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Sea libre estándose quieto y solo esperando en Él


No importa cuáles sean las preocupaciones que le mantienen despierto por las noches, las emociones que le llenan de ansiedad, paralizándole, o los problemas que le parecen insoportables e interminables, usted puede entregarlos todos al Padre celestial —y debe hacerlo. Pueden parecerle insoportables, pero “para Dios todo es posible” (Mt 19.26). Usted no fue hecho para llevar la carga de sus problemas solo. El Señor quiere mostrarle su fuerza y su poder en las dificultades que enfrenta.
He visto esto a lo largo de toda mi vida. De hecho, puedo recordar cuando me enfrenté a la peor prueba que un pastor puede enfrentar. Aquello fue absolutamente devastador. Yo anhelaba saber qué hacer para resolver mi problema. Intenté todo lo que sabía hacer, pero nada funcionó. Finalmente, lo dejé ir. Dejé de luchar para cambiar mis circunstancias, y lo entregué todo al Padre celestial. No traté más de ver cómo podía arreglar las cosas; simplemente, tranquila y fielmente obedecí al Señor (sometiéndome a las circunstancias).
Entonces llegó el día en que recibí la llamada telefónica confirmando el resultado que tanto había luchado por evitar. ¿Arregló Dios todo de la manera que yo quería? No, no lo hizo. Pero cuando escuché la noticia y colgué el teléfono, tuve una abrumadora sensación de su maravillosa presencia. Recuerdo que le dije: “Señor, tú me has llevado a través de todas las otras tormentas de mi vida. Y confío en que me llevarás a través de ésta”.
Y ese es el mensaje para usted hoy: “Estad quietos, y conoced que [Él es] Dios” (Sal 46.10). Tenga fe en que Él le llevará a través de las pruebas y dificultades de su vida. ¿Cambiará Él sus circunstancias? A veces lo hará, respondiéndole de una manera tan poderosa, que usted quedará asombrado por la manera tan perfecta como Él respondió las oraciones —abundantemente, más allá de lo que usted pidió o entendió (Ef. 3.20).
Pero en los momentos que Él no cambia su situación, tenga la seguridad de que Dios le transformará. Yo no entendía lo que el Padre celestial estaba haciendo por medio de la prueba que le mencioné antes, pero Él me bendijo con “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento” (Fil 4.7). Lo que Él hizo por medio de ese problema ha servido para abrir nuevas puertas en el ministerio de maneras que nunca imaginé.
Lo mismo vale para usted. Si el Señor no responde sus oraciones de las maneras que espera, Él puede estar transformándole de un modo que usted no querría cambiar por nada en el mundo.
Pero ¿cómo puede dejar ir sus preocupaciones de una manera que honre al Padre celestial y le edifique a usted?
Primero, reconozca ante Dios que está luchando con problemas, y pídale que le ayude. Dejar ir la dificultad puede no ser fácil para usted, pero el Padre celestial puede enseñarle cómo ser libre de su control. El Creador que hizo los cielos y la tierra es sabio, poderoso y suficientemente amoroso para ayudarle a superar cualquier situación. Puede confiar en que Él le guiará triunfantemente en medio de este problema.
Segundo, comprenda que dejar ir su preocupación no quiere decir darse por vencido. Este es un error que comete mucha gente. Creen que dejar a un lado sus problemas significa perder la esperanza. Pero entregar las cargas al Padre indica que usted se somete a su voluntad, porque Él sabe lo que es mejor. Usted decide obedecerle y darle gloria, no importa el resultado, porque confía en que “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Ro 8.28). Con la ayuda del Padre celestial, usted siempre tiene una razón para tener esperanza, porque Él es bueno y amoroso: “No quitará el bien a los que andan en integridad” (Sal 84.11).
Finalmente, entienda que su victoria en este problema depende de su disciplina, no simplemente de su deseo. Esté consciente de que el problema puede reaparecer una y otra vez en su vida, y venir con frecuencia a su mente. Esto no es raro. Sin embargo, cuando eso suceda, tómelo como una indicación de que debe abrir la Palabra de Dios y arrodillarse para orar. Dedíquese de nuevo a hacer la voluntad del Padre celestial, y obedezca todo lo que Él le indique que haga (si no le escucha decir algo, continúe quieto sin hacer nada, solo esperando en Él). Al obedecerlo, con toda seguridad Él le perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá (cp. 1 P 5.10). Y eso, mi amigo, es el camino a la victoria segura.
Entonces, ¿hay incertidumbres que le impiden dormir por las noches o problemas que le llenan de ansiedad, paralizándole? ¿Está enfrentando problemas que le parecen totalmente insuperables?
¡Déjelo todo en manos del Padre celestial!
Déjelos ir, y obedezca cualquier cosa que Él le llame a hacer (si no le manda hacer nada continúe quieto, solo esperando en Él). Él nunca le ha fallado, y nunca lo hará. Confíe en que Él le ayudará en medio de esta tormenta, llevándole al triunfo.

Salmos 37:5 Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.

(Nota: Lo escrito en letra azul ha sido añadido al artículo original, del que desconocemos el autor).

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