Tiempo estimado de lectura: 8-10 minutos
Autor: Dr. Stephen E. Jones
https://godskingdom.org/blog/2026/08/first-thessalonians-part-7-pauls-incomplete-work/
AVANZAMOS MÁS ALLÁ DEL BLOG FINISTERRE. CRUZADO EL JORDÁN, EL REMANENTE FIEL ESPERA EL APOTEÓSICO DERRAMAMIENTO FINAL DE LA FIESTA DE TABERNÁCULOS, PLENITUD DE PENTECOSTÉS, EL MEJOR VINO DEL FINAL, ¡LA MANIFESTACIÓN DE LOS HIJOS DE DIOS! // "La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Yahweh de los Ejércitos; y daré paz en este lugar...". Hg. 2:9 // "No estoy diciendo, 'regresemos a Pentecostés'; estoy diciendo, '¡avancemos!'” (G.H.Warnock)
eManá |
Versículos de la BibliaMateo 25:1 Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que, tomando sus lámparas, salieron al encuentro del novio. (14) Porque el reino de los cielos es como un hombre que al irse al extranjero, llamó a sus esclavos y les entregó sus bienes. |
Los creyentes experimentan estos dos aspectos debido a que tienen una condición doble: una parte se relaciona con la vida, y la otra, con el servicio. Ningún creyente debe descuidar estos dos aspectos; al contrario, es necesario prestar a ambos la atención debida, a fin de tener una vida y un servicio útiles. En lo que corresponde a la vida, somos vírgenes; en lo que corresponde al servicio, somos esclavos. Para las vírgenes el Señor es el Novio, pero para los esclavos Él es el Amo. De manera que, no solamente nosotros tenemos una condición doble, sino que también el Señor la tiene. Por una parte, Él es nuestro Novio adorable, pero por otra, Él es nuestro Amo estricto. En ocasiones Él es muy apacible para con nosotros, pero otras veces Él nos trata de una manera estricta.
Debemos permitir que este principio deje una impresión profunda en nosotros: en relación al aspecto de vida, tenemos que ser renovados desde nuestro interior; en relación al aspecto del servicio, tenemos que ser muy activos prácticamente. En ocasiones, estamos tan ocupados con las actividades que descuidamos la renovación interior; pero otras veces, nos preocupamos tanto por la vida interior que no trabajamos adecuadamente. Esta condición equivale a ser como una torta no volteada (Os. 7:8). De un lado estamos quemados como el carbón, y del otro lado, estamos crudos; no se puede comer ninguno de los dos lados. Debemos ser como una torta volteada y bien horneada de ambos lados. Si trabajamos mucho, el Señor nos dirá que debemos reposar; pero si descansamos mucho, el Señor nos dirá que debemos trabajar.
Los versículos del Nuevo Testamento son tomados de la Versión Recobro del Nuevo Testamento y los versículos del Antiguo Testamento, de la versión Reina Valera 1960. Las "Palabras del ministerio" provienen de Estudio-vida de Mateo, escrito por Witness Lee, 1985, págs. 764-765. Ambos son publicados por Living Stream Ministry, Anaheim, CA. Para cancelar su suscripción a la lista de correo, hay dos opciones: envíe un correo electrónico a spanish-emanna-leave@emanna. |
La verdadera transformación espiritual no germina en los grandes escenarios públicos ni en los aplausos de las multitudes, sino en la quietud silenciosa y cotidiana del hogar. Es allí, entre la rutina, las pequeñas fricciones y los momentos comunes, donde el alma humana intenta imponer su juicio, su orgullo y su necesidad de tener la razón. Sin la operación de la cruz, toda obra religiosa se reduce a un mero esfuerzo del alma que termina generando desgaste, amargura y un evangelio desprovisto de espíritu.
Tomar la cruz cada día no consiste en un evento emocional o un sacrificio extraordinario, sino en una rendición voluntaria y constante frente a las exigencias del propio yo. Cada conversación tensa y cada acto oculto de servicio presentan al creyente la oportunidad de morir a su propia voluntad para permitir que el Espíritu gobierne. Cuando el egoísmo calla y la carne es puesta en juicio, la vida de Cristo comienza a manifestarse con una autoridad que no necesita imponerse para transformar la atmósfera.
El fruto de esta muerte al yo no es la derrota, sino una libertad profunda y una paz genuina que atraen sin manipular. Quien aprende a llevar la cruz en lo secreto de su casa deja de vivir para sí mismo y se convierte en un canal de gracia donde todo lo ordinario se redime en adoración. Al final, la mayor herencia que un creyente puede dejar no es una teología perfecta, sino la huella indeleble de un corazón quebrantado y entregado por amor.