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REYES Y BESTIAS (Cap. VII de "La Marca De La Bestia"), Joseph Herrin



En los capítulos anteriores hemos visto el mandato de Dios al hombre y la mujer, de someter y gobernar a las bestias. Este mandamiento se da en el primer capítulo de la Biblia. También hemos leído en el último libro de la Biblia que habrá un grupo de vencedores que tendrán la victoria sobre la bestia, su imagen y el número de su nombre.
De principio a fin la Biblia se centra en el Plan de Dios para el hombre de gobernar sobre la naturaleza de la bestia, y vemos este mensaje en tipos y sombras a través de las páginas de la Escritura. No debemos sorprendernos entonces de encontrar este mismo simbolismo en el centro de la Biblia, en el libro de los Salmos.
Sal 8:4-8 LBLA digo: ¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, y el hijo del hombre para que lo cuides? (5) ¡Sin embargo, lo has hecho un poco menor que los ángeles, y lo coronas de gloria y majestad! (6) Tú le haces señorear sobre las obras de tus manos; todo lo has puesto bajo sus pies: (7) ovejas y bueyes, todos ellos, y también las bestias del campo, (8) las aves de los cielos y los peces del mar, cuanto atraviesa las sendas de los mares.
David repite en este Salmo las mismas tres clasificaciones de animales que se mencionan formadas en el quinto y sexto día de la creación. Habla de las bestias del campo, las aves de los cielos y los peces y criaturas del mar. David testificó que Dios hizo al hombre para gobernar sobre estas bestias.
Dios nos dijo acerca de David que él era "un hombre conforme a su corazón". La gente ha tomado esta expresión para significar varias cosas. Algunos han entendido el sentido de que David siguió a Dios, Su voluntad y placer, mientras que otros lo han tomado en el sentido de que el corazón de David era semejante al de Dios. Creo que hay algo de verdad en ambos entendimientos, y que David busco tanto a Dios y Su voluntad, que él llegó a ser conformado a imagen y semejanza de Dios en muchas maneras.
El primer mandamiento que Dios dio a la humanidad era a someter y gobernar sobre las bestias, y una de las primeras cosas que aprendemos de David es que caminaba en esto de una manera muy literal.
1Sa 17:34-36 LBLA Pero David respondió a Saúl: Tu siervo apacentaba las ovejas de su padre, y cuando un león o un oso venía y se llevaba un cordero del rebaño, (35) yo salía tras él, lo atacaba, y lo rescataba de su boca; y cuando se levantaba contra mí, lo tomaba por la quijada, lo hería y lo mataba. (36) Tu siervo ha matado tanto al león como al oso…
Incluso de joven David había comenzado a someter y gobernar sobre las bestias, tanto de dentro como de fuera. Lo que David realizó al matar al león y el oso era un símbolo de su victoria hacia adentro sobre la naturaleza bestia. Creo que el león representa el orgullo. Llamamos a un grupo de leones orgullo. Satanás es representado como un león rugiente, y sabemos que el orgullo fue su caída. Pablo, al escribir a Timoteo, habla del error de Satanás. Al hablar de las cualidades de alguien que está en condiciones de dirigir la iglesia de Cristo, escribe:
1Ti 3:4-6 LBLA Que gobierne bien su casa, teniendo a sus hijos sujetos con toda dignidad (5) (pues si un hombre no sabe cómo gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios?); (6) no un recién convertido, no sea que se envanezca y caiga en la condenación en que cayó el diablo.
El orgullo y la vanidad fueron la caída del rey Saúl por lo cual Dios escogió a David para reemplazarlo. El rey Saúl era poco a sus propios ojos antes de que él fuera hecho rey, pero el orgullo se apoderó de su vida y lo llevó a la arrogancia y la desobediencia a Dios. El profeta Samuel habló a Saúl del cambio que se produjo en él.
1Sa 15:17 LBLA Y Samuel dijo: ¿No es verdad que aunque eras pequeño a tus propios ojos, fuiste nombrado jefe de las tribus de Israel y el SEÑOR te ungió rey sobre Israel?
Saúl fue una vez poco en sus propios ojos, incluso escondiéndose entre el equipaje cuando los hombres de Israel lo buscaban para hacerle su primer rey. Sin embargo, Saúl no se quedó pequeño ante sus propios ojos. Se convirtió en vanidoso, y en su orgullo se convirtió en terco y voluntarioso. Ya no tuvo la precaución de hacer esas cosas que Dios le había mandado. Él optó por hacer las cosas a su manera, en lugar de la manera de Dios.
Nunca leemos de Saúl que él matara al león o el oso, o gobernara sobre las criaturas. De hecho, en la primera mención de la Biblia de Saúl le vemos guiado por los animales que se destacan por su terquedad. Parecería que este fracaso para gobernar sobre este terco animal era un testimonio profético de lo que estaba por venir en la vida de Saúl.
1Sa 9:3-4 LBLA Y las asnas de Cis, padre de Saúl, se habían perdido, por lo cual dijo Cis a su hijo Saúl: Toma ahora contigo uno de los criados, levántate, y ve en busca de las asnas. (4) Y Saúl pasó por la región montañosa de Efraín y recorrió la tierra de Salisa, pero no las hallaron. Luego pasaron por la tierra de Saalim, mas no estaban allí. Después atravesaron la tierra de los benjamitas, pero no las encontraron.
Repetidamente leemos cómo estos animales mudos, estos burros tercos, eludieron a Saúl. En todas partes se veía que no podía encontrarlos para poder frenarlos, dominarlos y llevarlos de vuelta a su padre firmemente bajo su control. Esto habla de su incapacidad para gobernar el orgullo y la terquedad de su propia carne y presentar esta área a Dios el Padre bajo sujeción. Saúl no encontró a los burros ni gobernó sobre ellos.
1Sa 9:19-20 LBLA Respondió Samuel a Saúl y dijo: Yo soy el vidente. Sube delante de mí al lugar alto, pues hoy comerás conmigo, y por la mañana te dejaré ir y te declararé todo lo que está en tu corazón. (20) En cuanto a tus asnas que se perdieron hace tres días, no te preocupes por ellas pues han sido halladas. Y ¿para quién es todo lo deseable en Israel? ¿No es para ti y para toda la casa de tu padre?
Samuel informó a Saúl que se habían encontrado los burros. Lo que Saúl no pudo hacer, alguien más lo logró. Así también, en la Iglesia hay muchos que están fallando en encontrar y gobernar sobre la naturaleza de la bestia dentro de ellos, pero Dios tendrá un remanente que lo hará. Habrá aquellos que, como David, son victoriosos sobre las bestias.
Tanto la vida de Saúl como la de David son parábolas que revelan que Dios llama a muchos hombres y mujeres para compartir el honor de gobernar y reinar con Su Hijo Yeshua, pero sólo aquellos que gobiernan la naturaleza bestia serán elegidos para continuar en los puestos de honor en el Reino. El Reino de Dios será quitado de los que no someten y gobiernan sobre las bestias y dado a los que si lo hacen.
1Sa 15:28 LBLA Entonces Samuel le dijo: Hoy el SEÑOR ha arrancado de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prójimo tuyo que es mejor que tú.
Al ver lo que precipitó estas palabras de Samuel a Saúl, el asunto fue su fracaso para gobernar sobre la naturaleza animal y puede verse aún más claramente. Dios habló a Saúl sobre la destrucción de los amalecitas, y Dios dio a Saúl instrucciones explícitas en este asunto.
1Sa 15:3 LBLA "Ve ahora, y ataca a Amalec, y destruye por completo todo lo que tiene, y no te apiades de él; antes bien, da muerte tanto a hombres como a mujeres, a niños como a niños de pecho, a bueyes como a ovejas, a camellos como a asnos".
Es interesante una vez más tomar en cuenta la mención de asnas en esta lista. El animal que Saúl había fallado en someter y gobernar en el principio, se le manda matarlo y no dejarlo por botín.
A Saúl también se le ordenó destruir las otras bestias de los amalecitas, como sus bueyes, ovejas y camellos. Pero Saúl encontró una excusa para dejar lo más atractivo de los animales con vida.
1Sa 15:7-9 LBLA Saúl derrotó a los amalecitas desde Havila en dirección a Shur, que está al oriente de Egipto. (8) Capturó vivo a Agag, rey de los amalecitas, y destruyó por completo a todo el pueblo a filo de espada. (9) Pero Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas, de los bueyes, de los animales engordados, de los corderos y de todo lo bueno, y no lo quisieron destruir por completo; pero todo lo despreciable y sin valor lo destruyeron totalmente.
Qué tragedia hay en estas palabras, "y no lo quisieron destruir por completo" ¿Cuántos santos se vuelven atrás de la cruz, cuando Dios les manda crucificar la carne por completo? Tal vez ellos se aferran a algún área de la codicia, o algún pecado secreto, algunos a la lujuria, o el orgullo. Ellos dicen: "Dios, voy a destruir lo que es poco atractivo para mí, pero voy a aferrarme a lo que valoro y no puedo soportar la idea de ponerlo a muerte".
Santos, esta es la razón por lo cual los que son llamados de Dios deben tomar en cuenta el costo del discipulado. Dios no está satisfecho con los que retroceden, los que no permiten que él haga una obra profunda de transformación en sus vidas. Él no quiere que el hombre deje áreas no-crucificadas de la naturaleza de la bestia. Los santos son llamados a presentarse en sacrificio vivo y que todo su cuerpo pueda ser consumido en el altar.
Observe ahora el engaño de Saúl, pues se encuentra en todas partes en la Iglesia de hoy.
1Sa 15:13-15 LBLA Entonces Samuel vino a Saúl, y Saúl le dijo: ¡Bendito seas del SEÑOR! He cumplido el mandamiento del SEÑOR. (14) Pero Samuel dijo: ¿Qué es este balido de ovejas en mis oídos y el mugido de bueyes que oigo? (15) Y Saúl respondió: Los han traído de los amalecitas, porque el pueblo perdonó lo mejor de las ovejas y de los bueyes, para sacrificar al SEÑOR tu Dios; pero lo demás lo destruimos por completo.
Muchos son los santos que fingen haber llevado a cabo la voluntad del Señor. Sin embargo, estos santos han decidido olvidar gran parte de la voluntad de Dios. Vienen a Dios y declaran: "He guardado la fe mediante el mantenimiento de mi confesión de Cristo", sin embargo, han ignorado muchas advertencias de Dios para que los santos sean santos, como Él es santo. Se han olvidado de alguna manera que Cristo dijo que todos los que quieran seguirlo tienen que tomar la cruz cada día, y negar la carne, y vivir para el placer de Dios antes que sus propios placeres.
¿Cuál fue la justificación de Saúl para desobedecer la orden de Yahwéh? Declaró que él y el pueblo perdonaron a las bestias atractivas para que pudieran ser presentadas al Señor como sacrificio. Este acto de desobediencia fue supuestamente hecho para Dios. Con tal engaño la Iglesia justifica su permanencia cabalgando sobre la bestia hoy.
La iglesia dice: "Es bueno amar el dinero, porque si yo tengo mucho dinero puedo dar más a Dios". La iglesia dice: "Es bueno para mí tener un aspecto glorioso, para promoverme a mí mismo y contar de mis grandes honores y premios de educación y mucho más, porque entonces la gente va a pensar que soy sabio y me escuchará cuando les hable de Cristo. La Iglesia dice: "es bueno que me sacie de los bienes de este mundo, porque entonces el mundo no me encontrará tan repulsiva, sino que se sentirán atraídos por mi abrazo y entonces serán llevados a Cristo. Yo misma debo darme a mucho entretenimiento y placer, porque estas cosas van a atraer a los perdidos". La Iglesia dice: "Tengo que tener el mismo tipo de música que el mundo, y los mismos estilos de ropa, y debo tener tanto del sabor del mundo como sea posible, para que de esta manera pueda atraer a más personas y llevarlos a Dios''.
Sin embargo, Dios ve a través del engaño. La decisión de la Iglesia de preservar a la naturaleza bestia no llegó por la voluntad de Dios, pero si por nuestra propia voluntad. La Iglesia no quiere abrazar la cruz y dejar de perseguir al mundo y sus placeres, porque ella ama el mundo y las cosas del mundo. Es una Iglesia carnal que sigue a Dios a medias tintas, y es una Iglesia tal que le arrebataran el Reino y será entregado a alguien que sea mejor que ella.
Aquí ahora hay una gran distinción entre los vencedores y los que van a ser rechazados por ser miembros de una Iglesia ramera. La ramera, como Saúl, se excusa cuando se enfrenta a su incapacidad para hacer la voluntad de Dios. Los que son vencedores tropezarán a veces, tal vez incluso mal como lo hizo David en su pecado con la esposa de Urías; sin embargo, cuando se enfrentan a sus transgresiones, los vencedores van a responder con arrepentimiento rápido. Cuando el profeta Samuel confrontó al rey Saúl se encontró con excusas y justificaciones. En marcado contraste, cuando el profeta Natán confrontó a David, leemos:
2Sa 12:13 LBLA Entonces David dijo a Natán: He pecado contra el SEÑOR...
David no sólo confesó su pecado, sino que nunca transgredió de la misma manera otra vez. Saúl, sin embargo, se hizo más voluntarioso y terco en el resto de su reinado. Su fracaso en arrepentirse sinceramente y completamente lo llevó a ser entregado a un mayor error. Saúl mató a una ciudad entera de sacerdotes por celos, y consultó a un adivino poco antes de su muerte.
Hoy en día existe un grupo de santos que están abrazando la cruz y que somete y gobierna sobre la naturaleza bestia, crucificando la carne y sacudiendo sus cuerpos. Se están convirtiendo cada vez más en apartados para Dios y el Espíritu los trae ante Sí, antes de conquistar nuevos enemigos. Cuando el Espíritu brilla la luz sobre su vida y señala algunas áreas de pecado, ellos responden con acuerdo, y se apartan del pecado y buscan diligentemente seguir el curso de la justicia.
Hay otro grupo, un grupo mucho más grande, que evita la cruz. El Espíritu también brilla la luz en su vida, pero ellos hacen excusas y presentan justificaciones para su carnalidad continuada y su subordinación a la carne. Estos no se dan cuenta de que la oscuridad en ellos está creciendo y se hace más oscura. Ellos no ven la luz extinguiéndose en sus vidas, y ellos no son conscientes de su peligro de ser excluidos del Reino de Dios, o que su lugar en el Reino sea dado a otro.

Saúl y David son imágenes de dos tipos de cristianos. Dios está llamando a todos los santos a someter y gobernar sobre las bestias, y no dejar sobra de nada. No es de extrañar que Cristo es llamado el Hijo de David, lo que David comenzó a hacer en gobernar sobre las bestias, Cristo lo completó. Yeshua sometió y gobernó sobre todo. Que muchos hijos e hijas puedan ser a Su imagen.

(Traducción de Bayron E. Mansilla)

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