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YUGO FÁCIL Y CARGA LIGERA, Administrador



Luc 10:38-42 Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Ésta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, estás preocupada y acongojada con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada.


Mat 11:28-30 Venid a mí todos los que estáis fatigados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es cómodo, y mi carga ligera.


¡Sí, querido amigo! La clave es dejar de ser Martas afanadas y turbadas con muchas cosas para sentarnos a Sus pies y escucharle a Él. Las Marías siempre son incomodadas por las Martas, pero el Señor, como lo hizo en este pasaje, reprenderá a las Martas que nos perturban e impiden de disfrutar la mejor parte. Ayer te comentaba esto en el chat. Es por eso que el Señor nos tiene que despojar de posesiones y quehaceres para que no nos quede más remedio que cesar (estar quietos) y conocer que Él es Dios (Sal. 46:10). ¡En la nada conocemos el Todo!

En nuestro libro Finisterre al Borde del Jordán se presenta el pasaje de la pesca milagrosa (Luc. 5:1-11) y es bien triste ver a los apóstoles pescando solos en la noche, mientras Jesús no estaba con ellos, sino hablando en la playa. Es por eso que es inútil toda labor cuando el no está en la barca. Fue solo entonces cuando llevaron las barcas a tierra, ahora sí, varándolas (abandonando sus escarceos "espirituales" en solitario), lo dejaron todo (clave o piedra de toque de los vencedores) y le siguieron (por donde quiera que Él va, Apoc. 14:4).

Mateo 11.28-29 es clave y precioso. Nos buscamos muchas cargas y quehaceres que no son del Señor y esas cargas nos doblegan y agobian. La unción debe quebrar ese yugo para que el preso agobiado salga de su cárcel con barrotes de afanes y halle y no le falte su pan (Is. 10:27; Is. 51:14). Si no es fácil, cómodo y ligero no es el yugo del Señor; sino yugo autoimpuesto o que nos imponen otros y aceptamos.

Hay dos descansos. OS HARÉ DESCANSAR (la paz con Dios en el espíritu cuando somos perdonados) y HALLARÉIS DESCANSO (la paz de Dios para el alma cuando somos liberados de la vieja naturaleza y de la culpa, dejando de tratar de agradar a Dios y aceptando que somos el hijo amado en quien Él se complace). El primero se nos da con la salvación, el engendramiento. El segundo debemos hallarlo obedeciéndole y solo lo encontramos a Sus pies, lo que nos lleva a la conversión del alma o nuevo nacimiento.

Primero vamos a por la vida, después que cesamos y, rendidos, entramos en armonía con el Creador y Su Creación, ¡cesa la fricción! Balaam ya no se empecina en ir en pos de sus intereses y ya su pie no será apretado contra el muro. ¡Entonces la Vida viene a nosotros! Sólo debemos estar quietos, en armonía con el Creador y Su Creación y dejar que Él haga. Ya no tomaremos iniciativas, éstas surgirán sólo de Él, ¡cuando surjan! ¡Cuánto nos cuesta esperar en quietud hasta que Él se mueva! La carnal Marta actúa; la espiritual María descansa y confía.

La vida en el Espíritu-espíritu es con vaselina, la vida en la carne es con calzador.

Yugo fácil, carga ligera, recuérdalo; si no no son Suyos.

Txema Armesto

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