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CARTAS DE JUAN - Parte 2: 3ª DE JUAN, Dr. Stephen Jones (GKM)

 


Fecha de publicación: 23/02/2026
Tiempo estimado de lectura: 6 - 7 minutos
Autor: Dr. Stephen E. Jones
https://godskingdom.org/blog/2026/02/letters-from-john-part-3/


3ª de Juan es la carta más corta del Nuevo Testamento en cuanto a número de palabras; sin embargo, nos ofrece una vívida imagen de la vida de la Iglesia Primitiva: hospitalidad, autoridad, conflicto e integridad dentro de una congregación local. El vocabulario y la teología están claramente vinculados con el propio apóstol Juan, tanto en su evangelio como en sus cartas.

3ª Juan 12 comienza diciendo:

1 El anciano a Gayo, a quien amo en la verdad: 2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

3ª Juan se dirige a un individuo específico: Gayo, un amado y fiel anfitrión cristiano. Gayo era un nombre latino muy común en el Imperio romano. No sabemos nada de este Gayo, salvo su nombre. Pudo haber sido romano, o quizás un judío que adoptó un nombre romano, como era común.

No es sorprendente ver nombres latinos en las cartas apostólicas: refleja la expansión misionera del evangelio más allá de Judea.

Por ejemplo, leemos sobre Saulo, que también se llamaba Pablo (Hechos 13:9) y Juan, cuyo otro nombre era Marcos (o Marcus) (Hechos 12:12). Asimismo, el equivalente griego de Yahshua era Jason. El nombre Jesús era en realidad una transliteración del hebreo al griego: Yah-sus, que se anglicaniza como Jesús, es el Caballo de Yah. Un caballo es un símbolo bien conocido de salvaciónIsaías 31:1-3 amonesta a los israelitas a no confiar en Egipto y sus caballos para salvarlos, porque los caballos de Egipto eran carne y no espíritu. La salvación viene por el verdadero “caballo” espiritual, Jesús, cuyo nombre significa salvación.

Los únicos detalles que conocemos sobre este Gayo nos llegan de la carta de Juan. A finales del siglo I, la Iglesia era étnicamente mixta, lingüísticamente griega y culturalmente situada dentro del mundo romano.

En el Nuevo Testamento también se mencionan otros hombres llamados Gayo. Gayo de Macedonia (Hechos 19:29) fue compañero de Pablo durante la revuelta de Éfeso. Gayo de Derbe (Hechos 20:4) viajó con Pablo. Había un Gayo en Corinto (Romanos 16:231ª Corintios 1:14), bautizado por Pablo, que acogió a Pablo y a toda la Iglesia. Es improbable que sean alguno de los destinatarios de la carta de Juan...

Lo que sabemos del texto de la tercera carta de Juan es que era un cristiano de buena reputación, que ofrecía hospitalidad a los misioneros itinerantes, probablemente albergaba una iglesia en casa y que vivía en algún lugar dentro de la esfera joánica (probablemente Asia Menor). Eso es todo lo que sabemos directamente.

 

Caminando en la verdad

3ª Juan 3 dice:

3 Porque me alegré mucho cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de vuestra verdad, es decir, de cómo andáis en la verdad. 4 No tengo yo mayor gozo que este, el oír de mis hijos que andan en la verdad.

“Andar” (περιπατεῖν) es un lenguaje de pacto: obediencia consistente con la manifestación de la fe en la práctica (obras). La verdad aquí no es sólo doctrina abstracta, sino fruto de la fidelidad. El gozo del anciano es pastoral: no le preocupaba el crecimiento numérico, sino la integridad espiritual en la vida diaria.

Esto es lo que también expuso Santiago en su epístola cuando escribió en Santiago 2:14 y 18:

14 ¿De qué sirve, hermanos míos, si alguien dice que tiene fe pero no tiene obras? ¿Acaso esa fe lo salvará?... 18 Pero alguien podría decir: «Tú tienes fe y yo tengo obras; muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras».

En otras palabras, la fe debe dar fruto —«obras»— para ser genuina. Juan se alegró al oír el buen informe que alguien le había dado sobre Gayo, cuya fe no estaba muerta, sino viva y daba fruto.

Los conceptos de Verdad y Fe se basan en la misma raíz hebrea: אמן (ʾaman). Esta raíz transmite la idea de firmeza, fiabilidad, estabilidad y confianza. Así, vemos que la palabra hebrea ʾemet significa Verdad, 'emunah significa Fe o Fidelidad, y amén significa Verdaderamente, de cierto o así sea.

En el pensamiento hebreo, no se puede separar la verdad de la fe. Tener fe es conocer la verdad, en particular la verdad sobre quién es Jesús, su encarnación y el propósito de su venida a la Tierra. Es fe en la fiabilidad de la promesa de Dios (Romanos 4: 21), más que fe en la propia promesa a Dios. No es una ilusión, sino la firme convicción de que adoramos a un «Dios de fidelidad» (emuná), un Dios dispuesto y capaz de cumplir su palabra.

Una fe viva, entonces, es un testimonio visible de la firme verdad del Nuevo Pacto que ha transformado nuestra vida y ahora da fruto. No se trata sólo de la exactitud de los hechos. La verdad no son datos aislados. La fe no es un acuerdo intelectual. Ambas se basan en la estabilidad del pacto, representada como una roca sólida.

 

 

La hospitalidad como fruto de la fe

3ª Juan 5-8 dice:

5Amados, ustedes actúan fielmente en todo lo que hacen por los hermanos, especialmente cuando son desconocidos; 6 y ellos han dado testimonio de vuestro amor ante la iglesia. Haréis bien en despedirlos de una manera digna de Dios. 7 Pues ellos salieron por amor del Nombre, sin aceptar nada de los gentiles. 8 Por lo tanto, debemos apoyar a tales hombres, para que seamos colaboradores de la verdad.

 


La hospitalidad era muy importante, ya que era una de las principales maneras en que los hombres apoyaban la propagación del evangelio de Cristo en aquellos días. Recordemos que en 2ª Juan 10, el anciano instruyó a la iglesia a no apoyar a quien "no trae esta enseñanza". Pero en 3ª Juan 6, elogia a quienes apoyan la verdad.

Tales maestros de la verdad salieron por amor del Nombre. Esta era una terminología hebrea común en aquellos días. Era costumbre evitar pronunciar el nombre Yahweh por temor a pronunciarlo mal o denigrarlo. Por eso, a menudo lo sustituían por la palabra shem, “Nombre. El otro sustituto principal (griego) era el título kurios, “Señor”.

Mientras que los judíos usaban «Señor» como sustituto de Yahweh, los cristianos usaban «Señor» para referirse a Yahshua-Jesús. La conexión probablemente se basaba en Isaías 12:2 y 3, que, leído en el hebreo original, dice:

2 He aquí, Dios es mi Yahshua; confiaré, y no temeré; porque Yahweh es mi fortaleza y mi cántico, y Él es mi Yahshua3 Por tanto, sacaréis con alegría aguas de las fuentes de Yahshua.

Jesús aplicó estos versículos a Sí mismo en Juan 7:3738.

 

Recompensas

En 3ª Juan 8, el anciano establece el principio de que al apoyar a los maestros de la verdad, se convierten en colaboradores de la verdad. Este principio fue establecido por el mismo Jesús en Mateo 10:4142.

41 El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá. 42 Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos, aun un vaso de agua fría, como discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.

En otras palabras, recibes una parte de la recompensa que Dios dará a quien apoyas. Por lo tanto, es importante ver tanto el lado positivo como el negativo de esto. En 2ª Juan 7, nos instruye a NO apoyar a quienes enseñan un evangelio diferente, mientras que en 3ª Juan 8 nos instruye a apoyar a quienes enseñan la verdad. Las recompensas se distribuirán cuando Cristo regrese (Apocalipsis 22:12).


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