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OSEAS, PROFETA DE LA MISERICORDIA – CAP. 42, NUEVO PACTO DE SALVACIÓN, Dr. Stephen E. Jones

Antiguo Pacto = Yo haré.
Nuevo Pacto = Dios hará


19/01/2017


Oseas 14:4 nos dice cómo Israel encontrará misericordia:

4 Yo sanaré su apostasía, los amaré generosamente, pues mi ira se ha apartado de ellos.

Dios hará esto para cumplir Su promesa del Nuevo Pacto. Tome en cuenta que aquí no hay cláusulas condicionales tipo "si, entonces ...". Él no cuenta con que Israel se convierta de su apostasía; en su lugar, toma la responsabilidad y ejerce Sus derechos de soberanía como el Creador por la sanación de su apostasía. Dios siempre da a la carne la primera oportunidad de tener éxito por sí misma, y luego, cuando se haya demostrado su fracaso total, entonces lo hace por Sí mismo. En otras palabras, se les da tiempo a las promesas de los hombres del Antiguo Pacto, para demostrar que ningún hombre puede salvarse por sus propias obras o por su propia voluntad. Cuando llega la hora señalada, Dios entonces interviene por medio de Su obra soberana y por el consejo de Su propia voluntad con el fin de hacer valer Su promesa del Nuevo Pacto para hacernos Su pueblo y para ser nuestro Dios.

Así que vemos a lo largo de la historia de Israel que desde hacía mucho tiempo Dios los llamaba al arrepentimiento. En ocasiones, las personas se arrepienten parcialmente, pero tal arrepentimiento no echa raíces en sus corazones. Para la siguiente generación, la misma apostasía se ha restablecido, y la llamada al arrepentimiento de nuevo debe ser emitida. Este ciclo continúa hasta que Dios mismo sana su apostasía.

Dice también: "Los amaré libremente". Pablo nos dice la naturaleza de Su amor en Romanos 5:8,

8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Romanos 5:10 añade que "cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios". La fuerza principal del argumento de Pablo fue comparar el amor del hombre al amor de Dios. Los hombres aman a amigos, no a los enemigos. Los hombres podrían estar dispuestos a morir por sus amigos, pero Dios estaba dispuesto a enviar a Jesús a morir por Sus enemigos. Ese es el amor de Dios, el mismo amor que Dios muestra a Israel en Oseas 14:4.

El punto en el que Dios se mueve de las expectativas del Antiguo Pacto a las promesas del Nuevo Pacto es también el punto en el que se mueve de la "ira" al "amor". Cuando los hombres dejan de cumplir sus votos, Dios expresa "la ira", y cuando se traslada a cumplir Su propia promesa, Él expresa "amor". El amor de Dios no deja a la humanidad a la deriva en la imposibilidad de ser perfecta. Ni deja que el destino eterno de la humanidad sea determinado por el poder de su propia voluntad. En su lugar, Él salva a la humanidad por el poder de Su propia voluntad.


El amor de Dios da sus frutos
Oseas 14:5-7 nos da el resultado del amor de Dios, diciendo:

5 Voy a ser como el rocío para Israel; él florecerá como lirio, y extenderá sus raíces como los cedros del Líbano. 6 Se extenderán sus ramas, y su esplendor será como el del olivo, y su fragancia como los cedros del Líbano. 7 Los que vivan a su sombra volverán a hacer crecer el trigo, y florecerán como la vid. Su aroma será como el vino del Líbano.

Cada una de estas afirmaciones son promesas de Dios, no dice que Él espera que el hombre deba ejecutar algo. Dios dice: "voy a" hacer esto, y así también "voy a" hacer aquello. Dios no espera que los hombres vayan a responder, sino que asume la responsabilidad sobre Sí mismo de hacer que el hombre haga Su voluntad. Esta es precisamente la forma en que el Nuevo Pacto mismo está redactado, pues leemos en Hebreos 8:10-12,

10 Porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Voy a poner mis leyes en sus mentes, y yo las escribiré en sus corazones. Y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. 11 Y ninguno enseñará a su prójimo, y cada uno a su hermano, diciendo: "Conoce al Señor", porque todos me conocerán, desde el más pequeño hasta el más grande. 12 Porque voy a ser propicio a sus iniquidades, y no voy a recordar más su pecado.

A diferencia del Antiguo Pacto, no hay un "si, hacéis esto …, entonces Yo haré ..." aquí no hay ninguna expectativa de que un hombre haga que esto suceda, no hay confianza en que la voluntad del hombre cumpla con sus mejores intenciones. Por lo tanto, cuando Dios se aparta de expresar Su "ira" por la incapacidad del hombre para expresar su "amor", es un cambio del Nuevo Pacto. Así Hebreos 8:13 cierra dicha sección, diciendo:

13 Al decir: "un nuevo pacto", ha hecho al primero obsoleto. Y lo que se hace anticuado y envejece, está próximo a desaparecer.

Por eso, cuando Oseas habla de la misericordia de Dios, es una declaración de la infalible intención de Dios, estableciendo las cosas que Dios va a hacer por el poder de Su propia voluntad, como se muestra en Deuteronomio 29:10-15, donde se comprometió a hacernos Su pueblo y a ser nuestro Dios. Efraín de hecho dará fruto, pero no por su propia voluntad. Israel de hecho recuperará la Primogenitura, pero no por su propia fuerza. La apostasía sin duda será curada, pero no por su propia comprensión de la verdad.


La sabiduría de entender el Nuevo Pacto
El profeta concluye su mensaje en Oseas 14:8,9, diciendo:

8 Efraín dirá, ¿qué más tendré yo que ver con los ídolos? Yo le atenderé y miraré por él. Yo soy como un ciprés frondoso; de mí será hallado tu fruto. 9 ¿Quién es sabio, que entienda estas cosas; el prudente, que las conozca? Porque los caminos del Señor son rectos, y los justos andarán por ellos. Pero los transgresores tropezarán en ellos.

La expresión hebrea, "¿qué más tendré yo que ver?" Era su manera de expresar la impaciencia por la falta de entendimiento de alguien. Vemos que esta expresión se utiliza a menudo en las Escrituras. (Para ejemplos, véase 2 Samuel 16:10; 19:22; 2 Reyes 3:13; Juan 2:4 KJV). En Oseas 14: 8 Dios dice: "¿Qué más tendré yo que ver con los ídolos?" En otras palabras, si alguien duda de que Dios de hecho puede deshacerse de los ídolos de Israel, Dios expresa cierta impaciencia con él. La implicación es, "¿Qué ídolos? No veo ningún ídolo. ¿Recuerdas los ídolos, dices tú? Eso es una noticia vieja. Dale al botón de Actualizar".

Una vez más, Dios dice ser la causa de esto: "yo Soy", dice, y "de mí será hallado tu fruto". Efraín, cuyo nombre significa "doble porción de fruto" no puede dar fruto por su propia voluntad o a través del Antiguo Pacto. No pudo cumplir con el Mandato de Fecundidad inherente al Derecho de Nacimiento de su padre, José (Génesis 49:22). Es solamente Dios quien puede causar que llevemos fruto. Pablo dice en 1 Corintios 3: 6,7,

6 Yo planté, Apolos regó, pero Dios produce el crecimiento. 7 Así que ni el que planta ni el que riega son algo, sino Dios que da el crecimiento.

Dar fruto es el objetivo del Gran Labrador. Él no hace crecer las plantas en aras de un buen paisaje. Él ha estado buscando fruto desde el principio, y el fruto del Mandato de Fecundidad Génesis 1:28 es la Filiación. El deseo y la meta de Dios desde el principio es para dar a luz Hijos a Su imagen y semejanza. Durante miles de años al hombre se le ha dado la oportunidad de ser fecundo por el poder de su propia voluntad, pero ha fallado.

Jesús vino a la Tierra, nacido de una virgen por el Espíritu Santo, para mostrarnos que los hijos de Dios deben ser engendrados desde arriba. Esos hijos (como grupo o cuerpo, porque individualmente si pueden alcanzarlo y los vencedores lo hacen) serán llevados al pleno nacimiento en el cumplimiento de la Fiesta de los Tabernáculos que está asociado con Su Segunda Venida.

El mensaje de Oseas termina con una palabra a los sabios. "¿Quién es sabio, que entienda estas cosas". Esto es similar a los mensajes dados a las siete iglesias en Apocalipsis 3:22, "El que tenga oídos, que oiga". Daniel 12:10 KJV dice, "entenderán los entendidos". Si a una persona se le da la revelación de este Nuevo Pacto, va a entender que es sólo la voluntad de Dios la que puede hacer que nosotros demos fruto.

El mensaje de Oseas a lo largo de su libro es el llamado de Dios a Israel a renunciar a la idolatría; pero al final, él reconoce la inutilidad de la voluntad del hombre y muestra que la verdadera solución es que Dios intervenga por el poder de Su propia voluntad. Los que entienden la diferencia entre los dos pactos, entonces, son los sabios y entendidos. Tampoco hay que discutir con el Plan Divino al darnos dos pactos, "Porque los caminos del Señor son rectos", dice.

El justo "anda en sus caminos", porque no sólo se someterá a la voluntad de Dios, sino que en realidad estará de acuerdo con Su sabiduría. Por otro lado, los transgresores "tropezarán" en Sus caminos, porque, al no tener comprensión de Su mente, no estarán de acuerdo. Salmo 119:165 dice:

165 Los que aman tu ley tienen una gran paz, y no hay para ellos tropiezo.

Los judíos en el siglo I, rechazaron al Mediador del Nuevo Pacto, eligiendo permanecer bajo el Antiguo Pacto, tropezaron con la piedra de escándalo. Tropezaron, ya que conservaban la confianza en su propia capacidad para llegar a ser justos por la auto-disciplina de su propia voluntad y la rectitud de sus propias obras. Pero Oseas nos dice que los que tropiezan no son justos, sino "transgresores".

El justo camina por la fe en la capacidad de Dios para cumplir Su promesa, lo que demuestra Su misericordia (ruhamá). La hija del profeta, Lo-ruhama, "sin piedad o compasión" no fue la última palabra en esta profecía. Oseas 14:3 dice "en ti el huérfano alcanzará misericordia" (ruhamá). Esto cumple la profecía anterior de Oseas 2:23, "También tendré misericordia de Lo-ruhama (de la que no tuvo misericordia)".


FIN

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