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EL PROPÓSITO DE LA REVELACIÓN: PREPARAR UN PUEBLO AMÉN, Dr. Stephen E. Jones


El Propósito de la Revelación

La Ley del Doble Testigo significa que todas las cosas se establecen en la Tierra por lo menos con dos testigos. Un solo testigo no puede establecer algo como verdad. En el más alto nivel de aplicación, el Cielo y la Tierra son dos testigos ( Deut. 4:26 ). Moisés hizo un llamamiento a los testigos. Por ejemplo, Dios le dijo a Moisés que Él iba a abrir el Mar Rojo. Ese fue el testimonio celestial, pero no pasó nada hasta que Moisés dio testimonio y extendió su vara sobre el mar. Entonces el mar se abrió, porque ahora el Cielo y la Tierra habían sido testigos.
En la creación del mundo material, Dios distingue materia de espíritu y por lo tanto creó estos dos testigos desde el principio. Con el establecimiento de la Ley del Doble Testimonio, Dios deliberadamente se ha limitado a Sí mismo con esta Ley. Por lo tanto, Dios siempre ha buscado un pueblo que dé testimonio de Su Palabra y Plan. Si bien esto puede parecer que limita la soberanía de Dios, en realidad no lo hace en absoluto. Simplemente le añade un reto para ver si Él es capaz de levantar los testigos en la Tierra por los que el Plan pueda llevarse a cabo en la forma que legalmente es exigible. Esto es un poco como vencer a un oponente con una mano atada a la espalda sólo para que sea más difícil. Con Dios nunca hay alguna duda sobre el resultado de la historia, porque no importa cuanto se limite, Él siempre es lo suficientemente potente y sabio como para ganar cada batalla y vencer a todos los enemigos.
Sin embargo, Dios se hizo atar una mano detrás de Su espalda, al exigirse que el Plan sea atestiguado por un pueblo en la Tierra. Fue especialmente difícil encontrar testigos, porque, como Romanos 3:10-12 dice,
10 No hay justo, ni aun uno; 11 No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios, 12 todos se han ido fuera del camino, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
Dios tiene que asumir la responsabilidad personal sobre Sí mismo de que los hijos e hijas de nacimiento tengan Su mente y Su corazón, personas que no sólo conocen el Plan, sino que además están de acuerdo con Dios en que Su plan es bueno. ¡Lo que es un obstáculo formidable! Él está levantando una generación de hombres y mujeres que lo conocen por un nombre nuevo, que la mayoría no saben. Es el nombre de "Amén". Él ha revelado este nombre a nosotros en Isaías 65:15-18 (NASB), cuando el profeta habló tanto de las personas negativas y el-los Amén-es.
15 Y dejaréis vuestro nombre por maldición a mis escogidos: ¡el Señor Jehová te matará! Pero a sus siervos los llamará por otro nombre. 16 El que sea bendecido en la tierra, en el Dios Amén será bendecido; y el que jure en la tierra, por el Dios Amén jurará; porque las angustias primeras serán olvidadas, y porque quedarán escondidas de mis ojos. 17 Porque he aquí que yo crearé unos nuevos cielos y una nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni vendrá más al pensamiento. 18 Mas gozaos y alegraos para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo voy a crear en Jerusalén alegría; y en su pueblo, gozo.
Un Amén siempre instala un asunto legal en la Corte Divina. Significa que una persona es testigo y está de acuerdo con el procedimiento o con la declaración. En el pasaje anterior, Dios declara Su plan para "crear un cielo nuevo y una tierra nueva". Los testigos de Dios están de acuerdo con este Plan y dicen "amén" al mismo. Al hacer esto, ellos están invocando este nuevo nombre de Dios.
En el Nuevo Testamento, encontramos el nombre de Dios en Apocalipsis 3:14, el comienzo del mensaje que el ángel da a la Iglesia de Laodicea. Aquí leemos,
14 Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: Esto dice el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios.
En la primera Creación, encontramos que todas las cosas vinieron a la existencia por las palabras: "Se hecho . . ." Esto es más o menos el equivalente a decir "Amén", que significa "que así sea". Todo fue creado por medio de la Palabra, Jesucristo ( Juan 1:1-3 ). En concreto, era la Palabra "Amén". El Padre habló una palabra como testimonio espiritual, y Jesús, hablando desde reino terrenal, dijo: "Amén". En cierto sentido, Dios se dividió a Sí mismo en una relación padre-hijo con el fin de crear todas las cosas con un doble testigo. Así es como Dios creó el primer Cielo y la primera Tierra.
El mismo patrón se encuentra en el proceso de re-Creación, el Nuevo Cielo y la Nueva Tierra, como Isaías nos dice. Se lleva a cabo por el poder de la verdad, en el Testigo Fiel y Verdadero. Cuando los representantes de la Tierra son testigos de la Palabra divina, y hablan con una sola voz como un solo cuerpo, diciendo con todo el corazón, "¡Amén! Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso. Justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos" ( Ap. 15:3 ), entonces y sólo entonces los Nuevos Cielos y la Nueva Tierra comienzan su proceso de desarrollo hasta que Dios lo llena en todo.
Hay dos cosas necesarias para que esto suceda. En primer lugar, Dios tiene que hablar la Palabra, la revelación tiene que salir. En segundo lugar, debe haber un grupo de personas en la Tierra que son llamados por Dios y que están dispuestos a comparecer ante el tribunal de Dios para dar testimonio de Su plan en los tiempos establecidos. Pero estos testigos no sabrían nada sin una revelación anterior. Tampoco iban a dar testimonio de Él, excepto si su corazón se habría preparado para escuchar la Palabra. Tampoco iban a oír, si primero no abrieron sus oídos para escuchar. Tampoco abrieron sus oídos para escuchar hasta el tiempo señalado que es cuando tales testigos son necesarios para establecer Su plan en la Tierra.
Ahora estamos en los días en que se está revelando Su plan, y Dios está llamando a un pueblo que refleje Su corazón, Su mente, Sus deseos, Sus propósitos. Él está llamando a un pueblo que esté de acuerdo con Él, y que le conoce como Él es. Ellos lo conocen como el dispensador de todos los dones, y ellos lo conocen como un Padre amoroso que disciplina a Sus hijos para escribir Su Ley en sus corazones. Ellos lo conocen por Su generosidad, y ellos lo conocen como un sargento que entrena a Su pueblo en dificultades y dolor. Ellos lo conocen como el Sublime, que no necesita al hombre, y ellos lo conocen como alguien que no se avergüenza de llamarnos hermanos. Ellos lo conocen como el Hijo de la Mano Derecha, y ellos lo conocen como el Varón de Dolores.
Ellos lo conocen, porque han seguido Sus pasos. Han caminado como Él anduvo ( 1 Juan 2:6 ). Ellos han aprendido que Él nunca deja ni abandona a Su pueblo, sino que a menudo se oculta para probar su fe. Ellos han aprendido a no retroceder ante la muerte, sino a abrazarla, ya que caminan en el fuego de Dios en Su misma presencia, mientras que la carne grita de dolor mortal. Ellos lo han seguido a la Cruz. Y más allá de ella, a la Vida.
Mirando hacia atrás en su vida, no cambiarían nada, bueno o malo, porque todas las cosas han ayudado para capacitarlos en los caminos de Dios y llevarlos a una madurez que no habría sido posible de otro modo. Aunque todavía pueden derramar lágrimas sobre los fracasos y los pecados del pasado, ellos saben que Dios ha preparado todas las cosas para su bien. Han aprendido a no tener confianza en la carne, pero tienen plena confianza en que Dios sabe lo que está haciendo. Su plan es bueno. Él se justifica en todas Sus obras. Aunque Sus caminos aun son inescrutables, ya han visto lo suficiente para saber que Dios tiene todas las cosas bajo control. Él no está dudando entre el Plan B o C. Él no se está ejercitando para alcanzar a un mundo que se le ha ido de las manos. Sólo Él es Soberano. Él levanta al más bajo de los hombres como rey, y lo depone de acuerdo a Su Voluntad en Sus propios tiempos señalados.

El propósito de la revelación es para darnos la oportunidad de estar de acuerdo con Él. No es para satisfacer la curiosidad humana sobre el futuro. No es para construir grandes ministerios o reinos de Dios. No es para que los hombres dependan del dispensador de la revelación. El objetivo es levantar un pueblo que tenga "Amén" escrito en sus frentes. Ellos poseen la mente de Su Padre celestial y están de acuerdo con él.

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