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PASOS DE ALEJAMIENTO DEL SEÑOR EN LA VIDA DE PEDRO, T.V. Moore

  • Los Pasos De Alejamiento Del Señor
    lustrados en la vida de Simón Pedro.

    1. Una voluntad no sometida, que no actúa como súbdita.

    La esencia de toda verdadera piedad es la sumisión absoluta de la voluntad humana para unirse con la divina. La falta de esta sumisión es prueba de un corazón santificado imperfecta o incompletamente, y eso podemos calcar en la vida de Pedro. Él no era tan reverentemente sumiso a la palabra de Cristo como tenía que ser. Eso se ve en dos incidentes. El primero fue cuando Cristo anunció Su muerte venidera y entonces Pedro le empezó a reconvenir. El segundo fue cuando se negó a dejar al Señor lavar sus pies, y después, cuando se vio obligado a permitírselo, él quiso ir más allá de la voluntad de Cristo y tener lavadas también su cabeza y manos.

    2. Una confianza indebida en sí mismo.

    La misma ley de piedad, la sumisión de nuestra voluntad a la de Dios, hace que abandonemos nuestra fuerza para tener el poder de Dios, y se manifiesta en cierta humildad y desconfianza en cuanto a nosotros mismos. Por eso Pablo declara: “Cuando soy débil, soy fuerte”, porque así anunció una gran ley de la vida cristiana, que la confianza en nuestro poder es debilidad, y el sentido de nuestra propia debilidad es poder porque nos conduce a asirnos de Dios. Pero esta vana confianza fue una de las características de Pedro. “Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré” (Mt. 26:33), fue su jactancia precipitada. Él era totalmente honesto en su declaración, pero estaba descansando demasiado sobre su propia fuerza. Al hablar así manifestó el pecado de auto-confianza, y se desnudó de la protección que Dios da a los pobres y humildes que confían y suplican.

    3. Negligencia en la oración.

    El alejamiento comienza en el corazón, pero pronto se manifiesta en al aposento de la oración. Produce desgana y falta de fervor en cuanto a la oración, tanto en privado como en las reuniones; ocasiona negligencia en la oración, y resulta en la falta de ella. Así fue con Pedro. Nuestro Señor le pidió que orara junto con Jacobo y Juan en Getsemaní, mientras Él pasaba Su agonía de oración, pero en lugar de velar y orar, Pedro se durmió.

    4. Inatención a las advertencias, resultando en hechos precipitados ante la tentación.

    La impaciencia cuando uno es reprendido es una marca segura de alejamiento del Señor. La negligencia o inatención a las advertencias es el precursor seguro de una caída. Nuestro Señor advirtió a Pedro repetidas veces acerca de su peligro, y le aseguró de que Satanás le había pedido para zarandear como a trigo. Aun le declaró que le negaría tres veces antes que el gallo cantara. Pero a pesar de esas advertencias, él se precipitó y cayendo en tentación, pecó. Es una historia que se repite mucho.

    5. Siguiendo a Cristo de lejos.

    Pedro no se separó completamente de Cristo, ni tampoco se juntó completamente a Él. Era demasiado creyente para dejarle completamente, y demasiado incrédulo o alejado de corazón para seguirle completamente. Por eso le siguió de lejos, más cerca del mundo que del Señor. Así es con el creyente que se aleja. No puede renunciar a Cristo abiertamente, ni tampoco quiere renunciar abiertamente al mundo, así que con timidez sigue a Cristo de lejos, tanto que no se le puede distinguir del mundo.

    6. Entreteniendo la tentación.

    Pedro tenía que reconocer su propia debilidad, y por eso mismo él tenía que haber evitado la tentación. Pero en lugar de evitarla, se quedó delante de ella, cerca de ella y bajo su influencia hasta que se rindió, que es otra historia que desgraciadamente se repite mucho. Primero estuvo codeando con los enemigos de Cristo, a la puerta. Después entró en el palacio, y se sentó con los siervos delante del fuego para calentarse, escuchando sus injurias, burlas e insultos acerca de Cristo, sin decir una palabra en defensa de su Señor. Pensaba que se podía escapar en silencio, pasar desapercibido, pero fue reconocido y desafiado. Pretendió ignorar el sentido de la acusación de la criada. Fue acusado por segunda vez, y negó su discipulado. Otra vez fue acusado con más convicción, y entonces, para aparentar como un hombre vil entre ellos, comenzó a emplear la lengua sucia del pescador que hace mucho tiempo no había aparecido en él. Así llegó a lo más profundo del abismo.
    Los primeros pasos de alejamiento son como el comienzo de una avalancha. Primero hay las gotas que caen en silencio mientras que el hielo se derrite poco a poco. Después, cuando el último punto de resistencia cede, se deslizan unas piedras, va rodando un poco de tierra, por un momento tiembla toda la masa, y entonces todo se mueve, y desciende al abismo tronando horriblemente y con fuerza salvaje. Así es con los pasos sucesivos del alejamiento, y tristemente lo vemos ilustrado en el caso de Pedro.

    T.V. Moore,

    Algunos Síntomas de Alejamiento del Señor

    · pérdida de apetito espiritual
    · pereza y cansancio de lo espiritual
    · apatía, desgana en la vida espiritual
    · crecido interés en las cosas del mundo
    · mal humor, desánimo
    · ingratitud, quejas y críticas constantemente
    · debilidad, consentimiento de pecado
    · falta de gozo y gratitud al Señor
    · falta de alabanza, por ej., no canta los himnos
    · ojo vago que mira las cosas del mundo
    · duerme o no presta atención en la reunión

    "pruébese cada uno a sí mismo" (1 Co. 11:28)

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