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LA HISTORIA SECRETA DE LOS JESUITAS - Por Edmond Paris


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¡ESTÁTE QUIETO! (Apéndice 2 de "Finisterre al Borde del Jordán"), José (Administrador)

¿Qué parte del "ESTÁTE QUIETO" no entiendes?
Dios te está pidiendo que entres en Su reposo y tu te la pasas tramando el enésimo invento sobre QUÉ HACER para entrar. Eres capaz de apuntarte hasta a un bombardeo con tal de no dejar tu actividad, especialmente la "espiritual", y confiar.
¿No te das cuenta que la respuesta a "QUÉ TENGO QUE HACER"  es NADA?
¡Estáte QUIETO y espera que ÉL haga! 


Apéndice 2
de "Finisterre al Borde del Jordán"


UNA BUENA TÁCTICA DE LUCHA: DEJAR DE LUCHAR
(La táctica de Josafat)

Dejar de luchar si se quiere vencer es una táctica santa que se extiende por toda la Biblia. Veamos algunos ejemplos:

Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jahveh hará hoy con vosotros ... Jahveh peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos. (Ex 14:13-14)

Jahveh os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande; porque no es vuestra la guerra, sino de Dios... No habrá para qué peleéis vosotros en este caso: paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jahveh con vosotros. Oh Judá y Jerusalén , no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, que Jahveh estará con vosotros... Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jahveh (2º Cr 20: 15,17,22).

Porque nadie será fuerte en su propia fuerza. (1ª Sam 2:9c)

Dios es nuestro amparo y fortaleza, .... Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar ...Estad quietos, y conoced que yo soy Dios (Sal 46: 1-2,10).

Ciertamente Egipto en vano e inútilmente dará ayuda; por tanto yo le di voces, que su fortaleza sería estarse quietos. (Is 30:7)

Porque así dijo Jahveh el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. (Is 30:15).

¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jahveh! (Is 31:1).

... pero los que esperan a Jahveh tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán. (Is 40:31).

Si bien estaré quieto en el día de la angustia. (Hab 3:16d)

No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jahveh de los ejércitos. (Zac 4:6).

Porque el que ha entrado en Su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. (He 4:10).


Siempre lo mismo. Siendo tan claro y sencillo, entonces ¿por qué nos es tan difícil de aplicar? Muy fácil, porque esto es lo opuesto a nuestra naturaleza; para esto hay que tener fe, andar por fe y no por vista. La vida en la gracia es para valientes; los pusilánimes prefieren la ley (Phillip Yancey en Gracia Divina versus Condenación Humana).

¿Estamos confiando en Dios hasta ese punto? ¿Aunque se nos mueva el suelo bajo los pies? ¿Estamos dispuestos a decirle a Dios: "es Tu problema", cruzarnos de brazos y solamente esperar confiados hasta que lleguen el día "D" y la hora "H" de la intervención divina?

Recordemos que en el libro de Apocalipsis previamente a la intervención de Dios, el cielo hizo silencio por media hora. Es bueno y necesario callar y esperar cuando Dios se dispone a intervenir (Ap 8:1).

AÑO 2014, Mensaje Profético de Juan Radhamés Fernández


Palabra Profética para el Año 2014
Por Juan Radhamés Fernández

El número siete, de acuerdo al significado de los números en la Biblia, nos habla de perfección, de plenitud, de algo que se completa en Dios. El siete deriva su raíz de la palabra hebrea "shabá" que significa llenura, saciedad en el sentido de estar pleno y satisfecho. En su acepción espiritual su significado va más allá de una plenitud aritmética, para develar conclusión, una plenitud divina profética. En el séptimo día acabó Dios la creación y también en el día séptimo reposó de toda la obra que hizo (Gen 2:2). La Palabra nos habla de los siete espíritus de Dios y también de siete iglesias (Apocalipsis 1:4) entre otras muchas cosas simbólicas relacionadas con perfección y purificación. En ese sentido, el catorce cuya suma es dos veces siete, nos revela este mismo simbolismo pero en doble porción. Así el 14 no es solo doble perfección, sino que siempre es doble. 
El número catorce marca, señala, anuncia, enfatiza y demarca las intenciones y propósitos santos de Dios. En la vida del apóstol Pablo vemos que el catorce tiene relación con la manera en que Dios le reveló el evangelio (Gálatas 1:11-24; 2:1-2; 2 Corintios 11:32-33; 12:1-5). También vemos como el narrador de la genealogía de Jesús divide cada generación en tres grupos de 14 generaciones, haciendo una demarcación de ese tiempo, aunque hace silencio en la causa por la cual lo expresó así (Mateo 1:1-17). Por lo cual, si de Abraham hasta David son catorce generaciones; y desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones, su suma nos da 42 generaciones, lo que es igual a 6 multiplicado por 7. Y si seis representa a número de hombre y Jesús es el Hijo del hombre (Mateo 18:11); y el siete representa a Jesús como el Hijo de Dios, entendemos que Dios perfeccionó al hombre en Cristo. Y si a la luz de esta enseñanza (o interpretación profética) podemos intuir la posibilidad que desde el nacimiento de Jesús hasta Su segunda venida habrá 14 generaciones, sumaríamos 14 generaciones a las 42 semanas de Abraham hasta Cristo, lo que representarían 8 generaciones, que multiplicadas por 7 que son 56. El ocho representa reinicio y siete perfección, podemos decir entonces que la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo es el reinicio de la perfección eternal en Dios. ¡Aleluya! 
El año 2014 revela la doble medida de la perfección, y en tiempo de perfección hay que perfeccionarse, iglesia. Este año que se inicia es el año de la demarcación, del tiempo de cerrar, para volver abrir. No cerrar por cerrar, sino cerrar porque “concluí” la obra que se me encomendó y “empiezo” una nueva. Dios confiará a los fieles que hayan guardado su Palabra los secretos muy guardados, y entregará en sus manos los tesoros escondidos que nuestro Dios ha reservado para los que esperan en Él. 
A los centinelas del amanecer que no se han dormido, nuestro Señor les dará una trompeta nueva para que anuncien a la final trompeta los tiempos nuevos. También los convertirá en heraldos, para que lleven los edictos del Rey. Y el sonido de sus trompetas será ungido para despertar al creyente dormido en el letargo de la rutina religiosa y la indiferencia a la proclamación evangélica. 
El Espíritu declara que habrá doble medida de perfección para que al adorar, adoremos con corazón recto; al servir lo hagamos con un corazón fiel y abnegado; cuando proclamemos las nuevas de salvación lo hagamos con un corazón unido al mensaje; cuando nos relacionemos en compañerismo (koinonia) lo hagamos con un corazón sincero y sin doblez ni hipocresía; para que el amor, que es el vínculo perfecto, reine en nuestros corazones y nos lleve a la unidad de la iglesia. Lo que es "en parte", lo de niños se acabará, será quitado cuando llegue lo perfecto, lo completo, para los maduros; cuando el amor empiece a reinar como vínculo perfecto. 

Finalmente, el Espíritu de la profecía enfatiza tres cosas y anuncia que serán realizadas en este año 2014 de la purificación en Dios:
1. Lo que es en parte, se acabará, porque lo que es "en parte" es para niños, en cambio lo completo es para los perfectos y maduros.
2. Dios hará conocer la demarcación de los tiempos generales (gr. Kronos) y los tiempos actuales (gr. Kairos) de Dios. En otras palabras, si bien a los antiguos se les dijo que “No os toca a vosotros saber los tiempos (kronos-el cuando) o las sazones (kairos-el qué), que el Padre puso en su sola potestad” (Hechos 1:7 ), ahora la iglesia sabrá el tiempo, la duración de un período (kronos) y su caracterización (lo que Dios se propone y está haciendo en dicho periodo) (kairos), lo que ocurrirá; conoceremos el “cuándo” y el “qué” de las cosas que Dios ha tenido guardadas, pero que ahora nos serán reveladas en el tiempo de madurez.
3. Se derrama sobre la iglesia una doble santificación, y doble medida de purificación. (Añadido: la doble porción de Eliseo, reservada para Tabernáculos).

Iglesia de Cristo, estamos el tiempo de perfección lo cual nos trae la purificación, la plenitud en todas las cosas. Entramos en un tiempo en el que necesariamente el fruto del Espíritu superará al don, porque los dones del Espíritu son un medio, pero el fruto del Espíritu es el fin. Amados, tomemos el camino más excelente, la senda donde se termina lo que es en parte, lo que es de niño, y el fruto sustituye el don, para que se establezca lo que es perfecto, lo que permanece, lo perenne y eso es el amor.



Notas tomadas del mensaje profético dado en la iglesia El Amanecer de la Esperanza, por el pastor Juan Radhamés Fernández, el 31 de diciembre 2013, para dar inicio al 2014 Año de la Purificación en Dios.
Vea el mensaje completo aquí:

LOS NICOLAÍTAS MODERNOS


  • Los Nicolaítas Modernos

    Las últimas semanas he estado predicando del capítulo 10 del libro de Nehemías. Uno de los puntos esenciales de esa porción del texto es la doctrina de la santificación. Dios, en Su fidelidad a Su pacto Abrahámico, no ha abandonado a Israel, sino que ha perseverado en cuidarlos y preservarlos por causa de la promesa singular hecha al patriarca.

    Habiendo estado en el cautiverio por causa de su pecado, de su rebeldía y obstinación en contra del Señor; por causa de haber echado, como dicen en Nehemías 9:26, la ley de Dios ‘tras sus espaldas‘ y haber matado a Sus profetas con el fin de hacer lo que sus perversos corazones deseaban y no lo que Dios -su Dios- les había ordenado en Su Palabra; el Señor cumple Su promesa en Levítico 26,

    “44 Y aun con todo esto, estando ellos en tierra de sus enemigos, yo no los desecharé, ni los abominaré para consumirlos, invalidando mi pacto con ellos; porque yo Jehová soy su Dios. 45 Antes me acordaré de ellos por el pacto antiguo, cuando los saqué de la tierra de Egipto a los ojos de las naciones, para ser su Dios. Yo Jehová.”

    Es decir, a pesar de ser ellos un pueblo rebelde y contumaz, el Señor perseveraba en su trato con ellos por causa de Su pacto. Dios los había escogido de entre las naciones, los había llamado, separado del mundo, o para decirlo en términos teológicos, los había santificado posicionalmente, con el fin de que las naciones glorificaran Su grande nombre viendo el testimonio de lo que Dios estaba haciendo en Israel.

    En Deuteronomio 7 Dios les había dicho,’

    6 Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. 7 No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; 8 sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto. 9 Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones; 10 y que da el pago en persona al que le aborrece, destruyéndolo; y no se demora con el que le odia, en persona le dará el pago. 11 Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas.”

    Y este es el punto al que quiero llegar: la meta en esa santificación posicional -esa separación especial de Israel del mundo- era la santificación progresiva del pueblo. Todo lo que Dios buscaba separando a Israel del resto de naciones era hacerlos diferentes a ellas para que cuando los paganos vieran a Israel y sus buenas obras producto de su santificación, glorificaran a Dios. Noten que ese es el argumento en Deuteronomio 7: Dios lo santifica, es decir, los hace Su pueblo, con el fin de que guarden Sus mandamientos y decretos.

    Todo el plan de Dios, Su voluntad, para Su pueblo, fue, es y siempre será, su santificación. Eso es lo que Pablo afirma en su epístola a los Tesalonicenses, “la voluntad de Dios es vuestra santificación” (1 Tes 4:3).

    Sin embargo, en los primeros siglos de nuestra era la iglesia tuvo que luchar contra una herejía que atacaba no sólo la doctrina de Cristo, sino también la doctrina de l santificación. Esta secta eran los gnósticos. Estos hombres habían pervertido el evangelio argumentando que un pecador podía llegar a ser cristiano y persistir viviendo una vida atada al pecado. Enseñaban que un creyente no necesitaba la ley y por lo tanto no necesitaba ser santificado, sino que podía vivir exactamente igual que el mundo.

    Y el apóstol Juan atacó duramente esta herejía, especialmente contra uno de sus líderes, un tal llamado Cerinto. En contra de esta visión equivocada de la vida cristiana y de este ataque a la doctrina de la santificación, escribió lo siguiente,

    8 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 9 Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.” 1 Juan 3: 8-9

    La afirmación del apóstol Juan fue que el verdadero cristiano había sido separado del mundo por Dios en un momento determinado de su vida, por lo tanto estaba en un proceso de separación constante del mundo a lo largo de toda su vida. Si era hijo de Dios, entonces su vida estaría caracterizada por una santificación o una separación diaria del pecado y del mundo. Si por el contrario había una persona que decía ser cristiana, pero que tenía una vida indistinguible del mundo, caracterizada por el pecado, entonces esa era la marca determinante para saber que tal persona no era un hijo de Dios, sino un hijo de Satanás.

    La santificación progresiva era la evidencia de que una persona había sido santificada posicionalmente por Dios.

    Unos años más adelante el mismo apóstol continuaría luchando contra esta secta gnóstica. Escribiendo la revelación del Señor Jesucristo para las iglesias en Asia, escribió la reprensión del Señor a la iglesia en Pérgamo, a la cual le dijo lo siguiente,

    14 Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. 15 Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco.”

    Quienes eran estos nicolaítas? Bueno, en realidad sabemos muy poco de ellos por el testimonio bíblico. Sin embargo, lo que se nos dice en el versículo 14 es muy importante para entender lo que estos falsos maestros enseñaban. Balaam había sido un falso profeta en el Antiguo Testamento. Balaam había sido contratado por Balac para maldecir a Israel con el fin de derrotarlos. Dios, en Su soberanía, le había prohibido a ese falso profeta hacer lo que Balac le había contratado para hacer. Es más, cada vexz que Balaam se alistaba para maldecir a Israel terminaba bendiciéndolos (Números 23).

    Al ver que le era imposible proferir una maldición en contra de Israel, Balaam le habla a Balac y le dice que la única manera de destruir a los israelitas era haciéndolos como el mundo, es decir, mundanalizarlos! Dios los había separado del mundo con el propósito de hacerlos cada día más diferentes al mundo; pues, bien, la manera de contrarrestar esto era engañarlos para que desearan ser cada vez más como el mundo. Y siguiendo las falsas enseñanzas de Balaam el pueblo de Israel se entregó a la idolatría y a la fornicación. Y Dios se volvió contra ellos y los castigó duramente (Números 25).

    Pues bien, estos nicolaítas tenían la misma doctrina de Balaam; ellos enseñaban que los creyentes no necesitaban obedecer la ley de Dios, sino que podían ser iguales al mundo: cristianos carnales! Es decir, cristianos que viven exactamente igual al mundo: siguiendo sus mismos deseos, sus mismas metas, sus mismas convicciones. Como dice Pablo a los Efesios, “siguiendo la corriente de este mundo” (Efesios 2:2). Sin embargo, el argumento de Pablo al proclamar estas palabras es decir que esto fue lo que los creyentes estaban haciendo en el pasado, antes de que Dios lo sacara del mundo.

    Pues, bien, lo que los nicolaítas enseñaban es que los creyentes podían ser discípulos de Cristo y ser mundanos! Y Juan escribe que la reprensión les llega a la iglesia en Pérgamo por tener en medio de ellos a estos falsos maestros que enseñan una doctrina aborrecida por Cristo. Porqué? Bueno, porque Cristo había enseñado que aquellos que Él había llamado iban a ser santificados progresivamente por medio de la Palabra de Dios (Juan 17: 17).

    Clemente de Alejandría, un patriarca de la iglesia, escribió lo siguiente de los nicolaítas y su doctrina,

    “Tales son aquellos (que dicen seguir a Nicolás), citando un adagio del hombre, el cual ellos pervierten, ‘que la carne debe ser abusada.’ Pero ellos se abandonaron a sí mismos al placer como las cabras, llevando vidas de auto-indulgencia; no sabiendo que el cuerpo se desgasta, siendo por naturaleza sujetos a disolución; mientras su alma es enterrada en el vicio; siguiendo como ellos la enseñanza del puro placer.” Stromata Libro II, capítulo XX.

    Y lo que debemos ver es que aún en nuestros días andan enseñando estos nicolaítas modernos, instruyendo a los cristianos a vivir como el mundo; a buscar los placeres y deseos del mundo, llamando a los hombres al cristianismo carnal, con el lema: “viva su mejor vida ahora!” Y lo necesario para los creyentes verdaderos es comprender que el llamado de Dios es para santificarnos cada día más. El propósito de Dios en la salvación de un pecador, no es sólo sacarlo del mundo, sino también separarlo continuamente del mundo, día con día!

    Por tal razón, es el deber de todo creyente de “ocuparse” en su salvación. El cristiano debe velar, luchar, perseverar, en su santificación progresiva. Eso es lo que Dios busca de todos nosotros con el fin de que Él sea glorificado por los hombres.

    Está usted luchando contra su pecado para que Dios sea glorificado por los hombres? O está usted dejándose llevar por el pecado y la mundanalidad por lo cual el nombre de Dios está siendo blasfemado entre los paganos? Que nos examinemos a nosotros mismos y luchemos en la búsqueda de nuestra santidad, “son la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14). Y que con amor corrijamos a aquellos que están viviendo vidas caracterizadas por la carnalidad creyéndose cristianos.

LA VERDADERA EVOLUCIÓN