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UNA GRAN APOSTASÍA by David Wilkerson



UNA GRAN APOSTASÍA

by David Wilkerson | December 9, 2015
Hoy, hay una gran apostasía de la fe y la confianza en Dios. Pablo advirtió sobre ello: “Nadie os engañe en ninguna manera, porque [el regreso de Cristo] no vendrá sin que antes venga la apostasía” (2 Tesalonicenses 2:3).

En el Antiguo Testamento, el Señor nos da un ejemplo de lo que les sucede a los que se apartan de la fe en el poder de Dios en favor de ellos. En 2 Crónicas 14, el rey Asa enfrentó un ejército de un millón de etíopes. Pero el rey tenia gran fe: “Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: ¡Oh Jehová, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas! Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios” (2 Crónicas 14:11).

¿Qué sucedió entonces? “Jehová deshizo a los etíopes delante de Asa” (14:12). ¡Qué gran fe tuvo Asa! Durante años después, “Y no hubo más guerra hasta los treinta y cinco años del reinado de Asa” (15:19). Por años, Asa caminó en fe delante del Señor y eso trajo el favor de Dios sobre Judá. Una gran paz cayó sobre la tierra y esa paz se convirtió en un testimonio ante el mundo. Pronto, las personas hambrientas de las naciones vecinas inundaron Judá, porque ellos sabían que Asa caminaba con Dios.

Entonces, en el año treinta y seis de su reinado, Asa enfrentó otra crisis. El rey de Israel se levantó contra Judá, capturando a Rama en un esfuerzo por cortar todo comercio entre ellos y Jerusalén. El plan era hacer pasar hambre a Judá hasta que se sometiera. Asa quedó completamente vulnerable, pero esta vez él no confió en el Señor en su crisis. En vez de orar a Dios por dirección y consejo, se volvió al rey de Siria. A cambio de la ayuda de Siria, Asa abrió los tesoros de Israel, vaciándolos de todo el oro y la plata de la nación.

Y así Judá fue librado de su enemigo, pero no por el Señor. Esa gloria fue a un ejército extranjero de Siria y el testimonio del poder de Dios de Judá al mundo se había ido. Un profeta justo en la tierra vino a Asa con esta mordaz palabra: Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehová tu Dios…Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti” (16:7, 9).

Estoy convencido de que muchos cristianos hoy en día están angustiados por la misma razón que Asa lo estaba. Tienen guerra en sus almas porque cambiaron la fe por confianza en ellos mismos. Pero el hecho es que no hay forma que un seguidor de Jesús pueda tener fe en cualquier otra fuente y no estar angustiado.

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