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PERMANECE EN LA VID VERDADERA: ANTES DE QUE CAIGAS DE LA GRACIA ESTÁ QUE ANDES EN LA CARNE, Joseph Prince (Mira Sólo a Dios)

Permanece en la Vid Verdadera
Primera Parte
De Joseph Prince

Juan 15:5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
Quiero hacerles saber que a pesar de que Singapur es una isla pequeñita, estamos exportando el evangelio de la gracia. Por alguna razón a Dios le gusta usar las cosas pequeñas, débiles y que parecen insignificantes para hacer algo grandioso. Esta es la gracia de nuestro Señor Jesucristo y a él sea toda la alabanza y la gloria.

Juan 15:1, Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, le quitará: y todo aquel que lleva fruto, le limpiará, para que lleve más fruto. 3 Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado.

Jesús dice: “yo soy la vid verdadera”, ¿por qué dice esto?, ¿por qué dice Jesús que es la vid verdadera? Recordemos que él les está hablando a Sus discípulos, que en este punto eran todos judíos, esto es parte de lo que se conoce como “el discurso del aposento alto” y está dirigido a la Iglesia. El sermón de la montaña fue dicho para el reino de Dios que está suspendido porque ellos rechazaron al Rey, pero el discurso dado justo la noche antes de que él fuera crucificado, a esto se le llama “el discurso del aposento alto”. Todo este discurso está dirigido a la iglesia, y tengan en cuenta que esto está en el evangelio de Juan. 

El evangelio de Juan tiene registrados siete milagros o señales, los milagros son llamados señales, y estas señales son para la nación de Israel. Juan dijo a través del espíritu que Jesús hizo muchísimos milagros, y que si fueran escritas todas las cosas que él dijo e hizo incluso todos los libros del mundo no podrían contener todo lo que fue dicho y hecho, pero aquí en el evangelio de Juan el Espíritu Santo eligió siete señales, siete milagros, ¿por qué? ¿para quién son estas señales, para quién han sido dadas? Para la nación de Israel. 

La primera de ellas habla de seis tinajas de agua que eran para la purificación de los judíos, el número seis es el número del hombre, Jesús convirtió esa agua en vino. Entonces, el judaísmo es como el agua, pero la gracia de Jesús convirtió el agua en vino. La primera señal que Jesús hizo fue convertir el agua en vino. La primera plaga de Moisés, el representante de la Ley, fue convertir agua en sangre, que resultó en muerte. El primer milagro de gracia de Jesús, fue convertir agua en vino, lo cual resultó en celebración y vida. Entonces la Ley fue dada por un siervo, Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron a través de nuestro Señor Jesucristo, y Jesús dijo que el siervo no permanece en la casa del amo para siempre, pero que el hijo permanece para siempre, y si es el Hijo el que te hace libre, serás verdaderamente libre. 

Entonces aquí en Juan 15 el Señor Jesucristo está diciendo: "Yo soy la vid verdadera".

En el Antiguo Testamento Israel era personificado por una vid, ellos suplían el conocimiento, la sabiduría de Dios para todas las naciones que les rodeaban, pero ellos fallaron.

En el Salmos 80:8: Hiciste venir una vid de Egipto; Echaste las naciones, y la plantaste.

Obviamente se está refiriendo a Israel, pero Israel falló. En muchos lugares en el libro de Isaías vas a encontrar a Israel como la vid, pero Israel falló.

En Juan 15:1 nuestro Señor Jesucristo dice: "Yo Soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador".

Juan 15:5, Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

Yo soy la vid y ustedes son los pámpanos, las ramas. Como creyentes todos estamos conectados al Señor Jesucristo, somos ramas de la vid viva, verdadera. El problema es que estamos tratando de ser la vid, cuando el Señor nos ha hecho ramas. ¿Qué parte del árbol es donde crece el fruto? En las ramas, como las uvas en la vid. Todos nosotros somos ramas de la vid verdadera que es nuestro Señor Jesús. La vid y las ramas son uno, de hecho, la vid es un árbol muy interesante, no es un árbol con un tronco erguido y ramas, literalmente no tiene tronco, está hecho de ramas colgantes y torcidas. Jesús dice: “Yo soy la vid”, soy el que suple, y ustedes son la parte que da el fruto, ustedes son la parte que lleva el fruto; ustedes no tienen que ser el que suple, ustedes no tienen que ser el que produce, ustedes no son responsables de esto, Yo soy el responsable. Su parte es simplemente permanecer, llevar el fruto, manifestar el fruto. 

Si observas la imagen de la vid, las uvas crecen de las ramas, el crédito se lo llevan las ramas, pero la savia, el alimento, la riqueza viene de la vid. La misma vida, los mismos nutrientes, la misma savia que fluye en la vid, fluye en las ramas, y todo lo que el Señor nos dice que hagamos en este discurso entero en Juan 15 es:

Juan 15:5, Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

Versículo 4: Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

Noten esta recurrente palabra: “permanecer, permanecer, permanecer”, eso es todo lo que ustedes tienen que hacer "permanecer". ¿Saben qué es permanecer? Lo que voy a decir nunca me ha pasado, y oro a Dios que nunca me pase, pero qué tal si yo estuviera aquí predicando y tuviera necesidad de ir al baño. Porque cuando tienes que ir, tienes que ir. Un hombre tiene que hacer lo que un hombre tiene que hacer. Así que imagínense, yo tengo que irme y no sé cuánto voy a tardar, pueden ser 10 ó 15 minutos, y yo les digo: ‘bueno chicos permanezcan aquí’. ¿Qué significa eso?, que estés allí, que te quedes allí, ¿ese eso difícil?, tú ya estás aquí. Permanecer no es un lugar donde estás tratando de llegar, permanecer significa quedarte donde ya estás, quedarte ahí como una rama. No trates de ser aquel que suple, ¿quién es responsable por el fruto? La vid. La vid es la responsable. Entonces, ¿por qué actuamos como si nosotros fuéramos los responsables? La verdadera actitud de la rama, es una actitud de descanso y una actitud totalmente libre de preocupación porque toda la suficiencia viene de la vid, y mi parte solamente es permanecer, permanecer como una rama y no hay nada más fácil que permanecer en un lugar donde ya estás. Si le digo a mi hijo “quédate aquí, no te vayas”, no le estoy diciendo “ve a otro lugar”, entonces, ¿qué debe de hacer? la cosa más fácil que es descansar. Así que el único criterio de esta discusión en Juan 15, hablando de las ramas, es acerca de la palabra “permanecer”, lo que nos pide hacer es: permanece en Cristo.

Si pudiéramos entrevistar a esa pequeña rama y le preguntáramos: “¿cómo es que produces ese fruto tan hermoso y abundante? Yo he hecho mi mejor, y soy mucho más inteligente que tú, yo me veo mejor que tú, pequeña rama, pero tú tienes resultados maravillosos, muy abundantes, un fruto hermoso, dime tu secreto”. ¿Qué piensan que diría la rama? “Yo simplemente permanezco como una rama". Ese es el secreto, saber quién nos está supliendo. 

Nosotros no nos pusimos a nosotros mismos en la vid. 

1 Corintios 1:30 dice: Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención.

Ahí está hablando de algo que Dios hizo, no de algo que hiciste tú por ti mismo para estar en Cristo. En el momento en que pusiste tu confianza en Cristo, Dios te puso en Él, y ahí vas a permanecer para siempre, tú ya estás conectado con esa vid viva y verdadera. 

Regresando a nuestra conversación con la pequeña rama, la rama podría decirte: “la savia de la vid fluye constantemente, y lo único que tengo que hacer es no restringir esa provisión que me está siendo dada, y permitirme a mí mismo ser una rama. No tengo preocupación, no tengo ansiedad, de hecho, no tengo responsabilidades, porque toda la responsabilidad está en la vid, mi única parte en todo esto, si lo puedo llamar responsabilidad, es descansar, permanecer, porque toda la suficiencia viene de la vid, cuando es tiempo de dar fruto, yo simplemente confío en que la vid va a suplir y que ese fruto va a crecer, a desarrollarse. Si no hay lluvia por algún tiempo yo confío en que el sistema de raíces de la vid que es mi suficiencia, va a darme lo que yo necesito, va alimentarme a través de sus raíces, que va a buscar lo que necesito. Yo no me preocupo acerca del agua, porque la vid es quien me suple. Cuando el tiempo de la cosecha viene, yo no me preocupo pensando qué clase de uvas voy a producir, porque no es asunto mío. El labrador no va a culparme si las uvas que doy son de buena calidad o de mala calidad o si no hay uvas, porque él ha puesto la responsabilidad en la vid. Mientras yo permanezca ahí, toda la responsabilidad está en esa vid”.

Imagínense qué clase de vida la que pueden vivir a partir de este día. Si estás en una situación estresante puedes decirle: “Señor dame tu paz”, y esa paz va a ser suplida en ese momento. Cuando debes tomar una decisión, o enfrentas un proceso en que necesitas sabiduría, dile: “Señor, dame tu sabiduría”. Si te sientes cansado, o has tenido un día difícil o tu cuerpo no se siente muy bien, dile al Señor: “Señor dame tus fuerzas”, y actúa como que Él te está supliendo.

Imagínate qué clase de vida puede ser esta, una vida de descanso, y tu descanso será un tremendo testimonio por tus palabras y la forma en que las hablas y cómo te conduces. Un cristiano que está vestido de descanso es un tremendo testimonio y glorifica al Señor.

En la Biblia hay una figura literaria llamada “oximoron”, es una figura literaria que consiste en combinar dos expresiones de significado opuesto en una misma estructura, con el objetivo de generar un tercer concepto con un nuevo sentido, y está usada donde dice que “hay que procurar (apresurarse) para entrar en su reposo” (Hebreos 4:11). La versión KJ en inglés dice: “Trabajemos, pues, para entrar en ese reposo”, es como decir, “trabaja sin trabajar”. Yo no estoy diciendo que no trabajes, tú puedes trabajar y a la vez estar descansado

¿Cómo es esto de trabajar para entrar en el reposo? Porque cuanto más tienes reposo en tu corazón, más va a fluir Su suficiencia. Lo más que descansas lo más que simplemente vas a permanecer. Tu responsabilidad como creyente es tener una vida de descanso y más descanso, y más descanso. Y no piensen por favor que esta es una vida de flojera, tú no puedes de ninguna manera estar conectado a la vid verdadera y tener una vida de flojera. No hay forma de que eso suceda, y muchos de nosotros estamos tratando de producir el fruto, somos esa rama, pero estamos luchando por producir ese fruto, y de pronto damos una pequeña uvita. Cuanto más luchas por ser tu suficiencia en todo, más estás restringiendo ese flujo de la Vid. La savia, la vida, la riqueza que ella tiene, no va a fluir, y no vas a dar ese fruto, si te estás resistiendo a que esa vida fluya a través de ti. 

La realidad del Nuevo Pacto en el Nuevo Testamento es que no vivimos bajo la Ley, vivimos bajo la gracia, bajo el descanso, en el poder del Espíritu Santo que, si se lo permites, trabaja en ti, produciendo en ti el querer como el hacer conforme a Su buena voluntad. Dios te da los deseos de lo que Él quiere que hagas. Incluso la forma de hacerlo no viene de ti, Él te da la forma para hacerlo igualmente como te da el deseo, es Dios quien trabaja en ti. Tú no trabajas para ser salvo sino porque eres salvo, porque Él está trabajando en ti. Tenemos la idea de que mientras más luchamos vamos a dar fruto, va a salir una uvita en nuestra rama, de hecho, cuanto más tenemos esa lucha es peor.

En Gálatas 5:4: De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.

La vieja versión de la King James dice “Cristo ha dejado de tener efecto en ti”. La nueva versión King James dice “ustedes se han distanciado de Cristo”.

Si estás buscando justificarte por la Ley, si haces esto, has caído de la gracia. En el Antiguo Testamento tenías que luchar por encontrar esta justificación. Hoy, si eres renacido, ya estas justificado, y como caes de la gracia ¿pecando? No vas a encontrar un solo versículo en el Nuevo testamento que diga que por pecar has caído de la gracia. Ahora yo estoy en contra del pecado, repito, ¡estoy en contra del pecado! pero mucho antes que peques, has caído de la gracia.

Cuando el pueblo de Israel dijo delante del monte Sinaí: “haremos todo lo que Dios ha mandado”, ellos cayeron de la gracia, y estaban dependiendo solamente de ellos mismos, ya no dependían de la gracia de Dios, y lo primero que ves después de eso, es el pecado, ellos hicieron ese becerro de oro, ahí vino la idolatría. Antes de que caigas de la gracia está el que andes por la carne, antes de que suceda el adulterio, has caído de la gracia, por eso amo predicar lo que realmente importa.

Quiero leerles un testimonio de una dama de Estados Unidos de Norte América, de Texas, ella dijo lo siguiente: 

“Yo crecí en una iglesia que no entendía que Jesucristo había pagado el precio total por todos mis pecados. Cuando tuve 19 años comencé por el mal camino, comencé a fumar marihuana y cigarros, esto automáticamente me llevó a la fornicación, a beber mucho y a tener relaciones abusivas, y todo era porque estaba tratando de encontrar amigos y de tener una relación con otros. No me daba cuenta que estaba haciendo a un lado mis bendiciones y mis oportunidades. Cuando tenía 27 años, se me brindó la oportunidad de ser una gran cantante y de hacer una carrera en el mundo del espectáculo, pero debido al cigarro, el don que recibí comenzó a fallarme y comencé a perder mi voz lentamente. Las oportunidades iban y venían, pero finalmente mi sueño se vino abajo cuando dejé de recibir ofertas de trabajo, y caí en una profunda depresión por ocho años y comencé a pensar que mi vida se había terminado. Seguía luchando con mi adicción a fumar, me sentía amargada porque veía a otros triunfar y yo me estaba quedando atrás. Esto fue antes de que el Padre me enviara el maravilloso mensaje de la gracia, yo seguía pecando y fumando, pero gracias al ministerio de Joseph Prince encontré a mi amor verdadero: ¡mi Señor Jesucristo! Ya no tengo más relaciones abusivas. (Y hace una pausa el Pastor Prince: Piensen esto, lo peligroso que es predicar la gracia, así de peligrosa es esta es la enseñanza de la gracia de la cual tus amigos te están advirtiendo). También con mucha alegría le comparto que mi voz ha sido sanada, incluso es mejor que antes, y he sido bendecida con una nueva oportunidad para trabajar con un mánager muy talentoso y reconocido. Ahora tengo 36 años, 10 años después que comencé mi carrera. El Señor ha restaurado mi alma, mi juventud y me ha dado un nuevo comienzo, los mensajes de la gracia del Pastor Prince realmente han transformado mi vida entera, y mi forma completa de pensar, ahora entiendo que no es por mis propias obras, sino por la gracia que he sido salva, gracias Señor Jesús”.

Esto es lo que la vid hizo por esta mujer, de hecho, cuanto más tú luchas es peor, ella dijo que su liberación no fue por sus obras.

Gálatas 5:4, De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.

Gálatas 5:4 dice que aquellos que están buscando ser justificados por la ley, caen de la gracia. Aquí no está hablando de que vas a perder tu salvación, está diciendo que estás cortando el suministro, que estas cortando todo lo que Cristo puede hacer para ti

Si observas a Jesús cuando estaba en la Tierra, los pecadores pudieron recibir de Él, los recolectores de impuestos, las prostitutas, la gente que no eran socialmente aceptadas, los leprosos, pudieron tocarlo y recibir. Él hizo efecto en ellos. Los únicos en quienes Jesús no tuvo efecto, es decir, a los que les fue cortado el suministro de sanidad, que no recibieron la vida de esa vid, fueron los fariseos; la gente que estaba justificándose a sí misma, los religiosos que estaban confiando y buscando ser justificados por la ley ¿me siguen hasta aquí?

En Juan 15:5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

Nada podéis hacer… quiero que entiendan una cosa, hay muchas cosas que podemos hacer sin Cristo, el mundo está lleno de eso, está lleno de gente que hace cosas sin Cristo. Así que cómo el Señor puede, ya que él no puede mentir, cómo puede decir que, “sin mí no pueden hacer nada”. 

Si observamos a todos los grandes hombres que jamás han vivido en el mundo, y vemos todas las cosas que han hecho sin Cristo, ¿qué valor tiene su obra al final? Esas obras se vuelven nada en cuestión de trascendencia eterna. Solamente lo que es hecho en Cristo va a permanecer para siempre, Recuerden esto iglesia, la economía del Cielo no es como la nuestra. Nosotros vamos detrás del oro, pero allá arriba vamos a caminar en él (Administrador: Nuestros lectores saben que la Nueva Jerusalén es espiritual y que no esperamos caminar en oro literal). Nuestras prioridades deben ser las obras hechas en Cristo, porque eso va a permanecer para siempre, así que cuando Jesús dice “no pueden hacer nada sin mí”, quiere decir que sin Él no puedes hacer nada de valor sustancial, nada con consecuencias eternas, nada que perdure eternamente, nada de calidad eterna. Las obras hechas en Cristo, son cosas que tienen resultados en esta vida y en la venidera. Así que él dijo: ”separados de mí nada podéis hacer”.

Si seguimos con la entrevista a la pequeña rama y le preguntamos, ¿qué pasa cuando el tiempo de la cosecha viene? Y ella dice: “Yo no me preocupo, porque el Labrador no va a culparme si no doy uvas, mientras yo siga permaneciendo como una rama. La responsabilidad es de la vid. Esa es la vida cristiana. Siempre pensamos, “soy la justicia de Dios en Cristo”. Dios te ha hecho la justicia de Dios en Cristo, pero aún seguimos teniendo este pensamiento de que cuando oro, estoy haciendo algo justo, que cuando leo mi Biblia estoy haciendo algo justo, que cuando voy a la iglesia estoy haciendo algo justo, pero cuando el lunes estoy conduciendo mi auto, cepillándome los dientes, eso no es justo; pero dado que tú eres la justicia de Dios en Cristo, todo lo que haces, todavía sigue conectado a la vid verdadera, sigues conectado a esa vid que da esa suficiencia, cuando te cepillas los dientes, es un acto de justicia, cuando conduces tu carro, es un acto de justicia, cuando das un beso a tus hijos, es un acto de justicia, cuando amas a tu esposa, es un acto de justicia, cuando estás haciendo tu trabajo es un acto de justicia; no hay tal cosa como el que un acto de justicia sea dar dinero a los pobres, o hacer caridad, que sólo esas cosas sean justas; no, tu vida entera es justa, porque emana de la justicia de Dios que eres tú. Si el árbol es bueno, todo lo que viene de ese árbol: la rama, la savia, y el fruto, todo será bueno. Si el árbol es malo, incluso aunque luzca verde, un tiempo después lo vas a encontrar secándose. ¿Por qué? Porque el árbol es malo. 

Amigo mío, la cosa es esta, tú eres la justicia de Dios en Cristo. Puede ser que pienses que no estás haciendo nada significativo en este momento, pero si tú crees y permaneces en Él, la misma vida de Cristo está permeando en ti. Tú no sabes la forma en la que impactas si hablas en Cristo a tus colegas. Cuando ellos te ven en paz, ven que tu rostro brilla, das un gran testimonio. Y el efecto que haces en tus familiares y amigos es muy poderoso. 

Unido a la Vid, tu vida entera permea Su vida. Nosotros pensamos que la vida está dividida en segmentos y que recibimos pequeños suministros de sabiduría, o fortaleza, pensamos que Dios está en el Cielo y nosotros estamos aquí y nos despertamos en la mañana, y pensamos, “hoy necesito favor”, y dices “Dios dame tu favor”, y pensamos que Dios dice, “ahí te va un poco de favor” y que nos echa una cubetada de favor. Así es como pensamos, nos vemos separados del Señor Jesucristo. Pensamos que él está a la diestra de Dios, y nosotros aquí, que estamos separados de Él. Si necesitamos sabiduría, si tengo que hacer esa presentación en mi trabajo y mi jefe realmente quiere que haga un buen trabajo, digo: “¡Oh! Señor, dame sabiduría, dame sabiduría”, y pensamos que él nos suple esa cubetada de sabiduría. Hacemos oraciones como si las cosas fueran así, pero amigo mío, eso no es verdad. La oración en primer lugar debe ser una comprensión de lo que tú ya eres, reconociendo que tú ya estás conectado a la fuente de recursos; por ejemplo, ahora mismo, puedes decir: “Señor tu sabiduría” y si tú estás creyendo que ahora mismo estás conectado con la vid viva, sabes y reconoces que el suministro de la vid vendrá a ti abundantemente. 

Jesús dijo en Juan 15:5 “Yo soy la vid, ustedes los pámpanos”; Él no dijo: “trata de ser una rama”; Él dijo: “tú ya lo eres”. El Señor dijo: “Yo soy la vid, tú eres el pámpano” ¿así, que qué haces? Dices: “Señor gracias, porque la misma vida que fluye en Ti, fluye en mí, la misma sabiduría que fluye en Ti, mi vid viva, fluye en mí”; o me siento débil hoy, pero la misma vida, la misma fuerza que fluye en Ti, fluye en mí. 

“Pastor Prince, no lo siento”. Amigo mío, la vida cristiana no es una vida de sentimientos, es una vida de fe. Los sentimientos pueden traicionarte. ¿Cuantos de ustedes han ido en un crucero? Incluso horas en un bote pequeño. Cuando finalmente pisan tierra firme de nuevo y han pasado horas o días ahí, sienten que todo se sacude, ¿han sentido eso? La realidad es que tú estás parado en tierra firme, la tierra no se mueve. ¿Qué se está moviendo? Tus sentimientos, siempre recuerda esto, el diablo te quiere en el reino de los sentimientos, el diablo es un espíritu y te quiere en el reino de los sentimientos, te da sentimientos de dolor en tu cuerpo, te da sentimientos de depresión, sentimientos de suicidio, de conmiseración por ti mismo, sentimiento de que no eres amado, él te quiere en ese reino. Dios te quiere en el reino de la fe, ¡Amén! La fe dice: “Yo estoy conectado con la misma riqueza de la vid, y eso fluye en mí y ahora mismo, la misma fuerza, la misma vida, la misma salud fluye en la rama ahora mismo”. ¡Amén!

CONDENACIÓN, CAUSA Y RAÍZ DE TU PROBLEMA, Joseph Prince (Mira Sólo a Dios)


Colosenses 2:14-15 Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despo...


Este mensaje es un recordatorio para todos los que hemos estado escuchando el evangelio de la gracia desde hace ya algún tiempo. El Señor nos está revelando el secreto de vivir una vida transformada. Es tiempo de quitar todos los puntos de toque que el diablo presiona constantemente en nuestras vidas. Lleguemos a la raíz más profunda que causa todos nuestros problemas.

Recientemente, el Señor me dijo: “Hijo, lo que te he mostrado desde hace algún tiempo −que la condenación mata− es hora de tomarlo en serio. Has estado predicando a la iglesia sobre los peligros del estrés, pero hay una raíz más profunda que el estrés”.

Tus problemas no son la raíz

Amigo mío, cuando atraviesas momentos malos, eres como una planta enfermiza con hojas enfermas. Puedes tener hojas de enfermedad, pobreza, un matrimonio roto o depresión en tu vida. Pero estas son sólo las hojas. Estas son sólo las manifestaciones de la raíz. Sería absurdo atacar las hojas porque no son la causa de tus problemas. Todos sabemos que no hay hoja si no hay raíz.

Incluso el mundo lo sabe y muchas personas en la ciencia médica están empezando a darse cuenta de que hay una raíz para la enfermedad. De hecho, un estudio realizado por un reconocido centro médico, demostró que alrededor del 70 por ciento de todas las enfermedades se deben al estrés.

La Condenación: La raíz más profunda de todas

Ahora, la raíz más profunda del estrés es el miedo. Todo estrés es causado por el miedo: miedo al fracaso, miedo a no tener lo suficiente, miedo a la muerte y así continúa. Pero esto es lo más lejos que la ciencia médica puede llegar. Ellos no pueden tocar la raíz más profunda porque es espiritual. Y la raíz más profunda de todas es la condenación. Donde hay condenación, habrá miedo. Donde hay miedo, va haber estrés. Y donde hay estrés, habrá manifestaciones de la maldición.

CONDENACIÓN - MIEDO - ESTRÉS - MANIFESTACIONES DE LA MALDICIÓN

Ahora, si no estás de acuerdo conmigo en que la causa y raíz es la condenación, permíteme referirte a Génesis, el libro de los comienzos.

¿Sabes que Adán fue plantado en medio de una obra terminada? Todo estaba preparado para él. Pero el diablo le dijo que necesitaba hacer algo con el fin de calificar para todas las cosas para las cuales ya había sido calificado. El diablo le dio una identidad equivocada. Él dijo: “No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Génesis 3: 4-5).

¡La verdad es que Adán ya era como Dios! (Nota administrador: Lo hubiese sido de haber comido del Árbol de la Vida, cosa que no hizo). Pero Adán le creyó al diablo, comió del fruto y cayó. Y vino la maldición.

Antes de que hubiera pobreza, enfermedad y muerte en la vida de Adán, hubo estrés. ¿Cómo sabemos eso? Bueno, Dios dijo: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan…” (Génesis 3:19) y el sudor habla de estrés y esfuerzo propio.

Pero si vas más profundo, encontrarás que ahí había miedo. ¿Sabes lo que Adán le dijo a Dios cuando Dios le preguntó dónde estaba? Él dijo: “Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí” (Génesis 3:10). Adán estaba asustado. Estaba temeroso. Así que la raíz más profunda del estrés es el miedo. Pero antes de tener miedo, él se sentía condenado. 

La Ley condena

¿Por qué Adán se sentía condenado? Era porque comió del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. No era el árbol del mal o el árbol del pecado. Entonces, ¿a qué se refiere el árbol del conocimiento del bien y del mal? ¿Cómo causó que Adán pecara?

Amigo mío, el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal es una representación de la Ley, porque la Ley nos da el conocimiento del bien y del mal. La Biblia dice: “... por medio de la ley es el conocimiento del pecado” (Romanos 3:20). Contrariamente a la opinión popular, Dios no dio la Ley para que el hombre viviera a través de ella o para hacer al hombre santo. Dios dio la Ley para que supiéramos que somos pecadores y para que viéramos nuestra necesidad de un Salvador.

Ahora, sabemos que la Ley trae el conocimiento del pecado. Pero, ¿qué sucede cuando tienes el conocimiento del pecado? Te vas a sentir condenado. Así que, cuando piensas en la ley, piensas en condenación. No pienses de la ley como algo que nos hace hacer el bien o que hace que no hagamos el mal porque Dios no nos dio la Ley para ese propósito. La Ley condena. (Administrador: De ahí, que los que aún siendo cristianos viven bajo la Ley sienten condenación o culpabilidad)

2 Corintios 3:7, Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, 8 ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu? 9 Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación.

Las tácticas y armamento del diablo

Puedes preguntarme, “Pastor Prince, ¿qué tiene que ver la Ley con mis problemas?”

Amigo mío, nuestro enemigo el diablo es más inteligente que muchos psiquiatras, psicólogos e incluso que muchos creyentes. No se ocupa de lo periférico y de lo superficial. ¿Sabes cuál es su primer nombre? No es “ladrón” o “asesino”, aunque que él roba y asesina. Su primer nombre es Satán, que es el hebreo para “fiscal de la ley” o “acusador”.

¿Sabes cuál es el papel de un fiscal en un tribunal? Él está allí para procesarte y condenarte. Él nunca habla de tus puntos positivos. Él sacará a relucir toda tu ropa sucia y te acusará implacablemente hasta que te sientas condenado.

Así que el nombre del diablo nos dice que él va directo a la raíz de tus problemas. Él no viene a ti y te dice: “Desatiende tu negocio” o “descuida a tus hijos”. Por el contrario, viene a decirte cosas como: “¿Cómo puedes desatender tu negocio?” o “¿¡te dices cristiano!?” ¿Te dices un buen padre? ¡Eres un pésimo padre!” Él te acusa hasta que te sientas condenado. Y él usa la Ley, que es santa, buena y justa, para condenarte. Es por eso que la condenación, que es la causa y raíz de todos tus problemas, es tan sutil. Es por eso que la condenación normalmente pasa desapercibida.

Me he dado cuenta de que el diablo no ha cambiado su táctica, ni siquiera con una iglesia como la nuestra, donde predico con tanta fuerza contra la condenación. ¿Sabes por qué? ¡Porque no tiene otra táctica! ¡No tiene otra arma! El diablo no puede hacer cumplir la maldición en tu vida sin la condenación. El diablo no puede enfermarte sin la condenación. Tienes que cooperar con él y recibir la condenación primero.

Dios desarmó al Diablo en la Cruz

Colosenses 2:14-15, Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

Amplified Bible (AMP):
Colosenses 2:14, habiendo cancelado el [g] certificado de deuda consistente en [h] demandas legales [que estaban en vigor contra nosotros] y que nos eran hostiles. Y este certificado Él lo ha puesto a un lado y removido completamente clavándolo en la cruz. 15 Cuando desarmó a los gobernantes y autoridades [las fuerzas sobrenaturales del mal que obran contra nosotros], Él hizo un ejemplo público de ellos [exhibiéndolos como cautivos en su procesión triunfal], habiendo triunfando sobre ellos a través de la cruz.

g. Este término se refiere a la nota manuscrita de un deudor que reconoce la deuda.
h. Los requisitos encontrados en la Ley Mosaica que fueron violados. La deuda es el castigo debido a los pecados del trasgresor.

La buena noticia es que Dios desarmó al diablo en la cruz. Dios tomó su única arma, la Ley, ¡y la clavó en la cruz! ¡Sí, Dios ha triunfado sobre el diablo y sobre todos sus demoníacos principados y potestades! Es por esto que a menudo le digo a la iglesia que no estamos luchando por la victoria. Estamos luchando desde la victoria. La victoria ya es nuestra a través de la obra finalizada de Cristo en la cruz.

La clave para la no condenación 

El hecho de que puedes sentirte condenado es la prueba de que tienes un corazón de carne, y no un corazón de piedra. (Ezequiel 11:19, 36:26) Es la prueba de que verdaderamente eres renacido. Entonces, ¿cuál es la clave para salir de tu día malo? ¿Cuál es la clave para no tener condenación en tu vida?

Romanos 8:1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.

El único lugar donde no encontrarás condenación está en Cristo Jesús (Administrador: Los que aún siendo cristianos no han crecido hasta ver la revelación de que están en Cristo, están viviendo en según la carne y no según el Espíritu y, por ello, se sienten condenados, culpables; ¡Miserables como Pablo en  Rom. 7:24). Las palabras “ahora, pues” conectan a Romanos 8:1 con los versículos anteriores en Romanos 7, donde Pablo habla de cómo era condenado por la Ley que él conocía tan bien.

La razón por la que ahora no hay condenación, es que Dios nos amó tanto que nos dio a Su Hijo Jesucristo para morir por nuestros pecados. Jesús vino y fue condenado por nuestros pecados en la cruz. Cuando él colgaba en la cruz, Dios tomó absolutamente todos los pecados de nuestras vidas, y los apiló en Jesús. Entonces Él desató la venganza de Su furor contra el desenfreno y el pecado en el cuerpo de Jesucristo hasta que Jesús clamó: “¡Consumado es!” La razón por la cual tú y yo no (deberíamos) experimentar ninguna condenación hoy, es que todos nuestros pecados han sido castigados y condenados, pero en el cuerpo de otro: ¡en el cuerpo de Jesucristo!

Qué significa vencer al diablo por la sangre del Cordero

Apocalipsis 12:10–11Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.

(Administrador: Solo el vencedor, el que pasó de Pentecostés a Tabernáculos, de andar en la carne al reposo de Dios, a andar en el Espíritu, a la vida victoriosa; solo el que salió del desierto, del alma, de la religión, de la noche, del Lugar Santo, a Canaán,  al espíritu, a la vida, al día, al Lugar Santísimo; sólo él, ha lanzado fuera de su vida al acusador).

Muchos cristianos saben que vencemos al diablo por la sangre del Cordero. Sabemos que hay poder en la sangre de Cristo. Pero, ¿qué es lo que hace a la sangre de Cristo tan poderosa?

¿Qué dijo Jesús de su sangre cuando instituyó la Cena del Señor? Él dijo: “porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. (Mateo 26:28).

¡La sangre es para el perdón de los pecados! ¡La sangre está ahí para asegurar que vivas sin ninguna condenación! ¡Eso es lo que la hace tan poderosa!

(Administrador: No es simplemente una cuestión de fe, también es una cuestión de crecimiento, de maduración, hasta alcanzar esa revelación que lleva esa fe a la experiencia, al andar, a la vida; por eso el texto no habla sólo de la sangre, sino de la palabra del testimonio de ellos y ser mártires vivientes, pues han muerto a su carne, a su yo).

Nota también lo que se dice en el versículo 10, “…porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche”. El diablo es llamado el acusador de los hermanos. Y acusa sin cesar al pueblo de Dios día y noche. ¡Pero la buena noticia es que ha sido lanzado fuera! ¡Ha sido derrotado! En el momento en que te des cuenta de que no tiene poder para acusarte, ¡la salvación, la fuerza, el reino de Dios y el poder de Cristo se manifestarán en tu vida!

No respondas al acusador

Algunos de ustedes pueden decir: “Pastor Prince, yo no tengo ningún problema con esta raíz. No me siento condenado”.

Amigo mío, te sorprenderás. La condenación es muy sutil, especialmente si eres una persona que cree en hacer lo que es correcto. Continúa haciendo lo que es correcto, pero no respondas al acusador. Cuando elijas no responderle, él no podrá condenarte. La raíz de todos tus problemas será destruida, y vendrás al lugar donde no hay ninguna condenación en tu vida. (Administrador: ¡Amén! El vencedor le ha visto demasiadas veces "los cuernos, la cola y el tridente" al demonio y ¡no "entra tan fácil al trapo"! El vencedor controla su mente y sabe llevar sus pensamientos cautivos a la obediencia a Cristo, ¡piensa lo que está pensando, en lugar de reaccionar! El vencedor ha llegado a experimentar el más alto de los sacrificios, el sacrificio de paz, pues ha oído la clara voz del Padre diciéndole: "Tú eres mi hijo amado, en quien me complazco"!)

Extraído del sitio “Joseph Prince Ministries”

JOSAFAT Y ACAB: UNA LECCIÓN PARA NUESTROS TIEMPOS. Por E.W. Bullinger (Mira Sólo a Dios)


La historia de Josafat no solamente se halla escrita en el Libro de Crónicas, sino también en el Libro de Reyes: y será bueno que nos quede claro la diferencia que existe entre estos dos libros; y también entre Samuel y Reyes por un lado, y Crónicas por el otro. Se trata de la misma historia, acerca del mismo pueblo, mayormente de los mismos acontecimientos; y sin embargo hay diferencias entre los dos relatos –no son discrepancias, sino diferencias. El hombre natural solamente puede ver aquí algo que le sirve de tropiezo; pero una vez que vemos la diferencia entre los dos libros, entonces nos damos cuenta de que, no solamente no hay nada que nos haga tropezar, sino que además vemos la belleza y la exactitud de la Palabra de Dios.

En los Libros de Samuel y Reyes tenemos la historia BAJO EL PUNTO DE VISTA DEL HOMBRE –tan solo lo que el ojo externo humano puede ver; pero en Crónicas tenemos los mismos acontecimientos desde el PUNTO DE VISTA DE DIOS – se nos dan a ver las cosas por detrás del escenario exterior, y se nos muestran las razones secretas de la historia. Esa es la diferencia. Un ejemplo servirá mejor para ilustrarlo, que un gran número de palabras:

 En Samuel leemos acerca de la muerte de Saul; y por todo lo que allí leemos, fueron los filisteos quienes lo asesinaron; pero cuando volvemos a leer el registro del mismo acontecimiento en el Primer Libro de Crónicas en el décimo capítulo, vemos muy pocas referencias de cómo murió Saul, y en los versículos 13 y 14 se nos dice brevemente el por qué, es decir, la causa: “Así murió Saúl por su rebelión que prevaricó contra Jehová, contra la Palabra del SEÑOR  Jehová, la cual no guardó, y porque consultó una adivina, y no consultó al SEÑOR Jehová; por esta causa lo mató, y traspasó el reino a David hijo de Isaí”. En 1ª Samuel 31 dice que los filisteos asesinaron a Saúl; sin embargo en Crónicas dice que el Señor mató a Saul. Dios tenía que cumplir un doble propósito: Tenía que castigar el gran y grave pecado de Saúl; y además tenía que cumplir Su propósito afirmando a David sobre el trono de Israel. Así que en uno de los Libros vemos el simple acontecimiento, y en el otro vemos los motivos o razones secretas del porqué sucedió.

 Otro ejemplo se ve en Ezequías. Su reino estaba dividido en dos grandes partes: Sus hazañas militares y las reformas que hizo en el Templo por un lado, y en la adoración a Dios por el otro. En el Segundo Libro de Reyes (cap.18:4-6) tenemos tres breves versículos acerca de su Reforma, y en el Segundo Libro de Crónicas tres largos capítulos (de 29 a 31): y con respecto a su asuntos militares sucede justamente al contrario. 

Esta será la llave siempre que surja una dificultad leyendo estos libros. Esta es la razón de por qué era necesaria más de una historia. Tenemos el punto de vista humano y el Divino; aquello que pertenecía a las apariencias externas se da en Samuel y Reyes; mientras que lo que tenía que ver con “el corazón”, y la secreta razón de todo, se da en Crónicas. 

Con esta explicación volvemos al capítulo 19 del Segundo Libro de Crónicas. No tenemos ni una sola palabra acerca de este capítulo en Reyes. ¿Por qué? Pues porque contiene todo el secreto de la vida de Josafat; y nos capacita para entender todo lo que leemos después.

Ahora bien, las palabras iniciales de cualquier libro, de cualquier historia, o de una parte de la Palabra de Dios son siempre esenciales. Las primeras palabras son todo; la primera ocurrencia de una expresión tiene siempre un gran valor, dándonos la llave para todo lo que sigue. Observe las primeras palabras del Señor Jesús. Debe haber hablado al tiempo en que todos los niños comienzan a hablar, pero no se registran ninguna de las palabras que declaró, hasta que tuvo doce años de edad. Cuando el Espíritu Santo Dios escogió preservar las primeras palabras del Señor Jesús, es porque ciertamente tenía por detrás una buena razón. ¿Cuáles fueron esas palabras? Solamente estas: “¿No sabíais que en los negocios dMi Padre me es necesario estar?” Que palabras tan maravillosas son estas cuando nos damos cuenta de la conexión que tienen con el Salmo capítulo 40, y el 10º capitulo de Hebreos: “He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad.

Se trataba de “los negocios del Padre” a los que Él vino a ocuparse. Ahora juntemos estas palabras con las últimas que profirió: “¡CONSUMADO ES!” ¿Qué es lo que estaba consumado? Los negocios del Padre que él había venido a “tratar”. Para ver la importancia y belleza de este gran principio, será bueno que sigamos esta regla en lo que digamos y escribamos: porque hay un dicho que dice que “la primera impresión es muy importante”. 

 Ahora bien, la primera impresión que el Espíritu Santo nos ha dado acerca de Josafat es esta: “el cual se hizo fuerte contra Israel” (2ª Crónicas 17:1). Estas palabras son la llave para la totalidad de su historia: y para entenderla debemos recordar que Jeroboam, Rey de Israel, asentó las tiendas en Betel y Dan, y los idólatras volvieron a introducirse al Templo de Dios. Josafat “se esforzó contra” los idólatras y la idolatría. Este esfuerzo contra la idolatría lo leemos en todas las historias del Antiguo Testamento, así averiguamos qué es lo que agrada a Dios. No nos deja la menor sombra de duda.

Posteriormente leemos que Josafat “puso ejércitos en todas las ciudades fortificadas de Judá; y en el tercer versículo dice: “Y EL SEÑOR estuvo con Josafat, porque anduvo en los primeros caminos de David su padre, y no buscó a los baales”. En estas pocas palabras tenemos la llave que nos capacita para entender todo lo que vamos a leer a continuación. Josafat comenzó su reinado esforzándose contra la idolatría; y haciendo mención de esto, el Espíritu Santo nos pone en mente que todas y cada una de las palabras de Dios son de gran importancia en la lectura de las Escrituras. No solamente son perfectas en sí mismas las palabras, sino que también lo son en su orden, así como en su verdad.

Volvamos ahora al próximo capítulo, y en el primer versículo leemos: “Tenía, pues, Josafat riquezas y gloria en abundancia; y contrajo parentesco con Acab” ¿!No es sorprendente!? En primer lugar se esfuerza contra Israel, y sin embargo aquí lo tenemos juntándose en parentesco con Acab. Si no hubiésemos leído aquellas palabras iniciales anteriores,  hubiésemos pensado que nada digno de señalar hay en esa alianza; sin embargo, en el capítulo diecinueve tenemos lo que se halla por detrás de toda la fachada; y por eso, cuando ahora leemos acerca de la comunión de parentesco que buscó con Acab nos quedamos sorprendidos. ¡Había dejado de lado todo su esfuerzo contra Israel, y se emparentó con Acab! Esta afinidad significa que casó a su hijo Joram con la hija de Acab, Atalía. ¡Que cambio tan horroroso! ¿No os parece? Él al principio se llenó de voluntad y se esforzó contra Acab, y ahora en cambio da en matrimonio a su hijo para la hija de Acab. El Espíritu Santo ha registrado estas palabras para que podamos observar, y conectar, y sopesar los dos hechos, y que podamos ver las consecuencias de su parentesco con Acab. 

“Y después de algunos años descendió a Samaria para visitar a Acab; por lo que mató Acab muchas ovejas y bueyes para él” (2ª Crónicas 18:2). Si no se hubiese juntado en parentesco con Acab, no hubiese tenido parte ni habría participado de la hospitalidad de Acab; y vemos muy claro que la hija de Acab, y las ovejas y bueyes de Acab, consiguieron lo que los hombres de guerra de Acab no habían podido conseguir hacer anteriormente: porque EL SEÑOR estaba con él cuando se esforzaba contra Acab, pero cuando contrajo parentesco con Acab, el Señor ya no andaba con él, aunque Sus ojos no lo perdieran nunca de vista.

El hecho siguiente nos muestra el resultado de esta visita, y fue que Acab persuadió a Josafat que fuese con él contra Ramot de Galaad (vers.2) que era una de las Ciudades de Refugio. Esta ciudad había caído en manos de los Sirios, y Acab quería reconquistarla, pero sabía que no podría llevar a cabo sus planes sin la ayuda de Josafat; por eso le dijo (vers.3), “¿Quieres venir conmigo contra Ramot de Galaad?” Y Josafat le respondió: “Yo soy como tú, y mi pueblo como tu pueblo; iremos contigo a la guerra”.

Ahora bien, debía haber algunas personas piadosas en Judá que dijeron: “nosotros no vamos hacer lo mismo; no imitaremos a Josafat uniéndose así en alianza con aquel perverso idólatra Acab”: y debió también haber algunos diciendo: “! Oh! Pero mira, es buena persona; si supiese que esto es malo no lo haría; y además, ¡mira que buena obra está haciendo! Es una de nuestras Ciudades de Refugio, ¿no tenemos derecho a reclamar la ciudad de Ramot de Galaad que Dios nos dio?” Si fue eso lo que algunos dijeron o no, no lo sabemos, pero es exactamente lo que la gente dice hoy en día: “Estoy seguro de que, si supiera que esto está mal, este buen hombre no haría tal y tal cosa”. Sin embargo  hemos de saber lo que Dios piensa de todo el asunto.

Tenemos que preguntarnos qué son las “buenas obras”. No debemos tomar en cuenta lo que el hombre define por “buenas obras”. Dios lo ha definido muy bien en Efesios 2:10, donde Él habla de las “buenas obras” diciendo que son las que Dios ha preparado de antemano para que anduviésemos en ellas. Solamente esas son “buenas obras”; ninguna más. Es posible que haya grandes obras, pero no son buenas obras. ¿Había sido esta una obra preparada por Dios para Josafat? Podemos estar perfectamente seguros, por lo que ocurrió, que Él no lo preparó ni lo dispuso. Josafat no solo se comprometió a sí mismo, sino también a su pueblo; y después se sintió muy perturbado.   

Observe el versículo siguiente: “Además dijo Josafat al rey de Israel: Te ruego que consultes hoy la palabra del SEÑOR YAHWEH”. Pero ya era demasiado tarde, después de haber dichoiremos a la guerra contigo. Esto es exactamente lo que sucede con la gente hoy en día; primero afirman y se comprometen con lo que intentan hacer, y después “consultan al Señor”. Claro que nosotros deseamos hacer algo mejor que eso. Ciertamente no queremos que el Señor nos ayude en nada a menos que sea Su obra, a menos que sea lo que Él preparó para que nosotros lo hagamos. Sin duda tenemos un beneficio que no tienen los que se contentan con intentar hacer la voluntad de Dios. Si realmente supiésemos lo infinitamente más sabia que es la sabiduría de Dios que la nuestra, deberíamos decir: “¿No has ordenado Tú ya y preparado TODAS LAS COSAS para mí?” Y no deberíamos ser hallados planeando, calculando y desarrollando lo que hemos resuelto hacer por nuestra cuenta, y después pidiéndole a Dios que nos guíe o ayude a llevarlo a cabo.

Bien vemos cuán desasosegado se hallaba Josafat; porque, habiéndose precipitado en el acuerdo sin tener en cuenta a Dios, quiso después además “consultar al Señor con la esperanza de que Él aprobara el acuerdo que se había propuesto llevar a cabo”. Por ese motivo reunió el rey de Israel a cuatrocientos hombres profetas, y les dijo, ¿Iremos a la guerra contra Ramot de Galaad, o me estaré quieto? Y ellos dijeron: Sube, porque Dios la entregará en manos del rey” (vers.5). Pero eran “falsos profetas”, los profetas de Baal, y Josafat lo sabía, y sin embargo se dispuso a escuchar a estos hombres. Esto debió complicarle más las cosas; pues en el versículo siguiente dice: ¿Hay aquí aún algún profeta del SEÑOR YAHWEH, para que por medio de él indaguemos? Esto nos muestra el gran conflicto mental que había en sus pensamientos. Acab dijo, “aún hay aquí un hombre por el cual podemos preguntar al SEÑOR YAHWEH; mas yo lo aborrezco”. ¡Sí! Este es el caso que se da siempre: si somos fieles portavoces para el Señor, seremos invariablemente odiados por el mundo; y si no somos odiados por el enemigo, eso demuestra que no somos lo suficientemente fieles en nuestro testimonio. Es una mala señal que tenemos si el enemigo nos trata de manera insignificante. Si somos fieles a Dios, estamos seguros de que seremos odiados. “Todo aquel que quiera vivir piadosamente en este presente mundo malo sufrirá persecución” (2ª Timoteo 3:12). Es una verdad absoluta; y por eso, aquí, Acab dice: aún hay uno, pero yo lo detesto. Tomemos por sumo gozo si somos llamados para experimentar en prueba la verdad de las palabras del Señor: “No os maravilléis si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros”. Si buscamos la amistad del mundo, seremos tanto despreciados como odiados. Así que, si vamos a ser odiados, seamos, al menos, respetados. 

Todos sabemos la historia subsecuente de Josafat y cómo Micaías, el profeta del Señor Yahweh, sabiendo que Israel perdería a su rey en resultado de la expedición, dijo: “He visto a todo Israel derramado por los montes como las ovejas sin pastor”. Pero ahora veamos a Josafat. Es lamentable la posición en la que se halla envuelto. Tuvo que aguantarse sentado allí, viendo al fiel testigo de Dios siendo abofeteado, encadenado y puesto en prisión. Él sabía que era “un profeta del SEÑOR YAHWEH”, y no abrió su boca en defensa y respaldo de Micaías. ¡Oh Dios mío! ¡Las dificultades y los tropiezos vienen cuando dejamos los pasos rectos de fidelidad hacia Dios!

 Y ahora viene la batalla; sin embargo, antes de que comience, el Espíritu Santo nos lleva aparte, al campamento de Israel para ver lo que sucederá a Josafat, y nos permite escuchar lo que el rey de Israel dice en su tienda; después entonces Él nos lleva al campamento de los Sirios, y nos permite oír lo que el rey de Siria le está diciendo a sus capitanes.

Todos nosotros tenemos más de un nombre; y cada nombre refleja el trato que tenemos con la persona que lo emplea. Todos tenemos un nombre por el cual somos conocidos por personas no íntimas; otro para los que son nuestros amigos; y, en nuestro propio hogar, tenemos un nombre por el cual somos solo conocidos en su círculo íntimo. Cada nombre nos dice cual es el trato o relación que conlleva. Y así sucede también con los Títulos Divinos. El Señor nuestro Dios tiene muchos nombres por los cuales es conocido; y cada nombre denota una relación especial y particular. ¡Se le conoce como DIOS! ¿Cuál es la relación que tiene? ¡Con el Creador! ¿Cómo lo sabemos? ¿Qué fue lo que dijimos justo antes, al respecto de que, la primera ocurrencia de un término, es la llave que abre el entendimiento de todo? ¿Dónde se halla la primera ocurrencia de la palabra “Dios”? En Génesis 1:1. Y la establece así: “En el principio DIOS CREÓ los cielos y la tierra”. Por eso, siempre y cuando tengamos la palabra “Dios”, tenemos la idea del Creador. En el principio Dios creó y veremos esto de aquí en adelante a través de todas las Escrituras.

  Después en Génesis 2 tenemos YAHWEH, o SEÑOR, en letras mayúsculas pequeñas. Él es Quien había creado al hombre, y ahora Él trata con el hombre con fundamentos de pacto. Esta palabra, por tanto, expresa “la relación de pacto entre Él y Su Pueblo”. Ahora estamos en una buena posición para entender lo que viene en la Crónica. En el versículo 29 leemos: Y dijo el rey de Israel a Josafat: Yo me disfrazaré para la batallapero tú vístete de tus ropas reales”. Entonces se nos lleva al campamento de los Sirios, y escuchamos al rey de Siria, ordenándole a los capitanes de los carros que tenía consigo, diciendo: no peleéis ni con chico ni grande, sino solo con el rey de Israel” (vers.30). Y con estas dos maravillosas llaves podemos ver y comprender lo que va a suceder a continuación. Esos dos versículos nos cuentan todo el asunto en muy pocas palabras. Cuando los sirios lleguen para pelear, y vean a Josafat en sus ropas reales, van a pensar que es el rey de Israel. ¡Oh, qué cosa tan grave es ser confundido con el peor de los reyes de Israel!  A esa fue la posición que llegó Josafat y en la cual se vio envuelto por su propia decisión. ¡Qué gran misericordia se le extendió entonces, no tomándole Dios en cuenta la palabra cuando le dijo  a Acab, “yo soy como tú”!

En el versículo 31 leemos: “Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Este es el rey de Israel. Y lo rodearon para pelear; más Josafat clamó, y el SEÑOR YAHWEH le ayudó, y LOS APARTÓ DIOS de él. Josafat clamó, y el SEÑOR, Yahweh, su Dios Pactante, le ayudó; y Dios el Creador  apartó a sus enemigos de él. Dios, solo mantuvo su relación de Creador para con aquellos sirios; pero para Josafat extendió su relación de pacto, como SEÑOR, y por eso fue por Él ayudado. No sabemos nada acerca del tipo de poder que el Todopoderoso Creador empleó para apartar a los sirios; pero, de todas formas, ¿no es maravilloso este versículo? ¿No nos muestra algo de la perfección de la Palabra Divina? Algunos podrán naturalmente pensar que los diferentes nombres fueron empleados para abolir la tautología, o repetición; pero no se trata de nada de eso.

Después entonces sabemos la secuela. Mas disparando uno el arco a la ventura, hirió al rey de Israel entre las junturas y el coselete. Él entonces dijo al cochero: Vuelve las riendas, y sácame del campo, porque estoy mal herido”. Los sirios no reconocieron a Acab, aunque pensaron que lo habían visto; pero Dios condujo la saeta tirada al acaso hasta una pequeña apertura en su armadura, y Acab fue muerto. Josafat no era como Acab; porque Yahweh lo veía como uno de Su propio Pueblo. Y ahora estamos aquí estudiando esta Escritura, la cual está escrita para nuestra enseñanza, para que podamos descubrir qué es lo que el Señor piensa de todo este asunto.

Josafat agradó a Dios cuando se esforzó y se hizo fuerte contra Israel; sin embargo, preguntamos, ¿se manifestó Su juicio cuando Josafat estableció parentesco con Acab? El capítulo siguiente nos dice que, le salió al encuentro el vidente Jehú el hijo de Hanani, y dijo al rey Josafat: “¿Al impío das ayuda, y amas a los que aborrecen al SEÑOR YAHWEH? Por esto ha caído contra ti la cólera de Yahweh”. 

¿Deseamos ser agradables al Señor? Aquí tenemos una lección para nosotros: ¡No nos mezclemos con los idólatras!  No busquemos “juntarnos en parentesco con ellos de ninguna manera”. ¡Si los romanistas no son idólatras, entonces jamás existió idólatra alguno! Los romanistas y ritualistas no son solamente idólatras, sino que degradan a Su Dios comiéndoselo. Nosotros hemos aprendido por esta historia que no tenemos nada que ver con los idólatras si tenemos el deseo de agradar a Dios. “Todo lo que se escribió antes, se escribió para nuestra instrucción” fue escrito para nuestra enseñanza. 

La Palabra de Dios no es solamente una luz para nuestros ojos, sino una lámpara para nuestros pies, para exponernos donde colocarlos mientras atravesamos el laberinto de este mundo perverso. Sin embargo, no obstante todo lo que Josafat había atravesado, se nos dice (cap.19:1) que “volvió en paz a su casa en Jerusalén”. Observe el contraste que tiene esto con la vuelta o retorno de Acab. No volvió en paz a su casa. Esto es un retrato fiel de cómo trata con nosotros “el Dios de toda gracia”; Él, nuestro Dios del Pacto. El Dios de Jacob lo que prácticamente significa es el Dios de toda gracia. El Dios de Jacob significa el Dios con el cual Jacob tenía que tratar, cuando no merecía otra cosa que ira. ¡Dios lo halló, y le dio gracia y favor inmerecidos! Le dio todas las cosas, aunque nada mereciese; por eso está escrito: “Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob” (Salmos 146:5).

Ahora podríamos pensar que Josafat aprendió bien la lección de ahí para adelante; pero mire el versículo 35 del 2º capítulo. Se nos lleva hasta el final de su reinado, y debemos observar la belleza y perfección de las palabras, y la plenitud de verdad que contienen dentro. Y después de cometer este terrible error, y la gran tribulación que atravesó hasta que la maravillosa gracia de Dios lo liberó, después de la advertencia solemnemente que había recibido Josafat, el rey de Judá TRABÓ AMISTAD con  Ocozías rey de Israel”. Bien podríamos pensar, tal vez, que este Ocozías fuese un hombre mejor que su padre, pero no lo era – porque se añade “el cual era dado a la impiedad”.

“HIZO CON ÉL COMPAÑÍA para construir naves que fuesen a Tarsis”. Esta fue una alianza comercial. Primero tenemos una alianza matrimonial; después una alianza militar; y, finalmente, tenemos una alianza comercial. Eliezer hijo de Dodava, de Maresa, profetizó contra Josafat, diciendo “Por cuanto has hecho compañía con Ocozías, Yahweh destruirá tus obras. Este es el resumen de todo. Tres veces repite el Espíritu Santo estas palabras “hiciste compañía” para mostrarnos el verdadero secreto del mal; pero en el Libro de Reyes (1ª Reyes 22:48) tenemos este hecho adicional:   

Cuando se partieron las naves, el enemigo no le dejó irse libremente sin otro asalto. Es cierto, los barcos que fueron construidos se rompieron, pero sucedieron más cosas, y Ocozías el hijo de Acab le dijo: “Vayan mis siervos con los tuyos en las naves. Mas Josafat no quiso” ¡Gracias a Dios! Al final aprendió la lección. ¡Ojalá que tengamos la gracia de aprender! Y ahora, tenemos dos grandes lecciones para nuestro tiempo:

 (1) Es de señalar que en Inglaterra estamos atravesando por esta misma experiencia en nuestra historia nacional. Nuestro Josafat fue James I. Ha sido a través suyo que tenemos la Versión Autorizada (King James); él fue un buen hombre, pero también muy débil.  

James I, igual que Josafat, entregó en matrimonio a su hijo Carlos con una idólatra, Henrietta, la hija de Enrique, Rey de Francia. Por supuesto, bien sabemos ahora que no debería haberlo hecho; y, si él hubiese leído esta narrativa, habría salvado el país de un vasto número de miserias. Pasó por las mismas tribulaciones que en el caso de Josafat; llevó al país al desastre nacional.

El pecado de Josafat hizo correr mucha sangre en Jerusalén. Joram empezó la tragedia matando a todos sus hermanos (2ª Crónicas 21); y después llegaron los árabes, y asesinaron a todos sus hijos menos a uno (2ª Crónicas 21:16, 17; 22:1); y después, Atalía asesinó a los hijos de Ocozías, con excepción de Joás (2ª Crónicas 22:10-12). No hubo otra cosa sino derramamiento de sangre y asesinatos; y eso mismo fue lo que sucedió en Inglaterra. James unió en matrimonio a su hijo con esta idólatra, y ella llegó a Inglaterra con grandes pompas de estado. Un escritor de aquel tiempo dijo así: “Si la gente de Londres supiese cuales son las tribulaciones que esta mujer trae consigo, deberían haber hecho un día de lamentación y pesar en vez de celebraciones festivas santas”. Inglaterra se hallaba en guerra en respaldo de la causa Protestante, y estaba participando del asedio de la Rochelle. Tan pronto como el Rey y el Consejo de Estado resolvieron emprender ciertos asuntos, provenientes de los Confesionales, todos sus planes fracasaron y fueron frustrados. Las cosas llegaron a un punto tal que el Parlamento tuvo que enviarle una protesta al Rey. Condujo todo al desastre; acabó en guerra civil. Por todo el país hubo derramamiento de sangre. A Carlos le cortaron la cabeza, y James II perdió su trono, todo debido a esta “unión al emparentar” con idólatras. Las personas que pasaron por este mar de tribulaciones determinaron que Inglaterra jamás debería pasar otra vez por una experiencia como esta; y establecieron grandes baluartes, tales como la prohibición diciendo que, el trono de Inglaterra, jamás podrá de nuevo ser ocupado: por un papista. Pero en los últimos cincuenta años se ha permitido que estos baluartes vayan siendo destruidos. Ahora queda muy poco de la Declaración Real, y el enemigo se esfuerza en destruir el resto; y conseguirá sus propósitos si somos lo suficientemente necios como para permitírselo. La causa de todos los males fue la alianza con idólatras. Aprendamos nosotros esta lección en nuestra vida privada, y en nuestra vida pública; porque esa es la raíz de todo el mal. 

   (2) Pero hay además otra lección. La primera fue política. Esta es religiosa, y se conecta con la obra Cristiana.

En 1804 se formó en Londres la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera. El difunto Sr. John Radley (un miembro de su comité nos dice, en un panfleto publicado en defensa de esta Sociedad que uno de las primeras cartas registradas era proveniente de un Sacerdote Católico Romano en Suabia), pide por cartas al Comité que haga circular la Versión Católica Romana de la Vulgata Latina. Pero los fundadores de la Sociedad en ninguna manera se juntaron así con los idólatras y con su obra. El pedido se volvió a repetir, pero la respuesta fue un total y final repudio y un logro de las versiones. Pasado algún tiempo, un miembro y agente en el extranjero de la Sociedad se gastó la suma de dinero de 200 libras esterlinas en la compra de esas corruptas Versiones; pero fue el Comité que presidía la Sociedad en esos días quien pagó la suma total de sus propios bolsillos, “antes que envolver a la Sociedad en una transacción, de propiedades tan cuestionables”. Al mismo tiempo que el enemigo de la Verdad de Dios ataca con estos asaltos la Sociedad, y aparentemente sin éxito, un más insidioso atentado surge para minorar su obra que estaban llevando a cabo. Cuando los hombres de guerra de Acab fracasaron, la hija de Acab tuvo éxito. Desde el principio de la Sociedad, habían sido invitados la alianza de socinianos y arrianos; y, pasados pocos años después, se fundó un Comité con estos que dejaron de lado y no obedecieron los principios de sus fieles predecesores, y adoptaron formalmente la circulación pública de las Versiones Romanas o Vulgata. Así se juntaron en yugo desigual en el uso de las falsas Versiones preparadas por los enemigos de la Fe Protestante.    
  
El resultado de esta alianza fue desastroso, y así sucedió también en los casos de Josafat, en Judá, y de James I, en Inglaterra: porque estas Versiones romanas contienen los libros apócrifos, y una gran disputa y controversia surgió con quien tiene su sede principal en Escocia. El difunto James, y Robert Haldane, y el Dr. Andrés Thompson fueron los conquistadores de una Biblia Pura; mientras que la puesta en circulación con los libros apócrifos fue defendida con argumentos que minan y aguan el Canon de la propia Escritura.

El primer desastre se dio en la secesión de Escocia. Las Sociedades Bíblicas Separatistas se formaron en Edimburgo, Glasgow y Aberdeen (ciudades escocesas); las cuales se juntaron en “La Sociedad Bíblica de Escocia” en 1861. Después de este primer desastre, se legislaron nuevas leyes, y se añadieron a la Constitución de la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera, prohibiendo la circulación  de los libros apócrifos de cualquier forma o manera. Esto sucedió en 1824 y 1825. Sin embargo, en todo este tiempo la Sociedad difiere de otras Sociedades en que no se inauguran sus reuniones con oración; y los que son piadosos entre sus miembros se esfuerzan para reparar las brechas y prevenir posteriores tribulaciones cambiando, en la Reunión Anual de la Sociedad en 1831, que la palabra “Cristianos” en la Ley Nona, “no debe ser tomada como inclusiva de aquellos que niegan la Divinidad y las Expiaciones de Cristo”. Esta resolución fue repudiada; y después se dio el segundo gran desastre, por la secesión de muchos de sus “mejores y más santos” miembros, que formaron una nueva Sociedad, y la denominaron “La Sociedad Bíblica Trinitaria”, siendo entendido que el nombre es un intento de explicar y de justificar su separada existencia. La oración fue adoptada por la antigua Sociedad el 8 de junio de 1857, pero siendo también miembros los ministros socinianos, todavía también son capaces de “atender y votar” en las reuniones de su comité; las Versiones Vulgata se mantienen en circulación (aunque sin los libros Apócrifos). En cuanto a la circulación de los apócrifos se defendieron argumentos que minan y hurtan el Canon de la Escritura, la circulación de estas versiones se defiende por argumentos que minan la Inspiración de la Escritura.

Además, el ruego se hace para que aquellos buenos hombres (es decir, como Josafat) no aprueben este tipo de alianzas, si son erradas; y esa es una “buena obra” para hacer circular estos libros (como Josafat pensando que sería bueno reconquistar Ramot de Galaad). Pero está escrito: “Mejor es el que se enseñorea de su espíritu que el que toma una ciudad” (Proverbios 16:32). Josafat no se enseñoreó de su espíritu; ni tampoco se llegó a adueñar de la ciudad. Pero a nosotros no se nos deja en la duda en cuanto al veredicto del Señor sobre estas alianzas, tanto da que sean con las Versiones romanistas, legislaciones Jesuitas, como con comuniones socinianas. La palabra del profeta Jehú fue escrita para todas las edades, y conlleva una solemne advertencia para todo el Pueblo del Señor hoy: ¿Das ayuda al impío, y amas a los que aborrecen al SEÑOR YAHWEH? – 2ª Crónicas 19:2.

Traducción Por Juan Luis Molina
Con la colaboración de Claudia Juárez Garbalena



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