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DESTRUCCIÓN versus EDIFICACIÓN



El Jordán (muerte al yo) es la línea divisoria entre las obras de destrucción (cruz) y edificación (resurrección). Es decir, en quienes todavía no han muerto a su carne la edificación no ha comenzado, mientras que para los que si lo hicieron, la construcción comenzó y continua. 

¿Nos damos cuenta de que hasta que no muramos no podemos ser edificados? Cristo no podrá ser forjado en nosotros; no podremos salir del desierto para entrar a la tierra prometida y seguiremos bajo el ayo de la ley sin poder recibir la herencia de la gracia: Cristo formado en nosotros. 

Deja pues de resistirte y colabora con la mano disciplinadora de gracia, que quiere acabar con tu viejo hombre, que está queriendo transformarte mediante la renovación de tu entendimiento, para que tu forma de pensar cambie y sea con los pensamientos de Dios y con una perspectiva no ya más egocéntrica sino dioscéntrica.


Y tú que ya moriste, debes darte cuenta que eso no es perfección, sino que estás en construcción y que debes colaborar con la obra de gracia de edificación del Espíritu Santo muriendo cada día. ¡No te bajes de esa cruz a la que tanto te costó subir y morir!

Juan 12:24
De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.




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