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GILGAL - Cap- 5: EL LUGAR DE LA CIRCUNCISIÓN, Thamo Naidoo



 

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ESPOSOS DE SANGRE PARA NUESTRAS SÉFORAS 

(La transcendencia de la circuncisión) (E.V. Éxodo, Witnees Lee)



En aquel tiempo, Yahweh dijo a Josué: «Hazte cuchillos 
afilados y vuelve a circuncidar por segunda vez a los hijos 
de Israel». Josué se hizo cuchillos afilados y circuncidó a 
los hijos de Israel en el collado de Aralot. Esta es la 
causa por la cual Josué los circuncidó: Toda la población 
masculina salida de Egipto, todos los hombres aptos 
para la guerra, habían muerto por el camino, en el 
desierto, después que salieron de Egipto. Todos los del 
pueblo que habían salido estaban circuncidados, pero 
todo el pueblo que había nacido en el desierto, en el 
camino, después que salieron de Egipto, no estaba 
circuncidado. Los hijos de Israel anduvieron por el 
desierto durante cuarenta años, hasta que todos los 
hombres aptos para la guerra que habían salido de 
Egipto perecieron. Como no obedecieron a la voz de 
Yahweh, Yahweh juró que no les dejaría ver la tierra que él 
había jurado a sus padres que nos daría, tierra que fluye 
leche y miel. A sus hijos, los que él había puesto en lugar 
de ellos, Josué los circuncidó, pues eran incircuncisos, ya 
que no habían sido circuncidados por el camino. Cuando 
acabaron de circuncidar a toda la gente, se quedaron en 
su lugar en el campamento hasta que sanaron”. (Josué 
5:2-8) 

Gilgal es la escena y el lugar donde Dios instruyó a Josué 
a circuncidar a la nación de Israel por segunda vez. Toda 
una generación de Israelitas incircuncisos, que nacieron 
en el desierto, tuvieron que atravesar el doloroso
proceso de la circuncisión, afirmando así su identidad 
corporativa como la nación de Dios. Las Escrituras 
claramente mencionan que la generación que dejó 
Egipto fue circuncidada, pero no la generación que nació 
en el desierto. Por el proceso de circuncisión, se les 
cortó con “cuchillos de pedernal” lo “sucio”, ya que sólo un 
pueblo “circuncidado” podía cumplir el propósito de 
Dios. Entonces, la vieja naturaleza fue “quitada” y ellos 
estaban dedicando sus vidas a Dios y a Sus propósitos 
revelados. 

Inferido en este procedimiento está la idea de que una 
nación incircuncisa no podía comenzar el proceso de una 
conquista sistemática de la tierra de Canaán sin primero 
observar, afirmar y reflexionar en los requerimientos del 
Pacto al que entraron Dios y Su patriarca, Abraham. El 
significado del rito de la circuncisión es acentuado por la 
demanda sobre Josué para circuncidar al pueblo en un 
lugar tan indecoroso como Gilgal. Parecía que el lugar 
de la reconstrucción tenía que ser el mismo sitio para la 
consagración y la renovación del Pacto; ilustrando así 
una nación que vivía por una constitución divina. En un 
sentido espiritual, los “hijos” de Israel que fueron 
circuncidados una “segunda vez” ilustraba el re-
nacimiento de la nación –una nación nació de nuevo 
para una nueva estación en la historia. La circuncisión 
marcó su identidad común y los distinguió de las 
naciones del mundo. Esto hablaba de Dios como dueño 
y líder de Su pueblo y del propósito que ellos tenían en 
común. 

Los israelitas fueron circuncidados con “cuchillos de 
pedernal”, es decir, cuchillos hechos de piedras 
cortadas de la montaña. Espiritualmente (y 
metafóricamente), esto podría referirse a la mano de 
Dios inscribiendo los principios divinos en los corazones 
de Su pueblo. Ellos estaban establecidos para vivir una 
vida, la cual refleja la cultura celestial y un modo 
alternativo de comportamiento en un mundo hostil y 
maligno. El profeta Jeremías aludió a la circuncisión del 
corazón y a su aplicación que iba más allá de un 
procedimiento quirúrgico: Circuncidaos para Yahweh, quitad el prepucio de vuestro 
corazón, hombres de Judá y moradores de Jerusalén, no 
sea que mi ira salga como fuego, que se encienda y no 
haya quien la apague a causa de la maldad de vuestras 
obras”. (Jeremías 4:4) 


La Circuncisión: Promulgación de un Principio 
Antiguo 

Acá en Gilgal, un principio antiguo espiritual estaba 
siendo promulgado, afianzando así el Pacto al que 
entraron Dios y Su pueblo. De acuerdo con Génesis, el 
rito de la circuncisión era una marca física simbólica que 
significaba el Pacto al que entraron Dios y Abraham, el 
fundador y padre patriarcal de los israelitas 111. A través 
del Pacto, una promesa divina fue afianzada, 
otorgándoles a Abraham y a su semilla la autoridad para
heredar la tierra de Canaán y, de ese modo, calificar para 
ser constituidos como la nación “santa” de Dios 112. Con 
respecto a esto, Abraham fue instruido a “guardar 
(hebreo –shamar) el pacto” o a “cuidar y ejercer gran 
cuidado sobre algo”; y así preservar el significado de 
este acto sagrado en la vida del pueblo 113. Por lo tanto, la 
circuncisión no sólo era un acto físico sino también un 
emblemático modo de recordarle al pueblo hebreo su 
responsabilidad de “prestar cuidadosa atención a las 
obligaciones del Pacto” 114. Dios esperaba que los hebreos guardaran” los requerimientos del Pacto, asegurando 
así que se volviera una parte integral de sus vidas. 


La Circuncisión: Sello de Bendiciones 

El sello de la circuncisión sobre Abraham afirmaba la 
aprobación divina de una vida sin culpa, vivida delante de 
Dios. Era también la seguridad del otorgamiento de las 
bendiciones sobre todas las generaciones futuras que 
seguirían su ejemplo modelo. La vida justa era un 
requisito, permitiendo el derecho de entrada a los 
privilegios divinos. Cualquier cosa contraria, invalidaba 
este derecho de privilegio. En la Epístola a los Romanos, 
la prominencia es colocada en la vida justa en vez de en 
meramente llevar una marca en el cuerpo de alguien 115. 
Abraham ganó la reputación de ser justo mucho antes 
de ser circuncidado. Al hacerlo así, él envió un claro 
mensaje de que la vida cautelosa y justa es el sello de  
una vida circuncidada a la vista de Dios. ¿Es, pues, esta bienaventuranza solamente para los de 
la circuncisión o también para los de la incircuncisión? 
Porque decimos que a Abraham le fue contada la fe por 
justicia. ¿Cómo, pues, le fue contada? ¿Estando en la 
circuncisión, o en la incircuncisión? No en la circuncisión, 
sino en la incircuncisión. Y recibió la circuncisión como 
señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo cuando 
aún no había sido circuncidado, para que fuera padre de 
todos los creyentes no circuncidados, a fin de que 
también a ellos la fe les sea contada por justicia; y padre 
de la circuncisión, para los que no solamente son de la 
circuncisión, sino que también siguen las pisadas de la fe 
que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser 
circuncidado”. (Romanos 4:9-12) 

Es notable que sólo después de que Abraham se hubo 
circuncidado a sí mismo (a la edad de noventa y nueve 
años) y a toda la parte masculina de su casa, él 
recibió las noticias angélicas del inminente nacimiento 
de Isaac, el hijo de la promesa 116. Un período de 
veinticuatro años ya habían transcurrido desde que 
Abraham había dejado Ur de los Caldeos, en búsqueda 
de la promesa dada a él por Dios 117. Aún sólo después 
que él circuncidó a su casa fue que recibió el cambio de 
nombre de Abram a Abraham. A partir de esto, puede 
ser deducido que el rito de la circuncisión fue un factor 
importante en la activación de la promesa de Dios. Es 
este hecho que provoca la pregunta: ¿Puede ser que 
sólo después que reflejemos públicamente una vida 
totalmente rendida a Dios, la cual lleva la marca de la 
posesión divina, que veremos la plena activación de la 
promesa(s) sobre nuestras vidas? 

A través del Antiguo Testamento, el rito de la 
circuncisión jugó un rol clave en la vida del pueblo 
hebreo. Ellos no podían avanzar dentro de los 
propósitos de Dios sin mantener los requerimientos del 
pacto. Parecería que el rito de la circuncisión (y su 
aplicación espiritual) es un principio fundamental, el cual 
determinaba si alguien podía acceder al favor divino y al 
cumplimiento del mandato divino. Como hemos 
notado, el rito de la circuncisión precedió a la verdadera 
conquista de la Tierra. Josué fue instruido por Dios para 
circuncidar a la nación en Gilgal antes de llevarlos a una 
conquista militar de la Tierra. 

Aún Moisés no estuvo eximido de imponer el rito de la 
circuncisión sobre su familia. Aconteció que, en el camino, Yahweh le salió al 
encuentro en una posada y quiso matarlo. Entonces 
Séfora tomó un pedernal afilado, cortó el prepucio de su 
hijo y lo echó a los pies de Moisés, diciendo: “A la verdad, 
tú eres mi esposo de sangre. Luego Yahweh lo dejó ir. Ella 
había dicho: «Esposo de sangre», a causa de la 
circuncisión”. (Éxodo 4:24-26) 

Moisés había recibido sobrenaturalmente un claro 
mandato de parte de Dios en el monte Horeb, de 
regresar a Egipto y liberar al pueblo hebreo de la 
esclavitud. Mientras él y su familia viajaban a Egipto, 
Dios se encontró con Moisés e “intentó matarlo”. 
Séfora, la esposa de Moisés, intervino circuncidando a su 
hijo, en respuesta al temible encuentro que su esposo 
había tenido con Dios. Su intervención detuvo la ira de 
Dios y salvó a su esposo de muerte segura. Este fue un 
acto sangriento que transmite una profunda lección 
espiritual: No se puede responder legítimamente y 
cumplir el mandato divino de una nueva estación sin 
asegurar que “su casa” haya observado y cumplido los 
requerimientos del rito de la circuncisión. Un llamado 
divino sobre la vida de alguien, no importa cuán 
sobrenatural sea el encuentro, no puede ser activado de 
forma plena a menos que ese individuo (y todos los 
asociados con el mandato del individuo) lleve el sello de 
la circuncisión. 

 

La Circuncisión: Sello de Posesión Divina 

El rito de la circuncisión ilustraba la posesión divina y 
una vida totalmente consagrada a Dios. Se convirtió en 
un “emblema” que marcaba y distinguía a la nación de 
Israel de las naciones del mundo y retrataba el Pacto al 
que entraron Dios y Su pueblo. Por quitarse el prepucio, 
un mensaje era transmitido al mundo que la semilla de 
Abraham está consagrada a Dios y que ellos son Su 
comunidad en la Tierra. Los israelitas estaban cortando 
o desconectándose de cualquier relación con Egipto o 
con los sistemas del mundo. Esto simboliza la existencia 
de una Nación Santa que recibe su cultura y constitución 
para vivir desde un orden más alto –un camino de vida 
que finalmente vencerá los sistemas del mundo y 
establecerá el Reino justo de Dios en la Tierra. Esta 
comunidad adoptó la constitución divina, la cual los 
distinguía de aquellos que no estaban en pacto con Dios. 
Ellos fueron modelo a las naciones de una mejor manera 
de vivir. 

De manera realista, la ocupación de la Tierra no era el 
objetivo primario del Plan Divino. Tenía que haber una 
mayor motivación. Dios quería que los israelitas 
modelaran un mejor modo de vida para todas las naciones un estilo de vida conforme a los valores de los Cielos. 
A través de los valores de este Reino, Él sometería la 
Tierra y la volvería a la piedad y la paz. Si a los Israelitas 
se les hubiera dado la Tierra simplemente para satisfacer 
sus deseos terrenales, entonces hubiera sido otro 
ejercicio inútil de extrema injusticia divina. Es en este 
sentido que yo reflexiono sobre el propósito de cualquier 
nueva estación, si los defensores de esa estación no 
reflejan ni introducen a la Tierra un estándar de vida más 
alto y mejor. 


La Circuncisión: Amor por Dios 

Evidentemente, la circuncisión es más que sólo una 
marca física. Moisés asoció la circuncisión con una vida 
completamente dedicada a Dios: Y circuncidará Yahweh, tu Dios, tu corazón, y el corazón 
de tu descendencia, para que ames a Yahweh, tu Dios, 
con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que 
vivas”. (Deut. 30:6) 

Moisés proveyó una aplicación espiritual de la 
circuncisión con el solo propósito de llevar al pueblo al 
punto de amar a Dios con todo lo que ellos tenían. El 
corazón, que representa la naturaleza inmaterial e 
interna de un individuo, debe estar totalmente dedicado 
a Dios. La circuncisión, como un acto físico, debería 
reflejar un estilo de vida apasionado de absoluto amor 
por Dios. Tal “amor” (en hebreo ahab), implica una ardiente y vehemente inclinación de la mente y un 
afecto tierno al mismo tiempo118. Una acusación en 
contra de la Iglesia en Éfeso fue que ellos habían dejado 
su primer amor 119. Mientras Cristo había inspeccionado 
de manera forense las obras de esta iglesia y las halló 
loables, Él también los reprendió por haber abandonado 
su amor por Él. Sus obras no estaban motivadas por 
amor sino por una obsesión por resultados. Ellos no 
estaban representando el fruto de un corazón 
circuncidado y fueron entonces hallados en escasez. Sino que es judío el que lo es en lo interior, y la 
circuncisión es la del corazón, en espíritu y no según la 
letra. La alabanza del tal no viene de los hombres, sino 
de Dios” (Romanos 2:29).

El reconocimiento de una vida dedicada o circuncidada 
no podía ser meramente obtenido por la opinión 
popular, sino sólo por la aprobación divina. Dentro de la 
economía divina, el sello de la circuncisión sobre una 
congregación confirma el placer divino. No hay 
absolutamente ningún lugar para la auto-exaltación o 
para una forma fingida de piedad. Sólo Dios puede 
conferir Su aprobación. En cualquier nueva estación, el 
éxito no debe ser medido por los logros o por las obras 
apostólicas de alguien, sino por la calidad y la pasión 
del amor de alguien por Dios. 


La Circuncisión: Vida Santa

Me resulta difícil abordar el tema de la circuncisión sin 
demarcar una vida santa y pura vivida en la presencia 
del Señor. La santidad es una forma de vida, la cual 
simplemente no puede ser relegada a la insignificancia 
en cualquier nueva estación de Dios. Las Escrituras han 
trazado, en detalle, los requerimientos para entrar y 
para la activa participación en la presencia de Dios. Sin 
preservar la pureza física, moral y espiritual es imposible 
que la Iglesia (en cualquier mover de Dios) se involucre 
con la santa presencia. La catástrofe que se centró 
sobre los dos hijos de Aarón, Nadab y Abiú, es un caso 
para notar 120. La negligencia de ellos de no asegurar el 
protocolo ceremonial al acercarse a la presencia de Dios 
resultó en ser consumidos por un “fuego extraño”. Ellos 
murieron delante del Señor. La impiedad viola la santidad 
de Dios y causa un estallido de juicio divino. Esta es la 
razón para la inserción de las Leyes de Pureza en el Antiguo 
Testamento 121. Estas leyes primariamente instruyen y 
guían a la gente sobre el peligro de acercarse a Dios de 
una manera que sea incoherente con Su santa 
naturaleza. El detalle meticuloso para la estructura (del 
Tabernáculo y del Templo) y la estricta adherencia al 
procedimiento (por el sacerdote funcionando dentro de 
estas estructuras) coloca énfasis en la santa naturaleza 
de Dios. 
 

La Circuncisión: El Renacimiento de una Nación 

Gilgal es el lugar donde la nación nació de nuevo (por 
segunda vez). Ellos tenían que permanecer en Gilgal 
hasta que fueran “sanados” (en Hebreo chayah 122). El 
significado de esta palabra “chayah” transmite la imagen 
del “nacimiento de una Nación”, es decir una nación 
nace o es reedificada. En este contexto, puede decirse 
que la circuncisión ilustraba la muerte y resurrección de 
la nación, la cual ahora vivía bajo el poder sobrenatural 
de Dios. 

Se podría decir que un rasgo característico de las estaciones
de cambio es el surgimiento de una nueva

generación de personas. Esta es la generación que nació 
en el “desierto”. Sin embargo, se requiere que ellos 
sean circuncidados antes de ser capaces de las 
responsabilidades y de los privilegios que una nueva 
estación pregona. Tiene que existir la eliminación de lo viejo” para poder abrazar lo “nuevo”. Este es el velo de 
la carne que impide ver dentro de los inminentes 
propósitos de Dios para su generación. Sus corazones 
deben ser configurados y consagrados a Dios. Esto 
incluye volver a contar los requerimientos santos, los 
cuales son una pre-condición para la posesión literal de 
la Tierra. La Ley real de Dios tiene que ser claramente 
comprendida y adoptada antes de que ellos posean la 
promesa. 

El rito de la circuncisión es un procedimiento doloroso y 
sangriento, y este también incluye un período de 
sanidad. Gilgal no es sólo el lugar donde la gente es 
circuncidada sino también es el lugar donde la gente 
debe ser sanada. Los líderes de la iglesia deben 
reconocer que su pueblo no puede ir de manera efectiva 
más adelante en su viaje sin primero llevarlos al lugar de 
confrontar seriamente los asuntos del corazón que 
plagan sus vidas. Este es un tiempo de introspección 
diligente, colocando una demanda sobre la renuncia al 
pecado. En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no 
hecha por mano de hombre, sino por la circuncisión de 
Cristo, en la cual sois despojados de vuestra naturaleza 
pecaminosa. Con él fuisteis sepultados en el bautismo, y 
en él fuisteis también resucitados por la fe en el poder de 
Dios que lo levantó de los muertos. Y a vosotros, 
estando muertos en pecados y en la incircuncisión de 
vuestra carne, os dio vida juntamente con él, 
perdonándoos todos los pecados”. Col. 2:11-13 

Los líderes de la iglesia deben enseñar a su pueblo a 
vencer el pecado implacablemente “a través de la 
circuncisión de Cristo”. La gente es alentada a exhibir el 
carácter de Cristo en toda faceta de sus vidas. y revestidos del nuevo. Este, conforme a la imagen del 
que lo creó, se va renovando hasta el conocimiento 
pleno, donde no hay griego ni judío, circuncisión ni 
incircuncisión, bárbaro ni extranjero, esclavo ni libre, 
sino que Cristo es el todo y en todos. Vestíos, pues, como 
escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable 
misericordia, de bondad, de humildad, de mansedumbre, 
de paciencia. Soportaos unos a otros y perdonaos unos a 
otros, si alguno tiene queja contra otro. De la manera 
que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. 
Sobre todo, vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y 
la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que 
asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo. Y sed 
agradecidos. La palabra de Cristo habite en abundancia 
en vosotros. Enseñaos y exhortaos unos a otros con toda 
sabiduría. Cantad con gracia en vuestros corazones al 
Señor, con salmos, himnos y cánticos espirituales. Y todo 
lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo 
en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre 
por medio de él”. (Colosenses 3:10-17) 

Pablo contribuye un montón a nuestra comprensión y 
aplicación del significado y rol de la circuncisión en el 
Nuevo Pacto. Según Pablo, el rito físico de la 
circuncisión no hace a los judíos miembros legítimos de 
la familia de Dios. No es judío el que lo es exteriormente, ni es la 
circuncisión la que se hace exteriormente en la carne”. 
(Romanos 2:28) 

Para Pablo, la circuncisión es una marca interna 
revelando una vida devota vivida delante de Dios. Es 
una vida de separación de la cultura mundana. Una 
persona no es cristiana ni judía por una marca externa 
sino por una vida interna caminada sin culpa delante de 
Dios. Como ha sido mencionado anteriormente, el sello 
de la circuncisión sobre Abraham fue la señal de una 
vida sin culpa y de caminar delante de Dios. 

En cualquier estación dada, debe haber una generación 
entera de creyentes que adopten el Pacto de Dios por 
medio de una demostración de vida cauta. Los líderes 
de la Iglesia no se pueden involucrar con el mandato 
divino ni proclamar públicamente el mensaje de una 
nueva estación antes de asegurar que sea modelado en 
sus congregaciones y ministerios. 

Con respecto a esto es que Pablo consideraba la 
circuncisión como la marca espiritual que caracterizaba y 
distinguía a la comunidad de Dios del resto del mundo. 
Pablo enseña que la profundidad y calidad del estilo de
vida del creyente valida y legitima el derecho a 
membresía en la familia de Dios 123. Él afirma que la 
membresía no está determinada por la observancia de 
un procedimiento ritualista sino por una vida que 
represente el nuevo nacimiento. Porque, en Cristo Jesús, ni la circuncisión vale nada ni la 
incircuncisión, sino la nueva criatura (énfasis mío).
(Gálatas 6:15) 

Nota de traducción: en la versión King James dice nueva creación” en vez de nueva criatura. 


La Circuncisión: Valida el Mensaje Predicado 

Nuestra justificación como siervos de Dios es hallada en 
el ejemplo que vivimos delante de aquellos que nos 
juzgan. La evidencia de una vida circuncidada es vista 
por la calidad de una vida vivida delante de Dios y de la 
gente. Tiene que haber una visible manifestación de 
una comunidad, la cual capture y refleje un estilo de vida 
dinámico que esté dispuesto a acatar el mensaje 
proclamado por esa comunidad. Las marcas de la 
circuncisión son reflejadas en un estilo de vida ejemplar 
que está en total armonía con la Ley Divina. Una vida 
cauta exonera la Ley de Dios ante los ojos de los escépticos 
y al mismo tiempo exceptúa al creyente de ser juzgado 
por la misma Ley. La compatibilidad entre el mensaje 
predicado y el mensajero predicando es un requisito 
fundamental para cualquier forma de testificar. 

Una lección valiosa de Gilgal es que los líderes de la 
Iglesia deben edificar y crear comunidades basadas en la 
calidad y no meramente en la cantidad. La gente no es 
simplemente llamada cristiana por aceptar a Cristo en 
sus vidas sino por demostrar el estilo de vida de Cristo 
en la Tierra. El sello de la circuncisión es el otorgamiento 
del favor de Dios sobre el creyente basado en una vida 
que retrata el mensaje de Cristo a la Tierra. En otras 
palabras: No puede haber la proclamación del mensaje 
hasta que haya sido encarnado en la vida del creyente 
individualmente, y en la congregación, 
corporativamente. La Palabra debe volverse carne y 
morar entre nosotros 124. Cuando la congregación se 
vuelve un “modelo” 125 del mensaje, luego las naciones 
son atraídas a quienes son heraldos de ella. ¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿De qué aprovecha 
la circuncisión? De mucho, en todos los aspectos. 
Primero, ciertamente, porque les ha sido confiada la 
palabra de Dios. ¿Pues qué, si algunos de ellos han sido 
incrédulos? Su incredulidad, ¿habrá hecho nula la 
fidelidad de Dios? ¡De ninguna manera! Antes bien, sea 
Dios veraz y todo hombre mentiroso; como está escrito: 
«Para que seas justificado en tus palabras, y venzas 
cuando seas juzgado»” (Romanos 3:1-4). 

En el Nuevo Testamento, el rito de la circuncisión es 
trasladado dentro el contexto de la experiencia cristiana. 
Fue también una de las controversias principales, la cual 
casi dividió a toda la Iglesia. En el primer Concilio 
Apostólico de la Iglesia Primitiva, el asunto fue resuelto y 
esto trajo definición al entendimiento de las Iglesias en 
relación a la circuncisión 126. Acá fue aceptado, que en 
Cristo no había muro de demarcación entre los judíos y 
los gentiles debido a que Dios había limpiado (griego, 
katharsis) sus corazones por fe. Sonaba el mensaje que 
no había discriminación alguna en Cristo. No había ni 
circuncisión ni incircuncisión –todos los que recibían a 
Cristo en sus vidas eran unificados por Él y disfrutaban 
de los mismos beneficios. 


La Circuncisión y la Reforma Apostólica 

La Reforma Apostólica es motivada por el deseo de ver 
un “hombre perfecto” dentro del patrón de la imagen de 
Jesucristo en la Tierra. Este “hombre” es un hombre 
corporativo, es decir, es el Cuerpo de Cristo. El mensaje 
principal de la circuncisión en el Nuevo Testamento 
comunica la idea de “hacer” a través de la sangre de 
Jesucristo “un nuevo hombre” 127. Los creyentes no están 
más separados de Dios sino que son “conciudadanos de 
los santos de la familia de Dios” 128. 

El mensaje de la circuncisión destruye los muros de 
demarcación y crea una nueva identidad para el 
creyente. Es una señal de la compleja naturaleza y 
unidad del cuerpo de Cristo. Los circuncisos, sin tener 
en cuenta la raza o el color, son miembros de la casa de 
Dios. Ellos son una parte capital de una nueva nación en 
la Tierra. Por lo tanto, toda forma de división debe ser 
confrontada y radicalmente eliminada de la Iglesia de 
Jesucristo. 

Los líderes deberían hacer todo esfuerzo para edificar el 
sistema de valor de Dios en cada miembro de sus 
congregaciones. Los corazones tienen que ser 
configurados para vivir los requerimientos justos del 
orden celestial. Por lo tanto, allí está el llamado a circuncidar el corazón o quitar el prepucio del 
corazón 129”. Los cuchillos de piedra cortados de la Roca 
son los instrumentos quirúrgicos usados para circuncidar 
el corazón. Este instrumento “pedregoso” es el 
principio(s), cortado de la Palabra eterna (el Logos), la 
cual es la Roca de nuestra salvación. Estos principios 
divinos están “escondidos” o instalados en el corazón 
del creyente, de modo que sus vidas están reguladas 
para servir al Señor y no al pecado en contra de Él. Es 
por lo tanto imperativo recordar que un estilo de vida 
holístico en obediencia a los requerimientos divinos es el 
fruto manifiesto de un corazón circuncidado: Circuncidará Yahweh, tu Dios, tu corazón, y el corazón de 
tu descendencia, para que ames a Yahweh, tu Dios, con 
todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas”. 
(Deut. 30:6)

Los líderes no pueden llevar a la gente hacia delante en 
el propósito de Dios sin implementar un “programa de 
circuncisión”. Esto implica quitar lo abstracto de lo 
concreto. Los circuncidados son aquellos que han 
recibido la aprobación de Dios. La validación de la vida 
del creyente eleva al creyente al lugar de convertirse en 
el oráculo de Dios en la Tierra 130. Ellos han sido 
acreditados con el privilegio de declarar la Palabra de 
Dios. Sin un estilo de vida cauto, el portador del 
mensaje no será justificado a los ojos del observador 131. 
El mensaje de Dios es juzgado por el estilo de vida cauto 
de los mensajeros. Aún Jesús fue un “diakonos
(ministro) de la circuncisión para la verdad de Dios, para 
confirmar la promesa hecha a los padres 132. Os digo que Cristo Jesús vino a ser siervo de la 
circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para 
confirmar las promesas hechas a los padres” 
(Romanos 15:8).

La fortaleza de la promesa divina estaba determinada 
por la presentación de una vida que certificaba el 
compromiso hecho por Dios. Pablo desafió el 
comportamiento de Pedro quien tenía una actitud falsa 
en su relación con los cristianos gentiles “incircuncisos” 
mientras estaba en presencia de sus colegas circuncisos” judíos 133. El punto de contención de Pablo 
estaba basado en el hecho bíblico que si el mensajero de 
Dios viola el espíritu y el mensaje de Cristo, entonces 
relega a Cristo a ser clasificado como “un ministro de 
pecado” 134. Una Iglesia que predica un mensaje sin 
demostrarlo visiblemente en un estilo de vida preciso es 
una falsificación. La autenticidad del creyente 
constituye una Iglesia verdaderamente apostólica. Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras 
de la Ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también 
hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe 
de Cristo y no por las obras de la Ley, por cuanto por las 
obras de la Ley nadie será justificado. Ahora bien, si 
buscando ser justificados en Cristo, también nosotros 
resultamos ser pecadores, ¿es por eso Cristo ministro de 
pecado? ¡De ninguna manera!” (Gálatas 2:16-17).

En la epístola a los Filipenses, Pablo advierte en contra 
de la “falsa circuncisión” 135. 
Observar los mandamientos de Dios es un requisito 
crítico para agradar a Dios en el ministerio de la Iglesia 
136. Claramente, la obediencia a la Palabra de Dios es 
colocada más alta que una señal externa o marca. La circuncisión nada significa, y la incircuncisión nada 
significa; lo que importa es guardar los mandamientos 
de Dios” (1ª Corintios 7:19).

Esta estación hace la inquisitiva pregunta: ¿Es posible 
haber salido de Egipto pero aún tener el velo de Egipto 
sobre el corazón? Frente a este panorama, la 
circuncisión puede ser definida como ese proceso 
doloroso de confrontar convincentemente y tratar con 
los asuntos del corazón y de la vida interna de todo 
verdadero creyente de Cristo, de modo que a partir de 
una vida interna vivida, Cristo pueda ser claramente 
revelado a la Tierra. Este es un proceso desesperante y 
sólo el cuchillo de piedra de las Leyes Santas de Dios, o los 
principios divinos, puede quitar el velo de la carne. 

En la Reforma Apostólica, el mensaje de la circuncisión 
exige que se vuelvan a visitar los principios del Pacto 
Abrahámico donde las pre-condiciones para una vida 
triunfante y exitosa son claramente trazadas. Por medio 
de tratar con los asuntos del corazón y la organización 
del hombre interior, un mensaje podría ser enviado al 
mundo de una vida totalmente dedicada a Dios y de la 
cual Él es el dueño. El hito de un pueblo apostólico está 
fundado sobre un estilo de vida de total rendición a 
Dios. 

El Mensaje de la Reforma Apostólica exige la conquista de 
todo sistema hostil de gobierno que se interpone en 
oposición a la voluntad de Dios para la Tierra. La unción 
apostólica es soltada para erradicar las fuerzas de las 
tinieblas y establecer un reino de luz. Sin embargo, un 
pueblo que no es diferente en carácter y 
comportamiento al mundo no puede lograr esto. Todo 
creyente que busca ser una parte integral de los
propósitos de Dios del tiempo final debe llevar sobre sí 
mismo la insignia de la circuncisión. De este modo está 
declarando que está en alianza con Dios y que es 
posesión de Él. Por medio de quitar convincentemente 
el prepucio de la carne de su vida y demostrarla a través 
de una fe viva en Dios está haciendo una declaración al 
mundo que ha comprometido su vida totalmente a Dios. 
La remoción del prepucio de su “corazón” representa 
una vida holística vivida completamente para Dios. 

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 111 Génesis 17:1-14 

112 Génesis 17:8 

113 S. Zodhiates: ref. 8104, shamar significa “cuidar o ejercer gran cuidado 
sobre algo”. 

114 S. Zodhiates: ref. 8104, Pág. 1671 

115 Lea Romanos 4:9-12 

116 Génesis cap. 18 

117 Génesis cap. 12 

118 S. Zodhiates, ref. 157, pág. 1708 

119 Apocalipsis capítulo 2

120 Números 9:15-23; Lev. 16:23 

121 Las leyes levíticas sobre la limpieza y la suciedad, 
       la pureza y la impureza fueron sólo detalladas para los Israelitas 
       después de la muerte de Nadab y Abiú. Ellas fueron 
       insertadas para enseñar a Israel que la presencia manifiesta 
       de Dios en medio de ellos puede sólo ser sostenida por una 
       vida limpia.

122 S. Zodhiates. Ref. 2421, “Chay”- En su sentido literal significa 
vivir de nuevo, vivir, disfrutar la vida, recuperarse, refrescarse, 
       y re-edificarse”.

123 Gálatas 6:15

124 Juan 1:14 

125 S. Zodhiates. ref. 5179, tupos, un tipo, ejemplo o modelo – un elemento 
constitutivo de lo que todavía tiene que aparecer.

126 Hechos 15:9-11 

127 Efesios 2:11-22 

128 Efesios 2:19 

129 Jeremías 4:4 

130 Romanos 3:1-25 

131 Romanos 3:4 

132 Romanos 15:8 

133 Gálatas 2:16 

134 Gálatas 2:17 

135 Filipenses 3:3 

136 1ª Corintios 7:19

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