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LOS TRILLIZOS DE LA CULPA (Freudianismo, Marxismo y Darwinismo), Dennis Peacocke


DARWIN: SE MATA A DIOS - Dios no existe, todo  no es más que azar y evolución.
MARX: SE MATA LA RELIGIÓN - La religión es el opio del pueblo. Todo no es más que materia.
FREUD: SE MATA EL ALMA - Nuestro subconsciente está enteramente ligado a la sexualidad.


El hombre quiere culpar a su entorno por su pobreza
La primera evidencia visible del estado caído del hombre en el Jardín del Edén fue su intento de resolver el problema de su propia desnudez por sus propios medios (Gén. 3:7). La segunda fue su intento de esconder de su Creador su recién descubierto conocimiento de la desobediencia (Gén. 3:8). La tercera fue culpar al entorno creado por Dios como la excusa por su condición caída (Gén. 3:12-13).

Nada ha cambiado, y el hombre caído aún enfrenta sus problemas utilizando estas mismas tres excusas. Quizá sean más "complejas y científicas", pero aún corresponden a los mismos métodos antiguos. Los tres ejemplos más grandes del hombre del siglo veinte que culpa a su defectuoso entorno, particularmente por su pobreza, son: el determinismo psicológico (Freudianismo), el determinismo económico (Marxismo), y el determinismo biológico (Darwinismo) Estos mortales "trillizos de la culpa" han costado miles de millones de dólares confiscados como impuestos a los productores de riqueza, los cuales fueron cruelmente desperdiciados. También han encendido al hombre hacia el odio y las guerras, y generalmente han provocado estragos durante los últimos cien años. Estas tres ideas tampoco han solucionado la pobreza. Demos un vistazo rápido a cada una de las tres.


La trampa de la culpa psicológica

Primero, el determinismo psicológico esencialmente afirma que el pecado y la pobreza son causados por nuestra incapacidad personal para resolver los conflictos internos con nuestros padres y los valores que ellos nos impusieron. Freud y sus discípulos señalan que el hombre es primordialmente, o exclusivamente, un ente con alma y cuerpo, pero sin espíritu. Por lo tanto, la manera en que la gente nos trate determina lo que llegaremos a ser. Todos nosotros somos "víctimas" ya que todos hemos sido maltratados. La pobreza, desde esta posición, es solo un síntoma de un trauma psicológico interno o relacional externo que no ha sido resuelto. Mi Ego, Id (Yo o Ello) y Superego hicieron la mala obra, y lo único que puedo mostrar al respecto es el escombro esparcido de mis energías libidinosas no resueltas que me contaminan a mí y a otros como una lluvia radioactiva.


La trampa de la lucha de clases sociales y la culpa del entorno
En segundo lugar, el determinismo económico nos dice que todas las relaciones humanas están determinadas por la propiedad y la distribución tanto de la propiedad privada como de los medios de producción, lo que usted tiene y la forma en que lo obtuvo. La lucha de las clases sociales es el resultado de la racionalización sistemática de que "los que tienen" oprimen a "los que no tienen". Sugiere que la pobreza le es impuesta por el periodo histórico, social y posición en la vida en las que casualmente usted nació. Marx y sus hijos ideológicos han destruido a incontables millones de seres humanos con su urdimbre de racionalización en los siglos diecinueve y veinte. Su sistema de culpar/odiar creo una conciencia de clase acompañada de culpa y envidia, de la que solo el tiempo y Cristo nos pueden limpiar.

La trampa de la culpa biológica
Tercero, Darwin y su determinismo biológico quieren que creamos que es la cantidad de fuerza que heredamos de nuestros antepasados lo que determina nuestra posición en la vida. Los códigos genéticos y genes paternos nos obligan a ser lo que somos. Somos víctimas de la procreación por casualidad; no pedimos nacer, pero nos vemos atrapados en las tarjetas biológicas que nos dieron nuestros padres y nuestra raza. Los más fuertes sobreviven y dominan, mientras que las víctimas de los genes más débiles son dominadas y están cargadas de pobreza. Quizá haya algo de verdad mal aplicada en estos tres sistemas, y debemos poder reconocerlo.

Humanamente hablando, aunque nuestro ambiente paterno juega un papel muy significativo en la formación de quienes somos, no determina todo, Dios nos hace responsables a cada uno de nosotros por cómo juguemos las cartas que Él nos repartió. De hecho, la lectura correcta de dichas cartas es la clave para interpretar nuestro destino y propósito en la vida, y para comenzar a cumplirlo Dios paga por lo que Él ordena, y mis fortalezas y debilidades, en cada nivel, fueron permitidas por un propósito y por una razón, Nuestra tarea es encontrar ese propósito en Cristo y a través de Él, y utilizar nuestras circunstancias internas y externas para crecer en gracia y servir a Dios y a los demás. Lo que Él me ha dado es mi destino. Lo que me hace "víctima" es la manera en que invento excusas para explicar mi forma de reaccionar. No puedo controlar todo lo que me sucede, pero se me ha dado el mandamiento de controlar mis reacciones (Gén. 4:7). Muchos niños pobres crecieron y por medio de su trabajo alcanzaron el éxito, y muchos niños que "nacieron en cuna dorada" crecieron y fracasaron. El entorno no es lo importante, lo importante es la obediencia a la ley espiritual.


Tiremos la culpa a la basura y
expongamos las verdaderas causas raíz de la pobreza


"… Y ya también el hacha esta puesta a la raíz de los árboles ..."
Mateo 3:10


En cierto sentido, buscar las causas de la pobreza puede ser un ejercicio estéril. Desde la caída del hombre, la pobreza ha sido la condición natural de la humanidad. Ciertamente ha sido la condición general de la humanidad a través de la historia. Por esto es que Adam Smith escogió "La Investigación sobre la Naturaleza y Causa de la Riqueza de las Naciones" como título para su gran libro. Él se dio cuenta que la pregunta verdaderamente interesante no era lo que hace a algunas naciones y personas pobres (por naturaleza todos serían pobres), sino que es lo que hace a algunos ricos. Esa, en un mundo caído, es la pregunta verdaderamente inteligente.



(Dennis Peacocke en 'Haciendo Negocios a la Manera de Dios')

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