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HOMBRE Y MUJER ESPIRITUALES, Dr. Stephen Jones



09 de enero de 2019


Pablo dice en Gálatas 3:28:

28 No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

Es evidente que Pablo no estaba hablando sobre las condiciones en el mundo, porque vemos en todas partes las diferencias étnicas, sociales y de género. El contexto muestra que el apóstol hablaba de la igualdad como hijos de Dios (NOTA DEL ADMINISTRADOR: Cómo decía Joseph Herrin en su libro sobre la mujer 'No me Disculpo', el contexto en el versículo 29 muestra que Pablo se está refiriendo a la herencia -y, creemos, dignidad-, no a la igualdad en autoridad, para la que el mismo establece en otros lugares al hombre como cabeza). Por lo tanto, el siguiente versículo dice:

29 Y si pertenecéis a Cristo, entonces sois descendientes de Abraham, herederos según la promesa.

Específicamente, para ser un "heredero" uno debe "pertenecer a Cristo". Además, para ser descendiente o simiente de Abraham, uno debe pertenecer a Cristo. Esta es la conclusión de un largo pasaje que prueba esto, que comienza en Gálatas 3:7,

7 Por consiguiente, sabed que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.

De nuevo, dice en Gálatas 3:22:

22 Pero la Escritura ha encerrado a todos los hombres bajo pecado, para que la promesa por la fe en Jesucristo sea dada a aquellos que creen.

Pablo nos estaba diciendo que Jesucristo esencialmente nivela el campo de juego. Jesús no cambió la Ley para igualar a todos los hombres y mujeres como hijos de Dios; se suponía que la Ley siempre debía aplicarse de esta manera. Jesús simplemente corrigió una verdad olvidada que había sido enterrada en una cultura de exclusivismo y favoritismo.

En otras palabras, el judaísmo había redefinido la idea de un "pueblo elegido" para hacer que significara que solo ellos, en virtud de su origen étnico, podían ser elegidos herederos de las promesas de Dios. De hecho, los hombres judíos tenían más privilegios que las mujeres judías, y por esta razón se les prohibía a las mujeres acercarse a Dios en el templo.

En aquellos días había un muro que separaba a los hombres de las mujeres y mantenía a las mujeres a distancia. Finalmente, fue destruido físicamente en el 70 d.C. por los romanos, y una placa amenazaba de muerte a cualquier hombre no-judío que cruzara esa barrera fue descubierta por M. Ganneau en 1871. La placa decía:

Ningún gentil puede entrar más allá de la pared divisoria al patio alrededor del Lugar Santo; quien sea capturado será culpable de su posterior muerte".
El apego emocional que la gente tenía hacia este muro se hizo evidente cuando pensaron erróneamente que Pablo había llevado a Timoteo, un griego convertido, a través del muro divisorio hacia el área prohibida (Hechos 21:28,29,30). La gente estuvo dispuesta a matar a Pablo por esa infracción.

Cristo derribó este muro divisorio, dice Pablo en Efesios 2:14 y 15,

14 Porque El mismo es nuestra paz, quien de ambos pueblos hizo uno, derribando el muro intermedia de separación, 15 ... para crear en sí mismo de los dos un nuevo hombre, estableciendo así la paz,

En otras palabras, no habría sido una violación de la Ley de Dios para Timoteo, un creyente en Cristo, acercarse a Dios como alguien que era igual a los hombres judíos. Las tradiciones de los hombres, que malinterpretaron la Ley de Dios, trataron injustamente a los griegos y las mujeres, asignándolos a un estatus más bajo que el que Dios había querido.

Este "un nuevo hombre" trataba de otorgar el mismo estatus de "elegido" a todos los que tienen fe en Jesucristo, ya sean judíos o griegos, esclavos o libres, hombres o mujeres. El resultado, dice Pablo, es "paz" o reconciliación entre quienes estuvieron en desacuerdo o conflicto.


Sacrificios de machos y hembras
La Ley, que señala a Cristo y establece los principios espirituales de la mente de Dios, nos dice en Levítico 3:1,

1 Si su ofrenda es un sacrificio de las ofrendas de paz, si la ofrece del ganado, sea macho o hembra, sin defecto la ofrecerá delante de Yahweh.

Aquí vemos que un hombre puede ofrecer un sacrificio animal que sea macho o hembra. De cualquier manera, el animal debía ser "sin defecto", lo que significa perfección moral. Levítico 4:3 dice que si un sacerdote pecaba, debía ofrecer un toro (macho). Pero también había un momento para ofrecer una novilla roja (hembra) para limpiar a todos los que se habían vuelto impuros, como leemos en Números 19:2.

Del mismo modo, "cuando un jefe el que peca ..." (Levítico 4:22,23), debía llevar "… como su ofrenda de las cabras, un macho sin defecto". Pero "… si alguien de la gente común peca ..." (Levítico 4:27,28), debía llevar "de las cabras, una hembra sin defecto".

Si alguien hacía un juramento ilegal, atándose a sí mismo por su palabra al pecado o para hacer algo que más tarde le resultaba imposible cumplir, debía ofrecer una cabra como ofrenda por el pecado (Levítico 5:4,5,6). Esto demuestra que romper una palabra es un pecado, incluso si uno por las circunstancias no es capaz de cumplirla. Debía confesar que era un pecado, obtener el perdón y seguir adelante. Esta disposición ha sido utilizada a menudo por aquellos que se retiran de ciertas sociedades secretas, como la masonería, donde se requieren muchos juramentos de sus miembros.

Presumiblemente, si un líder político o religioso hubiera hecho un voto tan ilegal, tendría que ofrecer un macho cabrío. Sin embargo, la Ley guarda silencio aquí sobre ese punto en particular.
Finalmente, si un hombre peca "contra las cosas santas de Yahweh" (Levítico 5:15), debía traer "un carnero sin defecto" como su ofrenda. Un carnero, por supuesto, es un macho ovejuno, mientras que una oveja es una hembra.

La Ley hace distinciones claras entre sacrificios y ofrendas de machos y hembras. Cada uno tenía su propio propósito basado en el nivel de autoridad política o religiosa de cada uno. Sin embargo, no había distinción entre la gente común. En otras palabras, todas las personas comunes, tanto hombres como mujeres, debían traer una cabra (hembra) para su ofrenda por el pecado. No había distinción entre hombres y mujeres en este nivel.

Esto se debe a que "macho" tenía que ver con la autoridad, no con el género per se, y "hembra" tenía que ver con la gente común que estaba bajo autoridad. Como tanto los hombres como las mujeres estaban bajo la autoridad de sus líderes, todos ofrecían ofrendas de hembras. Este es un buen ejemplo de cómo la Ley es espiritual, ya que estos tipos y sombras son la fuente de la doctrina de la igualdad de Pablo.


Cristo cumplió la Ley
Jesús vino a cumplir la Ley y los Profetas (Mateo 5:17). Esto no significa que Él abolió la Ley, sino que la Ley profetizaba de Él e hizo todo lo que la Ley ordenaba en sus principios morales. También cumplió todas las profecías incorporadas en sus tipos y sombras.

Por lo tanto, todos los sacrificios de animales, tanto machos como hembras, profetizaron de Jesucristo. Él era tanto rey como un plebeyo al mismo tiempo. Y así, cuando llegó el momento de que Él muriera en la Cruz, se convirtió en el Cordero sin defecto de la Pascua (Éxodo 12:5), que era un macho (o carnero o chivo).

El sacrificio de estos machos estableció el momento oportuno para la muerte de Cristo en la Cruz, ya que murió en la novena hora del día (media tarde), que, según la terminología hebrea, era precisamente "entre las dos tardes" (traducción literal) (Éxodo 12:6). La primera tarde comenzaba al mediodía, y la segunda al atardecer. Entre las dos tardes era la media tarde.

Como parte hembra del cumplimiento, Cristo llevó su Cruz "fuera del campamento" (Hebreos 13:11-14). Fue crucificado fuera de Jerusalén en el Monte de los Olivos, donde se almacenaban las cenizas de la novilla roja (Números 19:3). Jesús cumplió la Ley de la Novilla Roja en su crucifixión al mismo tiempo que cumplió la Ley del Cordero Pascual macho.

La profética Ley del Cordero Pascual (macho) macho estableció el momento de su muerte en la cruz; la profética Ley de la Novilla Roja (hembra) estableció la ubicación de Su muerte sacrificial. Vemos, entonces, que en Su muerte, Él fue hombre y mujer, proféticamente hablando.


El aspecto masculino-femenino de la "Filiación"
La idea de los "hijos de Dios" (como un movimiento) surgió del Movimiento Carismático en la década de 1960. Fue conocido como el Movimiento de los Hijos Manifestados de Dios. El movimiento en sí tenía algunas distorsiones graves debido a su mala interpretación de la Ley. Lo encontré por primera vez en 1970 cuando asistía a la Universidad de Minnesota y rechacé su invitación a vivir en su comuna mixta.

Muchos líderes carismáticos vieron fallas en ese Movimiento y rechazaron el mensaje de la Filiación. Algunos dijeron: "Hay algo insalubre en MHMD". Ciertamente, ese fue el caso, pero en lugar de buscar la verdad, la mayoría se contentó con rechazarlo o evitarlo, y por lo tanto se cegaron a una revelación mayor.

Los que aceptaron el mensaje de la Filiación estudiaron el Nuevo Testamento pero no entendieron realmente la Ley en la que se basaba su mensaje. Por lo tanto, tendían a pensar en la Filiación como un rol dominado por los hombres, omitiendo el rol necesario que las mujeres deben asumir para que el mensaje fuera equilibrado y completo.

Para empezar, el liderazgo requiere que alguien dirija. Un rey necesita un reino, así como un reino necesita un rey. Ninguno puede realmente existir sin el otro. Del mismo modo, el Cielo y la Tierra desempeñan los mismos roles, basados en hombres y mujeres. Todas estas aplicaciones se basan en el principio del matrimonio que se estableció al principio de la historia, donde Dios declaró: "No es bueno que el hombre esté solo" (Génesis 2:18). También podría haber dicho: "No es bueno que el cielo esté solo". La idea era crear un matrimonio entre el Cielo y la Tierra y entre el espíritu y la materia.

Esto fue algo negado por muchas religiones, quienes pensaban que la materia era mala y que las mujeres estaban contaminadas. El objetivo de tales religiones era separar el espíritu de la materia, de modo que ya no fuera contaminada por el mal. En la misma línea, muchos intentaron separar a los hombres de las mujeres a través de doctrinas de celibato o (como se practicaba habitualmente) a través de la separación social o de clase. En otras palabras, las mujeres formaban una clase inferior de seres inferiores, y el matrimonio era tolerado solo para procrear o como una concesión a las necesidades sexuales de un hombre.

Tales puntos de vista estaban distorsionados porque se basaban en un rechazo o malentendido del matrimonio de Génesis 2. Es evidente por naturaleza que no hay hijos (niños) aparte de dos padres, hombre y mujer. Es lo mismo en el reino espiritual. Degradar o restar importancia a cualquiera de los dos roles perpetúa la injusticia, a menudo con una opresión absoluta, y no se basa en la verdad.

La Ley establece derechos. Así como los líderes tienen derechos, también la gente común. Como las Leyes de Sacrificio vinculan a las personas comunes a los sacrificios de hembras, que son igualmente efectivos y se cumplieron en Cristo, no podemos negar los derechos de las mujeres en general sin negar los derechos de las personas comunes en otro nivel.

Además, debido a que la Iglesia no ha extendido los derechos a las mujeres, el mundo ha aceptado el desafío. El problema es que el mundo conoce la Ley de Dios aún menos que la Iglesia, por lo que la convierten en un verdadero lío al confundir la igualdad con uniformidad. Intentan erradicar todas las diferencias entre hombres y mujeres, como si ese fuera el problema. Su solución es muy destructiva y absolutamente contraria a la naturaleza y la ley natural, que es la Ley de Dios.

Luchar contra el movimiento feminista del mundo no es la solución en sí misma. Necesitamos conocer la verdad de la Palabra de Dios e implementarla de acuerdo con la mente y la intención de Dios. Necesitamos reconocer que las mujeres realmente han sido oprimidas como resultado de la mentalidad de Agar (esclava) que ha penetrado en la mayoría de la teología. Solo cuando entendemos realmente el importante papel que tienen las mujeres en este asunto de la Filiación podemos caminar verdaderamente de acuerdo con el mensaje de la Filiación.


Categoría: Enseñanzas
Autor del blog: Dr. Stephen Jones

LA IMPORTANCIA DE LA FAMILIA, Dr. Stephen Jones


08 de enero de 2019

La familia es la base de una nación. La fuerza de una nación se mide en última instancia por lo que es "normal" en sus familias, en lugar de en su fuerza militar. La felicidad de una familia y de una nación en su conjunto también puede medirse por su moral y libertad.
A lo largo de la historia, varias religiones y culturas usualmente han esclavizado a sus mujeres por una variedad de razones declaradas. La causa fundamental de esto se debe en gran parte a la visión religiosa de que la materia es inherentemente mala. La idea de las relaciones sexuales, incluso dentro del matrimonio, a menudo se ha categorizado con esa "materia mala".
El remedio natural para algunos ha sido abogar por el celibato o presentar el celibato como un estado espiritual superior. Para otros (que no desean abstenerse de las relaciones sexuales), la solución fue esclavizar a las mujeres, debido a la idea de que el sexo era "un mal necesario". Al considerar las relaciones sexuales como una señal de imperfección y pecado, era fácil para los hombres echar la culpa a las mujeres por su propia incapacidad de permanecer célibes.

Matrimonio bíblico vs inmoralidad pagana
La Biblia es radicalmente diferente de la mayoría de los sistemas religiosos del mundo. Comienza con el principio radical de que un Dios bueno creó el universo material y lo declaró "muy bueno" (Génesis 1:31). En segundo lugar, establece el matrimonio como una institución piadosa, declarando acerca de Adán: "No es bueno que el hombre esté solo" (Génesis 2:18).
Esta declaración no se hizo después de que Adán pecó, sino que aún estaba sin pecado. En otras palabras, el matrimonio no fue creado como una acomodación para la condición pecaminosa del hombre, ni el sexo fue una acomodación o una salida para los impulsos animalesLa familia fue creada para cumplir el mandato divino de "ser fructíferos y multiplicaos" (Génesis 1:28).
La visión de la Iglesia Primitiva sobre el matrimonio era muy superior a la de Roma y Grecia, cuyas culturas se basaban en la opinión de que la materia y el sexo eran intrínsecamente malos. Para lidiar con este mal percibido, los paganos construyeron templos y otros centros religiosos diseñados para "purificar" el sexo y el matrimonio. Las arboledas en Canaán, que los profetas denunciaron continuamente, usualmente eran centros de prostitución legalLos templos romanos y griegos tenían casi un monopolio del comercio sexual, todos diseñados para transformar el sexo y el matrimonio en algo que era "bueno". La prostitución legalizada en los templos compitió con el matrimonio e hizo que muchos hombres se lamentaran de que el matrimonio en sí era algo que debían soportar. Vishal Mangalwadi escribe,
“La promoción religiosa y aristocrática del sexo extramarital tuvo consecuencias colosales. La fácil disponibilidad de sexo sin compromiso quitó la motivación de los hombres a casarse. El disgusto por el matrimonio se había hecho evidente desde el año 131 a.C., cuando el censor romano Quintus Metellus Macedonicus propuso que el matrimonio debía ser obligatorio. Demasiados hombres prefirieron permanecer solteros, lo que llevó a la censura a conceder: "Si pudiéramos seguir adelante sin una esposa ... todos evitaríamos esa molestia". ( The Book That Made Your World , p. 285)
La práctica babilónica difería de la griega, que incluso conmocionó a Heródoto, el "Padre de la Historia", en el siglo V a.C. Escribe cómo se exigía a las mujeres de Babilonia que se purificaran para el matrimonio yendo a la plaza de la ciudad y esperando a que un hombre lanzara una moneda en su regazo. Al hacer esto, él compraba sus servicios, y al tener relaciones sexuales con ese hombre, ella podría casarse y supuestamente ser virtuosa por el resto de su vida.
La visión pagana del matrimonio, entonces, era el opuesto virtual de lo que se encuentra en las Escrituras, donde el matrimonio es bueno e incluso necesario para cumplir el Mandato de la Fructificación. Una vez más, la Biblia prescribe leyes morales que restringen las relaciones sexuales al matrimonio para establecer la unidad familiar como la columna vertebral de la sociedad, mientras que en las sociedades paganas, la inmoralidad se institucionalizó en la cultura por su punto de vista religioso.

Autoridad vs. acuerdo (amén)
Dios creó el matrimonio antes del pecado de Adán. Sin embargo, la idea de autoridad en el matrimonio no se instituyó hasta después de que Adán y Eva pecaron (Génesis 3:16). Mangalwadi comenta sobre esto en las páginas 296 y 297 de su libro,
“De acuerdo con la Biblia, el esposo y la esposa son un equipo de iguales. Pero el equipo ya no es como fue creado, sin pecado. Tanto los hombres como las mujeres han pecado, y es imposible que dos pecadores vivan felices para siempre. En un mundo perfecto puede ser posible que un equipo de dos funcione sin una noción de autoridad. Pero en un mundo 'caído', la única manera en que un equipo de dos pecadores puede funcionar sin problemas es que uno de ellos sea reconocido como el capitán, no porque el capitán sea el mejor, el más sabio o el más correcto, sino porque el creador y El dueño del equipo, Dios, le ha dado a uno de ellos la responsabilidad del liderazgo.
“Muchos odian la Biblia porque dice que el esposo es la cabeza de su esposa, aunque el Nuevo Testamento define el liderazgo como la servidumbre ...
“La Biblia no es un libro para gente ideal. Es un manual para los pecadores. Ninguna comunidad de pecadores puede funcionar sin autoridad”.
El autor se acerca a reconocer la diferencia entre el matrimonio del Antiguo y el Nuevo Pacto. Sin embargo, entiende que la autoridad se hizo necesaria debido al pecado, no solo el pecado original, sino su resultado en la naturaleza humana misma. El pecado de Adán hizo a todos los hombres mortales, y la mortalidad es la debilidad que hace que los hombres pequen, de acuerdo con una interpretación literal de Romanos 5:12.
El pecado creó inevitables desacuerdos y por lo tanto surgió la necesidad de la autoridad para decidir un curso de acción (correcto o incorrecto). La pregunta real es cómo ejercer la autoridad sabiamente, por supuesto, pero el objetivo más profundo es buscar un acuerdo para que la autoridad no tenga que imponer la voluntad de uno sobre el otroEl acuerdo crea el entorno por el cual la autoridad se vuelve irrelevanteSólo entonces el matrimonio puede ser lo que originalmente se pretendía que fuera. Dios sacó a la mujer del hombre para crear un doble testimonio en la familia que pudiera establecer todas las cosas (Deuteronomio 19:15).
Un matrimonio ideal es donde tanto el esposo como la esposa escuchan la voz de Dios y pueden compartir su revelación entre sí. Cuando ambos escuchan la misma revelación o instrucción, saben que es "establecida" en la Tierra como en el Cielo. Tampoco deben comprometer lo que él o ella creen que es la voluntad de Dios. Están de acuerdo, y actúan en consecuencia. Es solo cuando no llegan a un acuerdo que la autoridad es necesaria para prevenir la parálisis o la desintegración de la familia. Tal fracaso evidencia que uno o ambos no escuchan la voz de Dios adecuadamente.
El Antiguo Pacto era un pacto de matrimonio entre Dios (Jesucristo) e Israel. Se caracterizó por el voto de obediencia y sumisión de Israel a la soberanía de Dios. El apóstol Pablo describe a Agar, la esclava, como un tipo del Antiguo Pacto (Gálatas 4:24). Por otro lado, Sara, la mujer libre, es un tipo del Nuevo Pacto. Ambas eran esposas legítimas de Abraham, pero solo una podía engendrar al heredero.
En otras palabras, el matrimonio original de Dios con Israel en Éxodo 19 fue incapaz de dar a luz a los herederos de la promesa. Ese matrimonio solo podía dar a luz hijos de la carne (Gálatas 4:29Romanos 9:8). El punto es que Cristo parece tener dos novias, no solo unaCada novia se caracteriza por el tipo de relación que estableció su matrimonio en primer lugar. El Monte Sinaí nos dio la novia "Agar" del Antiguo Pacto; Monte Sión (Hermón) nos dio la novia "Sara" del Nuevo Pacto (Deuteronomio 4:48Hebreos 12:22 KJV). El monte Hermón fue el lugar donde Jesús se transfiguró después de ascender del monte desde Cesarea de Filipo (Mateo 16:13).
La unidad familiar es el mayor campo de entrenamiento para aprender los principios del Reino y para construir el carácter. Un esposo y una esposa se entrenan mutuamente en el conocimiento de Dios a través de la experiencia de amar y servir a los demás. Ambos se liberan así gradualmente de los dictados de la carne y aprenden a ver y respetar a Cristo en cada unoLa libertad del viejo hombre de carne, cuya identidad nos fue transmitida por Adán y nuestros padres biológicos, eventualmente se traduce en libertad personal. Cuando un número suficiente de estas familias liberadas están presentes, entonces comunidades enteras e incluso naciones pueden encontrar la libertad política.

El ejemplo de Cristo
Jesús no estaba casado en su vida personal, pero como el Cristo (o Mesías), debe estar casado con un Cuerpo de personas llamado "la Iglesia". La mayoría de las personas sinceras de la Iglesia buscan ser obedientes a Él, pero desafortunadamente, la mayoría no tiene educación en el objetivo más grande, que es estar de acuerdo con Él. Jesús dejó en claro que Dios era nuestro Padre (Mateo 6:9), no solo un Rey Majestuoso, o un Gran Arquitecto del Universo, o un Juez Supremo.
Dios no estaba demasiado distante para mezclarse con nosotros en la Persona de Jesucristo. No era demasiado santo para habitarnos como templos. Él no se escandalizó por el pensamiento de eclipsarnos con su Espíritu y engendrar a un Hombre de la Nueva Creación en nuestros corazones. Ser padre implica una relación familiar que es personal, íntima y basada en el amor.
Jesucristo fue el Dios del Antiguo Testamento en su forma pre-encarnada cuando fue conocido por el nombre revelado de Yahweh. Jesucristo fue, por lo tanto, el legislador y también Él que se casó con Israel en el Monte Sinaí. Ese matrimonio terminó en divorcio (Jeremías 3:8Oseas 2:2), y Jesús nunca más volverá a casarse con una Novia del Antiguo Pacto. Su próximo matrimonio será una Novia del Nuevo Pacto, una que no es meramente obediente sino que está de acuerdo con Él.
El cristiano promedio aún no está maduro o entrenado lo suficiente para disfrutar de una relación del Nuevo Pacto con Cristo. Por eso la mayoría de los cristianos no son vencedoresPor supuesto, todos estamos entrenándonos, pero muchos faltan a la escuela la mayor parte del tiempo, por lo que no tienen ninguna instrucción en estos asuntos. La capacitación consiste principalmente en aprender la obediencia a la Ley de Dios, pero la meta es el acuerdo.
La Ley fue dada en el primer Pentecostés en el Monte Sinaí. El patrón bíblico nos muestra que Pentecostés nos entrena para la Fiesta de los Tabernáculos. Tabernáculos es una fiesta de siete días, que también se compara con una fiesta de bodas de siete días. Los que forman parte de la Novia "Sara" son aquellos que están "preparados como una novia adornada para su esposo" (Apocalipsis 21:2). El resto tendrá que esperar por mil años (Apocalipsis 20:5), cuando el siguiente grupo de creyentes se agregue a la Compañía de la Novia Sara.
Al conocer la distinción entre la Iglesia y los Vencedores, nos sentimos motivados a seguir adelante con el alto llamado de Dios (Filipenses 3:14) y no conformarnos con un llamamiento inferior. Ciertamente, Dios no se conformará con ningún llamamiento inferior, ya que esperará hasta que estemos de acuerdo con Él, antes de unirse a cualquier individuo en la Compañía de la Novia Sara.
El camino a esta Compañía se establece en los días de fiesta, comenzando con la Pascua, donde somos justificados por la feEl siguiente paso es Pentecostés, donde la Ley es escrita en nuestros corazones, y aprendemos la obediencia mientras nuestros deseos carnales desaparecenEste es el camino hacia los Tabernáculos, el tercer y último paso en el camino hacia el acuerdo (unidad) con Cristo.
Categoría: Enseñanzas
Autor del blog: Dr. Stephen Jones

VIENDO A LOS DEMÁS CORRECTAMENTE, Dr. Stephen Jones




Pablo dice en 2 Corintios 5:16:

16 Por lo tanto, de ahora en adelante no reconocemos a ningún hombre según la carne [es decir, el hombre exterior]; y aunque hemos conocido a Cristo según la carne, sin embargo, ahora ya no lo conocemos así.

En otras palabras, debemos conocer a las personas por sus nuevas identidades, no por sus identidades carnales que les fueron dadas por sus padres terrenales. Incluso Cristo mismo, que caminó sobre la Tierra en carne humana, ahora debe ser conocido por Su identidad espiritual. Aquellos que lo conocieron y caminaron con Él en la carne deben cambiar su perspectiva de Él, sabiendo que Él cambió después de Su resurrección. Él ya no es un simple hombre como definimos a los hombres.


17 Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva criatura; las cosas viejas pasaron; he aquí, nuevas cosas han venido.

La mayoría de la gente ha leído este versículo fuera de contexto e interpretado en términos de tener una nueva forma de vida. Ese es ciertamente el caso, pero Pablo realmente estaba revelando la base de esa nueva forma de vida: la vida cristiana se basa en un cambio de identidad. Cuando uno es engendrado por el Espíritu, se concibe una "nueva criatura" (el hombre de la nueva creación). Esta es una nueva conciencia, una persona diferente.

El viejo hombre de carne está muerto y, por lo tanto, ha "muerto" en lo que a nosotros respecta. La carne no ha muerto realmente en lo que respecta a la perspectiva carnal de uno, pero legalmente hablando, aquel que nuestros padres terrenales trajeron al mundo ya no existe. Por lo tanto, debemos ver a los demás, no según la carne, sino según su nueva identidad.

¿Veremos entonces a los no creyentes según su nueva identidad, incluso antes de que hayan sido engendrados por la fe en Cristo? Si no reconocen la nueva identidad disponible para ellos, ¿debemos nosotros hacerlo? Pablo dice: "desde ahora no reconocemos a NINGÚN HOMBRE según la carne". En otras palabras, debemos reconocer a todos como futuros creyentes, sin importar cuál sea su condición en este momento. No necesitamos engañarnos a nosotros mismos para creer en lo que no es verdad, pero sobre una base legal (espiritual), debemos usar la Ley de la Imputación, llamando a lo que no es como si fuera (Romanos 4:17 KJV). Podemos estar seguros de que todos finalmente se arrepentirán y serán engendrados por su Padre celestial, si no en esta vida, entonces ciertamente en la próxima cuando sean convocados ante el Gran Trono Blanco. Toda lengua jurará lealtad a Cristo en ese momento, llamándolo Señor, lo cual ningún hombre puede hacer sino por el Espíritu de Dios (1 Corintios 12:3).

Nuestra visión de los demás está conformada por el Nuevo Pacto, porque reconocemos que Dios ha jurado hacer creyentes a toda la humanidad. Solo entendiendo esto podemos verdaderamente "no reconocer a ningún hombre según la carne". Sin entender que Dios tiene la intención de salvar a toda la humanidad, y tiene el poder de hacerlo, y la sabiduría para hacerlo sin violar Su propia Ley, es difícilmente posible reconocer a los grandes pecadores como destinados a ser hijos de Dios.

(Extracto de 2ª Corintios 5 /4, Dr. Stephen Jones)