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DANIEL 11 (8): SAQUEO DE JERUSALÉN Y EL TEMPLO, Dr. Stephen E. Jones

26 de agosto 2015



El Tratado de Apamea, que puso fin a la guerra entre Roma y Siria en el 188 antes de Cristo, requería que el rey sirio proporcionara rehenes para garantizar la paz. Uno de los rehenes era el príncipe, Antíoco IV, quien iba a ser conocido más tarde como Epífanes. Por supuesto, su padre murió al año siguiente, y así su hermano, Seleuco, tomó el trono. Los romanos entonces le permitieron regresar a Siria, reemplazándolo con su sobrino, Demetrio, que era el hijo de Seleuco y el heredero de su trono.

Seleuco gobernó hasta el 175. Fue conocido como el que, alrededor del 178 aC, intentó, y no pudo, saquear el templo, cuando Heliodoro, su recaudador de impuestos, fue azotado por un ángel en la puerta del templo. Heliodoro envenenó al rey tres años más tarde y trató de tomar el trono. Antíoco lo derrocó con la ayuda del rey de Pérgamo y se apoderó del trono para sí mismo.

Antíoco nació con el nombre de Mitrídates en el 215 aC. Su cambió su nombre a Antíoco sólo después de ascender al trono en el 175. La Enciclopedia Judía lo describe diciendo: "Él era vanidoso y aficionado al protagonismo al borde de la excentricidad".

El propio imperio griego fue gobernado espiritualmente por el Príncipe de Vanagloria (Kenodoxia), pero parece que Antíoco se destaca como el más vanidoso de todos los reyes. Esto indica que él era el rey que estaba más influenciado por el Príncipe Vanagloria durante la supremacía de la época griega.


Antíoco usurpa el trono (175)
La profecía acerca de Antíoco IV comienza en Daniel 11:21,

21 Y en su lugar se levantará un hombre despreciable, a quien no se ha conferido el honor de la realeza, pero él vendrá en un momento de tranquilidad y se apoderará del reino con intrigas.

Antíoco se hacía llamar Epífanes ("Dios manifestado") pero 2½ siglos antes el ángel le dijo a Daniel que Antíoco era "una persona despreciable" que no era el heredero al trono. El hijo de Seleuco, Demetrio, era el heredero legítimo, pero él tenía tan sólo diez años de edad. Así que su tío Antíoco fue capaz de "entrar en un momento de tranquilidad y apoderase del reino con intrigas".


Antíoco conquista Egipto (173-171)
Dos años más tarde (173) Antíoco y Apolonio, su general, invadieron Egipto con el fin de recuperar el control de Judea, Líbano y Celesyria que su padre le había dado como dote a Cleopatra. El tomó al rey niño, Tolomeo, prisionero en el 171. Así que Daniel 11:22 nos dice,

22 Las fuerzas enemigas serán barridas delante de él como con inundación de aguas; serán del todo destruidos, junto con un príncipe del pacto.

En otras palabras, el ejército de Egipto debía pasar por una "inundación de aguas y ser del todo destruido". Asimismo, "el príncipe del pacto" (es decir, el tratado) también iba a ser destruido, cuando con once años de edad, Tolomeo VI fue hecho prisionero. Antíoco luego se coronó "Rey de Egipto". Josefo nos dice,

"Ahora Antíoco, con la situación agradable de los asuntos de su reino, resolvió hacer una expedición contra Egipto, porque tenía el deseo de ganar, y porque condenó al hijo de Tolomeo, ahora débil, y aún sin habilidades para gestionar los asuntos de tales consecuencias; así que vino con grandes fuerzas a Pelusio, y burló a Tolomeo Filometor a traición, y se apoderó de Egipto" (Antigüedades de los Judíos, XII, v, 2).

Roma entonces intervino de nuevo. El embajador romano de Egipto era Lyseas. Él llegó a Egipto en barcos griegos de Chipre (Quitim), como Daniel 11:30 menciona, y exigió que Antíoco renunciara a su título, "Rey de Egipto." Antíoco luego fingió que su único deseo era poner orden en Egipto con el fin de ayudar al joven Tolomeo. En otras palabras, que pretendía hacerse amigo de Tolomeo y hacer una alianza con él. Tal vez sería mejor entender esto como una continuación de la Paz de Apamea dieciséis años antes, en la que Roma había impuesto la paz entre Egipto y Siria.

Así que Daniel 11:23 nos dice,

23 Y después de que una alianza se hace con él va a practicar el engaño, y subirá y ganará poder con una pequeña fuerza de gente.

De hecho, Antíoco "prácticó el engaño". Para asegurar esta "alianza", mientras que en cumplimiento de la demanda de Roma, dejó solamente "una pequeña fuerza de la gente" cuando él se retiró de Egipto. Pero Antíoco se enojó con Roma por negarle los frutos de la victoria. Él sació su ira contra Judea y Jerusalén a su regreso de Egipto.


Antíoco saquea Egipto y Judea
Daniel 11:24 dice,

24 Estando la provincia en paz y en abundancia, entrará y hará lo que no hicieron sus padres, ni los padres de sus padres; repartirá a sus soldados botín, despojos y riquezas, y formará sus designios contra las plazas fuertes; y todo esto por cierto tiempo.

Antíoco saqueó todas las grandes ciudades de Egipto. 1 Macabeos 1:19 dice,

19 Así consiguieron las ciudades fuertes en la tierra de Egipto, y se llevaron el botín de las mismas.

Josefo da más detalles, diciendo:

"El rey Antíoco regresando a Egipto, por temor a los romanos, hizo una expedición contra la ciudad de Jerusalén; y cuando él estaba allí ... él tomó la ciudad sin luchar, sus partidarios le abrieron las puertas. Y cuando él había conseguido la posesión de Jerusalén, mató a muchos de la parte contraria; y cuando él había saqueado una gran cantidad de dinero, volvió a Antioquía" (Antigüedades de los Judíos, XII, v, 3).

Dos años después, Antíoco regresó a Jerusalén "fingiendo pretender la paz", como Josefo nos dice en el párrafo siguiente. Esto es lo que se entiende por la palabra del ángel, "en un momento de tranquilidad", o paz, en Daniel 11:24 (arriba). En esta segunda ocasión, saqueó el templo, como veremos en breve.


La reformulación
Daniel 11: 25-27 es en gran medida una reformulación o reexpresión para subrayar la importancia de la guerra contra Egipto.

25 Y despertará sus fuerzas y su ardor contra el rey del sur con gran ejército; y el rey del sur se empeñará en la guerra con un ejército grande y muy fuerte; mas no prevalecerá, porque le harán traición.

El ejército sirio fue masivo. 1 Macabeos 1:17 dice que Antíoco "invadió Egipto con una gran fuerza, con carros y elefantes y caballería, y con una gran flota".

Los egipcios también amasaron un "ejército grande poderoso", pero como hemos dicho antes, que fueron derrotados, y Antíoco se declaró "rey de Egipto".

Daniel 11:26 continúa,

26 Aun los que coman de sus manjares le quebrantarán; y su ejército será destruido, y caerán muchos muertos.

Tolomeo no podía contar con sus ministros, representantes y generales para ayuda contra el ejército de Antíoco.

27 Estos dos reyes meditarán en su corazón para hacerse mal y, sentados a una misma mesa, se dirán mentiras; mas no servirá de nada, porque el plazo aún no habrá llegado.

Esto profetiza de las tácticas habituales de negociación utilizadas por los reyes que se odian, pero que deben negociar al final de una guerra. El ángel tenía poco respeto por cualquiera, Antíoco o Tolomeo, porque amos de sus corazones tenían "la intención de maldad". Tolomeo fue dejado en el trono como un rey títere, servil a Antíoco.

El Tiempo Determinado
El ángel dice entonces, "el final está aún por venir en el tiempo señalado". ¿Qué "final" era este? ¿Cuál era "el tiempo señalado"? Esta declaración críptica se aclara dos versículos más adelante, como el momento en que Antíoco profanaría el templo. Pero esta profanación no ocurriría hasta después de dos años. En su primer regreso de Egipto a Antioquía, saqueó Jerusalén, pero salió del templo intacto.

28 Entonces él [Antíoco] volverá a su tierra [Siria] con gran botín; pero su corazón se establecerá contra el pacto santo, y él tomará acción y luego regresará a su tierra.

Esto se refiere a su saqueo de Jerusalén en el camino de regreso a Antioquía. De esta manera, el corazón de Antíoco fue "establecido contra el pacto santo". El saqueo del templo, o robar a Dios, que manifiesta su antagonismo con el pacto de Dios con Israel.

Pero el pueblo de Alejandría, la capital de Egipto, se rebeló contra su rey títere y coronaron a su joven hermano rey de Egipto. Este fue Evergetes, que se llamaba Fiscón ("panza", o "barriga") por el pueblo a causa de su obesidad. En lugar de luchar una guerra civil en Egipto, Tolomeo hizo las paces con su hermano. Junto con su hermana, Cleopatra II, formaron una especie de triunvirato para gobernar Egipto como miembros de la familia.

Cuando Antíoco supo de esto, se puso furioso, por lo que volvió después de sólo dos años en una segunda campaña contra Egipto (168 aC) Daniel 11:29 se refiere a esto, diciendo:

29 En el tiempo señalado volverá y entrará en el Sur, pero esta vez no va a salir de la manera que lo hizo antes.

Dos años después, Antíoco regresó a Jerusalén "fingiendo pretender la paz", como Josefo nos dice. Después de todo, Antíoco tenía que considerar cómo sus acciones podían antagonizar Roma, que estaba imponiendo la paz. De hecho, esto es lo que se entiende por la palabra del ángel, "en un momento de tranquilidad", o de paz, de Daniel 11:24 (arriba).

Una vez más, los romanos exigieron que se retirara de Egipto. Daniel 11:30 nos dice,

30 Porque las naves de Quitim vendrán contra él; por lo tanto él se desanimó [ka'ah, "afligido, triste, acobardado"] 

En otras palabras, Antíoco se vio obligado una vez más a retirarse de Egipto. Una vez más, su humillación y frustración fueron saciadas fuera en Jerusalén, pero esta vez lo hizo mucho peor. Al parecer, era "el tiempo señalado" para este importante evento en la historia.

30 ... se volverá atrás, y se enojará contra el pacto santo; no se quedará inactivo, pues volverá a concertarse con los que abandonen el santo pacto.


Antíoco hizo lo que ninguno de sus antepasados hicieron, saqueó el templo de Jerusalén. Josefo nos dice acerca de esto:

"... [El] rey vino a Jerusalén, y, fingiendo la paz, se apoderó de la ciudad por la traición; momento en el que no escatimó ni siquiera los que lo admitieron en ella, a causa de las riquezas que yacen en el templo; pero, encabezado por su inclinación avara, (porque él vio que había en él una gran cantidad de oro, y muchos adornos que habían sido dedicados a él de gran valor) y con el fin de saquear sus riquezas, se atrevió a romper la liga que había hecho. Así que dejó el templo desnudo, y se llevó los candeleros de oro, y el altar de oro, y una mesa y el altar [del holocausto]; y no se abstuvo incluso de los velos, que fueron hechos de lino fino y escarlata. Él también lo vació de sus tesoros secretos, y no dejó que nada en absoluto quedara ... "(Antigüedades de los Judíos, XII, v, 4).


La referencia angelical a la hora convenida nos dice que este evento fue el evento más importante, culminante en la historia del imperio griego. La profanación del templo se debió a la indiferencia y la oposición de Antíoco "el pacto santo".

Categoría: enseñanzas

El Dr. Stephen Jones
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