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DANIEL 12 (2): LA OBRA DE MIGUEL (Tribulación como el conflicto entre las dos Mujeres, Sara y Agar), Dr. Stephen E. Jones

3 de septiembre 2015

Hay tres o cuatro patrones bíblicos principales que nos profetizan acerca de la Tribulación que es causada por el ascenso del anticristo. 

El primero es cuando Absalón usurpó el trono de David con la ayuda de Ahitofel, consejero y amigo de David, que lo traicionó. Debido a que David era el ungido de Dios, él era un tipo mesiánico, y esto también muestra que Absalón era un anti-David, es decir, un anti-ungido, o anticristo. La guerra entre los dos rivales representa la tribulación. El regreso de David para reclamar su trono representa la segunda venida de Cristo.

La primera venida de Cristo repite la historia de Absalón usurpando el Trono, pero esta vez Su Trono fue usurpado por los jefes de los sacerdotes encabezados por Caifás, quien recibió ayuda de Judas, el traidor, a quien Jesús llamó "amigo" (Mateo 26:50). En este caso, la tribulación se retrasó cuarenta años a causa de la intercesión de Ezequiel (Ezequiel 4: 6). Entonces, porque no hubo arrepentimiento, Jerusalén fue destruida con su templo.

Antíoco fue también un tipo del anticristo, y en esa ocasión, el sumo sacerdote, Onías, fue el traidor. La tribulación en ese momento es bien conocida, y la importancia de ella como tipo profético se ve en el hecho de que esta tribulación fue el clímax del mensaje angélico en Daniel 11. Del mismo modo, el apóstol Pablo sacó lecciones de esta historia en su segunda epístola a los Tesalonicenses, donde nos encontramos con hombres usurpando el lugar de Cristo en el templo, como si fueran Dios (o dioses).

Cada uno de estos tres patrones de anticristo (Absalón, Antíoco, y Caifás) nos da diferentes detalles sobre la naturaleza de la tribulación. Absalón usurpó el Trono; Antíoco usurpó el templo; Caifás usurpó Trono y templo. Cada uno tuvo un traidor para ayudarlo: Ahitofel, Onías, y Judas.


Entendimiento Profético del Nuevo Testamento
El relato en Hechos 1: 15-26 muestra cómo Judas fue reemplazado por Matías como uno de los doce. Pedro mostró la necesidad de reemplazar a Judas citando el Salmo 69:25 y Salmo 109: 8, que eran las palabras de David relativas a Ahitofel. Ahitofel ya se había ahorcado poco después de traicionar a David (2 Samuel 17:23), por lo que David le sustituyó. Judas se ahorcó después de traicionar a Jesús (Mateo 27: 5), y así Pedro vio el obvio paralelo. Pocos hoy parecen compartir la comprensión de Pedro de la conexión entre Ahitofel y Judas, pero es una de las grandes claves para entender la historia del Nuevo Testamento. Si Judas era como Ahitofel, entonces, Caifás era como Absalón, y Jesús fue como David. Cada uno jugaron su parte en este gran drama profético. Esta historia sienta las bases de entendimiento en lo que respecta al anticristo y la tribulación. Desafortunadamente, muchos maestros modernos de profecía parecen no ser conscientes de esta verdad, y así sus puntos de vista se van en otras direcciones.

Mientras que todos los apóstoles en el aposento alto, aparentemente entendieron que acababan de presenciar una repetición del drama Absalón, David y Ahitofel, Juan es el único apóstol que utiliza el término anticristo. Él no utiliza el término para describir un solo hombre, ni siquiera a Caifás, aplica el término colectivo para todos aquellos que niegan al Hijo (1 Juan 2:22). También muestra que muchos estaban tratando de engañar a los que habían llegado a creer en Cristo (1 Juan 2:26). Sin duda este fue un intento de los anticristos en el Templo para reclutar a estos creyentes y así traicionar a Cristo.

El apóstol Pablo no usó el término anticristo, pero su epístola a los Gálatas fue dedicada a este tema. Sostuvo firmemente que los creyentes no deben traicionar a Cristo uniéndose (o volviéndose a unir) a sí mismos al templo y la Antigua Alianza, especialmente a través de la circuncisión física. En Gálatas 4 se expone la historia de las dos mujeres, Agar y Sara, como ejemplos alegóricos de las dos Jerusalén. Dejó en claro que la Jerusalén terrenal era Agar, y la Jerusalén celestial era Sara (Gálatas 4: 22-26). Los hijos de Agar, entonces, son los judíos que consideran la Jerusalén terrenal como su "madre" espiritual. Por el contrario, los verdaderos creyentes son hijos de Sara (Gálatas 4:26) que consideran que la Nueva Jerusalén como su "madre" espiritual. De ahí que Pablo creía que la tribulación, en términos generales, era un conflicto entre dos mujeres, Agar y Sara, cada una de las cuales reclamaban la herencia del Reino para su propio hijo. Estas afirmaciones contradictorias han quedado sin resolver durante casi dos mil años. Ambos judíos y cristianos han reclamado la herencia del Reino sobre la base de sus respectivos pactos y líderes. Pablo dice que esto se resolverá cuando la esclava y su hijo sean echados fuera (Gálatas 4:30), porque esto establecerá "Isaac" como el verdadero heredero de las promesas.

Esto es el equivalente profético de la muerte de Absalón en la segunda venida de David (2 Samuel 18:15). El anti-David fue asesinado con el fin de que David pudiera reclamar el trono que Absalón había usurpado. Esto profetiza también de la Segunda Venida de Cristo. Cuando Él regrese, Él no estará de acuerdo con los anticristos que usurparon Su trono. Ni les hará Su pueblo escogido, ni les permitirá que gobiernen el mundo. En cambio, ese honor se destinará a los vencedores, los que no se han puesto del lado de los anticristos. Ni "Absalón" ni "Ahitofel" gobernarán en el Reino. Para decirlo de otra manera, ni "Caifás", ni "Judas" gobernarán en el Reino.

En el siglo "griego" de 1914 a 1917, donde hemos visto el patrón de Antíoco emerger, el ascenso del anticristo se ha visto principalmente en el ascenso del sionismo y el Estado judío. El resultado han sido guerras casi continuas durante todo el siglo, aumentando en intensidad hacia el final del siglo (2014-2017). El Estado judío, provocado por judíos radicales, ha sido el irritante en el mundo y ha dado a luz al Islam radical. El Estado judío ha sido apoyado por el sionismo cristiano, que es el equivalente de Judas, el discípulo y amigo de Jesús, que le entregó al ayudar a los anticristos. El sionismo cristiano hoy se inspira en los que judaizan la Iglesia. A medida que pasa el tiempo, éstos han comenzado a derribar el Nuevo Pacto, al sugerir que el Antiguo Pacto fue dado a los judíos, y el Nuevo Pacto a los "gentiles". Sugieren que los judíos son "escogidos" aparte de Cristo, y que los que siguen a Cristo servirán a los judíos en el siglo venidero.

En la actualidad se cree comúnmente en toda la Iglesia que la Jerusalén terrenal es una "ciudad eterna", que no será jamás destruida, que es nuestra "madre", y que será la capital del Reino en el siglo venidero. ¡Hasta qué punto la Iglesia ha llegado desde los días de los apóstoles! Judas ha vuelto a ascender. Jesús ha sido traicionado, y Pablo y Juan se han dejado de lado. Absalón ha encontrado apoyo entre los seguidores de David. Antíoco gobierna con la ayuda de Onías y subvierte el templo de Dios. Este es un asunto serio.


Cuando Miguel se levanta
Miguel es el príncipe angelical de Israel. Pero Miguel no está llamado a luchar por aquellos que violan la Ley de Dios. Él no lucha por aquellos que afirman ser Israel, sino por aquellos que realmente son Israel. Absalón no podía reclamar la ayuda de Miguel en la lucha contra David. Ni podía Caifás reclamar la ayuda de Miguel en la crucifixión del Mesías.

Sin embargo, hoy el foco principal de la Iglesia es que el conflicto ha pasado de un complot para destruir al Mesías a un complot para destruir a los judíos, quienes, si rechazan a Cristo y se han puesto del lado de Caifás, están jugando el papel de Absalón.

La ramera de Apocalipsis no puede reclamar la ayuda de Miguel para el establecimiento de su hijo en el trono del reino. En cambio, Miguel lucha por la verdadera mujer que da a luz al hijo que es el heredero de las promesas (Apocalipsis 12: 5). Este hijo colectivo, con Cristo como su cabeza, vence al dragón por "la sangre del Cordero y la palabra del testimonio de ellos" (Apocalipsis 12:11). Estos son creyentes, no incrédulos.


¿Quiénes realmente son el pueblo elegido? Juan nos dice que los verdaderos creyentes (es decir, su público) son los que tienen esta unción (1 Juan 2:20, 27). Pablo dice en Romanos 11: 7 que Israel como nación no recibió lo que buscaba, "pero los que fueron escogidos lo alcanzaron y los demás fueron endurecidos". Jesús dijo en  Mateo 22:14, "muchos son los llamados, pero pocos son escogidos". Israel como nación fue llamada, pero se eligió sólo el remanente de gracia. Pablo dice que en el tiempo de Elías, había sólo 7.000 como "pueblo elegido" de los millones de israelitas genealógicos (Romanos 11: 4, 5).


Ahora estamos viviendo en el moderno "tiempo de angustia" (Daniel 12: 1), que es el cuarto y último tiempo de la tribulación causado por el intento del anticristo de usurpar el Reino. Mediante el estudio de los primeros tres patrones de la historia bíblica, podemos vencer al príncipe de Grecia, que echa por tierra la verdad. Recibimos la verdad a través de los ángeles gemelos Amén y Amet. De esta manera las palabras de Juan cuando escribe en 1 Juan 2:21, 22, se pueden aplicar a nosotros.

21 No os he escrito a vosotros porque vosotros no sepáis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad. 22 ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.

Estos testigos de la verdad son los mismos que se encuentran en Apocalipsis 12:11, que vencen al dragón por su testimonio. Estos son también los que son "rescatados" (malat, "liberado, rescatado, salvado, "provocado a escapar") cuando Miguel se levanta en Daniel 12: 1. Esta palabra hebrea, malat, también significa "dar a luz", y añade otro matiz a la profecíaSe utiliza de esta manera en Isaías 66: 7,

7 Antes de que ella estuvo de parto, dio a luz; antes que le viniesen dolores, dio a luz [malata un niño.


Por lo tanto, cuando Miguel se levanta para "rescatar" o librar a los que se "hallan escritos en el libro", hay que preguntar acerca de la forma de su liberación. Apocalipsis 12 pone esta liberación en el contexto de la novia celestial dando a luz a un hijo. Así que la gama más amplia del significado en la palabra malat indica que hay diferentes maneras en que las personas pueden ser liberadas. Sin embargo, el sentido último es que la Nueva Jerusalén da a luz a los hijos de DiosEsta es la esperanza de todos los vencedores.

Categoría: enseñanzas

El Dr. Stephen Jones
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