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DEUTERONOMIO-DISCURSO 6-Leyes Domésticas - Capítulo 18 LEY DEL EXCREMENTO, Dr. S. E. Jones



En Deut. 23:12-14 Moisés se ocupa de las Leyes del Excremento. Estas leyes, por supuesto, tenían un propósito práctico en la medida que se refiere al saneamiento, pero nuestra principal preocupación es descubrir la mente de Dios en este asunto.

12 Tendrás un lugar fuera del campamento adonde salgas; 13 tendrás también entre tus armas una estaca; y cuando te sientes a evacuar allí fuera, cavarás con ella, y luego al volverte cubrirás tu excremento; 14 porque Yahweh tu Dios anda en medio de tu campamento, para librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti; por tanto, tu campamento ha de ser santo, para que él no vea en ti cosa inmunda, y se aparte de ti.

El excremento es el alimento que el cuerpo ha procesado. Como tal, representa las tradiciones de los hombres. Cuando un sacerdote o maestro estudia la Palabra de Dios, o recibe revelación divina por una Palabra directa, se dice que está comiendo alimento espiritual; pero cuando enseña su propio entendimiento carnal de el “alimento”, se asemeja al excremento.

Jesús distingue entre el alimentos físicos y espirituales en Juan 6:27, dice, “no trabajéis por la comida que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna, que el Hijo del Hombre os dará”. Asimismo, el apóstol Pablo dijo en 1 Cor. 3:1-3,

1 Y yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. 2 Os di a beber leche, no comida sólida; porque aún no habéis podido recibirla. De hecho, incluso ahora todavía no sois capaces, 3 porque vosotros sois todavía carnales …

Una vez más, se dice en 1 Cor. 10:3 que los israelitas en el desierto todos comieron el mismo alimento espiritual

Este es el “alimento espiritual” que todos debemos comer incluso hoy en día. Los maestros también están llamados a dispensar ese alimento espiritual a los estudiantes de la Palabra. El problema viene cuando los profesores comen alimento bueno de Dios, pero luego dispensan excremento a sus estudiantes; en otras palabras, comen la Palabra, pero enseñan las tradiciones de los hombres, que son su comprensión sin inspiración de la Palabra.


Isaías define el excremento

Los sacerdotes de Israel y de Judá estaban haciendo eso en los días de Isaías, Jesús cita al profeta y le dice a los fariseos en Marcos 7:7-13,

7 Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, tradiciones de hombres. 8 Dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres … 13 invalidando así la palabra de Dios por vuestra tradición que habéis transmitido …

Jesús interpretó estas tradiciones como mero estiércol. También les dijo a Sus discípulos que oír esas enseñanzas no les contaminaba, siempre y cuando esas doctrinas pasaran a través de ellos y terminaran en la pila de excrementos. Sólo les contaminaría si asimilaban el excremento y a continuación, salía de sus bocas (Marcos 7:18-23).


Ezequiel comió alimentos cocinados sobre excrementos

Ezequiel, también, se le dijo que ilustrara este problema de una manera muy gráfica cuando Dios le dijo que comiera alimentos cocinados sobre excrementos. No hay duda de que utilizando el excremento como combustible para el fuego que, en cualquier caso, convirtió la comida tan impura como el excremento con que se cocinó. La comida real que el profeta comió era buena comida (Ezequiel 4:9), pero se hizo impura por el excremento, en el versículo 12,

12 Y lo comerás como pan de cebada, después de haberlo horneado delante de sus ojos sobre excremento humano. 13 Entonces Yahweh dijo: “Así comerán los hijos de Israel su pan inmundo entre las naciones donde he de desterrarles”.

El propósito divino para que Ezequiel mostrara y contara era poner de manifiesto que los sacerdotes enseñaban las tradiciones de los hombres, en lugar de la buena comida de la Palabra. Aunque los sacerdotes comían la Palabra y la procesaban, luego dispensaban a la gente su comprensión no inspirada de la Palabra, que era excremento. Ezequiel fue requerido para contarles lo que estaban haciendo, para que algunos pudieran tener la oportunidad de romper el festival del excremento.

El mensaje del profeta fue desatendido, por lo que las Leyes de la Tribulación se invocaron contra ellos, enviándolos a la cautividad, donde comerían su pan inmundo entre las naciones. Este juicio se encuentra también en las Leyes de la Tribulación en Deut. 28:64,

64 Además, Yahweh te esparcirá por todos los pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo de la tierra; y allí servirás a otros dioses, de madera y piedra, que vosotros o vuestros padres no habéis conocido.

Así vemos que cuando Israel a siguió falsos dioses estaban violando el Segundo Mandamiento, que se ocupa de la idolatría del corazón, que es la incomprensión del hombre del carácter de Dios y Su nivel de santidad. Entonces Dios los juzgó retirando el Espíritu de la Verdad en medio de ellos (excepto de un remanente), por lo que acabarían sirviendo a otros dioses. Cuando cesó la inspiración, la gente comió pan inmundo entre las naciones, como dijo el profeta en Ezequiel 4:13 (arriba).

Sufrimos aún hoy de los efectos residuales de la idolatría del corazón de Israel. Vamos a seguir sufriéndolos hasta que el Espíritu se derrame sobre nosotros desde lo alto (Isaías 32:15). Pentecostés nos ha dado las arras del Espíritu (2 Cor. 5:5), pero muchos en la Iglesia han rechazado Su Espíritu, por diversas razones. El problema no será resuelto por completo hasta el Derramamiento Final bajo la unción de la Fiesta de los Tabernáculos.


El lugar apropiado para el excremento

El excremento tiene un propósito divino. No estaba destinado para alimento, sino más bien destinado a fertilizar el suelo con el fin de que diera fruto. Y así, cuando la nación de Judea que se asemejaba a una higuera que no da fruto para Dios, Jesús contó una parábola en Lucas 13:6-9,

6 Y él empezó a contar esta parábola: “Un hombre tenía una higuera que había sido plantada en su viña; y fue a buscar fruto en ella, y no encontró ninguno. 7 Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no encuentro ninguno. ¡Córtala! ¿Por qué ha de ocupar el terreno? 8 Y él respondió y le dijo, 'déjala todavía, señor, también por este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y le eche abono [kopria, “estiércol; excremento”]; y si da fruto el año que viene, bien;pero si no, la cortarás' ”.

Debido a que Dios dispone todas las cosas para el bien (Rom. 8:28), Él sabe cómo utilizar el estiércol para un buen propósito. Por lo tanto, cuando los hombres dispensan los excrementos de su idolatría del corazón, puede ser beneficioso, siempre y cuando lo enterremos fuera del campamento, en lugar de comerlo.

En Marcos 7 Jesús explicó este principio a Sus discípulos. En los primeros cinco versículos de ese capítulo, los fariseos habían reprendido a los discípulos de Jesús por comer sin lavarse primero las manos. No había ninguna Ley que mandara de los hombres lavarse las manos antes de comer, pero era una tradición estaba basada en gran medida en el hecho de que Eliseo “vertía agua sobre las manos de Elías” (2 Reyes 3:11).

Había leyes de “bautismos” a las que se hace referencia en Heb. 6:2 y de nuevo en 9:10. En cada caso el término griego baptismos se utiliza para referirse a las diversas ceremonias de lavado que habían sido mandadas por Moisés. Los sacerdotes bautizaban sus manos y pies en la fuente siempre que estaban a punto de entrar en el santuario (Éxodo 30:18-20). Aunque no había un mandato para que la gente bautizara sus manos antes de comer, los fariseos habían establecido esta tradición de hombres (Marcos 7:3). Criticaron a los discípulos de Jesús, porque creían que podían ser contaminados por la comida física si no se sometían a esta ceremonia de purificación antes de comer.

Jesús, a su vez, reprendió a los fariseos por apartar la Ley de Dios en favor de sus tradiciones. Se puso en marcha entonces una discusión acerca de la comida y el excremento, diciendo en los versículos 14 y 15,

14 ... Escuchadme, todos, y entended: 15 No hay nada fuera del hombre que, entrando en él pueda contaminarle; sino que lo que sale del hombre es lo que contamina al hombre.

En otras palabras, comer alimentos sin antes lavarse las manos no contamina a ningún hombre, porque comer comida física no tiene nada que ver con la contaminación espiritual. Más tarde, los discípulos le preguntaron el significado de esta afirmación.

18 Y él les dijo: “¿Estáis tan faltos de entendimiento? ¿No entendéis que todo lo que entra en el hombre desde fuera no le puede contaminar; 19 porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y se elimina?” (Por lo tanto Él declaró limpios todos los alimentos). 20 Y decía: “Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. 21 Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, 22 las obras de codicia y de maldad, así como el engaño, la lascivia, la envidia, maledicencia, la soberbia, la insensatez. 23 Todas estas cosas de dentro salen, y contaminan al hombre.

En otras palabras, el alimento físico se come y luego se elimina como excremento. El cuerpo tiene su propio proceso de purificación natural, eliminando lo que es impuro. El alimento espiritual, por el contrario, cuando es totalmente asimilado en el corazón, no produce estiércol. El problema viene cuando el alimento espiritual no se acompaña de la revelación, que es lo único que puede hacer que lo asimilemos y lo entendemos. Los que comen alimento espiritual sin digerirlo adecuadamente son contaminados por las tradiciones de los hombres que salen de por bocas.

Aún así, los que escuchan este tipo de enseñanza (estiércol) no son contaminados por ella, si saben cómo enterrarla en la tierra fuera del campo. Dicho estiércol debe ser utilizado como fertilizante. Todo el mundo debe conservar el derecho a “rumiar” de acuerdo con las Leyes de Comer Alimento Espiritual Limpio (Levítico 11), porque por esta ley transformamos carne en alimento espiritual que edifica.

Los maestros también pueden informar a sus estudiantes acerca de las tradiciones de los hombres, sin profanarles. Tal enseñanza es necesaria para que los estudiantes conozcan la diferencia entre esas tradiciones y la verdadera Palabra de Dios. En realidad, no sabemos nada, de hecho, hasta que se conozca su contraste. La verdad no se puede entender a menos que uno haya estado expuesto a la falsedad.


Y así la Ley del Excremento en Deuteronomio 23 nos instruye a enterrar el excremento fuera del campamento. Cada creyente debe estar equipado con una pala espiritual. Si seguimos esta ley, nuestro campamento permanecerá santo (23:14). Moisés dice que “Yahweh tu Dios anda en medio de tu campamento. Él no quiere pisar excrementos.

http://www.gods-kingdom-ministries.net/teachings/books/deuteronomy-the-second-law-speech-6/chapter-18-the-laws-of-dung/

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