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DIOS DE TODA CONSOLACIÓN (VI): Acontecerá en aquel tiempo ... de Reposo, Administrador



Isa 51:12 Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que ha de morir, y del hijo de hombre, destinado a fenecer como heno? 13 Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y echó los cimientos de la tierra; y todo el día temes continuamente del furor del opresor, cuando se dispone para destruir. Pero ¿en dónde está el furor del opresor? 14 El preso agobiado será libertado pronto; no morirá en la mazmorra, ni le faltará su pan.

¿Se siente agobiado bajo la carga de opresión que su prueba pone sobre usted? ¿Preso, como en una mazmorra ...? No tema, pronto será libertado, porque el Señor no desecha para siempre, antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias, como vimos anteriormente en Lamentaciones

La justicia de Dios hará que no muera en esa cárcel y que nunca le falte el pan necesario; repetimos, el necesario, no los caprichos o el consumo banal que nos impone el sistema comercial-publicitario babilónico. Tiene que aprender a vivir con lo más básico antes de poder ser prosperado. Usted no tiene porque ducharse más de lo necesario; puede comprar gel de baño de litro del más barato. No necesita lavarse los dientes más de lo necesario ni cambiar de cepillo cada dos o tres meses porque la TV se lo recomienda, sino cuando sea necesario; puede cepillarse con bicarbonato o prepararse su propia pasta de dientes; es más puede hasta botar la TV si la publicidad le provoca concupiscencia y necesidades que no lo son. No necesita usar colonias de marca cuando no se las puede permitir, pero puede comprar una de esas de litro que venden en el supermercado o vaya a los bazares chinos. Su cosmética femenina puede reducirse a nivel de máscara de ojos y labial, o ni siquiera eso; no necesita una crema de día, una de noche, una de media mañana, una de media tarde, una crema para después de la crema, ..., use aceite de coco natural y quite todo eso; ni siquiera necesita teñirse el cabello, puede usar su pelo cano natural, porque honrosas son las canas; si su cabello es liso no tiene por qué rizárselo; si es crespo no tiene por qué alisárselo; ahorrará mucho tiempo y no necesitará usar secador y gastar energía y tiempo; no necesita ir al peluquero o peluquera, hágaselo usted mismo-a; si es varón puede pasarse la máquina por la cara y la cabeza una vez al mes o cada veinte días, al cero o al uno, ¡qué cosa más ahorrativa y más práctica! si es hembra su marido se lo puede recortar. No necesita ir al cine, a restaurantes o a cafés; desayune, coma y cene en su casita, recuerde que por el precio de un café en la calle puede fácilmente desayunar en la casa, y con galletas, durante 4 días. No necesita beber Coca-Cola o refrescos gaseados o jugos no naturales, que para más inri dañan su salud; haga jugos de fruta o beba agua envasada o del grifo si es buena. No necesita ir a la moda, simplemente rote la ropa de su armario sistemáticamente y no se deshaga de ella hasta que esté desgastada. No necesita doce pares e zapatos si con dos o tres lo puede hacer, al fin y al cabo sólo se puede poner un par de por vez. Puede comprar cosas muy buenas, y de marca, en tiendas de segunda mano o en rastros, por un 25% de lo que costarían nuevas, ... etc. etc. . No necesita una casa en propiedad, puede vivir en un apartamento compartido si no alcanza a pagar uno para ustedes solos. No necesita carro salvo que su trabajo lo exija. No necesita irse de vacaciones a la isla paradisíaca de turno, puede quedarse en su casa y salir al campo o donde le apetezca, sin tener que tomar un avión, barco o autobús, ... No necesita seguros, puede usar al Señor como su seguro, ... Por sobre todo, no necesita endeudarse por ninguna causa. Rompa sus tarjetas de crédito, cancele sus préstamos y ajústese al presupuesto que el Padre ha elegido para usted en este momento.

¡Pero no se asuste! Tenemos un Dios bueno que nos prospera según prosperen nuestras almas; es decir, según nuestra madurez interior Dios podrá confiarnos la prosperidad exterior, sin que nos seduzca separándonos de Él. Decíamos que no necesita esas cosas si no se las puede permitir. No mire a sus vecinos o a los que viven según lo que la TV babilónica dice que es normal y que si usted no usa seguramente morirá. ¡Salga de ese sistema que lo está atando y matando! Dios le va a llevar a ajustarse a un presupuesto y después a otro presupuesto un poco mayor, y después ... ¿Lo entiende? Entonces no tema bajar de nivel, es una gran enseñanza sin la cual usted nunca aprenderá la lección de la dependencia en Dios, ni lo conocerá como Yahweh el Shadai, el Dios ubre, Amamantador, Sustentador, proveedor de todas sus necesidades, grandes y chicas, según lo necesite, un día a la vez.

No tenga temor del hombre ni del furor del opresor, no se olvide de Su Hacedor, Él es su consolador. ¿Quién es usted para tener temor si Su Padre es el que extendió los cielos y la Tierra? Esto suena como viniendo de un Padre que se ofende por la poca fe de Sus hijos.


Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

¡Tremenda victoria! Hoy se sienta en el fondo del pozo de la desesperación y entierra sus pies en el lodo cenagoso, mientras que ese barro se le pega a sus zapatos y se sienten pesados al caminar (Salmos 40:2). Pero pronto será liberado del pecado que le asedia y de todo peso (Hebreos 12:1). ¿Sabe que acabará gloriándose en las tribulaciones, pensando en el tremendo peso de gloria eterna que dejarán en usted? No está mal cambiar por gloria todo peso que le impide caminar con soltura, esas cosas que aunque tal vez no sean pecado le restan velocidad en su caminar, como el exceso de equipaje patrimonial, componendas o falta de firmeza para soltar a familiares, amigos y aún a hermanos carnales, etc. Especialmente cambiarlo por ese pecado particular que le asedia, con el que tanto lucha y no consigue dominar. Antes a nosotros esto nos parecía imposible; sin embargo hoy podemos orar al Padre, en medio de las opresiones o tribulaciones, diciendo: "Padre muéstrame lo que está mal que debe ser cambiado; expón sacando a la superficie lo que tiene que ser sanado; Padre, gracias por este aguijón que me tiene humilde y sujeto a ti; gracias por este cónyuge, estos hijos, gracias o este hermano, molestos, gracias porque no me debo apresurar demasiado sino ir al paso de los niños (Génesis 33:14). Gracias Padre, dame tiempo y yo te obedeceré ..."

¿Por qué podemos gloriarnos en algo así? Pues porque a medida que vamos siendo experimentados en quebrantos, nos damos cuenta que el Padre siempre tuvo razón, y que su duro trato sacó a la superficie aquello que de otra forma nunca hubiera emergido y sido sanado. Empezamos a ver los resultados que las anteriores pruebas dejaron como poso espiritual en nosotros, como la paciencia, la humildad, la mansedumbre, el fruto del espíritu, el gozo, la paz, la comprensión, ... Cuando comparamos esa rica herencia con la perversidad de nuestros corazones, que las pruebas han patentizado, tenemos la comprobación inobjetable del elixir eterno que el alambique del sufrimiento destiló en nuestros espíritus. ¡Cuantos kilos de dolor para unos pocos gramos de esencia! ¡Así de duros somos! Solo Getsemaní (prensa de aceite) puede hacer eso: destilar la unción del Santo en nuestras vidas; ¡aroma de olivas machacadas! con que poder ungir y consolar, primeramente a nosotros mismos, y después a los sufrientes. El amor de Dios derramado en nuestros espíritus y almas nos devuelve la esperanza de paz y gozo y gloria, ¡aquí en la tierra de los vivientes y en la eternidad!

Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción.

En aquel tiempo el aceite de la unción pudrirá el yugo de tribulación. ¿Cual tiempo? Si lee los versículos precedentes 20-22, verá que será en el tiempo en que el Remanente, los vencedores, los que hayan superado la prueba de vencer su vieja naturaleza adánica y recibido la corona de la vida abundante; nunca más se apoyarán en personas, o cosas o entidades, que acabaron demostrándose cañas cascadas, en las que cuando uno de apoya se quiebran astillándose y clavándosele en la mano (2 Reyes 18:21). Son los que aprendieron a esperar y descansar en Dios y a apoyarse sólo en Él. Los que han vuelto, porque andaban caminando en otra dirección, al Dios fuerte; a aquel Dios que decretó destrucción de su carne; una destrucción que después rebosó justicia, pues sus corazones fueron colmados de ella y ahora se desborda para alcanzar a otros. Ellos han oído el susurro del Padre en sus oídos: ¡Eres mi hijo amado, en quien me complazco! ¡Eso colmó, pagó y sobrepujó para ellos todo el dolor atravesado! ¡Esos son los que tienen el gozo, la sonrisa del Señor en sus corazones, sabiendo que complacen a Su Padre!

En aquel tiempo”, es especialmente nuestro kairos y nuestra sazón. El tiempo en que los vencedores del desierto cruzan el Jordán para acampar en el reposo de Gilgal, en el shalom o reposo de Dios, habiendo reposado de SUS obras como Dios de la Suyas. Ellos serán circuncidados de corazón allí y conformarán el Remanente de Vencedores que peleará la batalla final, que extenderá la alfombra roja al que viene con la túnica ensangrentada de José para reclamar Su derecho de nacimiento o primogenitura (Jos. Cap. 4-5; Heb. Cap. 3 y 4).


¿Continuará usted guerreando en SUS propias obras y no entrará a la Tierra del Solaz por causa de desobediencia (incredulidad) o entrará para hallar la paz y el gozo que tanto anhela?


Continuará con la última parte de bibliografía recomendada ...

Vea el libro completo aquí: http://josemariaarmesto.blogspot.com.es/2016/08/libro-dios-de-toda-consolacion-una.html

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