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VIVIR CONFORME A LO REVELADO EN LA CUMBRE / SOMETIMIENTO DE LA VOLUNTAD / ESTAR LISTOS, Oswald Chambers




Todos vivimos momentos en los que nos sentimos muy bien, como nunca antes y decimos: "¡Me siento en forma para lo que sea! ¡Si tan sólo pudiera mantenerme siempre así!" Pero esto no sucederá. Son momentos en los que recibimos una percepción o una revelación de acuerdo con la cual debemos vivir cuando no nos sintamos igual. Muchos de nosotros no somos buenos para enfrentar el mundo cotidiano, cuando no nos encontramos en la cima de la montaña. Sin embargo, debemos elevar nuestra vida diaria hasta el nivel que nos fue revelado cuando estuvimos en la cumbre. No permitas nunca que se desvanezca el sentimiento que se haya despertado en ti en la cima de la montaña. No te amodorres al calor de pensamientos, diciendo: "¡Qué rico sería que mi ánimo estuviera así!"

Actúa inmediatamente, haz algo, aunque la única razón para actuar sea que preferirías no hacer nada. Si en una reunión de oración Dios te muestra algo que Él quiere que realices, no digas: "lo voy a hacer", sino ¡hazlo! Cógete por el cuello y sacude la pereza de tu carne. En nuestros anhelos por una experiencia grandiosa siempre podemos ver la pereza y entonces hablamos de que vamos a tener un tiempo en la montaña. Es necesario que aprendamos a vivir en el día gris de acuerdo con lo que vimos en la cumbre.

No te rindas porque una vez estuviste inactivo y confundido. Manos a la obra de nuevo. Quema tus puentes tras de ti y permanece comprometido con Dios en un acto voluntario. Nunca reconsideres tus decisiones, pero entonces, asegúrate de tomarlas a la luz de lo que viste y aprendiste en la cima.



¿Alguna vez has sufrido una crisis durante la cual lo has abandonado todo de una forma intencional, categórica y sin que importaran las consecuencias? Es una crisis de la voluntad. Muchas veces puedes alcanzar este punto en el ámbito externo, pero no lograrás nada. La crisis verdadera y profunda del total abandono es interior, no exterior. Renunciar a las cosas externas puede ser un indicio de que estás en completa esclavitud.

¿Has sometido conscientemente tu voluntad a Jesucristo? Es una operación de la voluntad, no de las emociones. Cualquier emoción positiva que resulte no es más que el brillo exterior de esa operación. Si enfocas tu atención hacia lo que sientes, nunca te someterás a Él. No le preguntes a Dios cómo debería ser ese acto de sometimiento, sino sométete con respecto a lo que ya tienes delante de ti, bien sea en un plano superficial o profundo.

Si has escuchado la voz de Jesucristo en las olas del mar, puedes soltar tus convicciones y tu firmeza de carácter a los cuatro vientos, pero conserva tu relación íntima con Él.



"Dios lo llamó de en medio de la zarza …Y él respondió: Heme aquí". 
Éxodo 3:4, LBLA

Cuando Dios habla, muchos de nosotros nos parecemos a los hombres que tienen su mente nublada y no contestamos. La respuesta de Moisés reveló que él sabía en dónde se encontraba y que estaba preparado.

Estar listos implica tener una relación correcta con Dios y un conocimiento de nuestra ubicación actual. Sin embargo, nos mantenemos muy ocupados diciéndole a donde quisiéramos ir. El hombre y la mujer que están listos para Dios y Su obra son los que reciben el premio cuando viene el llamamiento. Nosotros esperamos y tenemos en mente la idea de que se presentará una gran oportunidad, algo sensacional y cuando llega, estamos listos para gritar: "Aquí estoy". Siempre que Jesucristo se está levantando en autoridad, tú y yo estamos ahí presentes, pero no tenemos buena voluntad para llevar a cabo un trabajo humilde.

Estar listos para Dios significa que poseemos una buena disposición para hacer lo más insignificante o lo más grande; no hay diferencia. Significa que para nosotros no existen varias alternativas en lo que deseamos hacer sino que, sin importar cuáles sean los planes de Dios, estamos ahí listos. Entonces, cuando surge cualquier tarea, escuchamos Su voz como nuestro Señor escuchó la voz de Su Padre y estamos listos para realizarla con la disposición plena de nuestro amor por Él. Jesucristo espera tratarnos a nosotros como el Padre lo trató a Él. Nos puede colocar donde a Él le plazca, en deberes agradables o de baja categoría, porque nuestra unión con Él es igual a la que Él tuvo con Su Padre. "Para que sean uno, así como nosotros somos uno", Juan 17:22.

Mantente preparado para las visitas sorpresivas de Dios. Una persona preparada nunca tiene que alistarse, sino que siempre está lista. ¡Piensa en el tiempo que desperdiciamos tratando de prepararnos una vez que Dios nos ha llamado! La zarza ardiendo es un símbolo de que todo está alrededor de la persona que se encuentra lista. Y la zarza arde por la presencia del mismo Dios.

(Por gentileza de E. Josué Zambrano)

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