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EL VOTO (PROMESA) DEL NUEVO PACTO, Dr. S. E. Jones



En el Nuevo Pacto Dios juró por Sí mismo que trabajaría en nosotros por el Espíritu para hacernos justos, algo que la carne no podía hacer por sus buenas intenciones y autodisciplina. Este Pacto se describe en He. 8:10,

10 Porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Voy a poner mis leyes en sus mentes, y voy a escribirlas en sus corazones. Y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.

La mayoría de nosotros hicimos un voto pentecostal de servir a Dios cuando nos hicimos creyentes. A causa de nuestras buenas intenciones, muchos de nosotros quedamos sorprendidos cuando descubrimos que no éramos capaces de mantener nuestros votos. Nuestra carne siguió al pecado, a pesar de nuestros mejores esfuerzos. Todavía no entendíamos la diferencia entre los dos pactos, porque aunque nos dijeron que estábamos ahora bajo el Nuevo Pacto, pensamos que nuestra propia decisión de seguir a Cristo era lo que nos salvaba.

Afortunadamente para nosotros, nuestra salvación no se basa en nuestra decisión o voto por muy bien intencionado que fuese, porque todos hemos fallado en cumplir con él. En su lugar, se basa en la promesa (voto) segura de Dios, que ha prometido volver nuestros corazones y cambiarnos desde el interior por Su Espíritu, por lo que podremos llegar plenamente a la conformidad con Su imagen.

De hecho, los dos pactos se anticiparon bajo Moisés, por primera vez en Éxodo 19 y más tarde en Deuteronomio 29, donde Dios hizo un Segundo Pacto con Israel. Ya hemos citado los términos del Primer Pacto en Éxodo 19:5,6. Este Pacto fue hecho en el monte Horeb unas pocas semanas después de salir de Egipto. El Segundo Pacto, sin embargo, se hizo cuarenta años más tarde, justo antes de que Israel entrara en la Tierra Prometida. Deut. 29: 1 dice:

1 Estas son las palabras del pacto que Yahweh mandó a Moisés que hiciera con los hijos de Israel en la tierra de Moab, además del pacto que había hecho con ellos en Horeb.

Este pacto de Deuteronomio 29 es un tipo del Nuevo Pacto. No hay gangas ni cláusulas “si haces esto ..., entonces tendrás esto ...” en este Pacto. Sólo afirma la intención de Dios, sobre la base de Su soberanía, mostrando lo que pensaba hacer con Israel y con todas las naciones.

12 para que entres en el pacto con Yahweh tu Dios, y en su juramento, que Yahweh tu Dios hace hoy contigo, 13 con el fin de que establecerte hoy como su pueblo y que El sea tu Dios, tal como te lo ha dicho y como lo juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.

Este no es un juramento de hombre, sino el juramento de Dios. Su juramento era “establecerles” como Su pueblo como lo había prometido a sus padres. La única manera de que esto sucediera era trabajar en ellos por Su Espíritu, llevándolos al lugar donde Él pudiera ser su Dios. Esta es la forma en que el Nuevo Pacto se formó, y se aplica tanto a nivel personal como corporativo.

Durante la época actual (6000 años), Dios se ha revelado a ciertas personas en una escala limitada. Estos vencedores serán los gobernantes y maestros en el siglo venidero. En el juicio del Gran Trono Blanco, todos los hombres serán llamados y levantados de los muertos con el fin de estar bajo un tiempo de juicio según lo ordenado por el tribunal en cada caso. Ellos serán colocados bajo la autoridad de los creyentes con el fin de ser entrenados en los caminos de Dios. Ellos aprenderán la justicia y la fe durante ese tiempo hasta que la Ley de Fuego esté escrita en sus corazones. Cuando el efecto del juicio divino haya concluido su labor en la humanidad, entonces, toda la Creación será liberada para disfrutar de la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Sólo entonces el voto del Nuevo Pacto de Dios se cumplirá en su totalidad.

Mientras tanto, la Iglesia ha hecho sus votos a Dios a través de Pentecostés, tomando decisiones de seguir a Jesús, y con la esperanza de cumplir con esos votos por el poder de su propia voluntad, mientras son asistidos por el Espíritu Santo. Pero la Iglesia en su conjunto no ha cumplido sus promesas, aunque el Remanente lo ha logrado a causa de su comprensión del Nuevo Pacto, por haberse dado cuenta de que, a pesar de sus buenas intenciones, no podían agradar a Dios por disciplinar la carne, sometiéndola a la Ley de Dios. Al final, es sólo por la promesa de Dios que podemos entrar en el lugar de descanso, sabiendo que Él es responsable de llevarnos a ese lugar.

Algunos todavía obran bajo ese sentimiento de culpa por no ser capaces de perfeccionarse, sin darse cuenta de que el Nuevo Pacto ha sustituido al Antiguo Pacto. Dios ha permitido que podamos funcionar en este estado durante un tiempo, con el fin de que podamos entender la futilidad de tratar de alcanzar la perfección bajo el plan del Antiguo Pacto. Pero en algún momento tendremos que recibir la revelación de que nuestra justicia está en Cristo, y que Él está trabajando por Su Espíritu dentro de nosotros para perfeccionarnos desde adentro hacia afuera.


En otras palabras, Dios está cumpliendo Su promesa bajo el Nuevo Pacto. La Ley dice que es un pecado hacer un voto y luego no mantenerlo. Dios no es un pecador, por lo que de hecho sabemos que nos va a llevar a la perfección. No se basa en nuestra capacidad, sino Su capacidad. Cuando somos guiados por el Espíritu, Él forja Su carácter en nosotros escribiendo Sus leyes en nuestros corazones. La Ley, entonces, refleja el carácter de Dios, y el Nuevo Pacto es la promesa de Dios de obrar en nosotros hasta que seamos cambiados totalmente a Su imagen.

(Extracto de DEUTERONOMIO-Cap. 22)

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