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FIJACIÓN BAJO LA LEY: PREFACIO Y PREÁMBULO, Joseph Herrin


Fijación Bajo la Ley
por
Joseph Herrin

Se establece el Derecho de Autor © 2011 por Joseph Herrin
Por la presente se otorga permiso del autor para copiar, imprimir y distribuir este libro a los demás, ya sea en parte o en su totalidad. Sin embargo, ninguna carga puede estar asociada con la distribución.

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Ilustración de la cubierta:
Moisés Rompiendo las Tablas de la Ley de Gustave Dore




Índice
Prefacio
Preámbulo
Capítulo 1: Una visión más amplia
Capítulo 2: Él plan del Padre
Capítulo 3: Un nuevo espíritu
Capítulo 4: La deficiencia de la Ley
Capítulo 5 : La Ley Moral -una sombra de las cosas por venir
Capítulo 6: Sed perfectos
Capítulo 7: De niños de Israel a Hijos de Dios
Capítulo 8: Agar
Capítulo 9: Mi siervo Moisés
Capítulo 10: Mi siervo Moisés ha muerto
Capítulo 11: Las piezas perdidas
Capítulo 12: Una Ley para corazones pedregosos
Capítulo 13: La Ley de la Libertad
Capítulo 14: El camino menos transitado
Capítulo 15: Un Nueva Creación
Capítulo 16: Cuando Dios cambia el menú
Capítulo 17: Hacia un hombre perfecto
Capítulo 18: Escrituras difíciles de entender
Capítulo 19: Andad por el Espíritu
Capítulo 20: Cierre





Prólogo
Una palabra de explicación es necesaria al comienzo de este libro. En este trabajo este escritor se encuentra usando nombres en referencia a Dios el Padre y Dios el Hijo que son más fieles a su hebreo original que los nombres y títulos generalmente usados por la iglesia hoy. El nombre Yah, o Yahweh, se recoge en referencia a Dios el Padre, y el nombre Yahshua se utiliza cuando se habla del Hijo. Este uso no está destinado a causar divisiones, ni sirve como una renuncia al uso de títulos como Señor o Dios. Tampoco es una condenación de los que optan por llamar al Hijo de Dios Jesús. Mi intención como maestro de la Biblia es simplemente iluminar y dar instrucciones.

Hay un gran significado en los nombres hebreos del Padre y del Hijo, y estos nombres están directamente relacionados entre sí, así como teniendo muchas relaciones significativas a otros personajes históricos de la Biblia, algunos de los cuales sirven como tipos y sombras del Hijo de Dios. Por ejemplo, Joshua (Josué), el líder israelita que condujo al pueblo de Dios a través del Jordán a la batalla para tomar posesión de la tierra de Canaán, lleva el mismo nombre que el Mesías. Ambos fueron llamados Yahshua. El Hijo de Dios también comenzó Su ministerio en el Jordán cuando fue bautizado por Juan. Los dos hombres trabajaron para establecer un reino dedicado a Yahweh, el primero externo y natural, el último interno y espiritual.

Yah es la nombre usado en referencia al Padre en cuarenta y nueve ocasiones separadas en el Viejo Testamento. La mayoría de los cristianos han utilizado este nombre de Dios sin saber que lo lo hacían. Cada vez que pronuncian la palabra aleluya, están literalmente exclamando "alabanza a Yah", porque este es el significado de la palabra hebrea de la que se deriva.

El nombre de Yahweh se encuentra un adicional de 6.828 veces.

El nombre del Hijo también es significativo, porque Yahshua se entiende que significa "la salvación de Yah". El escritor del Evangelio indica que este es el significado del nombre dado al Salvador en Su nacimiento.

Mateo 1:21, "Y dará a luz un hijo; y se llamará su nombre Yahshua, porque es él quien salvará a su pueblo de sus pecados".

Ha sido la práctica de este escritor durante muchos años utilizar estos nombres, los cuales representan más claramente sus originales hebreos. Tengo la esperanza de que su empleo en este libro pueda ayudar al lector al llevar luz sobre las relaciones que se ocultan, así como en la promoción de una mayor intimidad con Dios el Padre al llamarlo por Su nombre memorial, en lugar de por un título por el que los hombres lo han sustituido.

Preámbulo
Prácticamente desde el tiempo que publiqué el libro original lleva el nombre de “Fijación (colocación) Bajo la Ley, ha estado en mi corazón ampliarlo. Eso fue en 2002. He participado en muchas conversaciones largas y correspondencias sobre el tema del propósito de Yahweh y el papel de la Ley desde entonces. Me he encontrado con una amplia gama de argumentos cuya intención era justificar la continuación de la autoridad y dominio de Ley sobre la vida del creyente en Jesucristo, Yahshua el Mesías.

He probado todos los argumentos, y buscado el consejo de Yahweh, invitándole a menudo y con fervor a que me guíe a toda la verdad. Ha estado muy dispuesto a responder mis súplicas sinceras y en confianza. Como Santiago (Jacobo) escribió al cuerpo de Cristo:

Santiago 1: 5
Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

Ha habido tantos argumentos que convertirían el significado pretendido de las instrucciones de la cabeza a los apóstoles relativas a la Ley, y el Padre me ha abierto amablemente en este tema mucha más la revelación, que me parece conveniente no sólo añadirla a lo escrito anteriormente, sino hacer una exhaustiva re-escritura.

Ninguna de las conclusiones expuestas anteriormente han sido cambiadas. Sin embargo, yo creo que sería de beneficio tratar este tema con un nuevo enfoque, poniendo una base sólida y edificando sobre ella.


La dificultad de este trabajo
Hay una serie de cosas que hacen de la escritura de este libro una tarea difícil.

Primero están en mi mente las actitudes, palabras y emociones de aquellos que incondicionalmente abogan por la continuación de la autoridad de la Ley sobre los santos. Yo he encontrado a través de mucha experiencia amarga que la discusión de este tema suscita en muchos una vitriólica respuesta. He tenido hermanos y hermanas que me han insultado. Incluso algunos que son normalmente mansos y templados se han vuelto muy inclementes en sus comentarios, cuando les he invitado a que examinen con paciencia este tema conmigo. Mucho calor y violaciones frecuentes del amor fraternal, han emanado de quienes he invitado a examinar este asunto con paciencia conmigo.

Si entienden correctamente el testimonio de la Escritura, sabrán que tales respuestas tienen una una larga y trágica historia. Uno puede encontrar la enemistad que existe entre aquellos cuya atención se centra en las obras de la carne, y aquellos que se acercan a Yahweh en fe, ya en el cuarto capítulo del libro del Génesis. Caín trajo al Señor una magnífica ofrenda del fruto de la tierra. La carne del hombre fue formada del polvo de la tierra, y la ofrenda de Caín representa lo mejor que la carne puede producir. Yahweh no tuvo relación con esta ofrenda.

El hermano de Caín, Abel, trajo de los corderos del rebaño. Presentó una ofrenda de fe que miraba hacia ese día en que el Señor enviaría a Su Hijo, como un sacrificio para expiar todos los pecados de la humanidad. Yahweh tuvo en cuenta la fe de Abel, y Caín envidió el favor de su hermano y lo mató.

La persecución de los hijos de fe por los hijos de las obras se expresó una vez más en la descendencia de Abraham. Su primer hijo es un tipo y sombra del primer pueblo de Yahweh (Israel). Su segundo hijo, Isaac, es un tipo de los que son la semilla de Cristo y un pueblo de fe. Pablo expone sobre esto en su carta al cuerpo de Cristo en Galacia.

Gálatas 4: 21-30, Decidme, los que queréis estar bajo la ley, ¿no habéis oído la ley? 22 Porque escrito está que Abraham tuvo dos hijos; uno de la sierva, el otro de la libre. 23 Mas el de la sierva nació según la carne; pero el de la libre nació por la promesa. 24 Las cuales cosas son dichas por alegoría, porque estas mujeres son los dos pactos; el uno ciertamente del monte Sinaí, el cual engendró para servidumbre, que es Agar. 25 Porque Agar o Sinaí es un monte de Arabia, el cual corresponde a la que ahora es Jerusalén, la cual junto con sus hijos está en esclavitud. 26 Mas la Jerusalén de arriba, es libre; la cual es la madre de todos nosotros. 27 Porque está escrito: Alégrate, la estéril, que no das a luz; prorrumpe en alabanzas y clama, la que no estás de parto; porque más son los hijos de la dejada, que los de la que tiene marido. 28 Así que, hermanos, nosotros como Isaac, somos hijos de la promesa. 29 Pero como entonces, el que era engendrado según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. 30 Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la sierva y a su hijo; porque no será heredero el hijo de la sierva con el hijo de la libre.

Observe cuidadosamente lo que Pablo dice aquí. Agar se compara con el Monte Sinaí, la lugar donde Moisés recibió la Ley de Yahweh. Su hijo representa a los que están bajo la Ley. Agar es Jerusalén. Ella es el judaísmo con su enfoque en los reglamentos y las ordenanzas y los mandamientos que definen a la persona que es justa y a la persona que es injusta. Ismael nació antes de que Isaac, el hijo de la fe, y él persiguió a Isaac. Tenga en cuenta la forma particular de esta persecución.

Génesis 21: 8-9, Y el niño creció y fue destetado, y Abraham hizo un gran banquete el día que Isaac fue destetado. Entonces Sara vio que el hijo que Agar la egipcia le había dado a luz a Abraham, se burlaba.

Ismael se burlaba de Isaac. Las palabras se emplean a menudo como una forma de persecución. Fue este evento al que el apóstol Pablo se refería a cuando afirmó que "el que nació según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu".

También he sido el receptor frecuente de la persecución verbal de mis hermanos y hermanas que han abrazado la Ley. Una andanada de insultos y calumnias me han venido cuando he señalado a aquellos bajo la Ley un "más excelente camino" (Hebreos 8: 6).

La más completa representación de la enemistad entre los que son de la Ley, y aquellos que son del Espíritu, quedó al descubierto cuando los líderes judíos crucificaron al Señor de la Gloria. Sé por experiencia, y por el testimonio de la Escritura que al abordar esta cuestión, una vez más, habrá aquellos cuyas pasiones sean inflamadas contra mí y quienes vayan a condenar el mensaje. En efecto, sin mi enfoque sobre aquellos que defienden la continuidad de la Ley, difícilmente escogería yo este tema una vez más.

El público (audiencia)
Este libro no está escrito para aquellos que no tienen la paciencia para conocer un asunto, examinarlo de cerca, probarlo con las Escrituras, e invitar al Espíritu de Cristo a guiarlos a la verdad. El libro tiene un público específico en mente.

La palabra audiencia significa literalmente oyentes. Viene de la misma raíz que audible. No es mi deseo disputar con aquellos cuyas mentes están cerradas. Tales pueden leer, pero no perciben. Pueden oír, pero no escuchar. Muchos que se encuentran entre la familia de Dios están en esta condición.

Isaías 42: 19-20, ¿Quién es ciego, sino mi siervo? ¿Quién tan sordo, como mi mensajero, a quién envío? ¿Quién es ciego como el perfecto, y ciego como el siervo del SEÑOR, 20 que ve muchas cosas y no advierte, que abre los oídos y no oye?

Ellos han visto muchas cosas, pero no observan; sus oídos están abiertos, pero ninguno oye. Hay legiones de éstos entre el cuerpo de Cristo hoy en día, que se ajustan a la descripción establecida por el apóstol Pablo.

I Timoteo 1: 6-7, de lo cual apartándose algunos, se desviaron a vanidad de palabras; 7 queriendo ser maestros de la ley, sin entender ni lo que hablan, ni de donde lo afirman.

Este escrito se ofrece a aquellos que tienen oídos para oír. No voy a ofrecer mi opinión en este libro y pedir que alguien la reciba. Todo se basa en las Escrituras. Ruego a los que están deseosos de examinar toda la verdad probar las Escrituras, invitar al Espíritu Santo a revelar la verdad y el error.

Este es un tema muy importante. Muchos corren en vano. Cuando ellos estén de pie delante de Yahweh en el día del juicio y se de a conocer el fruto de su vida, se darán cuenta que su ofrenda es despreciada al igual que la de Caín. No cometan este trágico error. Reciban instrucción ahora.

A aquellos que tienen ira en sus corazones hacia este hermano por escribir de este tema diría, "¡cuidado, el pecado está a la puerta y le devorará!".

Si va a asistir con paciencia a esta enseñanza, estoy seguro de que usted será bien recompensado.

El que tiene oídos para oír, ¡oiga lo que el Espíritu está hablando!
Que pueda usted ser bendecido con paz y comprensión en estos días.


Joseph Herrin

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