanza de llevar al pueblo a un lugar de consuelo espiritual. La motivación primaria de lo profético es crear un camino para el regreso del Señor Jesucristo en y a Su Iglesia. Ellos a menudo trabajan en el desierto de la esterilidad y el aislamiento –ellos son las “voces clamando en el desierto”. Por esta razón, puede ser afirmado que lo profético siempre precede al ministerio apostólico. En la Reforma Apostólica, la gracia de esta dimensión dinámica del ministerio profético es visiblemente evidente. Es comparativo con la declaración profética que el “Señor enviará al espíritu de Elías” 70. Muchos que están pregonando la Reforma Apostólica retratan rasgos fuertes del espíritu de Elías. Ellos están contribuyendo al programa de edificar puentes, fomentando el espíritu de paternidad y promoviendo una cultura de igualdad en la Iglesia. Ellos están parados en varios lugares en la sociedad y están confrontando las prácticas imprecisas y anti-bíblicas en la Iglesia y en la sociedad. ---------------------------------------------------------------- 46 ídem ref. 4254, proago – ir adelante o liderar 47 T. Austin Sparks. Prophetic Ministry (Ministerio Profético), A Classic Study on the Nature of a Prophet (Un Estudio Clásico sobre la Naturaleza de un Profeta), Shippensburg, PA, EE.UU., Publicaciones Destiny Image, año 2000, Pág. 2 48 1ª Pedro 4:10 49 Leer Connor, K.J. The Church in the New Testament (La Iglesia en el Nuevo Testamento), Pág. 153 – 168 para una descripción detallada de la diferencia en el ministerio del Profeta en el Antiguo y Nuevo Testamentos. 50 K.J. Connor, La Iglesia en el Nuevo Testamento, Pág. 166 51 Romanos 8:14 52 K.J. Connor, La Iglesia en el Nuevo Testamento, Pg. 166 53 Ídem. Leer 1ª Corintios 14:3 para más información. 54 1ª Corintios 14:3 55 Santiago 5:10 56 Leer Jon Ruthven, Sobre la Finalización de lo Carismático, La Polémica Protestante sobre los Milagros Post-bíblicos, Editorial Sheffield Academic, 1993, para una detallada evaluación Protestante de la teoría de cesación. 57 Efesios 4:13 58 Esta visión no implica que los Profetas sean los únicos recipientes de las revelaciones divinas. Los creyentes en general pueden funcionar en el don de profecía aunque hay límites para las funciones de su don ministerial. Una lectura de Romanos 12:6; 1ª Corintios 12:11; 14:1 en adelante ayudará a traer mayor claridad al don de profecía como distinto al don de la ascensión del Oficio de un Profeta. 59 1ª Sam. 10:6 60 Joel 2:28 61 Hechos 2:17-18 62 1ª Tesalonicenses 5:20 63 1ª Pedro 1:12 64 Deut. 34:9 65 Números 13:1-33 66 Lea Lucas 1:5 en adelante 67 1ª Reyes 18:21 68 Willem A. Van Gemeren, Interpreting the Prophetic Word (Interpretando la Palabra Profética), Una interpretación de la Literatura Profética del Antiguo Testamento, Pág. 28. Editorial Zondervan, 1990. 69 S. Zodhiates, ref. 5162. pág. 1635 70 Malaquías 4:5,6