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"LAS VENIDAS, CAP- 2: LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO, J. Preston Eby




Tanto la historia secular como la sagrada están de acuerdo en que hace unos dos milenios nació en Belén un bebé, que fue llamado Jesús; que creció hasta la madurez de la virilidad; que Él fue un gran maestro; que fue crucificado en una cruz romana, y murió; y que los sistemas de la iglesia de la Cristiandad profesan estar basados en las enseñanzas de este gran maestro, Jesús de Nazaret.

El registro de la Biblia revela que Jesús de Nazaret, a la edad de treinta años, fue bautizado en el río Jordán, momento en el que una voz del cielo lo declaró ser el Hijo de Dios; que Él seleccionó doce discípulos, que fueron sus alumnos especiales durante los tres y medio años de ministerio que siguieron; que Él predicó el Reino de Dios y realizó poderosas señales y maravillosos prodigios entre el pueblo; Su crucifixión había sido anunciada por los profetas en el Antiguo Testamento; que en el tercer día después de Su muerte fue resucitado de entre los muertos; que cuarenta días a partir de entonces subió a los cielos y diez días más tarde les dio el Espíritu Santo a Sus discípulos fieles, que esperaban en Jerusalén como Él les indico; y que estos discípulos esperaban con confianza el retorno de Jesucristo, y que más tarde, en sus epístolas a la Iglesia, hablaron de Su venida de nuevo. Estos hechos son admitidos por todos los que creen en la Biblia. Por lo tanto, si las Escrituras de manera concluyente establecen el hecho de Su venida de nuevo, entonces deberíamos esperar encontrar pruebas en ella en cuanto a la manera de Su venida, el tiempo de Su venida, y el propósito de Su venida.

A lo largo de los últimos años, el Espíritu Santo ha estado enseñándome progresivamente algunas cosas maravillosas y revolucionarias en relación con el regreso de nuestro Señor. No es nuevo para nosotros tener al Espíritu Santo, el Espíritu de la Verdad, desgarrando muchas de nuestras creencias preciadas anteriores; esto lo ha estado haciendo desde el mover de Su Espíritu hace muchos años a través del cual comenzó a hacernos salir de los sistemas religiosos del hombre para revelarse a Sí mismo y desplegar este glorioso Uno que llamamos el Señor Jesucristo. A medida que nos separamos de los sistemas estáticos del misterio Babilonia, empezamos a ser enseñados por el Espíritu de verdad, el Enviado de Dios que nos enseña todas las cosas, y nos guía a toda la verdad. El aprendizaje pronto rompió con impresionante solemnidad en nuestra mente, con que la mayoría de lo que creíamos, apreciábamos y nos habían enseñado, no era la verdad en absoluto, sino sólo los pensamientos y razonamientos de la mente natural y la interpretación de las Escrituras a través de la instrumentalidad del intelecto del hombre, y no por el Espíritu de Sabiduría y Revelación de Dios.

El primer pre-requisito para ser enseñado por el Espíritu de la Verdad es una disposición a echar abajo todas las ideas preconcebidas, de lo que enseñan las Escrituras, junto con una santa disposición a aceptar lo que el Espíritu enseña. Es un hecho evidente que todos los cristianos creen muchas doctrinas, simplemente porque han sido transmitidas de generación en generación. Nuestros antepasados, nuestra iglesia, y nuestros hermanos les dieron confianza a las generaciones, y lo creímos porque ellos también lo hicieron. Gran parte de lo que creemos, lo creemos porque la gente durante muchos años y muchos siglos lo han creído, pero ningún precioso hijo de Dios en un millar, se toma el tiempo o gasta la energía o iniciativa espiritual para descubrir el origen de sus creencias, y ver si son realmente escriturales. Acabamos de seguir ciegamente en el camino tradicional porque padre, madre y amigos creen de esa manera. ¡Pero que nuestros padres o la mayoría de los cristianos, han creído una cosa, no es ninguna garantía de que pertenezca al reino de la verdad! Hicimos este descubrimiento sorprendente cuando los rayos de luz comenzaron a fluir desde los reinos de arriba y el bendito Espíritu de la Verdad comenzó a cavar profundamente debajo de la superficie de las Escrituras, la letra de la Palabra y abrió para nuestro asombro la comprensión de las cosas más profundas de Dios. Pronto descubrimos, sin embargo, que cuando el Espíritu comienza a sacar a la luz, y descubrir los misterios ocultos del Reino de Dios, que muchos comienzan inmediatamente a luchar contra ellos. Cuando se despedaza la larga tradición, debes estar preparado para ser calificado como un hereje; y puedes estar seguro de que tus declaraciones serán tergiversadas, tus enseñanzas serán declaradas falsas, y tú mismo serás considerado como no espiritual y peligroso.

¡Las cosas que el Espíritu revela son siempre diferentes a lo que los hombres han creído previamente, y con frecuencia se escalonan! La verdad es luz, y la luz revela la gran oscuridad en los conceptos carnales e infantiles concebidos por la mente natural mediante la interpretación por medio del intelecto de la letra muerta de la Palabra; y porque la verdad es tan contraria a las ideas preciadas y nutridas por tanto tiempo, muchos son incitados a luchar contra ella. Porque no están buscando la verdad y no contienden por la verdad, es que se proponen defender a muerte sus viejas doctrinas establecidas, sin apartar el tiempo para buscar si son correctas o incorrectas. ¡Oh, cuán sutil, engañoso y tonto es el corazón del hombre! “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jer. 17: 9). Sólo el Señor sabe lo que está en el corazón del hombre, y Él dice: "Yo Yahweh, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” (Jer. 17:10). Podemos estar plenamente convencidos en nuestro corazón que nos encontramos por la verdad, cuando es todo lo contrario. ¡Tenemos que tener nuestros corazones circuncidados y rotos delante de Dios, y los ojos abiertos, y los oídos destapados, para que podemos ver y escuchar lo que el Espíritu tiene que decir a las iglesias!

La mayor parte de lo que se enseña en la Tierra contiene algún elemento de verdad. La mayor parte de la doctrina de la Iglesia cristiana tiene algo de verdad en ella, lo suficiente para que sea aceptable para algunas personas, pero no dudo en decir que hay tanta mezcla con ella que no es verdad en absoluto y esto es lo que ha creado todas las divisiones entre los hijos de Dios. No es la verdad lo que divide, es todo lo que es falso y que se mezcla con la verdad lo que separa. Verdad mezclada con la mentira deja de ser verdad. Si la venida de Cristo es un tema importante del Nuevo Testamento, y vinculado a la completa redención del hombre, ¿por qué es enseñada y concebida de diferentes maneras? ¿Quién es responsable de la distorsión de la verdad, y porque lo hacen de esta manera? Tal vez Pablo proporciona una respuesta en esta escritura: "Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente". (I Cor. 2:14).

Quiero reiterar aquí uno de los puntos más destacados de nuestro estudio anterior sobre este tema. Estoy seguro de que sorprende a muchos de mis lectores aprender que la Biblia en ninguna parte habla de la "Segunda Venida" de Cristo. Interesante, ¿no es así? como muchas de las doctrinas principales y más comúnmente aceptadas de la cristiandad profesante no se pueden encontrar en la Biblia. Incluso sin el vasto y contundente testimonio de la Escritura, incluso sin el efecto iluminador del Espíritu Santo de la Verdad, estaríamos inclinados a sospechar de las enseñanzas "ortodoxas" de las iglesias respecto a la denominada "Segunda Venida de Cristo". ¡Simplemente es así porque todos de los predicadores, maestros y profesores de Babilonia están unidos proclamándola tan dogmáticamente! Algunos se estremecen ante la sola idea de cuestionar la sagrada y ortodoxa doctrina. Déjenme que transfiera su respeto de tales cáscaras vacías de suposición humana a la viviente Palabra incorruptible de Dios y sus sentimientos se rebelarán contra lo que hoy veneran. Bastante tiempo hemos encubierto la verdad con los balbuceos de Babilonia. Déjennos despejarlos a un lado para que podamos contemplar la faz de la Santa Palabra de Dios.

El término -"la Segunda Venida de Cristo"- no es escritural y no se puede encontrar en ningún lugar de la Biblia; sin embargo, ha influido en el pensamiento y la enseñanza de la mayoría de los cristianos para aceptar y creer conceptos que simplemente no son verdad. Hemos estado tan confundidos en nuestro pensamiento de que todo en las Escrituras relativo a la venida del Señor, Su venida, Su manifestación tiene que encajar en Su venida como hombre hace dos mil años, o en su llamada "Segunda Venida" cuando todo ojo le verá. Esto está mal. Muchos textos hablan de la venida de Cristo, la venida del Hijo del hombre, la venida del Señor o frases similares. La palabra "segunda" nunca se encuentra junto a una palabra que pueda ser traducida "venida". La "Segunda Venida" no es una expresión bíblica y la primera vez que se produjo entre los cristianos fue tan tarde como a mediados del siglo II después de Cristo. No puedo enfatizar lo suficiente, que la palabra "segunda" nunca se usa en la Sagrada Escritura junto con la palabra "venida". Esa es la verdad simple, sencilla e incontrovertible, y este hecho es elemental y básico para una correcta comprensión de la venida del Señor.

Una gran cantidad de razonamiento defectuoso es evidente entre los cristianos cuando el tema de la venida del Señor está en discusión. Se nos ha llevado a pensar en términos de la Primera Venida y la Segunda Venida, mientras que la Biblia habla en términos de la Revelación Progresiva de Jesucristo. Nuestro Dios no habla de "Primera Venida" y la "Segunda Venida", habla de la revelación progresiva de Jesucristo, el Hijo de Dios. No nos atrevemos a perder de vista el hecho de que nuestro Señor ya ha tenido muchas venidas, muchas apariciones y seguirá teniendo muchas más. Hemos limitado las venidas de Jesús estrictamente a dos debido a nuestras condiciones no bíblicas de "Primera Venida" y "Segunda Venida", pero la verdad es que ¡Él vino; Él continuó viniendo; Él viene; Él sigue viniendo; Él vendrá; y el continuará viniendo! Hay numerosos "venidas" y "apariciones" del Señor en el Nuevo Testamento, pero no todas se refieren al mismo evento. La palabra "venida" se utiliza muy a menudo en las Escrituras respecto a una visita o manifestación del Señor para juzgar o bendecir o lograr algún aspecto de Su plan y propósito entre Su pueblo o en la Tierra. Uno podría pensar al escuchar a los predicadores vociferar sobre "la Segunda Venida de Cristo", que cada vez que el Señor dice: "Vendré", Él está hablando de un evento específico, en particular, singular en algún momento en el tenue y futuro brumoso. Sería negligente si no les digo que este es un gran error.

Hemos visto que en el día de Pentecostés Cristo vino otra vez como El Consolador. En las escrituras Cristo es presentado viniendo con las nubes; viniendo como un rayo; viniendo como un ladrón; viniendo con voz de mando, con voz de arcángel, con trompeta de Dios; viniendo como el esposo; viniendo como Rey; viniendo como la estrella de la mañana; viniendo como el sol de justicia; viniendo en el poder de la resurrección; viniendo como Juez; viniendo en llama de fuego de juicio; viniendo como Salvador; viniendo como Cristo; viniendo como Señor; viniendo como fuego de fundidor y jabón de lavadores; viniendo a su templo; viniendo en el Monte de los Olivos; viniendo en el aire; viniendo en un caballo blanco; viniendo como el Príncipe de los pastores; viniendo en su reino; viniendo en tiempos de refrigerio; viniendo en gloria; viniendo en Su trono; viniendo con Sus ángeles; viniendo con Sus santos; viniendo a Sus santos; viniendo en Sus santos; etc.

Debe ser evidente para toda mente espiritual que la verdad está sufriendo en gran medida cuando todas las anteriores "venidas" del Señor son encajadas en una sola "Segunda Venida" de Cristo. Como el sonido de muchas aguas, el testimonio de la Palabra de Dios resuena con pruebas abundantes, sorprendentes e ineludibles de que la venida de Cristo no es un acontecimiento aislado, sino que incluye muchas manifestaciones diferentes, pasadas, presentes y futuras. Su venida a nosotros es una experiencia de muchos lados. La confusión sobre este tema me recuerda a uno de los seis ciegos del Indostán, que muchos de los que leen estas líneas, tenían en sus lecturas cuando iban a la escuela. Era algo como esto:

Había seis hombres ciegos del Indostán, muy dispuestos a aprender, cuando fueron a ver a un elefante, aunque todos ellos eran ciegos, al observar podrían satisfacer su mente.

El primero se acercó al elefante y acercándose al costado del elefante, a la vez comenzó a gritar: Este misterio del elefante es muy parecido a una pared.

El segundo, al palpar el colmillo, exclamó, "¡Oh, lo que tenemos aquí, es muy redondo, suave y afilado! Para mí es intensamente claro, esta maravilla del elefante es muy parecida a una lanza".

El tercero se acercó al elefante hacia la parte de su retorcida trompa y al enrollarse en sus manos audazmente, hablando dijo: "Ya veo, el elefante es muy parecido a una serpiente".

El cuarto acercó su mano con ansiedad y la puso encima de la rodilla. "Este animal es asombroso, es como… Es muy simple", dijo él: ¡Es bastante claro que el elefante es muy parecido a un árbol!"

El quinto fue a dar con la oreja y dijo: "Incluso el hombre más ciego, podría decir a lo que se parece; este maravilloso elefante es muy parecido a un ventilador".

El sexto apenas había comenzado a tientas a acercarse y lo tomo de la cola, la cual se balanceaba; “Ya veo”, dijo él, "el elefante es muy parecido a una cuerda"

Por lo que estos hombres ciegos del Indostán disputaron fuerte y largo cada uno en su propia opinión rígida y fuerte;

¡Aunque cada uno tenía en parte razón, todos ellos estaban mal!

¡Al igual que las doctrinas de la cristiandad hoy en día! Cada uno ve sólo una parte de la imagen; y no tienen poca o ninguna comprensión del plan general y el propósito de Dios. Sólo ven una fracción y no el cuadro completo; y sin embargo, como estos hombres ciegos del Indostán, disputan fuerte y largo, cada uno en su propia opinión rígida y fuerte. Cada uno pensando que está en lo correcto, y contendiendo por la fe una vez dada a los santos (¿). Usted ve que cada ciego era de mente cerrada. ¿Y qué los hizo de mente cerrada? No fue que retuvieran una mentira, sino ¡el retener una verdad! Es cierto que un elefante es como una cuerda. No obstante, cuando el ciego pensó que era toda la verdad realmente sólo era una verdad parcial. Nunca se le ocurrió a él, ni a sus compañeros, que todos ellos podrían estar diciendo la verdad y que, si ponían sus piezas de la verdad juntas, estarían con "la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad". Sólo poniendo cada hombre ciego la descripción de cada uno junto con todas las de los demás podrían ellos esperar conocer el cuadro completo de a qué realmente se parecía el Elefante. Y hasta que pudieran aprender a hacer eso, se pelearían entre si acerca de cómo realmente el elefante es, nadie sabía completamente a que era similar el elefante, ya que cada uno estaba cegado por la verdad en parte que cada uno individualmente había obtenido.

Como nos ocurre a nosotros a través de las diversas etapas del crecimiento espiritual, obtenemos una verdad. Y, al igual que cada uno de esos hombres ciegos, saltamos a la conclusión de que lo que tenemos es la verdad entera cuando, en realidad, es sólo una parte. Nunca se nos ocurre que podría haber otro lado que es igualmente válido, igualmente importante, e igualmente esencial para nuestra comprensión. Nos aferramos tenazmente a la cola del elefante, pensando que es el elefante entero, y luego preguntamos por qué las circunstancias contradicen nuestra grande y maravillosa verdad. ¡Ciertamente, parte del elefante era como una lanza, parte de él como una cuerda, una parte de él como un tronco de árbol, pero el animal total era algo mucho más que cualquiera de estas descripciones; y, aunque cada uno de estos hombres ciegos tenía razón sobre la pequeña parte que comprendían, todos ellos estaban totalmente equivocados sobre todo lo demás!

La venida del Señor no es un evento simplista como muchos lo han hecho. Esto explica por qué tan pocos cristianos tienen pensamientos muy escriturales acerca de la venida del Señor. Ellos están buscando en la profecía la esperanza de la iglesia; confunden el "Sol de Justicia" con "la estrella de la mañana"; mezclan la venida de Cristo "en sus santos", y su venida "con los Santos"; y no tienen la menor idea de la diferencia en tiempo entre la manifestación o Su venida en forma de lluvia o de Su venida como Fuego; Su venida como Cristo y Su venida como Señor; Su venida como un rayo o Su venida con las nubes; Su venida como esposo o su venida como Rey. ¡No muchos saben cuándo o cómo el Señor viene en cualquiera de sus manifestaciones, por lo tanto, no pueden saber cómo recibirlo! Casi toda la cristiandad enseña que el regreso del Señor, es un solo evento singular y futuro. ¡Cuánto más razonable y comprensible es la gloriosa verdad!: Que ¡Él vino; Él continuó viniendo; Él viene; Él sigue viniendo; Él vendrá; y el continuará viniendo! No hay nada, absolutamente nada, en las Escrituras que limite la venida de Cristo a un evento singular y futuro. La doctrina de la Segunda Venida de Cristo como un acontecimiento que nunca haya ocurrido (en los últimos tiempos) es tan ficticia como que Henry Kissinger sea el anticristo, la inmaculada concepción de la virgen María, la infalibilidad del Papa, o el rapto antes de la tribulación. Los antiguos conceptos erróneos y las teorías crudas con respecto a este gran evento no deben impedirnos determinar la sencillez de la verdad con respecto a ella, como se establece en el Libro de Dios bendito y que es revelado a Sus santos elegidos ahora por el Espíritu Santo. Siempre espero en el Señor que se mueva por Su Espíritu y que se haga real, por Su presencia, o manifieste la grandeza de Su poder en algún lugar o circunstancia, mi corazón grita, "¡Ven, Señor Jesús!" Es una maravilla de la historia de la Iglesia que prácticamente cada gran movimiento del Espíritu de Dios ha estado acompañado por el anuncio de la pronta venida del Señor. En tiempos de avivamiento espiritual siempre hay una disposición infantil para mirar a Cristo. Ha sido una característica notable de la gran mayoría de las visitas espirituales que, mediante la predicación, la palabra profética, lenguas e interpretación, visiones, sueños, u otros fenómenos espirituales, el Señor ha declarado en medio de Su pueblo: "¡Vengo pronto! " Se observó por muchos, en los primeros siglos de la Iglesia, y durante los avivamientos de los últimos siglos, que "¡Vengo pronto!" parecía ser un compañero necesario para la aceleración que Dios estaba efectuando, y ellos buscaban la venida del Señor , y estaban llenos con la expectativa de Su presencia, que no era simplemente una bendición poderosa que habían llegado a sus almas, como en efecto lo era; sino junto con ella, y por encima de ello, hubo una fijación del corazón en la persona del Señor Jesucristo. Ellos anhelaban contemplarlo y conocerlo en medidas más profundas.

Durante un poderoso movimiento del Espíritu en Escocia a principios del 1800, se registró el siguiente testimonio:

"El sábado el Sr. C. se acercó, y volvió a abrir su boca (hablar en lenguas). Me dijo: 'Está escrito, la oración en lenguas se puede interpretar'; en consecuencia, oré a continuación, me hicieron hablar en frases cortas que George interpretó una a una. La primera palabra de la interpretación fue: "He aquí el viene, Jesús Viene" '. En una carta de fecha 19 de abril de 1830, R.B. Lusk de Greenock escribe: "vi después a la señorita M. y Sra. J. y ambas parecían estar en un estado de fuerte emoción que nunca había visto en absoluto, la apariencia de la señora J. no puedo describirla; pero si no fuera porque sus palabras fueron palabras de verdad, y que ya había oído con anterioridad, lo que ahora he mencionado, habría supuesto que estaba loca. Las palabras que dijo fueron palabras de gran poder, y parecía estar en una agonía de expresión. He omitido mencionar que la carga de todo lo que decía era que el Señor está cerca, a la mano".

Una porción de una carta escrita el 18 de mayo de 1830, es la siguiente:

"El pasado sábado por la noche después de que James había hablado en lenguas durante un tiempo, él oró por la interpretación, y ... es muy llamativo que casi todo lo que ha sido interpretado ha sido sobre la venida de Cristo".

Una gran cantidad de los que leen estas líneas puede dar testimonio viviente del hecho de que en la gran efusión pentecostal en el comienzo de este siglo, el principal mensaje hablado por la divina expresión era sólo eso: "Jesús viene pronto". La pregunta que sigue a todos estos movimientos del Espíritu de Dios a través de los siglos, donde la pronta venida de Jesucristo fue proclamada es ¿El vino? ¿Ellos solo profetizaron mentira?, o “pronto" ¿significa dos mil años después, mil ochocientos años después, doscientos años después, o un siglo después? El Espíritu Santo no miente, ni crea ilusiones, ni nos mantiene con entusiasmo de algo que no tenemos ninguna esperanza de ver dentro de nuestra vida. ¡En verdad que vino! Ahaaa, Él no vino en la forma en que la gente lo esperaba; Él no vino en la forma que los santos lo buscaban; no obstante, Sus palabras fueron innegables, y les aseguro que cada vez que él dijo que Venia Pronto, ¡Él Vino !


A lo largo de la década de 1800, en avivamientos tras avivamientos, a través de varias partes de la Tierra, el Espíritu de Dios retumbó el mensaje: "¡Jesús viene pronto!" Entonces Jesús vino. ¡En el poder pentecostal! a la vuelta del siglo, ¡Él Vino! Pero la triste realidad es que los cristianos y ministros complacientes y tibios en las iglesias históricas de ese día se perdieron Su venida por completo. No estaban preparados para una venida tal. Ellos no eran conscientes de que el Cristo estaba presente entre Su pueblo en una nueva y fresca manifestación de Su persona, así como los judíos no fueron conscientes hace dos mil años, cuando el profetizado y tan esperado Mesías caminó entre ellos. Sucedió como la escritura declara acerca de Su venida hace dos mil años: "En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron" (Jn. 1: 10,11). En los días del mover pentecostal hace unos 85 años en 1900 aproximadamente, Cristo vino con gran poder, pero los cristianos nominales se mantuvieron intactos e inmóviles ante Su presencia. De hecho, al igual que los judíos, ellos lo rechazaron. El vino en gloria manifiesta, pero el mundo de la Iglesia nunca vio Su gloria. Él vino con una voz poderosa, pero ninguno de los religiosos tenía oídos para oír. El vino y ellos no lo sabían.

Una vez más el Espíritu hizo retumbar el mensaje: "¡Prepárate, Jesús viene pronto!" Y todos los pentecostales creían saber lo que eso significaba. A mitad del siglo XX, hubo otra vez un poderoso grito de Dios para una nueva manifestación y una más profunda gloria. Grupos de santos de todo el país y alrededor del mundo oraron e intercedieron por más de Dios. Cuando Dios respondió, esta vez la gloria estalló en una Escuela Bíblica en Canadá y en cuestión de meses se extendió por todo Estados Unidos y alrededor del mundo. Dios hizo una cosa nueva que durante un tiempo fue destinada a sacudir la iglesia en toda América. Cristo vino como el profeta en la boca de Sus santos profetas, y la palabra profética del Señor fluyó como grandes cataratas de agua viva. Cristo vino como la canción del Señor en la boca de grandes multitudes que alababan a Dios y se hizo eco por los pasillos del alma y la música de los coros celestiales en la Tierra que fue llenando la Tierra. El vino en la curación, en la liberación, en milagros poderosos más allá de lo expresado, en señales y prodigios por Su nombre. Pero los líderes en las antiguas iglesias denominacionales pentecostales establecidas no habían preparado su corazón para esta venida del Señor. Ellos no percibieron que era Él. Estaban demasiado ocupados construyendo sus propios reinos pequeños y mirando hacia el cielo, esperando ser arrebatados de la Tierra por el rapto. Ellos no conocieron la hora de Su visitación, y todos los que con alegría bebieron de la fuente de la vida que siempre fluye, fueron rechazados y rápidamente excomulgados de sus filas, y fueron pronunciados como fanáticos y tachados de herejes. ¡Él vino a los suyos, y los suyos no le recibieron!

Un hombre que viajaba, se encontró con una serie de colinas en una extensa llanura. Cruzó un arroyo que corría a su derecha durante un largo tramo de arena; después de una hora más o menos se encontró con otra corriente de agua a la derecha, cayendo sobre una cascada a su izquierda; pronto otra corriente se le acercaba por detrás, y fluía sobre tierra a través del suelo. Yendo hacia adelante en el bosque, con la aparición de otra corriente de agua después de montar a caballo por más de una hora, surgió la pregunta: ¿Cuántos ríos he cruzado, uno o varios? Los contornos de las llanuras no le permitían ver; el viajero era un extraño en la zona; averiguar a través de un habitante del país era difícil; pero adopto un método que le dio una conclusión definitiva y precisa: Él había observado que en cada corriente de agua que el cruzó había no solamente una sustancia particular de solución rojiza, sino también una clase peculiar de hierba que flotaba en la superficie de la corriente; entonces llegó a la conclusión, con tanta seguridad como el método de semejanza de lógica inductiva le podía permitir, que las varias corrientes eran una: un flujo de corriente en un entorno extremadamente variado. ¡Había cruzado la misma corriente varias veces!

Ahora, en la historia de los tratos de Dios, hay una corriente de la manifestación, la aparición, la revelación y la revelación de Sí mismo a los hombres que nos satisface en todas partes, desde el cielo bendecido del Jardín de Dios en el Edén hasta los versículos finales del capítulo final del libro de la Revelación, donde Juan el amado grita con angustia de amor, "¡Sí, ven, Señor Jesús!". "Vieron tus marchas, oh Dios, incluso las marchas de mi Dios, mi Rey, en el santuario" (Sal. 68:24). Ahora, la idea de "marchas o procesiones o cortejos" tiene que ver con la marcha hacia delante de Dios como Rey, preparando los últimos detalles de la venida del Rey, y Su gobierno real entre los hijos de los hombres. A su paso por los variados campos aparece el Rey a Adán, a Noé, a Abraham, a Isaac, a Jacob, a Moisés, a los hijos de Israel, a Samuel, a David, a Salomón, a Isaías, a Ezequiel, a los judíos, a la Iglesia, a Pablo, a un gran número de santos, a los aprehendidos en todas las épocas. De esto es lo que la historia se trata, de la revelación progresiva de Jesucristo de edad en edad, de tratos en tratos, de una etapa de Su propósito a otra etapa, de la marcha hacia delante de Dios y la revelación de Su gloria en nuestras vidas individuales, en el cuerpo corporativo, y en los asuntos de los hombres y las naciones. Cristo ha venido y venido y venido; Él vino en el Antiguo Testamento, Él vino en Belén, Él vino en la resurrección, Él vino el día de Pentecostés, Él vino en el camino de Damasco, Él vino a Su pueblo una y otra vez en tiempos de refrigerio, en aceleración, en el juicio, y todas estas venidas serán finalmente consumadas cuando por fin nuestro Cristo haya vencido a todos los enemigos, llenando todas las cosas consigo mismo, y Dios sea Todo en Todos. Muchas venidas, parecen ser, pero es la Venida del Señor en muy variadas circunstancias, etapas, y desenvolvimientos.

MARANATHA

Se ha afirmado que, aparte de la carta a los Gálatas, Pablo usó un secretario o escriba para escribir todas sus cartas. Pablo dictaba una larga carta a los santos en Corinto y al fin llega al final, toma el manuscrito de la mano de Sóstenes o Acaico (quien quiera que fuera quien estaba escribiendo) y con su propia mano escribe el saludo. Luego agrega esta sorprendente declaración: "Si alguno no ama al Señor Jesucristo, sea anatema Maranatha" (I Cor. 16:22.). Estas son palabras extrañas, de hecho, pero sin duda alguna, Pablo conocía por el Espíritu que todos los problemas que existían en la iglesia de Corinto, que eran muchos, no se resolverían a no ser por un amor sincero, íntimo e intenso de Jesucristo en los corazones de los creyentes.

La palabra ANATEMA significa “dedicado a la ira de Dios”; significa ser levantado a la ira de Dios; significa estar maldito. Es la palabra que se encuentra con frecuencia en el Antiguo Testamento con respecto al anatema -lo que se había dedicado a la maldición de Dios. Si alguien no ama al Señor Jesucristo, que sea dedicado a la ira de Dios; ofrecido a la maldición fulminante del Todopoderoso, para ser debidamente procesado por Sus juicios. El resultado de la falta de amor por Cristo es el anatema, la maldición de Dios. Comienza aquí mismo en esta vida con la extinción del alma, con la extinción de su capacidad de amar lo que está bien, lo verdadero, bello y noble.

Pablo concluye con una segunda palabra extraña: ¡Maranatha! En la versión King James es parte de la misma frase. Tiene poco sentido de esa manera, sin embargo. Lingüísticamente he llegado a la conclusión de que es propiamente una frase separada; que Pablo se detuvo después de la palabra ANATEMA (maldito), y levantó su pluma sólo para colocar de nuevo en la escritura una nueva frase compuesta de dos palabras en el idioma arameo, esa forma del hebreo, que era la lengua franca que se hablaba en Palestina en ese momento: Maranatha. Las palabras significan "el Señor está cerca". Los judíos de la época con frecuencia tenían en sus labios la palabra "maran", que significa "Señor". Fue un motivo, una oración, "Señor, ven". Ellos buscaron al Mesías. Pero los que rechazaron al Mesías continuaron diciendo, "¡Maran! ¡Maran!" en busca de la venida del Señor, después de haber rechazado al que ya había llegado. Y así, los cristianos tomaron en sus labios las palabras "Maranatha". Puede tener varios matices de significado. Puede significar "el Señor ha venido".

No podemos amar a alguien que es un mito o una leyenda, sino que estamos llamados a amar a Uno que vivió una vida de carne y hueso, que sufrió por nosotros, aquel que soportó la agonía de la cruz por nosotros, aquel que se levantó de entre los muertos, Él mismo que también subió al Cielo, que vino de nuevo en el día de Pentecostés en el poder del Espíritu poderoso, uno que ahora habita en nuestros corazones por la fe, El Uno que ya ha llegado. No estamos llamados a amar sólo una promesa, sino un Cristo presente que ha vivido y muerto y resucitado por nosotros. Además, significa que el Señor está a la mano; incluso ahora está con nosotros, siempre accesible para nosotros. Él está presente. No podemos amar simplemente un recuerdo, sino un Cristo vivo. Él está aquí para trabajar poderosamente en nosotros en el presente. "El Señor está cerca. MARANATHA". Por último, se nos llama a una memoria de que Cristo vendrá de nuevo, e incluso que está a la mano. El Señor está en camino. Su venida es inminente. Él ha venido y seguirá viniendo. Él viene y vendrá y continuará viniendo. Él vendrá en tantas y variadas formas y maneras como sean las necesidades en tu vida y la mía, querida y querido, y en todo el mundo de los hombres y movimientos y naciones. ¡Maranatha! ¡Jesús viene! ¡El Señor está cerca!


¡MIRAD! ÉL VIENE

Me gustaría llamar su atención sobre el libro de la Revelación, la Revelación de Jesucristo. Este maravilloso libro contiene la enseñanza profunda y rica para los santos elegidos concernientes a la venida de Cristo; simbólica, misteriosa, maravillosa. Pero siempre me acerco con reverencia, con humildad, con la cabeza inclinada, y los zapatos retirados de mis pies, como persona de pie en tierra santa. Mil novecientos años atrás, el discípulo amado en la isla solitaria de Patmos vio que se desarrollaba ante él el drama apasionante de la venida de Su Señor. A medida que la vista impresionante comenzó a desarrollarse exclamó con maravilloso asombro y sorprendente alegría, "He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá" (Apocalipsis 1: 7). La venida del Señor, tal como se revela en el libro de Apocalipsis es compleja y progresiva, y se extiende a través de una variedad de diversas escenas, escenarios, eventos y manifestaciones, hasta que Él ha venido en tal medida de plenitud que nosotros le conocemos, finalmente, en esa dimensión donde Él es el cumplimiento de la gloria de todo lo que nuestro corazón ha anhelado y deseado con tanta seriedad. Todas las carencias tragadas por completo, todos los espacios vacíos siendo llenos de Su plenitud, y con la dicha de Sí mismo como nuestro Todo-en-Todo.

¡MIRAD! Esta es la palabra con la que Juan comienza su descripción de lo que vio. Alguien ha dicho que la palabra "he aquí" en las Escrituras es la señal de "alto, mire y escuche" de la Biblia. Siempre requiere una atención especial y dirige nuestra atención a una verdad de importancia inusual. La palabra viene del griego IDOU, un participio demostrativo. Hay cuatro cosas que debemos entender acerca de esta palabra. En primer lugar, se ordena al lector u oyente a prestar atención a lo que se dice, como si dijéramos: “¡Ahora escucha!" En segundo lugar, se utiliza cuando se especifica un evento que parece imposible, sin embargo, se produce. En tercer lugar, es una exclamación de uno apuntando hacia algo y llamando la atención sobre ello. En cuarto lugar, significa observar lo que está a punto de ser dicho y considerar a fondo.

Ahora veamos las dos palabras que siguen: El Viene. "He aquí! Él viene" Esta frase es la palabra griega erchomai. Es la tercera persona singular, del presente de indicativo. Cualquier lector que conozca la conjugación de los verbos sabe lo que eso significa. En primer lugar, significa que Él se presenta como una realidad presente tensa. El verbo está en presente indicativo. Él viene. Él está en el acto de manifestación. ¡Mirad! ¡He aquí (ahora) viene! En otras palabras, Él esta viniendo, Él todavía está en el acto de venir, y él continúa viniendo. Esto es extremadamente importante. Más de una vez la venida del Señor se habla en este tiempo a través del libro de Apocalipsis. No es una cosa futura, no es algo que deberá ocurrir en algún lugar en el curso de la historia, sino que es algo que es AHORA. ¡Oh! que Dios con las llamas de Su santo fuego haga arder esta verdad de forma indeleble en los corazones de todos los que leen estas líneas.

El mundo de la Iglesia está, o bien mirando hacia atrás a un Cristo histórico, o hacia adelante a la futurista venida del Cristo, y se pierde esta palabra erchomai que significa "He aquí Él viene, Él esta viniendo, Él continua viniendo, Él continuará viniendo". Es algo que puede suceder ahora mismo. Esto significa que Él viene de un lugar a otro. Él sale de la esfera del Espíritu para manifestarse en la carne, expresarse y se manifiesta en un modo visible y tangible a la creación material. Erchomai significa venir, para hacer una aparición de venir ante el público. Esto significa que Él viene y se presenta ante la vista de los pueblos de alrededor. Y esta venida, ya ha sucedido, está sucediendo ahora, y seguirá ocurriendo. Esta es la revelación que cautivó al apóstol Juan que sólo podía ponerse de pie y con asombro exclamar: "¡He aquí, Él viene!"

La venida del Hijo de Dios no comenzó con el nacimiento humilde en Belén; comenzó cuando comenzó el tiempo; que está todavía en curso. El Cristo estaba en las edades del mundo antes de que Jesús fuera colocado en el pesebre bajo el humilde cobertizo de ganado; Él estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por Él, y el mundo no le conoció. Y el Cristo nunca se fue para quedarse; Él siempre se quedó en una forma con el fin de volver en otra. Él está en el mundo de hoy; conocido, amado y confianza de multitudes de los que por medio de Él han recibido el espíritu de adopción como hijos. La gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo, que es el mismo ayer, hoy y para siempre. Cristo nace de nuevo cada mañana, y a todos los que le reciben Él les da el poder de ser hijos de Dios. "La aurora de lo alto nos visitará, para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz" (Lc. 1: 78-79).


YAHWEH - el que ha de venir

Ese glorioso nombre con el que Dios es conocido en el Antiguo Testamento, "Yahweh" es un nombre que indica un Dios que viene. Este no es ni el momento ni el lugar para entrar en un estudio técnico y lingüístico largo, pero la palabra Yahweh, los más grandes rabinos le dirán que significa “el que ha de venir”. Durante muchos años he leído varias interpretaciones del nombre de Yahweh. Algunos dicen que significa, "yo soy". Otros dicen: "El que ha de venir". Otro estudio parece considerar "el eterno" como la más satisfactoria. Otra definición se le ha dado como "El Auto Existente". En realidad, hay mérito en todas estas interpretaciones. Dios es eterno sólo porque existe por Sí mismo y por lo tanto no depende de ninguna ayuda externa o apoyo. Él es el que personifica en Sí mismo la vida esencial, la existencia permanente, derivada de ninguna fuente fuera de Sí mismo, y absolutamente independiente de ninguna otra persona, cosa o circunstancia para Su continuidad. Y porque Él es Auto-existente y eterno, Él es el único que Ha Sido siempre, que ahora Es y que siempre Será. Por lo tanto, Él es el que siempre está viniendo, siempre a la mano.

Esta gran verdad se expresa gráficamente en la introducción al libro de Apocalipsis con estas palabras: "Aquel que es y que era y que ha de venir" (Ap. 1: 4). Y de nuevo, "Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, que era y que es, y quién ha de venir" (Ap. 4: 8). La trilogía de santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, se refiere al tiempo triple, pasado, presente y futuro. El Único Santo que fue desde la eternidad, El único que ahora es y él que siempre ha de venir. El Señor Dios Todopoderoso no es alguien que venga en el futuro lejano. Él es el que había de venir, que esta viniendo, y quien continuará viniendo, que se manifiesta a Sí mismo a Su pueblo en la bendición, en el juicio y en la redención hasta que todo ojo le haya visto y todo corazón le haya reconocido a Él, Señor de Todo.

En las escrituras hebreas la salvación es de Yahweh. Ningún otro nombre se le da a Su propio pueblo, al que pueda invocar en busca de ayuda. Incluso cuando el Mesías vino en carne con el fin de ser el Salvador no hubo un cambio real, porque en hebreo es Yahweh-Salvador, que es el significado del nombre de Jesús. Pedro pudo asegurar a los judíos que "no hay salvación en ningún otro; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4:12). ¿Esto niega que hay salvación en Yahweh? ¡Todo lo contrario! insiste en que Jesús es el SEÑOR en Quien la salvación es. Así que, como cuestión de hecho, el nombre de Yahweh se produce cada vez que nos encontramos con el nombre personal de nuestro Señor. La salvación está unida con el nombre en un compuesto. Ya no es Yahweh, sino Yahweh-Salvador, Jesús.


¡Pocos se dan cuenta de la plenitud que está en el nombre redentor de nuestro Señor! Supongamos que extendemos esto y desplegamos su significado. Entonces, "Jesús" es el Salvador quien Era y quien Es y quien está por venir. ¡Cuán maravillosamente encaja esto en su historia! La mayoría de los que lo vieron en la carne vieron sólo a Quien Es. De Su gloria pasada con el Padre no sabían nada. De su futura exaltación ni la soñaron. Vieron poco más que Su presente humillación. Cualquier persona que realmente conoció Su nombre se dio cuenta de lo que había sido, lo que sería, al igual de lo que era. Él es un Salvador que planifica, realiza y perfecciona, en el pasado, en el presente y en el futuro. ¡Ah!, hijos de Dios, el que ha llegado a ustedes y ha comenzado una buena obra en ustedes es el mismo que vendrá y viene en su presente y en todas sus mañanas para perfeccionar ese buen trabajo, llevándolo hasta su finalización, y presentarnos sin mancha a la imagen de Dios. Es un proceso en curso, una salvación siempre desplegándose.

Yahweh es Siempre—El que ha de venir. El que viene es mi Señor y mi Dios. Varias combinaciones Yahweh o nombres compuestos se utilizan en las Escrituras, cada uno indica cómo Él viene a nosotros:

Yahweh-TSIDKENU, el que ha de venir, tu justicia.
Yahweh-JIRED, el que ha de venir, tu proveedor.
Yahweh-RAPHA, el que ha de venir, tu sanador.
Yahweh-NISSI, el que ha de venir, tu bandera.
Yahweh-MEKADDISHKEN, el que ha de venir, tu santificador.
Yahweh-SHALOM, el que ha de venir, tu paz.
Yahweh-SEBAOTH, el que ha de venir, tu guerrero.
Yahweh-SHAMMAH, el que ha de venir, presente contigo.
Yahweh-ELYON, el que ha de venir, Altísimo.
Yahweh-RA-AH, el que ha de venir, tu pastor.


Grandes multitudes de cristianos dejan de oír de estos nombres maravillosos del pacto de Dios y se emocionan de las cosas que oyen, pero sus corazones no pueden comprender ni entender la verdad vital y la realidad del mensaje. Ellos “escuchan la música, pero nunca escuchan la canción". ¡Con qué frecuencia a través de los años me he encontrado con esta falta de comprensión entre el pueblo del Señor! Tienen ojos, pero no ven. Examinan la capa exterior, pero nunca saborean el núcleo interior. Ellos dicen que entienden, pero su espíritu no ha captado la verdad. Ellos hablan mucho y en voz alta sobre "Cristo en vosotros la esperanza de gloria", "el Reino de Dios está dentro de ti", "vosotros sois el cuerpo de Cristo", y luego se dan la vuelta y con la siguiente respiración dicen que la "venida "del Señor sigue siendo un acontecimiento singular, lejano y futuro. Cuando los hombres profesan que han visto esta verdad de la Continua-Venida de Cristo y confiesan que Cristo es su Salvador, Santificador, Sanador, Bautizador, Proveedor, etc., y luego añaden con melancolía, "y mi Rey viene pronto", yo sé que ellos no lo han visto.

Ellos no han visto nada. Es que no lo hacen su Rey que Viene porque no están seguros de si quieren que éste reine sobre ellos. A la mayoría de la gente no le importa qué gobierne sobre Fidel Castro, el diablo, el milenio, pero sienten que son agentes morales libres y tienen poco deseo de tenerlo como Rey de su presente dominio. Es por eso que muchos mantienen Su venida para el futuro. El Señor quiere ser rey AHORA. Él quiere venir a usted hoy e invadir las bases de su corazón y vida y reinar gloriosamente en el templo de su ser. Ah, mi hermano, mi hermana, Cristo viene a mí constantemente. Yo lo siento cerca. Tengo la sensación de Su presencia y contemplo Su gloria de reino a reino. Él se manifiesta a mi conciencia en comunión íntima y alegre. Transforma mi mente, corazón, vida y fluye desde mi interior, siendo así que lo profundo llama a lo profundo. ¡No estoy diciendo que no está aún por venir, incluso para mí! ¡Ciertamente Él no ha venido a mí, o a ti, en toda la plenitud de sí mismo! Pero Su venida en el gran mañana de Dios no es un evento singular y una vez por todas, eso no será más que el resultado de la consumación de esa gloria en la que Él se aparece A nosotros, En nosotros y A Través de nosotros en nuestra actualidad.

¿Así que muchas personas se preguntaran, vendrá Jesús en mi vida? ¿Voy a vivir para ver el regreso del Señor? Bien, empiece a vivir y permitir que Jesús venga de nuevo en su vida. ¿Cuántas vidas tiene? ¡Usted tiene sólo este curso de vida, permita que Jesús venga en su curso de vida! Como alguien ha dicho, ¡permita que Jesús venga en el curso de su vida y comience a tener el tiempo de su vida! Entonces, puede dejar de mirar hacia el Cielo preguntándose cuando Jesús va a venir, y entrar en el AHORA de Dios y comenzar su progresión hacia Dios, donde Él es todo-en-todo en su vida. AHORA es siempre el mejor momento para vivir. HOY es siempre el mejor momento para caminar con Dios. El presente es siempre el mejor momento para ver y conocer al Señor. Tengo este rasgo peculiar de disfrutar de la vida ahora. Usted puede soñar con el mañana y puede mirar hacia atrás en el pasado, pero todo lo que tiene o siempre tendrá es el AHORA. Siempre es AHORA. Dios es AHORA. Entre en el HOY, en el Ahora de Dios y comience a vivir ¡JESÚS HA LLEGADO!

Mi corazón llora seriamente porque pueda llegar el día rápidamente cuando todos los elegidos de Dios conocerán con seguridad y entenderán completamente que Cristo siempre viene otra vez, y cada nueva aceleración de la Palabra Eterna, y cada obra interior fresca de Su gracia trae al Cristo palpitante sobre la Tierra. Cristo siempre viene a corazones que se abren para recibirlo. Un soldado de la Primera Guerra Mundial contó cómo en el campo de batalla y en las trincheras algunos vieron un Cristo blanco que venía a ellos en su hora de necesidad y ellos fueron fortalecidos por esa visión. En nuestra hora de necesidad, si confiamos en Él, la Presencia siempre está cerca. Levanten la cabeza a las colinas, las alturas de Dios en el Espíritu. ¿pueden ver a Cristo ahí? ¿Acaso no es su debilidad y mente-carnal la que no le deja ver al bendito Cristo?

Cristo también viene en juicio contra nuestras vidas carnales y traidoras. ¡Qué desastre hacemos del testimonio de nuestro Señor Santo, incluso si finalmente no tenemos éxito con nuestra irresponsabilidad! ¡Cristo viene como el Espíritu de convicción que llama al alma en los obstáculos del juicio y nos pregunta por qué fracasamos! Cristo viene todos los días para juzgar, para bendecir, para transformar. ¿No han sentido esa presencia? ¿Han sido conscientes de ella? ¿La han experimentado? "¡No!" Entonces, Dios se apiade de su alma. Algún día, a usted, también, en su lejano país ahora vendrá a usted mismo. A continuación, podrá ver al Cristo y encontrar que el perseguía sus pasos, ya que huimos y tratamos de escapar de Él. Cristo es el "Sabueso del Cielo", y, a pesar de que le huimos por las noches y por los arcos de los años y a través del desfile de los años, Él nunca se rinde. Nuestros miedos no pueden seguir moviéndonos lo suficientemente rápido para escapar de Él y nuestra velocidad nunca podrá dejar atrás Su movimiento de amor. Él nos llevará hacia las profundidades del Seol y allí exigirá la rendición de nuestro corazón.

Dios se ha propuesto a revelar todos los aspectos de Su propósito mediante Su Hijo, Jesucristo nuestro Señor. Así que estamos viviendo el día de hoy en una progresión. ¡Dios está marchando! Él quiere revelarse a Sí mismo y desplegar a este glorioso Único que nosotros llamamos el Señor Jesucristo. Él está de pie en la puerta llamando. Abra la puerta e invítelo a entrar y vendrá a su casa y cenará con usted en un plano en el que nunca antes le ha conocido. Dios está preparando un pueblo en este mismo momento que está a la espera de una revelación adicional de Dios. Estos aprehendidos no están diciendo, "Oh, si tan sólo pudiera contarte esos buenos tiempos, cuando Dios se movía con gran poder ... si tan sólo pudiéramos continuar moviéndonos en aquellos días de gloria". Este pueblo de Dios que está preparando hoy en día no se lamenta o trata de recuperar o perpetuar la gloria del pasado. Es un hecho cierto y maravilloso que para cada día hay maná fresco, hay revelación fresca del Señor Jesucristo. Este no es un tiempo para que los hijos de Dios traten de recuperar el pasado, o traten de calentarse sobre las glorias de ayer. ¡Hay algo nuevo para usted y para mí hoy en día en la economía de Dios! Los elegidos de Dios están ahora en un tiempo de espera paciente, ya que están siendo preparados para la hora en que los hijos menores de Dios vendrán a la medida de la estatura de la plenitud del Hijo primogénito. Este no es el momento para los que atesoran la bella esperanza de la filiación para emocionarse realizando hazañas de Dios en las unciones de ayer o por los métodos andrajosos del pasado. La gloria que llena nuestras almas expectantes hoy, nace del conocimiento de que la hora de Su manifestación está a la mano, la hora en que el Cristo vendrá en plenitud para ser revelado en Sus santos, y ellos reinarán sobre la Tierra.

Yo estoy profetizando una nueva y fresca manifestación de nuestro Señor Jesucristo. La noche está cayendo en el presente orden. Ya estamos viendo evidencia de la aurora de un nuevo día brotando sobre nosotros y muchos miles de los elegidos del Señor están, incluso ahora, levantándose para contemplar los primeros rayos del amanecer y beber en la frescura embriagadora de la mañana. Hay un grito poderoso en nuestro corazón para que el Señor se mueva en una manera fresca y totalmente nueva en nuestras vidas y en la Tierra. Hay muchas cosas que están sucediendo en los reinos pentecostales y carismáticos hoy, pero no dudo en decir que todas estas cosas son más que la rancias "sobras" de las visitas anteriores. ¡Estamos expectantes a un movimiento fresco y una nueva obra de Dios en la Tierra hoy en día! Así que la noche se acerca, poniendo fin a las formas particulares de los movimientos y operaciones del Espíritu de Dios. A pesar de todas las manifestaciones del pasado que han sido valiosas y necesarias, sin embargo, nuestro Dios en esta hora se está moviendo adelante. Una nueva manifestación y revelación del Cristo esta viniendo en medio de nosotros, y oigo y veo las señales de que está empezando a venir. Estamos viviendo en los primeros albores de otra aparición de nuestro Señor Jesucristo. Esta aparición será a través de la esperada Manifestación de los Hijos de Dios. Esta verdad está quemando dentro de mis huesos, palpitante dentro de mi pecho. Estoy siendo acelerado por estas cosas. Mi único deseo es estar disponible para ser parte de esta aparición del Señor que está preparando a los Hijos de Dios por el viento saliendo de esta edad y para la inauguración de una mayor edad de gloria.

Cada vez que hay un cambio en la obra de Dios somos arrojados una situación de crisis. Hay algo en nosotros que nunca está preparado para el cambio. Siempre hay ese choque de ver a un orden preciado desaparecer lejos, mientras nos preguntamos cuál será el siguiente orden. Pero así es como es. El Señor Dios revela Su gloria y cumple un propósito. Luego, viene el final de ese día. La noche roba aquella época. Dios está listo para un nuevo orden, un nuevo día, otra fase de Su funcionamiento. Una vez más, cuando escribo estas líneas, hay una nueva obra de Dios en la Tierra. Una vez más hay un "ir adelante" de Jesucristo, dándose a conocer en otra forma a través de un cuerpo de muchos miembros-hijos de Dios. Dios se mueve y una nueva gloria está lista para ser revelada. No se dará a conocer sobre almas que no son espirituales y que se sientan diciendo: "Mi Dios tarda en venir; Él no ha venido y no está viviendo, pero vendrá y ¡adiós! ¡adiós! Nos llevara al Cielo".

Ah, aquellos que desde hace dos mil años han mantenido Su venida en un singular evento a la distancia que hay en el futuro, en éstos se cumplen exactamente las palabras de Jesús; estos son los "siervos malos" que dicen en su corazón: "¡Mi señor tarda en venir!"

Tengo que hablar con mucha claridad, mis amigos. Este próximo movimiento de Dios, la Manifestación de los Hijos de Dios, no vendrá a través de los que están a la espera de un rapto para agitarlos y llevarlos lejos al Cielo. Vendrá a través de un pueblo que está pidiendo a gritos desde el fondo de su espíritu, "Oh Dios, visítanos de nuevo. ¡Haz algo nuevo! ¡Te necesitamos! ¡La creación gime por liberación! ¡Vamos! Señor Jesús, y reúnenos en un mayor orden, en una dimensión superior. Ven a Tu templo en plenitud. Ven con el poder necesario para purgarnos, limpiarnos y transformarnos a Tu imagen. Ven ¡que podamos contemplar Tu gloria y ser cambiados de gloria en gloria! ¡Ven! que los ojos de nuestro entendimiento sean iluminados, para que te veamos hoy en la revelación presente. Toda la Tierra está a la espera con gran expectación de que la gloria del Señor se manifieste. Ven y produce justicia, alabanza y liberación para brotar a todas las naciones. ¡Aun así, Ven Señor Jesús!"

Es el hermoso tiempo de esperar y observar por Su aparición. Es el tiempo para escuchar a los mensajeros alegres de la mañana.

"Puede ser mañana, puede ser en la noche o al mediodía; ¡Nosotros, sabemos que Él viene pronto!"

(Traducido por: BYRON E. MANSILLA RODRÍGUEZ)



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