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GÁLATAS - Parte 12: La verdadera filiación, Dr. Stephen E. Jones

Capítulo 12

Del libro: GÁLATAS: PABLO CORRIGE EL EVANGELIO DISTORSIONADO


La verdadera filiación


En Gálatas 4: 12-20 Pablo hace una pausa en su discusión de apelar a ellos en un nivel más personal, rogándoles que no le abandonasen a él, y el evangelio que él les había predicado anteriormente.

12 Os lo ruego, hermanos, que os hagáis como yo, porque yo también me he hecho como vosotros. No me habéis hecho nada malo; 13 pero bien sabéis que fue a causa de una enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio la primera vez; 14 y no despreciasteis ni desechasteis por mi condición física, sino que me recibisteis como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús mismo. 15 ¿Dónde, pues está ese sentido de la bendición que tenías? Porque yo os doy testimonio de que si es posible, os habríais sacado los ojos para dármelos a mí.

En segundo viaje misionero de Pablo (Hechos 15:36), él y Silas se habían visto obligados a parar en Galacia para lidiar con alguna enfermedad corporal. El versículo 15 sugiere algún tipo de infección en los ojos, dicen muchos. En cualquier caso, la enfermedad de Pablo fue la manera de llegar a estos creyentes de Galacia con el Evangelio de Dios. Los creyentes de Galacia lo habían recibido "como un ángel de Dios", porque tenían hambre por la Palabra y se regocijaron en la verdad.

Se argumenta que Pablo pudo haberse quedado en gran medida a ciegas por esta enfermedad. Eso explicaría Gal. 6:11, "Mirad con cuan grandes letras os escribo con mi propia mano". También ayudaría a explicar el fracaso de Pablo en reconocer al sumo sacerdote unos años más tarde en Jerusalén (Hechos 23: 2-5). También se ha sugerido que podía haber recibido una debilidad permanente en los ojos al ser cegado en el camino a Damasco (Hechos 9: 8, 9), así como Jacob se quedó cojo en Génesis 32:32. Si es así, era parte del plan divino, lo que obraría para bien de acuerdo a Rom. 8:28.

En ese mismo viaje misionero, Pablo también había predicado en Corinto, donde al parecer todavía estaba recuperándose de la misma enfermedad corporal. Pablo les recordó esa tarde cuando les escribió en 1 Cor. 2: 3, "Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor".

Su declaración en Gal. 4:12, "No me habéis hecho nada malo", puede indicar que su salida de su evangelio no estaba siendo tomado como una ofensa personal; o puede ser que su lenguaje fuerte a principios de la carta no fuera escrito como alguna venganza personal o con ira. No hay suficiente información para establecer la razón de Pablo para mencionar esto.


Circuncisión

Pablo entonces, de repente vuelve a su disputa con los que abogan por el evangelio "distorsionado".

16 ¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo por deciros la verdad? 17 Ellos [los judaizantes] buscan ansiosamente [judicialmente], no encomiaros, sino que desean echaros fuera, para que les busquéis [judicialmente] ellos.

Pablo cuestiona los motivos de los judaizantes aquí. Habiendo sido un celoso defensor del judaísmo en su vida anterior, conocía bien esa mentalidad. Dice que estaban cortejando el favor de los Gálatas, no por motivos de honor, sino porque deseaban "echaros fuera" (del evangelio de Pablo) con el fin de que los Gálatas tuvieran que cortejar a los judaizantes y rendir homenaje al templo en Jerusalén.

En otras palabras, los judaizantes estaban tratando de esclavizar a los Gálatas induciendo a que vinieran a la sumisión al judaísmo, así como ellos mismos lo estaban haciendo en Jerusalén. Los judaizantes mismos tenían miedo de ofender a los judíos, y es por esta razón que continuaron en todas las viejas maneras, incluyendo los sacrificios y la circuncisión. Pablo alude a esto de nuevo más tarde en Gal. 6:12,

12 Todos los que quieren agradar en la carne, éstos os constriñen a que os circuncidéis, solamente por no padecer la persecución del madero del Cristo.

Pablo no estaba dispuesto a comprometer el evangelio sólo para evitar la persecución a manos de sus compatriotas. Pero, por supuesto, esto significaba que sería muy peligroso para él volver a Judea. Y hay que recordar que la Iglesia de Jerusalén se encontraba en el corazón del judaísmo. El propio Santiago quedó en buenos términos entre la gente de allí hasta el día de su martirio. (Véase el capítulo 25 de mi libro, Lecciones de Historia de la Iglesia, Volumen 1; en castellano: http://josemariaarmesto.blogspot.com.es/2015/01/libro-lecciones-de-historia-de-la.html)

Pablo continúa en Gal. 4:18,

18 Bueno es mostrar celo en lo bueno (en lo encomiable) siempre, y no solamente cuando estoy presente con vosotros.

Si las personas admiran a ciertos líderes, como Pablo, "es bueno", siempre y cuando se haga "de manera encomiable", con el motivo y la actitud correcta. El liderazgo es una buena cosa, y no sólo en el caso de Pablo, sino con cualquier buen líder. Al hacer hincapié en la buena dirección, Pablo cuestiona el liderazgo de los judaizantes y su intento de llevar a los Gálatas a esclavitud a su evangelio distorsionado y al judaísmo en sí.


Cristo siendo formando en vosotros

19 Hijitos míos, por quienes sufro de nuevo en trabajos de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros.

Pablo habla más claramente de esta gran esperanza del evangelio en Cor. 1:27, diciendo: "este misterio [secreto, verdad oculta] entre las naciones, que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria".

Esta es una declaración de filiación, que es el resultado principal del verdadero Evangelio de Cristo. La promesa del Espíritu Santo, que vendrá sobre nosotros para engendrar a Cristo en nuestros corazones, de la misma manera profética como María fue fecundada por el Espíritu Santo (Lucas1:35). Así como Jesucristo era el Hijo de Dios, que tiene un Padre celestial, así también somos embarazados de una semilla ungida dentro de nuestros corazones. Esa semilla ungida, "Cristo", tiene un padre celestial, aunque como Marías somos su madre. Estamos dando a luz a los hijos de Dios, como María dio a luz al Hijo de Dios.

Pero esa semilla santa dentro de nosotros hay que darle tiempo para crecer y madurar para que pueda ser manifestada (revelada), cuando se dé a luz en el reino visible para que todos vean. Esa semilla santa en nosotros es lo que nos estamos convirtiendo, porque es nuestra segunda identidad, nuestro segundo "yo". El primer "yo" es su hombre adánico, lo que ha recibido de su genealogía carnal. Es el "hombre viejo" (Rom. 6: 6), que debe ser crucificado con Cristo. El segundo "yo" es su identidad como un hijo del último Adán. De la muerte del primero viene la resurrección del segundo.

Pero la era de Pentecostés, es un tiempo de crecimiento espiritual. Ningún embrión es inmediatamente listo para el mundo exterior. Debe ser nutrido hasta que, como dice Pablo, sea formado plenamente en ti. Al igual que en lo natural, un embrión espiritual puede ser abortado o cancelado. Los Gálatas estaban en peligro de aborto involuntario, debido a la "comida chatarra" espiritual de los judaizantes alimentándoles a ellos.

Esta declaración de filiación establece el escenario para la próxima discusión importante de Pablo acerca de Agar y Sara. Allí se muestra que la filiación sólo es posible a través de Sara, no a través de Agar. Puede venir sólo a través de la Nueva Jerusalén, no de la vieja Jerusalén. La filiación es el producto de una relación de "la mujer libre" con Dios, y no puede ser producida por una relación con Agar, la esclava, representada por la vieja (carnal) Jerusalén.

Pablo se ve obligado a escribir estas cosas, porque él estaba ausente de Galacia, escribiendo en el versículo 20,

20 Pero me gustaría estar presente con vosotros ahora y cambiar mi tono, pues estoy perplejo en cuanto a vosotros.


Como María, que fue a la casa de Zacarías para estar con su prima Isabel durante el tiempo final de su embarazo (Lucas 1: 39-44), Pablo también quiere estar con los Gálatas para ayudarles en su embarazo espiritual. Sin embargo, el motivo de la ausencia de Pablo ha servido al Plan Divino, porque si hubiera estado presente con ellos, las generaciones posteriores habrían sido privados de esta epístola.

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