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OSEAS, PROFETA DE LA MISERICORDIA - CAP. 24: UNA SOCIEDAD ENFERMA, Dr. Stephen E. Jones

Levadura
Pentecostés, la fiesta leudada (Lev. 23:17)

22/12/2016



El último versículo de Oseas 6 profetiza acerca de la intención de Dios de revertir la cautividad de Israel y restaurarlo a su estado anterior de prosperidad. No hay una ruptura en el texto hebreo, por lo que el siguiente versículo continúa este pensamiento. Oseas 7: 1,2 dice,

1 Mientras quería curar yo a Israel, se descubrió la iniquidad de Efraín, y las maldades de Samaria; porque practican mentira; y entra el ladrón mientras afuera saquean los bandidos. 2 Y no consideran en su corazón que tengo en memoria toda su maldad; sus obras están por todos lados; están delante de mí.

Esto debe entenderse en el sentido de que cada vez que Dios había tratado de "curar a Israel", es decir, de restablecerla, se expuso la iniquidad. La metáfora de la curación representa un absceso lleno de pus, que se expone cuando el doctor examina la condición de Israel. La curación no puede tener lugar hasta que se drene el pus y el veneno de la iniquidad. La implicación es que el juicio divino es como abrir y drenar un grano de fístula. Es doloroso, pero es la única manera de drenar la maldad interior.

El profeta nos dice que "no consideran en su corazón que tengo en memoria toda su maldad". La gente era muy religiosa, pero no habían guardado la Ley de Dios con el fin de hacer sus propias leyes o seguir sus propias tradiciones de los hombres. Por alguna razón pensaban que Dios pasaría por alto su violación de la Ley, a pesar de que Levítico 26 y Deuteronomio 28 prometen juicio por su violación de la Ley.

Pero Dios no podía pasar por alto sus malas acciones, porque "sus obras están por todos lados" y "están delante de mí". Sus malas acciones eran demasiado numerosas para olvidarse, y estas obras estaban constantemente en la cara de Dios. Porque "recordar" tiene una connotación legal. Significa que era parte del testimonio en la Corte Divina y no podía ser omitido del registro. Por lo tanto, sus malas acciones fueron recordadas, y algo había que hacer al respecto con el fin de mantener la integridad del Juez y Su Corte.


La maldad de Israel
La iniquidad de Israel en la superficie de la piel es descrita como "las malas acciones de Samaria". Se oprimen y roban unos a otros, y este problema es aún parte de la práctica del gobierno. Oseas 7:3 dice,

3 Con su maldad alegran al rey, y a los príncipes con sus mentiras [kakhash, "delgadez, insuficiencia de carne, mentiras"].

El rey se alegra porque se beneficia del pecado, y los príncipes (funcionarios públicos) están contentos "con sus mentiras". Oseas usa la palabra kakhash, porque no sólo se refiere a la mentira, sino también a una condición enfermiza. La palabra se usa de esta manera en Job 16:8, que dice:

8 Y me has llenado de arrugas, testigo es mi flacura [kakhash], que se levanta contra mí, dando testimonio ante mi cara.

En otras palabras, mi condición enfermiza visible da testimonio acerca de mi condición, porque los síntomas son evidentes para todos los que tienen ojos para ver. Así era también la condición de Israel. Su maldad era evidente debido a los síntomas reconocibles del robo y el fraude en la sociedad y en el gobierno. El rey y los príncipes estaban contentos con esta condición, ya que se beneficiaban.


La iniquidad es rentable para los malvados
¿Cómo se beneficiaron? Tal vez alentaron el pecado para que la gente buena exigiera al gobierno a tomar más poder, es decir, a crear un estado policial. Pero con una mayor aplicación de la Ley también viene un mayor gasto, por lo que impuestos son creados para apoyarlo. Se necesitan más y más policías o soldados, todos los cuales se convierten en empleados del gobierno que dependen del gobierno para su subsistencia. Aquellos empleados tienden a empujar el aumento de impuestos, debido a que sus propios cheques de pago dependen de esos impuestos.

La raíz del problema (maldad) no se resuelve, porque el rey y sus príncipes se benefician de ello, tanto en términos monetarios como en términos de poder. Así continuó la nación en su enfermedad, y su delgadez, en oposición a la prosperidad, testificaban de su condición de enfermos.


La metáfora del panadero
Oseas 7:4 dice,

4 Todos ellos son adúlteros, como un horno encendido por el hornero, que cesa de avivar el fuego desde el amasado de la masa hasta que fermenta.

El calor era una metáfora hebrea común para la pasión. Esta pasión puede ser positiva o negativa. En este caso, el profeta estaba hablando negativamente en términos de "adúlteros", cuyas pasiones ilícitas causaban que fueran como su propia esposa, Gomer. Los adúlteros son, por lo tanto, comparados con el "horno calentado por el panadero".

Tal vez el profeta pretende sugerir que el gobierno de Israel (es decir, el rey y sus príncipes) representaban el panadero que animaba a la idolatría (adulterio) con el fin de lucrarse por el pecado del pueblo. En este momento no hay ninguna sugerencia de que Dios sea el panadero, aunque podemos prever esto en un momento posterior, cuando Dios destruya la levadura de pecado en Israel. Sin embargo, por el momento, la atención se centra en la pasión del calor del horno, con el que Israel comete adulterio contra Su marido.

Un panadero amasa la masa y luego la deja a un lado para dejar que suba a través del proceso de fermentación. Durante el ínterin, calienta el horno para prepararlo para poner la masa en el fuego, que mataría la acción leudante. Así también Israel, como masa, debía aumentar su levadura durante el período interino, antes de ser colocada en el fuego de la tribulación, que pronto iba a "consumir a sus gobernantes" (Oseas 7:7).


El juicio sobre los gobernantes

5 En el día de nuestro rey los príncipes se hicieron enfermar con el ardor del vino; y él tendió su mano a los escarnecedores. 6 Aplicaron su corazón, semejante a un horno, a sus intrigas; toda la noche duerme su hornero; a la mañana está encendido como llama de fuego. 7 Todos ellos arden como un horno, y devoran a sus jueces; cayeron todos sus reyes; no hay entre ellos quien clame a mí.

El profeta utiliza el calor del horno de una manera dual. En primer lugar es el calor de su pasión en adulterio, pero en segundo lugar, su pecado los conduce a un fuego inevitable de la tribulación que destruye la propia monarquía. Por lo que "sus corazones son como un horno", y como transgresores de la Ley, "su ira arde toda la noche", pero "por la mañana" destruye el horno de la nación misma, junto con sus gobernantes.

El profeta trata a esta destrucción como consecuencia natural. Las personas son como la masa de pan, pan leudado cada vez más, mientras el horno del juicio inminente se calienta en preparación para recibir la masa. En otras palabras, las personas parecen no darse cuenta de que la levadura de su pasión desenfrenada está dando lugar a una destrucción segura por la "Ley de Fuego" (Deuteronomio 33: 2 KJV).


El torta no se volteaba
El profeta continúa su tema "panadero" en Oseas 7:8, diciendo:

8 Efraín se mezcla a sí mismo con las naciones; Efraín se ha convertido en una torta a la que no se la ha dado la vuelta.

Una torta no volteada se quema en un lado y queda sin cocer por el otro. No vale la pena comerla. Pero, ¿qué tiene esto que ver con la mezcla con las naciones? Uno de los temas principales del profeta es la idolatría de Efraín, en el que la gente adoraba a dioses extranjeros que adoptaron de otras naciones. Así fue como Efraín se había mezclado con las naciones. En lugar de estar separados como la mujer debe separarse de todos los hombres, Israel se había convertido como las otras naciones idólatras. Así que la nación se había convertido en no comestible desde el punto de vista de Dios.

Oseas 7:9,10 continúa,

9 Extraños [zuwr, "extranjeros, forasteros"] devoran su fuerza, sin embargo, él no lo sabe; canas también son rociadas sobre él, y él no lo sabe. 10 Aunque la soberbia de Israel testifica contra ella, sin embargo, no han regresado al Señor su Dios, ni han le han buscado para todo esto.

Mediante la adopción de dioses extranjeros, Israel estaba siendo debilitada por los extranjeros. Israel se estaba haciendo vieja con "canas", sin darse cuenta. Su vigor de la juventud, como nación, estaba siendo minado, pero pocos parecían reconocer lo que les estaba pasando. Dios había enviado profetas a declarar en contra de Israel, pero la gente no se arrepintió.

El Dios de Israel era "el orgullo de Israel", como hemos visto en Oseas 5:5. Una vez más, Oseas usa la palabra orgullo con un doble significado en mente. Israel debería haber tenido orgullo de Su Dios en el sentido de reverenciarle. En su lugar, había dejado que su propio orgullo carnal le descartara de su corazón, lo que les impide cambiar de opinión (arrepentirse) y voltearse de nuevo a Él. Así que el testimonio en contra de Israel realmente vino de dos fuentes: (1) Dios mismo, que era "el orgullo de Israel", y (2) su propio orgullo.

El testigo doble del orgullo testifica en contra de Israel en la Corte Divina asegurando que el caso iría en contra de ellos. Ellos serían encontrados culpables de los cargos, y ante su negativa a someterse al juicio divino, los encargados de hacer cumplir la Ley (los asirios) los sacarían de la tierra y los pondrían en cautividad de un yugo de hierro (Deuteronomio 28:48) .


A través de todo esto, podemos ver en el fondo del mensaje de Oseas una palabra de esperanza a través de la misericordia de Dios. Incluso el fuego del horno de la aflicción tenía un propósito positivo a largo plazo, que era destruir la levadura (pecado). Cuando se dio la revelación del Nuevo Pacto a través de Jesucristo, el papel del Espíritu Santo y el Bautismo de Fuego fueron revelados. Este fuego divino fue diseñado para purificar los corazones de la gente y para hacer la ofrenda pentecostal con levadura aceptable a Dios. Por lo tanto, en todas las advertencias sobre el juicio divino, nunca debemos perder de vista la solución a largo plazo, que el mismo Dios se ha comprometido a poner en práctica, por el poder de Su propia voluntad.


Etiquetas: Serie Enseñanza
Categoría: Enseñanzas

Dr. Stephen Jones

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