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EL VALOR DE LA CRUZ, Obispo François Fénelon




¿Te preguntas por qué Dios tuvo que hacerte la vida tan difícil? ¿Por qué no te hace bueno sin hacerte desdichado mientras tanto? Claro que lo habría podido hacer, pero no ha decidido hacerlo. Quiere que crezcas poco a poco en lugar de explotar en una madurez instantánea. Esto es lo que Él ha decidido, y tú sólo puedes adorar Su sabiduría, aun cuando no la comprendas.

Me asombra lo que puede producir el sufrimiento. Tú y yo no somos nada sin la Cruz. Agonizo y gimo cuando la cruz está obrando dentro de mí, pero cuando todo termina, miro con admiración lo que Dios ha logrado. Por supuesto, entonces me avergüenzo de haberla soportado tan malamente. He aprendido mucho de mis necias reacciones.

Tú mismo debes soportar el doloroso proceso del cambio. Aquí están obrando muchas cosas más que tu madurez instantánea. Dios quiere edificar una relación contigo que se base en la fe y la confianza, y no en atractivos milagros. Dios usa los desencantos, las desilusiones y los fallos de tu vida para llevarse de ti la confianza y ayudarte a revestirte de confianza en Él.

Es como ser quemado a fuego lento, pero tú preferirías ser quemado de un golpe, en una llamarada de gloria, ¿no es cierto? ¿Como te despegaría de ti mismo el que ardieras con rapidez? Así, Dios prepara sucesos que te despeguen de ti mismo y de los demás.

Dios es tu Padre; ¿crees que Él haría algo alguna vez para herirte? Todo lo que hace es para apartarte de esas cosas que amas de una forma errada. Gritas como un niño pequeño cuando Dios te quita algo o alguien de tu vida, pero gritarías mucho más si vieras el daño eterno que te causan tus apegos equivocados.

Tú no ves con ojos de eternidad. Dios lo conoce todo. Nada sucede sin que Él lo consienta. Te molestan las pequeñas pérdidas, pero no ves las ganancias eternas. No permanezcas en tu sufrimiento. Tu exceso de sensibilidad hace peores tus pruebas. Abandónate en las manos de Dios.

Todo lo que haya en ti que aún no forme parte del Reino establecido de Dios, necesita la Cruz. Cuando aceptas la Cruz en amor, Su Reino comienza a tomar vida dentro de ti. Tienes que soportar la Cruz y estar satisfecho con lo que agrada a Dios. Necesitas la Cruz. El Dador fiel de todo buen don te da la Cruz con Su propia mano. Es mi oración que llegues a ver lo bienaventurado que es el que seas corregido por tu propio bien.

Dios mío, ayúdanos a ver a Jesús como modelo nuestro en todo sufrimiento. Tú lo clavaste a la Cruz por nosotros. Lo hiciste hombre de dolores para enseñarnos lo útil que es el dolor. Danos un corazón capaz de volvernos las espaldas a nosotros mismos, y confiar sólo en Ti.

— FÉNELON

(Extractado por Piedad H. Navarro López del libro "Cien Días en el Lugar Secreto")

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