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“¿¡QUIÉN SOY, SEÑOR!?”, por Luis Gabriel Ríos






Libres En La Verdad se siente agradecido
“¿¡QUIÉN SOY, SEÑOR!?”
Era un niño y vivía con Mi abuelita, ella era Católica de cuna, me enseñaba a rezar, a recitar el Ave María, el Padrenuestro, el Rosario y el Credo; hacíamos la procesión de la Virgen y le rezaba a un Hombre colgado en una Cruz que le decían ‘JESÚS’. Tomé la 1º y 2º Comunión. Así fue que en Mi inocencia e ignorancia conocí la existencia de Dios, y la Religión claro. Luego, en Mi adolescencia, sabía que existía Dios, usaba crucifijos de plata, pero no asistía a ninguna Capilla, y si me preguntaban de que Religión era, decía orgullosamente: Católico Apostólico Romano…
Las cosas de la vida, me llevaron a conocer a la mujer de Mi vida, a Mi esposa Lorena, con quien tenemos cinco hermosos Hijos. Ella era Evangélica por procesión más que por conversión, así que su Familia empezó a hablarme de Dios y de Jesús desde otra óptica, desde otro sentimiento, pero Yo cerraba Mi corazón y me gustaban los pecados que hacía; en realidad, no quería compromiso con Dios; total, al fin y al cabo Yo “creía” en Su existencia, y todavía usaba Mi crucifijo de plata, ¿Qué me podía pasar?
Las crisis llegaron a Mi vida de adulto, la motivación de quitarme la vida era abrumadora. Me invitaban a ir a la Iglesia Evangélica, pero me resistía, pensaba que con Mis fuerzas iba a poder salir de esa depresión. Pero un día, cuando ya no pude más con Mis fuerzas, accedí a ir a las reuniones. Y fui…, pero no pasaba nada, no sucedía nada mágico que me sacara de Mi tormento. Hasta que un día, caí rendido en Mi desesperación, doblando Mis rodillas en el inodoro de Mi casa buscando a ése Dios, a ése Hombre colgado en una Cruz, a Ése del cual me hablaban y en el cual Yo creía en su existencia, pero que nunca le había entregado Mi vida…
Y le entregue Mi vida a ‘JESÚS’, ése mismo día que me arrepentí, que confesé por Fe Su Nombre, y vi Su sacrificio y creí en Su resurrección, supe que había recibido por Gracia Divina el perdón de Mis pecados, envuelto en un mar de lágrimas, casi prendido fuego en Mi carne, entre sollozos y suspiros y temblando, repetía una y otra vez: -¡¡Perdóname, Perdóname!!- Yo sé que desde ese día ya no fui la misma Persona, algo distinto había sucedido dentro Mío, ¡¡Sentí como que había Nacido de Nuevo!!
¡¡Ahora me entusiasmaba ir a las reuniones!! Me preparaba, me perfumaba, me arreglaba. La motivación de quitarme la vida se fue despejando a medida que me intrigaba la Biblia, ahí en esas Letras frías habían cosas que eran de difícil comprensión, pero que me daban “esperanza” más allá de Mi nulo entendimiento. Empecé a orar, aunque a veces rezaba, pero trataba cada vez de repetir menos Mis plegarias para tratar de hablar más con Jesús. Me apasionaban las reuniones Pentecostales que teníamos, la música, las predicas, todo me gustaba, ¡¡Era como un niño feliz!! La Biblia se había vuelto Mi amuleto, Mi crucifijo, Mi rosario, Mi estampita, ¡¡Creo que me había enamorado de la Biblia!! Pero quería más, había como una especie de ‘Hambre y Sed’ por dentro Mío que no podía contener. Una vez, en una meditación de las Letras frías de la Biblia, algo dentro Mío me “inspiro”, y como por arte de magia esas Letras frías tomaron ‘VIDA’, algo hablo a Mi conciencia y un escalofrío corrió por todo Mi Ser, ahí entendí que era la Voz del Señor Jesús, ¡¡Ahí , por primera vez, “toque” La Palabra Viva!! Y ya nada fue como era... La Palabra de Dios se convirtió como en una parte de Mi…
No fui a ningún Instituto Bíblico, ni Seminario, no hice Cursos, ni Teología Sistemática, ni Hermenéutica, ni Oratoria, solo me apasione por La Palabra de Dios. Y bueno, eso trajo sus consecuencias, como no tenía “Títulos” y hablaba como quién tiene autoridad (Porque Mi pasión me había hecho ‘LIBRE’), empecé a ver que lo que estaba en La Biblia no pasaba en Mi congregación, me irrite, me desilusione, me apague y me retire, pero no me fui al Mundo a pecar nuevamente, solo que no tenía un lugar donde poder seguir creciendo, y me refugie en la Web, en las Redes Sociales, y ahí se abrió un mundo nuevo a Mi conocimiento, ¡¡Había tantas cosas que hablaban de Dios, de Su Palabra, y de la Biblia!!
Yo no tengo formación académica, apenas si termine la escuela primaria en cuatro colegios distintos, porque con Mi abuela éramos medios nómades, quizás porque le huíamos al hambre y a la pobreza. Pero por fortuna Divina, tengo un buen empleo administrativo que me dio la posibilidad de poder navegar en la Red mucho tiempo al día, y cuando la jornada laboral terminaba, pues me imprimía cosas y me las llevaba a casa para seguir leyendo, ¡¡De verdad estaba apasionado o loco, Je!!
Bueno, así que una cosa fue llevándome a otra, así que surgió la idea (Humana) de hacer Radio Cristiana, tenía buen material de Mis Hermanos en la Web, mensajes que las congregaciones y sus Líderes necesitaban escuchar, -según Yo creía-, para corregir sus malos caminos, ¡¡Me sentía una especie de “Elías”, Ja!! Así dure algo más de un año y medio al aire haciendo una hora por semana. Pero cuando Mi Libertad de expresión empezó a sacudir la mugre que había escondida debajo de muchos púlpitos, la Religión empezó a preguntarse: -“¿Quién es Éste? ¿De dónde es? ¿Dónde Congrega? ¿Quién es Su Pastor?”- Bueno, el dueño de la Radio por presiones ajenas a su negocio, decidió levantarme el programa. En fin, fue la crónica de un final anunciado, no era Dios quien me había dado el espacio, sino el Hombre. Pero a los que “AMAN” a Dios, todas las cosas, sean malas o buenas, ayudan para bien; para aprender, para crecer, para conocer más y más a Dios y a Su Hijo Jesucristo…
Ahora el Facebook era Mi Congregación, Mi Iglesia virtual, pasaba más pendiente de qué publicar en Mi Muro, de los me gusta, los comentarios y mensajes, que en buscar y orar a Mi Dios y Señor. Seguía en la misma temática que en la Radio, era como una forma de desahogo que lastimaba más de lo que edificaba. Las pruebas y el desierto del Señor no se tardaron en llegar a Mi vida espiritual, eso era más que lógico, pero no lo entendía al principio…
Muchos buenos Hermano/as me dio el Facebook, conocí Gente impresionante, maravillosas, con sus desajuste y con sus virtudes, con sus testimonios y con sus bendiciones, me hacían estar gozoso, feliz de forjar a un Hombre de Dios. El Facebook me dio grandes Amigos que conocen más que estas líneas de Mi vida, porque me conocen en Espíritu y Verdad, pero otros no tanto, pero son de igual de dignos e importantes a los ojos de Dios. Con algunos he debatido, con otros he combatido y con otros he llorado de amor por el Señor. Hay veces que por decir que nací en Pesebre Pentecostal, algunos pensaban que era Arminiano, otros por decir la Verdad pensaban que era Calvinista. Otros llegaron a creer que era Dispensional, otros que era Amineralista o Pos-Tribulación, y otros creyeron que soy Preterista; lo cierto, que aunque de todas estas corrientes y doctrinas he aprendido algo y desechado otras, hoy no me identifico con ninguna de ellas, porque así como Jesús nunca condeno a los sectarios de su tiempo, ni se identifico con ninguno, ¿Pues, quién soy Yo para hacer lo contrario a Mi Señor? La distorsión de la Verdad según nuestro propio criterio hace que pongamos o saquemos lo que mejor se ajusta a nuestras conveniencias doctrinales, aun a costa de desprestigiar ignorantemente el Sacrificio de Cristo en la vida de otro Semejante que no piensa o cree como nosotros…
Creo que después de este sencillo, humilde y transparente testimonio de Mí caminar en el Evangelio, he llegado a la conclusión que un día las profecías, las manifestaciones de los dones y toda ciencia se terminaran; sé también que la Fe y la Esperanza son “motores de propulsión”, pero que el “combustible” que los hace funcionar es el “AMOR”. Creo que el Amor de Cristo derramado en Nuestros Corazones cuando sea genuino y real su manifestación, entonces recién ahí, podremos derribar los conceptos, ideas y doctrinas que impiden que SEAMOS UNO EN AMOR conforme al Corazón de Dios…
Efesios 4:13, dice que debemos “llegar” a la Estatura y Plenitud de Cristo…
Juan 17:23, en el clímax de la oración del Señor Jesús, Él dice que debemos ser “perfectos en unidad” para que el mundo crea que el Cristo vino y vendrá…
Y en Ezequiel 37:15-28 dice lo siguiente: “…Vino a Mí Palabra de Jehová, diciendo: Hijo de Hombre, toma ahora un palo, y escribe en él: Para Judá, y para los Hijos de Israel sus compañeros. Toma después otro palo, y escribe en él: Para José, palo de Efraín, y para toda la casa de Israel sus compañeros. Júntalos luego el uno con el otro, PARA QUE SEAN UNO SOLO, y serán UNO SOLO en tu mano. Y cuando te pregunten los Hijos de tu pueblo, diciendo: ¿No nos enseñarás qué te propones con eso?, diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, Yo tomo el palo de José que está en la mano de Efraín, y a las tribus de Israel sus compañeros, y los pondré con el palo de Judá, y los haré UN SOLO PALO, y serán UNO en Mi Mano. Y los palos sobre que escribas estarán en tu mano delante de sus ojos, y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, Yo tomo a los Hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recogeré de todas partes, y los traeré a su tierra; y los haré una Nación en la Tierra, en los montes de Israel, y un Rey será a todos ellos por Rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos. Ni se contaminarán ya más con sus ídolos, con sus abominaciones y con todas sus rebeliones; y los salvaré de todas sus rebeliones con las cuales pecaron, y los limpiaré; y me serán por pueblo, y Yo a ellos por Dios. Mi siervo David será Rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo Pastor; y andarán en mis preceptos, y mis estatutos guardarán, y los pondrán por obra. Habitarán en la Tierra que di a Mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos, sus Hijos y los Hijos de sus Hijos para siempre; y Mi siervo David será Príncipe de ellos para siempre. Y haré con ellos pacto de paz, pacto perpetuo será con ellos; y los estableceré y los multiplicaré, y pondré Mi santuario entre ellos para siempre. Estará en medio de ellos Mi Tabernáculo, y seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y sabrán las naciones que Yo Jehová santifico a Israel, estando Mi Santuario en medio de ellos para siempre…”
¡¡A Dios sea la gloria por siempre y para siempre, AMEN!!
¡¡Los bendigo en el Nombre de Jesucristo!!
Luis Gabriel Rios.-

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