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DENOMINACIONES Y AFECTOS HUMANOS, Biografía de Watchman Nee, por Witness Lee

Denominaciones
Si deseaba seguir al Señor, no sólo debía dejar de ser miembro de la iglesia metodista de hecho, sino que también mi nombre debía ser borrado de su lista de miembros. Cuando entendí esto, vi que debía discutirlo con mi madre, porque ella me había inscrito allí. Mi madre no aprobó de inmediato mi intención, porque temía que los misioneros occidentales, nuestros buenos amigos, se molestaran. Yo entendía que no debemos temer que la gente se ofenda; más bien debemos temer ofender a Aquel que es más grande que nosotros.
Un día fui por barco a Mawei para ver a la hermana Margarita Barber. Le pregunté qué le parecía el hecho de que mi nombre estaba en “el libro de la vida” (pues así llaman al registro de la iglesia metodista). Ella contestó: “Me temo que entre los nombres de ese libro, muchos están muertos, y no pocos están pereciendo”. Yo dije: “¿Debo dejar mi nombre en un libro de la vida sobre la tierra?” Ella contestó: “Si tu nombre está inscrito en el libro de vida en los cielos, ¿qué necesidad tienes de que conste en un libro terrenal? Y si tu nombre no se halla en el libro celestial de vida, ¿en qué te beneficiaría un libro terrenal?”
Hablé frecuentemente con mi madre durante dos meses acerca de este asunto, pero ella no estaba de acuerdo. Un día toda mi familia se encontraba en el jardín, y aproveché la oportunidad para hablar con mis padres. Les dije: “¿Es bíblico dejar nuestro nombre en las denominaciones? Contestaron: “¡No!" Repetí: “¿No debemos acaso obedecer la Biblia?” “¡Sí!” contestaron. Añadí: “¿Por qué nos detenemos y no obedecemos las Escrituras?” Contestaron: “¡Muy bien! ¡Hazlo!” Inmediatamente hice una carta en borrador, y mi padre la escribió en limpio. La firmamos todos, y yo la mandé por correo certificado. En esencia, la carta decía lo siguiente:
“Hemos visto que la existencia de sectas no es bíblico y que las denominaciones son un pecado. Por consiguiente, a partir de hoy, háganos el favor de borrar nuestros nombres de su libro de vida. No estamos pidiendo eso por animadversión personal, sino por nuestro deseo de obedecer lo que enseñan las Escrituras. Nuestra decisión es final, y es innecesario discutir al respecto. Nos seguimos considerando sus amigos. Aparte de nuestro deseo de obedecer la Biblia, no tenemos ningún otro motivo para llevar a cabo esta acción”.
La barrera del amor humano
Dios obra en mí
Un día, mientras buscaba un tema en la Biblia para dar un mensaje, la abrí al azar y apareció ante mis ojos Salmos 73:25: “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra”. Después de leer estas palabras, me dije: “El autor de este salmo puede afirmar eso, pero yo no”. Descubrí entonces que había algo que se interponía entre Dios y yo.
Aprovecho que mi esposa no está presente para relatarles esta historia. Yo estaba enamorado de ella como diez años antes de que nos casáramos, aunque ella todavía no era salva. Cuando le hablaba del Señor Jesús y trataba de persuadirla, ella se reía de mí. Reconozco que la amaba, pero me dolía que se burlara del Señor, en quien yo creía. Me preguntaba quién ocupaba el primer lugar en mi corazón, si ella o el Señor. Recordemos que una vez que los jóvenes se enamoran, es muy difícil que renuncien al objeto de su amor. Le dije al Señor que renunciaba a ella, pero en lo profundo de mi corazón no estaba dispuesto a hacerlo. Después de leer el salmo 73 de nuevo, le dije a Dios: “No puedo afirmar que fuera de Ti nada tengo en la tierra, porque hay alguien a quien amo”. En aquel instante, el Espíritu Santo me mostró claramente que había una barrera entre Dios y yo.
Aquel mismo día prediqué un mensaje, pero no sabía lo que decía. En realidad, estaba hablando con Dios, pidiéndole que fuera paciente y me diera fuerzas para poder renunciar a ella. Le pedí a Dios que pospusiera Su exigencia con respecto a este asunto. Pero Dios nunca argumenta con el hombre. Pensé en irme a la desolada región del Tibet a evangelizar allí, y le sugerí muchas otras empresas a Dios, esperando que Él se conmoviera y no me pidiera que renunciara a quien yo amaba. Pero cuando Dios pone el dedo sobre algo, no lo quita. No importó cuánto oré; no pude seguir adelante. No tenía ningún entusiasmo por mis estudios y, al mismo tiempo, carecía del poder del Espíritu Santo, que con tanta diligencia buscaba. Estaba desesperado. Oraba continuamente, esperando que mis súplicas hicieran que Dios cambiara de parecer. Doy gracias al Señor porque en todo esto Él quería que yo aprendiera a negarme a mí mismo, a poner a un lado el amor humano y a amarlo exclusivamente a Él. De lo contrario, habría sido un cristiano inútil en Sus manos. Él cortó mi vida natural con un cuchillo afilado, para que yo aprendiera una lección que nunca antes se me había enseñado.
En cierta ocasión, prediqué un mensaje y regresé a mi cuarto con un terrible peso en el corazón; le dije al Señor que regresaría al colegio el lunes siguiente y procuraría ser lleno del Espíritu Santo y del amor de Cristo. Durante las dos semanas siguientes, encontré que aún así no podía proclamar con certidumbre las palabras de Salmos 73: 25. Pero alabo al Señor porque poco tiempo después fui lleno de Su amor y estuve dispuesto a renunciar a la que amaba y declaré con denuedo: “¡La dejaré! ¡Ella nunca será para mí!” Después de esta declaración finalmente pude proclamar las palabras de Salmos 73: 25. Ese día yo estaba en el Tercer Cielo. El mundo me parecía más pequeño, y era como si estuviese montado en las nubes, cabalgando sobre ellas. La noche en que fui salvo fue eliminada la carga de mis pecados, pero en aquel día, el 13 de febrero de 1922, cuando renuncié a la persona a quien yo amaba, mi corazón fue vaciado de todo lo que antes me había ocupado.
En esa época, el hermano Nee escribió el siguiente himno:
¡Cuán amplio, inmenso e ilimitado
El amor de Cristo por mí!
¿En qué otra parte podía este vil pecador
Recibir bendiciones con tanta gracia?
Para volverme a Él,
Mi Señor dio todo lo Suyo;
Para que contento llevara la cruz
Y lo siguiera hasta el fin.
Ahora he renunciado a todo,
Para ganar a este Cristo bendito;
Ahora la vida o la muerte no me preocupan.
¿Qué más me puede restringir?
Mis seres queridos, el bienestar, la ambición,
la fama: ¿Qué me pueden ofrecer?
Mi Señor lleno de gracia se hizo pobre por mí;
Por Él me haría pobre yo.
Ahora amo a mi precioso Salvador,
Sólo a Él deseo complacer.
Ante El toda ganancia se convierte en pérdida,
Y las comodidades ya no sirven.
¡Tu eres mi consuelo, Señor lleno de gracia!
No tengo otro como Tú en los Cielos.
¿Y con quién más que Tú
Quisiera estar en la Tierra?
Aunque lleguen la soledad y las pruebas,
Mis quejas elevaría.
Esto solamente te pediría, Señor:
¡Rodéame de Tu amor!
Oh Señor lleno de gracia, ahora Te suplico,
Guíame en cada etapa;
Apóyame y fortaléceme para atravesar
Esta era tenebrosa y maligna.
El mundo, la carne, y Satanás también,
Tientan tanto a mi alma;
Sin Tu amor y poder que fortalecen
Puedo perder Tu nombre.
El tiempo, querido Señor, se acorta;
Libera mi alma de lo terrenal.
Cuando vengas, cantaré con alegría,
¡Aleluya a Ti!
A la semana siguiente comenzaron las personas a ser salvas.
El hermano Weigh, quien era mi compañero de clase, puede testificar que hasta ese momento yo había sido muy exigente en mi forma de vestir. Solía llevar una túnica de seda con puntos rojos; pero aquel día me deshice de mi ropa fina y mis zapatos elegantes. Fabriqué engrudo en la cocina, y recogiendo un montón de carteles con mensajes evangélicos, salí a la calle a pegarlos en las paredes y a repartir folletos cristianos. En aquellos días en Fuchow, provincia de Fukien, esto era un acto muy radical.
Comencé a extender el evangelio a partir de mi segundo semestre en la universidad en 1922, y muchos de mis compañeros de clase fueron salvos. Oraba diariamente por aquellos que había anotado en mi cuaderno. A partir de 1923 comenzamos a alquilar o a pedir prestados salones con el fin de extender la obra evangelizadora. Centenares de personas fueron salvas en aquel tiempo. De la lista que tenía en mi cuaderno, sólo uno no fue salvo. Esto es evidencia de que Dios escucha tales oraciones. El desea que oremos primero por los pecadores que deseamos que sean salvos. En esos pocos años hubo muchas oportunidades en las que comprobamos este hecho.
SUFRIR EN SILENCIO / NEGACIÓN PROPIA / ASADOS A FUEGO LENTO (Sorbos Místicos), François Fenélon
LA CRUZ ESCONDIDA
Dios tiene en su mano todo tipo de circunstancias para traerte la cruz, y todas ellas llevan a cabo Su propósito. Puede que incluso enlace una debilidad física a tu sufrimiento emocional y espiritual.
Como es natural, el mundo puede que no vea tu trato con la cruz ... creen que eres un quisquilloso o eres propenso a los arrebatos por agotamiento nervioso. Así pues, mientras andas encorvado bajo el peso de la obra oculta de la cruz, los de fuera a menudo envidian tu aparente buena suerte.
¿Qué decir a Dios cuando estás bajo la obra de la cruz? No necesitas decirle mucho, y ni siquiera pensar mucho acerca de Él. Él ve tu sufrimiento, y tu disposición a someterte. Con la gente que amas no necesitas decir continuamente, “te amo de todo corazón”. Aunque no pienses en cuánto lo amas, aún sigues amando a Dios igual. El verdadero amor está en lo profundo del espíritu ... sencillo, pacífico, y silencioso.
¿Cómo sobrellevar el sufrimiento? En silencio ante Dios. No te trastornes intentando crear un sentir artificial de la presencia de Dios. Poco a poco aprenderás que todos los problemas de tu vida —tu trabajo, tu salud, tus defectos interiores— son en realidad cura para el veneno de tu vieja naturaleza. Aprende a sobrellevar estos sufrimientos con paciencia y mansedumbre.
Como es natural, el mundo puede que no vea tu trato con la cruz ... creen que eres un quisquilloso o eres propenso a los arrebatos por agotamiento nervioso. Así pues, mientras andas encorvado bajo el peso de la obra oculta de la cruz, los de fuera a menudo envidian tu aparente buena suerte.
¿Qué decir a Dios cuando estás bajo la obra de la cruz? No necesitas decirle mucho, y ni siquiera pensar mucho acerca de Él. Él ve tu sufrimiento, y tu disposición a someterte. Con la gente que amas no necesitas decir continuamente, “te amo de todo corazón”. Aunque no pienses en cuánto lo amas, aún sigues amando a Dios igual. El verdadero amor está en lo profundo del espíritu ... sencillo, pacífico, y silencioso.
¿Cómo sobrellevar el sufrimiento? En silencio ante Dios. No te trastornes intentando crear un sentir artificial de la presencia de Dios. Poco a poco aprenderás que todos los problemas de tu vida —tu trabajo, tu salud, tus defectos interiores— son en realidad cura para el veneno de tu vieja naturaleza. Aprende a sobrellevar estos sufrimientos con paciencia y mansedumbre.
LA NATURALEZA DE LA NEGACIÓN PROPIA
La negación propia consiste en sobrellevar con paciencia todas aquellas cosas que Dios permite que ocurran en tu vida. Si no rehúsas nada que venga en el orden de Dios, estás saboreando la cruz de Jesucristo.
Dios te da la gracia de sobrellevar la cruz en tu vida igual que provee tu pan diario. ¡Nunca te fallará! Es un buen ejercicio para la gente excesivamente entusiasta renunciar a sus propias formas de practicar la negación y dejar a Dios que traiga lo que le plazca a sus vidas. Si no estás dispuesto a aceptar las negaciones dispuestas por Dios, entonces no te fíes de las negaciones que te inventas. Mira a ver qué estás haciendo. Confía en que Dios te va a proveer de lo que necesitas.
EL VALOR DE LA CRUZ
Me quedo perplejo ante lo que puede producir el sufrimiento. Tú y yo no somos nada sin la cruz. Agonizo y grito cuando la cruz está obrando en mí, pero cuando se termina miro hacia atrás admirado por lo que Dios ha llevado a cabo. Claro que entonces me avergüenzo de haberla sobrellevado tan torpemente. He aprendido tanto de mis necias reacciones.
Tú mismo debes soportar el doloroso proceso del cambio. Aquí hay algo más en juego que una madurez instantánea. Dios quiere construir una relación contigo que se basa en la fe y en la confianza, no en inflamados milagros. Dios usa los desengaños, desilusiones, y fracasos de tu vida para llevarse la confianza que tienes en ti mismo y ayudarte a poner tu confianza en Él. Es como ser quemado a fuego lento, pero antes preferirías ser quemado en un resplandor de gloria, ¿verdad? ¿Te despegaría este resplandor de ti mismo? Por tanto Dios prepara una serie de acontecimientos para separarte de ti y de otros.
Dios es tu Padre, ¿crees que alguna vez te haría daño? Él sólo te separa de aquellas cosas que amas de forma incorrecta. Lloras como un bebé cuando Dios quita algo o se lleva a alguien de tu vida, pero llorarías mucho más si vieras el eterno perjuicio que te causan tus malos apegos. No miras con los ojos de la eternidad. Dios lo sabe todo. Nada sucede sin su consentimiento. Te enojas por las pequeñas pérdidas, ¡pero no ves las ganancias eternas!
No hagas del sufrimiento tu casa. Tu excesiva sensibilidad hace peores tus pruebas. Abandónate a Dios. Todo lo que hay en ti que ya no forme parte del Reino establecido de Dios necesita la cruz. Cuando aceptas la cruz en amor, Su Reino empieza a vivir dentro de ti.
Debes llevar la cruz y estar satisfecho con lo que agrada a Dios. Tienes necesidad de la cruz. El fiel Dador de toda buena dádiva te ofrece la cruz de Su propia mano. Ruego porque llegues a ver cuánta bendición reside en ser corregido por tu propio bien.
Mi Dios, ayúdanos a ver a Jesús como nuestro ejemplo en todo sufrimiento. Le clavaste en la cruz por nosotros. Le hiciste un hombre de tristezas para enseñarnos cuán útil es la tristeza. Danos un corazón para volvernos las espaldas a nosotros mismos y sólo confiar en Ti.
(Por gentileza de E. Josué Zambrano Tapias)
RÍNDETE A SUS PLANES / EL BENEFICIO DE LAS PRUEBAS (Sorbos Místicos), François Fenélon
RÍNDETE A SUS PLANES
De veras que siento los problemas que te acaecen, pero sé que Dios obra a tu favor. ¡Acuérdate que Dios te ama y que por tanto no te dará el indulto! Él deja caer sobre ti la Cruz de Jesucristo. Sea cual sea la revelación que recibas y cualesquier experiencia emocional que tengas, no tiene valor alguno a menos que hayan de guiarte a la muy real y constante práctica de morir a tu propia naturaleza. Por desgracia, no puedes morir sin sufrimiento, ni puede decirse que hayas muerto del todo si parte de ti sigue viva.
La muerte que Dios trae a ti va a horadar muy adentro. Alma y espíritu se dividirán. Él ve en ti todo lo que tú no puedes ver. Sabe exactamente dónde han de tocar los golpes mortales. Se dirige directamente hacia aquello que estás dispuesto a entregar con mayor desgana.
Sólo se siente dolor donde hay vida. Y en esta situación, la vida es precisamente el lugar donde se requiere la muerte. Tu Padre no pierde el tiempo en cortar lo que ya está muerto. Si quisiera que quedaras como estás, ciertamente así haría. Él persigue la destrucción de tu vieja naturaleza. Sólo puede hacer esto abriéndose paso hacia lo que está vivo. No esperes que sólo ataque a esos deseos obviamente pecaminosos a los que renunciaste para siempre cuando te entregaste a Él. Más bien puede que te pruebe llevándose el maravilloso sentimiento de libertad que sientes, o quitándote lo que ahora te ofrece alivio espiritual.
¿Te resistirás? ¡No! ¡Permítelo todo! Ofrécete como voluntario de tu propia muerte, pues Dios sólo llevará a cabo su obra en la medida que se lo permitas. No empujes a un lado el progreso que Dios quiere hacer en tu vida. Ofrece al buen placer de Dios de buen agrado todo de lo que ahora dependes. Entrega también las cosas espirituales cuando Él te las requiera.
¿Qué temes tú, hombre de poca fe? ¿Tienes miedo de que Él no sea capaz de darte su fuerza cuando te quite la tuya? ¿Por qué se la lleva? Sólo con el fin de que Él sea tu sustento. La lección puede ser dolorosa, pero Él desea purificarte.
Me doy cuenta de que todos los medios naturales de socorro se cierran. Dios tiene la intención de llevar a cabo Su obra en ti cortando todo recurso humano. Es un Dios celoso. Quiere que veas que lo que se ha propuesto en tu interior sólo Él lo puede hacer. Ríndete a Sus designios. Déjate guiar por donde Él quiera llevarte. Ten cuidado cuando busques la ayuda de personas cuando Dios no quiere que lo hagas. Recuerda que sólo pueden ofrecerte lo que Él mismo les ofrece para ti. ¿Por qué debería preocuparte ya no poder beber del grifo? ¡Ahora estás siendo guiado a beber del manantial que siempre mana!
Estás experimentando pruebas de cierta dureza, pero Dios ha permitido que ocurran porque las necesitas. Él sabe escogerlas. Tú mismo no hubieras sido capaz de optar por aquello que Dios trae a tu vida por medio de la cruz. La cruz por la que optarías afianzaría tu propia voluntad en vez de demolerla.
A veces todo en la vida parece una prueba. Hay veces que sólo hay sufrimiento. Pero la más dura cruz ha de ser llevada en paz. Hay veces en que la cruz no se puede llevar ni arrastrar. Entonces sólo puedes desplomarte bajo ella, sobrecogido y exhausto. Ruego que Dios te procure tan poco sufrimiento como sea posible.
Haz memoria de que Dios no es sordo a tu sufrir. Él permite tu sufrimiento. Date cuenta que sólo Él sabe lo que es mejor para ti. Vive por la fe al tiempo que abrazas tus pruebas. Confía en Dios en certidumbre, aunque no alcances a ver lo que está haciendo. Confía en que Dios, con gran compasión, te ofrece pruebas en proporción a la ayuda que te quiere prestar. No hay duda de que la vida de fe es la más sutil muerte de todas.
Te quejas de tu oscuridad interior y pobreza de espíritu. Jesús dice, bienaventurados los pobres en espíritu. Es bueno que veas tu debilidad, pero no la excuses. Mantente sencillo y humilde ante Dios y Él te traerá paz, ternura, paciencia, y contentamiento aún en tu tribulación.
EL BENEFICIO DE LAS PRUEBAS
A veces todo en la vida parece una prueba. Hay veces que sólo hay sufrimiento. Pero la más dura cruz ha de ser llevada en paz. Hay veces en que la cruz no se puede llevar ni arrastrar. Entonces sólo puedes desplomarte bajo ella, sobrecogido y exhausto. Ruego que Dios te procure tan poco sufrimiento como sea posible.
Haz memoria de que Dios no es sordo a tu sufrir. Él permite tu sufrimiento. Date cuenta que sólo Él sabe lo que es mejor para ti. Vive por la fe al tiempo que abrazas tus pruebas. Confía en Dios en certidumbre, aunque no alcances a ver lo que está haciendo. Confía en que Dios, con gran compasión, te ofrece pruebas en proporción a la ayuda que te quiere prestar. No hay duda de que la vida de fe es la más sutil muerte de todas.
Te quejas de tu oscuridad interior y pobreza de espíritu. Jesús dice, bienaventurados los pobres en espíritu. Es bueno que veas tu debilidad, pero no la excuses. Mantente sencillo y humilde ante Dios y Él te traerá paz, ternura, paciencia, y contentamiento aún en tu tribulación.
(Por gentileza de E. Josué Zambrano Tapias)
SI QUIERES ENTRAR A CANAÁN RAQUEL Y SU AMA DEBEN MORIR, Witness Lee
CONTEXTO:
En el pasaje de Génesis que vamos a considerar nos encontramos a un Jacob que ha pasado por el prolongado quebrantamiento en Padan-aram (Mesopotamia, Babilonia), donde tuvo que trabajar arduamente en sus fuerzas. Agotado al fin se decidió a salir, abandonando a su suegro Labán. Poco después pasaría por la temida confrontación con su burlado hermano Esaú, tan temida que le llevo a ser tronchado en Peniel. Avanzando un poco más se afinca en Siquem ("hombro", que nos habla de poder, fortaleza), donde Dina es deshonrada, provocando una tremenda venganza de la parte de sus hermanos, lo que colocó en una situación muy delicada a Jacob y su campamento, debido al temor de una posible represalia de los cananeos y fereceos de la región.
Génesis 35:1 Dijo Dios a Jacob: Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú. 2 Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos. 3 Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado. 4 Así dieron a Jacob todos los dioses ajenos que había en poder de ellos, y los zarcillos que estaban en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de una encina que estaba junto a Siquem. 5 Y salieron, y el terror de Dios estuvo sobre las ciudades que había en sus alrededores, y no persiguieron a los hijos de Jacob. 6 Y llegó Jacob a Luz, que está en tierra de Canaán (esta es Bet-el), él y todo el pueblo que con él estaba. 7 Y edificó allí un altar, y llamó al lugar El-bet-el, porque allí le había aparecido Dios, cuando huía de su hermano. 8 Entonces murió Débora, ama de Rebeca, y fue sepultada al pie de Bet-el, debajo de una encina, la cual fue llamada Alón-bacut (la encina del llanto). 9 Apareció otra vez Dios a Jacob, cuando había vuelto de Padan-aram, y le bendijo. 10 Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamó su nombre Israel. 11 También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos. 12 La tierra que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu descendencia después de ti daré la tierra. 13 Y se fue de él Dios, del lugar en donde había hablado con él. 14 Y Jacob (todavía, a pesar de v. 10) erigió una señal en el lugar donde había hablado con él, una señal de piedra, y derramó sobre ella libación, y echó sobre ella aceite. 15 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar donde Dios había hablado con él, Bet-el.16 Después partieron de Bet-el; y había aún como media legua de tierra para llegar a Efrata, cuando dio a luz Raquel, y hubo trabajo en su parto. 17 Y aconteció, como había trabajo en su parto, que le dijo la partera: No temas, que también tendrás este hijo. 18 Y aconteció que al salírsele el alma (pues murió), llamó su nombre Benoni; mas su padre lo llamó Benjamín. 19 Así murió Raquel, y fue sepultada en el camino de Efrata, la cual es Belén. 20 Y levantó Jacob un pilar sobre su sepultura; esta es la señal de la sepultura de Raquel hasta hoy.
- Dijo Dios a Jacob: Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú.
Ese "dijo Dios a Jacob", nos hace pensar que Jacob había orado al Señor, presionado y preocupado por su temor a la represalia de los habitantes de la región de Siquem. El que la Palabra siga llamándole Jacob y no Israel, después de haberle sido cambiado su nombre en Peniel nos previene de que algo aún estaba por consumarse en Jacob para que Israel apareciera en todo su significado y esplendor: "Príncipe de Dios", que reina y gobierna; "Dios lucha", y no Jacob en sus fuerzas.
- "Levántate y sube a Bet-el" y quédate allí".
"Jacob, estás dormido en ese valle, debes despertarte y subir a las montañas de Bet-el ("Luz", "Casa de Dios"); necesitas mi luz, mi revelación, mi dirección y eso solo puedo darlo a los que habitan en Mi Casa. Escuchaste mi Voz por primera vez en ese lugar, ¿recuerdas? Allí te mostré que no debías preocuparte por llegar a Mí, porque es Mi escalera la que desciende del cielo a ti, son mis ángeles quienes bajan para servirte. Debes quedarte ahí, debes permanecer siempre en Mí casa".
"Jacob, estás dormido en ese valle, debes despertarte y subir a las montañas de Bet-el ("Luz", "Casa de Dios"); necesitas mi luz, mi revelación, mi dirección y eso solo puedo darlo a los que habitan en Mi Casa. Escuchaste mi Voz por primera vez en ese lugar, ¿recuerdas? Allí te mostré que no debías preocuparte por llegar a Mí, porque es Mi escalera la que desciende del cielo a ti, son mis ángeles quienes bajan para servirte. Debes quedarte ahí, debes permanecer siempre en Mí casa".
- y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú. "Sacrifícame lo que te estoy pidiendo por largo tiempo; es a Mí a quien debes sacrificar, no a Labán, no a los dioses babilónicos; a Mí, el dios Vivo que habla, como pudiste comprobar cuando te aparecí en ese lugar, cuando huías del diablo que te quería matar".
- Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos.
Dios no le había dicho de qué se trataba el sacrificio, sin embargo Jacob entendió perfectamente; Dios andaba tras eso por mucho tiempo y no había sido obedecido; fue necesaria una nueva dificultad, un peligro serio de muerte para que Jacob fuera llevado hasta este altar dispuesto a obedecer al fin: debía degollar en ese altar los ídolos que quedaban en su corazón; debía limpiarse, santificarse cabalmente y sobre todo mudar su vestido; esto es, su hombre viejo, su carne, su ego debía morir ahí.
Dios no le había dicho de qué se trataba el sacrificio, sin embargo Jacob entendió perfectamente; Dios andaba tras eso por mucho tiempo y no había sido obedecido; fue necesaria una nueva dificultad, un peligro serio de muerte para que Jacob fuera llevado hasta este altar dispuesto a obedecer al fin: debía degollar en ese altar los ídolos que quedaban en su corazón; debía limpiarse, santificarse cabalmente y sobre todo mudar su vestido; esto es, su hombre viejo, su carne, su ego debía morir ahí.
- Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado.
Me respondió ... ha estado conmigo
- Así dieron a Jacob todos los dioses ajenos que había en poder de ellos, y los zarcillos que estaban en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de una encina que estaba junto a Siquem.
Aquí se matiza que no podemos reservarnos ningún dios babilónico, todos los dioses ajenos, todos los ídolos: La TV debe morir, el fútbol debe morir, el cine debe morir, la esposa y familia que se oponen al compromiso cien por cien deben morir, ...
Aquí se matiza que no podemos reservarnos ningún dios babilónico, todos los dioses ajenos, todos los ídolos: La TV debe morir, el fútbol debe morir, el cine debe morir, la esposa y familia que se oponen al compromiso cien por cien deben morir, ...
OFRENDA SIN LEVADURA (Ambición-Corrupción), SIN MIEL (Afecto Natural-Podredumbre) Y CON SAL (Trato de la Cruz), (E.V. Levítico, Witness Lee)
MENSAJE TRECE
LA OFRENDA DE COMIDA DE CRISTO PARA LA SATISFACCIÓN DEL PUEBLO DE
DIOS DISFRUTANDO JUNTO CON DIOS
(3)
Lectura bíblica: Lv. 2: 4-7, 13-16
En
este mensaje vamos a cubrir otros aspectos de la ofrenda.
IX. SIN LEVADURA
No
hay levadura en la ofrenda de harina (vv. 4-5). "Ninguna
ofrenda de comida que traigan a Jehová será con levadura"
(v. 11a). Sin levadura significa
que no hay pecado o cualquier cosa negativa en Cristo (1 Cor. 5:
6-8).
X. SIN MIEL, QUE SE FERMENTA
En
la ofrenda de harina no hay miel, que se fermente (Lev 2:11). Esto
significa que no hay afecto natural o natural bueno en Cristo.
Dos
cosas en el recobro del Señor me molestan. Una de ellas es la
ambición,
que considero como levadura. El otro es el afecto
natural, que considero
como la miel. Ciertos santos pueden afirmar que su amor
por los demás es conforme al mandamiento del Señor (Juan 13:34). En
realidad, su amor es una cuestión de afecto natural y no tiene nada
que ver con el mandamiento del Señor.
Nada
daña la vida de la iglesia, al ministerio del Señor, y a la obra
del Señor más que la ambición y afecto natural. La ambición
de liderazgo es la levadura y este fermento trae la
corrupción. El afecto natural es la miel, y la
miel aporta podredumbre.
La
ambición y el afecto natural están estrechamente
relacionados. Supongamos que un hermano tiene una
ambición particular. Si se cumple su ambición, él será
feliz. Si no se cumple, será infeliz. A
él le encantará cualquier persona que le ayude a obtener lo que
desea. Pero cualquiera que lo obstaculiza en el cumplimiento de
su ambición será considerado como un enemigo.
Si
queremos servir al Señor por un largo período de tiempo, debemos
buscar al Señor para que nos limpie de ambición y afecto
natural. No importa lo bien que ciertos santos nos puedan
tratar, y no importa lo cerca que estemos o el tiempo que hemos
estado juntos, no hay que hacer amigos en la vida de la
iglesia. Más bien, debemos considerar a todos los santos
de la misma manera, como hermanos y hermanas en el Señor. No
debemos ser ambiciosos, y no debemos tener cariño natural, porque
tal afecto traerá podredumbre.
La
ofrenda debe tener ni levadura, ni miel. Debemos tomar a Cristo
como flor de harina sin añadir levadura o miel. Tenemos que pedirle
al Señor que nos limpie para que en nuestra vida no haya levadura ni
miel.
XI. CON SAL
"Y
sazonarás con sal toda ofrenda que presentes, y no harás que falte
jamás de tu ofrenda la sal del pacto de tu Dios; en toda ofrenda
tuya ofrecerás sal"
(v. 13). La sal de aquí no es común; es la sal del pacto
de Dios, el pacto que es incorruptible e inmutable. Esta
sal de temporadas, mata los gérmenes, y conserva.
¿Cuál
es el significado espiritual de la sal en la ofrenda? Hasta
el momento, en la ofrenda de comida que hemos visto al Espíritu (el
aceite), la resurrección de Cristo (el incienso), y la humanidad de
Cristo (la harina), pero aún no hemos visto la muerte de
Cristo. La muerte de Cristo, la cruz, está representada por
la sal. La sal en la ofrenda
de harina, por tanto, se refiere a la muerte de Cristo, en la cruz.
La
razón de que haya tanta ambición y afecto natural en la iglesia es
que hay muy poca sal. Estamos por debajo de la cruz de
Cristo, a falta de la aplicación de la muerte de Cristo. Si
tenemos sal adecuada en la iglesia, la ambición y el afecto natural
serán tachados. Siempre y cuando la cruz está aquí, la sal
está aquí; y siempre y cuando la sal está aquí, los gérmenes
morirán. Mientras la cruz está aquí, la ambición y el afecto
natural serán tachados. Espero que esta será la experiencia de
todos nosotros. No debemos tener ambición, y no debemos tener
afecto natural. Debemos tener sólo la travesía de la muerte
del Señor. Entonces vamos a tener humildad pura y amor
puro. Vamos a ser puros, y vamos a vivir una vida como la
del Señor Jesús cuando estuvo en la Tierra, una vida sin levadura y
sin miel, pero llena de sal.
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