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CONTUMACIA, ESTADO LETAL, Administrador (AÑO 2016)


6/1/2016

Definición de la R.A.E. de contumacia:
1. f. Tenacidad y dureza en mantener un error.
2. f. Der. rebeldía (‖ falta de comparecencia en un juicio).

Todo el que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado (sundsláo, de la raíz dsláo, que significa triturar, estrellar juntos, destrozar); mas sobre quien ella cayere, le desmenuzará (likmáo, proveniente de likmos, equivalente de líknos, que es una canasta para aventar; aventar, triturar, desmenuzar).

Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.

Hebreos 6:1-8
1 Por lo cual, dejando ya la enseñanza primaria acerca de Cristo, vayamos adelante hacia la madurez; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios,
...
Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,
5 y asimismo degustaron la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero,
6 y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a la pública ignominia.
7 Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces viene sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de parte de Dios;
8 pero la que produce espinos y abrojos es desechadaestá próxima a ser maldecida, y termina por ser quemada.

Hebreos 10:26-31
26 Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por el pecado,
27 sino una horrenda esperanza de juicio, y hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.
28 El que menospreciare la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere sin ninguna misericordia.
29 ¿Cuánto pensáis que será más digno de mayor castigo, el que hollare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del testamento en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?
30 Sabemos quién es el que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo.
31 Horrenda cosa es caer en las manos del Dios viviente.


Lo primero es decirles que escribimos esto con una carga fuerte en nuestro espíritu de indignación, compunción y enfado, tras la confirmación del Señor por el artículo de Kevin Barret, La Cruz Perdida, que publicamos ayer, del peligro en que se encuentran quienes, habiendo recibido luz, se niegan a morir a la carne, para poder entrar en Tabernáculos. Tal vez ese sea el sentir que el Señor quiere que les transmitamos, ustedes lo juzgarán. De antemano les decimos que nuestra intención no es ofender a nadie, sino advertirles con angustia que el tiempo para cruzar y entrar en el Remanente de Gracia de los Vencedores se acaba.

El Señor que nos ama y advierte con paciencia y amor vez tras vez, lleva desde noviembre advirtiéndonos del peligro que están corriendo quienes han recibido la luz de Tabernáculos, pero se niegan a entrar. Al respecto les recomendamos sendos artículos de David Wilkerson y uno de Kevin Barret, publicados los pasados 28 de noviembre, 10 de diciembrey 5 de enero, respectivamente (http://josemariaarmesto.blogspot.com.es/2015/11/confusion-por-negarse-andar-en-la-luz.htmlhttp://josemariaarmesto.blogspot.com.es/2015/12/rechazar-la-luz-por-incredulidad-david.html,http://josemariaarmesto.blogspot.com.es/2016/01/la-cruz-perdida-kevin-barret.html).
Como reseñamos en el encabezamiento, la palabra “contumacia” nos habla de persistir en el error con tenacidad y dureza, y de rebeldía. Este es el estado lamentable en el que, incluso por años, algunos se han estado enquistando. Estas personas han recibido Palabra, luz, por toneladas; escrita y oral a través de muchos voceros de Dios, pero, como dice David Wilkerson en uno de los artículos referenciados, no “comprendieron la luz”; es decir, “no agarraron, echaron mano de, o poseyeron la verdad, que produce vida y poder”.

Son personas que han endurecido su cerviz para no dejar que la Palabra les penetre lo suficiente, como para efectuar aunque sea el más mínimo cambio en sus vidas cotidianas. La oyen y dicen: “¡Oh, qué buena es esta Palabra”! pero no se la aplican nunca. Persisten en sus mismos errores y pecados vez tras vez, y cuando les confrontas, unas veces se ponen a gritarte y a acusarte a ti de ser tú el problema y el causante de todos sus males y al rato te piden perdón. Llevan años pidiendo perdón por las mismas cosas que nunca cambian; porque su sucedáneo de arrepentimiento es una rápida petición de perdón a las 2 de la tarde y una vuelta a lo mismo a las 6. A las 2 eres magnífico, pero a las 6 eres terrible y te echan la bronca por enésima vez. Su “arrepentimiento” está solo en sus bocas, pero muy lejos de sus corazones. Su falso arrepentimiento solo les compra más plazo para su vida anímica por una semana, días o incluso horas, pero vuelven a sus trece con contumacia. Son capaces de los más arduos sacrificios o trabajos, ¡capaces de todo menos morir a la carne! Morir a su impaciencia, a sus quejas, a sus preocupaciones, a sus afectos naturales, a sus prácticas religiosas con las que pretenden enmascarar su impiedad. ¡Sí!, están completamente cerrados, endurecidos, encallecidos, obstinados... Como mucho llegan al primer paso en que, como el hijo pródigo, sienten tristeza por haber perdido las comodidades y la satisfacción de todas sus necesidades, que estaban cubiertas en la casa de Su Padre. Esto siempre es tristeza según el mundo y no según Dios, al menos no hasta que se entone el “padre, he pecado contra el cielo y contra ti”. Y aún despúes de esto lo más difícil: volver sobre sus pasos hasta el lugar del desvío (Génesis 13:3 volvió por sus jornadas desde el Neguev hacia Bet-el, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bet-el y HaiApocalipsis 2:5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido).

En tal estado de impenitencia, indolencia, cerrazón, estupor, obnubilamiento, ofuscación, confusión... no pueden arrepentirse. Necesitan la Roca del Quebrantamiento, la Piedra del Ángulo en la que chocar. Necesitan un sacudón o electroshock. Nos referimos al texto de Lucas 20:18 del encabezamiento. Este versículo nos muestra que en tal estado (el contexto nos señala a Jesús confrontando a los hipócritas e impenitentes fariseos con la parábola de la viña y en este contexto la conclusión es que el Dueño de la viña destruirá a los labradores y dará Su viña a otros) solo hay dos opciones. O nos dejamos nosotros caer sobre la Roca para ser quebrantados o bien la Roca caerá sobre nosotros hasta desmenuzarnos. Entendemos que la segunda opción es mucho más drástica y dolorosa, pues entraña la severa disciplina del Señor; tal vez al usar quebrantar al principio y desmenuzar después, se nos sugiera que una cosa es ser partidos en trozos y otra ser molidos a polvo.

Si nos decantamos pues por lo primero, es decir, ir nosotros en humillación a dejarnos caer sobre la Roca, buscaremos afligir nuestras almas en ayuno y clamor. En nuestros tiempos de quebrantamiento en el desierto de Pentecostés, cuando no andábamos con el Esposo, procurábamos torcer el brazo del Señor mediante el ayuno, pero Su misericordia infinita al fin acababa por torcer el nuestro y darnos la gracia para aflojar y cambiar nuestra mente ofuscada y poder someternos y obedecer. Esto es verdadero arrepentimiento, abandonar nuestro camino y tomar el Suyo. Sí, el ayuno es la rienda de la carne, para traerla bajo sujeción cuando está desbocada. Si tú estás viéndote reflejado en esto, te aconsejamos esta vía para salir de tu estado de obstinación, indolencia y endurecimiento. Nosotros en nuestros tiempos de desierto, de vivir en la carne, del Pentecostés leudado, vez tras vez éramos conducidos al ayuno para someter nuestra carne; ayunos regulares de dos y tres días semanales, ¡por años!, además de ayunos coyunturales de solo agua por semanas, ayuno total de agua y alimento, etc... Los impenitentes, que nos ocupan, ¡aún estando al borde mismo de ser engullidos por el abismo! ni se lo plantean. En sus obtusas mentes no cabe la idea de un inminente juicio para quebrantamiento, ni por un momento se imaginan que les pueda ocurrir eso, son hijos de Dios ... dicen ... (Juan 8:39)

El texto de 1ª de Samuel 15:23 al que, a buen seguro, los rebeldes y obstinados han sido expuestos más de una vez, nos deja muy claro que la rebelión es como practicar las artes ocultas, la adivinación, pero la obstinación, que es una rebelión bien incrustada en el alma, nos adentra en adoración al diablo, pues eso es la idolatría y los ídolos. ¡Nos postramos y adoramos ante los ídolos de nuestro corazón! los patrones carnales de pensamiento en que nos hemos enquistado.

El Señor nos daba también los textos de Hebreos que tanto nos asustan. Muchos han estado bebiendo y bebiendo el agua de la Palabra hasta casi el ahogamiento y no han producido ni una hierbecita de provecho, sino solamente cardos y abrojos, que pinchan, laceran a quien los toca e inutilizan la tierra. ¡Ojo! porque Pablo dice que éstos, estas tierras estériles, acaban siendo desechadas, muy cerca de ser maldecidas (sí, en el Pacto de la Gracia también podemos ser maldecidos) y quemadas; es decir, que los contumaces serán disciplinados en el fuego de la dura tribulación, que a buen seguro los doblegará.

¿No son éstos los hervores de fuego que han de consumir a los adversarios? ¿Se dan cuenta que siendo hijos (el Señor juzgará a Su pueblo, dice el texto) se han convertido en adversarios, contrarios a Su Padre y Dios? Si repasan las rebeliones de Israel en el desierto, las de Coré, Datán y Abiram, incluso las de Aarón y María y otras, fíjense en cuantas veces aparece la palabra “contra”. Sí, los rebeldes siempre están en contra de Dios y de los profetas y se alinean con los que son carnales y pecan como ellos; continuamente se ponen de su parte y los defienden y excusan, porque así se justifican a sí mismos; condonan y no condenan el pecado propio y ajeno, pues no tienen ninguna perspectiva de la mente de Cristo; están enfocados y enfrascados en sus deleites carnales y en su propia prudencia y razonamientos carnales, terrenales, diabólicos.

El texto de Hebreos al decir “después de haber conocido la verdad” confirma lo que Wilkerson dice de que “no comprendieron la luz”. Así es. Han recibido toneladas de conocimiento y de Palabra buena, suficientes como para cruzar miles de Jordanes, pero “na nay cucas”, como dicen algunos.

¿Se arriesgarán a caer en las manos del Dios vivo, que horrenda cosa es, o se decantarán por afligir sus almas, humillarse y buscar al Señor, para que sane sus tierras estériles?

No piensen los obstinados que entrarán así al Reino. La puerta estrecha no nos deja pasar con mochilas en la espalda cargadas de anhelos mundanos de diversiones, esparcimientos, fútbol, TV, películas obscenas, viajes vacacionales; no comiendo y bebiendo, no con enredos de negocios, no manteniendo los afectos naturales de familiares de la carne, aunque sean cónyuges o hijos, o amiguitos cristianos carnales; no con casas artesonadas, patrimonios, carros, cuentas bancarias, préstamos bancarios o de familiares o amigos; no sin echar fuera a los Ismaeles engendrados en el desierto; no practicando las obras “buenas” , pero muertas, de la carne, la parte del bien del árbol del conocimiento … Da igual que tu Ismael sea un ministerio grande, mediano o chico o que estés en grupos de casas; todos los Ismaeles fueron engendrados por tu vida anímica, en el desierto, en la carne. ¿No te das cuenta de que estás tratando de ensanchar la tienda de tu Ismael? Entonces sabe que la carne solo reproducirá más carne y que tu Ismael tarde o temprano será como espinas en tu costado. ¡No promociones tu carne! 

Luc 14:26-27, 33. Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.  Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

"Muchos cristianos responderían rápidamente que un discípulo es alguien que cree en Jesucristo/Yahshua el Mesías como su Señor y Salvador. Sin embargo, esto es inexacto y ha sido la causa de muchos fracasos y males entre los cristianos. Hay mucho más que se requiere que la confesión de ciertas creencias con el fin de ser un discípulo" (Josepf Herrin)

¡Más claro ni el agua! ¡La mochila del joven rico no puede pasar al otro lado del Jordán! La condición inexcusable para quien aspira a seguir al Maestro como un vencedor es: Mateo 19:21 Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto (¿vencedor?), anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme¡Cuánto miedo nos da abrir la boca y decirles esto a los que piensan que se puede seguir a Jesús con mochila a las espaldas! ¡Cuánto miedo nos da que se den la vuelta y nos dejen solos siguiendo a Jesús! ¿Conocen de algún vencedor que no haya sido despojado de todo para seguir a Jesús? Y decimos despojado porque muy pocos estamos dispuestos a soltarlo y ponerlo a Sus pies, tiene que sernos arrancado poco a poco. Sin embargo Él es bueno y si reconocemos nuestro temor y nuestro deseo de poder cumplir con este requisito y seguirle por donde quiera que Él vaya, Él nos despojará de algún modo con Su gracia maravillosa; pues la voluntad de Dios nunca nos pedirá ir a un lugar donde Su gracia no pueda sostenernos. ¿Quién vino al mundo sino desnudo? ¿Quien entrará a la vida nueva y abundante del Reino sino desnudo? ¡Si!, en la senda real no necesitamos nada, pues coyunturalmente aparecerá lo que necesitemos, cuando lo necesitemos: cobijo, sustento, casa, carro, ... y ¡sí! vacaciones y otros extras, si hace falta y a Él le complace concedérnoslos. Es entrar a una vida de total dependencia de Dios sin ningún otro apoyo; ¡a la bendita seguridad de la santa inseguridadY si no aparece algo es que no lo necesitamos, sino que estamos buscando invertir en nuestros deleites y no en los Suyos o pretendiéndolo antes de Su tiempo. (No estoy diciendo que para llevar la naturaleza divina todos los santos deben abrazar la pobreza y deshacerse de sus casas y tierras. Lo que estoy diciendo es que deben estar dispuestos a hacerlo si es la voluntad de Dios para ellos. Aunque lo normal es que pasemos al otro lado bien desplumados, bien despojados).

Algunos confiesan que saben que están en el desierto y aún así erre que erre. Si sabes que estás en el desierto, sabes que eso es estar todavía en la carne, es estar en Pentecostés pero no en Tabernáculos, sabes que es estar todavía en el Lugar Santo, a la luz de la menorá y alimentándote con el maná que cae delante de tu tienda; es decir, que no has cruzado el Jordán de la muerte al yo y entrado en la buena Tierra, acampando en Gilgal, para que tu corazón pueda ser circuncidado y puedas celebrar la Pascua de la comunión ágape con el Cuerpo; sabes que no tienes la luz de la Shekiná ni disfrutas del maná escondido que es la Palabra Viviente de Cristo formado en ti ... Si sabes todo esto, ¿por qué te empeñas en proteger, guardar y acrecentar tu Ismael?

Has de entender esto claramente de una vez por todas. Debes dejar que las aguas de abajo del Jordán corran hacia el Mar Muerto antes que las aguas de arriba vuelvan a fluir, eso supone que eches a tu Ismael, engendrado en la cama de la impaciencia desobediente (que mete la mano tratando de ayudarle a Dios a cumplir las promesas que le ha hecho, para conseguir justo lo contrario: abortar el milagro) y que sueltes esa mochila con todo lo que va dentro, para que corra aguas abajo. Y debes entender de una vez por todas que tras cruzar no debes volver a lo mismo¡tienes que acampar! estarte quieto, hasta que sea circuncidado tu corazón, recibas la unción de Tabernáculos y seas enviado. Permanece pues quieto en el Aposento Alto, que es la Cruz que te clava al madero de pies y manos, para que dejes de ir y de hacer y esperes a ser ungido y comisionado.

Nunca podremos excedernos en nuestra santificación para el Señor, siempre podremos crecer en ser más absolutamente para Dios, en ser cristianos amén, que están totalmente de acuerdo con el Padre y nada hacen que no vean primero hacer a Él. Así que, el que es santo, santifíquese todavía (Apo. 22:11) en este 2016.

Decíamos en un reciente artículo (VIDAS ESCONDIDAS CON CRISTO EN DIOS (Año 2016), Devocionales eMANÁ) que algunos deberemos permanecer escondidos en reposo y en descanso, un poco más, mientras cultivamos el jardín del amor y del matrimonio. Esto es no tratar de promocionarnos, no exhibirnos a nosotros mismos, sino estar en silencio, escondidos, sufriendo con Cristo en Dios. Reconocemos que en lo personal de las dos asignaturas especiales que debíamos haber superado en 2015, tal vez solo hayamos aprobado una y deberemos repetir curso en este 2016. Quiera Dios ser misericordioso con todos los repetidores de curso o con los que arrastran alguna asignatura pendiente, entre tanto que se dice hoy.

Heb 3:7 Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz,
Heb 3:8 no endurezcáis vuestros corazones como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto,
Heb 3:9 donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras, cuarenta años.
Heb 3:10 A causa de lo cual me enemisté con esta generación, y dije: Siempre yerran ellos de corazón, y no han conocido mis caminos.
Heb 3:11 Y les juré en mi ira: No entrarán en mi Reposo.
Heb 3:12 Mirad, hermanos, que en ninguno de vosotros haya corazón malo de infidelidad para apartarse del Dios vivo;
Heb 3:13 antes exhortaos los unos a los otros cada día entre tanto que se dice: Hoy, para que ninguno de vosotros se endurezca con engaño de pecado;
Heb 3:14 (porque participantes del Cristo somos hechos, si empero retuviéremos firme hasta el fin el principio de su sustancia.)
Heb 3:15 Entre tanto que se dice: Si oyereis HOY su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.
Heb 3:16 Porque algunos de los que habían salido de Egipto con Moisés, habiendo oído, provocaron; aunque no todos.
Heb 3:17 Mas ¿con cuáles se enemistó por cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?
Heb 3:18 ¿Y a cuáles juró que no entrarían en su Reposo, sino a aquellos que no obedecieron?
Heb 3:19 Y vemos que no pudieron entrar a causa de su incredulidad.


(Leer también el capítulo 4 de Hebreos)

Oramos que el Señor les conceda un ayuno fructífero a quienes se sientan interpelados y que Él les muestre todas y cada una de las cosas que han de ser cambiadas en sus vidas, con Su maravillosa gracia. 

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