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EL MINISTERIO DEL SILENCIO DE DIOS, Watchman Nee

 


El silencio de Dios no es una señal de abandono ni un castigo divino, sino una estrategia pedagógica de la gracia para llevar al alma humana al quebrantamiento. Mientras el hombre natural se desespera, reclama y exige respuestas inmediatas ante la aparente ausencia del Cielo, el hombre espiritual aprende a discernir en la quietud una cátedra invisible. Este proceso profundo desmantela la autosuficiencia y apaga las motivaciones carnales para que la fe madure sin muletas emocionales.

Para que el carácter de Cristo se forme en el creyente, es necesario atravesar el horno del silencio y la noche oscura del alma. Dios guarda silencio no para distanciarse, sino para refinar las raíces de nuestra espiritualidad y quebrar la dureza de una voluntad independiente que aún busca gobernar. A través de este despojo, el creyente deja de depender de estímulos y emociones visibles, aprendiendo a sostenerse únicamente en la certeza de la Palabra eterna.

En medio de este proceso de muerte al yo, el silencio se convierte en el taller donde se produce el verdadero crecimiento interior. Cuando la lógica humana se acalla y cesa la agitación del alma, el Espíritu Santo toma el control absoluto para levantar un testimonio eterno. Así, el creyente transformado no necesita de palabras audibles ni de aplausos, pues ha descubierto que en la quietud de la obediencia Dios sigue obrando y gobernando.

WATCHMAN NEE
(Gentileza de E. JOSUÉ ZAMBRANO TAPIAS)

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