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CONFIANZA ABSOLUTA EN MEDIO DE LA PRUEBA, David Wilkerson

DESARROLLANDO UNA CONFIANZA ABSOLUTA

by David Wilkerson | October 13, 2015

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Cuando estamos en medio de una prueba, tenemos que quitar los ojos de nuestras preocupaciones. En tales tiempos, necesitamos animarnos, diciendo: “Mi Dios puede hacer cualquier cosa; y Él no se ha olvidado de mí. Él tiene sus ojos sobre mí ahora mismo, mientras soporto esta horrible prueba. Y yo sé que no importa cuán mal se vean las cosas, Él tiene todo bajo control. Nadie, ningún poder, puede cambiar los planes que Él tiene para mí”.

Quizás estás desanimado ahora mismo, pensando: “No veo salida a mis problemas. ¿Algún día saldré de esta feroz prueba? ¿Mi sufrimiento seguirá hasta que Jesús regrese? Señor, ¿podré ser capaz de regocijarme otra vez?”

Esta es la respuesta de Dios para ti: “Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo” (Santiago 5:11). “Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job” (Job 42:10).

Puede que no dupliques lo que perdiste, como Job lo hizo. Pero poseerás algo más grande. Tendrás un verdadero conocimiento de corazón de que Dios está en control de tu vida. Su amor por ti ya no será solo un concepto teológico. Al contrario, conocerás Su liberación profundamente, en una forma personal. Y nunca más temerás a cualquier adversario o penuria. ¿Por qué? Porque saldrás de tu prueba, como más que un vencedor, sentado en lugares celestiales con Cristo Jesús.

Ahora mismo, como Job al comienzo de su prueba, puede que sólo conozcas a Dios de oídas, a través de sermones y estudios bíblicos. Eso es bueno, porque la Escritura nos dice que es exactamente de ahí de donde viene nuestra fe: de oír la Palabra de Dios. Pero ahora, Dios quiere que Le veas a Él también. Él quiere que desarrolles una confianza absoluta en que Él tiene un plan divino diseñado para tu vida. Y Su propósito eterno no puede ser frustrado por ningún demonio del infierno, ni por algún monstruo que aparezca en tu camino.

Entonces, en medio de tu mayor prueba, serás capaz de testificar de la bondad de Dios, como lo hizo Job. Y pronunciarás confiadamente, esta gran declaración de fe: “He aquí, aunque él me matare, en él esperaré” (Job 13:15). 

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