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¡LA PARÁBOLA DEL PADRE INCREÍBLE!, Wayne Jacobsen




NOTA DEL ADMINISTRADOR:
La carátula de la imagen corresponde al libro de Henri J. Nouwen. La hemos elegido porque el artículo que les ofrecemos de "Mira Solo a Dios" nos lo ha recordado. Si este artículo les gusta tanto como esperamos, no dejen de conseguir este libro (en cualquier librería San Pablo). 
Nouwen, sacerdote holandés, siendo profesor de Divinidades en Harvard, decidió abandonar ese pináculo de fama, riqueza y poder, para buscar la íntimidad con el Padre que tanto ansiaba y necesitaba. Esta búsqueda le llevó a Sudamérica, donde pensó que la solución tal vez sería por la Teología de la Liberación. Como, obviamente, esto tampoco le funcionó, acabó siendo guiado por Dios a las Comunidades L'Arche (El Arca). Allí, como sacerdote responsable de centro, una de sus labores principales era el cuidado de uno de los internos; un paralítico cerebral, al que debía dedicar nada menos que tres horas cada mañana para asearle. Poco después fue invitado a San Petesburgo para poder comtemplar una de sus obras pictóricas favoritas, "El Regreso del Hijo Pródigo", de Rembrand. Nouwen día tras día tuvo autorización especial para sentarse a contemplar la obra y esto despertó sus meditaciones sobre el camino al corazón paternal de Dios.
Este camino, que todos debemos recorrer, es un llamado a la maduración desde hijo menor rebelde, preso de las concupiscencias externas, pasando por la sanidad interior del hijo mayor religioso y amargado, presa de los pecados interiores del corazón, hasta convertirnos en padres liberados capaces de acoger a los demás en el amor. 
Sí, una vez más, en esta parábola, vemos un resúmen completo del evangelio en sus tres fases: Pascua-Justificación, Pentecostés-Santificación y Tabernáculos-Plenitud. 
¡Feliz camino hacia adentro!

Gusten ahora del excelente artículo de Wayne Jacobsen, que Claudia Juárez nos presenta:

¡LA PARÁBOLA DEL PADRE INCREÍBLE!
Un Padre Como Ningún Otro
(Con Audio)
Fragmento del libro: “HE LOVES ME” 
Por Wayne Jacobsen

https://www.youtube.com/watch?v=6l-rGlSKPHI&feature=youtu.be

Si tomamos toda la bondad, la sabiduría y la compasión
De las mejores madres y padres que han vivido,
Serían sólo una sombra del amor y la misericordia
Que hay en el corazón del Dios redentor.
-Brennan Manning en La Firma de Jesús

      “¡El viejo es un tonto! Y también mi hermano. ¡Nos vemos!”

     Si esas no fueron sus palabras, al menos, expresan su actitud. ¡Cómo debe haberle complacido el que su padre le diera la parte de la herencia que él había exigido! Fue finalmente libre de su padre y del duro trabajo en la granja familiar. Con más dinero del que podría gastar durante toda su vida, salió a encontrarse a sí mismo en un mundo lleno de oportunidades. Pero no todo marchó como él lo había previsto. ¡Cuán rápidamente sus placeres excesivos devoraron su dinero! Después, cuando una grave hambruna azotó el país donde estaba, tuvo que usar lo que le quedaba para sobrevivir. Pero incluso llegó a quedarse sin nada y tuvo que venderse como esclavo a un amo que alimentaba a su ganado mejor que a sus siervos. Un día se encontró comiendo la porción de los cerdos, y sólo entonces pensó en su casa de nuevo. Esta vez no menospreciaba el hogar, anhelaba estar allí. Se preguntó si sería posible volver allí de nuevo.

     Tradicionalmente a esta historia se la llama "La parábola del Hijo Pródigo" y es uno de las historias de Jesús más conmovedoras. Ha sido contada una y otra vez, porque es muy fácil identificarse con el hijo y con la misericordia que recibió a pesar de su arrogancia  y
estupidez. Al llamarla del Hijo Pródigo, sin embargo, perdemos el foco central de la parábola. El pródigo era sólo uno de dos hermanos, cada uno de los cuales lidiaba con un alejamiento de su padre, aunque en maneras muy diferentes. El personaje central es el padre, y por ese motivo me gustaría que se llamara la “Parábola del Padre Increíble.” Porque Jesús usó esta historia para pintar un retrato de su Padre, y créanme, éste es como ningún padre que hayas conocido jamás.

       ¿QUÉ CLASE DE PADRE ES ÉSTE?

    Cualquiera que haya escuchado esta historia por primera vez, podría extrañarse con las acciones de este padre. Su arrogante hijo lo deshonra pidiéndole su herencia, mientras el padre aún vive, y todo indica que está lejos de las puertas de la muerte. ¿Qué tipo de hijo reclama su herencia mientras el padre está vivo? ¡Cómo se atreve incluso a preguntar tal cosa! A pesar de lo cruel de la solicitud, al menos podemos entenderla. Todos sabemos lo que es querer tener en nuestras manos el dinero de papá, aunque la mayoría de nosotros somos demasiado educados como para ir más allá del deseo. Pero es este padre el que desafía la comprensión.

  ¿Qué hace el padre en respuesta a esta petición escandalosa? Él le da al hijo lo que le pide.

    Esto es aún más sorprendente que la petición del hijo. Divide la herencia entre sus dos hijos y le permite irse. ¿Cuántos padres harían eso, sobre todo sabiendo que el hijo menor no es nada bueno?

   ¿Qué clase de padre es este?

   El hijo derrocha su herencia en sus propios placeres, en lugar de invertir para el futuro.  Pero el padre no va a regañarlo. Por último, pierde todo y termina en la miseria.  Pero el padre no trata de rescatarlo. ¿Dónde está el padre? Él está en la granja, esperando. Él no persigue al hijo para decirle que es un tonto ni corre a comprarle comida cuando lo golpea la hambruna. Él espera. ¿Qué clase de padre es este? ¿Es él indiferente al sufrimiento de su hijo? Cualquier padre que ha visto a su hijo o hija tomar malas decisiones, sabe que la espera es mucho más difícil que ir en su auxilio o regañarlo. Pero lo que hace este padre es esperar, para permitir que una cosa maravillosa suceda: permitir que el hijo vuelva en sí.

  Encontraremos pronto, sin embargo, hasta qué punto esa espera fue angustiosa. Años más tarde, cuando el hijo regresa, el padre lo divisa mientras él todavía viene muy lejos. La única manera en que podía ocurrir esto era que el padre hubiese estado constantemente mirando. Él probablemente nunca caminaba por el camino sin mirar más allá, con la esperanza contra toda esperanza de que ese fuera el día en que su niño regresara a casa. Puedo verlo con un ojo puesto en su trabajo, el otro en el camino, en busca de los conocidos pasos de su querido hijo. Un día él lo ve, a pesar de que está muy flaco por el hambre y hundido en la humillación.

   "¡Es él! ¡Ese es mi muchacho! "

  ¿Qué hace él ahora? ¿Se queda de pie en el patio con los brazos cruzados esperando a que su hijo camine todo el camino a casa humillado, y luego caiga en el suelo rogando por su próxima comida? Eso es lo que yo podría haber hecho. Yo incluso hubiera  practicado
mi discurso espero-que-hayas-aprendido-la-lección. Pero no este padre. Sin dudar, el padre salta fuera del porche y corre por el camino. Esto es tanto más sorprendente cuando recordamos cómo estaba vestido. Él no llevaba pantalones cortos o de trotar, sino una engorrosa túnica. En ese tiempo, era deshonroso para un hombre mayor correr, mostrando sus piernas. Pero este padre una vez más demuestra su amor sacrificando su propia dignidad en deferencia a su hijo. Él se subió la ropa y se dirigió por el camino tan rápido como podía correr.

   ¿Qué clase de padre es éste?

   ¿Se imaginan lo que su hijo debe haber pensado cuando finalmente miró y vio a su padre abalanzándose sobre él? ¿Estaría alegre o enfadado? Él debe haber pensado lo último, para lo cual lanza un discurso preparado, incluso antes de que su padre diga algo.

“Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como uno de tus peones”.

    Pero sus palabras no son ni siquiera oídas por el padre, quien llega a su hijo tragándose las palabras con abrazos y besos de alegría. Ni un toque de ira proviene del padre, ni qué hablar ni un momento acerca de su oferta para ser su siervo. Él está demasiado tomado por la alegría; el hijo que siempre había amado encontró su camino a casa. Momentos más tarde llegan los sirvientes del padre. Ellos deben haberlo visto correr por el camino y lo persiguieron, ansiosos por ver lo que el padre le haría a su hijo egoísta. Qué shock debe haber sido para ellos ver esta fiesta de celebración. El padre les dice a ellos:

   “Traigan una túnica, un anillo y un nuevo par de sandalias. Enciendan el fuego y vamos a prepararnos para celebrar.”

   ¿Una fiesta? ¿Por el hijo que ha dilapidado la herencia familiar en sus propios placeres   egoístas? ¿Cómo puede ser esto? ¡El hijo merece castigo, no una fiesta!

    ¿Qué clase de padre es este?


    LO QUE MÁS QUIERE EL PADRE

   ¿No es sorprendente cómo en cada punto de la historia este padre actúa completamente al contrario de lo que esperaríamos que actuaría un padre amoroso?

    El nunca debió haberle dado la herencia por adelantado, especialmente no a esa clase de hijo irresponsable. No debió haber esperado a que él gastara todo el dinero. Y ciertamente no debió haberle dado la bienvenida de esa manera tan extravagante sin hacerle pagar por su estupidez. Sus acciones no tienen ningún sentido, a menos que él haya querido algo más de su hijo que solamente un comportamiento responsable. Si bien parecía que lo que marcaba la historia era el deseo del hijo, una mirada más cercana muestra que es lo contario.  Lo que quiere el Padre es la clave aquí, y lo quiere tan desesperadamente que no escatima nada para obtenerlo.

  ¿Qué piensas que era lo más quiere el Padre?

  ¿Sería estar con sus hijos, o que ellos trabajaran en sus tierras? No, la historia comenzó allí y él pudo fácilmente haber mantenido a su hijo en la hacienda negándose a complacer su petición, sin darle oportunidad para echar a perder su vida. Eso no era suficiente para este padre. El quería algo más. Lo que él no tenía era una relación amorosa con ninguno de sus hijos. El más joven sólo lo veía a él como un medio para satisfacer sus placeres; el mayor como un amo a quien debía servir en sus tierras. Ambos estaban en la casa, pero ninguno estaba en casa por amor. ¿Podría haber sido esa la razón por la que el padre dejó ir al menor? Más que forzarlo a quedarse y así aumentar su hostilidad, lo deja ir para que llegue al fondo de su auto-suficiencia y encuentre quién es realmente su padre. Pues es justo en ese momento, cuando mira con hambre la comida que le dan a los cerdos, que él se da cuenta que su padre es un hombre mucho más tierno que el granjero para el que está trabajando ahora. Es entonces que vuelve en sí y decide regresar a casa. Pero aún no tiene idea de la clase de padre que está por conocer. Temeroso de su ira, avergonzado por el desastre que ha hecho con su vida, prepara un discurso, confesando su indignidad de ser considerado un hijo. Aún no tiene idea de cuán amado es, y de que nada de lo que él ha hecho en estos años ha hecho menguar en nada ese amor. Este padre quiere una amistad íntima con sus dos hijos. Quiere que ellos sepan cuán profundamente son amados y experimentar el amor de ellos. El no quiere la obediencia de ellos, sino sus corazones. Conociendo que esto solamente ocurriría cuando el hijo realmente entendiera quién es el padre en verdad, lo arriesga todo permitiéndole al hijo que tenga lo que quiera. Sólo llegando al límite de sí mismo, podría reconocer lo que realmente ha sido importante para el padre todo este tiempo.

    Como padre de hijos ya adultos, yo comprendo esto fácilmente. No hay nada que yo valore más con mis hijos que esos momentos cuando compartimos la honestidad e intimidad de la amistad. Cuando ellos saben que los amo, y responden de la misma manera hacia mí, no hay nada mejor. Este es el punto en la historia de Jesús. El padre no estaba manipulando al hijo con nada de lo que hizo. Sólo está amando a su hijo al nivel más profundo posible. Ese amor explica por qué el padre lo deja ir primeramente y luego se apresura tanto para abrazarlo cuando regresa. El sabía que el pecado de su hijo ha sido castigo suficiente. Corrió porque no quería que su hijo continuara siendo herido ni un solo segundo más del que fuera absolutamente necesario. Su dolor lo había traído a casa. Nada más importaba.

    Dios se siente de la misma manera contigo. El no está interesado en tu servicio o en tu sacrificio. El sólo desea que sepas cuán amado eres, esperando que tú escojas amarlo de vuelta. Entiende esto y todo lo demás en tu vida tendrá sentido; piérdetelo y ninguna otra cosa hará ninguna diferencia.



   VIVIENDO MENOS AMADO

   En esta increíble historia, ¿en qué momento piensas que el padre amó más al hijo? Cada vez que comparto esta historia, le hago a la gente esta pregunta. Casi siempre las primeras respuestas seleccionan el momento en que el padre se encuentra con el hijo en el camino. Después de pensarlo un poco, algunos sugieren que pudo haber sido cuando el padre le da la herencia y lo deja irse. Sólo entonces se hace clara la respuesta: no hay un punto en la historia donde el padre haya amado al hijo más que en otro. Él lo ama completamente a través de todo el proceso. Esta es la única constante en toda la historia. Los eventos en la historia no pueden ser tomados como variaciones en el amor del padre – sólo como variaciones en la percepción del hijo. A pesar de que él nunca fue menos amado en ningún punto de la historia, a través de la mayor parte de ella vive como si fuera menos amado. Cuando toma el dinero de su padre y se va de la hacienda agradecido por haberse salido de sus faldas y ser libre para hacer su vida, vivió menos amado. Cuando gastó su dinero en una tierra extranjera en sus propios placeres, pensando que finalmente se había “vacilado” a su padre, vivió menos amado.

    Aún cuando inició su camino de regreso a casa practicando su oración de arrepentimiento, deseando sólo ser un esclavo de un padre que ha estado esperando un hijo, vivió menos amado. Pero finalmente, cuando estuvo de nuevo en casa, con su túnica, sus sandalias nuevas, su anillo, sentado a la mesa de su padre hundiendo sus dientes en ese tremendo bistec, finalmente lo entiende. Él es muy amado. ¡Pero si siempre lo fue! Solamente que ahora puede dejar de vivir como si no lo fuese. La mayor parte de nuestras vidas la pasamos viviendo menos amados. Cuando nos preocupamos de que Dios nos pida algún horrible sacrificio, vivimos menos amados. Cuando nos excusamos a nosotros mismos viviendo en pecado, vivimos menos amados. Cuando caemos en ansiedad en medio de nuestras circunstancias, vivimos menos amados. Cuando intentamos ganar el favor de Dios por nuestros propios esfuerzos, vivimos menos amados. Incluso cuando vivimos inmersos en obligaciones religiosas para hacernos más aceptables ante él, vivimos menos amados.

      También tenemos la historia del hermano mayor. Al final de la historia él está tan molesto con el padre por haber recibido a su descarriado hijo en casa, que rehúsa entrar a la casa y unirse a la celebración. Él siempre ha permanecido con su padre, sin nunca buscar sus propios deseos, pero también se ha perdido la relación que el padre quería con él. A pesar de ser hijo, se ve a sí mismo sólo como un esclavo y cada petición de su padre como una pesada carga. El primer hijo representa a aquellos que corren lejos de Dios excusándose por buscar solamente satisfacer sus propios intereses; el mayor representa a aquellos que trabajan duro para impresionar a Dios con su compromiso.

     Temerosos de las consecuencias de no hacer eso, se esclavizan por él. Pero nunca han profundizado en la relación que el Padre quiere con ellos. Los fariseos en los días de Jesús fueron así, y muchas otras personas hoy en día están tomadas por un conjunto de actividades religiosas, pero se pierden lo que realmente significa vivir en el amor del Padre. A la larga no importa si la rebelión o la religión te mantienen apartado de una vibrante relación con el Padre, el resultado es el mismo. Te han sacado de la relación que Dios quiere tener contigo, y tú nunca sabrás de esa manera cómo se siente Él contigo.

    Jesús termina la historia en un punto interesante. El hijo menor en la casa disfrutando de su nueva relación con su padre. El mayor afuera, sopesando sus opciones. ¿Vendrá él a conocer cuán amado es y se unirá a la celebración, o permanecerá convencido de lo injusto que es su padre, manteniéndose afuera molesto y solo?

    La decisión es de él – ¡y es tuya! Toda tu vida descansa sobre la respuesta a una simple pregunta.

   ¿Sabes cuán amado realmente eres?
   ¿No crees que ya sea tiempo de averiguarlo?

   “Y pido que, arraigados y cimentados en amor, puedan comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo; en fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios.”
                                                                                     EFESIOS 3:17-19


Para tu viaje personal:
    Pídele a Dios que te muestre cuándo vives menos amado.
    ¿Qué cosas hacen que tú corras por tu propio camino como el hermano menor o trabajes más duro como el mayor?

     Dios quiere que sepas que no puedes hacer nada para hacer que él te ame más hoy, y no hay nada que puedas hacer que haga que él te ame menos. Él sólo te ama. Pídele que te enseñe cuán cierto es esto para que puedas vivir en libertad.

     Fragmento del libro: “HE LOVES ME” Por WAYNE JACOBSEN



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Publicado originalmente el 30 de octubre de 2010.

http://mirasoloadios.blogspot.mx/

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