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SORBOS DE VIDA - BIOGRAFÍA DE WATCHMAN NEE (Cuidado celoso de mantenerse en la presencia de Dios), W. Lee

 



VIVE EN LA PRESENCIA DE DIOS

Después de ser salvo, Watchman Nee empezó a conducir personas al Señor, y aprendió a vivir en la presencia del Señor. Descubrió que todo lo que se interponía entre él y Dios constituía una barrera que le impedía recibir respuestas a sus oraciones, debilitaba la confianza que tenía en que Dios supliría sus necesidades y lo mantenía alejado de Su presencia. Al mismo tiempo se dio cuenta de que debía confesar todos sus pecados a Dios y rectificar toda ofensa cometida contra cualquier persona. Fue muy estricto en estos dos asuntos a fin de mantener una conciencia libre de ofensa (1 Ti. 1:5; Hch. 24:16). Cada vez que consultaba con Dios acerca de algo, veía que debía eliminar algunas cosas para mantener su comunión con Dios. De esta manera él avanzó con Dios a lo largo de su vida.

CONFESABA LOS PECADOS

En su deseo de permanecer en la presencia de Dios, escribía a varios hermanos confesando sus errores, ofensas y faltas y pidiéndoles perdón. El confrontaba sus pecados delante del hombre y también delante de Dios. A menudo en la reunión de la mesa del Señor confesaba en oración lo pecaminoso que era y pedía al Señor que lo perdonara. Esto muestra una conciencia muy sensible. Su conciencia era muy aguda debido a que la mantenía siempre pura por confesar sus pecados a los hombres y a Dios, sin dejar pasar nada. Al conservar su conciencia libre de toda ofensa, podía mantener una comunión íntima con Dios.

ELIMINABA LO QUE FUERA MUNDANO

En su deseo de vivir en la presencia de Dios, Watchman Nee eliminaba de su vida todo lo que fuera mundano. Se mantenía separado del mundo. No se veía ninguna señal de mundanalidad en su casa ni en su manera de vestir ni en los detalles de su vida diaria. Durante toda su vida, vivió de una manera que no era mundana, sin caer en el legalismo. El no celebraba fiestas ni cumpleaños, porque según la luz que había recibido, todo eso era mundano.

Se preservó del mundo no sólo en su conducta, sino también en sus acciones. La manera en que se llevaban a cabo sus publicaciones no tenía nada de mundano, ni tampoco las prácticas que fomentaba en la iglesia.

Por ser estricto en su deseo de eliminar lo mundano, perseveraba continuamente en la presencia de Dios. Su manera de vivir influyó bastante en los que estábamos cerca de él y en todas las iglesias del recobro del Señor, las cuales se beneficiaron de su ministerio.

RESISTÍA A LA CARNE

La carne es el peor enemigo que tiene el hombre caído y combate constantemente contra el Espíritu de Dios (Gén. 6: 3; Gál. 5: 17). Watchman Nee entendió esto perfectamente y siempre combatió contra su carne y su propio temperamento para mantener una comunión ininterrumpida con el Señor y permanecer en Su presencia. Restringía continuamente a su carne viviendo en el espíritu y conduciéndose según la unción interior. Al vivir y actuar de este modo, él se mantenía en oración para que el Señor lo librara. Temía a su carne y no hacía nada que ésta le dictara; por el contrario, anduvo continuamente en conformidad con su espíritu para no perder la presencia de Dios.

SE NEGABA A SU YO

A Watchman Nee se le reveló que el hombre caído está plagado de Satanás y que fácilmente puede convertirse en la corporificación y la expresión de Satanás. Eso fue lo que le sucedió a Pedro en Mateo 16: 21-23. Watchman Nee se negaba continuamente a su yo al seguir al Señor (Mt. 16: 24), para disfrutar siempre la presencia del Señor. Temía al yo y lo condenaba más que a cualquier otra cosa negativa. En su vida diaria, en su labor cristiana y en su relación con los demás, no se puede ver ninguna huella del yo. Por el contrario, su comportamiento y su obra dejaban siempre la impresión de que él tomaba la cruz y que se negaba al yo. Por vivir así disfrutaba continuamente la presencia de Dios.

RECHAZABA LAS PREFERENCIAS PERSONALES

Watchman Nee estaba consciente de las preferencias personales que existen en la naturaleza caída del hombre. Su conciencia no le permitía tener preferencias personales en los asuntos espirituales ni en la obra del Señor. El sabía que Saúl perdió su reinado y su trono por seguir sus preferencias personales (1 S. 15:1-28). Al entender que éstas son más sutiles que el pecado o la mundanalidad, con frecuencia llegaba a la conciencia de las personas cuando les hablaba. No permitía que nada personal se interpusiera entre él y Dios, a fin de mantener la presencia de Dios.

NO CEDÍA A LA DESOBEDIENCIA

Watchman Nee tuvo que eliminar la desobediencia para mantenerse en comunión con el Señor. Según su experiencia, nada, ni siquiera las cosas buenas o espirituales llegaron a reemplazar la obediencia. Para él, obedecer al Señor significaba apegarse a la voluntad que se había propuesto el Señor; no quería sólo cumplir la voluntad facultativa (permisiva) de Dios como lo hizo Balaam (Nm. 22: 2-35). Todo lo que se desvía de la voluntad que el Señor se propuso es una forma de desobediencia. Para él la desobediencia constituía un velo que lo separaría de la presencia de Dios. Recalcó que para recibir la luz y la revelación del Señor, era necesario tener un rostro descubierto. Margarita Barber le dijo que una pequeña hoja de un árbol puede ocultar de la vista toda la luna, y él se lo repitió a sus colaboradores. Debido a su entendimiento de que la desobediencia hace que se pierda la presencia de Dios, se propuso obedecer la voluntad y la revelación del Señor a toda costa.

APLICABA LA SANGRE DE CRISTO

Watchman Nee quería mantener intacta su comunión con el Señor; por eso, aprendió a aplicar la sangre de Cristo a su situación. El me dijo que cuando su conciencia lo censuraba duramente delante de Dios en cuanto a ciertas cosas, descubrió que no podía solucionarlas; por tanto, se vio obligado a buscar la ayuda de la señorita Barber. Después de relatarle su caso, ella le dijo: “La sangre de Jesús su Hijo nos limpia” (1ª Jn. 1: 7). Cuando le dijo que seguía sintiéndose bajo condenación, ella repitió varias veces: “La sangre de Jesús Su Hijo nos limpia”. Finalmente, recibió cierta luz, y comprendió que sólo la sangre del Señor puede preservar la conciencia de uno y evitar toda clase de acusación ante Dios. En esta conversación con la señorita Barber, él aprendió que mediante el lavamiento de la sangre del Señor, uno se puede mantener siempre en la presencia de Dios.

En 1940, mientras asistía a su entrenamiento en Shanghai, le oí confesar sus pecados y aplicar la sangre del Señor cuando oró durante la reunión de la mesa del Señor. Su oración dejó una profunda impresión en mí. Esto me mostró que él acudía a la sangre del Señor para que ésta lo lavara y para mantenerse continuamente en la presencia del Señor.

PERMANECÍA EN EL SEÑOR

Watchman Nee también aprendió la lección de morar (permanecer es obedecer, obedecer es amar) en el Señor según la unción interior (1ª Jn. 2: 27-28). Para él esto era vital en la práctica de permanecer en la presencia de Dios. El estaba consciente de que la unción interior era el mover y la obra del Señor dentro de él. Desobedecer a esa unción equivalía a desobedecer al Señor. La única manera de andar con el Señor de una manera íntima consistía en obedecer a la unción interior. El se dio cuenta de que el menor descuido con respecto a la unción interior lo alejaría de la presencia de Dios.

Practicando todo esto, él se mantuvo continuamente en la presencia de Dios. No permitió que nada eclipsara su relación con Dios, y preservó su comunión con el Señor. En esa comunión ininterrumpida con el Señor, él recibía luz celestial y revelación espiritual continuamente. El valoraba mucho la presencia de Dios. Para él, era vida, luz, poder y victoria. En la presencia del Señor, él disfrutaba todas las riquezas del suministro divino. Es obvio que recibió mucha ayuda del libro The Practice of the Presence of God [La Práctica de la Presencia de Dios] escrito por el hermano Lorenzo. En este asunto recibió mucha ayuda de la biografía de Hudson Taylor.

https://www.librosdelministerio.org/books.cfm?n

LA OBRA DE LA CASA DE JOSÉ - Parte VI (Juzgando a la Iglesia por no adorar en vestimentas santas), Dr. Stephen Jones

 





El juicio de Dios sobre la Iglesia comenzó en 2002 a raíz del juicio general que se inició con la demolición de las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001. El juicio específico sobre la Iglesia fue profetizado cuando derramamos la segunda copa de vino en el Lago Huron ( “El mar”) según el modelo de Apocalipsis 16: 3.



Salmo 29


Como escribí anteriormente, en cada uno de los siete días de Tabernáculos, se leía un Salmo. El Salmo 29 se leía el Segundo Día de Tabernáculos, cuando la segunda copa de vino se vertió en el canal del lado izquierdo del altar del templo.


El Salmo 29: 2-3 dice:


2 Dad a Yahweh la gloria debida a su nombre; adorad a Yahweh en vestiduras santas. 3 La voz de Yahweh está sobre las aguas; el Dios de gloria truena: "Yahweh está sobre muchas aguas".


El Salmo trata sobre la gloria de Dios en su templo y nos manda "adorar a Yahweh en vestiduras santas", es decir, vestidos apropiados de lino fino, que son "las obras justas de los santos" (Apocalipsis 19: 8). Se supone que el sacerdocio es santo, así como Él es santo.


Newsweek, con fecha del 6 de mayo de 2002, publicó una revista que decía en su portada: ¿Qué haría Jesús? Más allá del escándalo del sacerdote: el cristianismo en una encrucijada. Uno de los artículos se titulaba El Dilemma Gay. En la página 26, Newsweek escribió:


La mejor estimación es que entre el 35 y el 50 por ciento de los sacerdotes católicos romanos son homosexuales. "Hipocresía es una palabra casi demasiado débil para lo que está haciendo la jerarquía", dice Mark D. Jordan, profesor de religión en la Universidad de Emory y católico gay. 'Si no hubiera homosexuales en el sacerdocio, pronto dejaríamos de tener una iglesia en funcionamiento' ”.


En la Parte 2 del artículo, bajo el título Celibato y Matrimonio, leemos en la página 29,


AW Sipe, un psicoterapeuta y ex sacerdote católico que realizó un estudio de 25 años sobre el celibato, la sexualidad y el clero, estima que en un momento dado el 50 por ciento de los sacerdotes, sin importar su orientación, son sexualmente activos de alguna manera".


Es como si el Salmo 29 hubiera sido escrito específicamente para la Iglesia. Si la Iglesia no hubiera perdido todo el conocimiento de la Fiesta de Tabernáculos a lo largo de los siglos, podía haber descubierto el Salmo 29 y recibido la revelación divina en cuanto a su significado y aplicación.


El problema surgió en 2002 y se informó ampliamente, pero se había desarrollado durante un período de muchos siglos. Newsweek informó,


Aquí hay algo más que una pequeña ironía, porque la iglesia tiene una historia antigua con los homosexuales y con el clero homosexual. John Boswell, el difunto historiador, observó que la iglesia y sus órdenes religiosas ofrecieron durante mucho tiempo a los hombres y mujeres homosexuales un refugio de la vida matrimonial. Según 'El rostro cambiante del sacerdocio' de Donald B. Cozzen, la mala conducta también ha estado siempre con nosotros. Un comentario del Evangelio del siglo II dice: "No seducirás a los muchachos". En el medio de la siglo XVI, Julio III arrancó un niño de 15 años de edad, en la calle y lo hizo cardenal y la cabeza de la Secretaría de Estado del Vaticano'”.


El ejemplo de Cozzen fue solo la punta más pequeña del iceberg. Los obispos de la Iglesia, que sirvieron como historiadores de la Iglesia, estaban legítimamente horrorizados por la inmoralidad que se practicaba abiertamente en el Vaticano a principios del siglo X durante el ciclo del 18º Jubileo de la Iglesia. Este período de tiempo marcó el punto de inflexión donde la Iglesia Romana fue descalificada para tener autoridad permanente en la Tierra, como el bíblico rey Saúl había sido descalificado en el 18º año de su reinado.


El decimoctavo año de Saúl se correlaciona con el decimoctavo ciclo jubilar de la historia de la Iglesia (866-915 dC). Durante ese tiempo, el papado alcanzó su punto más bajo de moralidad y decencia. Los historiadores de la Iglesia se refieren a este período de tiempo como "la edad de oro de la pornocracia", un término acuñado por Liudprand, obispo de Cremona, quien vivió inmediatamente después de este tiempo (920-972). El término fue utilizado más tarde por el prominente cardenal católico Baronius en el siglo XVI.


El término pornocracia se puede definir como "gobernada por fornicarios".


El problema ha continuado hasta el presente, pero pocas personas se toman el tiempo para leer sobre la historia de la Iglesia. En años más recientes, la Iglesia Romana ha logrado suprimir las noticias sobre la mala conducta de los sacerdotes, y su influencia en los departamentos de policía y entre los jueces le ha permitido evitar el enjuiciamiento. No obstante, se hizo mucho daño a innumerables personas.


A través de todo esto, el Salmo 29 se mantuvo como un testigo silencioso, exhortando a los líderes religiosos y sacerdotes a que "Yahweh está sobre las muchas aguas" y que "adorad a Yahweh en vestiduras santas".



Segunda señal de Jesús


Las ocho señales del Evangelio de Juan presentan a Jesucristo como la solución al problema. Cuando derramamos las copas de agua junto con el vino, estábamos orando y declarando que la gloria de Dios sería derramada, como la solución a la iniquidad que estaba siendo juzgada por las copas de vino.


La segunda señal del Evangelio de Juan, que Jesús realizó para manifestarse, tuvo lugar cuando sanó al hijo del noble. Acerca de esta señal, Juan 4: 54 dice:


54 Esta fue una segunda señal que hizo Jesús cuando salió de Judea a Galilea.


Las ocho señales en el Evangelio de Juan estaban destinadas a profetizar acerca de los ocho días de la Fiesta de Tabernáculos. Están estructurados como un quiasmo o paralelismo hebreo. El primero se correlaciona con el octavo, el segundo se correlaciona con el séptimo, y así sucesivamente. Este paralelismo nos proporciona una lección de dos partes mientras manifiesta la gloria de Dios a través de Cristo.


En otras palabras, la curación del hijo del noble se correlaciona con la resurrección de Lázaro en Juan 11. Mientras que el hijo del noble estaba "al borde de la muerte" (Juan 4: 47), Lázaro ya había estado muerto cuatro días (Juan 11: 39). cuando Jesús lo resucitó de entre los muertos. La mortaja de Lázaro tuvo que ser removida (Juan 11: 44) para que pudiera ser limpiado al Octavo Día.


Si contrastamos estas vestiduras funerarias con las “vestiduras santas” de los sacerdotes que dan gloria a Dios en el Salmo 29: 2, podemos ver la profecía de un sacerdocio purificado.



Consagración del Sacerdocio de Melquisedec


El 14 de marzo de 2002 fuimos guiados a orar por la Santificación o Purificación del Sacerdocio de Melquisedec. Aunque la Iglesia en su conjunto estaba siendo juzgada por la copa de vino, sabíamos que Dios estaba levantando un Remanente a través del cual manifestaría su gloria en la Tierra.


El 14 de marzo de 2002 fue el primer día del primer mes del calendario hebreo de ese año. Era el día en que los sacerdotes iban a Jericó a inspeccionar el campo de cebada para ver si estaba madura. Si estaba madura, tocaban la trompeta y proclamaban que este era el mes en que se celebraría la Pascua. (Si la cebada estaba aún sin madurar, declaraban que este era el 13º mes del año anterior y que la Pascua se llevaría a cabo un mes más tarde).


Nuestra oración por la purificación del sacerdocio de Melquisedec se inspiró en los eventos de la historia de la Gran Pascua de Ezequías en 2º Crónicas 29. El rey abrió las puertas del templo y las reparó (2º Crónicas 29: 3). Luego les dijo a los sacerdotes que se consagraran a Dios. 2º Crónicas 29: 17 dice:


17 Comenzaron la consagración el primer día del mes, y el octavo día del mes entraron en el atrio de Yahweh. Luego consagraron la casa de Yahweh en ocho días y la terminaron el día dieciséis del primer mes.


Nuestra oración de consagración tuvo lugar el primer día del mes hebreo. El octavo día, 21 de marzo de 2002, volé a Dallas, Texas para llevar la palabra a Key Ministries en Euless. Esto marcó el comienzo del patrón de limpiar la Casa del Señor durante los siguientes ocho días hasta el día dieciséis del mes (29 de marzo).


En los días de Ezequías las personas no pudieron observar la Pascua en el 14º y 15º día del primer mes, debido a que el templo no fue totalmente limpiado hasta el 16° día. Sin embargo, leyeron en la Ley (Números 9: 9-11) que se les permitía guardar la Pascua en el segundo mes si no habían podido guardarla en el primer mes.


En la época de Moisés, un hombre había muerto poco antes de la Pascua y sus hijos lo habían enterrado. Pero tocar un cadáver requería siete días de limpieza. Por lo tanto, no pudieron celebrar la Pascua, por lo que Dios les permitió celebrar la fiesta en el segundo mes.


En nuestro tiempo (2002), entendimos que como mortales, todavía estábamos tocando un cadáver en este nivel más alto. La solución definitiva al problema era llegar a la inmortalidad. Entonces, en cierto modo, tuvimos el mismo problema que tenían los sacerdotes en los días de Ezequías, solo que en un nivel superior. La solución se encuentra en 2º Crónicas 30: 17-20,


17 Porque había muchos en la asamblea que no se habían consagrado; por tanto, los levitas estaban encargados de la matanza de los corderos pascuales de todos los inmundos, para consagrarlos a Yahweh. 18 Porque una multitud del pueblo, incluso muchos de Efraín y Manasés, Isacar y Zabulón, no se habían purificado, sin embargo, comieron de la Pascua de otra manera que la prescrita. Porque Ezequías oró por ellos, diciendo: “Que Yahweh perdone 19 a cada uno que prepara su corazón para buscar a Dios, Yahweh, Dios de sus padres, aunque no de acuerdo con las reglas de purificación del santuario. 20 Entonces Yahweh escuchó a Ezequías y sanó al pueblo.


Es evidente que Dios está más preocupado por la condición del corazón de los hombres que por "las reglas de purificación del santuario". Aunque Dios es legal, no es legalista. La verdadera purificación no viene por el agua, sino por el lavamiento de la Palabra, como dijo Jesús en Juan 15: 3,


3 Ya estáis limpios por la palabra que os he hablado.


En los días de Ezequías, el pueblo fue limpiado y purificado a través de la Palabra de Dios en un claro ejemplo de la aplicación del Nuevo Pacto. Nosotros también reconocimos que aunque todavía éramos mortales, tocando un cadáver (nosotros mismos, es decir, nuestros propios cuerpos mortales), podíamos ser limpiados por la promesa de Dios del Nuevo Pacto. Así como la gente en los días de Ezequías fue “sanada”, también nosotros fuimos sanados.


Esta oración de purificación reflejó la Obra de José en 2002, incluso mientras la Iglesia en su conjunto estaba bajo el juicio divino. Nos mostró cómo el agua y el vino se derramaban al mismo tiempo, cada uno con su efecto de diferentes maneras.


La obra principal de José tiene que ver con la Primogenitura, que le fue dada (1º Crónicas 5: 1-2). Esta es una obra de Filiación, que no se puede hacer sin la purificación divina y la limpieza por la Palabra de Dios. Por esta razón, Dios nos llevó a limpiar el Sacerdocio de Melquisedec, mientras la Iglesia en su conjunto estaba siendo juzgada por no vestirse de lino fino y dar gloria a Dios en su templo.


https://godskingdom.org/blog/2021/06/the-work-of-the-house-of-joseph-part-6

ISAÍAS, Profeta de la Salvación - LIBRO V - Parte 20: El Camino de Santidad de los Vencedores, Dr. Stephen Jones


LA SANTIDAD ~ EBSERMONES


31-08-2020


Jesús dijo en Mateo 7: 15-18,

15 Cuidado con los falsos profetas que vienen a vosotros con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. 16 Los conoceréis por sus frutos. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? 17 Así que todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. 18 Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos.

Jesús podría haber estado pensando en el “Libro del Señor” de Isaías (Isaías 34: 16), donde el profeta había citado su enseñanza sobre la idea de que lo semejante engendra lo semejante. Cada animal tiene su pareja y produce "todo según su especie" (Isaías 34: 15). Los árboles también producen frutos según su tipo. Las vides producen uvas, no arbustos espinosos. Incluso hay distinciones entre higueras, porque una puede producir higos malos y otra higos buenos.

A Jeremías se le mostraron dos cestas de higos que los hombres habían traído al templo como ofrenda de primeros frutos. Jeremías 24: 2 dice:

2 Una canasta tenía higos muy buenos, como los primeros higos maduros, y la otra canasta tenía higos muy malos que no se podían comer debido a la putrefacción.

La lección es que conoceremos a los hombres por sus frutos. La profecía de Isaías sugirió que el fruto de Edom era malo y por esta razón Edom no está calificado para poseer la Primogenitura y gobernar el Reino. Se echó la “suerte” de Dios (Isaías 34: 17), dividiendo a Jacob de Esaú y (más ampliamente) dividiendo los vasos de honor de los vasos de deshonra.

El profeta luego describe el fruto de los buenos árboles en Isaías 35.


Los verdaderos israelitas cumplen el Mandato de Fecundidad o Fructificación

Isaías 35: 1-2 comienza,

1 Se alegrarán el desierto y el yermo, y el Arabá se regocijará y florecerá; como el azafrán, 2 florecerá abundantemente y se regocijará con regocijo y gritos de júbilo. Le será dada la gloria del Líbano, la majestad del Carmelo y de Sarón. Verán la gloria de Yahweh, la majestad de nuestro Dios.

Esta es una imagen metafórica de los justos que florecen en el Reino de Dios. El Arabá era la tierra al sur de Judá, donde vivían los edomitas. Actualmente es parte del Estado Israelí, lo cual es apropiado, ya que este Estado representa tanto el remanente de Judá como de Edom.

La eliminación de los edomitas se describe mediante la eliminación de las malas bestias en Isaías 34: 11-15. En otras palabras, una vez que los edomitas son eliminados, el Reino produce frutos comparables a los del Monte Carmelo. También deberíamos verlo como la remoción de la higuera que ha dado frutos malos o ningún fruto (Mateo 21: 19).

Una vez que la controversia entre Jacob y Esaú se haya resuelto por completo, y una vez que Esaú haya sido despojado de la Primogenitura de manera legal, los verdaderos israelitas (los vencedores) cumplirán el mandato de la Fecundidad. Isaías 27: 6 dice:

6 En los días venideros Jacob echará raíces, Israel florecerá y brotará, y llenarán de frutos el mundo entero.

Por lo tanto, los verdaderos herederos de la Primogenitura serán conocidos por todos por su fruto, porque cumplirán el mandato original de “sed fecundos y multiplicaos” (Génesis 1: 28). Asimismo, su ejemplo de fidelidad y justicia será emulado en toda la Tierra durante la Era Venidera, lo que resultará en un crecimiento exponencial de "fruto" en todo el mundo.

El estado de Israel representa tanto a Edom como al remanente de Judá ("higuera"). La higuera estaba desprovista de fruto, solo tenía hojas, así que Jesús la maldijo, prohibiéndole para siempre dar fruto (Mateo 21: 19). Más tarde, Jesús puntualizó su profecía, diciendo que el árbol volvería a la vida y produciría más “hojas” (Mateo 24: 32). Sin embargo, sería infructuoso, porque si llegara a dar fruto, Jesús habría profetizado falsamente.

La higuera volvió a la vida en 1948 y de hecho ha dado muchas hojas, haciendo una gran demostración de 'justicia'. Pero al final, se ha demostrado incapaz de dar fruto, porque esa fue la naturaleza de la maldición de Jesús. Por lo tanto, la profecía dada al remanente de Judá no contradice la profecía dada a Edom, porque ambos son carnales y ninguno dará fruto para cumplir Isaías 27: 6.

En otras palabras, ni Edom ni el remanente de Judá son verdaderamente israelitas, pero ambos pretenden ser Israel durante la temporada actual. Es por eso que Dios cegó a la Iglesia hoy, así como Isaac estaba ciego, permitiendo que Jacob robara la identidad de Esaú.


Armarse de valor

Isaías 35: 3-4 dice:

3 Confortad las manos cansadas, esforzad las rodillas que titubean. 4 Decid a los de corazón angustiado: “Confortaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con venganza, con pago, el mismo Dios vendrá, y os salvará".

Venganza” (naqam) y “recompensa” (gemuwl) son términos legales que tienen que ver con la justicia en el Tribunal Divino. La venganza de Dios no se basa en emociones ni rencores. Dios tampoco recompensa injustamente o sin misericordia cuando corresponde. La venganza de los hombres es injusta, porque las emociones de los hombres suelen involucrarse. Por esta razón, se nos ordena no llevar a cabo la venganza nosotros mismos, sino dejarla en manos de Dios (Deuteronomio 32: 35; Romanos 12: 19).

La idea de la venida de Dios probablemente se basa en la práctica de los jueces ambulantes en aquellos días. Los casos tenían que esperar la llegada del juez mientras recorría el circuito de pueblo en pueblo. Así que leemos en 1º Samuel 7: 15-17,

15 Samuel juzgó a Israel todos los días de su vida. 16 Solía ir anualmente en un circuito a Betel, Gilgal y Mizpa, y juzgaba a Israel en todos estos lugares. 17 Luego volvió a Ramá, porque allí estaba su casa, y allí juzgó a Israel; y edificó allí un altar a Yahweh.

Se suponía que los jueces representaban a Dios al establecer la justicia. Por eso los jueces se llaman elohim en Éxodo 22: 28 KJV,

22 No maldecirás a los dioses [elohim, “Dios, dioses o jueces”], ni maldecirás al gobernante de tu pueblo.

Un elohim, cuando se aplica a un hombre, es uno de los agentes de Dios que actúa en nombre de Dios. En particular, Jesucristo fue el Agente de Dios, a quien se le confió todo juicio (Juan 5: 27, 30). Entonces, cuando Isaías 35: 4 dice: “He aquí, vuestro Dios vendrá con venganza”, es una profecía de la Segunda Venida de Cristo, cuando venga como Juez para hacer justicia y arreglar todas las cosas, especialmente para juzgar el caso entre Jacob y Esaú.


Cuando la justicia florece

Isaías 35: 5 continúa,

5 Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos.

Esto implica que la gente estaría ciega hasta el momento en que Cristo venga a juzgar. Podemos relacionar esto fácilmente con la ceguera de Isaac, que le había permitido a Jacob tratar a Esaú con injusticia en el pasado. Esa injusticia fue igualada en nuestro propio tiempo por la ceguera en la Iglesia, que le ha permitido a Esaú robar la identidad de Jacob como recompensa por el acto injusto de Jacob contra Esaú.

Asimismo, cada vez que Jesús sanó a ciegos y sordos en su Primera Venida, demostró que tenía la capacidad de cumplir con Isaías 35: 5 en su Segunda Venida. Pero mientras que Jesús sanó a ciertas personas ciegas en su Primera Venida, sanará al mundo entero de una ceguera mucho más profunda en su Segunda Venida.

Isaías 35: 6-7 continúa,

6 Entonces el cojo saltará como un ciervo, y la lengua del mudo gritará de alegría. Porque brotarán aguas en el desierto y arroyos en el Arabá. 7 La tierra abrasada [ardiente, resplandeciente como en un espejismo] se convertirá en laguna, y el secadal en manantiales de aguas; en la guarida de chacales, su lugar de descanso, la hierba se convertirá en cañas y juncos.

El cuadro que pinta Isaías es de un espejismo en el calor del desierto, que da la apariencia de un charco de agua pero es engañoso. Eso terminará, y ciertamente habrá agua en el desierto.


El Camino de Santidad

Isaías 35: 8 dice:

8 Allí habrá una calzada, un camino, y se llamará Calzada de Santidad. El inmundo no transitará por él, sino que será para el que ande en ese camino; los necios no vagarán por él.

Este es el Camino del Rey, un camino metafórico solo para los justos. El camino de la justicia está claramente establecido en las Escrituras. En un nivel más profundo, sabemos que la justicia es una cuestión de fe, porque “Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia” (Romanos 4: 3). Del mismo modo, solo las personas "limpias" caminan por este camino, porque "los inmundos no transitarán por él". Mientras que bajo el Antiguo Pacto, los hombres eran limpiados por agua y ritos de purificación, Jesús dijo que somos limpios por el agua de la Palabra (Juan 15: 3). Creer la Palabra, es decir, las Promesas de Dios, es lo que nos limpia bajo el Nuevo Pacto.

Isaías 35: 9-10 concluye,

9 Allí no habrá león, ni sobre él subirá ninguna fiera; estos no se encontrarán allí. Pero los redimidos caminarán allí, 10 y los redimidos de Yahweh volverán y vendrán con gritos de júbilo a Sion, con gozo eterno sobre sus cabezas. Encontrarán alegría y gozo, y la tristeza y el gemido huirán.

Los leones pueden significar más de una cosa, pero en este caso el león se clasifica como "ninguna fiera". Por lo tanto, se refiere a Satanás como "un león rugiente" (1ª Pedro 5: 8). Nada satánico puede caminar por este camino de santidad. Solo "los redimidos caminarán allí". El tipo y la sombra fue Israel bajo Moisés, que fue redimido de la servidumbre en Egipto según las Leyes de Redención.

Finalmente llegaron a "Sion", la sede del gobierno en Jerusalén. Pero, como ya hemos visto, hay dos Jerusalén-es, una terrenal y otra celestial. Asimismo, hay dos Sion-es, una llamada Sion (terrenal) y la otra Sión (celestial) (Hebreos 12: 22 KJV). Debido a que Dios abandonó la Jerusalén terrenal como había abandonado Silo (Jeremías 7: 12, 14), la gloria de Dios se ha trasladado al monte Sión (Hermón), donde Jesús se transfiguró. El Camino de Santidad ahora conduce al Monte Sión, donde los Hijos de Dios están reunidos alrededor del verdadero Silo, Jesucristo.


https://godskingdom.org/blog/2020/08/isaiah-prophet-of-salvation-book-5-part-20

SANTIDAD EN LOS PEQUEÑOS DETALLES JUSTO DONDE ESTÁ, Scott Hubbard


Pin de Ysabel Lemos en sabiduría | Recuerdos y Los ...


Si está en Cristo, Dios ha puesto en su corazón el hambre de santidad. La santidad ya no es el armario estrecho que pensaba que era, sino un jardín de placeres, un eco del Cielo, la belleza del Edén redescubierta. No se contenta simplemente con ser contado justo en Cristo (por glorioso que sea); también anhela ser justo como Cristo. Usted quiere ser santo como Él es santo.

Pero, ¿cómo ocurre la santidad? ¿Cómo empiezan a orar sin cesar los oradores distraídos y que tropiezan? ¿Cómo aprenden, los que se preocupan, a trasladar hasta sus mayores preocupaciones a Dios? ¿Cómo se convierte el orgullo en pobreza de espíritu, la apatía en celo por la justicia, la mezquindad en una mano abierta, la inquietud en una calma implacable? ¿Cómo llegamos no solo a decir, sino a sentir profundamente, que Jesucristo es la suma de todo lo bueno en la vida, que conocerle es vivir y morir nuestra mayor ganancia?

Dios nos enseña cómo ocurre la santidad en toda Su palabra y, sin embargo, a menudo pasamos por alto una lección predominante: muy a menudo, la santidad se esconde en las cosas pequeñas.

Considere, por ejemplo, cómo el apóstol Pablo habla sobre la búsqueda de la santidad en Efesios. A lo largo de los primeros tres capítulos, Pablo nos presenta el panorama del amor redentor de Dios. En Cristo, Dios nos escogió, nos perdonó y nos selló para la eternidad (Efesios 1: 3-14). Él nos resucitó de la muerte espiritual y nos sentó con Cristo en los cielos (Efesios 2: 1-10). Él nos amó con amor eterno (Efesios 3: 14-19).

Podríamos pensar que la respuesta inmediata a tal amor sería igualmente panorámica. Pero en los siguientes tres capítulos, Pablo aplica este evangelio a lo ordinario, a lo cotidiano, a lo pequeño. Por ejemplo: Hablad la verdad los unos a los otros (Efesios 4: 15). Reconciliaos rápidamente (Efesios 4: 26). Trabajad honestamente en vuestro trabajo (Efesios 4: 28). Pensad en vuestras palabras (Efesios 4: 29). Cultivad la bondad y un corazón tierno (Efesios 4: 32). Honrad como a Cristo al esposo, esposa, hijo, padre, siervo, amo (Efesios 5: 22–6: 9).

Aunque radicales a su manera, estos pasos de obediencia rara vez atraen la atención de la multitud. Muchos de ellos ocurren en momentos olvidables y en lugares escondidos. Bien podríamos decir con Gustaf Wingren, “La santificación se esconde en tareas ofensivamente ordinarias”. Tan ordinarias, de hecho, que podríamos perderla si no prestamos atención.

En la búsqueda de la santidad, muchos de nosotros caemos en el error del necio: “El que tiene discernimiento pone su rostro en la sabiduría, pero los ojos del necio están en los confines de la tierra” (Proverbios 17: 24). El tonto puede mirar a lo lejos con una percepción maravillosa y tropezar con una roca a sus pies. Nosotros también podemos interesarnos tanto en los grandes pasos de obediencia que esperamos dar en el futuro, que nos perdamos los pasos "ofensivamente ordinarios" que están justo frente a nosotros.

Un hombre soltero puede soñar con sacrificarse por una esposa e hijos algún día y, sin embargo, dejar de hacer sus tareas mientras tanto. Un aspirante a misionero puede orar algún día para ir entre los no alcanzados y, sin embargo, descuidar su pequeño grupo familiar. Una joven cristiana puede anhelar permanecer firme ante las pruebas futuras y, sin embargo, quejarse de los platos sucios de su compañera de cuarto.

En cada caso, la obediencia de mañana se ha convertido en enemiga de la de hoy. La alternativa, nos dice Salomón, es llegar a ser como el perspicaz, que "pone su rostro hacia la sabiduría" (Proverbios 17: 24). Y el establecimiento de la cara hacia la sabiduría significa, en primer lugar, el establecimiento de la cara hacia la actualidad: las responsabilidades de hoy en día, las cargas de hoy en día, conversaciones de hoy, medios de gracia de hoy en día tan insignificantes que parezcan.

Los sabios saben que un cristiano se vuelve santo como un edificio se vuelve alto: una piedra a la vez. Y las piedras son cosas ofensivamente ordinarias. La búsqueda de la santidad, entonces, es más fácil y más difícil de lo que muchos de nosotros imaginamos: más fácil porque nuestro crecimiento en la gracia a menudo ocurre gradualmente, un pequeño paso a la vez. Más difícil porque la santificación ahora ha invadido toda la vida. La santidad está oculta en tareas ofensivamente ordinarias, y esas tareas están a nuestro alrededor.

Pablo les dice a los Colosenses: Todo lo que hagáis, de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de El” (Colosenses 3: 17). Nuestra madurez espiritual descansa en esas palabras lo que y todo: obedecer a Dios no solo en lo que se ve, sino en lo que no se ve; no solo en lo excepcional, sino en lo mundano; no solo en los momentos de crisis de la vida, sino en los momentos aparentemente casuales esparcidos a lo largo de nuestros días.

La pregunta que debemos hacernos, docenas de veces al día, no es lo que Dios podría hacernos hacer dentro de diez años, sino más bien: "¿Obedeceré a Dios ahora , en este momento? ¿Detendré la fantasía justo cuando comienza? ¿Oraré en lugar de revisar mi teléfono (nuevamente)? ¿Rechazaré a mis ojos una segunda mirada? ¿Hablaré la palabra amorosa pero incómoda?"

Si ese pensamiento nos intimida, también debería alegrarnos. Es cierto que el Señor Jesús nos hace responsables en todo momento; no existe el "tiempo para mí". Pero también está listo en todo momento para notar nuestros vacilantes intentos de obediencia y, maravilla de maravillas, de ser complacidos. Jesús no se perderá ni la más pequeña acción realizada en su nombre, ni siquiera un vaso de agua fría dado (Mateo 10: 42), sino que tomará nota de ello y preparará una recompensa adecuada. Porque “todo el bien que haga alguien, lo recibirá de parte del Señor” (Efesios 6: 8). Y por cualquier defecto que quede en nuestra obediencia (y siempre habrá defectos), Él tiene la gracia suficiente para cubrirlos.

Entonces, ¿dónde comienza esta búsqueda de la santidad? Empieza justo donde estamos. En sus Cartas a Malcolm, CS Lewis ofrece un dictamen para la oración: "comienza donde estás". En lugar de sentir la presión de abrir cada oración “invocando lo que creemos acerca de la bondad y grandeza de Dios, pensando en la creación y la redención y 'todas las bendiciones de esta vida'”, considere comenzar en lo más pequeño, incluso justo donde usted está: agradézcale por el árbol frente a su ventana, el desayuno que acaba de disfrutar, el niño en la habitación de al lado. Porque, como escribe Lewis, “no podremos adorar a Dios en las ocasiones más elevadas si no hemos aprendido el hábito de hacerlo en las más bajas”.

Un principio similar se aplica a nuestra obediencia. “El que es fiel en lo muy poco, también es fiel en lo mucho” (Lucas 16: 10), nos dice Jesús. De hecho, salvo algunas excepciones, solo aquellos que han aprendido primero a ser fieles en poco pueden serlo en mucho. Lo pequeño es el mejor campo de entrenamiento para lo grande.

Confiar en Dios con los planes arruinados de una tarde nos entrena a confiar en Él con la salvación de nuestros hijos. Dar con sacrificio con unos ingresos reducidos nos prepara para hacerlo con unos ingresos cómodos. Hablar sin vergüenza de Jesús ante un prójimo nos prepara, si llega el día, para pronunciar Su Nombre ante los perseguidores. Por ahora, no desprecies el día de la pequeña obediencia.

Es posible que el día de hoy no ofrezca grandes oportunidades para la obediencia, momentos acumulativos en los que nuestro carácter, formado a lo largo de los años, se pone a prueba. Esos días llegarán si vivimos lo suficiente. Pero hoy nuestras tareas probablemente sean más pequeñas: pedir perdón, renunciar al pensamiento vergonzoso, darle a los niños toda tu atención, decir una palabra de aliento sorprendente. guardar la Palabra de Dios en su corazón

Empiece donde está.

Scott Hubbard

(Gentileza de E. Josué Zambrano Tapias)

ISAÍAS, Profeta de la Salvación-LIBRO 2-Parte 23: EL CAMINO DE SANTIDAD DE LOS VENCEDORES, Dr. Stephen Jones


El camino de la santidad - YouTube


28-04-2020


Isaías 11: 11-12 dice:

11 Entonces sucederá en ese día que Yahweh recuperará nuevamente [qanah, “establecer, erigir, comprar”] con Su mano, por segunda vez [sheniy, “otra vez, una segunda vez”] el remanente [she'ar] de su pueblo que permanecerá [sha'ar], de Asiria, Egipto, Patros, Cus, Elam, Sinar, Hamat y de las islas del mar. 12 Y levantará un estandarte para las naciones y reunirá a los desterrados de Israel y reunirá a los dispersos de la tierra.

El profeta dice que Dios recuperará el Remanente "por segunda vez". La primera vez, por supuesto, fue cuando compró (redimió) a Israel de Egipto y los estableció como una nación en Canaán. Isaías usa la palabra qanah, "configurar" con un doble significado. Canaán es kena'an, y su raíz es kena, que suena similar a qanah.

La implicación es que Dios va a recuperar el Remanente y a "Canaán" por segunda vez, similar a la primera vez, pero no exactamente lo mismo. En otras palabras, seguirán el ejemplo de Abraham, porque él buscó "una patria mejor" (Hebreos 11: 16) y una ciudad celestial. Aquellos que tienen la fe de Abraham compartirán su visión y meta.


El estándar

Dios en ese día "levantará un estándar para las naciones", no solo las naciones israelitas sino todas las naciones, porque Cristo tiene el derecho de gobernarlas así como a Israel. Entonces Isaías 56: 7-8 nos dice más tarde:

7 ... Porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos. 8 Declara Yahweh el Señor, que reúne a los dispersos de Israel: "Sin embargo, congregaré a otros con él, además de los que ya están congregados".

Quizás, más que cualquier otro profeta, Isaías tuvo una visión universal del Reino. Sin duda había leído la Ley y entendido la imparcialidad de Dios. Sabía que debía haber una Ley para todas las personas, tanto israelitas como extranjeras (Números 15: 16). Sabía que el amor era el estándar universal del Dios de amor (Levítico 19: 33-34). El estándar de justicia que Dios levanta en ese día es Su propia naturaleza, como se expresa en la Ley y se manifiesta personal y tangiblemente en Jesucristo.

Por lo tanto, los teólogos han llamado a Isaías el primer profeta del universalismo, con lo que quieren decir que vio la salvación extendida a todas las naciones, en lugar de solo a los israelitas. Sin embargo, la mayoría de los teólogos aún limitan esta salvación a aquellos que se vuelven a Dios durante su vida. Aquellos de nosotros que disfrutamos de un entendimiento del Nuevo Pacto creemos que la promesa de Dios es salvar a toda la humanidad y que la salvación para la mayoría de las personas será apropiada en los siglos venideros.

Uno de los temas principales de Isaías es que Dios "levantará un estándar" (hebreo: ncop), aunque la NASB no siempre traduce la palabra como "estándar". (Ver Isaías 5: 26; 11: 10, 12; 13: 2; 18: 3; 30: 17; 31: 9; 49: 22; 62: 10). El profeta usa esto con respecto a la reunión del Remanente y la restauración de todas las naciones cuando se aparten de su idolatría y regresen a Dios.

Las naciones enumeradas en Isaías 11: 11 no son una lista completa de países desde los cuales el Remanente volverá a Dios. Esas naciones, en cambio, sirven solo como muestra.


Celos y acoso eliminados

Isaías 11: 13 dice:

13 Entonces los celos de Efraín se irán, y los que acosen a Judá serán cortados; Efraín no estará celoso de Judá, y Judá no acosará a Efraín.

La rivalidad entre hermanos es común en familias, tribus y naciones. Efraín había recibido el Derecho de Nacimiento (Primogenitura) de José (Génesis 48: 13-20), junto con el nombre de Israel (Génesis 48: 16). Por esta razón, cuando el reino se dividió, las tribus que permanecieron unidas con Efraín formaron la nación separatista de la Casa de Israel, mientras que el reino del sur tuvo que contentarse con llamarse a sí mismo la Casa de Judá.

Judá sostuvo el cetro (Génesis 49:10) y sus reyes mantuvieron el Mandato de Dominio (cetro) hasta que vino el Mesías, de quien era el derecho.

Con Efraín y Judá cada uno con un llamado legítimo, Efraín estaba celoso de Judá, y Judá a menudo hostigaba a Efraín. Obviamente, esto se basó en mentalidades carnales en ambos lados. Pero el profeta nos dice que en el regreso del Remanente, se establecerá la verdadera unidad. Oseas 1: 11 nos cuenta más,

11 Y se juntarán los hijos de Judá y los hijos de Israel, y se designarán a sí mismos un Líder, y subirán de la tierra, porque grande será el día de Jezreel.

Este gran "Líder" unificador es el Mesías, que vino la primera vez para reclamar el Cetro de Judá y vendrá la segunda vez para reclamar el Derecho de Nacimiento de José (es decir, Efraín). Cuando venga por segunda vez, los sueños de José se cumplirán, en el que todas las tribus, incluida Judá, se inclinarán ante Él (Génesis 37: 8-10). Entonces Génesis 49: 10 se cumplirá,

10 El cetro no se apartará de Judá, ni el bastón del gobernante de entre sus pies hasta que venga Silo, y para él será la obediencia [o congregación] de los pueblos.

Silo es una referencia profética al Mesías en Su papel de heredero de José–Efraín. Cuando Él asuma ese papel, el cetro se apartará de Judá y será puesto en manos del Heredero permanente del mundo. Porque incluso cuando Judá fue llamado a gobernar Israel, José gobernó en Egipto y fue un gobernante mundial.


Cómo conquistar enemigos

Isaías 11:14-15 dice:

14 Se precipitarán sobre las laderas de los filisteos en el oeste; juntos saquearán a los hijos del este. Ellos poseerán Edom y Moab, y los hijos de Ammón estarán sujetos a ellos. 15 Y Yahweh destruirá por completo la lengua del mar de Egipto; y agitará su mano sobre el río con su viento abrasador; y la golpeará en siete arroyos y hará que los hombres caminen sobre calzados secos.

Aquellos que se glorían en la espada física del Antiguo Pacto interpretarán esta profecía de acuerdo con su mentalidad del Antiguo Pacto. Si esto se hubiera cumplido antes de la venida de Cristo, podríamos estar de acuerdo con ellos. Sin embargo, se ha instituido un Nuevo Pacto, y sus métodos de conquista son muy diferentes.

No luchamos contra carne y sangre, dice Pablo en Efesios 6: 12. Nuestras armas no son carnales. Nos hemos puesto una armadura espiritual para una batalla espiritual (Efesios 6: 13-17). Tenemos una mejor espada, la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios. Hebreos 4: 12 dice:

12 Porque la palabra de Dios es viva, eficaz y más aguda que cualquier espada de dos filos, y penetra hasta la división del alma y el espíritu, tanto de las articulaciones como de la médula, y es capaz de juzgar los pensamientos e intenciones del corazón.

Ninguna espada física tiene las capacidades de la Espada del Espíritu. ¿Qué espada física puede dividir alma y espíritu? Cuando los hombres entran en batalla con la espada física, no se toman el tiempo para cuestionar a sus oponentes o descubrir sus "pensamientos e intenciones". Solo la Espada del Espíritu tiene esta capacidad a través de los dones del Espíritu, como dice Pablo en 1 Corintios 14: 24-25,

24 Pero si todos profetizan, y entra un incrédulo o un hombre no dotado, todos lo condenan, todos lo llaman a rendir cuentas; 25 se revelan los secretos de su corazón; y entonces caerá de bruces y adorará a Dios, declarando que Dios ciertamente está entre vosotros.

La profecía de Isaías es inspirada, y el Remanente ciertamente conquistará Edom, Moab, Ammón, Egipto y, de hecho, todas las naciones. La pregunta es ¿CÓMO? ¿Con qué armas? Las espadas físicas son inadecuadas, porque aunque pueden matar enemigos, no concilian la Creación de Dios. Las armas físicas no logran el objetivo final de Dios, que es salvar a toda la humanidad.

El profeta nos dice que "la lengua del mar de Egipto" será destruida. Este es otro juego de palabras que nos dice que las jactancias de Egipto serán silenciadas. El río Nilo era su alarde, porque les daba prosperidad. Del mismo modo, el río Éufrates que salía de Asiria debía ser golpeado o juzgado por el "viento abrasador" de Dios. Entendemos que este es el viento (ruach) del Espíritu Santo, que Juan el Bautista describió como un bautismo de fuego; por lo tanto, quema la carne.

El Éufrates se dividirá en siete corrientes, dice el profeta. Nuevamente, no es probable que esto se cumpla literalmente. Más bien, sugiere que cuando se envíe el "viento abrasador" de Dios, el Éufrates se dividirá para permitir que el Remanente cruce el río "en seco". Esto sugiere una repetición del cruce del Mar Rojo, así como el cruce del río Jordán.


El Camino de Santidad

El Éufrates es, por lo tanto, una metáfora para las naciones, en particular Asiria, de donde regresará el Remanente. Por lo tanto, Isaías 11: 16 concluye:

16 Y habrá un camino desde Asiria para el remanente de su pueblo, el que quedó de Asiria, tal como lo hubo para Israel en el día en que salieron de la tierra de Egipto.

Cuando Israel salió de Egipto, se convirtieron en "la iglesia en el desierto" (Hechos 7: 38 KJV). Esa iglesia tenía como sus vencedores remanentes a Caleb y Josué. Así también, cuando el viento del Espíritu Santo creó las siete iglesias en Apocalipsis 2 y 3, también hubo un Remanente vencedor en estas iglesias.

La "camino" que siguen en su regreso a Dios es un tema que Isaías desarrolla más en Isaías 35: 8, 10,

8 Habrá allí calzada, y camino, y se llamará Camino de Santidad. El impuro no viajará por él, sino que será para el que camina de esa manera [es decir, en santidad], y los necios no se vagarán por él … 10 Y los redimidos de Yahweh volverán y vendrán con gritos de alegría a Sión, con gozo perpetuo sobre sus cabezas. Alcanzarán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido.

Pocos insistirían en que este camino se tome literalmente. Es el camino hacia Dios cuando el Remanente regresa. Ningún "necio" puede recorrer este camino, porque es un camino de santidad. En otras palabras, solo los creyentes pueden viajar por este camino, y tal vez el requisito también sea ser un vencedor. Los judíos incrédulos no recorrieron este camino cuando emigraron a la Vieja Tierra en el siglo pasado. No es un camino del sionismo.

Vemos, entonces, que el hijo de Isaías, She'ar-jashub, fue la encarnación de la profecía del Remanente que regresó. No califican como Remanente a menos que sean vencedores que tengan fe en Jesucristo y que se arrepientan y regresen a Dios. Este es el gran mensaje de esperanza, no solo para las tribus perdidas de Israel, sino también para todas las naciones. La Casa de Dios será de hecho una casa de oración para todas las personas.


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