TRADUCTOR-TRANSLATE

¿YA TE DIJERON "APÉGATE A LAS ESCRITURAS, YO NO SIGO DOCTRINAS DE HOMBRES"?, José (Administrador)




Decía Pablo a Timoteo en 2ª Timoteo 2: 15,


Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.


Esto si es Palabra de Dios y parece admitir la posibilidad de ciertos grados de diligencia y de destreza en el trazado de la Palabra por parte de los siervos de Dios. Creemos que así sucede y que los siervos crecen y maduran en el manejo de la Palabra de Dios.


Sin embargo, los 'omnisapientes', que hoy nos ocupan, parecen afirmar, sin decirlo, que ellos fueron salvos sabiendo lo mismo que saben muchos años después; es decir, que tuvieron una teología perfecta ipso facto al ser salvos, claro está, la de su denominación o pastor y nunca cambiaron ni una sola tilde de su doctrina ni de su entendimiento espiritual.


Decimos esto porque no es la primera vez que alguien en desacuerdo con otros puntos de vista o con los libros, artículos u opiniones que publican otras personas, suelen espetar: Apégate a las Escrituras, yo no me supedito a opiniones de hombres, solo sigo la Biblia y a Dios.


Lo que nos ha llevado a pensar ¿es eso correcto? ¿Piensan estas personas lo que pensarán de ellos aquellos que les soportan decir esas cosas?


Los que dicen que solo siguen la Biblia o a Dios y acusan a los demás de no hacerlo por discrepar de sus interpretaciones, piensan, supongo que sin darse cuenta, que solo ellos tienen un entendimiento perfecto de las Escrituras. Esto es de una arrogancia extrema, pues se suponen en el pleno conocimiento de la verdad y en la perfecta interpretación de la insondable Palabra de Dios, haciéndose iguales a Dios.


Se erigen en inquisidores y expedidores del nihil obstat (Rae: Aprobación de la censura eclesiástica católica del contenido doctrinal y moral de un escrito, previa al imprimátur) de su propio ego, censurando las publicaciones de los demás, y eso a pesar de que las más de las veces lo hagan sin leerlas ni profundizar en las bases bíblicas de ellas.


Suponen, sin decirlo, que solo ellos sí se apegan a las Escrituras y los demás no lo hacen, como si éstos ni siquiera las leyeran o conocieran o, lo que es peor, como si fueran lerdos.


Se creen mejores que los siervos de Dios de todos los tiempos que en el mundo son y han sido, y, a diferencia de ellos, carecen de la humildad necesaria para reconocer la diversidad e incluso la posibilidad del propio error; es decir, hablan ex cáthedra y parecen poseer los dones de infalibilidad y omnisapiencia.


Ellos son los que creen que ya han llegado y por tanto se auto condenan a no poder ir más lejos. A ellos no se les escapa nada y conocen la Palabra de Dios al dedillo desde todos los ángulos, posiciones y perspectivas posibles; creen estar en posesión los Siete Espíritus de Dios y que son la misma piedra de los siete ojos.


Se olvidan, o no saben, que desde los tiempos de Adán la revelación de Dios es progresiva y que los siervos de hoy cuando interpretan lo hacen apoyados sobre los hombros de los que les precedieron a lo largo de la historia. ¡Así funciona el Cuerpo de Cristo!


Parecen formar parte de los odres viejos de cuero duro que no dilata y reventarían si se los llenara de vino nuevo.


¡Qué peligro el de aquellos censores de foros o grupos "abiertos" en redes sociales, que filtran lo que choca con su leal saber y entender, porque haciéndolo se erigen en inquisidores modernos, que tal vez estén deteniendo con injusticia la verdad- Rom. 1: 18!


¡Qué poca fe demuestran al pensar que son ellos y no el Espíritu Santo quienes han de defendernos del error! (Examinadlo todo y retened lo bueno- 1ª Tes. 5: 21). ¡Hay de aquellos que tienen miedo de examinar para no tener que cambiar!


Aunque obviamente se dan aberraciones o herejías palmarias, que se deben rechazar, y se debe contender ardientemente por la fe una vez dada a los santos (Jud. 1: 3), nosotros somos de los que piensan que todos creemos tener la doctrina perfecta hasta que la cambiamos y que el Espíritu de Dios nos lleva a crecer siempre, de gloria en gloria y de victoria en victoria, en cambio y transformación permanentes, que seguirán por toda la eternidad ...



1ª Corintios 15: 58

Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, CRECIENDO en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.


Colosenses 1: 10

para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y CRECIENDO en el conocimiento de Dios;


Lucas 2: 52

Y Jesús CRECÍA en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.


Colosenses 1: 10

para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y CRECIENDO en el CONOCIMIENTO DE DIOS;


Romanos 11: 33

¡Oh PROFUNDIDAD de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán INSONDABLES son sus juicios, e INESCRUTABLES sus caminos!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Agradecemos cualquier comentario respetuoso y lo agradecemos aún más si no son anónimos. Los comentarios anónimos no serán respondidos.