TRADUCTOR-TRANSLATE

LA NATURALEZA DE LA BESTIA (Cap. III de "La Marca De La Bestia"), Joseph Herrin



¿Cuál es la naturaleza de la bestia a la cual Adán y Eva se sometieron? ¿Qué es lo que Adán y Eva fueron mandados a someter y gobernar, pero que se convirtieron en esclavos de eso mismo? Un buen lugar para comenzar a estudiar este asunto es mirar a la criatura que fue el instrumento de la caída de Eva.
Gén 3:1 LBLA Y la serpiente era más astuta que cualquiera de los animales del campo que el SEÑOR Dios había hecho….
Gén 3:14 LBLA Y el SEÑOR Dios dijo a la serpiente: Por cuanto has hecho esto, maldita serás más que todos los animales, y más que todas las bestias del campo; sobre tu vientre andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida…
La serpiente se identifica como una bestia, que supera a todas los demás bestias de dos maneras distintas que se mencionan en estos versículos. La serpiente era astuta, más que cualquier otra bestia, y la serpiente fue maldecida más que cualquier otra bestia.
Debemos tener en cuenta que en este relato tenemos la primera aparición y aspecto de Satanás, y él aparece como una serpiente. Que la serpiente y Satán son uno se revela en otros pasajes.
Apo 12:9 LBLA Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua que se llama el diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él.
La primera aparición de Satanás en la forma de una bestia revela mucho sobre su carácter. Satanás está totalmente entregado a la naturaleza de la bestia. Fue creado como un querubín protector, acabado de hermosura y sabiduría (Ezequiel 28, Isaías 14). Él era perfecto en su creación hasta el día en que se encontró iniquidad en él. Se hizo corrompido debido a su gran belleza, y comenzó a adorar a las criaturas antes que al Creador.
Cuando Satanás comenzó a adorar a la criatura se entregó a la naturaleza de la bestia. Su sabiduría, la cual fue declarada como "perfecta" antes de su transgresión, se distorsionó, y así vemos a la serpiente descrita como "astuta". La palabra astuta o astucia habla de una sabiduría caída que ha sido entregada a la búsqueda del deseo egoísta, y a no buscar la voluntad de Dios. No hay mayor característica de la naturaleza de la bestia que su egoísmo. Vive para ella misma. Existe para satisfacer los apetitos naturales que se encuentran dentro de su propio ser. Es codiciosa, lujuriosa, celosa y no sabe nada de morir a sí mismo con el fin de vivir para la voluntad y el placer de los otros.
Mientras Satanás estaba todavía en el Cielo él determinó que ya no iba a vivir para la voluntad y placer de Dios, pensó en querer ser igual a Dios y ser capaz de determinar su propio camino, ser auto-dirigido y buscar su propio cumplimiento. Una actitud de egoísmo siempre conduce a una serie de otros pecados como la codicia, los celos, la ambición egoísta, el orgullo, la lucha y la violencia.
Mucho se revela acerca de la naturaleza bestia en la maldición que Dios le habló a la serpiente.
Gén 3:14 LBLA……. sobre tu vientre andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.
Hay un gran simbolismo. Las palabras, "Sobre tu vientre andarás" significa que la naturaleza de la bestia va a vivir para el cumplimiento de los apetitos naturales. ¿Qué es lo que la naturaleza de la bestia desea, y cuáles son sus apetitos? La comida, el sexo, la fama, la riqueza, la facilidad, el placer, bienes materiales, poder y una serie de otras cosas.
Ninguna de estas cosas son inherentemente malas, pero se convierten en malas cuando son lo único a lo cual la creación persigue con hambre y sed. La voluntad de Dios es que la humanidad buscara primero el Reino de Dios y Su justicia al tiempo que permite a Dios elegir cómo y cuándo abastecer las necesidades de la humanidad. Yeshua habló de esta manera:
Mat 6:31-33 LBLA Por tanto, no os preocupéis, diciendo: "¿Qué comeremos?" o "¿qué beberemos?" o "¿con qué nos vestiremos?" (32) Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas. (33) Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Lo que se expresa en estas palabras es el contentamiento de los que viven para hacer la voluntad del Padre. Hacer la voluntad de Dios es la principal prioridad de su vida, y no se preocupan por las cosas de este mundo. Ellos no necesitan casas, tierras, coches y muchos bienes materiales. Ellos no están preocupados por el cuidado de su cuerpo físico, porque entienden que el que hizo el cuerpo del hombre ya conoce sus necesidades y Él sin duda proporcionará conforme a Su gran sabiduría, amor y poder. Ellos entienden que si se entregan a la búsqueda del Reino de Dios el Señor se hará cargo de sus necesidades.
Los que están sujetos a la serpiente no conocen el contentamiento de hacer la voluntad del Padre. De la serpiente leemos que fue maldecida a tener que comer polvo todos los días de su vida. La carne del hombre fue formado del polvo de la tierra. Estas palabras de juicio sobre la serpiente simbólicamente hablan de un apetito por aquello de lo cual se partió para formar la carne, y todos los pecados de la carne.
Gál 5:19-21 LBLA Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad, (20) idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, sectarismos, (21) envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes…
La serpiente fue maldecida a ser gobernada por su vientre y comer de las cosas de la carne. Cuando un cristiano se entrega a las cosas mencionadas en la lista anterior, lo cierto es que están permitiendo que la naturaleza bestia se manifieste en ellos. Muchos hombres, incluso los que nombran el nombre de Cristo, se rigen por esta naturaleza.
Flp 3:18-19 LBLA Porque muchos andan como os he dicho muchas veces, y ahora os lo digo aun llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo, (19) cuyo fin es perdición, cuyo dios es su apetito y cuya gloria está en su vergüenza, los cuales piensan sólo en las cosas terrenales.
Pablo seguramente tenía la serpiente en mente cuando escribió estas palabras, porque habla del vientre y una mente puesta en las cosas terrenales. El vientre es una característica destacada de la naturaleza de las bestias, y fue singularmente marcada cuando Dios maldijo a la serpiente. El énfasis en el vientre de la bestia revela que toda su vida se basa en la satisfacción de sus apetitos terrenales. El vientre también se enfatiza cuando se habla de los hombres que se han dado a sí mismos a ser gobernados por la naturaleza bestia.
La naturaleza bestia se puede resumir en una sola palabra, "egoísmo". La naturaleza divina, en marcado contraste, se puede resumir en la palabra "desinteresada", o con la palabra "amor", porque se nos dice que el amor "no busca lo suyo" (I Corintios 13: 5).
La perfecta sabiduría de Dios no es egoísta y busca el bienestar de otro. Así vemos en la Escritura que entre la divinidad hay una gran generosidad. El Padre glorifica al Hijo, el Hijo vive para hacer la voluntad del Padre, y el Espíritu toma las cosas del Padre y con ellas glorifica al Hijo (Juan 16). La perfecta sabiduría de Dios es tal que el Señor envió a Su amado Hijo a morir por la humanidad, y Yeshua pondría libremente Su vida por sus amigos. Esta sabiduría es totalmente desinteresada. Esta sabiduría es mansa, apacible y humilde.
Stg 3:17 LBLA Pero la sabiduría de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, condescendiente, llena de misericordia y de buenos frutos, sin vacilación, sin hipocresía.
La sabiduría de la naturaleza corrupta de la bestia no es así. Nace en el egoísmo y no se preocupa por el bienestar de los demás.
Stg 3:15-16 LBLA Esta sabiduría no es la que viene de lo alto, sino que es terrenal, natural, diabólica. (16) Porque donde hay celos y ambición personal, allí hay confusión y toda cosa mala.
Quiero compartir algo aquí que es difícil de transmitir. La razón por la que es difícil es que los santos han sido tan carnales durante tanto tiempo que solo pueden con gran dificultad empezar a percibir las enormes profundidades en las que la Iglesia se ha hundido.
Sé que la mayoría de los que están leyendo este libro va a pensar que no se está manifestando la naturaleza de la bestia en ellos de ninguna manera, y que son verdaderamente desinteresados y en gran medida están manifestando el Espíritu de Cristo, pero hay que recordar que la serpiente era la más astuta por sobre todas las bestias y que el arma principal de Satanás es el engaño. Satanás puede convencerle de que usted es la imagen de la piedad, cuando en realidad es mucho menos que eso.
Le pido que permita realmente al Espíritu buscar en lo más profundo de su ser a medida que lee lo que sigue. Sin duda sonara radical y parecerá fuera de lugar en un mundo regido por el maligno. Parecerá como algo herético a la ramera que quiere permanecer firmemente asentada en la bestia.
Incluso puede causar que un poco de miedo empiece a surgir dentro de su ser a medida que empieza a "considerar el costo" y considerar las consecuencias de lo que está siendo compartido hoy, pero si usted no va a retroceder, y si va a permitir que el Espíritu le transforme de modo que ya no se conforme a un mundo material y obsesivamente caído, entonces la imagen divina será expresada en y a través de su ser. Entonces comenzará a manifestar aquello para lo que Dios creó al hombre. Usted va a aparecer como la misma imagen y semejanza de Dios. ¿Está Listo?
Leemos que donde hay celos, ambición egoísta, esclavitud al vientre y a los apetitos de la carne, estas son sin duda las características de la naturaleza bestia. La naturaleza animal se caracteriza por el consumo y porque nunca está satisfecha. Este consumo es evidente en todas partes en nuestra sociedad, pero realmente no lo vemos. Nos hemos vuelto tan perdidos en este consumo visible que ya no es visible para nosotros.
Los Santos somos llamados a ser conformados a la imagen de Cristo, y Cristo es llamado "la luz del mundo". Él es totalmente desinteresado y generoso. Él puso su vida por los mismos que lo odiaban. Se nos dice que "siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros", incluso cuando éramos Sus enemigos.
Leemos en el primer capítulo del Génesis que en el cuarto día fueron creadas las luces en el firmamento de los cielos, y vimos cómo los santos corresponden con estas luces. La luz es desinteresada. La Luz no consume, sino que irradia hacia el exterior. Va adelante y aporta calidez, vida y energía a todo sobre lo que brilla. Todos los santos son llamados a ser esos desinteresados, dando luz, que irradie la vida y el amor de Cristo en un mundo oscurecido.
Se me ha ocurrido que así como Dios nos ha dado una representación de los santos en el cielo, así también nos ha dado una representación de aquellos que están marcados por la naturaleza bestia. Mucho se ha hablado en los últimos años acerca de los agujeros negros. Los agujeros negros se dice que son las áreas de materia súper densa que son causadas por una estrella que colapsa sobre sí misma. Estas áreas de materia súper densa comienzan a atraer todas las cosas hacia sí mismas. Son esos atractores poderosos que ni siquiera permiten que la luz escape de ellas. Ellos sólo absorben más y más materia.
Los científicos no pueden ver realmente los agujeros negros, ya que no emiten luz. Más bien han determinado que existen observando el efecto que se produce en la materia alrededor de ellos. Pueden observar la materia siendo atraída con fuerza a un lugar determinado y la luz siendo extinguida, mediante la observación de esta actividad son conscientes de la existencia y la presencia de agujeros negros.
Estos agujeros negros tipifican a esos hombres y mujeres que se han dado a sí mismos a la naturaleza bestia. La humanidad fue creada como las estrellas para manifestar la luz y la vida del Creador, pero muchos se han derrumbado hacia atrás sobre sí mismos, habiendo vuelto hacia adentro y comenzando a buscar cosas por uno mismo.
Muchos, aun entre los santos, no han podido ser contenedores para expresar la luz de Cristo y vivir para hacer la voluntad del Padre. Más bien, quieren las cosas para ellos mismos. Ellos se sienten atraídos por la materia de este mundo, y ansían ser llenos de codicia, lujuria y ambición egoísta.
Cuando éstos comienzan a trabajar para ganar las cosas que sus almas desean dejan de irradiar la luz de Dios y se vuelven como grandes vacíos que atraen las cosas materiales a sí mismos. Ellos razonan que es justo y adecuado que deben tener una parte justa de los bienes del mundo y empiezan a ejercer una tremenda energía para ganar esas cosas a su alrededor. Comienzan atraer asuntos a sí mismos. La Biblia llama a esta actividad "servir al dinero" y a los santos se les advirtió que ningún hombre puede servir a Dios y a las riquezas. Ahora aquí está la parte difícil de lo que yo quiero transmitir. Casi todos los santos están tratando de servir a Dios y a las riquezas, aunque ellos no lo reconocen. La mayoría de los santos están marcados por la influencia de la naturaleza de la bestia en sus vidas, y un gran número están cabalgando sobre la bestia, y no quieren admitir que lo están haciendo.
Aunque todos los santos han sido llamados a dar a luz la luz de Cristo, un número alarmante de ellos se han vuelto hacia adentro y se han convertido en consumidores voraces de la materia. Están en peligro de ser arrojados de vuelta a la Tierra como higos inmaduros, y ser entregados por entero a la búsqueda de sus apetitos egoístas.
Una de las razones por las que los santos no reconocen la influencia de la naturaleza bestia sobre su vida, es por el gran egoísmo y la codicia que está presente dentro de ellos, y porque que se comparan entre sí y no con Dios, que es la verdadera medida para la cual el hombre fue creado.
Por lo tanto, me gustaría establecer a Cristo como la norma o estándar y revelar cuál es su actitud sobre el consumo y la práctica de los apetitos naturales. Al mirar a Cristo veremos claramente lo que es de la naturaleza animal y lo divino. Inmediatamente después de que Cristo fue bautizado por Juan en el río Jordán, el Espíritu lo llevó al desierto, donde ayunó durante cuarenta días.
Otra forma de decir esto es que Cristo no consumió nada durante cuarenta días. Después de estos cuarenta días se nos dice que Cristo tuvo hambre, pero él todavía no comía. Satanás entonces vino a tentar a Yeshua y la primera tentación fue relacionada con el consumo. Satanás dijo a Cristo, "Si tienes hambre, convierte estas piedras en pan”.
Lo que Satanás sugirió parece muy razonable a la razón del hombre. Si usted tiene un apetito que clama ser satisfecho, entonces parece normal satisfacerlo. Después de todo, Dios creó el cuerpo del hombre que se nutre de los alimentos, e incluso Cristo dijo "la comida es para el cuerpo", pero vemos aquí una notable manifestación de la naturaleza divina. Cristo respondió a Satanás diciendo: “Está escrito: 'El hombre no vive sólo de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios'”.
Lo que Cristo declaró era que hacer la voluntad del Padre es más importante que la satisfacción de los deseos naturales del cuerpo. El Espíritu aún no había liberado a Cristo de su ayuno, y Dios aún no había manifestado cómo iba a satisfacer las necesidades de su Hijo por la comida.
Yeshua estaba tan sometido al Padre que Él no consideraría hacer nada por Su propia iniciativa para satisfacer su necesidad de alimentos. Él no estaba preocupado de que su Padre le dejaría morir de hambre. Él sabía que si Él buscaba la voluntad del Padre por encima de todo, Él se haría cargo de las necesidades de la vida.
Cristo se negó a ser conducido por Sus apetitos. Se negó a entregarse a la insistencia o al impulso de la bestia para consumir, incluso cuando tuvo hambre. Sometió y gobernó sobre la bestia. Él azotó Su cuerpo y lo mantuvo bajo sujeción. Se nos dice que después de que Satanás dejó a Yeshua que los ángeles de Dios llegaron y ministraron las necesidades de Cristo.
Dios ya sabía cómo y cuándo Él proveería el sustento de su Hijo, y el Hijo tenía tal paz y confianza en el amor del Padre, que estaba dispuesto a esperar, sabiendo que la voluntad del Padre es siempre el mejor y más alto bien para nosotros.
Veamos ahora otro acontecimiento en la vida de Yeshua. Durante todo el período de Su ministerio Yeshua no fue dueño de una casa. Nunca tuvo un centro de ministerio, y él se limitó a dormir a donde el Espíritu lo llevó a dormir. A veces dormía en los campos abiertos. A veces dormía en la popa de un barco en una almohada. A veces dormía en una cama en la casa de alguien, como en la casa de Lázaro, Marta y María. Cuando un hombre se acercó a Yeshua y dijo que deseaba ser Su discípulo, Yeshua respondió de esta manera:
Mat 8:20 LBLA Y Jesús le dijo*: Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.
Creo que es importante que Yeshua contrastó Su camino divino de la vida a la de las bestias, los zorros y las aves. Bestias que exigen algún tipo de hogar. Quieren un nido para vivir, o una buena guarida en la tierra. También lo hacen muchos hombres y mujeres que exigen tales cosas. Ellos pueden decir a Dios: "Voy a ser Tu discípulo, siempre que pueda tener mi casa bonita y mobiliario. Mientras que pueda tener mi buena cama para dormir en la noche, te seguiré". Pero mira las palabras de Cristo a quien sería Su discípulo.
Él dijo que no podía prometer tal cosa, a quien vive para hacer la voluntad de Dios y se contenta con lo que Dios decide proveer para él. En efecto Yeshua estaba diciendo a este hombre que tuviera en cuenta el costo. Si este hombre quería tener un hogar, como las bestias demandan una casa, entonces no podía ser verdaderamente discípulo de Cristo, porque Cristo reveló que Su vida se centra en agradar al Padre, no en auto agradarse.
¿Estoy empezando a sonar herético? ¿Está comenzando a sentir que el miedo se levanta dentro de usted, respecto a lo que Dios realmente podría requerir de usted si tuviera que entregar todo a Él? Usted pueden pensar, "Dios en realidad no necesita que yo esté dispuesto a renunciar a todo, y no veo a nadie a mi alrededor hacerlo", pero, de nuevo, dejemos que Cristo sea la medida de todas las cosas. Escuche sSs palabras:
Luc 14:33 LBLA Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todas sus posesiones, no puede ser mi discípulo.
Estas palabras de Cristo vienen inmediatamente después de hablar sobre tener en cuenta el costo del discipulado. Con la imagen de la naturaleza divina llega un gran costo para la carne y el hombre natural. Es por esto que Cristo dijo que todos los que quieran seguirlo deben tomar su cruz. La cruz es un instrumento de muerte, y la bestia debe ser asesinada, aunque la bestia piense que sólo es lo normal y necesario que hace para tener su propio nido privado, o cueva.
Podemos preguntar: "¿Cómo hicieron los apóstoles y la Iglesia primitiva para comprender este asunto? ¿Ellos también renunciaron a todo lo que poseían? "Me alegro de que hayas preguntado. Echemos un vistazo a las Escrituras para ver:
Hch 4:32-35 LBLA La congregación de los que creyeron era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo lo que poseía, sino que todas las cosas eran de propiedad común. (33) Con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia había sobre todos ellos. (34) No había, pues, ningún necesitado entre ellos, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían, traían el precio de lo vendido, (35) y lo depositaban a los pies de los apóstoles, y se distribuía a cada uno según su necesidad.
Durante los primeros años después de la ascensión de Cristo, y después de Pentecostés, una notable obra de la gracia fue vista entre los santos. Fueron extraordinariamente liberados de la naturaleza bestia. Ellos manifiestan la vida divina a un grado increíble, y debido a esto se presentaron como grandes luces en su mundo. De su reputación leemos:
Hch 5:13 LBLA Pero ninguno de los demás se atrevía a juntarse con ellos; sin embargo, el pueblo los tenía en gran estima.
Quiero instar a considerar detenidamente la Escritura de arriba para que revele tal vez la evidencia más profunda de la capacidad de Dios para transformar la vida de los hombres que cualquier otro testimonio o milagro del Nuevo Testamento. Un gran número de hombres y mujeres que anteriormente habían sido esclavizados a la naturaleza de la bestia, y que habían vivido como consumidores, se transformaron en dadores.
Antes de la salvación era su naturaleza reunir los bienes materiales para sí mismos, y después de la salvación era su naturaleza ser libres de toda propiedad y todos afirman que cualquier cosa propia era de todos. Note el alcance de las palabras utilizadas "y ninguno decía ser suyo lo que poseía".
¡Aleluya, la naturaleza animal que se arrastra sobre su vientre y se come el polvo de la tierra fue asesinado! No conozco mayor evidencia de la transformación completa de los santos por el poder del Espíritu que estas palabras. ¡Eran todos ellos gloriosamente uno mismo! Nadie dijo que todo lo que poseía era de su propiedad.
Ellos realmente comenzaron a estimar las necesidades de los demás como más importantes que sus propias necesidades. Ellos comenzaron a manifestar el amor por los hermanos, y por eso todos los hombres reconocieron que eran los discípulos de Cristo. Ellos amaban a Dios y a los hijos de Dios antes que a los bienes materiales.
Se puede decir que estos primeros santos estaban tan cautivados con un amor de Cristo y el deseo de hacer la voluntad del Padre que las cosas materiales simplemente se volvieron poco importantes para ellos. Lo que antiguamente habían aferrado con gran tenacidad, y custodiado con gran celo, ya no era precioso para ellos.
Cuando el amor de Cristo y de los hermanos entró con tal poder, el amor de otras cosas murió. Cuando el inmenso deseo de hacer la voluntad del Padre los agarró, el deseo de hacer la voluntad del hombre fue repudiado.
La Iglesia de hoy no manifiesta esta misma actitud desinteresada, estar contentos con lo que el Padre les daría a ellos, en el momento y en la forma en que Él eligiera. En cambio la iglesia anda montada en la bestia como una gran ramera, y tiene muchos antojos de las cosas de este mundo. Ella anhela ser vestida con ropas finas y ser adornada con muchas joyas. Los santos se dan a la búsqueda de casas, tierras, coches, muebles, ropa y alimentos ricos y el placer y el entretenimiento, y dicen: "Dios quiere que tenga estas cosas y gaste mis días recogiendo lo que mi corazón desea, y trabajar por las cosas que perecerán", por la astucia de la bestia han sido engañados. Considere las palabras del apóstol Pablo:
Flp 4:11-13 LBLA No que hable porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación. (12) Sé vivir en pobreza, y sé vivir en prosperidad; en todo y por todo he aprendido el secreto tanto de estar saciado como de tener hambre, de tener abundancia como de sufrir necesidad. (13) Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
1Ti 6:8 LBLA Y si tenemos qué comer y con qué cubrirnos, con eso estaremos contentos.

Heb 13:5 LBLA Sea vuestro carácter sin avaricia, contentos con lo que tenéis, porque El mismo ha dicho: NUNCA TE DEJARÉ NI TE DESAMPARARÉ,
La marca de la naturaleza divina es la alegría, y no la codicia. Pablo dijo: "con Tener sustento y abrigo, con eso estaremos contentos". Dijo que estaba contento en cualquier circunstancia en que estuviera. La conclusión es que los que llevan la naturaleza divina están satisfechos con lo que la provisión del Padre elige darles a ellos. Ellos no viven para satisfacerse a ellos mismos.
Ellos viven para hacer la voluntad del Padre. Ellos no se dan a la búsqueda de las cosas del mundo. No tienen deudas por poseer hoy lo que se les antoja, sin tener el dinero para ello. Ellos se caracterizan por su generosidad y su entrega desinteresada. Ellos no dicen que todo lo que poseen es de su propiedad, porque han rendido todas sus posesiones a Dios.
Debo añadir algunos comentarios aquí en aras de la claridad, porque yo sé que algunos podrían malinterpretar mis palabras. No estoy diciendo que para llevar la naturaleza divina todos los santos deben abrazar la pobreza y deshacerse de sus casas y tierras. Lo que estoy diciendo es que deben estar dispuestos a hacerlo si es la voluntad de Dios para ellos.


Pablo dijo que él sabía cómo estar contento con la pobreza (medios humildes), pero también sabía cómo estar contento con la prosperidad. El meollo de la cuestión es precisamente lo que se ha declarado en repetidas ocasiones, los santos deben estar contentos con lo que Dios Padre elige y pone a su disposición, y a estar en reposo con su calendario y su provisión. No pueden exigir su propio camino.
En este capítulo me estoy centrando sobre todo en las demandas de la naturaleza de la bestia para tener hogares y tierras, etc., porque a esto es lo que la mayoría de los santos se han entregado a perseguir. No hay muchos que vallan en la dirección opuesta, exigiendo vivir de una manera pobre, tratando a sus cuerpos estrictamente y negándose a sí mismos a todo placer, pero esto también es un error.
Col 2:20-23 LBLA Si habéis muerto con Cristo a los principios elementales del mundo, ¿por qué, como si aún vivierais en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: (21) no manipules, no gustes, no toques (22) (todos los cuales se refieren a cosas destinadas a perecer con el uso), según los preceptos y enseñanzas de los hombres? (23) Tales cosas tienen a la verdad, la apariencia de sabiduría en una religión humana, en la humillación de sí mismo y en el trato severo del cuerpo, pero carecen de valor alguno contra los apetitos de la carne.
Hay una pequeña minoría de los santos que han errado en el sentido contrario de la mayoría. Esta minoría estaba en auto-humillación y en el trato severo del cuerpo. Pablo dice que estas cosas tienen una "apariencia de sabiduría", ya que parece que no están sirviéndose a sí mismo sino a Dios. Sin embargo, Pablo revela dónde está el error en estos santos también. Afirma que estas cosas no son verdaderamente sabias por su apariencia de sabiduría y se basa en la religión auto-hecha y la auto-humillación".
Estos son a quienes Pablo condena por igual que a los que se entregan a la búsqueda del placer, yerran el blanco porque quieren ser auto-dirigidos. No se contentan con esperar en Dios y recibir todo lo que Él tiene para ellos, pero sólo recibirán la pobreza y la auto-humillación.
Pablo dijo que estaba contento con la pobreza, pero también con la prosperidad, con el hambre y con la llenura, con el sufrimiento de la necesidad y contento cuando había abundancia. Los que son conformes a la imagen de lo divino se contentan con lo que Dios elige para ellos.
Sin duda, la mayoría de los santos yerran el blanco en el lado de la codicia, y no en la auto-humillación, pero ambas son igualmente pecaminosas por originarse en uno mismo. Los que llegan a la madurez de Cristo han crucificado la carne y sus deseos y viven para hacer la voluntad de Dios.
Ellos están contentos con lo que Él ofrece y no extenderán su mano para satisfacer sus apetitos naturales aparte de la voluntad de Dios. Tampoco van a negarse a recibir lo que Dios proveería para ellos con el fin de anonadarlos.
El discipulado es rendirse a la voluntad de otro, y en esta rendición de la voluntad es donde radica el costo del discipulado. Hay un alto costo para el discipulado, y por esta razón Yeshua insta a todos los que quieran seguirlo para que tengan en cuenta el costo. Él no promete a ningún hombre o mujer casas y tierras, sino que insta a todos a contentarse con lo que el Padre elige para ellos.
Esto es pues, un punto de fricción real. ¿Puede estar contento con lo que el Padre elige para usted, o usted tiene ciertos requerimientos, deseos o demandas que no son negociables? ¿Quiere decir a Dios: "Voy a darle una parte de mi vida, pero yo reservaré otra parte de ella?" Recuerde, Cristo dijo que ningún hombre puede servir a Dios y a las riquezas.
Sí, estas cosas son radicales, y la iglesia primitiva era muy radical, y brillaron como una luz brillante por una temporada. La bestia sufrió una herida mortal, pero la herida ha cicatrizado y la Bestia ha regresado y ha ofrecido a la Iglesia un paseo en su misma espalda.
Apo 13:3-4 LBLA Y vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada. Y la tierra entera se maravilló y seguía tras la bestia; (4) y adoraron al dragón, porque había dado autoridad a la bestia; y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién es semejante a la bestia, y quién puede luchar contra ella?
Cuando Cristo fue crucificado y resucitó Satanás recibió un golpe mortal. La Iglesia primitiva sometió y gobernó la naturaleza de la bestia. Ellos se establecieron completamente libres de una esclavitud a sus apetitos naturales. Ellos se transformaron de consumidores a irradiadores de luz y vida. Conocían la gloriosa libertad de poseer nada más que a Cristo. Sin embargo, los santos no pudieron seguir subyugando y gobernando sobre la naturaleza de la bestia. Comenzaron a adorar al dragón, Satanás, la serpiente, una vez más. Por su astucia los convenció de que podían ser discípulos de Cristo al tiempo que permitían a la bestia vivir. Él los convenció de que la bestia incluso les llevaría a su objetivo y que podrían vivir en armonía con la naturaleza de la bestia.
Hay muchas interpretaciones carnales de lo que habla este pasaje de Apocalipsis 13. Muchos maestros de profecía miran a la bestia como algunos gobernantes políticos que se levantarán y harán guerra contra el cristianismo, pero permítanme declarar que la bestia ha estado presente durante toda la duración del cristianismo y que ha hecho la guerra con muchos santos, y pocos la han superado.
Muchos son los santos que han sido derrotados a través de gran engaño y astucia, ya que no han logrado someter y gobernar sobre la naturaleza de la bestia. Han creído que podían vivir para sí mismos y para Dios, que podían ofrecer a Dios una parte de sus vidas, mantenimiento otra parte importante para ellos, para que pudieran encontrar placer y satisfacción en los ofrecimientos del mundo.
¿Está dispuesto a permitir que el Espíritu brille una luz sobre su vida, sobre sus hábitos de gasto y su acumulación de los bienes de este mundo? ¿Está usted dispuesto a renunciar a todas sus posesiones como Cristo requirió con el joven rico? ¿Estaría contento con la comida y el cobijo, ni siquiera exigiendo lo que los animales tienen, como es su propio nido, su propia guarida?
Cristo amonesta a todos a contar el costo antes de declarar que le seguirán donde quiera que Él los lleve. Si desea llevar la imagen de lo divino, entonces la naturaleza de la bestia se debe descartar de una vez y ser subyugada.

El hombre se aferra tenazmente a las cosas de este mundo, a las posesiones de su propiedad, porque ellos no conocen el amor de Cristo y de los hermanos el cual debería hacer de las cosas del mundo como algo sin valor en comparación al Amor de Dios. Si usted no está completamente cautivado por Cristo, quedará cautivado por cosas menores. Por otro lado, si su amor de Cristo es puro y sin adulterar, entonces las cosas de este mundo serán como nada para usted. Usted no codiciará, o pasara su vida, su tiempo y energía en la búsqueda de la acumulación de cosas materiales. Cristo vino a poner en libertad a los hombres, y aquellos a quienes el Hijo los libera son verdaderamente libres.

(Traducción de Bayron E. Mansilla)

Artículos relacionados:

No hay comentarios:

Publicar un comentario