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EL CRECIMIENTO DE DIOS EN TI, David Wilkerson


EL CRECIMIENTO DE DIOS


by David Wilkerson | June 4, 2015

Puede que no te des cuenta del tremendo crecimiento espiritual que está ocurriendo dentro de ti. Pablo compara nuestro crecimiento espiritual con el crecimiento de nuestros cuerpos. Dice que nuestras almas se nutren de la misma manera que nuestras articulaciones, músculos y ligamentos lo hacen. Él le llama a esto “[crecer] con el crecimiento que da Dios” (Colosenses 2:19).

Tal crecimiento viene desde la cabeza (Cristo). En palabras sencillas, según confías y permaneces en Él, nunca deja de fluir Su vida a tu alma. Jesús es la constante fuerza de vida en tu ser, un río de vida que nunca deja de fluir. Por lo tanto, su vida está constantemente emanando a la tuya, aun cuando estas durmiendo. Él te da una provisión fresca cada día, sin importar como te sientas.

¿Cómo crees que Israel sobrevivió cuarenta años en el desierto? Vivieron del maná, del pan enviado del cielo. Esta "comida de ángeles" tenía todos los nutrientes que se necesitaban para fortalecer el sistema inmunológico de los israelitas. Por eso, el pueblo de Dios nunca contrajo ninguna de las enfermedades de Egipto. Alrededor de ellos, los cananeos y filisteos morían por las plagas, sin embargo, en todo ese tiempo, los israelitas se mantenían inmunes.

Así es con Cristo, nuestro maná de hoy. Él es el pan que se nos ha enviado desde el cielo, y Él fortalece nuestro sistema inmunológico espiritual contra todo tipo de pecado. Puede ser que no veamos señales externas de que este maná está trabajando en nosotros (de la misma manera en que no vemos cómo el sistema inmunológico de nuestros cuerpos se fortalece), pero la Palabra de Dios nos promete que todos los que aman a Jesús se harán más fuertes en su inmunidad espiritual.

Piensa en esto: A veces todavía puedes ser tentado, pero con los años has encontrado que el poder de resistir las seducciones del mundo ha crecido, mientras que tu desagrado por la suciedad que ves a tu alrededor ha aumentado. Ya no piensas o hablas como lo hace el mundo. Mientras tus compañeros de trabajo gritan: “¡Es viernes!... ¡Fiesta!”, tú piensas: “Sólo faltan dos días más para el domingo”. ¡Eso es porque estás creciendo!

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