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LA SODOMIZACIÓN DE OCCIDENTE (Cap. 7: Deuteronomio-Discurso 9-Nuevo Pacto bajo Josué), Dr. Stephen Jones



La drogadicción y sodomización occidentales sólo serán sanadas con el Fuego purificador del juicio de Dios, lo único que puede cambiar el corazón humano; acabando con la locura de los corazones de los hombres. Éstos teniendo cauterizadas sus conciencias por los ídolos de sus corazones, opio espiritual que les lleva a decir: “tengo paz aunque ande en la terquedad de mi corazón”. Pero este opio no libró a la civilización de los días de Noé, ni a Sodoma y Gomorra, ni a Samaria-Israel. Pero la gracia de Dios en el Nuevo Pacto hoy hará que ese fuego no sea destructor sino purificador y transformador.

¡Casualidades de la vida! Tocó este tema coincidiendo con la semana mundial del Orgullo Gay en España, ¡especialmente con el día en que querían aprobar la ley  mordaza LGTGI, que al fin se postergó, y la convocatoria al ayuno! (Ver: http://josemariaarmesto.blogspot.com.es/2017/06/en-repuesta-la-convocatoria-de-ayuno.html).

El Nuevo Pacto, según lo revelado por Moisés en Deuteronomio 29, no elimina el juicio correctivo de Dios, que es necesario para hacer justicia a todas las víctimas del pecado (del crimen) y también para mantener la santidad de Dios. El Nuevo Pacto tampoco elimina la Ley Divina como la norma del carácter de Dios, porque esto es también el modelo profético para el hombre de la nueva creación que Él está formando a Su propia imagen.

El Antiguo Pacto, como se ve en Éxodo 19, se ocupa principalmente del establecimiento de la justicia cuando un hombre peca contra Dios o contra su vecino. El Nuevo Pacto, como se ve en Deuteronomio 29, cambia el enfoque a Dios mismo y le pregunta: ¿De qué manera Dios hará el hombre de la nueva creación a través de mortales, de hombres corruptibles en la Tierra?


El modelo moral para el hombre de la nueva creación

¿Dios disminuirá o eliminará su norma justa y permitirá que los hombres sean corruptibles por la eternidad? No, porque ya hemos demostrado que bajo el Nuevo Pacto la Ley es una promesa que profetiza de la condición de todos los hombres al final. No tendrán dioses falsos, no van a robar, matar, adulterar, o dar falso testimonio. Esa norma justa no puede cambiar, porque expresa el carácter mismo de Dios. Ni Dios tiene la intención de hacer Su trabajo más fácil mediante el uso de un estándar más bajo, como Su modelo para el hombre de la nueva creación.

Además, Él ha llegado del cielo para llamar la humanidad hacia arriba, al nivel de Su propio carácter perfecto y no tolerará nada menos. Jesús fue enviado a la Tierra como el Hijo del Hombre perfecto, sin pecado, que nos proporcionara el modelo de vida del el hombre de la nueva creación. Y Dios tiene absoluta confianza en Sí mismo de que es capaz de hacer lo que ha prometido hacer, transformándonos a Su imagen.

El Antiguo Pacto no era malo; sólo fue insuficiente. El Antiguo Pacto revelaba el camino de la justicia y la paz, pero no podía cambiar el corazón del hombre, porque a esos mismos hombres corruptibles, se les dio la responsabilidad de efectuar tal cambio en sí mismos por su propia capacidad de ser obedientes.

La característica esencial del Nuevo Pacto es que cambió esta responsabilidad atribuyéndosela a Dios mismo, que es el único capaz de cambiar el corazón del hombre. La función de la justicia se mantuvo intacta, al igual que la propia Ley. Y así Deuteronomio 29 no retrocede ante advertir a Israel acerca de los juicios de Dios. De hecho, esta es probablemente la razón por la que la mayoría de la gente no ha entendido que Deuteronomio 29 se trata del Nuevo Pacto y que se diferencia del Pacto que se hizo Éxodo.

Una de las principales disposiciones del Nuevo Pacto, como se reveló a Moisés, es que Dios hizo un juramento de acabar con la locura de los corazones de los hombres, cuando dicen, tengo paz aunque ande en la terquedad de mi corazón (Deut. 29:19). El principal ídolo del corazón del hombre nos hace creer que debemos apaciguar nuestra conciencia para que podamos estar en paz sin dejar de pecar.

Conozco a hombres que han defendido esta misma enseñanza. El problema, dicen, no es la condición carnal de nuestro corazón, ni nuestra rebelión contra las Leyes de Dios, sino más bien nuestros “sentimientos de culpa”. Su solución es dejar a un lado la Ley de modo que ya no pueda hacernos sentir culpables cuando pecamos contra Dios o el prójimo. Pero “sentimiento de culpa” son las punzadas de la conciencia, que Dios mismo creó para hacernos saber cuando hemos hecho mal a alguien. Suprimir o destruir la conciencia es tener una conciencia “chamuscada o cauterizada”. Pablo habla de esto en 1 Tim. 4:1,2,

1 Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos se apartarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios, 2 mediante la hipocresía de mentirosos, cauterizados en su propia conciencia (como con un hierro de marcar).

Las “doctrinas de demonios”, en este caso, son equivalentes a las doctrinas que provienen de los ídolos en el corazón. Estos ídolos producen opio espiritual, haciendo que los hombres digan: “paz, paz, cuando no hay paz” (Jer. 6:14). El profeta presenta a Israel con una alternativa a este opio espiritual. Él lo llama metafóricamente el bálsamo de Galaad (Jer. 8:22), el aceite del árbol del bálsamo que era conocido por su poder curativo. Necesitamos la verdadera curación, no la reducción del dolor y la gestión de enfermedades que provienen de las drogas.


El modelo carnal de Sodoma

Moisés deja claro que las amapolas eran el principal cultivo de Sodoma y Gomorra, y que su forma de vida se basaba en una vida con opio. Los profetas nos dicen que su forma de vida basada en el opio era el resultado de un problema con el opio espiritual, que proviene de los ídolos del corazón.

Moisés entendía el problema. El sabía que los israelitas estaban sujetos a la misma naturaleza y corazón e ídolos humanos, que afectaban a la gente de Sodoma y Gomorra. Y así profetizó que Israel caería en la misma condenación. Deut. 29:22,23,

22 Ahora la generación venidera, vuestros hijos que se levanten después de vosotros y el extranjero que viene de un país lejano, cuando vean las plagas de la tierra y las enfermedades con las que Yahweh la ha afligido, dirán: 23 “Toda su la tierra es azufre, sal y un desperdicio ardiente, sin sembrar e improductiva, el pasto no crece en ella, como en la destrucción de Sodoma y Gomorra, de Adma y Zeboim, las cuales Yahweh destruyó en su furor y en su ira”.

Moisés sabía que Dios iba a expulsar a Israel de la Tierra, porque él escribió sobre ello en Deut. 31:29,

29 Porque yo sé que después de mi muerte os corromperéis y abandonaréis el camino que os he mandado; y el mal vendrá sobre vosotros en los postreros días, por que vais a hacer lo que es malo a los ojos de Yahweh, provocando así su ira hacia la obra de sus manos.

Por esta razón también Moisés profetizó de su expulsión y cautiverio en Deut. 30:1-3. La expulsión de Israel de la Tierra y la destrucción de Samaria, su capital, en el año 721 antes de Cristo, sirve hoy en día como nuestro principal ejemplo y advertencia para América y todas las demás naciones. Si se persistimos en el seguimiento de las órdenes de los ídolos de nuestros corazones, nosotros también llegaremos a ser como Sodoma y Gomorra, invitando al juicio divino sobre toda la Tierra. La solución más sencilla es escuchar la Palabra de Dios y echar fuera a los ídolos de nuestros corazones. Pongámonos de acuerdo con él y adoptar sus caminos, su cultura, y su nivel de comportamiento.

Más importante, sin embargo, es el hecho de que Dios ha hecho un juramento de cambiar nuestros corazones. Este es el único factor que me da tranquilidad durante la sodomización de Occidente.


El Remanente de Gracia

Somos muy afortunados de que vivimos en los últimos días cuando el Nuevo Pacto está siendo implementado para cumplir con el juramento divino. Esto nos da verdadera esperanza para reemplazar el opio dispensado por los ídolos del corazón.

Sin embargo, el peligro actual es muy real, porque las naciones seguirán cayendo bajo las maldiciones de la Ley mientras que Dios les permita continuar en su degeneración moral. De hecho, si Dios no fuera a intervenir, seríamos de hecho como Sodoma y Gomorra. Isaías nos dice esto en Isaías 1:9,

9 A menos que Yahweh de los ejércitos no nos hubiera dejado algunos sobrevivientes [Remanente], seríamos como Sodoma, seríamos como Gomorra.

Es el Remanente de Gracia el que, incluso ahora, evita la destrucción de las naciones. Esto se ve en el hecho de que Dios no destruyó a Sodoma hasta que Lot fue retirado (Gen. 19:22). Hoy, sin embargo, no hay ningún país al que el Remanente podría escapar. Creo que Dios va a usar el Remanente para traer un bautismo de fuego a Sodoma, porque los santos son representados como fuego en la mano derecha de Dios. Deut. 33:2,3 dice,

2 En su mano derecha una ley de fuego saliendo de ellos. 3 Sí, Ama a la gente; todos sus santos están en su mano, y ellos se sientan a sus pies … [La Biblia Interlineal].

Aquí vemos la “ley de fuego” en la mano derecha de Dios. La KJV lo traduce “la ley ardiente”. Se nos dice que los santos están en su mano. Estos sagrados, o “santos” son los portadores del fuego de Dios, porque están en Su mano derecha. El Remanente de Gracia está llamado a llevar el Espíritu Santo, la presencia y la gloria de Dios, y la Ley de Fuego (el carácter) de Dios a la nación, porque esta es la única solución para la idolatría del corazón.

Bajo el Antiguo Pacto, donde Israel fue destruido por su pecado, los hombres pudieron observar cómo los juicios de Dios destruyeron a la nación, como con Sodoma y Gomorra (Génesis 19:28); pero bajo el Nuevo Pacto, cuando Dios cumpla Su juramento, el fuego de Dios tendrá un resultado positivo. El fuego de Dios va a quemar los ídolos del corazón de los hombres por el poder del Espíritu. Los hombres se arrepentirán cuando se sacudan los cimientos de su forma de vida. Esto es lo que los hombres van a ver y observar en nuestro tiempo.

Moisés continúa en Deut. 29:24-28,

24 Y todas las naciones dirán: “¿Por qué ha hecho así Yahweh a esta tierra? ¿Por qué esta gran explosión de ira?” 25 Entonces los hombres dirán:“Porque abandonaron el pacto que Yahweh, el Dios de sus padres, que Él concertó con ellos cuando los sacó de la tierra de Egipto. 26 Y fueron y sirvieron a otros dioses y se inclinaron a ellos, dioses que no habían conocido y los cuales Él no les había dado. 27 Por lo tanto, la ira de Yahweh se encendió contra aquella tierra, para traer sobre ella toda maldición que está escrita en este libro; 28 y Yahweh los desarraigó de su tierra con ira, con furor y con gran enojo, y los echó en otra tierra. [Notación de un escriba muchos siglos después: “como es en el día de hoy].

Hoy en día, incluso bajo el Nuevo Pacto, Dios ha tenido a bien permitirnos degustar la maldición de la Ley antes de intervenir para cumplir Su juramento. El viejo Israel fue puesto bajo un yugo de hierro (Deut. 28:48), lo que les llevó en cautiverio. El yugo duró 2.520 años hasta 1776-1800 dC. Desde entonces, Estados Unidos ha caído de nuevo bajo el juicio, pero ha estado bajo un yugo de madera. Esta sentencia es más ligera, pero todavía se tiene que sentir el aguijón de juicio divino hasta que intervenga para cumplir Su juramento.


Los secretos de Dios

Moisés concluye esta sección de su discurso en Deut. 29:29,

29 Las cosas secretas pertenecen a Yahweh nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.

Algunas partes de la mente de Dios se nos revelan, mientras que otras cosas están ocultas. Hay, por supuesto, una revelación progresiva a lo largo de la historia. Por ejemplo, cuando Moisés habló del Nuevo Pacto en Deuteronomio 29, no es probable que alguien realmente lo entendiera en los días de Moisés. La luz de Pentecostés nos ha dado una mayor comprensión de las palabras que habló Moisés.


Y ahora, en los albores de la Era de los Tabernáculos, Dios está derramando aún más luz sobre estas palabras, por lo que entenderemos lo que está sucediendo hoy y tendremos esperanza en lo que Dios ha prometido hacer en la Tierra.

http://www.gods-kingdom-ministries.net/teachings/books/deuteronomy-the-second-law-speech-9/chapter-7-the-sodomization-of-the-west/

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