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DEPENDENCIA (Relatos Cristocéntricos), por Juan Luis Molina

Qué cosa tan maravillosa es este amor que nos nace de nuestro Cristo! Primero, por supuesto, hacia nuestro Abba Padre, que nos creó de nuevo para volvernos a fundir con Él, y luego, por añadidura, con aquellos Sus amados hijos con los cuales nos va juntando el Espíritu sin tan siquiera a muchos de ellos haberlos visto una sola vez! Es como escribió Juan hoy en su carta exponiendo las telas invisibles con las cuales nos va juntando Dios nuestro Abba Padre a todos en Su Cuerpo místico de la verdadera Iglesia!

Como ahora no tengo disponible juntarme en esas reuniones Divinas en las cuales cargamos las baterias espirituales, muchas veces desespero sintiéndome aislado de todo y de todos los que físicamente me rodean, porque la basta mayoría de los que tengo cerca no precisan del Padre a la manera que lo necesito yo. Ellos dependen de sus jefes de trabajo, de sus familias, de sus motivaciones personales y de cien mil cosas más, solo después dejan un pequeño lugar a Dios.  Yo dependo del Padre como el aire que respiro, porque ciertamente me ha destituido de toda o cualquier confianza en la carne. Las personas, en su mayoría, aun los creyentes, solo precisan de Dios en una cierta medida  limitada. No viven "fundidos" con Dios ni de Él precisan como el pez del agua. Separan su vida "normal," de su vida "espiritual", y entonces sus conversaciones, las cosas que me cuentan y les sale de sus bocas no las comprendo, no las puedo asimilar y  me suenan a chino. Ni las entiendo ni paciencia alguna tengo para responderlas. En su mayoría, sus conversaciones exponen "el día de mañana", sus progresos, sus conquistas, sus proyectos, sus, sus, sus....
 Ciertamente, cada día que pasa, me siento más "extranjero y peregrino" en este oscuro mundo que me rodea. Y si el susurro del espíritu no me repitiese que "es normal que sea así", yo ya, desde hace mucho tiempo, me habría visto con mis huesos en el manicomio. Porque es cierto y verdadero que todo y todos los que me rodean viven y se mueven al contrario de Cristo en mí.  

Oh Dios mío! qué ardiente deseo de escuchar Tu Voz en el amado, llamándonos desde el aire!!! Vivo aguardando ese precioso momento en casi un continuo desespero, en el cual estemos todos los "fundidos con el Padre" juntos y aclamando Su Gloria. Vivo pendiente del grito desde lo alto, porque ciertamente nos hallamos desnudos y completamente aislado en este perro mundo que nos rodea. Cuan distintas son sus conversaciones, sus anhelos, sus objetivos y metas. Son dos idiomas distintos los que hablan aquellos que ponen a Dios por encima de todas las cosas, y aquellos otros que ponen cualquier otra cosa delante del Padre. Y qué cosa más horrorosa es haber descubierto este "primer amor" para la mayoría que nos rodea, porque ciertamente se tira de la cuerda en dos distintas direcciones. Es como si pusiésemos un buey en el yugo, tirando del arado para el norte, y en el mismo yugo juntar el otro buey incrédulo para el sur.    

La gente del mundo que nos ama no lo entiende y juzgan todos que estamos locos, que algo de anormal tenemos en nosotros por depender de Dios de esta manera. Se esfuerzan, se desuñan para demostrarnos nuestra "equivocación" señalándonos a la "mayoría" en la ciudad donde vivimos. La Norma y lo Común nos contradice siempre a voces, aunque nosotros sencillamente nos quedemos callados. No entienden, no comprenden ni se les pasa por la imaginación una tal "total dependencia" del Creador nuestro Abba Padre. Nos toman por débiles y necesitadas criaturas, y no saben realmente la gran debilidad que tenemos, y mucho menos la que tienen ellos. Porque la serpiente es astuta y mañosa, y va repartiendo sus caramelos entre quienes se esfuerzan e intentan superarse en la carne. Así, pues, estos valientes carnales tienen más dinero que nosotros, más experiencias de vida que nosotros, más reuniones y asambleas que nosotros, más vida en abundancia que nosotros, y más y mejores objetivos y metas que los nuestros. Y a tal punto nos abofetean con sus conquistas y victorias (que el gusano les permite), que nosotros muchas veces nos cuestionamos, dudamos si nuestra "dependencia total" de lo alto será la que Dios quiere y desea para nuestras vidas. 

Esta es nuestra feroz batalla diaria. Es una guerra sin treguas y sin cuartel que resistimos a diario. En esta isla vivimos y respiramos. En este conflicto nos movemos...aguardando del Padre Su Voz llamándonos de lo Alto!!

Gracias Padre amado por estas cartas que recibimos de vez en cuando, con las cuales nos dejas ver que, aunque todo el mundo que nos rodea nos repita con sus voces lo contrario, nosotros los "absolutamente dependientes" somos Tus verdaderos adoradores!!!!

Amadísimos miembros cercanos, qué bueno es que estando tan lejos los unos de los otros, nos vemos siendo entrelazados por Sus cuerdas celestiales.

Un enorme abrazo desde mi exilio en Santarem

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