INFLUENCIAS DIABÓLICAS EN LOS ESTERTORES DE PENTECOSTÉS, José (Administrador)

 




21 de julio del 2021

 

Nota del 13 de junio de 2018

"El modelo del Reino de Saúl también profetizaba el fracaso de Pentecostés para manifestar un patrón perfecto del Reino. Por lo tanto, Saúl degeneró moral y espiritualmente hasta que estuvo plagado de espíritus malignos. Su ceguera sin duda le hizo difícil discernir la diferencia entre el Espíritu Santo y el "espíritu malo de parte del Señor". 1º Samuel 16: 14 dice:

14 Entonces el Espíritu del Señor se apartó de Saúl, y un espíritu malo del Señor lo atormentaba".

 

Stephen E. Jones

 

Aunque sea triste, terrorífico o muy fuerte decirlo, en Pentecostés, antes de cruzar el Jordán, probablemente muchos acabamos en el estado en que Saúl, nuestro modelo carnal, cayó, cuando, desobedeciendo por impaciencia, ofreció él mismo el sacrificio y, desde ahí fue degenerando hasta acabar visitando a la adivinadora de Endor. Esto además nos ocurre tanto a nivel corporativo en este 'kairos' laodicense, como a nivel de madurez individual al acercarnos personalmente al borde del Jordán en un estado de esquizofrenia o doble ánimo. Este doble ánimo se produce por la disonancia cognitiva entre querer obedecer al Señor en conciencia y el querer evitar el enfrentamiento con los líderes eclesiales, que aún no han visto la necesidad de cruzar y acampar en Gilgal.

 

En este tiempo, la mayoría de las veces, no es al Espíritu Santo a quien oyen los empecinados en vagar por el desierto en la rotonda del activismo y buscando el avivamiento en la fuerza de la carne, para tratar de evitar que el ejército se les deserte, si no a espíritus malignos pertrechados tras sus fortalezas, entre las cuales están los ídolos del corazón y las preconcepciones. ¡Estamos escuchando muchas veces a demonios! ¡Sí, a espíritus engañadores, que se hacen pasar por el Espíritu Santo!

 

Más triste aún es que necesitaremos ser llevados a través de varios electrochoques hasta que lo reconozcamos, para poder entender que debemos renunciar a apoyarnos en nuestra propia prudencia carnal, en nuestra visión distorsionada, que ve las cosas a través del velo de nuestra carne (desierto, religión, alma, ídolos del corazón, preconcepciones, doctrinas erradas por el velo aún no rasgado, Lugar Santo, Antiguo Pacto...) y dejarnos conducir por aquellos que ya cruzaron, andan en el espíritu, tienen la fruta en el árbol y nos han trazado una senda.

 

Dios es maravilloso, pues a estas alturas siempre dispone a nuestro lado a los Nicodemo-s y los José-s de Arimatea de turno, que nos disparan sus andanadas de revelación y verdad, abriendo gradualmente, boquetes de revelación, en nuestros muros o fortalezas de argumentos y altiveces; aún a nuestro pesar y aún a riesgo de ser mal comprendidos y vilipendiados por ello (¡como cuando algunos papás le ponen la vacuna al niño por mucho que berree y patalee!). De esa manera ellos nos van ungiendo poco a poco para ser sepultados en las “aguas del Jordán” y así podamos resucitar del otro lado y acampar en la quietud de “Gilgal”.

 

¡Que horror cuando descubrimos esto y nos damos cuenta de que en realidad estamos siendo enemigos de Dios que venían luchando contra Él! ¡“La carne es contra el espíritu! ¡Los que andan en la carne no pueden agradar a Dios”! 

 

Sin embargo, viendo esta revelación desde el lado positivo, esa luz derriba nuestras fortalezas y nos deja libres para poder reconocer que debemos cesar en nuestros estériles esfuerzos carnales y morir para poder nacer; ahora sí, a la Vida Abundante, la vida de resurrección, la vida en el espíritu, ¡la vida victoriosa!

 

Mientras nuestra alma y espíritu no hayan sido separados (partidos, divididos) no podemos discernir la una del otro ni tampoco a los espíritus engañadores (Heb. 4: 12). Sólo la “espada del Jordán” logra esta partición, separando las aguas de arriba (celestiales, espirituales) de las de abajo (carnales, almáticas, terrenales). Eso mismo es lo que representa que nuestro oído sea abierto y ahora pueda discernir la voz de Dios, por haber sido horadado con la lezna de la cruz punzante en el dintel de la puerta (Cristo) (Sal. 40: 6; Deut. 15: 17).

 

No les extrañe ni les enoje que a estas alturas, cuando se acerquen a la orilla del Jordán, les digan: ¡necesitas nacer de nuevo! ¿Acaso el día no viene tras la noche del desierto pentecostal? ¿Acaso la oscuridad del útero de Pentecostés no da paso al nacimiento en la luz de la Shekinah en el Lugar Santísimo de Tabernáculos?

Recuerden: en la Pascua somos engendrados, en Pentecostés gestados y en Tabernáculos nacemos (Gál. 4: 19; Luc. 21: 19; Hch. 14: 22; Jn. 10: 10 -Juan habla no sólo de la vida del engendramiento sino de la vida abundante del nacimiento o filiación).

 

El cruce del Jordán es también una cuestión de liberación de las ataduras e influencias de las huestes espirituales de maldad, parapetadas tras las fortalezas de nuestros argumentos y altiveces. ¡No hay mejor liberación de la influencia de los espíritus malignos que quitarles su base de operación, sepultando la carne en las aguas del Jordán! como dice el adagio, "muerto el perro se acabó la rabia".

 

Cuando cruzamos el Jordán transcendemos la vida o esfera terrenal, para entrar en la Vida o Esfera celestial; dejamos de estar en la esfera y dominio del diablo y alcanzamos una posición ascendida desde la que podemos atacar, dominar y someter el Maligno. Witness Lee lo expresa así en su libro "La Experiencia de Vida":

 

"Hoy, la esfera de la actividad de Satanás es la Tierra, y el objeto de su actividad devoradora es el hombre terrenal. En 1ª Corintios 15: 47-48 se nos dice que Adán y todos los suyos son terrenales. Por eso, siempre que vivimos en la vida terrenal de Adán, somos terrenales y estamos en la Tierra. No sólo no podemos luchar contra Satanás, sino que también caemos en la esfera de su actividad y nos hacemos el objeto de su labor devoradora. Por el contrario, cuando vivimos en la vida celestial de Cristo, somos celestiales y estamos en el Cielo. De este modo trascendemos la esfera de actividad de Satanás y ya no somos objeto de su actividad devoradora. Por lo tanto, podemos atacarlo y vencerlo".

 

¿Seguirán debatiéndose en los estertores del desierto o cruzarán al lado de la Vida Abundante, del 'Shalom' de Dios, de la Vida Victoriosa, de andar en el espíritu?

 

José


4 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo José .Tomo está Palabra para mi vida ,que Yawheh me de gracia para alcanzarla
    Amén

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    1. Gracias Ocosta. Me alegra y me uno a su oración para que halle gracia ante el Padre. ¡Bendiciones! https://txemarmesto.blogspot.com/2010/10/entrar-la-vida-victoriosa-dejar-de.html

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    2. Justo ahora acabo de leer esto: https://gab.com/GranerosdeJose/posts/106622881632675300

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    3. Perdóneme, Ocosta, por añadirle este artículo que es complementario al anterior en su segunda parte: https://josemariaarmesto.blogspot.com/2018/06/jordan-la-verdadera-liberacion.html. Saludos.

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