Efesios 4:15
sino que SIGUIENDO LA VERDAD EN AMOR, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,
Los que corrigen a los demás deben esperar que el Espíritu Santo vaya por delante de ellos y toque el corazón de la persona.
Aprende a imitarlo a Él, que reprende con delicadeza. La gente no necesita ver a Dios condenándola, sino que debe darse cuenta dentro de sí misma que ha hecho algo incorrecto.
No seas implacable. No vaya a ser que la gente vea a Dios como un ogro dedicado a criticarla. Cuando te enojas por la falta de otra persona, por lo general no se trata de una "justa indignación", sino de tu propia personalidad impaciente, que se está expresando a sí misma. El imperfecto señalando con el dedo a otro imperfecto. Mientras más te ames a ti mismo egoístamente, más crítico vas a ser con los demás. Él amor propio no puede perdonar el amor propio que descubre en los demás. Nada ofende tanto a un corazón altanero y presumido como ver otro semejante a él.
En cambio, el amor de Dios está lleno de consideración, de paciencia y de ternura. Saca a las personas de sus debilidades y de sus pecados paso a paso. Mientras menos egoísta seas, más considerado serás con los demás.
Espera largo tiempo; espera años, antes de dar un consejo. Y entonces, da sólo el consejo cuando Dios abra el corazón de quienes lo deben recibir. Si recoges la fruta antes que madure, la vas a echar a perder por completo.
Tus amigos imperfectos, y todos somos imperfectos, sólo te pueden conocer de una forma imperfecta. Ven en ti lo que tú no puedes ver, y pasan por alto mucho de lo que tú sí ves. Ven enseguida las cosas que los ofenden, pero no miran con profundidad dentro de ti a las faltas que se hallan bien escondidas. Aun sus mejores juicios son superficiales.
Sin palabras.
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