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EL ANTICRISTO- Cap. 5, John Preston Eby


Capítulo 5

Vemos a través de las páginas de la Escritura un personaje que es impresionante y terrible. Esta figura amenazante es misteriosa; él es nebuloso y es enigmático. A veces, él es el carácter oscuro de un hombre. De nuevo, él es una mala influencia. Por otra parte, él es como un ángel de luz. En realidad, no hay, presentación clara de él. Se mueve en el límite de lo natural y lo sobrenatural. Juan lo llama por el nombre de "anticristo". Esto no significa, por supuesto, que sólo Juan se refiere a él. Él tiene muchos nombres en la Escritura y como la mayoría de los ladrones tienen un alias, el Anticristo tiene más alias que cualquier persona que conozca. También muchas figuras de expresión se usan en la Escritura para hablar de él y ponerlo delante de nosotros, y ocurren una y otra vez. Una de ellas se encuentra en II Tes. 2:1-10, donde se le llama "el hombre de pecado".


El hombre de pecado

"Que nadie os engañe en ninguna manera, porque no vendrá sin que primero venga la apostasía y sea revelado el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se exalta sobre todo lo que se llama dios o es objeto de culto, de manera que se sienta en el templo de Dios, presentándose como si fuera Dios. Porque el misterio de la iniquidad ya está en acción, sólo que aquel que por ahora lo detiene, lo hará hasta que él mismo sea quitado de en medio. Y entonces será revelado ese inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida” (II Tes. 2:3-4,7-8).
¡En estos versículos, es interesante observar que la caída ("apostasía") y el "hombre de pecado" deberían estar VINCULADOS JUNTOS! De hecho, estas dos realidades han estado con nosotros por mucho, mucho tiempo. La primera persona en la historia registrada en "apostatar" de un lugar en Dios fue Adán, todos hemos oído hablar de la "caída" de Adán. De él está escrito: Por tanto, tal como el PECADO entró en el mundo por un HOMBRE, y la muerte por el pecado, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron; ... porque, así como por la desobediencia de UN HOMBRE los MUCHOS FUERON CONSTITUIDOS PECADORES" ... (Rom. 5: 12,19). ¿No podemos ver con esto que Adán era en sí mismo un HOMBRE DE PECADO? La mente natural es muy oscura y sin entendimiento; sólo el Espíritu Santo puede dar a los hombres luz. Mi ferviente oración es que el espíritu de sabiduría y revelación de Dios brille como un faro de luz para guiar nuestros pasos e ilumine nuestro camino, mientras que volvamos a las nieblas oscuras del comienzo del hombre en la Tierra y localicemos el dilema misterioso y siniestro, que ha atormentado el camino desde la deslumbrante gloria del Edén hasta el tiempo actual.

¡Cómo has caído del cielo, oh lucero de la mañana, hijo de la aurora! Has sido derribado por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Pero tú dijiste en tu corazón: "Subiré al cielo, por encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono, y me sentaré en el monte de la asamblea, en el extremo norte. Subiré sobre las alturas de las nubes, me haré semejante al Altísimo". Sin embargo, has sido derribado al Seol, a lo más remoto del abismo. Los que te ven te observan, te contemplan, y dicen: "¿Es éste aquel hombre que hacía temblar la tierra, que sacudía los reinos, que puso al mundo como un desierto, que derribó sus ciudades, que a sus prisioneros no abrió la cárcel?" (Is. 14:12-17).
Debería ser obvio a cada estudiante sincero de la Palabra de Dios que toda verdad tiene aplicaciones en diferentes niveles. Es mi convicción de que las declaraciones inspiradas en los versículos arriba citados tienen aplicaciones en el ámbito espiritual y en los planos histórico y profético también. Las aplicaciones espirituales se encuentran en la caída del hombre de su posición original de gloria y eminencia y personalmente en nuestras propias vidas al repetir el mismo pecado que Adán cometió. La aplicación histórica se refiere al rey literal de Babilonia en los días de Isaías, que, aunque poderoso en el poder político y un gobernante exaltado entre las naciones -caería como otros reyes del pasado. La aplicación profética apunta al rey de MISTERIO BABILONIA, el jefe anticristo de los sistemas de iglesia apóstatas del mundo que no es reconocido como lo que es, sino que es alabado como el más grande líder religioso de nuestros días, por el cual incluso ahora incalculables millones de cristianos están siendo engañados. No vamos a perseguir en este momento los aspectos históricos y proféticos de la profecía de Isaías, pero queremos compartir brevemente acerca de las aplicaciones espirituales.
Soy muy consciente de que la gran mayoría de los cristianos, repitiendo como loros las doctrinas de los sistemas religiosos, creen y enseñan que estos versículos se refieren a la caída de Satanás del cielo antes de que comenzara la historia humana. ¡No debe parecer extraño para el hombre que camina en el Espíritu descubrir que la verdad está siempre tan alejada de la tradición como los Cielos son más altos que la Tierra! ¡El tema de la profecía de Isaías es "UN HOMBRE" - ¡no un ser espiritual angelical! "Es este el hombre que hizo temblar la tierra ..."
Al principio, el Padre dijo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza" (Génesis 1:26). Al comparar la Escritura con la Escritura vemos que hay dos Adanes, el primero fue hecho "a imagen y semejanza de Dios" y del segundo está escrito: "Él es la imagen del Dios invisible ... Él es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza" (Col. 1:15; Heb. 1:3). Kenneth Wuest nos da el significado de la palabra griega de esta palabra "resplandor" como "brillando-radiando-resplandeciendo". El sentido del griego aquí, escribe él, es que hay "rayos de luz que salen del cuerpo original y forman un cuerpo de luz similar ellos mismos". Lo que significa, literalmente, es que "el Hijo es el brillo de la gloria divina, exhibiendo EN SÍ MISMO la gloria y la majestad del ser divino". La Biblia Amplificada lo traduce elocuentemente así: "Él es la única expresión de la gloria de Dios -el ser luminoso, lo irradiante de lo divino - y él es la perfecta impresión y la imagen misma de la naturaleza de Dios ... ".
Cuando el autor de hebreos, por lo tanto, declara que el Hijo es el "resplandor de la gloria del Padre" quiso decir que el Hijo es tan habitado por el Padre que la gloria de la naturaleza del Padre BRILLA dentro de Él hasta el punto que el Hijo es la imagen misma de su sustancia. La evidencia de esta "luz brillante" se manifestó en el Monte de la Transfiguración, donde Jesús se transformó ante Sus discípulos, era literalmente el Padre que brillaba desde dentro de Él. Saulo de Tarso se encontró con este mismo Glorioso, en el camino de Damasco y fue testigo, "al mediodía, oh rey, yendo de camino, vi una luz procedente del Cielo más brillante que el sol, que resplandecía en torno mío y de los que viajaban conmigo. Y después de que todos caímos al suelo, oí una voz que me decía en el idioma hebreo: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón". Yo entonces dije: "¿Quién eres, Señor?" Y el Señor dijo: "Yo soy Jesús a quien tú persigues" (Hechos 26: 13-15). El amado Juan lo vio en espíritu en Patmos y declaró que Su aspecto era "como el sol cuando resplandece en toda su fuerza". Daniel en la corroboración de esta declaración, dijo, "Su rostro era como el aspecto del relámpago". El profeta Ezequiel dijo: "y la tierra resplandecía a causa de su gloria" (Eze. 43: 2).
¿Si esta es la gloria del segundo Adán que no cayó, cual, oh hombre, fue la gloria de aquel primer Adán, creado a imagen y semejanza de Dios, ANTES DE CAER? De él está escrito: "¿Cómo has caído del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! (¡Cómo has caído del reino celestial, Adán!) ¡Has sido derribado por tierra, tú que debilitabas a las naciones! (¿Cómo has sido rebajado al reino de la carne, vendiste a todos los hombres a la esclavitud del pecado, de la corrupción y de la muerte!)".
La Biblia no dice en ninguna parte que Lucifer (Lucero) era un nombre de Satanás. ¡Esto es cierto, por Isa. 14:12 que es el único lugar donde aparece la palabra en toda la Biblia! Todo ese argumento se basa enteramente en suposiciones y especulaciones infundadas. La palabra hebrea para Lucifer en Isa. 14:12 es "HEILEL", una palabra que lleva la idea de BRILLO, Portador de de la Luz, Mensajero de Luz, que Brilla, ó Estrella de La Mañana. Es dudoso que cualquier estudioso insista en que la palabra "Lucifer" es una traducción exacta de la palabra hebrea "HEILEL". De hecho, observe la forma en que se ha traducido en las siguientes versiones: "Lucero del Alba" (Moffat), "Resplandeciente" (Nuevo Mundo), "Estrella de la Mañana" (AMP), "Estrella de la Mañana" (American Standard), "Lucero de la Mañana" (Biblia de Jerusalén), "Estrella de la Mañana" (RV), etc. ¿Cómo, entonces, el nombre Lucifer vino a estar asociado con un término que significa una estrella, específicamente la estrella del día, es decir, por la mañana?
(Para más información sobre el origen de Satanás, consulte:
LA SERPIENTE - ¿De dónde viene el diablo)?

"Lucifer", en vez de ser el nombre de un ángel que se convirtió en el diablo, era el nombre que los antiguos dieron a la Estrella de la Mañana. Plinio, un notable historiador de la antigüedad, dice, "Antes de que el sol gire, una estrella muy grande ... de antemano se levanta al amanecer, recibe el nombre de Lucero, siendo otro sol y trayendo el amanecer ..." Lucifer, portador de luz, es el equivalente latino de la palabra griega "PHOSPHOROS", que se utiliza como un título de Cristo en 2 Pedro 1:19. Pedro había estado discutiendo la gloriosa experiencia que él, junto con Santiago y Juan, habían tenido con Jesús en el Monte de la Transfiguración. Hablando de la voz que les habló allí, él dijo, "también tenemos la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos ... hasta que el día despunte y la Estrella de la Mañana (griego: phosphoros; hebreo: lucifer) salga en vuestros corazones".
Yo no tengo la capacidad de hacer que esta verdad sea más clara de lo que el mismo Jesús dijo cuando Él se llamó a Sí mismo el "Fósforo" o el "Lucifer" en Rev. 22:16, diciendo: "YO SOY la ESTRELLA RESPLANDECIENTE DE LA MAÑANA". Malaquías habla de la salida de esta ESTRELLA DE LA MAÑANA, cuando dice: "EL SOL de justicia se LEVANTARÁ con sanidad en sus alas" (Mal. 4: 2). En los mensajes de Cristo a las iglesias en el libro de Apocalipsis una promesa especial siempre le fue dada AL QUE VENCIERE, pero a la Iglesia de Tiatira, Él dio la promesa, que es digna de llenar cada página de este artículo: Que el Señor nos dé el espíritu de revelación para entender lo que Él dijo: "Y al que venciere ...yo le daré EL LUCERO DE LA MAÑANA" (Ap. 2: 26,28). ¡Solo piense en eso! Amado lector, considérelo si lo desea – sin importar si lo llamamos "Estrella del Día", "Estrella de la Mañana", "Sol", o "Lucifer" - es todo lo mismo. ¡Este “levantamiento de la Estrella del Día” en nuestros corazones es el brillo del Cristo adentro, porque como ves, ÉL es la estrella de la mañana!
Si aquel que se llama "la Estrella de la Mañana" es Satanás, bien podemos preguntarnos por qué Pedro mostró tanto entusiasmo por su levantamiento en nuestros corazones. No queridos, La Estrella de la Mañana no puede ser Satanás en absoluto, sino que es, más bien, "Cristo EN NOSOTROS, la esperanza de gloria" (Col. 1:27); como Pablo afirma en otro lugar, "pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz, es el que ha resplandecido EN NUESTROS CORAZONES, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. Pero tenemos este tesoro en vasos de barro ... " (II Cor. 4: 6-7).
Debería ser obvio para cualquier mente espiritual que lo que se RECUPERA a través de la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo es LO QUE ADÁN TENÍA EN EL PRINCIPIO CON DIOS. Adán en la imagen y semejanza de Dios fue tan habitado por la vida, luz y presencia de Dios, tan participante de la vida de Cristo, que él mismo era una "Estrella de la Mañana", porque él fue un miembro del hombre perfecto, el cual ES CRISTO.
"Lucifer" significa "el que brilla" y Daniel escribió estas palabras brillantes de la promesa: "Los entendidos BRILLARÁN COMO EL RESPLANDOR DEL FIRMAMENTO, y los que guiaron a muchos a la justicia, COMO LAS ESTRELLAS, POR SIEMPRE JAMÁS" (Dan. 12:3). No es posible explicar estas verdades para la satisfacción humana. Las cosas que ojo no vio ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre DEBEN SER REVELADAS a nosotros por el Espíritu. Usted ve, Dios es luz y cuando la luz de Dios se abre camino hacia nuestro hombre exterior, comenzamos a brillar como el firmamento. La Estrella de la Mañana es el BRILLO del Padre, el RESPLANDOR del Hijo; es ser "lleno de toda la plenitud de Dios", es "Cristo formado en vosotros", y es "el nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad".
No, Lucifer no es Satanás. Lucifer es el hombre perfecto, en verdad la imagen misma de Dios, el brillo de Su vida y naturaleza. Lucifer es Cristo en Su plenitud, el Alfa y la Omega juntas, el primero y el último en uno, Jesús de Nazaret, el jefe, un solo cuerpo con una gran familia de hijos en una gloriosa manifestación de filiación. ¡Mi espíritu canta, Amén! Jesús declaró: "¡Ustedes son LA LUZ del mundo!" A la luz de esta gloriosa revelación de la Estrella de la Mañana, no me sorprende que, cuando Juan vio la gloria de la ciudad santa, la nueva Jerusalén, especialmente señaló que la ciudad tenía "la gloria de Dios: y su luz era semejante a la de una piedra preciosísima ... y la ciudad no tenía necesidad de sol, ni de luna que brillara en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Las naciones que hayan sido salvas andarán a la luz de ella y los reyes de la tierra traerán su gloria y su honor a ella. Y ... no habrá noche allí" (Rev. 21:11, 23-25).
¡Se acerca el día cuando la Estrella de la Mañana habrá surgido en nuestros corazones, cuando el Hijo resplandecerá en todos sus muchos Hijos que han sido plenamente llevados a SU GLORIA, para que todo lo que veamos sea inundado de luz celestial! ¡Es de tal reino de gloria, eminencia y bendición que Adán cayo! Desde la transgresión en Edén hace mucho tiempo, los espíritus de los hombres han caído. No tienen ningún poder, sino para recibir luz y reflexiones desde el exterior, pero en el principio el espíritu del hombre estaba destinado, no sólo para RECIBIR la luz, sino para SER luz y para DAR luz. Esto es aún ahora una realidad maravillosa en Cristo, porque dice: “porque antes erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz" (Efesios 5: 8). Ah, ahora somos luz en el Señor, pero la medida de la luz que ahora somos es ciertamente pequeña, en comparación con la luz que será revelada en la Manifestación de los Hijos de Dios. Para la vista de esta gloriosa revelación, la creación entera está de puntillas, y acontecerá que todo lo que sea visto por los Hijos de Dios será INUNDADO CON LA LUZ DE LA VIDA, porque la Creación será entonces liberada de la esclavitud de la corrupción (Rom. 8: 19-21).
Sí, el mundo está lleno de oscuridad -la oscuridad del pecado y de la muerte; pero oye, oh hijo de Dios, lo que el Señor ha hablado de esta gran y terrible oscuridad en la que los hombres ahora andan a tientas: Levántate, resplandece, porque ha llegado tu luz y la gloria del SEÑOR ha amanecido sobre ti. Porque he aquí, tinieblas cubrirán la tierra y densa oscuridad los pueblos; pero sobre ti amanecerá Yahweh, y sobre ti aparecerá su gloria. Y acudirán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu amanecer" (Is. 60: 1-3).
Entonces, cuán grande es la tragedia que vemos en estas palabras: “¡Cómo has caído del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!" Adán, caminando en perfección, reflejando la gloria de Dios, la imagen misma del Padre, llenando la tierra de luz, gloria y dominio justo, cayó desde ese lugar en los cielos a causa del pecado del YO, y la Estrella de la Mañana dejó de brillar desde dentro. Adán ya no podía ser llamado “el resplandeciente” porque la luz de Dios se había apartado de él, y él sabía "que estaba desnudo" (Génesis 3: 7).
He dicho que fue el pecado del YO lo que provocó la caída de Adán (que, debido a la caída ya no podría llamarse Lucero) y vemos esta evidencia del "YO" en Isa. 13-14: "SUBIRÉ al cielo, LEVANTARÉ MI trono POR ENCIMA DE las estrellas de Dios ... SUBIRÉ SOBRE las altas nubes; Y SERÉ SEMEJANTE AL ALTÍSIMO".
Cuando, tú preguntas: ¿Adán dijo estas cosas? Estas fueron sus respuestas, al comer del árbol del conocimiento del bien y el mal, la tentación de la serpiente: "¡SERÉIS como dioses!" Ves, Adán no estaba contento de tener a Dios manifestado A TRAVÉS de él; él deseaba ser un dios por derecho propio. ¡No estaba contento con ser el resplandor del Padre, él quería SER el Padre! No estaba contento en permitir que la autoridad de Dios gobernara y operara a TRAVÉS de él. Él quiso tomar el dominio de sí mismo. La tentación que la serpiente ofreció no era más que la articulación de los deseos secretos de LA NATURALEZA PROPIA de Adán: "seré semejante al Altísimo". Y el castigo retratado en Isa. 14:15 es simplemente otra forma de decir: "En el día que de él comieres, ciertamente morirás". Escucha: "Serás derribado al infierno (todo el reino temible de tristeza y muerte), a los lados del abismo (oscuridad, limitación)".
Al meditar sobre estas palabras aleccionadoras de juicio, no podemos imaginar las palabras que describan con mayor exactitud el cuadro trágico de la caída del hombre de su posición exaltada en Dios. Expulsado del jardín, Adán no podría más escuchar la voz de Dios que se paseaba en el fresco del día -ya no poseía oídos espirituales. Adán no podría más comer del fruto bendito del Árbol de la Vida -ya no poseía una mente espiritual. Adán no podría más contemplar las glorias de ese reino celestial -ya no poseía ojos espirituales. El que nunca había conocido nada más que el descanso de Dios, trabajó y trabajó en la Tierra. Los cielos se cerraron, la comunión con el Espíritu estaba rota, y Adán se encontró despojado de la vida, luz y dominio que había sido suyo -ya no poseía una naturaleza espiritual. ¡Qué pérdida! ¡Fue una pérdida indescriptible!
Cuando Adán cayó todos caímos en él. Porque un hombre pecó, todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios. ¿No podemos ver con esto que en la naturaleza de Adán se encuentra la raíz misma del HOMBRE de PECADO? En verdad, ADÁN es el hombre que hizo temblar la Tierra, que sacudía los reinos, y convirtió la Tierra en un desierto, porque fue a él y sólo a él que estas terribles palabras fueron pronunciadas: "Maldita será la Tierra (reino de la Tierra) por tu causa" (Génesis 3:17). Cuando Dios formó al hombre, lo coloco en el Edén, un reino de paz, de justicia y de poder; pero cuando Adán pecó, él y todos sus descendientes fueron arrojados a un desierto de pecado, sufrimiento y muerte. Ahora la pobre humanidad, cargada de pecado, a oscuras en la mente y empobrecida en espíritu, gasta siempre dinero en lo que no es pan, y trabaja en lo que no satisface. En vano se imaginan que su sed puede ser satisfecha por participar de las aguas estancadas de cisternas carnales de la Tierra. Como ovejas perdidas vagan por el desierto de la vida buscando la satisfacción y no encuentran ninguna. Lugar tras lugar, deambulan en su búsqueda lamentable de la fuente que satisface, pero resulta que nunca podrán, hasta que por fin vengan a Cristo. Se llenan los bares y discotecas para comprar vino y sidra que no pueden hacer más que embotar sus sentidos, desatando sus pasiones y rabia. Ellos aglomeran los lugares de placer, en su deseo sin fin de satisfacer la sed que hay en ellos. Llenan sus vidas con la vanidad de las cosas y más cosas, sólo para encontrar que todo lo que han logrado se eleva para burlarse de ellos al final. En los últimos años (desde 1982) hemos visto el espectro del Sha de Irán -un hombre en posesión de miles de millones de las riquezas de este mundo, pero enfermo de muerte, sin hogar, sin país y odiado por todos, excepto los pocos que pensaban que su presencia podría añadir algo a su propio almacén -ahora muerto y enterrado en una tierra extraña. Esta es la forma del mundo. Ninguna satisfacción se puede obtener de sus fuentes, para todos, sus pociones son libaciones de muerte.
Sí amados, dentro de la naturaleza de Adán está la raíz del "hombre de pecado" que trajo esta condición de temor y todos somos demasiado conscientes del poder del pecado innato. "Estoy VENDIDO al pecado", lamentó Pablo, "porque por un HOMBRE vino el pecado", dijo de nuevo. Sabemos el significado de esta servidumbre y esclavitud, y nuestros corazones gritan con Pablo: "¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?" (Rom 7:24). Como se ha dicho, “¡Literalmente, lloramos estas palabras con corazones que están cansados del pecado!" El espíritu de Adán, el hombre de pecado, está dentro de cada hombre. La pura verdad es que él habita en el hombre salvo, así como en los no convertidos. No es esto lo que Pablo quiso decir cuando escribió: "Que nadie os engañe en ninguna manera, porque no vendrá sin que primero venga la apostasía y sea revelado el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se exalta sobre todo lo que se llama dios o es objeto de culto, de manera que se sienta en el templo de Dios, presentándose como si fuera Dios" (II Tes. 2: 3-4). Esta es precisamente la razón por la cual después de los primeros años santos de la Iglesia Primitiva, surgió una apostasía, una APOSTASÍA de tal naturaleza oscura y terrible que esa Iglesia, una vez gloriosa, en realidad SE CONVIRTIÓ en una jactanciosa y asquerosa ramera, rica y aumentada en bienes, que no tenía necesidad de nada, ebria de la sangre de los santos, montada en pompa y arrogancia en la espalda del sistema bestial de este mundo malo.
¡El principio nunca cambia! Adán "cayó" de su caminar puro en el Espíritu para convertirse en el "hombre de pecado" en aquel día naciente. Los corazones del pueblo de Dios en la Iglesia Primitiva "se apartaron" del amor de la verdad y la simplicidad que es en Cristo, de modo que el "hombre de pecado" se reveló en el templo de Dios. Este ha sido el curso en tratos tras tratos, avivamientos tras avivamientos, mover de Dios tras mover de Dios. Suena extraño, pero es cierto ... y es verdad en nuestros días. Dios saca a un pueblo de la Babilonia religiosa, que desean la libertad del Espíritu en medio de ellos, profesan que ellos quieren que Cristo tenga Su señorío en sus vidas, y por un tiempo caminan, pero yerran, el no santificado HOMBRE DE PECADO surge en los corazones, y entonces la búsqueda de la visión de Dios, el seguir al Cordero dondequiera que Él va se convierte en una carga para la carne, y alguien grita: "¡Danos un líder, alguien que nos diga lo que debemos hacer, alguien que pueda organizar esto, y hacer que cada uno se involucre en algún tipo de actividad, y haga que la iglesia "crezca", alguien que nos pueda hacer igual que las otras iglesias que nos rodean! "y después de cada nuevo movimiento del Espíritu de Dios en la Tierra, a medida que la soberana presencia del Espíritu comienza a alejarse, tarde o temprano nos AUTO exaltamos A NOSOTROS MISMOS en el templo de Dios, los hombres establecen un patrón de vida y ritual de la Iglesia muy parecido a las viejas formas a las que estaban acostumbrados en su antigua servidumbre, ¡y hay una repetición de la CAÍDA una vez más!
El HOMBRE DE PECADO del cual Pablo habló no es otro que la vieja naturaleza adámica, la vida egocéntrica de esta vieja creación que se sienta en el trono de la vida de un hombre, usurpando el trono de SU SEÑORÍO en nuestro propio templo, alzándose en su propia voluntad contra la voluntad del Padre, haciéndose ellos mismos, en lugar del Espíritu, los dueños, señores y capitanes de sus vidas. Somos todos y cada uno, participantes de la misma MENTE ADÁMICA que causó que el primer hombre cayera en poder del pecado y la muerte, y es por eso, también, que incluso para el santo de Dios, No le ha “sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres" (I Cor. 10:13).


EN EL TEMPLO DE DIOS
Los cuentos de ficción y las imaginaciones más absurdas de la infancia no son paralelas a las nociones extremas de algunos de los queridos hijos de Dios que han tragado ingenuamente las interpretaciones carnales de los teólogos de mentalidad natural de los sistemas religiosos.
Muchos millones de cristianos han vivido en gran temor, a la aparición del terrible HOMBRE DE PECADO. Se supone que debe ser un líder mundial político, siniestro y tiránico, la encarnación del Mal, el descendiente del diablo, y el enemigo implacable de los judíos. Él ha de ser revelado después de lo que ellos llaman el "rapto", y hará su cuartel general en Jerusalén. Su manifestación marca el comienzo de la semana 70 de Daniel, de acuerdo con sus enseñanzas. La Biblia de referencia Scofield, Blackstone y otras autoridades (?), en general, se suscriben a este punto de vista, aunque especulan casi ilimitadamente en los detalles.
Hay muchas falacias básicas en la interpretación popular de esta Escritura. En primer lugar, Pablo se dirige a los "hermanos" más que a los judíos. Los "hermanos" no se verían afectados ya que han de ser "raptados", y no se advierte nada a los judíos que se supone que son víctimas del hombre de pecado. En II Tes. 2: 7, Pablo dice que el misterio de la iniquidad "YA ESTÁ EN ACCIÓN". Esta declaración no puede encajar con algo que empezaría unos dos mil años más tarde, después de el "rapto". Después de que Pablo advirtió a los hermanos sobre el hombre de pecado, exhortó a estar firmes y que guardaren las enseñanzas que habían recibido (vs. 15). ¡Estos serían consejos sin sentido, si estaba destinado a ser postergado por dos mil años!
¡Oh! Que Dios nos dé la mente espiritual para discernir EL SIGNIFICADO ESPIRITUAL que Pablo quiere transmitir, cuando él identifica las raíces de este hombre de pecado y declara, "Porque el misterio de la iniquidad ya está en acción" (II Tes. 2:7). Iniquidad -la palabra griega aquí significa MALDAD, sin Ley. Y si bien es cierto que ya no estamos limitados por las antiguas leyes ceremoniales, el acta de los decretos que había contra nosotros, que ha sido quitada de en medio, clavándola en la Cruz (Col. 2:14), no somos ahora sin Ley, porque en el reino celestial se nos ha puesto en relación con LA LEY DEL ESPÍRITU DE VIDA EN JESUCRISTO (Rom. 8: 2). Las Leyes de Moisés eran leyes naturales diseñadas para los hombres naturales, pero Dios ahora traería a Sus elegidos, en completa armonía con SUS LEYES ESPIRITUALES, de modo que como hombres celestiales se nos ordena correctamente en Sus caminos. Jesús se refirió a estas Leyes más elevadas del Reino cuando dijo: "No todo el que me dice: 'Señor, Señor', entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: 'Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?' Y entonces les declararé: 'Jamás os conocí; APARTAOS DE MI, LOS QUE PRACTICÁIS LA INIQUIDAD' " (Mat. 7: 21-23).
Hay dos clases de personas que se destacan de inmediato en este pasaje de la Escritura, LOS QUE HACEN LA VOLUNTAD DEL PADRE, y LOS QUE HACEN INIQUIDAD. Creo que sabemos, al menos en cierta medida, lo que quiere decir Jesús cuando habla de aquellos que hacen la voluntad del Padre, porque son éstos los que han sido tratados por la mano de Dios y que han renunciado a su propia voluntad por SU VOLUNTAD. El Espíritu les ha enseñado Sus leyes, mandamientos, preceptos, formas, etc. Y se deleitan en hacerlas. Éstos dicen juntamente con Cristo, "No soy capaz de hacer nada de mí mismo, independientemente de mi propia voluntad; solo a medida que soy enseñado por Dios y recibo sus órdenes -porque yo no busco ni consulto mi propia voluntad, no tengo ganas de hacer lo que es agradable para mí mismo, o para mi propio propósito, sino sólo la voluntad y el placer DEL PADRE" (Jn. 5:30, Biblia Amplificada).
Es el otro grupo, los "HACEDORES DE INIQUIDAD", que consideraremos brevemente. Estos no son los impíos que ni siquiera son conscientes de que hay un Reino para ser recibido, pues tales, estando muertos en delitos y pecados, primero deben ser despertados a la vida espiritual, y luego pueden escuchar el Evangelio del Reino, y ser conducidos allí. Estos, son personas religiosas que claman, "Señor, Señor, ..." Ellos saben que ÉL se supone es SEÑOR en su vida, el mensaje de SU SEÑORÍO les ha llegado, pero todavía continúan tomando su propio camino, en lugar de el de Dios, y tratan de operar en el Reino en sus propios términos. "Hacedores de Iniquidad", sin Ley. Estos trabajaran de acuerdo con sus propios diseños y programas, sus propios planes y objetivos, y olvidan, abandonan, desechan las Leyes de Dios, los caminos de Su espíritu, los principios de Su Reino. Ellos se glorían en sus obras, porque han profetizado, echado fuera demonios, celebrado grandes reuniones, tocado muchas vidas, y han hecho cosas poderosas - PERO NO DE ACUERDO CON LAS LEYES DE DIOS.
En lugar de ministrar por la Ley del Espíritu de vida, la mayor parte de su ministerio, enseñanza, profecías, oraciones, curaciones, etc. no son más que un manto para ocultar una servidumbre a la misma vieja carne y ego de la naturaleza carnal, que buscan construir un nombre y un reino para sí mismos, y usurpar el control sobre la vida de otros hombres, y despojar a la gente de su dinero ganado duramente, para apoyar sus muchos planes para salvar la nación o convertir el mundo entero. Ellos profetizan o ponen sus manos sobre aquellos que piensan que los van a seguir a ellos o llenarán sus arcas con dinero, y olvidan la advertencia de "no poner las manos sobre ninguno con ligereza" (I Tim. 5:22). El punto es claro, todas nuestras llamadas obras espirituales, si se hacen fuera de la Ley de Dios, si se hacen por nuestro propio celo e iniciativa, y no bajo la dirección y control de SU ESPÍRITU, se convierten en una manifestación de INIQUIDAD-MALDAD-SIN LEY. Tales nunca pueden ser partícipes del Reino que Dios ha reservado para aquellos que se convierten EN UNO CON SU VOLUNTAD.
¿Ha notado, precioso santo de Dios, que Pablo no dice que el hombre de pecado, o el hombre de maldad NACIÓ, sino que es REVELADO? No dice que de pronto emerge en la escena mundial, ni que toma el poder político, ni que reúne recursos vastos de ejércitos, sino simplemente que él es ¡REVELADO! El mundo entero ha estado esperando que el hombre de pecado sea revelado, y ahora por la gracia del Espíritu Santo, ESTA SIENDO REVELADO, cuando el Señor da a conocer a Sus aprehendidos la espantosa profundidad de nuestras propias mentes carnales, la voluntad propia, y el pecado inherente, y somos fielmente e incansablemente purgados, refinados, triturados y despojados de todo lo que pertenece al ego mismo de la naturaleza de Adán.
En el momento en que entienda esta verdad, también será capaz de comprender el hecho de que la destrucción del hombre de pecado se produce EN EL MOMENTO EN QUE SE REVELA. "Y ENTONCES se MANIFESTARÁ aquel inicuo, a quien el Señor MATARÁ con el espíritu de su boca, y DESTRUIRÁ con el resplandor de su venida" (II Tes. 2:8). ¡Este hombre de pecado en su interior hará todo lo posible para ocultar su identidad, porque su descubrimiento es su ruina! Él está oculto, no a Dios ni a Cristo, sino al hombre que no anda en el Espíritu. A medida que nuestras vidas se vuelven expuestas a la vida y la luz de Cristo, el hombre de pecado es REVELADO, descubierto, expuesto; para luego ser tratado, destruido, consumido por la brillante quema del surgimiento de la Estrella de la Mañana dentro de nuestros corazones. Si se está descubriendo la astucia, sagacidad, sutileza, el engaño, la traición y la maldad de su propia mente carnal y está siendo descubierta, revelada, expuesta por los tratos del Espíritu, entonces sepan, amados, ¡QUE LA HORA DE SU DESTRUCCIÓN ESTÁ A LA MANO! El orden es: ¡REVELADO ... DESTRUIDO! ¡Gloria a Dios!
El salmista se refirió a este proceso cuando escribió estas palabras inspiradas, "EL DEBILITÓ MI FUERZA EN EL CAMINO; ACORTÓ MIS DÍAS" (Sal. 102: 23). Es en llevarnos al final de nosotros mismos, para que estemos dispuestos a levantarnos únicamente en SU FUERZA. Es el sometimiento de nuestra voluntad , lo que nos lleva al lugar donde oramos fervientemente, "no se haga mi voluntad, sino la tuya". En maneras que ÉL conoce mejor, Él quita a Sus hijos todo apoyo de la carne, elimina las reputaciones de sí mismos, demuele sus reinos personales, seca las fuentes de sus propias actividades almáticas, y con ternura y cuidado nos atrae a un sendero separado, donde Él desarrolla la verdad y la profundiza en nuestro propio ser. Dios ha soportado con mucha paciencia todo el egoísmo de los hombres carnales, que han presumido hablar y obrar en su nombre y mientras ellos han usurpado sus posiciones y han hecho sus demandas, ¡ÉL a preparado en secreto y silenciosamente SU PROPIO PEQUEÑO REBAÑO de disciplinados a quienes ÉL ENTREGARÁ el Reino!
Traed a la memoria aquí que el hombre de pecado "se exalta sobre todo ... de manera que se sienta EN EL TEMPLO DE DIOS, presentándose COMO SI FUERA DIOS" (II Tes. 2: 4). Es muy importante que entendamos exactamente lo que Pablo quiso decir por el uso del término "templo de Dios". La enseñanza popular es que Pablo estaba hablando de un futuro TEMPLO JUDÍO reconstruido en Jerusalén. Sin embargo, un estudio cuidadoso de cada referencia que Pablo hace al "templo de dios" revela que él NUNCA aplicó este término al templo judío. Cuando la Biblia habla del templo completo, literalmente, se utiliza la palabra "Hieron". Esta palabra se usa 71 veces en el Nuevo Testamento en referencia al templo de Jerusalén. Por otro lado, la palabra que Pablo utiliza para el templo es "naos", que no se refiere al templo completo y literal, sino al Lugar Santísimo, la morada de Dios. Y la morada de Dios es ahora LA IGLESIA QUE ES SU CUERPO.
Dios quiere que todos los santos puedan ver que el propósito de Dios desde el principio del mundo ha sido la construcción de una casa espiritual, un templo santo, una morada eterna en la que Él pueda estar en casa, y un lugar donde Él y Su Creación puedan reunirse. Es un templo hecho de piedras vivas. Cada piedra es una persona redimida y cada piedra es una persona en la que la poderosa mano de Dios ha establecido en los tratos. Hace más de tres mil años Salomón construyó un magnífico templo de piedra y materiales preciosos, y lo cubrió de oro y adornó con plata. Tan maravilloso era, que la reina de Sabá quedó paralizada al verlo. Pero el templo construido por Salomón no era más que un presagio efímero del templo vivo que Cristo iba a construir por el Espíritu -un templo no hecho de manos.
El hermoso templo en Jerusalén era un tipo y sombra de las buenas cosas por venir (Heb. 10:1; Col. 2:16-17). Alabado sea Dios, estamos viviendo en los días de estos bienes venideros, una realización plena la cual nos hace bajar la cabeza con asombro y maravilla. Estos cumplimientos son tan asombrosos que a muchas personas les parecerán fantásticos. Al igual que con el Tabernáculo en el desierto, el templo antiguo, fue hecho de acuerdo con el modelo del verdadero tabernáculo que Moisés vio en el monte, y a pesar de todas las enseñanzas de lo contrario, nunca habrá otro templo construido para tomar el lugar de, o para servir a los mismos fines del templo que terminó con la destrucción de Jerusalén. Ese templo era sólo la sombra de mejores cosas por venir: simplemente el tipo natural de la realidad espiritual que vio Moisés en el monte y del que después modeló esa sombra. Así que donde quiera que vemos referencia a un templo presente o futuro, DEBERÁ referirse a "el verdadero santuario, y a aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre" (Heb. 8: 2).
Además, sólo hay un tal tabernáculo o templo. La Palabra no nos habla en ninguna parte de dos, o tres, o cien, o uno a distancia en algún lugar en el espacio donde Jesús está ministrando, y otro en Jerusalén construido por los judíos, y otro espiritual, compuesto de piedras vivas. No hay sino UN templo, UN gran Sumo Sacerdote, y UN sacerdocio real. Así que los sacerdotes de la antigüedad servían "como ejemplo y sombra de las cosas celestiales" (Heb. 8: 5), esas cosas celestes eran las mismas que vio Moisés en el monte, y son las mismas cosas celestiales a la que hemos llegado. Nosotros "nos hemos acercado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo, a la Jerusalén celestial" (Heb. 12:22). ¡No olvidemos nunca ese hecho!
Escucha las palabras de Pedro mientras él presiona esta verdad dorada en la compresión de los corazones de los santos. "Si es que habéis probado la benignidad del Señor. Y viniendo a Él como a una piedra viva, desechada por los hombres, pero escogida y preciosa delante de Dios, también vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo" (I Ped. 2:3-5). Esta magnífica joya de la revelación revela claramente lo que el templo de Dios realmente es. No es un templo de piedras muertas, sino de piedras vivas, cada piedra es una persona que vive espiritualmente. No cubiertos con oro brillante, sino eclipsados por Dios, no adornados con plata, sino fundados en la redención. ¡No formados con brillantes, piedras preciosas, pero si con las joyas eternas de su propia naturaleza, gloria y poder!

No puede ser temporal o transitorio como fueron los templos de Israel, los cuales fueron destruidos a su vez. El templo, que es el cuerpo de Cristo es eterno en los cielos. No es terrenal ni pertenece al reino terrenal, sino al celestial. No es de corrupción, sino de incorrupción. Pablo lo escribió de esta manera: "porque el templo de Dios es santo, y eso es lo que vosotros sois" (I Cor 3,17). "¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros?” (I Cor. 6:19). "Porque nosotros somos el templo del Dios vivo, como Dios dijo: HABITARÉ EN ELLOS, Y ANDARÉ ENTRE ELLOS" (II Cor. 6:16).
A veces he tratado de aclarar en mi alma que Dios está en mí. He meditado sobre la influencia que mora en mí y el poder de ese puro y dulce Espíritu viviente del Dios eterno. He venido a vivir continuamente en la consciencia de su presencia en mi espíritu, en mi alma, en mis manos, en mi cuerpo, en mi persona, en mi ser -la morada de Dios, Dios preparándome para ministrar al mundo, equipando mi espíritu, alma y cuerpo para vivir para siempre en armonía con la mente de Dios. Todas las cualidades de Dios en nuestra vida se deben al hecho de que Dios por Su Espíritu mora en nosotros. ¡Tú eres el templo de Dios! Esa es la maravilla del Espíritu que mora en nosotros. No es una obra de gracia; es Dios poseyéndote. Oh, tu corazón puede haber sido tan pecaminoso, ya que el corazón del hombre siempre ha sido pecaminoso, pero Cristo viene a tu espíritu. Ese espíritu de oscuridad que te poseyó se va y en su lugar, un nuevo Espíritu viene a tu espíritu, tu espíritu es acelerado por SU ESPÍRITU, y Cristo VIVE EN TI. El conocimiento de esta sublime verdad te hará santo. Nadie puede ver así su lugar en Dios y sin embargo permanecer en la carnalidad. Si alguien reclama ver estas verdades y sigue siendo como antes, entonces él no ha visto por el Espíritu, sino por la mente natural solamente. ¡Fuera con todo pecado y orgullo! ¡Fuera con todo el egoísmo, y auto-indulgencia y auto-promoción! ¡Fuera con EL HOMBRE DE PECADO que usurpa el lugar de Cristo en su templo!
Si usted es uno de los muchos que creen que el templo de Dios es la Iglesia Ramera donde el Papa reina, o un futuro templo judío en Jerusalén, tengo que decir que ni siquiera califica como EL TEMPLO DE DIOS. Esa arrogante, ramera, borracha e idólatra llamada MISTERIO BABILONIA no es el templo de Dios, más bien, es el gran sistema del anticristo que suplanta al verdadero templo. En el libro de Apocalipsis es claro en que el templo de Dios no es Misterio Babilonia, tampoco es el templo judío, sino la santa morada eterna que nuestro Dios se está construyendo para Sí mismo. Y no olvidemos que Dios nunca dejará vacante este templo. Dios nunca dejará vacante este templo celestial para volver a un templo hecho con las manos. Porque ello sería poner a un lado y negar al Cristo del Calvario, y hacer el sacrificio del Calvario impotente y sin resultados. Nunca habrá otro sacrificio por el pecado ofrecido (He. 10:10-14). ¡Nunca más habrá un templo para la ofrenda de este tipo de sacrificios!
Hace más de 1900 años Jesús habló a los judíos, diciendo: "He aquí vuestra casa os es dejada desierta" (Mat. 23:38). Esto, si se puede recibir, fue un pronunciamiento de condena a una ciudad que no recibió a Su Rey. Él está diciendo que la PRESENCIA y la GLORIA DE DIOS se había apartado de Judá. Dios quitó Su presencia, incluso del Lugar Santísimo en el templo, dejándoles su casa desolada. Me parece que cuando Jesús el Cristo nació la PRESENCIA de Dios salió de la morada en el Lugar Santísimo y vino sobre el niño Jesús, tomando su lugar permanente en la carne. Todos esos años los sacerdotes habían estado ofreciendo sacrificios a Dios que ya no estaba en su lugar de morada acostumbrada, aunque ellos no lo sabían. Había dejado Su antigua morada de siglos y se había trasladado a un cuerpo de carne, el cuerpo de Su Hijo. Todo el mundo era ignorante de esto porque leemos en Juan 1:10: "Él estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por él, y el mundo no le conoció".
En la crucifixión de Jesús, Dios trazó una cortina de oscuridad sobre la Tierra y borró todo de la vista. Bajo la cubierta de densa oscuridad Dios rasgó el velo del templo de arriba a abajo de manera que cualquier hombre o mujer mortal pudieran entrar en el Lugar Santísimo, la antigua morada de Dios, y claramente pudieran ver y saber que él NO ESTABA ALLÍ. Ese Lugar Santísimo estaba vacío. Dios estaba creando algo totalmente nuevo y diferente. Debajo de la cubierta de la oscuridad Dios rasgó el velo y dejo que todo el mundo viera que Él había partido, dejando esa habitación vacía. Fue desolada, y ahora esto era el principio del fin de Jerusalén. Y quiero decir una vez más, a pesar de lo que muchos nos dicen, NUNCA VEREMOS OTRO TEMPLO EN JERUSALÉN. ¿Somos tan tontos como para siquiera considerar la idea blasfema que Dios permitiría que los judíos incrédulos volvieran a Jerusalén para construir otro templo? Para instituir de nuevo sacrificios de animales DESPUÉS DE QUE CRISTO HA SIDO OFRECIDO DE UNA VEZ POR TODAS. ¡Eso sería el colmo de la burla! Pensar que Dios volvería a ordenar a Israel derramar la sangre de toros y cabras, después de haber matado al SANTO DE ISRAEL, no puede haber nada más ridículo.
¡Ah, cuales debieron haber sido los pensamientos del sacerdocio cuando regresaron al templo! ¡Cuales debieron ser los sentimientos de los sacerdotes que habían permanecido en el templo! ¡Cuando se levantó la oscuridad y la desolación fue vista y descubrieron que podían entrar en el Lugar santísimo y no sufrir la muerte! Entonces, debieron haber sabido que algo catastrófico había tenido lugar. Sin duda, un profundo miedo se apoderó de ellos en el interior. ¡Ellos no se atreverían a dar un indicio de esto a la gente! Ellos debieron ocultar los hechos y continuar con la forma de los sacrificios, como si nada hubiera sucedido.
Leemos en Mat. 24: 1-2, "Cuando salió Jesús del templo, y se iba, se le acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. Mas respondiendo el, les dijo: ¿Veis todo esto? En verdad os digo: no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada". En el año 70 D.C Tito destruyó Jerusalén y el templo tal como dijo el Señor Jesús, y no se dejó piedra sobre piedra. Registros de historia dicen (ver Talmud judío y Maimónides) que Terencio Rufus, que se quedó al mando del ejército en Jerusalén, con una reja de arado rompió los cimientos del templo. Josefo, el historiador judío, afirma que todo el resto de la ciudad fue tan demolido y nivelado con el suelo que los que vinieron a verlo, no podían creer que alguna vez estuviera habitada. Si usted duda de esto, mire el muro donde se lamenta Jerusalén hoy. Un hermano que ha realizado numerosos viajes a Jerusalén afirma que lo que más le sorprende del muro de lamentaciones ES EL TIPO DE PIEDRAS QUE SE ENCUENTRAN EN ELLA. Hay piedras del templo de Salomón, del templo de los días de Esdras y Hageo y de cualquier otro período. La pared existente hoy en día no son los restos de UN mismo templo, sólo una re-colocación de escombros de todos ellos. ¡Una piedra, literalmente, no fue dejada sobre otra, y se cumplió la profecía de Jesús!
Hace varios años leí un relato sobre los planes que estaban en curso para reconstruir el templo en Jerusalén, ¡que las piedras ya habían sido cortadas en Indiana y ¡enviadas a Israel! Aquí está la historia, como apareció en una revista en agosto de 1967:
"Los representantes del gobierno israelí han ordenado 60.000 toneladas de la mejor piedra Bedford de Bedford, Indiana, para ser utilizadas en la construcción del templo de Jerusalén. Quinientos cargamentos de piedra de Bedford, consideradas entre las mejores piedras de construcción en el mundo, están siendo transportadas pre-cortadas con las especificaciones exactas, y un envío ya ha sido enviado a Israel. Los envíos están a cargo del muelle Pier 26 en Nueva York. Este informe, recibido de fuentes autorizadas en Sellersburg, Indiana, dijo que las piedras angulares para el Tercer Templo ya están en Israel. Los materiales para este templo han estado en preparación secreta durante siete años, y se cree que los judíos americanos son los principales responsables de financiar todo el proyecto ... "
¡Los que sostenían la teoría del rapto y los siete años de tribulación se entusiasmaron mucho! La historia fue llevada a periódicos y revistas religiosas. Unas semanas más tarde, sin embargo, se descubrió que la historia no tenía ninguna base en realidad! ¡Fue una broma! Un ministro en Nueva York consultó en el puerto de Nueva York respecto al asunto. Se encontró que no había muelle con tal nombre, ni tal cargamento de piedra, y que no había una palabra de verdad en todo el montaje. El editorial del cual se tomó lo anterior fue lo suficientemente honesto para admitir el error e incluyó la siguiente carta del Embajador judío en Londres: "Permítanme referirme a una historia en un número reciente de su publicación, en relación con el envío de piedras de los Estados Unidos con el supuesto objetivo de reconstruir el Tercer Templo en Jerusalén. Me gustaría señalar que esta historia es una invención absoluta y completa en todos sus aspectos. No hay tales planes para la reconstrucción del templo, no hay envíos para tal propósito desde los EE.UU. o de otros lugares, y el asunto no ha sido considerado ni en secreto (como el informe alega) o abiertamente. En vista del hecho de que la zona del templo está ocupada ahora por santuarios de otras religiones, tanto cristianas como musulmanes, nunca los tocaríamos, toda la historia debe ser considerada una invención".
Dios no está buscando un templo de piedra en el cual habitar. ¡DIOS TIENE UN TEMPLO! Un templo que las manos de los hombres no construyeron o planearon. Él no sólo habitará en este templo, SINO QUE ÉL ESTA AHORA EN ÉL. Cada piedra de este templo está viviendo. Cada piedra está hablando. Cada piedra está respirando el aliento de la vida eterna, incorruptible. Las piedras que viven en este templo son los miembros del cuerpo de Cristo. Ellos son hijos de Dios y miembros de SU FAMILIA. Añadiéndolos a Sí mismo, Dios está expandiéndose a Sí mismo, como un hombre por ser padre de muchos hijos expande a su familia y a él mismo. Por la familia de los Hijos de Dios, el santo templo del Señor llenará el universo CONSIGO MISMO, porque los santos son la plenitud de aquel que lo llena todo en todo. Por este templo de Hijos, nuestro Dios reconciliará todas las cosas a Sí mismo y gobernará el universo con justicia, para siempre.
Desde hace dos mil años ha ido creciendo sobre el fundamento de los apóstoles y profetas y las palabras de fuego del profeta Malaquías están, incluso, siendo cumplidas: "el Señor a quien vosotros buscáis; vendrá de repente a su templo, he aquí, viene, dice Yahweh de los ejércitos. ¿Pero quién podrá soportar el día de su venida? ¿Y quién podrá mantenerse en pie cuando El aparezca? Porque él es como fuego de fundidor y como jabón de lavanderos. Y Él se sentará como fundidor y purificador de plata, y purificará a los hijos de Leví (EL SACERDOCIO REAL) y los acrisolará como a oro y como a plata, y serán los que presenten ofrendas en justicia a Yahweh" (Mal. 3:1-3).

¡Alabado sea el Señor! Él está reinando dentro de los Suyos, para destronar al hombre de pecado (Yo-Ego, la mente adámica) que se sienta en el mismo templo de Dios como Dios, proclamándose A SI MISMO como Dios, y esforzándose en su propia voluntad y camino. Esa naturaleza está siendo destronada y es evidente a medida que más y más de los elegidos de Dios llegan a ese lugar de la experiencia en la que oramos, en espíritu y en verdad "no se haga mi voluntad, sino la tuya".


Traducción: Byron E. Mansilla