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NO QUISIERON IR, (por Mensaje de Paz)

Abril 03 de 2014
NO QUISIERON IR

Jesús hablando en parábolas a los príncipes de los sacerdotes y fariseos acerca del Reino de los cielos dijo:
Mat 22:2 El Reino de los cielos es semejante a un hombre rey, que hizo fiesta de bodas a su hijo;
Mat 22:3 y envió sus siervos para que llamasen los invitados a las bodas; pero no quisieron venir.
Miremos primero ¿Por qué Jesús les hablaba por parábolas a los religiosos?
Mat 13:10 Entonces, llegándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?
Mat 13:11 Y él respondiendo, les dijo: Porque a vosotros es concedido saber los misterios del Reino de los cielos; más a ellos no es concedido.
Mat 13:12 Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
Mat 13:13 Por eso les habló por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.
Mat 13:14 De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no miraréis.
Mat 13:15 Porque el corazón de este pueblo está engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y con sus ojos guiñan; para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y del corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane.
Mat 13:16 Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.
El Señor Habló y sigue aun hablando por parábolas a los religiosos (Que practican la religión, es decir, cristianismo sin Cristo; que guardan ritos, doctrinas y mandamientos de hombres pero Cristo no reina en sus corazones; dicen Señor, Señor, pero no hacen lo que Él dice, por el contrario viven queriendo que el Señor haga la voluntad de ellos; andan buscando no las cosas de arriba, sino usando el Nombre del Señor para buscar las cosas de abajo, del mundo).
Pues las parábolas son precisamente porque el Señor conoce el corazón de los hombres y sabe que es lo que andan buscando, en pos de que están yendo; y hay un pueblo de corazón engrosado precisamente por que apuntan al blanco incorrecto, por lo que entonces tienen oídos pero no oyen, ojos pero no ven, no entienden del corazón; y la única manera de ser convertido y sanado es entender del corazón.
En la religión de los hombres, en el sistema de Leviatán, los hombres procuran cubrirse con hojas de higuera para tapar su desnudez y su vergüenza, se tapan con cobertura de hombres, pero no con Su Santo Espíritu. Recordemos que Cristo maldijo la higuera y le dijo que nunca más en ella se hallaría fruto; y es que la religión de los hombres no puede dar fruto de justicia, pues precisamente allí se ha desechado la Justicia de Dios y se ha establecido la justicia de los hombres, que es como trapo de inmundicia. Es decir, los hombres se encuentran tratando de agradar a Dios con sus propios esfuerzos y obras; y esto es imposible. La única manera de agradar al Señor es mediante un pacto de sangre, donde Él intervenga y circuncide el corazón; donde quite la vida nuestra que es corrupta e inmunda y ponga la Vida de Él, pues solo Cristo puede agradar al Padre y hacer Su voluntad. Entonces el asunto es que viva Él y no yo.
Volvamos a la invitación: El Padre celestial hará una fiesta de bodas a Su Hijo amado, las bodas del Cordero, donde Cristo será unido para siempre con su amada, con su iglesia, que ha sido lavada, purificada y emblanquecida por el fuego de Su amor.
El Padre ha estado enviando sus siervos para llamar a los invitados a las bodas, pero éstos no han querido ir; el Padre ha insistido y ha enviado nuevamente sus siervos a decir que la fiesta y el banquete están preparados; ¿pero cuál ha sido la respuesta?
Mat 22:4 Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los llamados: He aquí, mi comida he aparejado, mis toros y animales engordados son muertos, y todo está preparado: venid a las bodas.
Mat 22:5 Más ellos sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza y otro a sus negocios.
Para participar de las bodas del Cordero, se debe hacer caso al Señor. ¿Y por qué no hicieron caso al Señor? Pues porque su corazón estaba en sus propios negocios y labranzas, en buscar su propio beneficio, en andar en pos de lo del mundo y no enfocado en lo que quería el Rey.  Recordemos que no se puede servir a dos señores, pues finalmente se amará a uno y se aborrecerá al otro; no se puede servir a Dios y a las riquezas. A quien el Señor toma por soldado, no se enreda en los negocios de la vida, sino que busca agradar a aquel que lo tomó por soldado. Y entendamos que si hemos sido comprados por precio, ahora pertenecemos a Cristo y no a nosotros mismos; y entendamos también que nos encontramos en una guerra, en la cual finalmente la Luz, la Verdad vencerá y será establecido el Reino de Dios en la tierra, Reino de Justicia y paz; y la paz es fruto de la Justicia; es decir de hacer las cosas a la manera del Señor y no a la nuestra; todas las cosas serán restauradas; será quitado el pecado. Alelu-JAH.
Recordemos también que desde los días de Juan el bautista al reino se da vida y son los valientes los que lo arrebatan. Valiente es quien menosprecia su vida hasta la muerte y vive para Su Señor, para hacer Su voluntad. El que ama su vida la perderá, pero el que la pierde por causa de Cristo y del evangelio, la salvará. Es decir, la única manera de hallar la Vida es perdiendo nuestra propia vida, no viviendo para nosotros mismos sino para aquel que nos amó y entregó Su vida por nosotros.
Ahora, esto no podemos lograrlo por nosotros mismos, en nuestra propia fuerza o capacidad; es por Su sublime GRACIA. Es Su promesa y Él lo hará. Cristo es el Vencedor y Él quiere vivir y reinar en nuestros corazones y así y solo así también seremos vencedores; de los miembros de su cuerpo, de los pies lavados y ungidos, de los pies hermosos que andarán en sus caminos, que llevarán la preciosa semilla incorruptible, de los pies que pisarán la Tierra Prometida, que hollarán, aplastarán en breve al enemigo y publicarán LIBERTAD a los cautivos y el año agradable al Señor; la venganza de nuestro Dios para con Babilonia y sus obras de iniquidad y muerte.
Oremos:
Padre ven a ser el Rey de nuestro corazón y concédenos ser parte de tus pies ungidos y lavados que andarán en tus caminos llevando la preciosa semilla de Vida, para que pronto se establezca tu Reino en la Tierra y se haga tu voluntad como se hace en el cielo. Clamamos por ser de los que hacen caso a ti y te siguen donde quiera que vayas, para ser tenidos por dignos de tu llamado y poder participar así de tu banquete y de las bodas del cordero, de la fiesta de los Tabernáculos.
Gloria a tu Nombre por siempre que nos amaste y entregaste tu Vida por nosotros para salvarnos; permite que amemos con tu amor y también entreguemos nuestras vidas por amor a los hermanos.

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