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CONSAGRACIÓN: SOLO EL QUE HA EXPERIMENTADO LA CRUZ Y EL ALTAR PUEDE ADORAR, Watchman Nee





Dios ha de conducir nuestro corazón al punto en que nos postremos en su presencia y le digamos: “Ahora veo que no solo te debo adorar, sino que también debo honrar lo que haces y lo que te agrada. Además, debo aceptar lo que escoges. Debo adorarte por lo que has establecido para mí y por lo que te ha placido traer sobre mí y por lo que no quieres que busque”. 

Hermanos y hermanas, es fácil adorar a Dios mientras estamos reunidos, ya que no tenemos ningún precio que pagar. Pero permítanme decirles que la verdadera adoración proviene de conocer a Dios, y de recibir una revelación suya. Doy gracias a Dios porque lo conozco; por lo tanto, me postro ante Él, y le digo: “Todo lo que has hecho está bien. Tú nunca te equivocas”. Es así como aceptamos los caminos de Dios.



Aprendemos a caminar paso a paso. Asimismo, si deseamos caminar delante de Dios, tendremos que aprender a aceptar sus caminos y adorarle por ellos, no solo porque Él es Dios. Nuestro futuro espiritual depende de nuestra capacidad de adorar a Dios por sus caminos. 

Así que, todos los que conocen a Dios deben ser llevados al punto en que puedan decir: “Adoro a Dios por sus caminos. Acepto lo que Él ha designado para mí. Honro todo lo que ha hecho en mí. Adoro a Dios por lo que a Él le place hacer en mí. Adoro a Dios por aquello de lo que me despoja”.



En 1º Samuel 1 tocamos verdaderamente el espíritu de la adoración. Recordemos que Ana no tenía hijos. Su esposo tenía dos esposas. La otra esposa tenía hijos, pero ella era estéril y sufría mucho a causa de esto. Por tanto, le pedía al Señor que le diera un hijo, y su petición le fue concedida. 

Tan pronto fue destetado el niño, ella lo llevó al templo en Silo y dijo: “Por este niño oraba, y el Señor me dio lo que pedí. Yo, pues, lo dedico también al Señor; todos los días que viva, será del Señor. Y adoró allí al Señor” (1º Sam. 1: 27-28). 

¿Podemos ver estas dos frases? A mí me parecen valiosísimas. Leámoslas juntas. “El Señor me dio... Yo, pues, lo dedico también al Señor”.

El Señor le dio el hijo, y ella se lo devolvió. Ninguna respuesta es mejor que ésta. La suma de todas sus peticiones a Dios era este niño. Ella había sufrido toda su vida. La esperanza que ella abrigaba era tener este hijo, pero ¿qué dijo al final? “Lo que me has dado, te lo devolveré; te devolveré la porción que me des”.

Hermanos, ciertamente puede ser escrito sobre tal persona que ella “adoró al Señor”. En esta ocasión Ana adoró al Señor. Solo la persona que desea a Dios mismo, más que sus dones, puede adorarlo de una manera digna. Ana nos mostró lo que era más precioso para ella. No el don de Dios, ni el hecho de que estuviera dispuesto a oír su oración, ni siquiera Samuel, el hijo que ella ofreció, sino la manera en que Dios le dio a Samuel.

Dios le dio a Samuel, y ella se lo devolvió. Cuando lo hizo, adoró a Dios realmente. Tengan presente que una persona que no haya sido consagrada no puede adorar a Dios. Creo que algunos entre nosotros entienden este asunto. El día en que le entreguemos todo a Dios, incluyendo a nuestro “Samuel”, será el día en que empezaremos a adorar. El día en que veamos el altar, será el día en que aprenderemos a adorar.

No puedo olvidar a Abraham. Aunque nos hemos referido a él con frecuencia, no puedo evitar mencionarlo de nuevo. No puedo dejar de ser impresionado por la hermosura de las palabras que dijo a sus siervos en Génesis 22. Cuando iba a subir al monte con Isaac, les dijo: “Yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos” (v. 5). 

Él no dijo que iba a ofrecer un sacrificio ni a presentar una ofrenda, sino que iba a adorar. No era un sacrificio, sino una adoración. Su adoración era ofrecer a Isaac ante Dios. Dios se complació en actuar así, y Abraham adoró a Dios por ello. 

Hermanos y hermanas, no creo que alguien que no lo haya consagrado todo pueda adorar de esta manera. Si no tenemos esta clase de consagración, no podremos adorar. Pero cuando nos llegue la hora, como le llegó a Ana, de consagrar nuestro Samuel, en quien tenemos cifradas todas las esperanzas, y cuando lo entreguemos a Dios, entonces junto con él brotará la adoración. 

Ana conocía los caminos de Dios. Puesto que Dios le había dado un hijo, ella se lo devolvió, no por un momento, sino por el resto de su vida. Con este acto ella adoró a Dios.

La adoración viene después que uno experimenta la cruz y el altar. Donde están la cruz, el altar, la consagración y la obediencia a los caminos de Dios, está la adoración. Cuando cesemos de laborar para nosotros mismos y dejemos de aferrarnos a las cosas con miras en nuestro propio beneficio, podremos adorar. 

Adorar es decir que nosotros ya no somos el centro.

Adorar significa ponernos a un lado y darle todo el espacio a Dios. Es necesario que nuestro Samuel pase de nuestras manos.

Watchman Nee



Gentileza de Esdras Josué ZAMBRANO TAPIAS

NEGARNOS EN FAVOR DE LA UNIDAD Y DE NUESTRA VERDADERA IDENTIDAD, Oswald Chambers

 



"Entonces Jesús dijo a sus discípulos: -Si alguien quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo", Mateo 16: 24.


La individualidad es la envoltura de la vida personal. La individualidad se abre paso a los codazos, separando y aislando. Ésta es la característica primordial de un niño y con razón. Cuando la confundimos con la vida personal, quedamos aislados. 

La individualidad como un caparazón, es la protección natural creada por Dios para la vida personal. Pero, para que esa vida personal pueda surgir y llegar a la comunión con Él, nuestra individualidad debe desaparecer. La individualidad falsifica la personalidad, así como la lujuria falsifica el amor. Dios diseñó la naturaleza humana para Él mismo, pero la individualidad la corrompe y la desvía hacia sus propios propósitos.

La individualidad se caracteriza por la independencia y la obstinación. Es su continua afirmación lo que, más que cualquier otra cosa, estorba nuestro desarrollo espiritual. Si dices: "No puedo creer", es porque tu individualidad está bloqueando la vía. Ella nunca puede creer. Pero, nuestra personalidad no puede dejar de creer. 

Obsérvate cuidadosamente cuando el Espíritu de Dios esté obrando en ti. Él te empuja hasta el límite de tu individualidad donde es necesario escoger entre decir: "No lo voy a hacer", o someterte para que se rompa el caparazón de la individualidad y dejar que emerja la vida personal. 

El Espíritu Santo la va reduciendo poco a poco a un solo punto (negar tu yo, tu opinión, tu deseo, tu originalidad, negarte a ti mismo) (Mateo 16: 23-24). Dios quiere llevarte a tener comunión con Él, pero si no estás dispuesto a ceder el derecho sobre ti mismo, Él no lo hará. 

Niéguese a sí mismo: Cuando niegas tu derecho a la independencia, la vida real tiene la oportunidad de crecer.

Oswald Chambers



"...Que sean uno, así como nosotros somos uno", (Juan 17: 22).

 

La personalidad es esa parte peculiar, singular e incalculable de nuestra vida, que nos diferencia de todos los demás. Es demasiado grande para poderla comprender. Una isla en el mar puede ser solamente la cima de una gran montaña y nuestra personalidad es algo parecido. Como no conocemos las grandes profundidades de nuestro ser, no podemos hacer una valoración de nosotros mismos. Empezamos creyendo que podemos, pero pronto entendemos que sólo un ser nos comprende completamente, nuestro Creador.

Así como la individualidad caracteriza la parte externa del hombre natural, la personalidad es el sello característico del hombre espiritual. Nunca podemos describir a nuestro Señor a partir de la individualidad o la independencia, sino sólo a partir de su personalidad: "El Padre y yo uno somos", Juan 10: 30. 

La personalidad se debe unir. Es decir, que sólo alcanzas tu verdadera identidad estando unido a otra persona. Cuando el amor, o el Espíritu de Dios, entra en una persona, ésta queda transformada y ya no insiste más en mantener su individualidad. El Señor nunca habló de la individualidad de una persona, o de su posición aislada, sino de su personalidad. "Que sean uno, así como nosotros somos uno".

Cuando le cedes a Dios tus derechos sobre ti mismo, enseguida tu verdadera naturaleza personal comienza a obedecer a Dios. Jesucristo emancipa toda tu personalidad e incluso tu individualidad se transforma. La transformación es causada por el amor, es decir, por la devoción personal a Jesús. El amor es el desbordante resultado de una persona en verdadera comunión con otra.


Oswald Chambers.

(Gentileza de E. Josué Zambrano Tapias)

NUNCA ELIJAS EL ESCENARIO DE TU PROPIO MARTIRIO, Oswald Chambers





"Y Dios le dijo: Toma ahora a tu hijo...", Génesis 22: 2

 

El mandamiento de Dios es: Toma "ahora", no después. ¡Es increíble cómo discutimos o negociamos! Sabemos que algo es correcto, pero tratamos de encontrar excusas para no hacerlo enseguida. Nunca debemos escalar hasta la altura que Dios nos muestra un poco más tarde; es necesario hacerlo de inmediato. El sacrificio se efectúa primero en la voluntad, antes de que se realice de manera práctica.

"Abraham se levantó muy de mañana... y fue al lugar que Dios le había dicho", Génesis 22: 3. ¡Oh, la maravillosa sencillez de Abraham! Cuando Dios le habló, "no consultó con carne y sangre", es decir, con los propios pensamientos, percepciones, gustos, o con cualquier cosa o persona que no esté fundamentada en la relación personal con Dios. Todos estos elementos compiten con la obediencia a Él y la estorban. 

Abraham no eligió cual sería el sacrificio. Guárdate siempre de que seas tú quien escoja el servicio a Dios. La abnegación elegida por ti mismo puede ser una enfermedad que daña tu servicio. 

Si Dios ha hecho dulce tu copa bébela con gracia; si la he hecho amarga, bébela en comunión con Él. Si su voluntad providencial para ti es un período duro y de gran dificultad, sopórtalo, pero nunca elijas el escenario de tu propio martirio. Dios eligió la prueba para Abraham y él no se demoró ni argumentó. Obedeció con firmeza. 

Si no estás viviendo en comunión con Él, es fácil culparle o juzgarle. Antes de que tengas algún derecho de pronunciar un veredicto, debes superar la prueba porque así aprendes a conocer mejor a Dios. Él está obrando para que alcancemos sus fines más elevados, hasta que su propósito y el nuestro sea uno sólo.

Oswald Chambers


(Gentileza de E. Josué Zambrano Tapias)


FE ABSOLUTA EN ÉL Y EN SU BONDAD, Oswald Chambers

 




Si estás buscando grandezas para ti y te dices: "Dios me ha llamado a esto y aquello", estás poniendo una barrera entre Él y el propósito que tiene para ti. Mientras mantengas tus propios intereses y ambiciones personales, no podrás alinearte ni identificarte con los intereses de Dios. Podrás lograrlo si renuncias a tus planes personales de una vez por todas y dejas que Él te guíe directamente a su propósito. 

También debes renunciar a entender tus caminos, porque ahora son los caminos del Señor.

Debo aprender que el propósito de mi vida es de Él y no mío. Dios me está usando desde su gran perspectiva personal y todo lo que me pide es que confíe en Él, sin decir: "¡Señor, esto me produce tanto dolor!” Hablar así me convierte en una piedra de tropiezo. 

Cuando dejo de decirle a Dios lo que yo quiero, Él me puede tomar para lo que desea sin ningún estorbo. Me puede humillar, exaltar o hacer lo que prefiera. 

Simplemente me pide una fe absoluta en Él y en Su bondad.


Oswald Chambers

(Gentileza de E. Josué Zambrano Tapias)

IDENTIFICACIÓN CON CRISTO: UNIÓN DE LAS VOLUNTADES, Oswald Chambers


"No mi voluntad, sino la tuya"


"Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí...", (Gálatas 2: 20)


Estas palabras significan que mis propias manos rompen y derriban voluntariamente mi dependencia. También implican la entrega absoluta de mi vida a la supremacía del Señor Jesús, lo cual nadie puede hacer por mí. Yo mismo debo hacerlo. Dios puede dirigirme hasta ese punto 365 veces al año, pero no me obligará a hacerlo. 

Gálatas 2: 20 significa romper la cáscara de mi independencia de Dios como individuo, la emancipación de mi mismo y mi naturaleza para unirme con Él, no siguiendo mis propias ideas, sino escogiendo la absoluta voluntad a Jesús. Una vez que estoy allí no hay posibilidad de equivocación. Muy pocos sabemos algo acerca de la lealtad a Cristo o entendemos el significado de las palabras: "Por mi causa", (ver Mateo 5: 11). Eso es lo que hace fuerte a un creyente.

¿He sufrido ese quebrantamiento de mi independencia? Todo lo demás es un fraude religioso. El único asunto que debes decidir es: ¿Me rendiré? ¿Me someteré a Jesucristo, sin poner ninguna clase de condiciones, venga como venga ese quebrantamiento? 

Mi comprensión personal sobre mí mismo debe ser quebrantada. Cuando alcanzo este punto, la realidad de la identificación con Jesucristo ocurre de inmediato y el testimonio del Espíritu de Dios es inequívoco: con Cristo estoy juntamente crucificado.

La pasión del cristianismo surge porque deliberadamente renuncio a mis propios derechos y me vuelvo un esclavo de Jesucristo. Solo cuando lo hago, empiezo a ser uno con Él.


Oswald Chambers

(Gentileza de E. Josué Zambrano) 

YO TAMBIÉN SUBO A JERUSALÉN, Oswald Chambers

 



"Les dijo: Cuando lleguemos a Jerusalén...", Lucas 18: 31


En la vida natural nuestras ambiciones cambian a medida que crecemos, pero en la vida cristiana la meta se nos indica desde el comienzo. El principio y el fin son exactamente iguales porque son el Señor mismo. Empezamos con Cristo y terminamos con Él. "Hasta que todos lleguemos ... a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo", Efesios 4: 13; y no hasta que lleguemos a la idea de lo que consideramos que debería ser la vida cristiana. La meta y el propósito del creyente es hacer la Voluntad de Dios; no ser útil ni ganar a los perdidos. El creyente es útil y sí gana a los perdidos, pero la meta es hacer la voluntad de su Señor.

En la vida de nuestro Señor, Jerusalén fue la ciudad donde Él alcanzó en la cruz el punto culminante de la voluntad de su Padre. Y, a menos que vayamos con Jesús hasta ese lugar, no tendremos amistad ni compañerismo con Él. Nada pudo desanimar jamás a nuestro Señor en su camino hacia Jerusalén. Nunca se apresuró a salir de ciertas aldeas donde era perseguido, ni se demoró en otras donde lo bendecían. Ni la gratitud ni la ingratitud lo desviaron un ápice de su propósito de ir a Jerusalén.

"El discípulo no es más que su maestro ni el siervo mas que su señor", Mateo 10: 24. En otras palabras, lo mismo que le sucedió al Señor nos sucederá en el camino a nuestra Jerusalén. Las obras de Dios se manifestarán a través de nosotros, la gente será bendecida y uno o dos darán gracias, aunque el resto demostrará una total ingratitud. Pero nada debe desviarnos de subir a nuestra Jerusalén.

"Lo crucificaron allí", Lucas 23: 33. Eso fue lo que sucedió cuando el Señor llegó a Jerusalén y ese acontecimiento es la puerta de nuestra salvación. Sin embargo, los creyentes no terminan crucificados; por la gracia del Señor terminan glorificados. Mientras tanto, nuestra consigna es: "Yo también subo a Jerusalén".


Oswald Chambers

(Gentileza de E. Josué Zambrano Tapias)

DIOS NO VIOLA NUESTRA VOLUNTAD, PERO LA GOBIERNA, C. H. Spurgeon

 



JOSÉ (Administrador):

Una sabia manera de exponer la Soberanía de Dios, que la voluntad del hombre no puede entorpecer:         

 

"Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de Tu poder". Salmo 110: 3


¡Bendito sea el Dios de gracia porque así sea! Tiene un pueblo que ha elegido desde tiempos antiguos para que fuese su porción peculiar. Estos por naturaleza tienen voluntades tan tercas como el resto de los descarriados hijos de Adán; pero cuando llega el día de su poder, y la gracia muestra su omnipotencia, entonces están anuentes a arrepentirse y a rendirse a Jesús. Nadie es salvado en contra de su voluntad, sino que la voluntad es conducida a someterse dulcemente. ¡Cuán asombroso es este poder, que nunca viola la voluntad, y sin embargo, la gobierna! Dios no fuerza la cerradura, sino que la abre utilizando una llave maestra que sólo Él puede usar.


Cuando la usa, entonces estamos dispuestos a ser, a hacer y a sufrir como lo quiera el Señor. Si en cualquier momento nos volviéramos rebeldes, sólo tiene que venir a nosotros con poder, y de inmediato caminamos de todo corazón en la vía de sus mandamientos. 


¡Que este sea un día de poder para la gloria de Dios y el bien de mis semejantes! Señor, yo estoy dispuesto; ¿no podría esperar que este sea uno de los días de tu poder? Estoy enteramente a tu disposición; dispuesto, sí, a ser usado por Ti para tus santos propósitos. Oh, Señor, que no tenga yo que clamar: "el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo"; dame poder conforme me das el querer.


Charles Spurgeon

(Gentileza de E. Josué Zambrano Tapias)

LA VERDADERA ENTREGA ES LA DE LA VOLUNTAD, Oswald Chambers

 



La verdadera entrega no es la de nuestra vida exterior, sino la de la voluntad. Y cuando nos rendimos así, no queda nada por hacer. La crisis más grande que podemos enfrentar es la entrega de nuestra voluntad. Sin embargo, Dios nunca nos obliga ni nos ruega para que lo hagamos. Él espera con paciencia hasta que voluntariamente nos rindamos a Él. Una vez que se ha ganado esa batalla, nunca más será necesario librarla.


Entrega para liberación. 


"Venid a mí... y yo os haré descansar", Mateo 11: 28. Nosotros rendimos nuestra voluntad a Jesús para obtener descanso solo después de que comenzamos a experimentar lo que significa la salvación. Cualquier cosa que esté creando una sensación de inseguridad en realidad es un llamamiento a nuestra voluntad: "Venid a mí". Es un acercamiento voluntario.


Entrega para consagración. 


"Si alguien quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo", Mateo 16: 24. Aquí soy yo quien se rinde a Jesús, con el descanso de Él en mi corazón. "Si quieres ser mi discípulo, debes renunciar a tus derechos y cedérmelos a mí". Después, lo que resta de la vida solo es la manifestación de esa entrega. Nunca más deberías preocuparte por lo que el futuro te depare. Sin importar cuáles sean tus circunstancias, Jesús es más que suficiente (ver 2 Corintios 12:9 y Filipenses 4:19).


Entrega para muerte. 


"... Te ceñirá otro...", Juan 21: 18-19. ¿Has aprendido lo que significa ser ceñido para la muerte? Ten cuidado de rendirte a Dios en un momento de éxtasis, pues luego podrías retractarte. La verdadera entrega consiste en estar unido con Jesús en la semejanza de su muerte, hasta que no pueda interesarte nada que no le haya interesado a Él.

Y después de que te rindas, ¿qué? Tu vida entera se caracterizará por la aspiración de mantener una inquebrantable comunión y unidad con Dios.


Oswald Chambers

(Gentileza de E. Josué Zambrano Tapias)

CONSEJO A UN AMIGO: PRECAUCIÓN CON CIERTOS EVANGELIOS, José (Administrador)




6 de junio de 2021


La fe no la liberamos nosotros, nos es impartida cuando escuchamos a Dios hablándonos. Eso quiere decir que si Él no nos habla, nosotros no podremos recibir esa fe para el socorro oportuno.


No confundas la fe con el mentalismo del Movimiento de la Súper Fe o de la Nueva Era. Permanece haciendo lo que Dios te haya mandado en paz y reposo y con humildad, hasta que Él te diga otra cosa.


Debemos orar para conocer su voluntad, no para que Dios haga la nuestra, lo que no quiere decir que no podamos expresarle nuestros anhelos justos. Dios nos concede solo los deseos que Él, y no nosotros, pone en nuestro corazón. Eso requiere mucho tiempo de crecimiento y maduración en su intimidad.


Debes seguir a autores de la "Senda de la Cruz". Es la senda que nos lleva a someternos a Dios y no a ordenarle como tiene que organizar su Universo.


En los primeros días de nuestras comunicaciones te recomendé algunos libros de autores como George Müller, Andrew Murray y especialmente Watchman Nee. Después de Nee empieza a leer todos los libros de Stephen Jones que, además tienes gratuitamente en su sitio Web. Esto te llevará a madurar conociendo a Cristo íntimamente.


Este tipo de devocionales que estas siguiendo tienden a alimentar los deseos carnales de prosperidad material; cosa que también puede dárnosla el Señor, pero solo lo hará cuando hayamos crecido lo suficiente para que no nos dañe separándonos de Él.


Así que esa sea tu oración, como dice el Proverbio: "No me des riqueza ni pobreza ... si no mantenme del pan necesario…" (Ver Proverbios 30: 7-9).


Este consejo que te ofrezco te será una buena guía:


"LA VOLUNTAD DE DIOS RARAMENTE COINCIDE CON NUESTROS DESEOS. CUANDO LO HAGA DESCONFÍA Y ASEGÚRATE MUY BIEN DE QUE ESA SEA SU VOLUNTAD Y NO LA TUYA.


LA CRUZ ES ESO: SU VOLUNTAD CRUZÁNDOSE CONTRA LA NUESTRA. LA CIMA ESPIRITUAL QUE DEBES BUSCAR ES LA DE LA UNIÓN DE LAS VOLUNTADES; ES DECIR, QUE LA TUYA SE SOMETA Y ESTÉ DE ACUERDO CON LA SUYA.


LA SUYA SIEMPRE ES LA QUE VEMOS OCURRIR Y DEBEMOS ACEPTARLA CON GOZO".



JOSÉ,


EL ASCENSO DE LA CASA DE JOSÉ - Parte XVII (Unión de las voluntades / Apoyarse solo en el Caballo de Dios), Dr Stephen Jones

 





La demolición de las Torres Gemelas fue la culminación de una larga serie de eventos que comenzaron con la revelación de 1987, de que Bill Clinton se convertiría en presidente. Poco después se reveló que Bill y Hillary actuarían como tipos proféticos del rey Acab y Jezabel. Dios reveló muchas cosas a lo largo de la década de 1990 y nos llevó a realizar muchos proyectos importantes; sin embargo, la administración Clinton estuvo a la vanguardia de la revelación durante ese tiempo.


El tiempo del "Rey Acab" no terminó con la toma de posesión de George Bush en enero de 2000. En realidad terminó el 19 de septiembre de 2001. Al vincular este evento con la humillación de Bill Clinton tres años antes, Dios demostró ser soberano y demostró que para Él el mundo no estaba fuera de control.


No hay necesidad de temer, porque nada sucede fuera del plan divino. Se hacen muchas cosas en violación de su voluntad (thelema), pero, como Pablo pregunta en Romanos 9: 19, ¿quién puede resistir su plan (boulema)? Aunque los hombres tenían planes malvados al derribar las Torres Gemelas, Dios lo usó para traer juicio sobre Estados Unidos, no para que la nación fuera destruida, o incluso esclavizada, sino para que la gente regresara a Dios y buscara su rostro.



Dios bendiga América


Vimos la escena dramática en los escalones de la Capital, donde prácticamente todos los miembros del gobierno de los Estados Unidos cantaron God Bless America.

https://www.youtube.com/watch?v=400FMTMeYmg


Dios ciertamente tiene sentido del humor. Utiliza la ironía con gran habilidad. Engañó a todos en el gobierno de los Estados Unidos para que le pidieran a Dios que apartara sus corazones de su iniquidad, porque ese es el significado bíblico de "bendecir" en Hechos 3: 26.


¿Será contestada su oración? ¿Diseñó Dios un plan elaborado que condujo a este evento solo para fracasar al final? ¿No hizo que comenzáramos a orar "Dios bendiga América" casi seis meses antes como un patrón para la nación? Muchos pueden pensar que el gobierno de los Estados Unidos cantó God Bless America como un acto de su propia voluntad, pero como yo lo veo, Dios sometió su voluntad a Su propia voluntad.


De hecho, nuestra campaña de oración del 22 al 24 de marzo de 2001, en la que recibimos instrucciones de orar "Dios bendiga América", estableció el modelo para la nación misma. En otras palabras, Dios sometió la voluntad del gobierno de Estados Unidos a nuestra voluntad, porque estábamos de acuerdo con Dios. La voluntad de Dios era nuestra voluntad. Jesús dijo en Juan 15: 7-8,


7 Si permanecéis en Mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y os será concedido. 8 Mi Padre es glorificado en esto, en que deis mucho fruto y así probéis ser mis discípulos.


A muchos se les ha enseñado que esto significa que podemos tener lo que queramos. Pero Jesús se refería a los que permanecen en Él. Esto significa mucho más que simplemente ser "salvo"; significa que la voluntad de Dios se ha fusionado con la nuestra. Significa que estamos completamente de acuerdo con Él. Nunca hubo una oración que Jesús hiciera que no fuese respondida. ¿Por qué? Porque no hizo nada por iniciativa propia. Era el agente especial de su Padre. En Juan 5: 30 Jesús dijo:


30 No puedo hacer nada por mi propia iniciativa. Según oigo, juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.


Cuanto antes aprendamos el significado de esto, antes realizaremos las obras de Cristo. De hecho, toda la revelación que hemos recibido en el pasado, y todo el trabajo que hemos realizado, tiene valor solo en la medida en que refleje la mente y la voluntad de nuestro Padre celestial. Ciertamente podemos presentarle nuestras propias peticiones, de acuerdo con nuestra propia voluntad, pero al final, sometemos nuestra voluntad a la Suya.


Todo esto ha sido instructivo para que ganemos comprensión y crezcamos hasta la madurez espiritual. Una medida de madurez espiritual es cuán estrechamente está alineada nuestra voluntad con la suya. Ser una persona Amén no se logra en un día; se necesita tiempo y experiencia. El crecimiento es incremental.


Muchos de ustedes estuvieron con nosotros y participaron en campañas de oración anteriores. Su participación en sí misma trajo consigo un crecimiento espiritual. Muchos también tomaron papeles protagónicos en ocasiones. A muchos se les dieron revelaciones clave sin las cuales las batallas no se podrían haber ganado. Todos eran importantes, incluso si simplemente estaban de acuerdo con nosotros. No piense que debe tomar la iniciativa para ser bendecido con el crecimiento espiritual. Todos seguimos al mismo Líder, Jesucristo, quien nos guía en formas que producen crecimiento espiritual.



El llamado pidiendo gracia


Los lenguajes bíblicos usaban sus letras como números. Por lo tanto, cada letra, palabra, versículo, párrafo, etc. tiene un valor numérico. El valor numérico de Jesús en griego es 888. Cristo Señor es 800. Cristo es 1480. Sucede que la palabra griega charis, "gracia", tiene un valor numérico de 911. En Estados Unidos, una "llamada al 911" es una llamada de emergencia para pedir ayuda.


Como lo vimos, el 11 de septiembre de 2001 Dios motivó al gobierno de los Estados Unidos a emitir un llamado de emergencia a la gracia (911) en nombre de la nación cuando cantaron Dios bendiga América. Esencialmente, todo el gobierno de los Estados Unidos, sin darse cuenta, por supuesto, estuvo de acuerdo con nuestra campaña de oración seis meses antes, cuando se nos instruyó por primera vez que comenzáramos a orar: "Dios bendiga América".


Donde dos o tres están de acuerdo con la Palabra de Dios, se establece la verdad. ¿Qué sucede cuando todo el gobierno de Estados Unidos llega a un acuerdo con nosotros? ¿Será ignorada nuestra oración? Por supuesto que no. Se garantiza un cambio de opinión y la eliminación de la iniquidad. El llamado por gracia será respondido e incluso ahora está siendo respondido. El plan de Dios lleva tiempo, por supuesto, generalmente mucho más tiempo del que deseamos, pero aún es inevitable, porque Dios es soberano.


No solo Estados Unidos, sino el mundo mismo se volverá a Jesucristo. El será el Rey. Su plan no es obligar a todos a someterse a Él por la fuerza. Eso sería demasiado fácil y no le daría mucha gloria. Su plan es convertir los corazones de las naciones, para que quieran proclamarle como su Rey. Ese es el método del Dios de amor.


En mi opinión, esto se logrará mediante un derramamiento mundial del Espíritu Santo. Hasta que eso suceda, debemos considerar que estamos haciendo un trabajo preparatorio, al igual que Juan el Bautista preparó el camino para la Primera Obra de Cristo en la Tierra. De hecho, como veremos más adelante, la fase final del trabajo de preparación comenzó el 12 de abril del 2009. Mientras Juan el Bautista era el “Elías” de su tiempo, preparando el camino para la Primera Venida de Cristo, nosotros mismos lanzamos la obra de “Eliseo” en 2009, para preparar el camino para su Segunda Venida.



No regreses a Egipto


La noche del 11 de julio de 2001, cuando estábamos superando el enorme ataque demoníaco, fuimos guiados a orar por los Vencedores para que no "regresaran a Egipto". Esta fue una referencia a Isaías 30: 1-2 e Isaías 31: 1-3.


Isaías 30: 1-2 dice:


1 “Ay de los hijos rebeldes”, declara Yahweh, “que ejecutan un plan, pero no el mío, y hacen alianza, pero no de mi Espíritu, para añadir pecado a pecado; 2 que descienden a Egipto sin consultarme, para refugiarse en la seguridad de Faraón y refugiarse en la sombra de Egipto”.


Esto se explica con más detalle en Isaías 31: 1, 3,


1 ¡Ay de los que descienden a Egipto en busca de ayuda y dependen de los caballos, y confían en los carros porque son muchos y en los jinetes porque son muy fuertes, pero no miran al Santo de Israel, ni buscan al Señor! … 3 Ahora bien, los egipcios son hombres y no Dios, y sus caballos son carne y no espíritu; así Yahweh extenderá su mano, y el que ayude tropezará y el que es ayudado caerá, y todos ellos acabarán a una.


Esta instrucción profética se aplica a Estados Unidos hoy tanto como a Israel en los días de Isaías. En realidad, es una referencia a las instrucciones de Dios para los futuros reyes de Israel en Deuteronomio 17: 16,


16 Además, no multiplicará caballos para sí, ni hará que el pueblo vuelva a Egipto para multiplicar caballos, ya que Yahweh te ha dicho: "No volverás nunca más por ese camino".


Este es realmente un mandato de confiar solo en Dios para la defensa de la nación. Depender de la fuerza militar es "regresar a Egipto". Si la nación continuaba siguiendo a Dios, no necesitaría una gran acumulación de poder militar. Dios es perfectamente capaz de defender a su pueblo. Además, si una nación piadosa trata a sus vecinos según la regla de oro, hay menos posibilidades de que esas naciones se enojen lo suficiente como para atacar a la nación piadosa.


En el siglo pasado, estuvimos bajo la fase final de los Imperios Bestias que se conoce como Misterio Babilonia. Un "misterio" es algo oculto o secreto. Es un gobierno secreto. Los gobernantes de este gobierno oculto usan el término "teórico de la conspiración" para describir a cualquiera que realmente vea que existe.


La estructura de este gobierno oculto se estableció distribuyendo el poder entre tres ciudades-estado independientes o centros de poder. La base del poder espiritual era el Vaticano; la base del poder económico era la City de Londres; la base del poder político-militar era Washington DC. Por lo tanto, los "caballos" proféticos en la profecía de Isaías se aplican específicamente a Washington DC.



El verdadero "caballo"


Nuestra oración fue que los Vencedores establecieran el modelo espiritual de confiar en Dios en lugar de los hombres y en el verdadero "caballo" de Dios, Jesucristo, en lugar del poder de la carne. El nombre de Jesús en griego es “Ie-sus”. "Ie" es la grafía griega del nombre hebreo Yah, o Yahweh. "Sus" es la palabra hebrea para "caballo". Por lo tanto, el nombre de Jesús es en realidad la grafía griega de la palabra hebrea para Caballo de Dios.


La Ley y los Profetas muestran que el caballo es un símbolo de salvación, especialmente en un contexto militar. Por lo tanto, usamos una expresión antigua, "salvado por la caballería". Pero nuestra salvación viene de Jesús, no de los caballos carnales. De hecho, el nombre hebreo de Jesús, Yahshua, significa “salvación”, y por esta razón los escritores del Nuevo Testamento a menudo usan el nombre de Jesús como sinónimo de salvación.


Mientras María aún estaba embarazada, un ángel se le apareció a José en un sueño y le dijo en Mateo 1: 21:


21 Dará a luz un hijo; y llamarás su nombre Jesús; porque Él salvará a su pueblo de sus pecados.


Cuando Jesús nació, fue llevado al templo en el 40º día, donde un anciano llamado Simeón dijo en Lucas 2: 29-30,


29 Ahora, Señor, liberas a tu siervo para que se vaya en paz, conforme a tu palabra; 30 Porque mis ojos han visto tu salvación.


Nuestra oración el 11 de julio del 2001 fue fortalecer a los Vencedores para que no regresaran a Egipto confiando en la fuerza carnal o el poder militar. Debemos confiar en Cristo mismo, y los militares deben desempeñar solo un papel secundario. Si los militares son dirigidos por el Espíritu, entonces Dios los usará para un buen propósito.


De hecho, creo que Dios en realidad está obrando a través de las fuerzas armadas al hacer que sus corazones confíen plenamente en Jesucristo. Algo muy profundo está sucediendo en el ejército de EE. UU., y parece que el ejército está tomando la iniciativa para devolver a Estados Unidos a Dios.


El contexto de esta oración fue la batalla espiritual del 11 de julio, pero también se aplicó a la situación en la que nos encontramos dos meses después, el 11 de septiembre. Lamentablemente, el país en su conjunto reaccionó ante la demolición de las Torres Gemelas exigiendo una respuesta militar, que Dios dijo que nos haría regresar a Egipto. Esta llamada "guerra contra el terror" ha continuado durante muchos años y todavía nos acompaña en la actualidad en 2021.


No obstante, los Vencedores están estableciendo el patrón a seguir por la nación en algún momento. La autoridad de la Casa de David y de la Casa de José es real, y esto significa que el mundo finalmente seguirá sus decretos y su ejemplo de fe. Es solo cuestión de tiempo.


https://godskingdom.org/blog/2021/05/the-rise-of-the-house-of-joseph-part-17

EN LA NADA ENCONTRAMOS EL TODO, de la serie ¿Por qué nos Cuesta Tanto Orar?


La nada

Queridos hermanos, tenemos un Dios celoso, y no es celoso por temor a otros dioses (porque no existen), es celoso porque no aceptará que le entreguemos un corazón a medias. O todo nuestro corazón le pertenece, o en su celo permitirá que nuestros ídolos destruyan la bendición que nos fue dada. 

No hallamos a Dios cuando oramos porque no le buscamos de todo nuestro corazón, solo con una parte, pues la otra está ocupada por nuestros ídolos. Para Israel la tierra prometida se había convertido en un ídolo, al igual que la prosperidad y las riquezas, el mismo Templo y la religión se habían convertido también en ídolos. Fue necesario que Dios les quitara TODO para que en sus corazones no quedara NADA, y así en esa nada buscaran a Dios.

Solamente cuando en nuestro corazón no haya NADA a que aferrarnos fuera de Dios, podremos verdaderamente decir que Dios es nuestro TODO. 

Examínate a ti mismo ¿porqué oras? ¿porqué pides lo que pides? ¿lo que pides es para glorificar a Dios o para saciar los apetitos de los ídolos que hay en tu corazón? ¿oras para que se cumpla la voluntad de Dios o la tuya? ¿ tu corazón esta dividido o es exclusivamente del Señor? ¿es tu corazón un templo del Espíritu Santo o es un templo pagano donde hay un dios “principal” y una serie de dioses menores? ¿Es Cristo tu dios favorito o tu ÚNICO Dios?  ¿Si Dios es tu TODO porqué te quejas cuando no tienes NADA?

Hay veces en que Dios permite que perdamos todas nuestras bendiciones, que seamos alejados de nuestra Tierra Prometida,  que seamos despojados; para que estando en la indigencia espiritual, alcemos nuestros ojos al cielo reconociendo que nuestros ídolos nos han alejado de Dios. Y en esa nada podamos confesar verdaderamente que Él es nuestro todo. 

Todo lo que se interponga entre tú y Dios es un ídolo. Todo lo que tengas en tu corazón junto a Cristo es un ídolo. El Señor no pretende ocupar el altar mayor de tu corazón, Él exige un único altar para el único Dios verdadero.

No significa esto que esté mal el amar a otras personas, o que ames lo que hagas, sino que ya no amas con amor humano sino con el amor de Cristo. Tu corazón todo, lo ocupa Cristo, Su amor llena y desborda tu corazón; y con ese amor divino amas a los que te rodean. No tienes un corazón dividido, tienes un único amor: Cristo, y ese amor es tan abundante que desborda y alcanza para amar a todos los demás. No está mal amar a padres o madres, ¡con el amor de Cristo pudieras amar a mil padres y mil madres y aún te sobraría!; lo que está mal es pretender amar a Dios con un pedazo de tu corazón porque el resto ya está ocupado.

No esperes a que Dios te quite todo para hacerte depender únicamente de Él, hoy puedes ir en oración y rogarle que te ayude a renunciar a tus ídolos. Porque no hallarás verdaderamente al Señor hasta que le busques de TODO tu corazón.
 ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?
Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
 
Salmos 73: 25
La promesa de Dios sigue estando vigente, es tiempo de decidirse:
“y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”.  
Jeremías 29:13

Capítulo V de la serie ¿Por qué nos Cuesta Tanto Orar? –

(Por gentileza de J. Rafael Restrepo Madrigal)

INCREDULIDAD, EL MAYOR DE LOS PECADOS, NOS SEPARA DE CRISTO, Oraciones El Valle De La Visión


Génesis 3:9-13 — Dios cuestiona al hombre y a la mujer ...


UNIÓN CON CRISTO

¡Oh Padre!

Hiciste al hombre para Tu gloria, y cuando él no sirve a este propósito, de nada sirve. 

Ningún pecado es mayor que el pecado de la incredulidad, pues si la unión con Cristo es el mayor bien, la incredulidad es el mayor de los pecados y contraria a Tu Voluntad. Veo que, cualquiera que sea mi pecado, nada se compara a estar lejos de Cristo por la incredulidad. Señor, líbrame de cometer el pecado mayor de apartarme de Ti, pues así nunca podré obedecer y vivir perfectamente para Cristo.

Cuando Tú retiras mis bendiciones exteriores, es por causa del pecado de no reconocer que todo lo que tenemos viene de Ti, de no servirte con todo lo que tengo, de sentirme seguro y fortalecido en mí mismo.

Cuando las bendiciones legítimas se convierten en ídolos secretos causan un gran daño. La gran injuria está en aferrarse a tener, el gran bien consiste en dar. Por amor me privas de bendiciones de manera que glorifique más a Ti. 

Removiste el combustible de mi pecado, para que pudiera apreciar la ganancia de una pequeña santidad como contrapartida de todas mis pérdidas.

Cuanto más Te amo con un amor verdaderamente gracioso más deseo amarte y más miserable soy en mi falta de amor. Cuanto más tengo hambre y sed de Ti, más vacilo y fallo en encontrarte. Cuanto más mi corazón está quebrantado por el pecado, más oro para que él sea quebrantado aún más.

Mi gran mal es que no recuerdo los pecados de mi juventud; de hecho, los pecados de hoy, mañana ya se olvidan. 

Líbrame de todo aquello que conduce a la incredulidad o a la falta de sentimiento de unión con Cristo.

Oraciones El Valle De La Visión

(Por gentileza de E. Josué Zambrano Tapias)

LA MANO DE DIOS NOS LLEVA A LA SUMISIÓN PLENA EN LA UNIÓN DE LAS VOLUNTADES, Watchman Nee


Palabra Para Hoy Viernes, Noviembre 17 Hágase Tu Voluntad ...


Aunque los hijos de Dios son salvos, no han obedecido completamente la voluntad de Dios. Debido a esto, Dios tiene que trabajar en ellos hasta llevarlos a una sumisión plena. Él mueve a los creyentes con Su Espíritu y los motiva con Su amor a que ellos se sometan a Su voluntad y a que no amen, ni busquen, ni hagan nada que esté fuera de Él.

Cuán triste es cuando la acción de Dios al moverse y motivar a los creyentes no produce los resultados deseados. Así que Dios tiene que extender Su mano para traer a los creyentes al lugar donde Él desea que estén.

Su mano se manifiesta primeramente en las circunstancias. Dios aplica Su mano fuerte triturando, quebrantando e instando a los creyentes para que su voluntad no siga obstinada para con Él. Mientras el creyente no esté profundamente unido al Señor, Dios no estará satisfecho. El propósito de la salvación es que los salvos estén en completa unión con la voluntad de Dios. A fin de conducirnos a este punto, Dios tiene que usar las circunstancias; Él nos conduce a tropezarnos con muchos obstáculos. Hace que estemos angustiados, y que seamos afligidos y quebrantados en nuestro corazón. Él hace que muchas cruces prácticas nos sobrevengan. A través de estas cosas Él hace que inclinemos nuestra cabeza en sumisión. Nuestra voluntad es muy fuerte, y si no es golpeada por Dios de muchas maneras, no se someterá a Él. Si estamos dispuestos a someternos a la poderosa mano de Dios y a aceptar Su disciplina, la voluntad que ocupa nuestra vida experimentará una obra cortante, y será inmolada continuamente. Si nos resistimos a Dios, nos sobrevendrán aflicciones cada vez más fuertes y nos subyugarán.

Dios desea despojarnos de todo. Después de que los creyentes son regenerados, tienen en mente la idea de hacer la voluntad de Dios. Algunos hacen una especie de promesa públicamente, otros conservan esta intención en secreto. Dios probará si esa promesa (o esa intención) es verdadera o no. Él hace que los creyentes participen en una obra que no les guste y en la cual son despojados de ellos mismos. Hace que pierdan bienes materiales, la salud, la fama, la posición y la utilidad. Finalmente hace que pierdan la felicidad y el celo en sus sentimientos, y hace que no sientan ni Su presencia ni Su compasión. Él llevará a los creyentes al punto en el cual nada que no sea la voluntad de Dios tendrá importancia para ellos. Dios desea que comprendan que ellos deben aceptar lo que concuerde con Su voluntad, aunque ello signifique padecimiento físico o emocional. Si Dios se deleita en afligirlos, despojarlos de todo, privarlos de su utilidad espiritual, o en hacer que lleguen a estar secos, sombríos y solos, ellos deben estar dispuestos a aceptarlo.

Dios desea que los creyentes comprendan que Él no los salvó con el propósito de que ellos disfruten de algo, sino para que cumplan Su voluntad. Por lo tanto, haya ganancia o pérdida, felicidad o aridez, aunque sientan la presencia o el abandono de Dios, los creyentes siempre deberán tomar la Voluntad de Dios. Si es Su voluntad abandonarnos, ¿estaremos contentos de ser abandonados?

Cuando el creyente cree en el Señor por primera vez, su meta es ir al cielo. Eso está bien. Pero después de que Dios lo instruye, llega a comprender que creyó en Dios para cumplir Su voluntad. Aun si el resultado de creer en Dios fuera ir al infierno, de todos modos creería. Cuando un creyente comprende bien esto, no vuelve a tomar en cuenta su propia ganancia ni su propia pérdida. Si puede glorificar a Dios yendo al infierno, estará dispuesto a hacerlo. Obviamente esto es sólo un ejemplo. Pero los creyentes necesitan ver que creer en el Señor, mientras vivan en la tierra, no tiene como fin su beneficio personal, sino la realización de la Voluntad de Dios. La felicidad de ellos, el mayor privilegio y la gloria más grande es abandonar su propia voluntad carnal, natural y corrupta, para unirse a la voluntad de Dios y cumplir el deseo de Su corazón. La ganancia o la pérdida que sufra la criatura, su gloria o su deshonra, su amargura o su felicidad, no son dignas de tomarse en cuenta.

Si el Altísimo es satisfecho, no importa lo que nosotros como seres diminutos lleguemos a ser. Este es el camino específico para que un creyente se pierda en Dios.

(W. N.)

(Por gentileza de E. Josué Zambrano Tapias)

CAMINA EN SU PRESENCIA / CONFÓRMATE A LO QUE DIOS DESEA (Sorbos Místicos), François Fenélon




CAMINA EN SU PRESENCIA

El meollo de tu vida como cristiana se contiene en las palabras de Dios a Abraham, “camina en Mi presencia, y serás perfecto”. La presencia de Dios calma tu espíritu, te da un sueño reposado, y aquieta tu mente. Pero debes entregarte a Él por completo.

No lleva mucho tiempo amar a Dios, renovarte en Su presencia, y  adorarle en las intimidades de tu corazón. El Reino de Dios está dentro de ti y nada puede perturbarlo.

Cuando las distracciones externas y una imaginación caprichosa te impidan tener una vida interior pacífica, debes entonces traerte, por un acto de la voluntad, ante la presencia de Dios. No es que puedas forzar tu entrada a la presencia de Dios, pero incluso venir a la presencia de Dios ya es de por sí una poderosa ayuda para tu espíritu.

Cultiva un propósito puro y recto para con Dios. De cuando en cuando debes avivar tus más íntimos deseos de total dedicación a Dios. Debe haber ocasiones cuando sólo pienses en Él, con un amor pleno y alerta. En esas ocasiones consagra hasta el último de tus sentimientos ante Él. 

No te inmiscuyas en cosas que sabes que te distraen de Dios tanto en lo externo como en lo interno. En el momento en que te distraes de Dios es difícil volver a Él.

Siempre que notes que deseas algo con demasiado anhelo, detente de inmediato. Dios no habita en medio del caos y el desorden. No te veas inmiscuida en lo que se dice y hace a tu alrededor. Acabarás profundamente aturdida si lo haces. Averigua lo que Dios espera de ti en una situación en concreto y aférrate estrictamente a eso. Esto te ayudará a mantener tu espíritu interior tan libre y pacífico como sea posible. Deshazte de cuanto te impida acercarte con facilidad a Dios.

Una forma excelente de mantener un espíritu manso es dejar de actuar por completo en cuanto hayas acabado tu quehacer. ¡No sigas pensando en lo que has hecho o no has hecho! Y no te culpes por haber olvidado algo, o por haber hecho algo que lamentas. Serás mucho más feliz si mantienes tu mente sólo en las tareas que haces sobre la marcha. Piensa en algo sólo cuando sea momento de pensar en ello. Dios te dirá cuando llega el momento de tratar con algo. Agotarás tu mente al intentar imaginarte la voluntad de Dios antes de que llegue el momento oportuno.

Toma la costumbre de volver tu atención a Dios con regularidad. Entonces serás capaz de aquietar toda tu conmoción interna en el momento en que empiece a revolverse. Apártate de todo placer que no provenga de Dios. Busca a Dios por dentro, y sin duda le hallarás en paz y gozo. Ocúpate de Dios más que de cualquier otra cosa. Haz todo sabiendo que estás actuando ante Dios por su causa. Ante la vista de la majestad de Dios, tu espíritu debería llenarse de tranquilidad y bienestar. Una Palabra del Señor amansó el furioso mar y un vistazo de Él hacia ti, y de ti hacia Él, hará lo mismo en ti.

Eleva tu corazón a Dios. Él te purificará, te iluminará, y te dirigirá. David dijo, “Siempre he puesto al Señor delante de mí”. Repite Sus maravillosas palabras, “a quién tengo en los cielos sino a ti, nada en la tierra es comparable a ti”.

No esperes a cuando puedas cerrar la puerta sin que te interrumpan. En el instante en que anheles la oración interior, ya es suficiente para traerte a la presencia de Dios. Vuélvete a Dios con sencillez, llena de confianza, y con franqueza. Incluso en esos momentos en que más te interrumpen, puedes volverte a tu Padre. En vez de estar molesta por una conversación improductiva, puedes hallar alivio al buscar un tiempo de comunión interior con Dios. Así puedes ver que todas las cosas ayudan a bien para aquellos que aman a Dios.

Lee lo que sea apropiado a las necesidades que tienes ahora. Detente, según vayas leyendo, para escuchar la voz de Dios dirigiéndote. Dos o tres sencillas palabras llenas del espíritu de Dios son como alimento para el espíritu. Las palabras se olvidan, pero siguen haciendo su trabajo en lo secreto, y el espíritu se alimenta de ellas y crece fuerte.



DESCANSA EN DIOS

La virtud empieza a crecer en un corazón que desea la voluntad de Dios. No es cuestión de saber mucho, o tener mucho talento, o siquiera hacer grandes hazañas ... todo cuanto realmente necesitas es un anhelo de pertenecer por completo a Dios. Mas, ¿cómo llega tu voluntad a este lugar? Conformándote, poco a poco, a lo que Dios desea. Debes aprender a afinar tu débil voluntad con la todopoderosa voluntad de Dios. Aquí hallarás una paz y un gozo interminable e inagotable.

¡Adora, alaba, y bendice a Dios por todo! Contémplale en todas las cosas. Ya que le amas, no hay nada que sea verdaderamente maligno en tu vida, pues Dios utiliza incluso los más terribles sufrimientos para obrar a tu favor. ¿Podrían tenerse por malignos los problemas que Dios usa para purificar tu vida? Piensa en lo que estos problemas llevan a cabo en tu vida.

Descansa de todas tus cuitas en el seno de tu Padre. Estate contento con seguir su voluntad en todas las cosas y aunar tu voluntad en perfecta armonía con Él. No le resistas a medida que obre dentro de ti. Si sientes que se levanta resistencia dentro de ti, vuélvete a Él y toma su punto de vista en contra de tu propia naturaleza rebelde. Él sabrá qué hacer. Aprende a no entristecer al Espíritu Santo dentro de ti, pues Él cuida de tu vida interior. Aprende de los errores que has hecho en el pasado sin desanimarte.

¿De qué mejor modo puedes glorificar a Dios que renunciando a tus propios deseos y permiténdole hacer lo que a Él le agrada? En verdad Él es tu Dios cuando no veas otra cosa que la mano de Dios gobernando todas las cosas de tu vida, y cuando le adores sin presiones externas e incluso sin consuelo interior.

Querer servir a Dios en ciertas circunstancias, pero no en otras, es servirle a tu propio antojo. Pero no poner límites en tu sumisión a Dios es en verdad morir a ti mismo. ¡Así es cómo se debe adorar a Dios! Ábrete a Dios sin límites. Deja que Su vida fluya a través de ti como un torrente. No temas nada en la senda que caminas. Dios te llevará de la mano. Deja que tu amor por Él deseche el temor que sientes por ti mismo. 



(Por gentileza de E. Josué Zambrano Tapias)

RINDE TU VOLUNTAD / CUMPLIDOS (Sorbos Místicos), François Fenélon




RINDE TU VOLUNTAD

El amor no depende de cómo te sientas. Tu voluntad es lo que Dios desea de ti. Dirige tu casa de buena manera, cría a tus hijos adecuadamente, renuncia a los placeres vanos. Busca ser sencilla, tranquila, y humilde. Deja que tu vida esté oculta con Cristo en Dios.  Esto es lo que Dios busca.

Cuando Dios te pida algo, no se lo niegues. Aprende a esperar a Dios. No te muevas hasta que Él te dirija. Cada día traerá sus propios problemas. Según trates con ellos, madurarás más y más en Dios. 

Deja que tu fe te fortalezca. Cuando te sientas totalmente débil descubrirás una fuerza que no es la tuya. Sabrás que la fuerza no es la tuya. Y si te desvías durante un breve instante, aprenderás la humildad cuando regreses. Tu Señor vive en el centro de tu espíritu. Vuelve a Él en ese lugar tanto como puedas. 

Ríndete a Dios y aprende a vivir por Él en vez de vivir de tu propia fuerza. Poco a poco, este aprendizaje de vivir mediante la fuerza de tu Señor, se va desperezando dentro de ti. Ya no te apegarás a las cosas que puedes ver, sino que te apegarás a Dios, dentro de ti, y allí hallarás una profunda y verdadera comunicación.


CUMPLIDOS

No permitas que los cumplidos que recibes de personas ilustres se te suban a la cabeza. Por otro lado, no dejes que una falsa humildad te impida aceptar el consuelo de Dios cuando Él lo envía a través de otros. Dios quiere que tomes lo que viene y no andar detrás de lo que no viene. Acepta simplemente lo que se te da.

Mira solo a Dios. Aprende a vivir sin esas cosas que a Dios le parece bien quitarte. Hay algunas cosas de las que Dios desea despegarte. ¿Ves que Dios permite que las personas te respondan de muchas formas con el fin de moldearte?

Confía en Dios sin temor. Aprende a aceptar tu debilidad a medida que dejas que Dios te cambie. De nada sirve impacientarte o deprimirte con tus defectos. Toma el hábito durante el día de llevarte interiormente ante Dios tan a menudo como te sea posible. Esto te tranquilizará.



(Por gentileza de E. Josué Zambrano Tapias)