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SALIENDO DE LA OSCURIDAD 3: TRANSFORMACIÓN, NO CONDENACIÓN, Gary E. Sigler.


TRANSFORMACIÓN, NO CONDENACIÓN
Saliendo de la Oscuridad 3
Gary E. Sigler
http://www.sigler.org/

Creo con todo mi corazón que la Iglesia hoy necesita una palabra para hacernos conscientes de que ¡DIOS es DIOS! En la Iglesia no nos hemos dado cuenta de las profundidades de lo que Jesús dijo desde la cruz “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Muchos del pueblo de Dios sufren continuamente bajo la condenación por cosas en su vida sobre las cuales no parecen alcanzar ninguna victoria. Estas cosas tienen que ser transformadas por la penetración del Espíritu de Dios dentro de nuestra vida del alma (emocional). Todos tenemos a Dios en nosotros, pero lo que necesitamos es que Él crezca en nosotros y nos transforme a Su Imagen y Semejanza. No necesitamos nunca ser condenados por la condición de nuestra vida natural; solo necesitamos continuar hambrientos de Dios y buscarlo hasta que Él venga a avivarse totalmente dentro de nosotros. Esto se encargará de nuestras faltas. También necesitamos darnos cuenta que éste es un proceso que lleva tiempo ya que Jesús quien es el autor y consumador de nuestra fe, trabaja en nosotros para traernos plenamente dentro de Su Plan y Su propósito.

La religión, a diferencia, nos dice que cuando venimos a Dios, conocemos lo que no deberíamos hacer, que debemos hacer solo aquellas cosas que sabemos que son correctas, y que esto entonces permitirá que Dios nos bendiga y podamos crecer espiritualmente. Pero, te estoy diciendo, que somos muy ignorantes y que estamos fuera del camino, porque no entendemos que hoy, tan ciertamente como Dios está en el Trono, Él está diciendo: “no eres culpable”. ¡No eres culpable! Dios nunca te traería ante Él mismo y te recordaría tu pecado. Estoy seguro que estás familiarizado con unos versículos que dicen cosas como estas: “nuestros pecados ha alejado de nosotros, como ha alejado el oriente del occidente; Yo les perdonaré sus maldades y no me acordaré más de sus pecados” (Salmo 103:12; Hebreos 8:12). ¡Gracias a Dios que Su gente está comenzando a captar el mensaje de que no es culpable! Tú no eres culpable. No necesitas condenación; lo que necesitas es transformación.

Veamos otra vez Efesios 4:17-18: “Esto es pues lo que les digo y les encargo en el nombre del Señor: que ya no vivan más como los paganos, los cuales viven de acuerdo con sus inútiles pensamientos”. Puedo asegurarte que todos caemos de alguna forma dentro de esta categoría. Si la Iglesia no estuviera ciega y alienada de la vida de Dios que es recibida en el nuevo nacimiento, no hubiera manera de que la Iglesia la cual vemos con nuestros ojos físicos pudiera estar en su condición actual. ¡Está en esa condición porque por dos mil años los resultados de la obra que Dios cumplió en la cruz no han sido entendidos!

He hecho la afirmación de que hay hombres y mujeres por todo el mundo hoy que están listos para ser desatados sobre la Iglesia. La mayoría son hombres y mujeres que han estado totalmente fuera del sistema del hoy llamado cristianismo y son por ello desconocidos para muchos del pueblo de Dios. Pero, Gracias a Dios, la Iglesia está comenzando a abrirse a ellos. Si somos honestos, tenemos que mirar la situación hoy y decir ¿Qué es lo que ha producido la Iglesia, en estos dos mil años de la predicación del evangelio? ¡“No mucho”! Sí, la gente es salva y la gente es bendecida, pero el propósito total de Dios no ha sido nunca cumplido por la iglesia institucional. El propósito de Dios es llenar a la Iglesia con Él Mismo y edificarnos a nosotros juntos como la habitación de Dios. (Ef. 2:21-22) Unido a Cristo, todo el edificio va levantándose en todas y cada una de sus partes, hasta llegar a ser un templo consagrado y unido al Señor. Así también ustedes, unidos a Cristo, se unen todos entre sí para llegar a ser un templo en el cual Dios vive por medio de su Espíritu”.

Uno de los santos a quien Dios ha levantado para revelarle su propósito es J. Preston Eby. El es una de las luces que brilla en la oscuridad. (escríbele a él; él te pondrá en su lista de correo, y no te cargará nada por el material. Tú encontrarás su dirección al final de este librito) Yo siento que cada una de las personas que buscan de Dios necesitan escuchar lo que este hombre esta diciendo a la Iglesia. Lo siguiente es un extracto de una de sus recientes cartas.
Jesús vino al mundo en el tiempo del Imperio Romano. El fue crucificado en una cruz romana, traspasado con una lanza romana y sellado en su sepulcro bajo un sello romano. Sin embargo, ¡Alabado sea Dios! El reventó las bandas de la muerte, hizo añicos el sello de la poderosa Roma y levantó al Cristo Conquistador. Y no solo eso, ascendió victorioso sobre todos los poderes de la oscuridad. Anulando al príncipe de este mundo, habiendo traído a una eterna redención a un mundo perdido y redimido de vuelta a Él. Él se sentó a la mano derecha de la majestad en lo alto y derramó sobre los primeros ciudadanos de su Reino el don del Espíritu Santo. El Reino de Dios nació y reunió al Judío y al Gentil e igualmente a una vasta multitud dentro de su seno. ¡Qué flujo de luz y gloria y poder cayó sobre el mundo, con el ministerio de los humildes seguidores del Cordero! Y ¡Oh, qué días tan gloriosos fueron esos, cuando Dios bendijo Su Evangelio! Poderosas señales y maravillas fueron realizadas cuando Dios confirmó Su palabra con señales que la seguían. La Palabra de Dios, ungida por el Espíritu Santo, barrió al mundo como una pradera de fuego. Rodeó las montañas y cruzó los océanos. Hizo a los reyes temblar y a los tiranos tener miedo. Se dijo de aquellos cristianos de la iglesia primitiva que voltearon el mundo patas para arriba. ¡Qué poderoso fue su mensaje y espíritu, a pesar de la persecución, a pesar de los miles de cristianos torturados en cruces, quemados en estacas, y alimentados a los leones, ante los estruendosos aplausos de los espectadores salvajes, creció y se multiplicó en el mundo, porque Dios habitó poderosamente en medio de Su gente! El conocimiento de la gloria del Señor cubrió la tierra como las aguas cubren el mar. El paganismo cayó. El poderoso Imperio Romano cerró sus templos de ídolos, envainó su espada persecutoria, y se sentaron como discípulos a los pies de Cristo y sus apóstoles.

¡Oh, pero hubo otro espíritu trabajando también! Un espíritu y un sistema colocado entre los santos del Señor, y el maná de ayer comenzó a criar gusanos y a heder. Rehusando seguir conociendo al Señor, ellos empezaron a instituir reglas y regulaciones, poniendo leyes y formulando credos, observando días y ordenando sacramentos y ordenanzas, elevando el gobierno humano, haciéndose discípulos de Pablo, de Apolo y de Pedro y muchos otros. Antes de que muchos años hubieran pasado comenzaron a establecerse ellos mismos como obispos y señores sobre toda la herencia de Dios en lugar del liderazgo del Espíritu. En vez de conquistar por el poder del Espíritu y la verdad, los hombres comenzaron a sustituirlos por sus ideas y sus métodos. Pronto la Gloria y el Poder, la Presencia y la Palabra de Dios en el tiempo matinal de la Iglesia comenzó a ser eclipsada, y el poder de los hombres con mente carnal gradualmente ocupó el lugar de la asombrosa Presencia de Dios. Como consecuencia, el entendimiento del hombre carnal fue colocado sobre las Escrituras, y como el Espíritu de Cristo los abandonó, los hombres establecieron un sistema vasto y elaborado de substitutos que tomó Su lugar. Las fiestas de la Iglesia fueron creadas en línea con las celebraciones paganas. Edificios con gran ornamento y costosos fueron construidos para adorar. Los servicios se volvieron ceremoniosos y elaborados. Reliquias de santos y mártires fueron apreciadas como posesiones sagradas. La Iglesia, con su orden de clero adornado en forma divina y sus ceremonias impuestas, asumieron mucho del esplendor visible y del estado que pertenecía al sistema pagano, que una vez había suplantado. El Cristianismo era ahora un desfile, un ritualismo, una filosofía vana, una superstición, un club social, verdaderamente un anticristo, un frasco completo de maná infectado con los gusanos de la carnalidad y la muerte, un hedor putrefacto en las narices de Dios.

El evangelio predicado por la Iglesia nominal nunca tendrá el trabajo hecho. Nunca traerá el reino de Dios con poder para liberar a la humanidad del pecado y de la muerte y restaurar todas las cosas de nuevo a Dios. Hoy, la Iglesia del mundo está usando medios mundanos y métodos emocionales para promover sus programas. Se conformó a los métodos del mundo para hacer las cosas. Esto es cierto no solo de las denominaciones históricas, sino también del pentecostalismo, del movimiento carismático, y desgraciadamente, de algunos grupos que profesan tener una vida más profunda, del reino o de la Adopción-Filación). Las iglesias compiten unas con otras, sobre cual puede tener más en la Escuela Dominical, cual puede construir el edificio más grande, cual puede ganar más almas; sobre que evangelista puede dirigir las multitudes más grandes, cada uno apuntando al éxito de su ministerio, gloriándose en el tamaño de su alcance o trabajo, enfatizando cuanto pudiera ser cumplido con más dinero, y, escucharlos decir eso de que el mundo entero esta siendo traído a los pies de Jesús a través de sus esfuerzos. La Iglesia del mundo se acomodó totalmente a las formas de hacer las cosas del mundo. A causa de esto, no es mucho mejor que el mundo que está tratando de salvar. Porque el cristiano promedio hoy, ha sido criado con algo diferente a Cristo, este cristiano es totalmente incapaz de pensar, excepto en términos de órdenes establecidas, sectas, denominaciones, credenciales, credos, asambleas, ceremonias de Iglesia, edificaciones de Iglesia, doctrinas, reuniones, comuniones, bautizos, programas, campañas, cruzadas, coros, pastores, rituales, ceremonias, vestimentas, ofrendas, conferencias, reuniones de directivas, comités, elecciones, escuelas dominicales, seminarios teológicos, salones de fraternidad, vitrales, plataformas, miembros especiales, números y otras miles de cosas más. Saca todas estas cosas lejos de ellos y estarán espiritualmente destituidos, totalmente incapaces de hacer el trabajo del Señor. Pero después de que ellos hayan gastado una vida entera de esta actividad ferviente eclesiástica, ¿Cuánta gente hay que se han dedicado alguna vez a esperar en Dios el tiempo suficiente para escucharlo hablar y manifestar Su voluntad a los corazones que lo buscan?

Yo te declaro en verdad que cualquier hombre o mujer que se tome el tiempo para buscar a Dios y a Dios solo, hambriento y sediento por la mente y la voluntad de Dios, ese hombre se encontrará siendo llevado lejos de todas las cosas anteriormente mencionadas, y de ellas continuará a la mente de Dios y, al menos que cualquiera piense que estamos siendo descarados o heréticos, aún para sugerir una salida de estas cosas mencionadas arriba, yo te invito a examinar cuidadosamente esa lista, a fin de determinar cuales de ellas Jesucristo usó o incluso necesitó en su maravilloso ministerio de Hijo (filiación). Es asombroso darse cuenta que Jesús no sabía nada absolutamente de esto, antes Él ministró más efectivamente la vida de Dios, el poder de Dios, la gloria de Dios y el Reino de Dios, que cualquier otro que ha honrado este planeta; y no dudo en añadir, quita todo esto de un hijo de Dios y lo que quedará es Cristo, solo Cristo”.


Te digo, Dios tiene hombres y mujeres sobre toda la tierra con un mensaje para la Iglesia. ¿Te abrirás a ellos? Porque ellos no son religiosos, no te condenarán, sino te ministrarán vida y te llevarán a que crezcas en Él. Estoy agradecido que mucha gente de Dios esté dispuesta a escuchar un mensaje que los liberará, porque ser libres, lleva al Espíritu y a la Luz y a la Palabra de Dios, a romper la atadura de nuestra mentalidad de la tradición religiosa. Y sé que a cada uno de nosotros le gusta pensar que no somos religiosos. Casi todos los pastores que tienen una iglesia dicen, “mi iglesia no es religiosa”, sin embargo a todas las iglesias que entro, sin excepción, escucho los sonidos de esclavitud y religión.

Rom. 12:1-2
Así que, hermanos míos, les ruego por la misericordia de Dios que se presenten ustedes mismos como ofrenda viva, consagrada y agradable a Dios. Este es el verdadero culto que deben ofrecer. No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambien su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que es grato, lo que es perfecto”.

¿Cuántas veces has escuchado ese pasaje ser predicado como un llamado a la consagración y dedicación, predicado en los mensajes sobre santidad y vida correcta a lo largo de América? Y si tenemos la mentalidad religiosa, escucharemos esto o leeremos esto y diremos, “¡Oh, el mío, sí! Señor te presento mi cuerpo a TI”, pero entonces habremos traído dentro de nuestra conciencia todas aquellas cosas de nuestra vida que sabemos que no deberían estar allí. Y después de todo, esta palabra dice, “presentad vuestros cuerpos como un sacrificio vivo, santo…” Yo acostumbraba a decir, “!Oh Padre!, me encantaría hacer esto”. ¡Oh como me habría gustado ser capaz de ir ante Dios y decir: “Padre, presento mi cuerpo a Ti, santo, impecable e incorruptible!” Yo anhelaba tan desesperadamente conocer la realidad de las Escrituras. ¡Quería estar en capacidad de experimentar el latir del corazón de Dios! Sin embargo, en todo momento que fuera dentro de la presencia de Dios, la luz de Él comenzaría a exponerme, vería todas aquellas cosas en mi vida que no deberían estar allí y caería bajo culpa y condenación.

Ves, muchos de nosotros no hemos sido enseñados sobre estas cosas. ¡No hemos sido advertidos que no hay forma de que puedas entrar en la presencia de Dios y no tener la luz de Dios que te exponga! Si tú te mueves en la presencia de Dios y no sientes tu debilidad, no sientes tus incapacidades, si no estás consciente del pecado y los hábitos en tu vida, entonces nunca has entrado en la presencia de Dios. Pero solo porque la luz de Dios exponga todas aquellas cosas, no significa que deberíamos caer bajo condenación. La luz de Dios hace lo que está supuesta a hacer; expone todas las áreas escondidas de tu corazón. Comenzarás a ver cosas en tu vida que tú ni siquiera conocías que estaban allí. Pero no es para condenación; es para transformación. Dios nunca te condenará, Él ha pagado la multa por cada trasgresión y desobediencia.
Necesitamos pasar tiempo en la presencia de Dios para que El nos revele Su corazón. El dijo desde la cruz, “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. ¡Ellos solo lo habían clavado a Él en la cruz! Él estaba sangrando, estaba muriéndose, y dijo “Padre perdónalos” ¿Pudiera el posiblemente haber pedido algo en ese momento lo cual no se Le hubiese concedido? Los mismos hombres que le atravesaron el costado y lo colgaron en una cruz, un día se inclinarán ante el Trono de Dios, y le darán gloria a Dios. Ellos lo pusieron en la cruz, pero debido a que ellos hicieron eso, el precio por su redención y la nuestra fue pagado. Aunque ellos cometieron el acto más criminal del universo, ellos actuaron bajo el plan de un Dios asombroso, poderoso y que todo lo conoce, que obra todas las cosas por el consejo de Su propia voluntad. Y ese es el porqué Él pudo decir, “Padre, perdónalos, ellos no saben”.

Y ¡Oh, cristiano!, yo te puedo decir que tú tampoco sabes. ¡Si hay pecado en tu vida, si tienes hábitos que no has vencido, y caes bajo condenación, no conoces las profundidades del amor de Dios, cómo necesitas conocerlas! Y a causa de la condición del sistema que se llama a sí mismo Cristianismo, no hay mucho perdón en La Iglesia tampoco, a menos que tengas una fuerte voluntad y un fuerte carácter el cual es capaz de derribar aquellas cosas en tu vida que no deberían estar allí. El Cristianismo como lo conocemos hoy es solamente “el sobreviviente de los más adaptados”. Aquellos que están fuera del camino, aquellos que tienen hábitos y cosas en sus vidas las cuales ellos no pueden vencer, no son aún bien recibidos en muchas iglesias.

Mi hermano Ron me escribió hace unas pocas semanas, y me recordó algo. Tenemos una organización hoy en los Estados Unidos llamada “Alcohólicos Anónimos”, pero la Iglesia frunce el ceño sobre ella porque ellos hablan sobre “un Poder Superior”. Para el beneficio de aquellos de ustedes que no conozcan nada sobre los Alcohólicos Anónimos, les voy a dar una pequeña información. Primero que todo, es absolutamente imposible ser expulsado de Los Alcohólicos Anónimos si tienes un corazón que quiere dejar de beber. Ellos piden que tengas un deseo en tu corazón, solo uno --que quieras dejar de beber. Ahora ellos no te piden esto, ellos solo te piden que tengas un deseo. Y si tú tienes el deseo de cortar con la bebida, tú eres bienvenido a las reuniones de los Alcohólicos Anónimos en cualquier parte del mundo. Y cuando tú caminas en esto ellos no te preguntaran de que división o grupo vienes tú, serás simplemente bienvenido. Y sí tú eres un miembro de los Alcohólicos Anónimos y vienes a una reunión después de beber, ellos no te botarán. Es ABSOLUTAMENTE IMPOSIBLE ser expulsado de Los Alcohólicos Anónimos, sí tienes un deseo de vencer. Ellos tienen reuniones varias veces al día, y su tasa de éxito es tremenda. Tú comparas su tasa de éxito con respecto a la tasa de éxito en la Iglesia del mundo, y aquellos la oscurecen considerablemente.
Nosotros los cristianos no entendemos que heredamos una naturaleza de pecado. Se nos enseñó eso, sin embargo, después somos condenados por actuar como teniéndola. Aquellos de nosotros que hemos sido regenerados tenemos una nueva naturaleza. El Apóstol Pablo dice en Romanos 7:22-23: Porque según el hombre interior me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros”. Somos regenerados en el hombre interior, pero esa vida en nosotros debe crecer hasta que venza a la ley del pecado y la muerte. Nunca hemos sido expuestos a la verdad de que parar de pecar es un asunto de crecimiento y transformación. Tú puedes desear hacer lo que es correcto, y tú deberías, pero hasta que el Espíritu de Dios crezca en ti, continuarás cayendo en pecado.

Pablo también dice en Romanos 7:18-20: “Y yo sé que en mí, esto es en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí”. La carne es el hombre carnal. Mientras vivamos desde nuestro hombre carnal seremos siempre traídos al cautiverio del pecado y la muerte. Vencer el pecado no es un asunto de ejercitar nuestra voluntad natural, debemos estar hambrientos y sedientos de Dios. Debemos gastar tiempo en Su presencia cada día para que Su vida pueda fluir dentro de nuestra vida emocional (del alma) y transforme cada área. Pablo dice aquí muy sencillamente que si tú estas pecando, y tienes un deseo de complacer a Dios, entonces no eres tú quien peca (no tu nueva naturaleza) sino el principio del pecado que está todavía operando en tu hombre carnal. El hombre natural nunca mejorará: el debe ser puesto a muerte aprendiendo como vivir en el Espíritu. No hay libros de “Cómo”, se llega a vivir en el Espíritu. Debes dedicar tiempo en la presencia de Dios para ser capacitado a vivir de acuerdo a Su vida.

Sé que estoy pisando algún terreno peligroso, pero pensamos que los homosexuales son homosexuales porque ellos escogieron ese estilo de vida. O pensamos que una prostituta es una prostituta por escoger ese estilo de vida. Pero cuando nacemos, cuando somos traídos a este mundo, cada uno de nosotros hereda una naturaleza proveniente de Adán. Adán te vendió al pecado y a la muerte. Y me tomó años descubrir esto. Acostumbraba a ir ante Dios, le decía casi continuamente, “!Dios, yo no te pedí nacer de esta forma! ¡Dios, estoy tan cansado con todo esto! No te pedí tener las lujurias de la carne. ¿Por qué?

Yo oraba cada día. Me paraba temprano cada mañana, y salía y buscaba a Dios, y algunas veces lloraba y decía, “¡Dios, esto no es justo! Veía cristianos en la iglesia todos alrededor de mí, y ellos parecían ser tan felices, y parecían ser tan libres (cuan poco conocía yo...). Pero muchos de ustedes pueden identificarse con esto: Si tú naces en el lado del árbol del conocimiento del Bien y del Mal, que tiene la naturaleza con tendencia a hacer el mal y tú quieres ser un cristiano, la así llamada comunidad cristiana te asesinará. Tú no tienes una oportunidad tal como las cosas se mantienen hoy. Y nuestras iglesias se van a convertir en hospitales.

No hay ninguna esperanza en absoluto para ti excepto conseguir la realidad de Cristo dentro de ti. Puedes amar a Dios y todavía ser un fracaso en vivir la vida cristiana. Déjame decirte algo: Una de las condiciones más miserables en las que puedes estar alguna vez (y muchos de ustedes de nuevo pueden identificarse con esto) es tener el amor de Dios en tu corazón, sin embargo básicamente experimentarás Romanos 7:22-23, “Me deleito en la Ley de Dios, pero hay otra ley en mis miembros trayéndome en cautividad para pecar y morir”.

Te digo que cuando encontré a Dios en 1.969, ¡Oh, me deleité en Él! Y no tenía conocimiento de lo que debía y no debía, yo solo me deleitaba en Dios. Y un tiempo después fui salvo, en las tardes acostumbraba a abrir mi Biblia, y solo leía y lloraba, ¡y tenía un cigarrillo en mi mano! Lo hice hasta que alguien me dijo, “No puedes hacer eso y permanecer en la presencia de Dios. Estás siendo engañado, estás teniendo un falso espíritu, un falso sentido de paz; no puedes entrar en la presencia de Dios con un cigarro. No lo puedes hacer”. ¡Qué cosa tan terrible, decirle a alguien que ellos no pueden tener a Dios a no ser que ellos limpien su vida!

Nacimos con una naturaleza que es tanto buena como mala. Esta es la razón por la que Jesús fue a la cruz. Somos ignorantes y estamos equivocados, no entendemos, no sabemos porq qué actuamos como lo hacemos. No sabía por qué actuaba en la forma en que lo hacía. Amaba a Dios, pero deseaba lo que deseaba. No me podía ayudar.

¿Has alguna vez sido adicto a algo pero, sin importar cuan fuerte trataste, has experimentado Romanos 7: “encontré otra ley en mis miembros que me trae dentro de cautividad a la ley de pecado y muerte”? Si alguien tiene esa característica natural que ama las cosas que no debería, él no puede ser un miembro de buena reputación en muchas iglesias que conozco hoy. Pero si está del lado bueno del árbol del Bien y del Mal, entonces es aceptado. Realmente no entendemos que lo que ha sido levantado llamándose a si mismo “La Iglesia” es absolutamente un anticristo. No estoy hablando de la gente. Estoy hablando sobre el sistema, y la manera en que el sistema ha sido establecido, el cual es un anticristo. Un homosexual no puede ser un miembro de tal iglesia, una prostituta no puede ser un miembro de tal iglesia, al menos que ellos cambien y limpien sus vidas. Alguien pudiera decir: “Hermano, ¿no sabes tú que Pablo dijo que tú ni siquiera deberías comer con alguien que está en adulterio?” Bueno, hay una cosa que yo conozco en estos días: Conozco el corazón de Dios. Sé que la gente no necesita condenación, sé que lo que necesita no es un ajuste, sé que lo que necesita no son leyes y regulaciones. Lo que necesita es entender el AMOR y el CORAZON de DIOS, porque en el Calvario la deuda por el pecado fue pagada. La gente de Dios ha estado esclavizada demasiado tiempo, creyendo que hay algo incorrecto en ellos, creyendo que ellos realmente no quieren a Dios si no están en capacidad de cortar este hábito o aquel hábito. Ello solo continúa, y continúa y continúa.

Presenten sus cuerpos en sacrificio vivo y santo”. ¡A los ojos de Dios, cada uno de ustedes es el más santo! ¿Cómo podemos decir esto? Podemos decirlo porque “Sus pecados y sus iniquidades no recordaré más” y, “tan lejos como el este esta del oeste, así de lejos he removido yo la trasgresión de mi gente”. Y tú dices: “Pero,… estoy todavía pecando, y estoy todavía haciendo cosas que no debería”. No importa, porque cuando tú entiendas los conceptos sobe el pecado de Dios y Su concepto del Calvario, eso te librará de la culpa de ser quien tú eres, y entonces te permitirá el acceso a Su presencia la cual te traerá transformación.

He estado hablando esto por años. ¡Si el Espíritu del Dios viviente nunca es formado en ti, para que Él comience a crecer en ti y ser expresado en ti, nunca cambiarás internamente! Y si tú solamente cambias externamente, no te ayudará de ninguna manera, porque la conducta exterior y el cambio exterior no produce nada sino una mejor persona en lo exterior. Pero lo que Dios necesita es que Su gente entienda que debido a que ellos son de la forma que son porque heredaron esa naturaleza de Adán, ellos no necesitan sentir vergüenza, culpa, ni condenación. Heredamos todas aquellas cosas que somos en lo natural de nuestro padre Adán.

Hay un gran número de debilidades físicas en la raza humana las cuales pueden ser heredadas, aún si alguien desarrolla una enfermedad, ¿no lo condenamos, verdad? Por supuesto, que nosotros no. Y te diré, el pecado es una enfermedad (Nota administrador: El pecado no es una enfermedad, es una naturaleza, de la que el Señor no nos responsabiliza; pero si nos responsabiliza de no querer reconocerla y acudir a Él para que seamos sanados) y tú no puedes hacer nada al respecto. ¿Puedo ayudar si una enfermedad se desarrolla en mi cuerpo? (Estoy hablando aquí en términos naturales). No puedo ayudar, ¿y estoy yo condenado por eso? Cuando me dirijo a orar estoy recordando esta enfermedad y digo, “¡Oh, mi Dios, no debería tener esto!” ¿y entonces caigo bajo condenación? “Me deleito en la ley de Dios, pero encuentro otra ley que trabaja en mis miembros trayéndome en cautividad a la ley de pecado y muerte”. Y tú dices, “pero hermano, ¿siempre tendremos que vivir así?” No. La transformación es la única cosa que curará la enfermedad de pecado en tu cuerpo. Es la única cosa.

Puedes orar todo el día, puedes leer la Biblia todo el día, puedes hacer cualquier cosa que quieras hacer, y si es hecha simplemente en lo natural, si no hay contacto con el Espíritu de Dios vivo y energizante, no habrá transformación. ¿Recuerdas que años atrás, antes de que Jesús viniera, había sacerdotes en el templo orando 24 horas al día para que El Mesías viniera? Aún cuando Él caminó entre ellos, no lo reconocieron. La oración no siempre te ayuda. Hay una sola esperanza para ti y eso es que tengas un corazón para Dios. Esta es la única cosa que va ayudarte. Y sí tú no tienes un corazón para Dios, es muy fácil obtenerlo. Si tienes alrededor gente que ama a Dios, tú simplemente te encontrarás a ti mismo teniendo un corazón para Dios. (Necesitamos conocer el poder de transferencia. Muchos de nosotros que hemos estado en el ministerio de liberación hemos sido enseñados en el pasado sobre la “transferencia de espíritus”. Bien, déjame decirte algo: ¡necesitamos aprender sobre la transferencia del Espíritu Santo!).

Cuando comenzamos a crecer en Dios, y la transformación comienza a ocurrir el Espíritu de Dios comienza a fluir en todas las áreas de nuestra vidas y trae transformación, entonces se hace muy fácil vivir santamente. Se hace muy fácil creer en Dios. ¿Por qué? Bien, Pablo nos dice “Renuévate en el espíritu de tu mente, para que puedas probar esa buena, aceptable y perfecta voluntad de Dios”. La buena, aceptable y perfecta voluntad de Dios. Tomamos un versículo como éste, y podremos desmenuzarlo y predicar doctrinas por siempre sobre ello. Pero la clave es tener una mente renovada para ver que en la cruz, a causa del sacrificio, tú fuiste hecho una persona santa. Dios nunca miraría sobre el pecado, y Él no lo necesita porque tomó los pecados de la humanidad en la cruz y en la muerte y ya no están más allí.
Mucha gente dice: “eso suena a Ciencia Cristiana. ¿Estás diciendo que no hay pecado? Estoy diciendo que Dios lo quitó, pero simplemente ver que no hay pecado realmente no te ayudará a ti. Lo que te ayudará es simplemente darte cuenta que necesitas a Dios. Y si tú te das cuenta que tu pecado no te impide ni te separa de acercarte a Dios por la ayuda que necesitas, eso es “Sentido Cristiano” y no “Ciencia Cristiana”. A los ojos de Dios no hay pecado, y vendrá un día cuando nos daremos cuenta de eso y comenzaremos a caminar en ello y entonces no habrá pecado para nosotros tampoco. El pecado fue tratado. “Sé transformado por la renovación de tu mente” (la palabra griega metamorphoo, la cual significa una transformación real, es la misma palabra que usaríamos para un gusano que es transformado en una mariposa). Justamente ahora pudiéramos parecer muy feos pero hay un trabajo que se está realizando. Puedo mirar atrás ahora, y puedo realmente agradecer a Dios por aquellas cosas en mi vida que me llevaron a buscarlo a Él. No me importa cuán terrible el pecado fuese, aquellas cosas fueron usadas por Dios para conducirme a Él, hay multitud de Cristianos en una pila de desechos porque nunca han entendido que no tienen que ser de determinada manera para acercarse a Dios.

Miremos 2 Co 3, comenzando en el versículo 2: “Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres”. Ahora vayamos al versículo 6: “el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica”. He escuchado muchos, muchos mensajes, de este versículo, sin embargo algunos de los mismos pastores quienes explican ese versículo no pudieron ayudarme cuando me dirigí a ellos por ayuda para mi condición. Escucha, el dijo: “Oh, yo ministro por la letra”. Si solo nos detendríamos y pensáramos algunas veces que es lo que quieren decir estas palabras, veríamos que en todo momento que estás ministrando por la letra de la palabra estás ministrando por la Ley.

Escuché un mensaje sobre “dar” un par de semanas atrás, fue uno de los mejores mensajes que jamás he escuchado. Fue dado por Dave Davis. El no estaba ministrando por la letra, sino por el Espíritu, El dijo que cuando vienes a dar en el Nuevo Testamento no es un asunto de tratar de imaginar si deberías diezmar o si no, ¡es un problema de escuchar a Dios! ¿Qué es lo que Dios te está diciendo?

Por años, mi esposa y yo no hemos seguido el principio de diezmar. Dios me dijo hace muchos años. “No trates de caminar en el Espíritu por la letra de la Ley, porque en el momento que tú tratas de poner leyes sobre la gente, la misma cosa que estás tratando de obtener de ellos, no la harán”. “Ellos no la harán, y esto es natural, porque con el conocimiento de la Ley viene la esclavitud para tratar de evitar no cumplir la Ley (Romanos 7)”. Pero la religión lo ha hecho sonar agradable : “Nuestro diezmar es una parte de nuestra adoración”, y ¡Oh yo sé eso! Es una vergüenza que los pastores aún tengan que hablar y enseñar sobre el diezmo; ¡es una vergüenza! ¿Por qué no podemos enseñar a la gente, “Yo escucho a Dios y tú también puedes escuchar a Dios”? Y ¿qué es lo que Éll te está diciendo a ti? ¿“Te está diciendo a ti que diezmes”? Entonces esto naturalmente significa diezmar.

Mi esposa y yo, si yo puedo usarnos a nosotros mismos para dar un ejemplo también, hemos entregado nuestra renta. Hemos entregado nuestros carros. En momentos, hemos entregado más allá del diezmo. Pero si tú pones a la gente bajo la Ley, algunos de ellos van a cumplir la Ley. Ellos van a pagar su diezmo y entonces piensan que todo lo demás que ellos tienen es suyo para hacer con ello lo que quieran. ¡No es así! Tú necesitas hacer lo que Él diga. “Porque Dios nos ha hecho ministros capaces del Nuevo Pacto, no de la letra”. Pastor, tú no deberías estar enseñando a la gente como diezmar; tú deberías estar enseñando como entrar en la presencia del Dios viviente. Le deberías decir a la gente, “no vengas a mí y me preguntes que deberías hacer; no vengas a mí y me preguntes si deberías diezmar; ven a mí y adoremos juntos; ven a mí y permíteme ayudarte a entrar en la presencia donde Él se encuentra, y entonces haz lo que Él te diga”.

Yo entro a las iglesias y escucho cuarenta y cinco minutos de enseñanza sobre el dar, alguna veces en cada servicio. Entonces, cuando le pregunto al pastor, “¿por qué estás haciendo esto?” El dirá, “bueno, la gente simplemente no está dando; ellos necesitan ser enseñados sobre como dar”. Déjenme decirles algo pastores: Si están pastoreando una iglesia y su gente no está dando, el problema no es su gente.

¡Escúchenme! Pastoreamos en Fall Creek, Oregón, por tres años y medio, y nunca le pedí a la gente dinero. Yo estaba todavía en el sistema de la iglesia, y todavía me guiaba por algunas de las reglas del sistema, porque yo era algo más ignorante que lo que soy hoy. Sin embargo, siempre te tenido un corazón para dar. Y Dios me sentó por alrededor de cuatro años recientemente, y no ministré en ninguna parte a ninguna persona, excepto a algunos individuos, y cuando me liberó para ministrar Él me dijo, “siempre recuerda: Yo di mi máximo. De este modo cuando vayas a una iglesia, cuando vayas a una casa, a donde quieras que vayas, ve a dar. Trata de dar aún más de lo que puedas recibir”.

Hoy, Dios tiene un liderazgo en la tierra que dará. La gente me dice todo el tiempo, “hermano, te cuesta dinero hacer esas cintas; y además, si las vendieras, eso te capacitaría para tener las finanzas para cumplir la voluntad de Dios en tu vida”. Y respondo, “lee Apocalipsis, capítulos 17 & 18, por favor“, porque los principios de Babilonia, los principios del mundo, los principios de nuestro así llamado Cristianismo son aquellos de comprar y vender, y los principios del Reino son dar y recibir. Nunca le digo a nadie, “no recibiré de ti”. Si me quieres escribir un cheque por un millón de dólares, te diré, “¡gracias, hermano!” y lloraré y agradeceré a Dios. Pero si tratas de comprar algo de mí, no te lo venderé. No está de acuerdo a los principios del Reino. ¡Escúchame, Iglesia! Nuestras iglesias tienen que ser traídas dentro de la conciencia del Reino y de la vida del Reino. Si nuestras iglesias fueran iglesias dadoras, más que recibidoras, las llenaríamos. ¡No pudiéramos sostener toda la gente! Dios dio SU máximo. Por lo tanto, Pastor, sí tu gente no está dando, no culpes a la gente.
Si, Dios quiere cerrar mi ministerio, todo lo que tiene que hacer es retirarme todas las finanzas, y no podré ministrar, porque no tengo nada que vender, no tengo otra forma de soportar mi ministerio fuera de trabajar físicamente. (Lo hacemos, pero no es suficiente para soportar un ministerio. Lo máximo que mi esposa y yo podemos hacer juntos es poner alrededor de $200 al mes dentro de nuestra cuenta de ministerio para continuar adelante produciendo libros y cintas, pero esto no es nada). Así que sí llegó a una encrucijada con Dios y si Él quiere cerrarme, puede simplemente cerrar las finanzas, y no podré ministrar. Retaría a cada pastor y a cada ministro: ¡Deja a Dios hacer esto en tu vida!

Una de las cosas claves que Dios necesita revelarnos a nosotros es que los beneficios del Calvario son nuestros sin importar nuestra condición. ¡No puedo enfatizarlo más! Sí tu eres una prostituta, un homosexual, si estás lleno de lujuria, envidia, orgullo, celos, lo que sea, todo lo que necesitas aprender es como tocar a Dios. Pero aún, a causa de nuestra enseñanza cristiana, hemos pensado que eso es imposible. ¡No podemos ser homosexuales y tocar a Dios! ¡No podemos estar llenos de lujuria, no podemos cometer adulterio y tocar a Dios! Pero la verdad es, ¡que si tú eres un adúltero o eres un homosexual, y nunca has tocado a Dios, nunca cambiarás!

Algunas veces toma años para que la transformación ocurra en nuestras vidas. El apóstol Pablo dice, (2 Co. 4:6) “por el cual provoca que no desmayemos; pero aunque nuestro hombre exterior perece, sin embargo nuestro hombre interior es renovado día a día”. La palabra “renovado” (Strong’s 341: causar crecimiento, nuevo, hacer nuevo). Thayer dice que esto significa:

Nueva fuerza y vigor es dado a alguien.
Ser cambiado dentro de una nueva forma de vida opuesta a la forma previa de estado corrupto.

Esta renovación es un proceso, no un cambio inmediato. No importa cuán carnal tú pienses que seas, si continúas hambriento y sediento de Dios, serás renovado día a día. Todas las cosas en la vida toman tiempo. Primero tienes una semilla, entonces una pequeña hoja, y finalmente una espiga de trigo. Somos la semilla de Dios. Su semilla esta creciendo en medio de la carnalidad, y finalmente la semilla de Su vida crecerá y consumirá todo lo que no sea Dios en nosotros. Esto es un trabajo de gracia, no un asunto de esfuerzo propio o voluntad natural. “Así pues, no depende de que el hombre quiera o se esfuerce, sino de que Dios tenga compasión” (Romanos 9:16).
Como anteriormente mencioné, hemos heredado patrones de hábitos de nuestros antepasados. Los pecados de nuestros padres han visitado a los hijos por generaciones, y no es una cosa espiritual, es una cosa natural. Aquellas cosas tienen que ser transformadas (reconozco, que en algunos casos puede haber un espíritu y debe ser expulsado, y puedes ser liberado). Pero en la mayoría de los casos, son patrones de hábitos los cuales se han desarrollado, algunas veces por generaciones, y que tú has heredado. Esa es la razón por la cual estoy lleno de lujuria; lo heredé simplemente como una enfermedad se hereda. Y sabes, no podemos recibir nada de Dios excepto a través de los ojos de la fe. Si estás bajo culpa y condenación, es imposible para ti recibir de Dios, porque sientes que mereces lo que tienes. Y de nuevo, el cristianismo nominal te enseñará. Mereces lo que tienes, ¡mira lo que estas haciendo! Te llamas a ti mismo Cristiano, y estas allí afuera bebiendo y fumando y yendo al cine y haciendo todas esas cosas. Pero lo que tú necesitas es transformación y no condenación.
Una de las primeras cosas que te ayudarán, es tener la revelación de que Dios y el hombre son uno (Nota administrador: creemos que esto es así de los nacidos de nuevo, no de todos los hombres). Y quiero explicarte un poco más sobre lo que quiero decir cuando digo esto, porque he estado recibiendo cartas recientemente de la gente (y esta gente no es crítica; ellos son gente que me ama y no me han conocido por mucho tiempo, pero que han venido a amar el ministerio que tengo). Ellos me dicen cosas como esta: “Tú nunca deberías decir que Dios y el hombre son uno, porque la gente del movimiento de la Nueva Era, y esta cosa del mundo-único religioso que esta ocurriendo fuera están diciendo algunas de las mismas cosas que tú estás diciendo. Por lo tanto, si tú usas esta terminología, deberías ser algo cuidadoso, porque pertenece a la Nueva Era. Pero si la gente de la Nueva Era está proclamando la verdad, si un monje budista está hablando alguna verdad, entonces ¿yo no debo hablar esa verdad porque alguien pensará que soy un monje, o un hinduista, o un budista, o de la Nueva Era? ¡Tengo que hablarlo, porque es la verdad! Dios y el hombre son uno. Está a lo largo de toda la Escritura, pero veamos solo unos pocos versículos (Estos son todos versículos muy familiares, pero de nuevo, no hemos tenido revelación sobre cosas básicas, escriturales, prácticas).

En Juan 15:5, Jesús dijo, “Yo soy la vid, vosotros las ramas”. Dibuja eso en tu mente. Mira a la vid que tiene ramas. ¿Son las ramas y la vid dos entidades separadas? No lo creo así; ellas son una. Ahora eso no hace a la rama la vid, pero es parte de ella, y la misma vida fluye a través tanto de la vid y de las ramas. Eso es por lo que digo una y otra vez de nuevo que creo con todo mi corazón que yo y mi Padre somos uno. Pero yo no soy mi Padre. No soy Dios. Sin embargo. Heredé los trazos de Dios, mi Padre, así como heredé rasgos naturales de mi padre natural, y soy humano porque tengo una vida humana. Si verdaderamente Jesús vive en mí, como el apóstol Pedro y otros nos han dicho en el Nuevo Testamento, la vida Divina y la naturaleza de Dios están en mí, entonces ¿cómo no pudiera yo ser uno con Dios?

El problema es que nos identificamos con el lado humano, porque estamos en ese estado caído, en tinieblas, teniendo nuestros ojos en oscuridad, siendo alienados de la vida de Dios que está en nosotros. Este es el único problema. Jesús dijo que debemos nacer de nuevo, porque hay un nacimiento natural que está siempre halándote hacia abajo de regreso a la tierra. Pero él que es nacido del Espíritu es espíritu, lo cual significa que esa parte de ti, la cual es regenerada y vuelta a nacer, es el espíritu en ti, y el espíritu está siempre ascendiendo y elevándose hacia arriba. ¡Aquí es donde el conflicto llega! La vida del hombre natural está siempre descendiendo a la tierra, tratando de llevarte abajo, pero tú espíritu esta siempre queriendo ascender.

Otra cosa que no hemos entendido es que cuando naces de nuevo tú eres como un pequeño bebé. No importa si tienes cien años de edad cuando naces de nuevo, el nacimiento espiritual es como el nacimiento natural. ¡Pero tomamos a los bebés espirituales y tratamos de hacerlos actuar como Dios Padre! Y ellos son solo bebés. Los bebés necesitan solo una cosa: ser alimentados apropiada y cuidadosamente. No puedes enseñar a un bebé sobre el diezmo, pero lo puedes alimentar, y si lo alimentas apropiadamente, si tú nutres tus bebés apropiadamente, ellos puede que nunca entiendan el principio de diezmar pero ellos serán dadores. ¡Oh, ellos lo serán!

(Juan 17:11) “Yo no voy a seguir en el mundo, pero ellos si van a seguir en el mundo, mientras que yo me voy para estar contigo. Padre santo, cuídalos con el poder de tu nombre, el nombre que me has dado, para que estén completamente unidos como tú y yo”. ¿Cómo son uno Jesús y el Padre? El apóstol Pablo nos dice que la plenitud del Dios trino, la plenitud de todo lo que Dios es, habita en una forma corporal en el hombre Jesús. Entonces Jesús tiene la audacia de orar, “Padre, así como somos uno, que ellos sean uno”. Ves, si tienes está revelación, tus problemas han terminado, pero la mayor herramienta que tiene el enemigo hoy en los círculos cristianos es el miedo; porque, hermanos, “en los últimos días habrá espíritus que seduzcan y doctrinas de demonios”. Si tú estás en ese sistema de la iglesia hoy y estás afianzado en el mismo, has sido seducido, terriblemente seducido, y ni siquiera lo sabes. La mentira y la seducción llegaron incluso antes de que los apóstoles murieran.

(Juan 17:20-21) “No te ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí al oír el mensaje de ellos. Te pido que todos ellos estén completamente unidos, para que el mundo crea que tú me enviaste”. Ahora, quizás no podamos creer en estas palabras, porque miramos con nuestros ojos a lo que está allí afuera en el sistema del Cristianismo. No hay unidad. Tú puedes decir, “hermano, no estoy en oscuridad”. Pero, ¿eres tú bautista y estás afianzado en la tradición bautista? ¿Eres luterano y estás enraizado en la tradición luterana? ¿Eres pentecostal, enraizado en una tradición religiosa? ¡Entonces estás en la oscuridad! Pentecostés acabó, y la gente ni siquiera lo sabe. Lo que se está produciendo afuera para la mayoría en ese nombre es un fraude. Los “profetas” llegan y revelan a casi todos en la iglesia cosas acerca de sus vidas, y como la gente permanece en oscuridad, pero la gente no se da cuenta que es una habilidad natural. Para cualquiera que se vuelva espiritual, el discernimiento es una cosa natural. Tú no puedes estar en mi presencia mucho tiempo sin que yo no te discierna. Pero para mi utilizar el discernimiento que tengo sobre ti y profetizarte de vuelta no es correcto. (Lo pudiera decir más duro, pero no lo haré). Me encantaría tener un cuarto lleno de “profetas” alguna vez, y me gustaría preguntarles “¿qué harían ustedes si Dios les quitara ese don? Si ustedes van a la iglesia y no tienen nada más que ofrecer a cualquiera sino la Palabra de Dios. ¿Cómo les iría?” Ahora me doy cuenta que hay muchos profetas en la tierra, y que hay algunos que tienen madurez y algunos realmente tienen una palabra del Señor. Pero para la mayoría, es un fraude.

Y hemos escuchado alguna otra cosa que suena tan humilde. Fui enseñado como un joven cristiano, “Hermano, se cuidadoso, se cuidadoso. Nunca toques la gloria de Señor. No toques eso. ”Y una vez leí, “La gloria que me diste, se la he dado a ellos, para que puedan ser uno” (Juan 17:22) ¿Qué es la gloria? La mayoría de la gente no sabe lo que es. La gloria de Dios es la expresión de Dios. Donde quiera que Dios es expresado, ahí está Su gloria. EL dijo, “Les he dado a ellos Mi gloria”, y el mismo Espíritu que estaba en el Señor Jesús está ahora en ti y en mí! Pero no lo sabemos. ¡Oh, nos lo enseñaron, pero no lo conocemos! Nuestros predicadores no querían ni siquiera que lo entendiéramos, porque si lo hiciéramos, la mayoría de ellos se quedarían sin trabajo.

¿Tú sabes cual es mi trabajo como ministro? Si yo soy un líder, mi principal función sería enseñarte y educarte en tu conciencia y habilidades de Dios para que así no necesites por más tiempo mis servicios, y yo pueda ir hacerlo a otro sitio ¿Dónde están los hombres y mujeres de Dios que están en capacidad de ministrar no por la letra sino por el Espíritu del Dios Viviente, para escribir sobre sus corazones y provocar que se levanten y se ministren unos a otros? La mayoría de la gente de Dios nunca ha tenido una visión apropiada de la Iglesia. Todos hemos visto esto en Apocalipsis 17 (ve y lee esto, por favor): ¡Misterio, Babilonia, esa Madre de Rameras! Y tú dices, “¡Pero Hermano, hay santos preciosos allí afuera! Si, los hay, y dice en Apocalipsis 17 que el Misterio, Babilonia, esa madre de las Rameras, está cubierta con oro, plata y piedras preciosas, lo cual simplemente significa que aquellas son las características de Dios. El oro es la vida y la naturaleza Divina; la plata es la redención; las piedras preciosas significan el poder transformante de Dios. Sí, hay santos preciosos allí afuera, pero ellos no han traído a nadie fuera de la oscuridad y no los han traído a una liberación y libertad completa en el poder del Espíritu. No hemos tenido muchos hombres en esta era y generación para edificar a los santos de Dios a fin de ministrarnos unos a otros.

No hay condenación en lo que estoy diciendo aquí, pero si vas a la misma iglesia por veinte años, diez años, cinco años... y estás sentado en la silla escuchando a el mismo hombre predicar, ¡estás en oscuridad! Y no me importa cuanta luz ese hombre tenga, porque si somos ministros capaces, no por la letra sino por el espíritu, la gente no puede permanecer igual. Algunos de los ministerios más grandes han tenido a la misma gente sentada en los bancos por años escuchando al mismo hombre predicar el mismo mensaje. Si un hombre o una mujer están ministrando por el Espíritu ellos traerán maná fresco. Una palabra del Señor ministrada por el Espíritu entrará a tu corazón, y si tú estás hambriento de Dios, te nutrirá y edificará. Sí, por el contrario, todo lo que tú estás recibiendo es conocimiento en el intelecto, pensarás que estas progresando, pero tu vida no cambiará. Pablo le dijo a los Corintios, “Y se ve claramente que ustedes son una carta escrita por Cristo mismo y entregada por nosotros; una carta que no ha sido escrita con tinta, sino con el Espíritu del Dios viviente; una carta que no ha sido grabada en tablas de piedra, sino en corazones humanos”(2 Co. 3:3).

Cuando ministrábamos en la Iglesia en Fall Creek, acostumbraba a decir a la gente, “No me importa cual es tu problema, por favor ven y participa. Siéntate y observa tu vida cambiar. Y si tu vida no cambia, nunca te condenaré, nunca vendré a ti y te diré que no puedes ser homosexual, pero ¿sabes lo que haré? Te ministraré; oraré por ti; clamaré por ti, y tú serás liberado. ¡Serás transformado por El Espíritu del Dios Viviente!”

Algo bueno está viniendo. Dios tiene hombre y mujeres sobre esta Tierra esperando traer el mensaje al pueblo de Dios. Bill y Elaine Cook son una pareja. Larry y Betty Hodges son otra pareja. Ellos están en todas partes y han sido considerados poca cosa por la Iglesia. Ellos tienen las riquezas, los misterios del evangelio para revelar, pero son absolutamente anti-sistema. Estamos por la gente. Decimos desesperadamente, “¡Oh Dios, trae a tu gente fuera de la esclavitud! ¡Dios, trae tu gente fuera de la oscuridad!” No es la gente; es la cosa en la que están atrapados. E incluso muchos de los pastores tienen un buen corazón. Ellos ni siquiera lo saben pero también están en la oscuridad.

Otro concepto continua surgiendo allí afuera, por parte de la iglesia del mundo, y es el de que Dios va otra vez a levantar a La Iglesia Apostólica. Los hombres están colocándose ellos mismos en autoridad, diciendo, “¡Mejor que seas cauteloso, santo, porque los días de Ananías y Sáfira están regresando!” Ellos quieren que temas su autoridad. Es una desgracia absoluta para el Reino de Dios el de que un hombre ejercite la autoridad sobre ti como creyente. Aquel que tiene verdadera autoridad espiritual nunca la ejercitaría sobre otro creyente. (1JUAN 2:27) “Pero ustedes tienen el Espíritu Santo que Jesucristo les ha dado, y no necesitan que nadie les enseñe, porque el Espíritu mismo les enseña todas las cosas, y sus enseñanzas son verdad y no mentira. Permanezcan unidos a Cristo, conforme a lo que el Espíritu les ha enseñado”. Esta es la verdad. Incluso aunque cada palabra que estoy hablándote sea verdad, ¡no la escuches hasta que lo escuches hablar a Él! ¡Tienes que darte cuenta que dentro de ti está la unción, dentro de ti está el movimiento, dentro de ti está el Espíritu resucitado del Dios viviente, y Él te hablará! No importa cual es tu condición de vida, si eres un rey o una prostituta, Dios te hablará y en Su hablar está el poder transformador para convertirte en un hijo o hija de Dios.

(Ga. 3:1) “ ¡Gálatas estúpidos! ¿quién los embrujó? En nuestra predicación hemos mostrado ante sus propios ojos a Jesucristo crucificado”. Pablo está diciendo “¿no se han dado cuenta que Jesucristo ha sido mostrado crucificado entre ustedes? ¿No se han dado cuenta que no hay absolutamente nada que necesiten hacer? Ahora alguien puede decir, “bien, hermano, yo predico a Jesucristo y a este crucificado”. Mi respuesta sería “sí, pero conjuntamente con eso traes todas tus reglas y ordenanzas, y tus “debes hacer” y “no debes hacer”. ¡Jesucristo crucificado es el fin del mensaje! No hay una sola cosa que tú puedas agregar a eso para hacerlo mejor; este es el final del mensaje. Jesucristo crucificado, enterrado, y resucitado, y esto es el Evangelio, y esto es lo que te cambiará y te traerá vida.

(Gálatas 3:2-3) “Solo quiero que me contesten a esta pregunta: ¿Recibieron ustedes el Espíritu de Dios por obedecer a la ley de Moisés o por haber creído en el mensaje que oyeron? ¿Tan estúpidos son ustedes, que habiendo comenzado con el Espíritu quieren ahora terminar con esfuerzos puramente humanos? ¿Habéis sufrido muchas cosas? ¿Habéis sufrido por mucho tiempo esta esclavitud? ¿Ha sido todo en vano?” (Ga. 3:4-5) ¿Tantas buenas experiencias para nada? ¡Imposible que haya sido para nada! Cuando Dios les da su Espíritu y hace milagros entre ustedes, ¿por qué lo hace? No porque ustedes cumplan lo que la ley manda, sino porque creen en el mensaje que han oído”. Escucha. Si hubiera tenido que ministrarte porque cumplí el estándar de la Ley, ¡no hubiera tenido oportunidad! Si la calificación para ministrar es ser uno que está plenamente transformado y en la semejanza de Dios, yo fracaso miserablemente. Eso no es así. Es porque he visto algo de Dios, y porque he visto algo de Dios he tenido contacto con el Espíritu del Dios Viviente que me ha energizado y ha traído alguna transformación a mi vida. ¡Eso es lo que me califica para ministrar! No es el resultado de ir a escuelas Bíblicas. William Law dijo hace muchos años atrás que El Cristianismo dirige las escuelas bíblicas, pensando que ellas pueden desvestirte de Adán y vestirte de Cristo. Esto no es lo que ocurre en las escuelas bíblicas. Tú vas a una escuela bíblica lleno del Espíritu de Dios, y saldrás sistematizado. Tú serás enseñado de como predicarle a la gente, pero no como contactar a Dios, porque los maestros no saben ni siquiera hacerlo ellos mismos. Tu sabrás como hacer todo tal como lo deberías hacer, pero no sabrás como contactar a Dios en verdad y en Espíritu. (Otra vez, he hecho una declaración en negro: estoy seguro que hay escuelas del Espíritu que son maravillosas).

(Ga. 3:7-11) “Por lo tanto, ustedes deben saber que los verdaderos descendientes de Abraham son los que tienen fe. La escritura, viendo de antemano que también entre los no judíos iba Dios a librar de culpa a los que tuvieran fe, había anunciado a Abraham esta buena noticia: 'Todas las naciones serán bendecidas por medio de ti'. De manera que los que creen, son bendecidos junto con Abraham, que también creyó. Quienes ponen su confianza en la ley de Moisés, están bajo maldición porque la Escritura dice: 'Maldito sea el que no cumple fielmente todo lo que está escrito en el libro de la ley'. Por tanto, está claro que nadie queda libre de culpa por hacer lo que manda la ley; pues la Escritura dice: 'El justo vivirá por la fe'. Tú verás cristiano, si puedes parar de fumar, si puedes parar todo tipo de lujuria, sí puedes parar de hacer todo lo que piensas que tú no deberías hacer, no serás mucho mejor, sí tú no tienes la sustancia y la realidad de Dios formada en tu vida. (Ga. 3:12) “Pero la ley de Moisés no es cuestión de fe, sino que dice: “El que cumpla la ley, vivirá por ella”.
Nota que “Cristo nos ha redimido de la maldición de la ley” (Ga. 3:13). Estoy seguro que todos ustedes me pudieran decir cual era la maldición de la Ley. Básicamente, era pobreza, enfermedad y muerte. Ahora, ¿por qué la maldición de la Ley te vino a ti? ¿Cómo viniste bajo la maldición de la Ley en primer lugar? ¡Por no caminar de acuerdo a la Ley! Porque la ley dice que si tú haces cumples esto, serás bendecido, pero si fallas en hacerlo, serás maldecido. La Ley fue lo mejor que Dios pudo traer al hombre en ese momento, porque Jesús no había venido todavía y el Espíritu Santo no había sido aún dado. El hombre tuvo que tener una guía en su vida natural para mostrar la diferencia entre lo santo y lo impío. Era una Ley espiritual, pero somos naturales, vendidos al pecado por Adán. La Ley fue para traer conciencia del pecado, no para condenarte, sino para hacer que te des cuenta que es imposible guardar la Ley. Dice en Deuteronomio 28:15 que si tú no guardas la Ley entera, si tú no guardas todas las palabras de este pacto, todas estas maldiciones vendrán sobre ti—todas esas plagas, toda la pobreza, todas las enfermedades, todos los males vendrán sobre ti.

Entonces Pablo dice en el Nuevo Testamento, “Hermanos y hermanas, Cristo nos ha redimido de la maldición de la ley”. Bien ¿Qué significa esto? Esto significa que sí rompo la Ley por que soy ignorante, no sufro la maldición, porque Él me redimió de ella. El dijo, “tus pecados, tus iniquidades removeré. Yo ni siquiera los recordaré”. Tú puedes decir, “Espera un minuto. Tú no eres ignorante si tú eres salvo”. ¡Oh tú si lo eres! Déjame decirte algo: si tú no estuvieras en algo de ignorancia, si tú no estuvieras en algo de ceguera, tú no estarías viviendo una vida de acuerdo a la carne, y no tendrías estos hábitos y complejos en tu vida. Si ellos están allí, es porque tú estás en ignorancia. Ignorancia solo significa que tú no sabes. Cristo nos redimió de la maldición de la Ley.

Tú dices, “Hermano estoy predicando un Evangelio de liberación”. Y yo digo, ¡Aleluya! ¿Por qué son así las cosas cuando “Cristo te ha redimido de la maldición” en la Palabra? Si estuviéramos caminando correctamente de acuerdo a la Ley, no nos tendríamos que preocupar sobre la maldición de ninguna manera. Pablo dice que Él te ha redimido de esa maldición, Cristo te ha redimido de recibir la maldición de la Ley, porque hay cosas en tu vida que no deberían estar allí, tú tienes problemas y complejos y lujuria, cualquier cosa con la que estés luchando. Esa es la gente que lo necesita, no el justo. (Yo nunca he escuchado este Evangelio predicado en la iglesia—nunca).

(Ga. 4:21-26) “Díganme una cosa ustedes, los que quieren someterse a la ley de Moisés: ¿acaso no han escuchado lo que esa ley dice? Pues dice que Abraham tuvo dos hijos: uno de una esclava, y el otro de su propia esposa, que era libre. El hijo de la esclava nació según las leyes de la naturaleza (la persona natural carnal); pero el hijo de la libre nació para que se cumpliera lo que Dios había prometido. Esto tiene un profundo sentido; las dos mujeres representan dos pactos: uno es el del monte Sinaí, y está representado por Agar, los que pertenecen a este pacto nacen para ser esclavos… (Escucha, y por favor recuerda esto: en cualquier momento que escuches a un hombre, y no me importa cuales sean sus intenciones, que comience a enseñarte los principios de la Ley, tú simplemente has abandonado el Evangelio e ido tras la esclavitud)… Pues Agar, en efecto, representa el monte Sinaí, en Arabia, que corresponde a la actual Jerusalén, ya que esta ciudad está sometida a la esclavitud junto con sus hijos. Pero la Jerusalén celestial es libre, y nosotros somos suyos” .

La iglesia del primogénito es aquella que ha sido regenerada y nacida del Espíritu del Dios Viviente. No hay Ley para ti—¡ninguna! ¡La única Ley que necesitamos es la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús! Como hemos visto, el nacimiento natural está siempre jalándote para abajo; esa es la ley de la vida, la ley de la vida humana, esa genera esclavitud. La ley del sistema religioso genera esclavitud, porque están tratando de llevarte a vivir piadosamente indicándote qué y cómo hacerlo. Pero el Espíritu del Dios Viviente que está dentro de cada uno de nosotros es libre de la esclavitud de la Ley. ¡Tú eres libre de ser quien tú eres! Y voy a decir esto: Si eres un homosexual, eres libre de ser quien eres. Y si estuviera pastoreando una iglesia y quisieras venir a mi iglesia, te diría, “¡por favor, ven!” El único requisito que te pediría para venir a mi iglesia es que tengas un corazón que quiera ser transformado en su Semejanza.

La Escritura dice en el versículo 30 de Gálatas 4, “Echa afuera a la esclava y a su hijo, porque el hijo de la esclava no puede compartir la herencia con el hijo de la libre”. Expulsa a la esclava. Esa es la razón por la que el juicio esta viniendo. El juicio ya está comenzando. Tú vas a comenzar a ver ese misterio de ramera, ese Misterio de Babilonia, la madre de las rameras, comenzar a caer, porque Dios ha levantado hombres y mujeres que entienden SU corazón ahora y pueden traer juicio justo a Su gente.

Recuerda lo que compartí contigo antes: “Nuestro Dios es un fuego consumidor”. Hay un versículo que dice, (Mal 3:2) “Pero ¿quién podrá resistir el día de su venida? ¿Quién podrá entonces permanecer en pie? Pues llegará como un fuego, para purificarnos; será como un jabón que quitará nuestras manchas”. Y cuando Dios comience a brillar sobre ti, el fuego de Su Santo Espíritu comenzará a arder dentro de tu ser.


(Profecía): Y les digo a ustedes que yo encenderé dentro de ustedes el Espíritu del Dios Viviente, y todo lo que está en su carácter natural, todo lo que sea anticristo, todo lo que les impida, será consumido cuando ustedes por el Espíritu del Dios Viviente entren en Mi presencia. Liberaré desde lo más profundo del ser de Mi Gente el fuego del Dios Vivo. Y les digo a ustedes, el fuego ascenderá, y quemará cada área, cada avenida de su pensamiento y cerebro, y ese fuego de mi Espíritu quemará, quemará y quemará y quemará. Mi fuego quemará toda impureza. Porque ustedes verán, si son echados en el fuego de mi Presencia, nada saldrá afuera de ese fuego sino el oro puro y la plata y la transformación del hombre interior. Así que yo les digo Mi Gente, Vengan a Mí. Vengan a Mí sin ningún sentido de miedo o inferioridad o condenación. Les digo a ustedes, vengan a Mí, vengan a Mi Presencia. Dense cuenta que ya no hay condenación, porque en la cruz del Calvario la deuda por cada pecado y cada desobediencia fue completamente limpiada y aniquilada, y hoy el Dios del universo les dirá a ustedes que no son culpables, que ustedes son libres. No son libres para vivir de acuerdo a la carne; no son libres para continuar en esclavitud; sino que ustedes son libres para entrar en Mi Presencia sin ningún sentimiento de miedo, culpa o inferioridad, porque he derramado la sangre, la sangre del Cordero que fue inmolado desde antes de la fundación del mundo ya ha pagado el precio por cada desobediencia. Regresen a Casa. 

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