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ANTICRISTO - Cap. 3, J. Preston Eby




Ustedes han escuchado sus nombres: Nerón, Mahoma, el emperador Federico II, el Papa Juan XXII, Martín Lutero, Napoleón, el Káiser Wilhelm Bill, Mussolini, Hitler, Stalin, Henry Kissinger. Todas estas personas han tenido una cosa en común. En sus días, todos ellos fueron marcados con el odioso título de: “El ANTICRISTO”, título inspirador de temor en decenas de personas. A lo largo de los últimos dos milenios han compartido igualmente esta distinción dudosa. Es obvio que no todos pueden ser el Anticristo. ¿Por qué tantos predicadores y la gente de hoy advierten del Anticristo, pero no entienden quién o qué es este personaje?
Sin ningún deseo de tratar a la ligera las opiniones de los demás, sin embargo, consideramos necesario señalar al lector algunos de los absurdos conectados con la opinión común sobre el Anticristo, para que de este modo la dignidad de la verdad sobre este tema, se pueda estimar correctamente, en contraste con la afirmación estrecha de que todo lo que las Escrituras predicen relativo a este personaje será realizado por algún HOMBRE literal. Este hombre, según se afirma, lo hará encantando al mundo entero de modo que en unos pocos años asegurara para sí mismo el homenaje y la adoración de todos los hombres, sobre quienes se impondrá fácilmente, como para suponer que este hombre es Dios y en un templo judío reconstruido, lo adorarán como Yahweh de los Ejércitos. Todo esto ha de hacerse a gran velocidad, tres años y medio, dicen ellos, malinterpretando el tiempo simbólico, y malinterpretando el "hombre" simbólico.
Cuentos de ficción y las más absurdas imaginaciones de la infancia no tienen paralelo a las nociones extremas de algunos de los queridos hijos de Dios, que están tropezando con una interpretación carnal del lenguaje de Juan, y por lo tanto cegándose a sí mismos y a otros a muchas verdades preciosas, debido a un error sobre este tema, y no están preparados para ver con una luz libre de prejuicios. No importa cuánto podamos simpatizar con ellos, su "fe ciega" fuerza una sonrisa, ya que relacionan seriamente los diferentes símbolos de las Escrituras proféticas que no entienden, y las aplican mal, literalmente a su “hombre maravilloso”. En esto, la edad más escéptica que el mundo ha conocido, afirman, que en el corto espacio de tres años y medio, tendrá a todo el mundo bajo sus pies, y lo adorarán como Dios, mientras que los Césares, Alejandro Magno, Napoleón, Mahoma, y otros que navegaron por aguas sangrientas y que tuvieron mucho más tiempo que tres años y medio no lograron ni la milésima parte de lo que pretenden que este e hombre hará.
Muchos millones de cristianos han vivido en un gran temor a la espera de que el Anticristo tome el control. Sus ministros han predicado que un determinado gobierno dictador o líder podría ser el tan esperado "hombre de pecado". Entonces, cuando ese dictador o líder del gobierno murió o desapareció del escenario, eligieron a otra persona como probable candidato. Sin ninguna duda tengo que decir que este tipo de interpretación literal y las tácticas de miedo NO HAN AÑADIDO NADA A NUESTRA COMPRENSIÓN ESPIRITUAL, sino que ha causado que la gente preciosa de Dios siga a tientas en la densa oscuridad de la ignorancia espiritual y la superstición.


LOS ÚLTIMOS DÍAS
Sin duda, nos encontramos al final de una dispensación. Es la noche de este presente siglo. Es el crepúsculo del día degenerado del hombre. Un sistema de iglesia que ha rechazado a Cristo como Su cabeza ha entrando en una noche negra y oscura. "En los últimos días", el Espíritu Santo dijo: "vendrán tiempos peligrosos". Si vamos a comparar cuidadosamente la atmósfera moral y espiritual del día en el que vivimos con la profecía dada por Pablo en II Tim. 3: 1-5, se nos abren los ojos para ver que no estamos sólo en los últimos días de esta era, pero en las últimas horas también. Cada palabra y cada predicción de la profecía se cumplen y se están cumpliendo ante nuestros ojos cada día y a cada hora del día. Estos son días peligrosos para muchos, por muchas razones. Nuestras vidas están en peligro dentro de las cuatro paredes de nuestros propios hogares. Cada día que pasa los hombres, mujeres y niños están siendo robados, golpeados, violados y asesinados, no sólo por parte de bandas en la calle, sino por los abusadores que entran en sus casas. En muchas ciudades no es seguro estar en la calle, incluso en el día, y en la mayoría de las ciudades no es seguro estar en la calle por la noche. Las turbas y las bandas deambulan por las calles y carreteras, quemando, matando, saqueando, haciendo disturbios y sin sentido destruyendo.
Por malas que sean estas cosas que están en el reino natural, los mayores peligros actuales son los peligros espirituales. Este es un día de engaño espiritual inimaginable. La actividad febril de todos los sistemas religiosos de la Tierra es inmensa, pero no es ni una expresión ni producto del Espíritu Santo de Dios. No hay duda alguna en mi mente que la visión nauseabunda que Juan vio en Patmos acerca del poder fanfarrón e increíble suciedad del Misterio Babilonia es aún hoy una triste realidad en toda su plenitud. Verdaderamente estamos viviendo en "los últimos días".
Pero me apresuro a señalar que el "tiempo del fin" del que estamos hablando es un lapso de tiempo definido como el COMIENZO EN LOS DÍAS DEL NUEVO TESTAMENTO continuando HASTA LA CONCLUSIÓN DEL CUERPO DE CRISTO. Juan dice en Jn. 2:18, "Hijitos, ya es LA ÚLTIMA HORA: y como vosotros habéis oído que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por tanto, sabemos que es LA ULTIMA HORA". Esa cita no se ha tomado de alguna obra de ficción o cuento. No es una declaración simplemente de la "opinión" de Juan. Es una parte de una obra que los cristianos profesan hoy y veneran como la Palabra plenamente inspirada de Dios. ¡Me pregunto por qué tan pocos la creen!
Recomiendo este versículo a la solemne consideración de todos los que profesan el nombre de Cristo. El escritor de Dios, hace 1900 años, escribió, que la medida de la venida del Anticristo anuncia la última hora, por lo tanto, ya que había en ese momento "muchos anticristos", este hecho demostró que él mismo vivía entonces en la "última hora". Así vemos que los "últimos días" o la "última hora", ya habían comenzado en los días del apóstol Juan. En el día de Pentecostés, Pedro implicaba lo mismo cuando citó a Joel, diciendo: "Esto acontecerá en los últimos días ... derramaré de mi Espíritu ..." y lo aplicó a ese mismo tiempo. El autor de Hebreos declaró "Dios ... en estos postreros días nos ha hablado por su Hijo" (Hb. 1, 1-2.). Pedro escribió de Cristo, "ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los últimos tiempos por amor a vosotros" (I Ped. 1:20).
II Ped. 3:18 nos recuerda que un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día. Si entendemos correctamente, significa que sólo un poco menos de dos días han pasado desde el día de Pentecostés hasta hoy. Eso hace que sea más fácil de entender que la gente en el libro de Hechos se encontraban ya en los últimos días, o en la última hora, y que nosotros todavía estamos en la última hora hoy en día.

La "última hora" y "anticristo" están inseparablemente unidos entre sí por el Espíritu Santo. El término "anticristo" aparece sólo cinco veces en toda la Biblia y vamos a citar todos los versículos que rodean a este misterioso personaje. "Hijitos, ya es el último tiempo: y como vosotros habéis oído que el (1) Anticristo viene, así ahora han surgido muchos (2) ANTICRISTOS; por esto conocemos que es el último tiempo. Salieron de nosotros, pero en realidad no eran de nosotros, porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron, a fin de que se manifestara que no todos son de nosotros. Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. ¿Quién es mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es el (3) ANTICRISTO, el que niega al Padre y al Hijo. En esto conocemos el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del (4) Anticristo, de lo cual ustedes han oído que ha de venir; y que ahora ya está en el mundo. Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Este es el engañador y el (5) ANTICRISTO "(I Juan 2: 18-22; 4: 2-3; II Jn. 7).
Anticristo se habla en cuatro formas distintas. I Jn. 2:18 dice: "Hijitos, ya es el último tiempo: y como vosotros habéis oído que el anticristo viene ..." La ausencia del artículo definido indica que el término aquí abarca completamente el reino DEL ANTICRISTO, hablando de un sistema, incluyendo tanto los actores como los programas que inician. Además leemos en el v 22 del sistema del Anticristo: "¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo ... " En el griego, sin embargo, se usa el artículo definido, por lo que el texto griego dice: "¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Ungido? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo". Aquí Anticristo es el título de un personaje específico. Entonces dice: "También ahora hay MUCHOS ANTICRISTOS". Además de mencionarse el Anticristo en persona singular, hay muchos anticristos. Entonces, además de Anticristo como persona, y muchos anticristos o muchas personas, y el anticristo como sistema generado por éstos, está el espíritu del anticristo que opera en todos los anticristos y en su sistema. "Y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, del cual habéis oído que ha de venir".
Hagamos un resumen de estas cuatro formas distintas de anticristo y haré una lista en el orden en el que estoy impresionado por el Espíritu para tratar con ellos: (1) el espíritu del anticristo (2) muchos anticristos (3) el anticristo (4) el sistema anticristo.

El espíritu del anticristo
El primer hecho sorprendente a lo que me gustaría llamar su atención con respecto al espíritu del anticristo es que, en los días de Juan, ya estaba en la MUNDO. El espíritu del anticristo no era nada nuevo, no es algo que ha surgido recientemente en la escena, sino que este espíritu ya estaba en el mundo, el espíritu energizante y motivador de todo lo que está bajo el sol, que usurpó el lugar del Espíritu de Dios en la vida de los hombres. ¡Este espíritu era Antiguo!
"Anti" es una palabra griega que significa "en lugar de". Por lo tanto, nos encontramos con que la palabra "anti-Cristo" significa propiamente aquel que se opone, o uno que se erige en el lugar de Cristo. Cualquier cosa que se coloca EN LUGAR DE Cristo, o en lugar de la unción, es literalmente anticristo. El espíritu del Anticristo es el espíritu, la actitud y la naturaleza, que se opone a Cristo, usurpando el lugar que le pertenece sólo a Cristo únicamente. Este espíritu estaba en el mundo en los días de Juan, y sigue estando hoy en el mundo. Está en todas partes. Está en el gobierno y en los tribunales de justicia. Esta en las universidades, colegios y escuelas. Está en los medios de comunicación, en la televisión, en los periódicos, en las revistas y libros. Está en los hogares, en los establecimientos comerciales, los sindicatos, en las calles, y lo peor de todo, esta en los sistemas de las Iglesias. Está en el púlpito y en las bancas. Está en el corazón de la población. El anticristo es muy evidente en el mundo, pero pocos lo ven o reconocen.
El apóstol Pablo lo reconoció y habló de este opositor de Cristo en Rom. 7: 20-23, que dice: "Ahora bien, si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Encuentro esta ley, que, queriendo yo hacer el bien, el mal está presente en mí. Me deleito en la ley de Dios según el hombre interior. Pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros". El espíritu de anticristo tiene su asiento en la naturaleza carnal, pecadora, rebelde del hombre, que no está sujeta a Cristo. El apóstol habló de una vez en su propia experiencia cuando se encontró con dos espíritus que libraban la guerra para ser el rey de su vida. Este es el mismo Pablo que Dios usó para traer a la Iglesia la gloriosa revelación de que los santos son el templo de Dios, compuesto de piedras vivas, edificados como casa espiritual, una morada de Dios en el Espíritu. Pero llegó el día cuando Pablo se encontró con dos espíritus en este templo que, a causa de la obra redentora de Jesús, era justamente el templo de Dios. La vida de Cristo, el nuevo hombre había sido engendrado dentro de él. De este hombre nuevo, del hombre interior, Pablo declara: "Me deleito en la ley de Dios según el hombre interior". ¡Pero luego encontró que otro quería el dominio también! Él nos dice que este otro es "el pecado que mora en mí". ¡Dos leyes! ¡Dos naturalezas! ¡Dos espíritus! ¡Dos reyes! ¡Y lo que es una guerra!
El espíritu del anticristo es la vieja naturaleza de Adán, el ego de esta vieja creación que ha usurpado el trono en nuestro propio templo. Pero ¡gracias a Dios! existe una nueva vida dentro de nosotros que hará caer LA VIEJA CREACIÓN, y aunque ha sido una larga guerra "entre la casa de Saúl (carne) y la casa de David (el nuevo hombre-espíritu): David se iba fortificando y la casa de Saúl iba en disminución" (II Sam. 3: 1).
Debo decirles hoy, amados, que estoy contento, no sabía todo lo que tenía por delante, cuando hace años empecé esta jornada hacia la plenitud de Dios. Dios en su gracia maravillosa escondió de mis ojos trampas y pruebas severas que iban a fastidiar el camino que Él había preparado para mis pies. Hace muchos años, en medio de un movimiento muy notable y soberano del Espíritu de Dios, el Cielo se dejó caer en mi corazón con toda la fuerza de mi alma, tome la bendita esperanza de la Filiación a Dios. A medida que el amanecer de un nuevo y hasta ahora desconocido, Reino de Dios, derramó sus primeros rayos de luz sobre mi espíritu acelerado, he vivido todos los días en la gozosa esperanza de una mayor y más completa manifestación de la gloria de Dios y la obra estupenda, colosal, y fabulosa que Él llevará a cabo a través de los Hijos de Dios en estos días trascendentales al final de la Edad. Yo no sabía prácticamente nada aparte de la condena de mis propias debilidades y pecado inherente. Y volví mi rostro para ser conformado a la imagen del Cristo de Dios, ¡pero no sabía, que de todos los ANTICRISTOS me encontraría con el más grande y más feroz de todos ellos dentro de mí, incluyendo la mente carnal que es el enemigo eterno de Dios!
No sabía que el espíritu del anticristo estaba ya en el mundo, aun dentro de mi propio pequeño mundo, arraigado en el corazón de cada hombre. Uno no necesita mirar a través del telescopio de la historia o de lo divino las cosas del futuro para descubrir este anticristo; ¡lo hallarás en tu corazón si miras lo suficientemente cerca! No entendí nada acerca de las purgas de profundidad, los refinamientos al rojo vivo, los aplastamientos de pulverización, los desprendimientos embarazosos, o los repetidos procesamientos que el Padre necesitaría llevar a cabo fielmente y sin descanso en mi vida con el fin de ¡matar al insidioso hombre DE PECADO, el espíritu del anticristo, que se sienta obstinado en mi propio templo mostrándose como si fuera Dios!
El espíritu del anticristo ha estado en el mundo desde aquel fatídico día del Edén cuando la serpiente susurró desde las ramas de la mente carnal de Eva "sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal" (Génesis 3: 5). El engaño de la serpiente no descansó en una falsedad. Acaso Dios no reveló la majestad y gloria de Su propósito eterno en esa hora cuando proclamó la maravillosa declaración, "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza" (Génesis 1:26). En la forma, entonces, la serpiente tenía una verdad cuando murmuró, "Seréis como Dios", pero lo que la serpiente no reveló, fue la esencia de esa forma, la cual es que independientemente de Dios el hombre nunca puede ser un participante de la divina ¡naturaleza!
Esta debería haber sido una verdad evidente por sí misma, pero el hombre no pudo verla. Fue engañado por la forma misma de la verdad -tomando la Palabra de Dios, que había prometido formarlo en la imagen de Dios, y la recibió como una doctrina en lugar recibirla como una revelación, la recibió como una forma más que como vida, como algo que podía realizar por su cuenta por medios EXTERNOS, en lugar de inclinarse en total dependencia a la fidelidad de Dios que lo había prometido. Por este espíritu de AUTO-PRETENSIÓN, AUTO-REALIZACIÓN, AUTO-EXALTACIÓN y AUTO-PROMOCIÓN, el hombre abandonó el camino de la Cruz y fue, consecuentemente, reducido a ruinas, engañado por la misma cosa que buscaba. Las promesas de Dios se convirtieron en una fórmula separadas de la persona de Dios y le permitió, en su propia mente, justificar su salida del camino del Espíritu, confiando en su propia capacidad para cumplir la Palabra que había oído. El fallo en entender que la verdad no es algo que una persona sabe o hace, sino ALGUIEN, y que la verdad no es un estado de conocimiento, ¡sino un estado de SER! Pablo declaró: "Ellos cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura (el hombre mismo) antes que al Creador" (Rom. 1:25). La verdad se convirtió en una mentira cuando se separó de la unción, que es la presencia del Dios vivo.
Cualquier cosa que se coloca EN LUGAR DE Cristo, o de la unción, es anticristo. ¡Cuán fácil es ser enredado en este espíritu del anticristo! A la intención de la carne le gusta cualquier tipo de “método" o "técnica" o "atajo" para entrar en un supuesto reino de espiritualidad. La mente natural busca siempre una simple "fórmula", "diez sencillos pasos" a una nueva experiencia en Dios. Ah, si el espíritu del anticristo fuera a escribir un libro, no hay duda que se titularía "La filiación en siete lecciones fáciles". ¡Sólo haz esto o aquello, gritan los predicadores, y serás bendecido, serás más espiritual, tendrás más victoria, recibirás una mayor unción o ministerio, o llegarás a ser un Hijo de Dios!
Recuerdo muy bien el día en que se me instruyó que, si tan sólo fuera rebautizado por una CIERTA FORMULA, con las palabras correctas invocadas sobre mí, el Señor entonces sería más real para mí; mí vida espiritual sería muy bendecida y mi ministerio poderosamente aumentado. A medida que pasaban los años, a medida que crecía en gracia y sabiduría y en el conocimiento de Dios lo hice, en efecto, la experiencia del Señor fue en medidas más profundas y mi vida fue bendecida con bendiciones espirituales más allá de mis sueños más salvajes. Pero cuando miro en retrospectiva, puedo ver claramente que ninguna de estas gloriosas realidades se produjeron como resultado de un predicador re-mojando mi cuerpo físico en un tanque de agua; sin embargo, por corregir la fórmula no pudo haber sido, pero sí fue a causa de que el Padre eterno tuvo, en su gracia infinita, llamarme y apartarme desde el vientre de mi madre para revelar a Su Hijo en mí.
En otra ocasión me dijeron que, si pudiera ser rebautizados de nuevo para la circuncisión del CORAZÓN, la naturaleza del pecado sería, por ese acto singular, erradicada por completo de mi vida. Estas cosas, queridos, son engaños sutiles que llevan a los hombres a creer que porque realizan alguna ceremonia externa, se inician de este modo en una nueva experiencia o dominio más profundo en Dios. Es sorprendente encontrar cuántas personas diariamente son engañadas por esta línea entusiasta de la perfección por FÓRMULAS. ¡Sólo "nómbralo y reclámalo"! ¡somos exhortados, para todo, desde un coche nuevo y brillante hasta una entrada instantánea a través del velo en el Lugar Santísimo! Ah, la caída del hombre es más que un evento histórico. El pasado no tiene sentido a menos que se relacione con el presente. Vemos la caída repetida a nuestro alrededor, día tras día, generación tras generación, y de mover de Dios tras de mover de Dios. Vemos el mismo pecado que provocó la caída inicial, y en la repetición de ese pecado, también existe la terrible repetición de la salida de la realidad de Dios y la pérdida de Su gloria y presencia. ¿No podemos ver que el Jardín del Edén no es tanto un evento pasado como un acontecimiento presente y continuo? Sucedió allí en el pasado, pero sigue ocurriendo en el presente, ¡porque el espíritu de Adán, el espíritu del anticristo está dentro de cada hombre! Después de comenzar en el Espíritu la vieja serpiente astuta susurra desde las ramas de nuestras propias mentes carnales, "Haz esto, confiesa esto, OBSERVA este ritual, repite estas palabras, bautÍzate de ESTA MANERA, sométete a este hombre, únete a este grupo, Usa ESTE NOMBRE, y tus ojos serán abiertos y serás como DIOS" ¡perfección por fórmulas, la Filiación en siete lecciones fáciles! Y los hombres no disciernen que es el espíritu del anticristo, una sustitución sutil para las verdaderas riquezas que vienen solo de la intimidad de la comunión y la unión vital con él.
En la actualidad, entre la multitud pentecostal y carismática, hay mucha información salida a la luz en la forma de libros, folletos, cintas de casete y seminarios relativos a los "dones del Espíritu" y "echar fuera demonios" o "liberación". Al leer estos libros, escuchando las cintas, o asistir a una "escuela de formación" se puede recoger el "cómo" y rápidamente aprender las técnicas empleadas por aquellos que tienen experiencia en este tipo de ministerios sensacionales. A partir de estos lugares se puede aprender en un período relativamente corto de tiempo cómo llevar a cabo un exitoso Seminario de Fe o reuniones de liberación, con profecía, milagros, alargamiento de piernas, cayendo en el Espíritu y el exorcismo de espíritus demoníacos. Aunque algunos no puedan creerlo, sería negligente como ministro de Dios si yo no le digo que si mediante la lectura de una serie de lecciones, o sentado en un seminario, un hombre puede "aprender" a profetizar, "aprender" exorcizar espíritus, "aprender" cómo realizar milagros, o ser "enseñado" a cómo hacer cualquier otra señal o maravilla, entonces él es el que yerra, y será uno de los asombrados de los que habló Jesús en Mat. 7: 22-23 cuando dijo: "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre y en tu nombre echamos fuera demonios y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad".
Los poderosos actos y manifestaciones de lo aprendido en siete lecciones fáciles -son sobrenaturalmente otorgados por el Cristo precioso y maravilloso como resultado de una íntima y profunda relación personal con Él. Cómo hacer las obras de Dios no está contenido en una fórmula o en cualquier conjunto de métodos entendidos por la mente carnal -la comprensión de este tipo de cosas altas y santas viene por la revelación nacida de un trabajo interior, una relación interna con el mismo Dios. Las maravillas de Dios son el resultado, no de la repetición de ciertas frases, o el empleo de ciertas técnicas, sino del poder soberano del Todopoderoso.
Después de años de un ministerio de grandeza trascendente el amado Pablo escribió acerca de la verdadera fuente de todo ministerio espiritual, diciendo: "pues yo ni lo recibí de hombre, ni me fue enseñado, sino por revelación de Jesucristo. Pero cuando agradó a Dios ... revelar a su Hijo en mí ... no consulté en seguida con carne y sangre: ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo; sino que fui a Arabia (un lugar desierto), y volví de nuevo a Damasco. A continuación, después de tres años, subí a Jerusalén a ver a Pedro, y me quedé con él quince días. Sin embargo, no vi a los otros apóstoles únicamente a Jacobo el hermano del Señor ... y glorificaban a Dios por causa de mí" (Gal. 1:12, 16-19, 24). Pablo no leyó ningún libro sobre "ganar almas fácilmente" o "¿cómo echar fuera demonios?” Si al igual que Pablo, tomaremos tiempo en la meditación reverente sobre Su Palabra, la oración ferviente, la adoración, y escuchar su voz, llegaremos a ser extrañamente familiarizados con el secreto de Su voluntad, no sólo para los siglos futuros, sino para la época actual y lo concerniente a nuestro diario caminar con Él. En el secreto de Su voluntad vamos a caminar en el Espíritu. Cuando caminamos en el Espíritu, somos guiados por el Espíritu y, cuando somos guiados por el Espíritu, somos los hijos de Dios.

Hace muchos siglos, el Señor Jesús dijo a una multitud de hombres religiosos que estaban delante de Él, "Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis. Si otro viniere en su propio nombre; a ese recibiréis". Pablo debe haber sido consciente de esta misma verdad cuando escribió a los corintios estas palabras, "Pero temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestras mentes sean desviadas de la sencillez y pureza de la devoción a Cristo. Porque si alguien viene y predica a otro Jesús, a quien no hemos predicado, o recibís un espíritu diferente, que no habéis recibido, o aceptáis un evangelio distinto, que no habéis aceptado, bien lo toleráis". (2 Cor. 11:3-4). ¡Otro Jesús, otro espíritu, otro evangelio, -ANTICRISTO!
Los ministros de la religión popular predican otro evangelio. En efecto, usan frases finas y pulidas. Sus sermones, ceremonias, programas pueden sonar bien a la gente, que al igual que Eva, han sido engañados por la serpiente, pero su “evangelio” no es el Evangelio del Reino y no es el evangelio de Dios. ¡Es otro evangelio!
Un filósofo alemán hace muchos años dijo algo en el sentido de que cuanto más un hombre tiene en su propio corazón, menos requerirá desde el exterior; excesiva necesidad de apoyo desde el exterior es una prueba de la quiebra del hombre interior. Se entristece mi corazón al conocer que la mayoría de los cristianos hoy en día no tienen núcleo central de vida espiritual, no hay primavera que surja de su propio pecho, sin fuerza interior del Cristo para colocarse por encima de la necesidad de repetidas inyecciones psicológicas que les dan el valor para seguir adelante en Dios.
¡Así que hoy tenemos el asombroso espectáculo de millones de dólares, que se vierte en el trabajo profano de proporcionar emoción y entretenimiento para los llamados hijos del Cielo! En toda la Tierra hoy el entretenimiento religioso está desplazando las profundas y maravillosas cosas de Dios. ¡Muchas iglesias, la televisión y frecuencias de radio en estos días se han convertido en poco más que teatros pobres de quinta categoría, donde "productores" venden sus productos religiosos de mala calidad! ¡Y apenas un hombre se atreve a levantar la voz en contra de eso! El gran dios Entretenimiento, el otro Jesús, el otro espíritu, el otro evangelio, divierte a sus devotos principalmente por cantar sus canciones, contándoles historias, y alimentándolos con testimonios. El amor por las historias, que es una característica de la infancia, se ha apoderado rápidamente de las mentes de los santos retardados de nuestro tiempo, tanto es así que no pocas personas logran hacer una vida cómoda hilando hilos y poniendo espectáculos para el pueblo de Dios. Pero lo que es natural y hermoso en un niño es chocante cuando persiste año tras año en lo mismo, cuando ya debería haber empezado a crecer en Cristo.
En lugar de que los creyentes se unan a la comunión en espíritu y en verdad alrededor del pan de vida, sin toda la parafernalia carnal, y alimentándose del Cristo vivo, lo que tenemos es una hora y media de preliminares, con el canto de coros tontos y espiritualmente vacíos, bromeando y riendo y haciendo payasadas. El Entretenimiento ha tomado el lugar de la adoración; cantos especiales tomando el lugar de las acciones de gracias y alabanzas; y después un corto sermón, muy condimentado y sensacional, con el fin de mantener a la gente despierta después de todo el entretenimiento agotador. ¡Y entonces nos sorprendemos de la mundanalidad y la superficialidad de los cristianos de hoy! ¡De hecho, otro espíritu, otro Jesús!
La música góspel es un GRAN NEGOCIO ... han creado una fachada muy, muy eficaz a la audiencia. ¡Apenas se nota que están hilando los hilos de Babilonia ... mintieron ... alimentando con comida chatarra ... sin sabor duradero, sustancia o nutrición para los días duros y difíciles que están por delante! Estoy conociendo más y más personas hambrientas que están yendo constantemente a reuniones de la iglesia, reuniones, cruzadas, programas, conciertos, etc., y están literalmente muriendo de hambre de sólido y fortalecido alimento espiritual. La música simplemente no lo hace; las historias y testimonios de ayuda tampoco; todo es parte de los artificios, una cortina de humo comercial, y te aseguro que, si se pudiera conocer lo que hay detrás de las escenas de las vidas no santificadas de muchos de estos artistas, se entendería más fácilmente la razón por la cual no hay un poder real o bendición en el medio. Satanás no es tonto ... él es el más astuto de todos los animales del campo, y es un hombre profesional de relaciones públicas para vender ¡otro Jesús, otro Evangelio, otro espíritu!
Un querido hermano dijo una vez que, si el Espíritu Santo fuera a ser retirado de la faz de la Tierra sin previo aviso, la mayor parte de toda la actividad de la Iglesia, continuaría de todos modos. Pero Dios está preparando un pueblo cuyo espíritu es tan unido con el Espíritu de Cristo que son indistinguibles. Él está preparando una empresa de Hijos sobre la Tierra y que dirán como Jesús dijo: "no puedo hacer nada de mí mismo, sino como mi Padre me ha enseñado, yo hablo esas cosas y yo hago siempre lo que le agrada a ÉL”. Llegó un día en el ministerio de Jesús cuando "mientras hablaba, un fariseo le rogó que comiese con él: y él entró, y se sentó a la mesa. Y el fariseo, se maravilló de que no se lavó antes de comer. Pero el Señor le dijo: Ahora bien, vosotros los fariseos limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de rapacidad y de maldad. Necios, ¿el que hizo lo de fuera, no hizo también lo de adentro? Pero dad limosna de lo que tenéis, y entonces todo os será limpio". (Luc. 11: 37-42).
El fariseo quería encontrar fallos en Aquel que es la Luz Verdadera porque no se ajustaba a una de sus ceremonias de santidad exterior. Esto no es sólo una simple cuestión –es esa “santidad” en formas, ceremonias, símbolos, y todo eso que “está externamente”. ¡Y el mundo entero adora esas formas! COSAS. ¡COSAS EXTERNAS! Una adoración de símbolos. Nunca puede haber ninguna liberación de la humanidad del poder del diablo, excepto cuando el corazón es abierto y expuesto. Y está viniendo -ha comenzado- el descubrimiento de toda cosa oculta dentro de nosotros. Ah, el Reino de Dios tiene que venir desde DENTRO de nosotros. Y cada uno que ha experimentado esto puede decir ahora, "Jesucristo está viniendo en ¡CARNE!".
El espíritu del anticristo busca encadenarte para siempre en la prisión de credos estáticos y prácticas religiosas vacías, pero el Espíritu omnipotente de Jesús el Cristo va a limpiar y purificar tu corazón de todo pecado, te hará santo y sin mancha delante de Él en amor, para que puedas ser un hijo de Dios y coheredero con Cristo, un miembro de Su cuerpo, de Su carne y de Sus huesos, y colocado como una piedra viva en Su templo vivo, la morada de Dios en el Espíritu, la santa y celestial casa no hecha de manos, la cual Dios aún no ha traído a nacimiento en las edades, la cual gobernará el universo entero en justicia. El espíritu del anticristo es el espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en la carne, -esta carne, tu carne, mi carne. El espíritu del anticristo es el espíritu del yo, el ego, que se deleita en servir a Dios exteriormente con gran pompa y espectáculo, pero nunca abdica el trono de la vida interior para que Cristo pueda reinar.
El espíritu del anticristo es el espíritu de la idolatría. La idolatría ha sido, en todas las épocas, el pecado dominante de la humanidad. En una u otra forma, todos los no regenerados han sido establecidos en ella; y los santos tienen una tendencia hacia ella. En sus manifestaciones más groseras, la idolatría es el deseo del hombre de ver a Dios con los ojos -tener alguna representación externa de lo que no puede ser representado, que es demasiado grande, demasiado espiritual, para ser descrito por el lenguaje humano -y mucho menos para ser descrito por las imágenes de madera y piedra, aunque sean elaboradamente talladas y astutamente cubiertas de oro. Aarón hace un becerro -Israel olvida la gloria divina de Yahweh, y dice al buey que come hierba, "¡estos son tus dioses, oh Israel, que te sacaron de la tierra de Egipto!"
Tenemos la tendencia a imaginar un extraño monstruo de la humanidad depravada cuando los hombres son llevados a adorar los objetos visibles y señales. Pero no es en absoluto inusual o singular. Es el pecado de toda la humanidad en general. Supongo que nadie ha sido totalmente libre de ello y cada hombre y mujer que ha sido llamado a la Filiación tiene que luchar contra ella en sus formas sutiles –porque la idolatría toma formas insinuantes, menos groseras en apariencia que el culto a Dagón o Astarot- pero igualmente pecaminosas! Los idólatras sólo pueden adorar a su dios por medio de los objetos que apelan a los sentidos. Un altar hacia el exterior, un rito exterior, ritos externos -todo esto es nada más que otra forma de la antigua idolatría de Babel y Betel. El hombre todavía se aparta del Dios invisible. Al Sacerdote invisible, que ha pasado más allá del velo, el hombre aun lo ignora. El Cristo invisible que habita en el corazón por la fe, se toma como insuficiente. La fiesta espiritual sobre el cuerpo y la sangre de Jesucristo, la fuente eterna de INCORRUPTIBLE VIDA, es sustituida por los emblemas exteriores, y son adorados por algunos, celebrados en gran reverencia por algunos, y sentimentalmente necesarios para otros más. Pan y vino, que no son más que las cosas creadas y corruptibles se convierten en deidades por los idólatras ciegos de esta Edad. Creo que es una verdad evidente por sí misma que todos los rituales externos de los sistemas religiosos son IDOLATRÍA definitivamente idolatría- y nada menos, que por todos lados extiende su manto de oscuridad, bajo la pretensión de piedad reverente. ¿Podrían Egipto o Asiría hacer algo peor?
¡Que Dios nos dé la gracia para alejarnos de ellos! ¡Y ustedes que todavía están cautivos por estas idolatrías, pueda Él librarlos! Él puede salvarte de apoyarte en el brazo de la carne -de confiar en lo que puede ser visto o tocado- y llevarte a confiar en el interior en el invisible Cristo, ¡al que únicamente pertenecen el poder y la fuerza, y a quien NADA necesita ser añadido!
Desde hace siglos los cristianos han “tomado la comunión", creyendo que estaban comiendo la carne y bebiendo la sangre de Cristo. Ellos estaban viendo el tipo, pero perdiendo el anti-tipo. La Escritura testifica: "Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad" (Jn. 1:14). La eterna, viva, PALABRA incorruptible de Dios se hizo carne en la persona de Jesucristo. La carne de Cristo no es el cuerpo humano de Jesús, no es las galletas u obleas sagradas; la carne de Cristo es el pan de Dios, el árbol de la vida, la Palabra viva de Dios que descendió del Cielo, de la cual el hombre que participe vivirá para siempre.
Jesucristo es la Palabra de Dios. Así como la Palabra se hizo carne, así Su carne es la palabra. El pan es su cuerpo. El partimiento del pan es el partimiento de Su Palabra. Cuando el partió la Palabra a los viajeros en el camino a Emaús, sus ojos se abrieron y lo conocieron. Cuando Cristo parte el pan, la Palabra de Dios, nuestros ojos se abren y lo contemplamos, comienza la transformación a Su imagen.
Jesús dijo, que el vino era Su sangre, derramada para remisión de los pecados. Su sangre, querido amigo, es la vida eterna, la sangre de Dios, y los que beben de Su sangre, que es Su Espíritu, beben profundamente de la vida eterna.

La obra de Dios hoy en día no es una obra exterior, sino profunda, trabajando la transformación en el interior. Cuando el Padre desarrolla esta verdad en nuestros corazones entendemos como nunca antes el profundo significado de estas palabras de inspiración escritas por el apóstol Pablo: "Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios". (Rom. 2: 28-29).
En esta hora se oye mucho de los judíos exteriormente en la carne. Un remanente de estos judíos externos ha regresado a la tierra de Palestina durante el siglo pasado y han labrado por ahí el moderno Estado de Israel. Muchos cristianos hablan extasiados acerca de las profecías que se cumplen en relación con la nación judía. Muchos de ellos viven en la emocionada expectación de la reconstrucción del templo en Jerusalén y el restablecimiento de la adoración en el templo con sus sacrificios rituales y ceremoniales de la Ley. Entonces, siguen las terribles predicciones del levantamiento del Anticristo, el que se supone, debe hacer un pacto con los judíos, tener a todo el mundo a sus pies, y sentarse como Dios en ese maravilloso templo. Miles de personas día y noche están trabajando febrilmente para la salvación de los judíos. Pero debo decirles, queridos, el regreso de los judíos externos, la formación del estado de Israel, la toma de Jerusalén, las fervientes oraciones en el muro de los lamentos, aun todo esto, no obstante, el consejo del Espíritu Santo está firme, la verdad es tan absoluta e incontrovertible como el día que el cielo sopló la revelación en la mente iluminada del apóstol de Jesucristo: ¡Pues no es judío el que lo es exteriormente; ¡SINO QUE ES JUDÍO EL QUE LO ES EN LO INTERIOR!
No tengamos nuestra comprensión distorsionada. Muchos están proclamando en voz alta que el final de la Era de la Iglesia anuncia el comienzo de la supremacía de la nación judía como el instrumento del Reino de Dios en la Tierra durante el siglo venidero. ¡Este es un error muy grave! ¡Gracias a Dios que Él, de hecho, salvara a los judíos! Gracias a Dios que Él también salvará a todas las naciones cuando derrame Su Espíritu sobre toda carne. Y así se cumplirá lo que está escrito: "Mirad a mí, y sed salvos, todos los confines de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay otro. He jurado por mí mismo, la palabra ha salido de mi boca en justicia, y no será revocada: Que ante mí se doblará toda rodilla, y jurará (lealtad) toda lengua" (Is. 45: 22-23). Y de nuevo, "Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, Señor; Y glorificarán tu nombre" (Sal. 86: 9). El apóstol Juan añade su testimonio inspirado en estas palabras: "Y las naciones de los que se salvan andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella" (Rev. 21:24).
La salvación de los judíos no significa, sin embargo, que luego deberán ocupar la posición favorecida en el Reino de Dios. En verdad les digo, que no se les dará a los judíos externos gobernar el mundo en justicia o administrar los asuntos del Reino de Dios en la Tierra. Jesús anunció a la nación judía hace 1900 años, "He aquí vuestra casa (reino) os es dejada desierta. Por tanto, os digo, el Reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él" (Mateo 23:38; 21:43). Cada uno sabe la gran diferencia entre ser "salvado" y "gobernar" como un Hijo de Dios en el Reino. Es un hecho bendito de que la salvación vendrá a los Judíos, sí, a todas las naciones. La salvación es por gracia, mediante la fe en Jesucristo. "El don de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro" (Rom. 6:23). La salvación es un don gratuito de la gracia; pero ¡el supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús no es un regalo -es un premio que se gana! Tan grande como fue la experiencia y el ministerio del apóstol Pablo, testificó, "No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del ALTO Llamamiento de Dios en Cristo Jesús" (Fil. 3: 12-14).
¡Ah, queridos, hay cualificaciones implicadas en ganar el premio! La Escritura nunca dice: "Al que es salvo, le daré que se siente conmigo en mi trono". Y ciertamente no dice: "Cuando los judíos sean salvos reinarán como reyes y sacerdotes". La calificación es "al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono" (Apocalipsis 3:21). Una vez más, "al que venciere ... yo le daré autoridad sobre las naciones, y él las regirá con vara de hierro" (Apocalipsis 2: 26-27). Y Pablo amonestó a Timoteo: "Si sufrimos (con él), reinaremos también con él" (II Tim. 2:12). Los judíos, a través de 1900 años de juicio y del desagrado de Dios nunca han sufrido con él, a pesar de que han sufrido incalculables vergüenzas, desgracias e indignidades por la incredulidad y el rechazo de Él. Ellos suspendieron todas las pruebas, reprobaron en cada oportunidad que se les dio para calificar para gobernar el mundo. Por lo tanto, no reinarán con Él. En la era gloriosa por venir no tendrán dominio sobre NINGUNA cosa. ¡Hasta el día de hoy lo siguen negando! "Todo aquel que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos" (Mat. 10:33). "Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y ellos (los señores y reyes) que están con él son llamados, escogidos y fieles" (Rev. 17:14). El Reino de Judá (los judíos) fueron de hecho llamados y elegidos, pero ¡por desgracia! Nunca fueron fieles. No tendrán dominio. Esto es dado a los hijos de Dios, a través de los cuales, según Pablo, toda la Creación será libertada. ¿Quiénes reinarán? "El que venciere heredará todas las cosas; y yo seré su Dios, y él será mi hijo" (Apocalipsis 21: 7).
"Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y el juicio fue dado a ellos; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús ... y ellos vivieron y reinaron con Cristo mil años ... y ELLOS serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él" (Apocalipsis 20: 4,6). Todos los que son judíos en espíritu internamente, rompen las imaginaciones de su corazón, y el mal de su mente carnal, y su sabiduría terrenal, y su conocimiento y comprensión, y todas las imágenes y los ídolos de su corazón, por el espíritu de hijos que Dios les ha dado, para que ellos ofrezcan al Señor un sacrificio y una ofrenda en su templo, el cual ERES TÚ. Los judíos en espíritu están más allá y más arriba que todos los judíos exteriormente en la carne y de sus ofrendas externas en un templo externo, y la ofrenda de los judíos en espíritu tienen base y niegan todas las ofrendas de los judíos externas que son exteriores y carnales, para hacer aquellas que son internas y espirituales.
Los judíos externos comieron de sus ofrendas naturales en el templo exterior; por lo que los judíos en el espíritu comen de sus ofrendas, Cristo, en Su templo, y de Sus sacrificios, y luego alaban a Dios en Su templo. Los judíos externos siempre hacían arder sus lámparas en su templo, y nunca salieron; y siempre vestían sus lámparas en su templo; así también en los judíos en espíritu sus lámparas de iluminación divina y revelación espiritual nunca salen de ellos, pero siempre arden en Su templo; y son ajustados y vestidos, y así llegan a ser un sacerdocio real a Dios, siempre atendiendo el servicio del Señor en el templo, por la mañana y por la noche, ofrendando en el Espíritu de la naturaleza del Cordero sin mancha en el templo, por lo que los judíos en espíritu están mañana y tarde ofrendando en el espíritu de la naturaleza del Cordero sin mancha en el templo: por lo tanto, los judíos en espíritu están mañana y tarde ofrendando en el espíritu del Cordero, en Su templo, que es su cuerpo, la vida y la gloria y la victoria del Cordero de Dios.
Había sacerdotes que comían de los panes en el templo externo, y los panes siempre estaban en el templo sobre la mesa; por lo que los judíos en espíritu siempre tienen Su pan, la Palabra de Dios, en Su templo, para comer de él; y tú eres una casa espiritual, y un real sacerdocio para Dios. Y el incienso y los olores dulces se quemaban en el templo externo; por lo que los judíos en espíritu siempre tienen el incienso y perfume de la fragancia de su presencia ardiendo en Su templo. Los judíos en la carne no tocaban ni comían cualquier cosa que fuera impura; mucho menos los judíos en espíritu tocan o manejan lo que es impuro; pero tocan a Cristo y se alimentan de Él, que es puro y santo, y limpio, y eterno, quien es el pan de vida.
En el tiempo de la Ley ellos no tocaban a los muertos, si lo hacían, estaban sucios; lo cual es una figura de los que andan en el Espíritu, que no tocan las formas muertas, doctrinas muertas, métodos, prácticas externas muertas, ni la carne muerta de los sistemas religiosos en donde no hay vida; pero tocan a Cristo con su espíritu y SU carne VIVA. Por lo tanto, no tocan nada que este contaminado, pero si la vida y la pureza; porque la Tierra está corrompida con los cuerpos muertos de los antiguos movimientos de Dios de los cuales ha huido Su Espíritu, y Su vida se apartó, ahora se han convertido en ministerios sin vida; y la carne apesta, y los vivos lo pueden oler.
Los judíos externos no seguían y se alimentaban de cualquier ofrenda sino de las propias; por lo que los judíos en espíritu no siguen ninguna ofrenda sino a Cristo, y se alimentan de lo que le es propio. Cristo es el altar en donde todos ofrecen ofrendas a Dios: El altar está en el templo de Su cuerpo. Y todos los que apagan el espíritu de Cristo en ellos mismos, o sustituyen la unción interna por alguna cosa externa, y no permiten que la vida de la presencia de Cristo surja y se convierta en su todo-en-todo, ¡son como los vigías DEL SEPULCRO DE CRISTO que tienen miedo de que Cristo pueda levantarse! ¡Este, precioso santo de Dios, es el espíritu del anticristo!
¡Padre Todopoderoso! Purga las vanas tradiciones que se han transmitido durante años, las interpretaciones carnales que han convertido en mitos engañosos, la profunda verdad espiritual que Tú has hablado, ¡y cambian la obra interior de Tu Cristo en un espejo externo siempre fugaz ante sus ojos! Verdaderamente el hombre de pecado que concierne a cada uno de nosotros hoy en día no es el hombre que nos han dicho que deberá aparecer en algún lugar en alguna tierra oscura y distante; sino uno que continuamente guerrea contra la vida de Cristo aquí y ahora dentro de nuestros propios pechos. Levántate dentro de nosotros en el poder del espíritu de tu boca, por la Palabra de Dios, que es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos -y mata a este hombre de pecado. ¡Ven! en el brillo de Tu aparición, como luz reveladora y fuego consumidor hasta que las palabras se cumplan maravillosamente en nosotros:
Que ardor, que quema,
Todo sube en humo y llamas;
Todo de la naturaleza de Adán

¡Deberá doblar la rodilla ante el nombre de Jesús!


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