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RARAMENTE ESTÁN CON DIOS, Thomas Watson



Reprende a aquellos que rara vez están con Dios. Éstos, a veces están con Dios, pero no siempre permanecen con Dios. Los moluscos, como observan los naturalistas, tienen tan poca vida en sí, y se mueven tan lento, que se hace difícil determinar si viven una vida vegetativa o una vida sensitiva: lo mismo podría decirse de varios cristianos, su caminar hacia el Cielo es tan lento e inconstante, que difícilmente podemos saber si la vida de gracia está o no en ellos; raramente están con Dios.

Apocalipsis 2:4: “… has dejado tu primer amor”.

Muchos profesores casi han perdido su conocimiento de Dios. Hubo tiempos en los cuales podían llorar por un sermón, pero ahora estos pozos están secos, tapados. Hubo tiempos en los que eran sensibles al pecado; el más fino cabello dentro del ojo, podía hacerlos llorar, el menor de los pecados lastimaría sus conciencias; ahora, pueden digerir este veneno: hubo un tiempo en el cual temblaban por las amenazas de la Palabra, ahora, junto al leviatán, pueden burlarse del blandir de la jabalina (Job 41:29).

Tiempo hubo cuando llamaban al Sábado una delicia (Isa. 48:13), el príncipe de entre los días. ¡Cómo esperaban con gozo la salida del sol de justicia en aquel día! ¡Qué anhelos y suspiros del alma tras de Dios! ¡Cuántos afectos! Pero ahora, la situación se ve alterada. “Habéis además dicho: ¡Oh, qué fastidio es esto!” (Mal. 1:13). Hubo tiempos en que se deleitaban en La Escritura (sin duda alguna, es una lente que enmienda los ojos de quienes miran por ella), ahora, se hacen a un lado, rara vez se examinan frente a ella como en un espejo. Tiempos hubo en los que podían ofrecer grandes ruegos y súplicas en la oración (Heb. 5:7), pero ahora las alas de la oración se les han cortado, vienen a Dios como fríos pretendientes, incluso las peticiones que emanan de entre sus labios son frías, como si fueran a tentar a Dios para que los negase. ¡Oh! ¿por qué has dejado tú la comunión con Dios? “Así dijo Jehová: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos?” (Jer. 2:5).

Deja que los cristianos sientan esta tristeza en su corazón. “Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras…” (Apocalipsis 2:5). Están en un letargo espiritual. ¡Oh! No se detengan hasta que su corazón haya sido moldeado y conformado tan celestial como lo estaba el corazón de David; “Despierto y aún estoy contigo”.

Thomas Watson. Extracto de: “Un cristiano en el Cielo a pesar de la Tierra”

(Por gentileza de Piedad H. Navarro López)