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APOCALIPSIS 7: Parte 3: EL SELLADO, parte 3 (Apocalipsis Nuevo Estudio)


17 de Marzo de 2016



Juan dice que él "escuchó el número de los que fueron sellados", y que sumaban 144.000. En cuanto a la lista tribal, nos encontramos con que Dan se omitió pero fue reemplazado por Leví, que, como la tribu de sacerdotes, no recibieron ningún territorio como un estado dentro de la nación de Israel. Además, José sustituye a Efraín en la lista. Las tribus no están ordenadas por edad, ni se muestran por la madre. Están dispuestas en un orden peculiar que no tiene mucho sentido histórico. La cuestión es por qué Juan mostraría las tribus de esta manera y en este orden. Puesto que (como creemos) habló por inspiración, tiene que haber una razón.

Citemos el paso primero. Apocalipsis 7: 5 dice,

5 de la tribu de Judá, doce mil sellados, de la tribu de Rubén, doce mil de la tribu de Gad, doce mil,

Judá significa "alabar, confesar, dar gracias".

Rubén significa "he aquí, un hijo".

Gad significa "una tropa, la fortuna ha llegado".

6 de la tribu de Aser, doce mil de la tribu de Neftalí, doce mil de la tribu de Manasés, doce mil,

Aser significa "feliz, bendito".

Neftalí significa "mi lucha, la lucha".

Manasés significa "olvidar, que olvida".

7 de la tribu de Simeón, doce mil de la tribu de Leví, doce mil de la tribu de Isacar, doce mil,

Simeón significa "oír, obedecer" (estar de acuerdo).

Leví significa "carpintero, adhesión, unificación".

Isacar significa "contratado, hay salario, recompensa".


7 de la tribu de Zabulón, doce mil de la tribu de José, doce mil de la tribu de Benjamín, doce mil sellados.

Zabulón significa "morada, habitación".

José significa "Él añadirá".

Benjamín significa "hijo de la mano derecha".

El orden tribal peculiar en estos versos, junto con la omisión de Dan y la inserción de Leví, tiene poco sentido a menos que haya una profecía más profunda para ser entendida. Cuando encadenamos estas tribus juntas en términos de su significado literal, vemos que hay un mensaje oculto para nosotros. Es, de hecho, una confesión de alabanza a Dios, que nos conduce directamente a la alabanza de la "gran multitud" en los próximos versos. Es como si estamos destinados a incluir esto como una declaración de acuerdo con su alabanza a Jesucristo.

Alabanza Confesión [Judá]:
He aquí, un hijo, una tropa entera cuya fortuna ha llegado. Ellos son felices y dichosos después de la lucha y el esfuerzo, olvidando sus problemas pasados, oyen y obedecen, unidos como uno. Su recompensa por su trabajo es habitar con Dios, y Él incrementará y les añadirá muchos hijos de su mano derecha.

Por lo tanto, en el flujo de la narración sobre los mártires, los 144,000 son sellados por el Espíritu Santo, no para evitar que sean mártires, sino para asegurarles la victoria final. La promesa a ellos es que, como el cuerpo unificado de Cristo, serán recompensados por su trabajo en la Tierra, porque ellos están marcados por la firma de Dios en sus frentes. Estos son los hijos de la mano derecha, que reinarán con Cristo en la Edad de los Tabernáculos que está por venir.

Si Leví no habría sustituido a Dan en la lista, nos habríamos perdido todo el sentido de la profecía. No es Simeón y Dan, sino Simeón y Leví, hermanos que, en su tiempo, no hicieron honor a su padre Jacob, ni escucharon y obedecieron sus instrucciones. Simeón y Leví están vinculados a la matanza de Siquem, en el incidente de Hamor en Génesis 34. Su fanatismo religioso y crueldad dieron a Jacob y a Dios mismo un mal nombre en Canaán (Génesis 34:30).

De hecho, el nombre de Dios es blasfemado continuamente a través de las naciones a causa de la ilegalidad que se practica entre los que tienen este espíritu religioso (Romanos 2:24; Isaías 52: 5).

El espíritu de Simeón dio lugar al fariseísmo, que más tarde se opuso a Jesús. El espíritu de Leví estaba en los sacerdotes que también se opusieron a Jesús. Simeón y Leví estaban unidos por este espíritu religioso cruel que se identificó en las últimas palabras de Jacob acerca de ellos en Génesis 49: 5-7,

5 Simeón y Leví son hermanos; Armas de iniquidad sus armas. 6 En su consejo no entre mi alma, Ni mi espíritu se junte en su compañía. Porque en su furor mataron hombres, Y en su temeridad desjarretaron toros. 7 Maldito su furor, que fue fiero; Y su ira, que fue dura. Yo los apartaré en Jacob, Y los esparciré en Israel.

Pero más tarde, en el sellado de las tribus, se nos dice el verdadero propósito de estos nombres tribales. Los vencedores oyen y obedecen, unidos por su acuerdo con Jesucristo y el Plan Divino. Por esta razón, Dan, el juez, se omite, habiendo servido en su papel como juez de ambos Simeón y Leví. Los sellados son vencedores, y el espíritu religioso cruel ha sido corregido mediante la disciplina. Por lo tanto, ya no hay ninguna necesidad de juicio sobre ellos, y un verdadero espíritu de unidad en Cristo ha reemplazado su unidad en el crimen. Dan de este modo se omite.

En cuanto a la sustitución de Efraín por José, los dos nombres están estrechamente relacionados. Ya que Efraín fue el titular de derecho de nacimiento, debemos considerar su nombre como un suplemento a José. José significa "Él añadirá (otro hijo)" (Génesis 30:24). Efraín significa "doble fecundidad", que se refiere directamente a la promesa de filiación que es inherente al nombre de José.


Así que cuando nosotros encadenamos los nombres juntos, vemos el clímax de la idea: "Él va a aumentar y agregar [José] a ellos muchos hijos de su mano derecha [Benjamín]". Podríamos utilizar fácilmente el nombre alternativo para leer: "El traerá doble fecundidad [Efraín] con el fin de levantar muchos hijos de su mano derecha [Benjamín]. Lo importante es el mensaje oculto en las tribus, como se indica en Apocalipsis 7, nos dice que los sellados son los hijos de Dios.

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